lunes, 11 de diciembre de 2017

leyendo a san isidoro


SAN ISIDORO CARTAS



Me veo acosado por tropel de encontrados pensamientos y san Isidoro me dice en una de sus cartas a san Braulio que las aflicciones que tenemos son un regalo de Dios para purificarnos. El Señor permite el mal. “si enfermas, si padeces dolencias del cuerpo, si eres atormentado por el aguijón de la concupiscencia, si te hostiga la angustia y el corporal malestar, piensa que es un regalo que te hace la divina justicia… piensa que todo lo de este mundo pasa, nada permanece… es imposible que siendo hombre no sientas angustia pero nadie experimente el mal perpetuamente no hay nadie que en esta vida no suspire . El que nace comienza a vivir llorando y llorando somos lanzados de esta vida miserable”.

Estos lamentos del alma pecadora desperdigados por sus epístolas a sus diáconos Maurencio y Verecundo a su hermano el obispo Eugenio y a su hermana Florentina desarbolan toda la teología del “buenismo” en curso del actual pontífice.

Muchos olvidaron, mirando a la tierra y desdeñando al cielo y a la vida futura, que la existencia humana tan efímera es una senda de abrojos y que nuestro destino se enmarca en la imitación de Cristo crucificado.

Esta renuncia a la cruz a cambio del poder y la gloria terrenal fue un pecado de los eclesiásticos de todos los tiempos pero se hizo ahora poderosísimo. Isidoro era un godo legítimo súbdito del rey Sisebuto que derrotó a los alanos y expulsó a los suevos a las montañas de Asturias y Galicia:

Los pueblos góticos son por naturaleza constantes, prontos de ingenio, de grandes arrestos corporales y de estatura prócer, magníficos en el atuendo y en sus gestos, prontos al combate y duros en soportar sus heridas e insignes pos sus victorias que sometieron al yugo romano a su servidumbre” escribe este gran polígrafo cristiano cuya obra la España actual casi desconoce. Nos informa que están relacionados con los escitas del septentrión y vienen de una rama de los getas, pueblos bárbaros integrantes de las tribus suecas y eslavas.

Tito Livio llamaba a esta parte del mundo que se extiende del polo a los Urales “oficina gentium” (hormiguero de los pueblos) los cuales, cruzado el Danubio invaden las Galias y escalando los Pirineos llegan hasta la península ibérica. Fija la fecha del 624 con la abjuración de Recaredo de la fe arriana una nueva era para la historia de España. Su memorable canto a nuestra patria sólo fue cooperado por los loores y piropos de Alfonso X el Sabio. El canto isidoriano a nuestra patria reza así:

Eres, ¡Oh España!, la tierra más hermosa de todas las naciones que se extienden desde occidente a la india tierra bendita y siempre feliz en tus príncipes, madre de muchos pueblos la reina de todas las provincias del imperio romano pues de ti reciben la luz oriente y occidente. Honra y prez de todo el orbe eres la porción más alegre del globo. En tu tierra florece alegre y campea exuberante la fecundidad gloriuosa del godo”

Este hombre sabía de todo. Fue cosmógrafo, historiador, lapidario o conocedor de las propiedades de las piedras preciosas piedras preciosas iniciado en la sabiduría oculta de los maniqueos. También, amen de teólogo y conocedor de la Biblia, geógrafo. Estudia la carrera del sol y la luna escribiendo un tratado de filosofía natural “Librillo de la naturaleza de las cosas” que dedica al rey Sisebuto y donde habla de los 28 estados lunares e incluso de los eclipses de sol. Que sirve de glosa a infinidad de centones durante la edad media. Demuestra que la santidad no está reñida con la ciencia porque todo lo creado es un pálido reflejo de la sabiduría del Creador.





Domingo, 03 de diciembre de 2017

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