https://youtu.be/yAdqSvIdblM?si=rzuk6Y-XprhpTP_m
busco la Verdad, el Bien, la BELLEZA, la buena literatura y el gran periodismo que se hizo en España lejos de la plebeyez y el mal gusto aunque nada de lo humano mes ajeno
busco la Verdad, el Bien, la BELLEZA, la buena literatura y el gran periodismo que se hizo en España lejos de la plebeyez y el mal gusto aunque nada de lo humano mes ajeno
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2026-05-14
DIMICATIO LA VIDA ES UN PUGILATO
Los romanos se divertían en las luchas en el circo y
honraban a los gladiadores incluso los que perecían en la arena con coronas de
laurel. Eran estrellas tan famosas como los futbolistas de hoy. Entre ellos
figuraban los andábatas, los reciarios que peleaban con red y los hoplitas
armados de la cabeza a los pies. El combate se llamaba “munus” y la paga
que recibían auctoramentum. Los dioses cuando nacían los hombres debían
de ser honrados por los sacerdotes de Júpiter con la “dimicatio”. Esto es la
vida es una pelea. Acabo de ver una película de Pedro Carrasco que fue el mejor
boxeador de mi tiempo y me he perdido en la añoranza de aquellos días, español,
la marina te llama, el toque de retreta, la belleza de Sonia Bruno, el humor
avuncular de Antonio Garisa. El buen hacer como guionista de Eduardo García
Serrano.
El malogrado Carrasco casado luego con la Chipionera
era una bellísima persona. Las peleas no lo dejaron sonado como a Legrá a
Paulino Uzcudún. Su hija la Rociíto se hizo una estrella del mundo del corazón.
Él no debió de ser muy feliz. Esto de la crónica rosa se le atragantaba pero su
personalidad dio pábulo a las revistas del corazón que son actualmente el
nirvana de los españoles pavisosos. El Hola mueve mucho dinero. Yo me
quedo con el honor, la vida sencilla y la dimicatio latina. San Pablo
decía lo mismo:
─Vita militia est.
Un buen consejo para los españolitos que meten la cabeza en la arena como el avestruz.
Al fin y al cabo Bruselas nos acaba de otorgar una
millonada de euros. I ll buy
you out. Hemos
vendido a nuestro país a nuestra historia Todos a cobrar. La paguita a fin de
mes, momios y subvenciones ¿Luchar? Que luchen ellos. Holgar es lo nuestro,
culto al cuerpo. De la holganza sale la panza. Sexo y sicalipsis,
paralipómenos, lo oculto no interesa. Nadie nos cuenta los baticores de esas pobres gentes que no
llegan a fin de mes. La verdad es que no estamos mal. Se vive bien. Lo malo es
que vamos a dejar a nuestros hijos en precario. El que venga atrás que arree.
MIS FERVORES PRO RUSOS SON LITERARIOS. ME SOBRECOGE LA RUSOFOBIA
Ayer lo pasé mal, pegado a la radio y al ordenador como solía cuando era corresponsal en Londres y NY.
Dentro de la caverna la cinta del telex perforando palabras ta-ta-ta era mi ametralladora particular disparando noticias.
Es mi vida, y estoy orgulloso de mi profesión.
Nunca fui boca de ganso. Libre siempre libre pero ya la prensa no es el Cuarto Poder sino el perrillo de aguas en las faldas del gran poder, servidora de Baal y de Mamón.
Toda la media de occidente bramaba, mugía como toro en celo, vomitaba asco rusófobo por sus bocas de gárgola. Me sentí compungido y aterrado. ¿La tercera guerra mundial? Padre perdónalos porque no saben lo que hacen ni lo que dicen.
Creo conocer bien a Rusia. He leído con unción a los grandes maestros de la novela: Turgenev, Chejov, Gorki, Gogol, Dostoyevsky, Garin, Solyenitsin, Afanasiev, Pasternak, Bulgakov.
Esta admiración puramente literaria y filosófica condujo mis pasos a la ortodoxia desde aquella misa de pascua en una catedral de Londres. Quedé deslumbrado por la luz de los iconos, el esplendor de las capas pluviales, el canto diaconal, las nubes de incienso, las santiguadas de derecha a izquierda, la salmodia y el garbo con que se movían los acólitos y turiferarios desde el ambón hasta el iconostasio.
Tuve como una visión. Un ángel bendito como a Saulo me derribó del caballo. El rito nació en Kiev hace más de mil años. Kiev la Santa. Por ende atisbo azufre y humores diabólicos en esta guerra fratricida de la cual no tienen arte ni parte los ucranianos.
Ucrania tierra bendita el granero de Europa, tantas veces invadida y machacada lleva en el ojo del huracán desde Chernobil (un sabotaje seguramente de los ingleses).
En manos de regímenes corruptos como ese Chernenko con un palacio que colocó grifos de oro en el retrete y un pueblo sufriente, apático, resignado, sus bellas mozas engrosan el pupilaje de los harenes, y burdeles de medio mundo y donde muchas señoras se ofrecen como madres de alquiler para alimentar a su familia. Parir para comer qué ironía.
Este interés por el mundo eslavo arrancó cuando era niño y me pasaba al jardín de mi vecino el teniente Ricardo que participó en la campaña Ucrania con los alemanes. Él me enseñó el grito de Resurrección:
─Xristos vaskriese… po istini vaskriese (Cristo resucitó verdaderamente resucitó)
Mi vecino a veces me mandaba bajar hasta Santa Eulalia delante del cuartel de Artillería a comprar el ARRIBA aquel periódico en huecograbado donde escribían los mejores articulistas y redactores de Madrid.
Quiso la divina gracia que yo, andando el tiempo, emulando a tales próceres, fuese corresponsal en Londres y en NY de aquel rotativo. Hojas volanderas.
Bajaba por la pista que perdía el culo y luego se lo entregaba al buen artillero saludándole militarmente:
─A sus órdenes mi teniente
Él se reía y con las mismas me encargaba otro mandado:
─Ahora vete al estanco y le compras al abuelo Lovingos un paquete tabaco. No digas a su yerno el maestro ajustador Conrado Recellado que se lo he comprado yo. Él pobre está a meses, sentado todo el santo día en esa silla de enea de la terraza y no tiene otra diversión que el cigarrillo.
─Eso está hecho.
─Mira, Antoñito, ya que quieres saber cosas de la campaña de la División Azul te diré que los rusos nos las dieron todas en un carrillo. Cinco mil de nuestros camaradas quedaron allá sepultados en unas tumbas que eran un palo de abedul con un listón oblicuo en el medio según la costumbre ortodoxa. Los rusos eran buena gente, y muchos de nosotros nos preguntábamos qué hacíamos allá. No nos habían hecho nada y les freíamos a tiros, yo fui herido y casi aniquilado en un pozo de tirador. Las babuskas nos bendecían y las panienkas bailaban con nosotros en las fiestas de aldea. Sí nos dieron todas en un carrillo pero sí duro es el invierno ruso más dura es nuestra raza. Palabras de nuestro general Muñoz Grandes. ¿Comprendes?
─No
─Algún día lo entenderás. Hoy me duele un poco la pierna. Se me mueve la metralla. Seguramente mañana va a llover.
Efectivamente los cielos de Segovia empezaban a arrugarse.
Y el teniente Ricardo se ponía a cantar “Margarita se llama mi amor” y a beber vodka.
Eran recuerdos que le quedaban de aquella campaña en el mar de hielo. Tuvo una novia polaca a la cual nunca volvió a ver. Fue detenida por la Gestapo. ¿Moriría en Auschwitz? Incógnitas.
Sin embargo, al teniente Ricardo le quedó aquel recuerdo acibarado de la mujer que amó y que sólo dulcificaba con tientos al vodka. Y la metralla en el pulmón que no se atrevían los médicos a operar por riego de quedar en la mesa del quirófano.
─Antoñito, Rusia es muy grande y misteriosa.
─Sí, mi teniente, sí. ¿Algo más?
─Que creas en Dios
7
de cuervos y otras granjerrías
CUERVOS
Hacen sus concilios en el prado, el aire de la mañana baña sus cuerpos que garlan entrambos macho y hembra. Oí decir a los rusos que no puede ser el cuervo más negro que sus alas; tengo la sensación de que me están observando a mí esos bichos. Y dan a los otros pajarillos para que tomen el olivo.
El macho alfa de la bandada se le nota porque su voz ─los córvidos son garrúlidos, capaces de imitar la voz humana aun cuando sea menos perceptible su entonación que la de los loros, es más rajada y los machos lucen canas en el copete a la manera de garvín pero sin los colores de la cresta de la abubilla─ me mira con sus ojos intensos observadores, negros como la endrina.
Su vista de lince parece propia de un espía y sus patas que se mueven trabajosas sobre el pasto, exhiben garras propias de un inquisidor. Las zarpas del cuervo son tan grandes que las aves de dicha especie parecen andar a la pata coja.
Las demás aves huyen de ellos pero el cuervo siempre atento y vigilante es el pájaro que da el aviso a la menor señal de peligro. La mitología lo corona como nefasto. Sus graznidos anuncian calamidades.
Los cuervos no rapiñan aunque puede alimentarse de mortecino pero prefieren las bayas, los higos y la simiente del trigo de los sembrados que escarban con su poderoso pico. No temen a las águilas y hacen frente al gavilán.
Siempre van en grupo como la Santa Compaña, comunicándose con sus graznidos excepto la urraca que es entre todos los glagólidos la más independiente. Más libre y circunspecta.
Viste de negro y blanco como los agustinos.
En Segovia las llamamos picazas por el grito desagradable que lanzan subidas a las ramas de los copos de la pobeda.
Al igual que el grajo posee su misma retentiva, buena memoria, cabeza cuadrada y largo pico, pero la urraca por temperamento es ladrona, se lleva al nido todo lo que pilla y con frecuencia roba los polluelos de la puesta de otros pajarillos.
Ahí está esa tanda de grajos como deliberantes y en concilio sobre cómo acometer el estofado de una res muerta. Uno del grupo vigila mientras los otros manducan.
Ya pasaron los comedios de abril y son vísperas de San Marcos rey de los charcos ─lo cantábamos en rueda en la postguerra los niños de las escuelas─ porque era tiempo de lluvias en toda España. La fiesta del santo evangelista se celebra en 25 de abril.
Que llueva… que llueva… la Virgen de la Cueva… agua san marcos rey de los charcos… que llueva sobre mi cebada que ya está granada… y sobre mis uvitas que son pequeñitas, que sí que no que llueva chaparrón con azúcar y turrón”
Este año del 23 fatídico no hay charcos pues no llueve y el personal anda con la mosca en la oreja y yo me digo qué ya lloverá pues a lo largo de mi vida he sido testigo de unas cuantas secas. La cosa tiene que ver segun los astrologos con las intercadencias y reflujos de las manchas solares.
Por ejemplo la que hubimos en Madrid el año 65 que no cayó gota desde agosto a mayo pero en el 66 se plantó a chaparrear y casi no paró hasta el 68.
¡Puaf! se asaban los pavos y podíase freír un par de huevos en la calzada si no hubiera dejado de poner las gallinas por falta de alpiste.
Creo que esto son ciclos.
No seamos alarmistas ni apocalípticos. Hagamos una rogativa. Eso sí, pero la gente de mi país se ha vuelto descreída y no está para letanías.
La bandada de grajos, mientras tanto, reunida en concilio cerca de un jabato muerto al pie del manzano (en esta zona de Asturias he sentido aullar al lobo y gruñir al jabalí por la noche mientras el cuervo vozna a todas horas) interrumpe su convite de cadaverina al sentir el pestillo de la verja del portillo cuando yo me acerco. Echa a volar.
Son pájaros listos, pero de mal agüero en muchos casos. No creo en supercherías, pero brujas haber haylas. Los rusos cuando ven a un cuervo o un pope se cambian de acera. los cuervos, los abogados y toda la gente vestida de negro da mala suerte, pero no seamos superticiosos
viernes, 21 de abril de 2023
PEPITA JIMENEZ VALERA FUE EMBAJADOR EN PETROGRADO
Leo
a Juan Valera recios calores del veranillo de san Miguel. Pepita Jiménez era
un libro prohibido en aquellos seminarios de los cincuenta del pasado siglo. Si
decían que estaban “pensándoselo” es que habían rociado su espíritu de la
doctrina de este libro librepensador. Es un tratado de psicología algo
melifluo.
Entre tarros de miel don Juan Valera vierte cuartillos de ponzoña de forma subrepticia, oculta. Paralipómenos. El amor divino se enfrenta al amor humano. Un joven seminarista a punto de recibir las órdenes mayores durante unas vacaciones conoce a Pepita a la que pretende su padre, a quien va a quitar la novia. Viudita rica que con un ojo llora y con el otro repica. Paseos a caballos, merendolas en el campo, el juego del tresillo y el roce de las piernas de Pepita con las del aspirante al sacerdocio que se quería ir a África o a la India a convertir negritos y pasa lo que tiene que pasar.
Don Luis y Pepita hacen cacharritos. No podía ser de otra manera. A los veintidós años un hombre es un torrente de hormonas.
No conoce la vida y mucho menos a las mujeres que son harto complicadas.
Veladamente Valera denuncia uno de los males de la iglesia latina en su prospecto de producir maricas y homosexuales con un lirio en las manos o verracos, garañones, depredadores sexuales.
Es el caso de ese cura malacitano que se pasaba por la piedra a sus feligresas previamente de dormirlas administrándolas un brebaje.
Ahora bien, los que intentan convertir a la SRI en una cuestión de bragueta son unos tarados mentales.
La iglesia triunfó en España pese a estas minucias y para demostrarlo ahí están elevándose en cada pueblo esas torres de las humildes espadañas o las agujas atravesando el cielo de las catedrales medievales, esas ermitas, esos humilladeros esparcidos por media Europa, esos monasterios de acogida al peregrino esas universidades. Todas esas obras de arte.
Todas esas sinfonías y polifonías. El esplendor de su liturgia. En la labor educadora la iglesia es imbatible. Nos enseñó a rezar y a pensar a muchos de nosotros. En mis libros yo hablo de una iglesia esotérica lo místico lo de adentro y otra iglesia exotérica la cáscara, lo de afuera: cánones, obispos, sínodos, política, encíclicas, visitas pastorales, happenings como el del Día de la Juventud, concilios.
Detrás de todo ello esto se esconde (paralipómenos) maraña muy complicada e inextricable la cara de Xto.
¿Qué tendrá que ver ello con ese párroco salido que le toque la pilila al monaguillo o al arcipreste que se acuesta con una de las Hijas de María?
El
volteriano Valera ataca a los curas por su flanco más débil y cuenta con muchos
seguidores más de un siglo después de su muerte.
A punto de celebrarse el bicentenario del autor egabrense 1824-1905 merece la pena consignarse algo importante. Que el desastroso reinado de los borbones Fernando VII, Isabel II, María Cristina, Alfonso XII y Alfonso XIII no fue óbice para que la literatura española viviese un nuevo siglo de Oro: Mesonero Romanos, Galdós, Pereda, Bécquer, Clarín, Fernán Caballero, Espronceda, Menéndez y Pelayo que remata en los del 98.
Valera escribía unas novelas lineales, optimistas, donde todo acaba bien y tutti contenti es el caso de don Luis que se casa con Pepita y viven felices y comieron perdices.
No
es un genio. SÓLO UN INGENIO pero todo el aseo de su prosa contrasta con la
vida de su juventud. Asiduo visitante de los burdeles de Madrid junto a su
amigo M. Pelayo y como embajador en la corte de los zares tuvo no pocos líos
con marquesas y duquesas rusas pero apenas queda nada de su gestión como
agregado del plenipotenciario del gobierno de Madrid ante la corte de Nicolás
I. tiempo adelante se desplazó como representante de Isabel II Washington. Y a
orillas del Potomac se lo pasó tan bien como en las del Lena.
Se cuenta que tuvo una amante estadounidense a la cual abandonó y ésta, despechada, se suicidó. Sus cartas a M. Pelayo que también era buen eje se hallan plagadas de anécdotas sobre lances sexuales y conspicuas visitadoras. ¿Era el egabrense un sátiro, un calavera? En sus escritos ponderados y eutrapélicos no se aprecia atingencia en el sentido de sus aficiones donjuanescas. Murió ciego en Madrid y a lo que parece nunca cesó en su afición al sexo y al trato torpe con visitadoras. Se había paseado por los mejores burdeles de España y del extranjero. Parece ser que las que más le agradaban eran las mulatas portuguesas. Amigo del general Serrano, también fue embajador en Lisboa.
DON FRANCISCO DE QUEVEDO Y VILLEGAS ESPADACHÍN DEL IDIOMA
QUEVEDO LOS SUEÑOS FICCIÓN Y REALIDAD
Tenía 28 años era un minorista catedrático recién licenciado de la universidad de Alcalá donde se especializó en las Sagradas Escrituras, es el autor clásico conoce la lengua hebrea mejor que ningún otro. ¿Era Quevedo judío? No lo sabemos. Lo que sí que es cierto es que se erige en paladín de los santiaguistas que ridiculizaban a los cristianos nuevos y querían proclamar patrona de España a Teresa de Jesús echando a las calderas de Pedro Botero al Hijo del Trueno. Los Sueños es una gira por los distintos lugares del infierno. Visión escatológica. Quevedo bosqueja con la pluma lo que el Bosco traza con el pincel. Es una meditatio mortis adobada de sátira y de critica social.
A Quevedo no le gustaban los sastres ni los boticarios, se ensaña contra los quirománticos, a los abogados los toma a cachondeo y se mofa de las mujeres y de los maridos engañados. Desgraciadamente su misoginia anuncia una realidad profética como la que vive España cuando la lucha de clases fue reemplazada por la lucha de géneros; “un mal casado tiene en su mujer una herramienta para la muerte porque el matrimonio puede ser un infierno portátil”. En los Sueños sale a relucir las habilidades de un espadachín del idioma. Quevedo sondea las posibilidades del idioma castellano haciendo esgrima con los conceptos. Es difícil seguirle en muchos casos porque en su habilidad idiomática sorprende. Es sin duda el mejor escritor en la lengua castellana
HORREOS CALCÍDICOS
A ti te canto
Horreo calcídico del bardal
Cabe el aljibe y la antojana
Derribado por el viento
Guardabas los trastos viejos y el pan de borona
Los inútiles aperos
el bombín del abuelo cuando marchaba a Oviedo
En un baúl las cartas de amor
Del indiano que marchó a Cuba
Sabías de muchas lunas de enero
Bodas y bautizos
Mis antepasados muertos
Calcídico edificio
Te hizo un carpintero
Una fecha en el dintel
Y un nombre
Fizolo Lucas Fernández
1789
etiamsi
bello y sagrado como un sacramento
cuéntame lo que sabes
hórreo derribado por el viento
Etiamsi, madera de castaño
Cantaba el colorín y la xana
Mas tu guardabas silencio
RELACIONES MADRID-MOSCÚ VIA TEHERÁN Y LA RUTA DE LA SEDA
RUSIA ESPAÑA RELACIONES
Quizá no sea políticamente correcto hablar de
las relaciones entre Rusia y España
cuando cunde tanta rusofobia a cuenta de la guerra entre Kiev y Moscú. Sin
embargo, fue precisamente un ucraniano profesor de la universidad de Leningrado
Mijail Alexeiev uno de los grandes
hispanistas deshaciendo prejuicios y demostrando que el pueblo ruso y el
español tienen mucho en común pese a su alejamiento geográfico. El primer
documento que maneja es una carta del embajador de Carlos V en Petersburgo en
el cual da cuenta en 1490 al arzobispo de Novgorod sobre la monarquía de los
Ausburgo “ le pertenecen, dice, Castilla, Vizcaya, Cataluña, Córcega y Cerdeña.
Son todos cristianos pero que pugnaban contra la herejía protestante y que las
posesiones de algunos sacerdotes, obispos y parte del clero y la nobleza fueron
confiscadas por Isabela la reina imperante. Sin embargo, las practicas
inquisitoriales no medraron en el reino de Moscovia. Durante el siglo XV hubo
algunos mercaderes que viajaron a España
en el comercio de pieles. Los chales de marta cibellina eran muy apreciadas por
las damas de la corte de Felipe II y para demostrarlo ahí están las hermosas
señoras que pinta el Greco. En 1525 visita Toledo la primera embajada rusa en
la corte de Carlos V. España era la primera potencia Europea y su interés por
los rusos es acercarlos en su círculo en sus luchas contra el imperio otomano.
Hubo negociaciones en 1588 entre Felipe II e Iván el Terrible. Interesaba la
ruta de la seda y a este respecto consta, a decir de Aleksiev, el sha de
Persia envió legados a Valladolid y el jefe de la legación Uruk Bek se
hizo bautizar en la catedral y éste escribió un libro de viajes sobre la vida
de los rusos traducidas del persa al español. Abbas II sátrapa de los persas
nombró a Nicolás de Melo, un jesuita que había sido jesuita en Teherán su
plenipotenciario en Madrid. Era portugués pero escribió un libro sobre la
sublevación de Cataluña. Y luego lo enviaron a la corte del zar donde fue
denunciado por católico y espía, Boris Godunov lo desterró al monasterio de
Solovki en el Mar Blanco. La vida de Melo, tan azarosa, inspiró un drama de
Lope de Vega El gran duque de Moscovia publicado en Barcelona el año
1617. Calderón en la vida es Sueño habla también del Duque de Moscovia. Astolfo y Segismundo
parecen pensar y comportarse como rusos aunque fuesen polacos. Quevedo se
refiere asimismo al ducado de Moscovia en la Hora de Todos en la cual
retrata el triunfo de un rey justiciero per justo. Los españoles de la Armada
Invencible liberaron a soldados rusos que habían caído en manos de los tártaros
de Crimea y militaban en las galeras turcas. Los Baños de Argel
autobiografía de Cervantes en la cual narra su cautiverio en Constantinopla que
fue manumitido por un fraile mercedario. Aquel heroico alfaqueque de Arévalo
que no sólo pagó su rescate sino que se colocó en su lugar como prisionero fue
un libro traducido al ruso y muy leído. Constitutivamente, el extrañamiento
persiste aun cuando entre los dos pueblos epígonos de la Cruz en el Oeste y el
Este posean una `sicología análoga resistente al dolor, la credulidad, la
socarronería y el escepticismo que se transforma en la afición a los refranes.
La paremiología es muy análoga entrambos. Con una diferencia muy marcada por la
importancia de la iglesia. La ortodoxia bizantina conserva los primores de la
liturgia bizantina con su aparato de gran solemnidad. El rito católico es más
lacónico y escueto aunque los españoles oraban a la manera griega hasta la
supresión de esta lengua por los cistercienses cuando fue abolido el rito
hispano visigótico tambien llamado mozárabe. La diferencia entre dos
cristianismos a mi juicio es que los rusos tratan de humanizar al ser humano,
por el contrario los católicos pretendemos divinizar al hombre, de una manera
más pretenciosa. ¿Pecamos de presunción? Por lo demás esta ignorancia no exenta
de odio rusofóbica a mí me desconsuela.
continuará
el abuelo benjamin ( DE MI LIBRO "CÁNCER DE PRÓSTATA)
ABUELO BENJAMÍN
El abuelo Benjamín era
otra cosa. Casi fue el que me crió en la aldea de Fuenesoto pueblo también
románico con una vega triunfal camino de los monasterios de Cardava a la cual
se asomaban los somos, cañadas y eriazos. Por lo menos no me tiraba piedras
cuando pisaba sus viñas que el otro estuvo a punto de deslomarme de un cantazo.
Aquellas vivencias hicieron de mí un escritor, acaso un escritor iconoclasta y
a redropelo del sentir general. Mala cosa llevar la contraria pero yo siempre
me mantuve en mis trece seminarista fracasado pasado por el filtro de la
literatura pero mi alma se moldeó en aquel seminario cuyas vivencias rememoro
cuando estoy aquí postrado en la cama del hospital recién operado de la
próstata. Las ideas se agolpan, quieren salir a toda prisa, pues siempre pensé
y escribí a gran velocidad y me aturullo me atasco y pierdo el anhélito, vuelve
el ritmo pero mi vida es un eterno combate con las ideas y los formularios
volcados en palabras, angustia vital, desazón, vértigos, el vértigo del
escritor que sólo se cura pufando pipadas de humo o camino de la despensa,
somos propensos a criar carnes, la furia del español sentado en su sillón que
se desgañita contra la injusticia contra esto y lo otro. Extraño mi cachimba
que ha sido compañera de mis largas vigilias, mi ametralladora, mi “novia” y mi
tormento, que a veces no me deja ni respirar. Saltan las imágenes de un lado a
otro, se enredan las palabras. Viene Maite la dulce enfermera. ¿Cómo estás,
cariño? Quisiera fumarme una pipa, no se puede, corazón. Dentro de un rato
vendremos a hacerte una extracción, más tarde la compañera te tomará la tensión.
La urraca del patio central faltaba poco para acabar de construir su nido. Las
noches se hacían largas e insomnes. A la madrugada el diligente córvido seguía
su labor. Pronto te darán de alta. Esto no ha sido nada. ¿Nada? Un cáncer, hoy
el cáncer si se coge a tiempo es curable. Más duro lo tenías si fuese de
pulmón. Era lo que temía yo, pero el tak que me hicieron revelaron que estaban
limpios. Soy un fumador empedernido. El vicio lo cogí a los catorce años con un
mataquintos que sabía horrible. Me vio mi padre que venía del cuartel y apagó
la targanina de un sopapo. Zas.
Ando en desacuerdo con
Andrés Laguna autor desconocido y al que yo he descubierto como autor críptico
del “Lazarillo de Tormes” gloria inmortal de la novela picaresca y que he
sacado de pila librándole del anonimato de siglos, que dijo:
─Se escribe por la honra pues la fama es la
orla de la artes.
No señor hoy se
escribe para echar los demonios fuera, lanzar pestes contra los nazis y los
judíos que pueden ser consistentes en el mismo perjuicio los extremos se tocan
la serpiente cambia de piel. Eso de ser escritor famoso debió de ser antaño,
hogaño el vulgo vierte suspicacias sobre nosotros. Nos mira mal. Somos
delincuentes y nos desprecia o nos compadece como enfermos bipolares, o adictos
a un vicio tan inconfesable como el onanismo. Escribir consiste en masturbarse
con palabras y eyacular proposiciones y asuntos que no son de recibo. La gente
lo que quiere es que la dejen en paz, que no la vengan con historias. Tú no te pases,
mira lo que te digo. El escaparatista de Arévalo un martes de mercado me largó
está pregunta a bocajarro:
─¿Sigues escribiendo?
─Sí
─¿Y te la meneas?
─¿Por qué no?, de vez
en cuando
El librero Gomis un
tipo un malauva el cual me ha maltratado, timado y puesto en berlina todo lo
que ha querido me recibió con una frase que es todo un dardo al bandullo de un
poeta.
-Tus libros no se
venden, deben de ser muy malos.
-Si no los pones en el
ecaparates y los tienes ocultos en la acristía ¿cómo se van a vender cacho
cabron?
Le hubiera dado al
librero de lance un garrotazo en los hocicos pero no estaba de nones sino de
pares. Por lo demás buenas tragaderas he. En una bella mañana de octubre no
merecía la pena meterse en reyertas con un hijoputa. Escribir es llorar larra
dixit hay que estar dispuesto a ser crucificado y coronado de espina cuando no
de gargajos como le ocurrió a Lazaro de Tormes en la novatada de Alcalá. La
desconsiceración la mala esducaciñon y el morbo visigótico o envidia es ek
estigma de esta nación. Tengo que confesar a mis degtractores para que se
calmen y no se pongan nerviosos que yo solo emborrono papel para dejar de fumar
o el que se divierte con papiroplaxias o pintando monigotes. Así nos las van a
dar todas en un carrillo.
El
abuelo benjamín era otra cosa. Sólo me pegó una vez con el cinto. Habíamos ido
a melones y nos pilló el guard Melares, quien a la noche se presentó en casa y
dijo tu chico fue cogido in fraganti haciendo destrozos en la finca de la tía
Piquilaya. Son cinco pesetas de multa. Ah si, bajate los pantalones, chiquito.
Diez vergajos con la correa ni uno más ni uno menos. Desde entonces no se me
ocurrió ir a melones, ni a peras, ni a sandías. Fueron los chicos del pueblo
que me malmetieron y yo inocente de mí caí en la lazada.
Era tan inocente que me creía todas sus infamias. El Pedrete el
del tio herrero, el Elpidio, el Agustín mi primo hijo del sacristán y su
hermano el Maudillo, el Micha hijo del sastre que era tan pequeño que no podía
con las albarquillas, el Julián el de la tía Pilar y el tío Pedro Sancha pero
el más cruel de todos era Pedrete. Fue el que me encomendó la tarea de asaltar
el melonar de Piquilaya.
─Entra ahí en eso,
segoviano, y arramplas con un par de melones.
─Tengo miedo, mi
abuelo me dice que hay que respetar lo ajeno.
─Tú ¿miedo? Eres hijo
del sargento Parra.
─Yo no tengo miedo a
nada
Y salté la cerca. Fue
entonces cuando vi venir al Melares pegando voces y juramentos apuntándome con
su tercerola. Del canguis que me entró se me cayeron los melones del regazo que
no estaban maduros, eran badeas. Los otros habían puesto pies en polvorosa, me
dejaron solo como siempre. Por las orejas y yo llorando como una magdalena
aquel esbirro me condujo al cuartelillo, vino el juez de paz el tío Bernardo.
¿Qué ha hecho el chico? Robar melones. Vaya una educación. Que se avise al
tioBenjamin Galindo. Mi abuelo el pobre estaba avergonzado y corrido de mi
“hazaña”. El juez de paz era su amigo. Eran quintos, él, el tio Dominguín y mi
abuelo. Nacieron en 1885. Se ufanaban de ser quintos del rey Alfonso XIII. sentabanse en un banco de honor en el
presbiterio durante las ceremonias religiosas. La noche que recibí la somanta
de palos con la correa del abuelo era una noche de luna lo recuerdo bien. Al
otro día tomamos el coche de línea y para Segovia.
─No podemos contigo.
Así que te mando a tu padre a que te dome.
Cuando regresamos a
Valdevilla la colonia militar donde vivimos mi madre me recibió con la
zapatilla. Asi te comportas, dijo y me puso el culo como un tomate. Yo no tuve
la culpa fueron el Pedrete y el Agustín los que me mandaron asaltar la cerca de
la tia Caya. ¿Robar? Vaya un hijo. Traté de escapar y anduve perdido por los
peñascales de Valdevillarecorriendo los andurriales del río Clamores llorando
mis desdichas, esta vez temiendo la correa de papá. Venida la noche, llamé a la
puerta de la casa que era verde y de madera de pino con mucho tiento y sigilo.
Me estaban buscando. Mandó mi padre al machacante por ver si me encontraba.
Pero en vez de la correa fui recibido con besos y abrazos. El sargento Parra
saltaba de alegría.hijo, hijo. Por donde te has metido, donde anduviste. Tu
madre y yo creíamos que te había ocurrido algo. Me senté a la mesa. Huevos con
patatas fritas. El abuelo había traido un clarete que pasaba bien al cabo de
tantos sinsabores por culpa mía.
─Bebe, Silvino.
─Gracias, señor
suegro, de hoy en un año.
Y tentó la bota
embelesado con un largo trago. Por la provincia de Segovia los casados llaman
al padre de su mujer “mi señor”. El chico es un poco mostagán pero hay que
meterlo en vereda. Hay que llevarle al seminario. El dictamen del abuelo se
cumplió al cumplir yo once años. Había habido muchos curas en la familia.
Estaba don Linos pariente suyo que ejercía el arciprestazgo de Calabazas, el P.
Galo que se fue de misionero a Africa y nunca se volvió a saber más de él o don
Priscilo cuñado suyo nombrado por oposición canónigo magistral de la catedral
de Burgo de Osma. Tanto los Parra como los Galindo tenían fama de beatos y no
existen dudas de que esta veta tan clerical y bíblica les venía de su
ascendencia. Aquel rincón extremo de la provincia segoviana había sido
repoblada por moros y judíos y se produjo el milagro de que Alá, Moisés
conviviesen en plena armonía practicando usos y costumbres, ritos, intercambiables,
diciendo ojalá cuando les acuciaba un deseo de que algo ocurriese, o
pronunciando el nombre de Jesus al estornudar al besar el pan cuando la hogaza
se caía de la mesa
A LAS ARMAS VICTORIOSAS EL EPIGRAFE DEL ARCO DE TRIUNFO QUE DA ENTRADA A MADRID POR MONCLOA Y MIS PROFESORES DE LATIN
CALDERÓN LA CENA DE BALTASAR
El doctor Valbuena era un hombre cordial, recuerdo haberle visto en una mesa del Bar de Filosofía fumándose un “celta” largo, charlando con los alumnos, yo mismo le invité a un chato de tintorro que el maestro jovial y próvido en nuestros desvelos con la literatura aceptó. Mostraba ese desaliño del intelectual machadiano los ojos cansados de tanto leer y de ver pasar la vida. Mariner Bigorra no mostraba esa familiaridad con el alumnado. Era un tarraconense de derechas. Calvo como Cesar. Le poníamos por un suponer la toga curial y allí aparecía un senador romano. Se movía por la tarima de la cátedra con agilidad y siempre aparecía con las manos empolvadas de tiza. Su pensamiento funcionaba a mayor velocidad que sus palabras y por eso analizaba cada palabra latina escribiendo el encerado su raíz evolutiva. Los dos eran hombres de gran bondad. Valbuena como se jubilaba aquel año otorgó aprobado general. No ansí Mariner que tenía fama de hueso y a mí lo que on las cosas tan entusiasta con la lengua del Lacio desde mis años de seminario me dejó para septiembre.
Pero siempre que
paso por Moncloa y alzo los ojos a la cuadriga del Arco de Triunfo me acuerdo
de él. El monumento entrada a Madrid. Está en un estado lamentable, destrozado
y pintarrajeado con ignominiosos graffiti donde escribe el diablo consignas
furibundas con su fatídico dele. Sirve de paraninfo y punto de reunión a los
del botellón. Mane tzel fares y todo
para ultrajar la memoria del anterior régimen.
Estan las losas
levantadas y las puertas de bronce maltratadas por la chusma, no pudo menos de
traer a mi memoria el entusiasmo de sus clases: “Armis hic victoribus mens
jugiter victura monumentum hoc… munificentia ab Hispaniorum regis restaurata
aedes sapientiae complutensis florescit in conspectu Dei”. Lo esculpió él
haciendo gala del laconismo ciceroniano.
No se puede
acumular tanta grandeza en epígrafe tan lacónico. Sería una pena que el Arco de
Triunfo abandonado y en deterioro por el odio a los que ganaron la guerra civil
fuese dejada caer. En esas estamos. Valbuena por su parte especialista en
Calderón creía que el mejor drama por él escrito no era la vida es sueño sino
La Cena de Baltasar. Es teatro
profético y poético. Un desafío a Moloch rey de los Ammonitas monarca cruel que
sacrificaba niños y jóvenes para aplacar a la divinidad. Guerra de Ucrania.
Zelenski es un baldón para el pueblo de Israel y su mayor profeta. Daniel (Juicio
de Dios) narra la historia de la liberación del pueblo elegido de las
garras de Nimrod el tirano que construyó la torre de Babel. Los personajes de
la obra son Baltasar el que vio despues de una cena opípara escrito su destino
en la pared: “esta noche morirás”. Mane tzel fares. La Idolatría. El pensamiento. La vanidad. Daniel y
la Muerte. Ay España mía...
Patadas al nido
Hay
marea alta
Y
andamos todos de cabeza
Pegándole
patadas al nido
Se
llena de ternejales y valentones
El
coso taurino
Redondel
de las Cortes
Lo
suyo es viltrotear
El
mulo pega coces y respingos
Y el
arraez de esta nave nos tunde las costillas
A
golpes de rebenque
Y de
noticias atorrantes y aterradoras
Échate
al lado que viene la apisonadora
Se
ergotiza y parlamenta
El pez
tiene escamas
Y
pinchos el tomillo burrero
Y
vamos remando a pareles
Por un
mar de insidias y borrascas
No es
bueno arriar vela
Ni
pegar patadas al nido
Tú
verás.