ANTONIO PARRA GALINDO HA DESCUBIERTO QUIÉN FUE EL AUTOR DEL LAZARILLO DE TORMES: ANDRÉS LAGUNA SE OCULTA TRAS EL ANÓNIMO. NO LO FIRMÓ POR SER UN CLERIGO CONVERSO QUE TEMÍA A LA INQUISIÓN
Viaje a Turquía es la novela principal del médico
segoviano Andrés Laguna que no por poco conocida es menos indicada para entrar
en la problemática del siglo XVI amen de entrañar una actualidad palpitante en
grado de profecía. Los problemas abordados entonces palpitan en la Europa y en
la España de hoy: el misterio del surgimiento u difícil convivencia de las tres
religiones monoteístas con una historia por la cual corre la sangre y que está
plagada de suspicacias y de prejuicios.
En el nombre de dios. Se dice que en nombre de dios se
han estado matando durante siglos. Esto es cierto sólo en parte. Detrás de las
diferencias teológicas subyace un conglomerado de intereses creados de matiz
económico. Pero hay sobre todo miedo al otro. Al que es diferente. Al que reza
de otra forma, no viste igual, coime diferente y tiene otros hábitos o una
pigmentación diversa de la piel. Viaje a Turquía está escrito en una prosa
tersa amena y llena de encanto. Rehuye de la retórica en la cual suelen incidir
nuestros clásicos. Resuma tolerancia y humanismo dentro de un retablo narrativo
en el cual no faltan ni la resignación ni la irreverencia de las gran novela
picaresca. Traza una panorámica en la cual los judíos los moros y los
cristianos viejos y nuevos a veces se odian a veces se desprecian o se
entienden bajo cuerda. Constantinopla (Istambol para los sefarditas) siempre
estuvo en el corazón de España. Bizancio es el sincretismo de Mahoma de Moisés
y del Nazareno y un salpicón de razas y de culturas. El libro está escrito en
plan gran reportaje redactado sobre una prosa amena y nerviosa que refleja el
mundo de 1557 y que parece haber sido escrito ayer. Cristóbal de Villalón
pseudónimo bajo el cual se oculta el humanista segoviano y médico del emperador
Carlos v Andrés laguna hace la relación circunstanciada de la vida de un
galeote de su dieta de su higiene precaria que no era óbice para que todos
hubiésemos buen músculo.
Tomaban bizcocho remojado atún fresco aceitunas y
miel. Habla de la hedentina y del olor a humanidad sudada y sobada en los
sollados malolientes y destilados de los fayados o salas de maquina de las
galeras donde se trajinaba a golpe de rebenque. Los piojos las pulgas y la
liendre estaban allá abajo. Era el mundo de galeras. Cada embarcación iba
comandada por un patrón o capitán y un comiere un alguacil y un escribano 50
ballesteros y 20 arcabuceros. Todo ellos eran gente de cubierta. Abajo en la
mazmorra estaba la chusma 150 forzados bajo la mirada del arraez o capataz al
que cumplía la obligación de "arrear" el remo haciendo triscar la
tralla o rebenque. A los penados o bogavantes sentados en los bancos de proa se
les denomina proeles. A los de popa espalderes.
Tras ser apresada la escuadra del emperador
consistente en 37 navíos y más de tres mil cristianos entre marineros y gente
de guerra el protagonista pedro de urdemalas relata su odisea y nombra todos
los puertos en los que atracan el bajel g. Cárcel del turco: Estambul Patras
Lepanto puerto león Gallipoli. Llegados a su punto de destino los cautivos se
convierten en esclavos del bajá. A fuerza de ingenio simpatía y derroche de
astucia y no pocas dotes de simulación pedro de urdemalas logra abrirse camino
y sobrevivir en la Constantinopla de mediados del quinientos. La urbe fue
tomada por los turcos en 1453. Al principio los imanes fueron tolerantes con
los cristianos que según hace notar laguna en su obra es una religión superior
y eso lo decía un converso pero humanista aspiraba a un cristianismo
evangélico. Dice que esta religión resulta un verdadero grano de mostaza que
crece y arraiga en fortaleza en tiempos de persecución. Es la idea que
repetiría después Nicolás Berdiaeff. Es el misterio de la ortodoxia como mansa
fuerza de choque contra el hervor de las sectas que subsiguen a los furores
luteranos y a todas las herejías habidas y por haber. La idea de defensa de la
ortodoxia fue puesta en orbita por un judío como enseñanza moral para un
catolicismo demasiado pagado de sí mismo. Andrés laguna constituye una de las
grandes torres de la literatura castellana. Era un converso insistimos nada
tolerante y dogmático a diferencia de otros que llevados de un futuro de
tornachaquetas los arrepentidos los conversos en el sentido peyorativo de la
palabra que damos los españoles a aquellos que hacen cursillos de cristiandad y
se vuelven más papistas que el Papa o los que dejan de fumar y se trastornan
casi maniacos acérrimos contra el encendedor y la cajetilla. Lo dice una de las
lumbreras de nuestro siglo de oro y cuya personalidad me atrae cada vez más.
Esa ira que alcanza el grado de furibundia donde las ideas alcanzan un grado
personal y no hay más que entrar en los chateos de religión y en los foros de
ateos sobre cuyas teclas y pantallas se dibuja la nariz corva y las espaldas
cargadas de Torquermada.
Pero ello forma parte del misterio de la historia de
España. Tanto Laguna que fue profesor de hebreo y de griego en la universidad
de Alcalá de Henares como Cervantes no se cansaron de ridiculizar a los orates
pero con la iglesia hemos topado sancho. A causa de estos tornadizos la vida
española de antemano siempre precaria a causa de la envida y la emulación debió
de volverse difícil. Menudearon las denuncias al santo oficio. Se barrían
herejes debajo de la alfombra se vigilaba las costumbres sospechosas y los
escritos y las palabras de los dómines eran analizados con lupa. Laguna debió
de pasarlo mal y tornó a sus hierbas y a su cirugía. Castilla era un hervidero
de fervorines mesiánicos. Las aguas del río se habían salido un poco de madre
al cabo de los movimientos comuneros y de las germanías que tenían una
raigambre social de denuncia contra los poderosos nobles flamencos como Adriano
de Utrecht pero eran de cuño religioso y una maniobra de ida y vuelta que
preconizaba el advenimiento de la reforma.
En el reino de Valencia las germanías estaban
impregnadas de una cargazón revolucionaria inusitadas y en Castilla la Gentil
se empecinaban algunos exaltados frailes en anunciar la llegada del fin del
mundo. Al emperador lo consideraban el anticristo. Cervantes trata de no entrar
al trapo con la frase que citamos más arriba. Pero el medico segoviano tanto en
el Crotalón como en su viaje a Turquía se muestra decididamente anticlerical. Y
apunta una idea que luego habría de remachar el padre Isla en su Fray Gerundio
con esta ironía que es una verdadera perla: Necesitamos pulpitos de acero en
España que de otra forma los furibundos y malhadados clérigos todos lo hacen
pedazos a voces. Parécesele que a porrazos han de defender la fe de cristo.
Feijoo trillaría en la misma parva poniendo en ridículo a los escolásticos con
un siempre las mismas voces las mismas disquisiciones los mismos razonamientos
en los paraninfos.
Y esta postura de profunda religiosidad alegría de
vivir y deseos de poner enmienda a los errores de sus contemporáneos le vuelve
sospechoso de disidencias y es posible que el lazarillo de Tormes saliera de su
pluma. Estamos ante una de las mayores obras de las letras castellanas solo
parangonable con el Buscón y el quijote pero ¿Andrés Laguna? No quiso firmarlo.
Lógico. Los sabuesos del Santo Oficio andaban a la caza. En el estilo se
percibe la donosura y llaneza la campechanía de los segovianos y Laguna era
segoviano a machamartillo mucha sorna inteligente buen talante y donoso en el
decir y algo redicho.
Su viaje a Turquía no es sólo una interesante novela
de aventuras y un puntual tratado de geografía en un tiempo en que los
conocimientos de otros países eran míticos y la noción que se tenía de Bizancio
era como referente de los libros de caballerías. Por eso es de una solercia
literaria impresionante y magistral su descripción de las costumbres de los
monjes del Monte Athos con sus cinco cuaresmas, la vida cenobítica en cavernas
escarpados, el rechazo a la presencia de la mujer porque en los monasterios no
se admite la presencia de ningún animal hembra. Al propio tiempo indaga sobre
el alma humana y retrata la mentalidad de los españoles de su época. Tiene la
costumbre el español, observa, de olvidar de su patria, bendecir lo extranjero
y tratar mejor a los forasteros que a los indígenas, cuando repasa los
Pirineos. En las mismas seguimos y esta observación la hace un autor del siglo
XVI.
Torrezneros
La verdad es que somos un poco torrezneros. Por sus
páginas desfilan vizcaínos que ya por esa sazón eran los mejores marinos de la
escuadra "gente amiga del buen comer que habla mucho y atropelladamente
opero que es muy noble. Hablar atropelladamente. ¿No será esa una herencia
vasca adherida a nuestros genes? La ponderación y una cierta ternura y compasión
ante los pecados ajenos son la mejor cura que propone el galeno segoviano a lo
males nacionales. Andrés Laguna no se calla un pelo y canta las verdades del
Barquero con ese desparpajo y la franqueza que caracteriza a los hombres de su
tierra. Viaje a Turquía fue escrito en 1558 el año de la muerte del Emperador.
Su autor combate el oscurantismo y la superstición. Era amigo de Erasmo y de
Luis vives y con las hierbas oficinales que conocía bien pues ya desde niño
salía a cogerlas a la zona de Tejadilla y que maja con el mortero hace
auténticos maravillos. Las enfermedades más difíciles no se le resisten a sus
curas homeopáticas a base de centaura y escamonea, plantas que crecen en los
campos de Segovia. La escamonea le fue bien al cesar para su gota pero no tuvo
el remedio que éste le pedía para curar la impotencia. Carlos V según sus
cronistas acudió a la santería y fue a ver a una saludadora de Cebreros que
decía realizar maravillas con los desganados pero el emperador que quería tener
hijos y aunque la buena vidente le dijo que viviría treinta años y podría
engendrar más niños moriría al cabo de poco tiempo en una húmeda celda del
monasterio de Yuste. La medicina a Andrés Laguna le salvó la vida pues estando
cautivo en Constantinopla fue requerido por el sultán al que desembarazó de
unas fiebres y este en pago le otorgó la carta de la libertad. Curandero de su
honra el doctor regresa a España visitando Paris y los Países Bajos. El viaje
de vuelta no fue nada sencillo. En Grecia hubo de disfrazarse de monje y visita
una de las tebaidas más celebradas de la cristiandad: el monte Athos. Allí
recibe protección del idumeo y es el primer español que consigue poner el pie
en cada uno de los 22 monasterios que conforman esa laura. Son los
"papas" o "popes" los que le libran de otra persecución de
los turcos.
Enjundiosas son sus reflexiones sobre las diferencias
entre la iglesia griega y latina pues dice:
Ellos viven a la evangélica. Sus iglesias son pequeñas
y no tan fastuosas. No hay canonjías ni prestameras o beneficios eclesiales y
viven de lo que el pueblo quiera dar. Siempre andan haciendo santiguadas y
tocando la tierra con la frente y cantando Kirie eleison. Y sus oficios son muy
largos como nuestros maitines en Nochebuena y dicen en todas las misas las
oraciones que nosotros sólo decimos en Viernes Santo. Tienen cuatro cuaresmas y
a la de la pascua de resurrección llaman gran pascua. Es la mayor y mejor
fiesta del mundo. Todos se besan unos a otros y se saludan con la frase de
Cristos anesti a lo que responde el otro: alithos anastasi (Cristo resucitó...
verdaderamente ha resucitado)"
La obra del inmortal galeno segoviano, entomólogo y
botánico aparte de un gran escritor corográfico se puede codear con los grandes
de las letras castellanas pese a ser un autor poco conocido. Todo un humanista
por lo que su lectura se hace recomendable. Los tiempos de cambio que le tocó
vivir son muy parecidos a los actuales. Este hombre galaxia Guttemberg se
convierte en un prometeo de la galaxia MacLuhan. ¿Qué hubiera sido si Laguna
llega a conocer Internet y Aprovechado sus inmensos recursos?
El viaje a Turquía parece haber sido redactado ayer mismo
y haber salido calentito de las planchas que entonces se decían tórculos. Sus
libros son una buena página Web. El paso de los siglos no las hizo perder nada
de su primitiva frescura. Por su fascinación ante lo nuevo y su tolerancia ante
otras culturas su amor por la belleza y la verdad y por el humor casticista que
le caracteriza. Es el suyo el humor de los sabios.
ESPAÑA MI NATURA
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