2026-06-21

 ¿ESTÁ NUESTRO DESTINO ESCRITO EN LAS ESTRELLAS?

 

ACABO de cumplir los 82 y hay incógnitas que me enardecen, entristecen y entusiasmas. Miro hacia atrás sin ira como aquella noche en un pueblo de la paramera turolense, el de mayor altitud de la península ibérica, Manzanera, a casi dos mil metros sobre el nivel del mal.

 Me asomé al balcón y estuve un buen rato contemplando los astros filantes.

Era una bella noche de agosto y las lágrimas de san Lorenzo se derrumbaban sobre las cornisas del firmamento.

Venus y Júpiter jugaban a la taba. Más allá Saturno con su cordón de los flagelados. La luna lunita clara me miraba.

La luz del plenilunio bañaba la tierra de sombras y luces misteriosas. ¿Está mi destino escrito en las estrellas? Yo me preguntaba.

Preguntas sin respuesta.

Nunca creí en la astrología judiciaria porque en mis estudios de teología una de las tesis de santo Tomás declara que los astros mueven e inclinan pero jamás determinan porque esa manera de proceder atentaría contra las cláusulas del libre albedrío y el  principio que dice que la voluntad humana es sacrosanta.

Sin embargo, en el aula de Física don Chespi un canónigo tan sabio como desaliñado que creía no solo en los astros sino el poderío del vino (un profeso de fray Jarro) nos demostraba cómo los imanes guardan los secretos de la ley de la gravedad. Se atraen los cuerpos celestes.

Indiscutible. Abramos el libro de los horóscopos y estudiemos el comportamiento de los signos zodiacales.

 Los nacidos bajo el signo de Aries llegan al mundo investidos de la fuerza del carnero. Los géminis, dobles caras, inclinados al arte y al amor.

Soy cristiano pero dejando mis creencias sacerdotales a un lado no puedo por menos de quedar fascinados ante los dioscuros romanos un santo tutelar para cada necesidad. La devoción de un  dios o una diosa a quien suplicar.

 Sí. Sigo yo quemando incienso en los altares de Minerva. Ormuz y Ahriman ─van ganando la partida al dios judaico─ de los persas maniqueos prescriben la conducta de la vida humana, son dioses humanos a diferencia de Yahvé un dios terrible que atruena en el Sinaí.

Sin misterios eleusinos no hay religión viable.

Nadie ha visto a Dios por lo tanto nadie puede tener la exclusiva del mismo. Alá es grande desde luego, Adonai tronitonante y exclusivo un dios a medida de sus elegidos y los cristianos adoramos a un Mesías que murió en una cruz, el suplicio inferido por Roma a los esclavos.

La vida es bella, tan bella cual misteriosa pero ¿está nuestro destino brillando en un lucero? No sé. Amémonos los unos a los otros. Es lo perfecto

 

domingo, 21 de junio de 2026

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