MILAGROSOS ATISBOS
PROFÉTICOS DE MI LIBRO SOBRE TERESA DE LISIEUX
Fue
mi primer libro, editado en una editorial de cuyo nombre no quiero acordarme
una verdadera estafa. Tuve que poner el dinero. El trabajo y editarlo por mi
cuenta en aquellos albores de la cibernética. Le pagué 2000€ a un tipo que para
mayor sorna me dijo el día de San Miguel que era muy malo.
No tuve corrector de
pruebas y sólo a fuerza de codos salió adelante.
Empezaban a cumplirse los
augurios de aquella visión que tuve en Londres cuando vi flotando sobre las
aguas negras del Támesis a una monja vestida toda de blanco que sabía secretos de mi vida. profetizaba mi futuro, y me decía, llamándome
por mi nombre:
▬Antonio,
Antonio, no lo hagas. Tú eres un poeta. Escribirás maravillas sobre mí
Me
había subido al pretil del malecón con la idea de tirarme al agua y suicidarme.
En
las navidades de 1986 me desplacé a Inglaterra para ver a la hija de mi primer
matrimonio. Mi ex no quiso recibirme, mis pobres suegros tampoco me abrieron la
puerta. Asumí este dolor por mis pecados.
Me robaron el dinero y una cámara fotográfica.
Sin embargo, el billete de avión de Iberia que coloqué en una faltriquera
cosida a la camisa que me hizo mi madre no lo tocaron. Anduve millas y millas
por el condado de Essex, me salieron ampollas en los pies. A pie marché
finalmente hasta el aeropuerto de Harrows.
La voz y el semblante de Teresita me
consoló en aquella noche sin consuelos.
Somos carne de dolor. Supe cuál sería
mi destino: escribir y hacer correr mi pluma hasta el infinito. "La
Historia de un alma" que leí, ávido a mi regreso a mí Madrid, fue el primer
peldaño de la escalera como escritor que empecé a escribir emborronando páginas
y páginas.
Mi libro "Lloviendo rosas" no tuvo éxito" porque no
era un panegírico ni la vida de un santo de estilo amanerado. Era toda una
crítica al catolicismo. León XIII se negó a recibir en audiencia a Teresita cuando
fue a ver al pontífice en una peregrinación de Alensón.
Dije que la iglesia esotérica, la mundana, la que camina con pies de plomo bien firmes en el suelo y combaya con el mundo, no tiene que
ver con la exotérica, la mística, la que está trascendida e iluminada por la luz
del Espíritu Santo.
Supe que se avecinaban tiempos de persecución para mí: en
el trabajo, entre los vecinos, en la vida conyugal. Muy duros han sido estos
tiempos de oclocracia en España. Nos zarandean, pero no nos dejaron caer.
Y
tengo para mí que esta labor salvífica se la debo a esta dulce monja francesa
cuyo retrato preside mis actividades literarias en mi hura, este chiscón húmedo
al cual visitan a veces las ratas, esta dulce celda cuyos barrotes me impiden
ver la luz cenital.
Soy un trainera, un bogavante, un galeoto, un forzado del
espíritu amarrado al duro banco de mi mi galera; ángeles y demonios me acompañan. Son parte de la chusma.
Lo mío es bogar y bogar. Escribir y escribir. No aparto el remo de mi mano ni
dejo caer la pluma. Ella me salvó. Trazó el destino mío.
Escalera espiritual,
infancia espiritual.
Si no os hicierais como niños no entraríais en el reino de
los cielos, un consejo desatinado para los tiempos en que vivimos, pero ,al luchar contra el más fuerte, nuestra debilidad cobra bríos.
Aguantamos desaires,
insultos, condenas al ostracismo, y la soledad dentro de la multitud, de este
guirigay de noticias que nos inunda. Un exilio interior.
Teresita de Jesús es
una de las mayores santas de la cristiandad.
Vivió sólo 23 años precisamente
para contradecir a la Bestia que pide larga vida y camino de flores sin abrojos.
Ella eligió la puerta estrecha.
Por sus cartas supimos que en el Reino de los
Cielos se entra de costadillo.
Gracias, gracias una vez más, gloriosa patrona de
la gente sin rumbo, de los escritores afligidos, incomprendidos y perseguidos, pues ella dijo; pasaré mi cielo en la tierra, haciendo bien a la humanidad.
Entonces llovieron rosas y siguen lloviendo constantemente. Amen.
domingo,
04 de octubre de 2026