AMILIBIA Y
LA GENERACIÓN DE PUEBLO EL DIARIO DE LOS SINDICATOS
Posted: 08
Feb 2018 06:08 AM PST
amilibia la
genracion de pueblo
AMILIBIA: EL
AMIGO DE JACK NICHOLSON O EL DRAMA DE LA TRANSICIÓN
Antonio
Parra
(Joder qué
gran novela! (Virgen Santísima todo un novelón! J.M. Amilibia ha escrito uno de
esos libros definitivos que marcan hito. Son trescientas páginas testimoniales
que describen a toda una generación. Lo esperanzados, lo ingenuos, lo
maravillosos y lo horribles que fuimos. Traza las lindes en los que se enmarca
el drama que vivimos, los sueños que nos encendieron de luz el camino, las
mujeres que amamos y desamamos, la profesión periodística que abrazamos, las
cabronadas, egoísmos y pequeñas insidias personales y envidiejas, todo ese humo
envenenado que hubo que tragar porque la vida de un periodista en su absorción
total nunca puede ser un cuento de hadas y había que pegar el pisotón.
Andábamos a la caza del scoop y esa exclusiva luego nos cazaría a nosotros. AEl
amigo de Jack Nicholson@ es la historia de un Apisotón@, aquellas entrevistas
con personalidades o famosos en los que se significaron siempre los de Pueblo
que por una noticia mataban a su padre y que nos dejaban bocas a todos los de
la profesión. José Luis Navas se marcó otra con el doctor Barnard aquel famoso
cirujano de Ciudad del Cabo que operó el primer transplante de corazón. Para
llegar a el primero el bueno de Navas tuvo que Aligarse@ a su secretaria, y
luego viajar poco menos que de polizón en un avión que traía a Surafrica
pescadores y recorrerse en cuarenta y ocho horas doce mil kilómetros todo un
record para llegar el primero tres noches sin dormir el jet lag al carajo a los
talleres de la calle Huertas con los clichés de su entrevista calentitos. O el
Yale aquel divino cojo que se disfrazó de enfermero y le robó al Marqués de
Villaverde los carretes de la primera operación de transplante de su propia
bata blanca colgada de un perchero en los quirófanos de La Paz. El yerno de
Franco por poco le afostia. La pela es la pela y la noticia la noticia y un
scoop un scoop. Para ser primero en dar la noticia no había que tener
escrúpulos ni miramientos familiares. En la guerra como en el amor y en el
periodismo todo vale.
-Si me pegan
un tiro en Vietnam- hizo saber hablando en alto y coram populo en la Redacción
Yale una vez antes de marcharse a la guerra- que ese cabrón (se refería a
Hermida) no escriba mi obituario. Hablará de él.
(Bien
conocía al pión( Amilibia lo saca a relucir en este libro que es novela verité
cpon trazas de pulp fiction, un canto lírico lleno de amor y perdón al
desvanecido ayer pero sin dejarse nada en el tintero. No se trata de un ajuste
de cuentas sino de contar las cosas como son y como fueron. años muy duros
desde luego aunque miradas las cosas bajo el prisma de la nostalgia y por
aquello de que todo tiempo pasado fue mejor nos parecieron fabulosos. Lobos de
la misma camada, Amilia traza el pérfil a Ruli del Pozo también lo retrata
Chusmari -no te enfades Raúl- desenmascarando su inveterado comunismo siempre
con el poder y viva quien manda ditirambos a Ana Botella, piropos a Zapatero,
pitillos en compañía de Carrillo, habanos con Felipe y el té con Solís, y
lamerón con Fraga, al que hacía la pelota cuando estábamos en Londres y eso de
que fue cabrero a lo Miguel Hernández es un farol. (Qué va! Una tía suya se lo
dijo en carta a Emilio Romero: ALe mandamos al niño unos días a la majada con
los zagales para que cambiara de aires@. La flexibilidad de vertebras hic et
nunc fue ejercicio muy redituable en este país entre los escritores de
circunstancias.
Cela que era
el más listo se hizo presidente de la Sociedad de Amigos de Israel y lo dieron
el Nobel pero Quevedo que para mí es la cumbre de las letras castellanas y un
valiente no he de callar por más que silencio avises o amenaces miedo etc.
cinco años a la sombra por unos versos dicen en la servilleta de Felipe IV,
cinco años en una mazmorra de San Marcos, creo que es paradigma de ética e
independencia del pensamiento y ejemplo a seguir y mucho más en medio de tanto
veneno y tanta mierda como nos anega.
Amilibia
pertenece a esta casta de escritores comprometidos con la condición humana, esa
fauna, y con la belleza, que no escriben contra esto y aquello pero que tratan
de reflejar la vida como es sin dejarse nada en el tintero y sin pelos en la
lengua. Tiene el candor, la fortaleza, la ternura y esa oralidad que
caracteriza al pueblo vasco. Vizcaino es el hierro que os encargo corto en
palabras y en fechos largo decía Tirso. Baroja era así. Un tipo taciturno pero
amigable. Se ponía a contar, sin embargo, historias y no paraba. Las novelas
las narraba al desgaire sin un plan predeterminado y un poco adonde caiga la
boina o la chapela. El ambiente que refleja El amigo de Jack Nicholson es como
subirse abordo de una lancha y darse un paseo en barca por la ría de Nervión o
en este caso el río revuelto de Madrid c. 1977 en adelante y bogar y bogar.
Rema sin perder comba, piragüista. Ay marinerito arria la vela que está la mar
tranquila y serena. Pero que va no hay mar panda delante de ti sino un
galernazo de padre y muy señor mío. Y noches para destetar hijos de puta que
uno trata de sobrellevar al apostadero de la barra del Gijón, un refugium
peccatorum de todos nosotros y si no hubiera sido por Fonso el Cerillas el
único que me hablaba yo me hubiera colgado ya de una farola de Recoletos. Ese
aliento terral y maligno, una vaharada de viento solano ahíto de malos
presagios, esas miradas embozadas cargadas de odio y de revancha, esas ráfagas
de amenaza y de persecución en medio de la democracia y a gentes que no tuvimos
arte ni parte pero debió de ser muy gorda la que prepararon aquellos cabrones
del 36 pues nosotros los que quisimos ser decentes la hemos sufrido a efecto
retardado en nuestras carnes y que pagamos con una suerte de muerte civil, si
no con la vida pues no iba a ser cosa de montar otra vez paredones pues aquí
resulta que los que fusilan son siempre los mismos pero nos metieron en el
lazareto de apestados o en el apartadero de los sospechosos, es lo que me
recuerda esta novela tan elocuente, tan entrañable y a veces tan cruda pues a
lectores poco avisados que no vivieron aquella época que fue preludio de la que
estamos viviendo les pueda parecer un panfleto, una mohatra, un libelo que se
ha sacado de la manga Chusmari no apta para paladares delicados.
Que no la
lean entonces los cursis pues la cursilería y la ramplonería que denuncia
Almibilia constituye un poco la hola que nos invade y cursis son la mayor parte
de los libros que se publican, los relatos que invaden las revistas de la
entrepierna y el corazón en plan hedonista de hay que ver lo bueno que lo
tengo, se ve pero no se toca pichas flojas y coños grandes enroscados a las
arillas de la Gran Sierpe infernal.
Al que no le
guste apechugar con la verdad, asumir su culpa y cargar con todas las
responsabilidades que se joda. Quod scripsi, scripsi, clamó Pilatos. Esto va a
hacer pupa en muchos mentideros y tratarán de olvidar la obra o apartarla. Pues
a aquellos que andan en la pomada no le agrada que se les rechiste. o les
recuerden ciertas cosas pero el libro ya digo no es un memorial de agravios
sino el mural de la gran perdonanza. Mira, ese eras tú entonces. )Y aquel otro?
Amilibia hace limpieza de recuerdos y de cajones y se encuentra una tarde la
gran foto que le hizo Santiso a él y a Jack Nicholson -punto de arranque del
argumento- bebiendo juntos como aparecen en la cubierta de la novela que ha
sido por cierto muy bien editada por Ensenada de Ézaro Ediciones cartoné papel
letra del cuerpo 12.5, amplio de márgenes en octavo mayor.
Para
degustarla hay que tener buen paladar. Las palabras escritas como Dios manda no
sólo son poder sino placer. Y poderoso y placentero este libro es. A él como al
que esto escribe y a otros cuantos más, como Félix Ortega, uno de los más
grandes periodistas y corresponsales en Nueva York que acabó sus días en el
gabinete de prensa de Iberia, relegado, puteado, humillado y ofendido, oprimido
pues esta sociedad que nos ha nacido del destape y la corrupción odia sobre
todo la inteligencia y hay que hacerse pastueño y acomodaticio para sobrevivir,
y que se murió de tristeza o de asco hace un par de años. Nadie le recuerda. Yo
sí. Amilibia también aunque de una forma tácita o implícita.
Con su
varita mágica ha hablado por todos nosotros y lo hace con la autoridad del que
puede acreditarse como el número uno en los de mi generación. Queda también
Jesús Torbado pero )dónde está Torbado? Y eso es muy agradecer. No ha habido
campos de concentración cierto faltaría más en una democracia con un rey que no
nos merecemos etc blabla (Cela me decepcionó otro que tal maravilloso escritor
pero muy flexible de vértebras).
Ciertos son
los toros. Se nos ha vigilado desde arriba poniéndonos incluso sabuesos de los
servicios a los zancajos. Para después ir diciendo por ahí que eramos unos
desequilibrados mentales afligidos de manía persecutoria, te mean en el colodro
y hay que decir que llueve; te pinchaban el teléfono y decir que esos ruidos
raros del auricular eran susurros de la línea cuando había un cabrón espiandote
al otro lado del hilo. Galileo Galilei )juras que la tierra es cuadrada? Pues
claro.
El CESID de
Manglano retomó las malas costumbres del SIM chequista y los lebreles de
Carrero eran hermanas de la Caridad al lado de lo que después ha venido. Tenías
que hacerte pasar por borracho como en los tiempos de Stalin para hacerles
creer que eras inofensivo. El doctor Goebbels y Beria por desgracia han tenido
muchos émulos en estos tiempos míos. Pero ya sabíamos que esto era una
democracia vigilada y Gibraltar un problema distinto y distante que dijo el
Gran Ciprés que nos metió en la OTAN de rondón y luego la cosa no ha servido
más que para desguazar el ejército y apuntarnos a todas las guerritas solidarias
y demás. Una organización estratégica sobre el papel que ha quedado expediente
de cupo toda vez que, caído el muro, se le privó de razón de ser aunque los
rusos -y eso la diplopía de nuestros políticos no lo ha sabido ver y entender-
sigan ahí.
No ha habido
paredones pero al pasar algunas noches tristes por Fuencarral cabe los muros
leprosos del colegio de los escolapios de San Antón donde estaba la checa
después de echar la pota ante la misma verja del Banco de España como le ocurre
al protagonista de esta novela he escuchado los gemidos de los que iban a
fusilar.
-Fulanito de
tal y tal - gritaba el carcelero un nombre rilando en un papel.
-Señor mío
Jesucristo - contestaba entre sollozos el que estaba en capilla agarrotado de
miedo y congoja en su instante final.
Estaba claro
que era un inocente pero aquí pagan siempre justos por pecadores y fusilan
siempre los mismos.
Sin embargo,
los había echados pa alante que son los de mi condición y de Amilibia también.
No nos rendimos ni entregaremos la cuchara ni aunque nos pasen por las armas un
amanecer. No estoy de acuerdo con esa definición de winners and losers que
tanto les gusta a los norteamericanos porque aquí hasta el rabo todo es toro y
al freír será el reír. Todos somos ganadores y perdedores a la vez.
-Menganito
de tal y cual.
-Chupándomela.
(Cobardes, asesinos! Vosotros me la peláis a cuatro manos.
Luego se
escuchaba un disparo. La alusión constante a esa mamada y al masturbador de
pilas del Gran Delegado que nos puso a nuestra disposición es una de las
técnicas narrativas sorprendentes de esta novela donde el sexo es un lugar
común pero también un símbolo visto no desde el morbo sino desde un ángulo
trágico cómico. Encuentro muchas influencias y recursos de Trópico de Cáncer de
Henry Miller. También pulso cinematográfico y secuencias breves para que nunca
decaiga el interés aunque a veces el hilván narrativo se pierde y aturulla pero
es la época que nos ha tocado vivir y máxime que la historia está contada por
un periodista y en clave periodística. Sé que Amilibia escribe sus libros a
barrisco y de sopetón casi con la celeridad del rayo pues es un don que Dios le
dio sin templar gaitas. Heroes de barro que para mí sigue siendo otra de sus
grandes novelas la escribió de una sentada en quince días, un prodigio de
inspiración que para dar con él tendríamos que remontarnos a Lope. Pero sin
retóricas. Lo que escribe a Amilibia le sale del corazón. Es un escritor
genuino. Escritor-verdad.
No hay que
pedirle congruencia a la naturaleza. Está con Beckett, con Pinter, Tom Wolfe,
otro gran mitómano y la nueva leva de la novelística anglosajona que se escribe
al socaire o a redropelo de Hollywood. También me ha recordado esta brillante
novela, sobre todo en el transcurso de las cien primeras páginas, el pulso creativo
de la película de Pilar Miró Gary Cooper que estás en los cielos. Pero yo creo
que Amilibia vuela más alto. Alguien voló sobre el nido del cuco y aquí
basandose en una entrevista con una fotos del gran Santiso, otro de los grandes
de aquel diario de la calle Huertas y cuyo archivo fotográfico puede ser uno de
los mayores testimonios de aquella época, establece el punto de partida del
argumento: un periodista relegado que abandona la profesión y monta un
chiringuito. En su bar coloca una ampliación mural y los guiris japoneses
acuden allí a que les explique su guía, Ikira, que habla como uno de Lavapiés,
las secuencias de aquel encuentro con el divo y las incidencias de aquella
noche para destetar hijos de puta y sus giras por el Madrid la nuit Bocaccio y
los garitos de la Costa Fleming. No corran que ya no existe, nos advierte el
autor. Todo aquello que se fue para no volver.
El retrato
que hace de Jack Nicholson es fantástico y creíble. Un auténtico stud o garañón
californiano con sonrisa de Mefistófeles, el gran donjuán que tenía que echar a
las grupies de la cama en su mansión de Beverley Hills y que pachasco en el
Madrid golfo no se come una rosa, al periodista le hace una pregunta )Aquí
donde se folla? Y ahí tenemos al protagonista el bueno de Carlos Sancho
corresponsal en Londres tentandose la ropa y palpándose los machos como los
primeras espadas antes de decidirse a pasear a su amigo la estrella de la
Warner Brothers y todo un león de la Metro por las barras americanas de la
carretera de Barcelona. )Aquí donde se folla? Buena pregunta que resuena en
todos los ámbitos - la técnica novelística creo que se llama anagnórisis y es
un recurso de los novelistas de raza- y resonará mientras el mundo sea mundo y
por mucho que Gallardón y doña Ana Botella y otros munícipes de estrecha
bragueta pero de doble moral quieran ponerle puertas al Campo, hasta el Valle
de Josafat. Es el Avoglio una donna@ de Fellini en la secuencia triunfal de una
de sus películas. Un loco subido a la copa de un árbol pegando voces diciendo
que quería una mujer amenazando con no bajar nunca si no se atendía a sus
reclamaciones. El enfermero jefe del nosocomio trae una escalera y hace trepar
por ella a una monja enana, coja y horrible, ahora verás y el tío se calma oye.
Pues Jack Nicholson igual que uno de los pobres diablos que en Madrid, en Moscú
o en Berlín y a los que los ingleses llaman johnies que se van de putas.
Aquélla
noche de farras sella el principio de una gran amistad. El actor le envía a
Carlos Sancho todos los años por Navidad recordandole no solamente aquella
noche que se fueron de picos pardos a la Costa Flemming sino la otra en que
unos gitanos en un tablao flamenco de Córdoba estuvieron a punto de pincharle
con la poderosa pues Jack con unas copas de mas había cometido la temeridad de
tocarle el culo a una bailaora, lo que entre la gitanería es un crimen de lesa
majestad que se paga con la muerte porque a las gitanas les está vedado el amor
libre y no pueden acostarse más que con su marido.
Contrasentidos
de nuestra existencia. Amilibia que tiene el RH como Dios manda y los cojones
en su sitio pues eso nunca les faltó a los vascos, excepto a esa peste etarra
que mata por la espalda cosa que nunca harían los verdaderos vascos, tuvo que
salir de naja de Bilbao, lo mismo que de Córdoba con su amigo Nicholson huyendo
por pies de la cabritera de un gitano celoso. Los polimilis habían puesto
precio a su cabeza a él que es vasco de quinta generación y vasco hasta las
cachas en su manera de ser y de contar. En su compañía a uno le entran ganas de
entonar un zortzico o cantar alguna canción carlista de las viejas como El
alcalde Aguigorriaga el que sabía tocar el chistu tenía mucha ilustración y
todo el mundo le dice que se llama Pantaleón. La cosa tiene tres pares de
perendengues pero son contradicciones de nuestra época nada racional.
Emilio
Romero lo acogió en su periódico donde llegó a ser con Raúl del Pozo, José Luis
Navas, Homero Valencia, Hermida, Cancio, Julio Camarero, Pilar Narvión, El
Butano más agarrao que un chotis y de los que nunca te pagaba un café por eso
es millonario claro y otros una de las mejores plumas de aquel diario Pueblo de
feliz memoria. Yale era otra de las firma galanas. Tenía buen bastón en el
pleno sentido de la palabra. Para rematar las faenas como queda demostrado en
esta novela donde le echa una mano un amigo por entonces no había Viagra pero
se pegaban gatillazos un poco menos que ahora eramos más jóvenes y remata la
faena donoso campeador.
El jodío
cojo otro que tal. Yale no alcanzó nunca la categoría de caballero mutilado
pues había peleado en la trinchera de los del rabito y no en el bando vencedor
me parece y el Emilio que también llamábamos medio pulmón pues andaba de la
caja cambios mal y algo escorado le dio un puesto en la plantilla. En aquellos
tiempos del Gran Romero no hacía falta ejecutoria de hidalguía. No había rojos
ni azules todos eramos un todo ni vencedores ni vencidos ni winners ni losers.
Bastabacon escribir medianamente y tener buen olfato informativo..
Raza de
conquistadores la noticia en el corazón aquellos prohombres pioneros de la
información y acaso de la literatura porque han introducido una nueva manera de
contar historias, adelantados de un mundo feliz [(qué ironía! Huxley tenía dos
copas de mas cuando escribió A Brave New World] o poseídos por el morbo de la
tinta impresa ese duende de las imprentas que ha envenenado nuestro organismo
más que el tabaco hasta morir abrazados al tablero de nuestro ordenador ahora y
antes a la AOlivetti@ que a veces emitía quejumbres de mujer en trance de parto
o dulces melodías del escritor que se sienta a hacer un ajuste de cuentas con
la vida. A veces sonaban como estruendo de ametralladora o andanadas de un
paco. La queríamos como una novia. Johny cogió su fúsil. Y Santiso su cámara.
Amilibia su ordenador. Suena el teléfono. No lo cojáis que puede ser una
noticia y entonces las noticias eran verdaderas bombas. Algo inesperado, no
como ahora donde todo se ve venir y donde Matías Prats repite catástrofes
tremebundas y acontecimientos terribles que se escuchan como quien oye llover.
Hemos perdido un poco la inocencia. Los telediarios se parecen día tras día
como un garbanzo a otro garbanzo. No nos conmueven. Puede que se trate de una
táctica del Gran Cofrade del Ojo que todo lo ve y la Oreja que todo lo escucha
para dominación. Las masas se dominan por el miedo y aquí la gente está
crispada sí pero amedrantada. Y no hay cojones.
El retrato
de aquella época tal como la vivimos le ha salido guay. Mucho mejor que
cuentame. Un friso perfecto pero lo que más me admira es la valentía de
Amilibia para contar el trance por los que algunos de nosotros hubimos de
pasar. Se te cerraban todas las puertas. Palmaditas en las espaldas. Oye )dónde
escribes? )adónde estás? Un día de esto te llamo y comemos. Las editoriales te
devolvían los originales con la misma retahíla de siempre: nos ha impresionado
su novela pero sin discutir su gran valía sentimos mucho no poder incluirla en
nuestro catálogo. Una vez estuve a punto de quemar las filacterias como ese
judío de una de las novelas de Phillip Roth sobre el judío que llega a Nueva
York ciudad pagana y le entran ganas de echar al fuego los libros santos y los
paños de oración. Una mano lo contuvo. Los profetas no se suicidan pero mueren
en el ecúleo o son crucificados también es verdad. O les meten un tiro o les
dan una paliza o le follan a la parienta o le meten caña por todos los lados.
)Que queréis más? )Darnos por culo? Hay que seguir adelante con la cruz a
cuestas aguantando la marea o siete plantes de metralla en el cuerpo y
avanzando como en la Legión.
La denuncia
y el reto que se plantea en El Amigo de Jack Nicholson sigue ahí: somos
supervivientes de un mundo aterriza como puedas de las Hermida Girls y de los
Ansón Boys porque aquí no es sólo Polanco el malo de la película oiga. Creo que
ha habido otros peores, los embozados de la Derechona terrible que como me
decía a mí una vez Luis Fernández Villamea prefiere entregar un hijo a dar una
finca. No es esa Derecha de Fuerza Nueva sino otra más subliminal, sutil, la
que nos puso contra las cuerdas. Del agua mansa me libre Dios. Eran los de la
palmadita en el hombro y el a ver cuando comemos oye que por la espalda decían
pobre chico, está acabado, es un borracho. Para que te dieran un trabajo en un
periódico dice Amilibia tenías que ser una tía cachas capaz de hacerle un
francés al jefe y un griego al productor. O ser un barbilucio algo maricón. La
mamada una agnición elíptica con la que se caracteriza al pobre Carlos Sancho,
ex corresponsal en Londres, ex periodista, casi un ex hombre como diría Gorki.
Hay que ser joven, apuesto, sin un adarme de grasa y a nosotros se nos
insinuaba la panza y tener en lugar de cabeza un cohombro, escribir mal
contando lo evidente para que te dieran la columna soñada o un cargo. Y yo
añadiría el ser renegado de tus convicciones, abjurar de tus principios más
sagrados. Horcas caudinas. Si eres un gilipollas te publicamos la novela. Si no
a la puta calle. Tiempos de la mamada y la mamandurria. El signo de la Bestia.
)Quién aplastará la cabeza de la Culebra? )Quién va a luchar contra el poderoso
Dragón? Y Lara como un gran Buda alegando su condición de legionario y de
vendedor de libros a domicilio amasó fortuna en la Transición.
Amilibia es
rotundo y deletéreo contra todas estar lagartas que han copado el mundo de la
información. Las reinas de las mañanas. El morbo. Lo banal, lo venusto y lo
sicalíptico. AAntes teníamos la Clave de Balbín que era un coñazo pero por lo
menos daba altura a esta profesión@. A Brave New World. Gran Hermano nos
vigila. No puedes pensar por tu cuenta. No te es lícito. Sin embargo, aquel
falangista al que fusilaron un amanecer, grito que yo escuchara y no era
delírium tremens como me advirtió el Ruli con su Asonrisa de hiena@-le clavaste
en una frase Chus- en un velador del Gijón pronunció una frase que se oyó como
un clamor de combate.
-Chupándomela.
Es lo que
dice siempre un español cuando se enfurece. Este grito es recurrente en la
novela que trata de reflejar una época, la de la Gran Mamada. Sólo nos queda montar
un chiringuito en Villaponte, como Carlitos Sancho o retirarse a un convento.
El bar de Villaponte es el ABeatus Ille@ horaciano de qué descansada vida pero
no piensen ustedes eso. Pueblo chico infierno grande. Aquí todo se sabe. Hasta
los pedos que te tiras los escucha tu vecina. Nuestras vidas están en
escaparate. Vivimos en una sociedad transparente y de cristal. En Villaponte
que puede ser el Escorial, Villalba o cualquiera de las ciudades dormitorio del
cinturón de Madrid conoce a Patricia una estrecha que resulta luego una
cachonda mental. Le daba morbo tocarle la entrepierna al corresponsal y hacerle
una paja por lo bajini. Luego llega a ser una gran actriz. Otro personaje
femenino Sara, la hija de casa rica y niña de familia catalana, educada en
colegio de monjas y de esas que elegían los buenos partidos y tasaban los
novios con regla de cálculo, da en ninfómana. El protagonista encuentra a su
mujer en la cama con su marido y para colmo la madre a la que tanto venerara
Carlitos resulta que era una bollera y un día que va al cementerio a poner
flores en la tumba de su madre se encuentra allí a la que había sido su pareja
durante cuarenta años. En fin, el sexo es aquí un recurso alegórico, un punto
de referencia casi humorístico con los que el autor trata el friso de su
galería de caracteres.
Los turistas
japoneses empiezan a llegar cámara en ristre y el amo del local Carlos Sancho a
contar sus noches de farra con la Estrella de Hollywood. Jack Nicholson que
estás en los cielos. Esto es el no va más. El juicio de valor, inapelable. Toda
una novela llena de buenos gags como les gusta a los scriptwriters de las
poderosas internacionales del cine y acción que se desarrolla con movilidad en
flahback. Encuentro, sin embargo, poco logrado y tratado sólo al pasar la vida
de Carlos en Londres pero su escapada a Hollywood donde Jack Nicholson pone a
disposición de su amigo una gran suite en su palacio de Beverley Hills, un
Rolls y una choferesa que le abanique lo encuentro mucho más real. La segunda
parte sobre todo ha sido escrita con prisa o al menos es la impresión que me
da. Pero ya digo las cien primeras páginas son impresionantes. Oiga aquí donde
se folla. No hay policía. Latiguillos que suenan en toda la película porque leo
y parece que estoy sumido en la butaca de un cine viendo una cinta maravillosa.
Con respecto
a la cita sobre la cautela en materia sexual creo que lo que dijo don Camilo
Alonso Vega fue: AMi querido amigo, si no puede ser casto sea cauto@. El
contexto que se da es otro.
Por el
escenario desfilan como por el teatro de un gran guiñol los grandes vaivodas
del mundo de la información actual Polanco, Hermida, Cebrián pero Amilibia se
guarda muy mucho de citar a Ansón que también es otro gran gurú del
Establishment y un hombre muy poderoso cerca de la Casa Real. Lo comprendo es
lógico. Con los garbanzos no se juega.
Otro detalle
que me enternece y digno de resaltar es que dedica la novela a su mujer, Ketty
Kaufmann, una gran profesional, bella mujer y la santa que le aguanta. Detrás
de todo gran hombre hay una gran mujer y si no hubiese sido por estas mujeres
que han estado a nuestra vera en medio de tiempos tan difíciles no se lo que
hubiera sido de nosotros. A mí sin mi María José y sin el Cerillas del Gijón me
hubiera colgado de una farola de Recoletos. Umbral también venera a su mujer,
España. Queridas, las otras son las ermitas. Vosotras, la catedral. En este
caso creo que falla la creencia de que las mujeres no tienen bandera y orillan
a los perdedores. Éstas no; todo unas heroínas manteniendose a nuestra vera
cuando vinieron mal dadas. No creo que se pueda achacar a Amilibia de
misoginia. Lo que denuncia él es el gran puterío que se ha montado durante la
Transición. El puterío mental. No el físico `porque aquí cada uno estornuda
como Dios le ayuda. Este puterío es mímico del culto al dinero y la gran
crueldad, la violencia deshumanizada que nos circunda.
Considero
que el feminismo torcaz y procaz es una forma de terrorismo psicológico que
trata de capar al macho, desplazarlo del poder, quemar las naves, hacer
harakiri, rendir culto a la muerte, lo mismo que el uranismo. )Qué creéis que a
estos mamones les importa un comino la violencia de género que denuncian cada
dos por tres? They thrive on it. Es el nido donde incuba la Serpiente.
Amilibia
puso el dedo en la llaga. Gracias, hermano. Y a ti Ketty al año que viene en
Jerusalén. Siempre fui amigo del pueblo elegido aunque nunca me las di de
sionista. Israel, la tierra prometida, prefiero fundarlo en mi corazón. No en
un espacio físico. Y Dios ayudará. Me llena de esperanza que se publiquen
libros como El Amigo de Jack Nicholson aunque sea por editoriales minoritarias.
Nunca puede ser más negro el cuervo que las alas reza un adagio ruso. Y siempre
que llueve escampa decimos por aquí.
ESPAÑA MI
NATURA
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