https://youtu.be/-AaIA8EiMSM?si=lSkaVRrT6jCyDCX-
2026-06-21
¿ESTÁ NUESTRO DESTINO ESCRITO EN LAS ESTRELLAS?
ACABO de cumplir los
82 y hay incógnitas que me enardecen, entristecen y entusiasmas. Miro hacia
atrás sin ira como aquella noche en un pueblo de la paramera turolense, el de
mayor altitud de la península ibérica, Manzanera, a casi dos mil metros sobre
el nivel del mal.
Me asomé al balcón y estuve un buen rato
contemplando los astros filantes.
Era una bella noche de
agosto y las lágrimas de san Lorenzo se derrumbaban sobre las cornisas del
firmamento.
Venus y Júpiter
jugaban a la taba. Más allá Saturno con su cordón de los flagelados. La luna
lunita clara me miraba.
La luz del plenilunio
bañaba la tierra de sombras y luces misteriosas. ¿Está mi destino escrito en las
estrellas? Yo me preguntaba.
Preguntas sin
respuesta.
Nunca creí en la
astrología judiciaria porque en mis estudios de teología una de las tesis de
santo Tomás declara que los astros mueven e inclinan pero jamás determinan porque
esa manera de proceder atentaría contra las cláusulas del libre albedrío y
el principio que dice que la voluntad
humana es sacrosanta.
Sin embargo, en el
aula de Física don Chespi un canónigo tan sabio como desaliñado que creía no
solo en los astros sino el poderío del vino (un profeso de fray Jarro) nos
demostraba cómo los imanes guardan los secretos de la ley de la gravedad. Se atraen
los cuerpos celestes.
Indiscutible. Abramos el
libro de los horóscopos y estudiemos el comportamiento de los signos
zodiacales.
Los nacidos bajo el signo de Aries llegan al
mundo investidos de la fuerza del carnero. Los géminis, dobles caras,
inclinados al arte y al amor.
Soy cristiano pero
dejando mis creencias sacerdotales a un lado no puedo por menos de quedar
fascinados ante los dioscuros romanos un santo tutelar para cada necesidad. La devoción
de un dios o una diosa a quien suplicar.
Sí. Sigo yo quemando incienso en los altares de
Minerva. Ormuz y Ahriman ─van ganando la partida al dios judaico─ de los persas
maniqueos prescriben la conducta de la vida humana, son dioses humanos a
diferencia de Yahvé un dios terrible que atruena en el Sinaí.
Sin misterios
eleusinos no hay religión viable.
Nadie ha visto a Dios
por lo tanto nadie puede tener la exclusiva del mismo. Alá es grande desde
luego, Adonai tronitonante y exclusivo un dios a medida de sus elegidos y los
cristianos adoramos a un Mesías que murió en una cruz, el suplicio inferido por
Roma a los esclavos.
La vida es bella, tan
bella cual misteriosa pero ¿está nuestro destino brillando en un lucero? No sé.
Amémonos los unos a los otros. Es lo perfecto
domingo, 21 de junio
de 2026