BAJO EL SIGNO DE ARÈS
Para explicar la
realidad de este verano cruel (terremotos devastadores en Venezuela, Colombia,
incendios que abrasan la tierra y una temperatura tórrida y, por si fuera poco, la invasión de Ceuta) no acudo a la Biblia que me parece un libro demasiado
abstruso y a palo seco.
Me voy a la mitología griega. Ellos conferían
a Arés hijo de Zeus y de Hera el título de propulsor de las tormentas,
terremotos, maremotos porque era enemigo de la luz del sol y de la calma divina
de la atmosfera, tutor del desorden y de la armonía puesto que odiaba a Apolo. Deinde,
patrocinó la brutalidad, los enfrentamientos entre los pueblos.
Hijos suyos son Fobos
y Deimos. De Fobos viene la palabra fobia y de Deimos demonio. Mandaba a la
tierra las sequías y las inundaciones.
Tuvo una metamorfosis
Arès y s convirtió en un ave carroñera, el picoverde de instintos asesinos y con dotes de adivinación que volaba desde el Olimpo por toda la tierra.
Los griegos no tributaban culto a este dios
que le dio Zeus a Nerio (la aridez y la intriga) como concubina.
A Belona diosa de la
guerra se la tributaba culto y juegos en Roma por los bellonarii sus sacerdotes que daban vueltas a su altar dando
alaridos de pavor y rasgándose las vestiduras, se desgarraban las carnes y sus
fieles asistentes a tales tenidas bebían la sangra de los sacerdotes para purificarse.
Esta bebida les permitía
asimismo atisbar el porvenir.
Después de tal
introito de los arúspices vestidos de negro se presentaban los salios que
honraban a Belona con sus saltos y gemidos mientras se cubrían la cabeza con
escudos caídos del cielo.
Tales escudos y lanzas
constituían los quirini (flechas) imprescindibles
en la batalla y el distintivo de Belona. De ahí viene la palabra quirinal
Si no nos retraemos
mil años, comprobaremos que la humanidad continua por las veredas mitológicas del
absurdo, que el odio de Fobos campa
por sus respetos, mandan en página los daimos,
demonios. Vivimos bajo el signo de Arés en la esperanza que vuelvan tiempos
mejores sin perfidias, ni amenazas,
contubernios. Sólo una paz augusta como la vivida por los latinos en tiempos
de Adriano y de Cesar.
lunes, 24 de agosto de
2026
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