VOLVIENDO A LA CAVA FLORINDA
Dicen que se perdió España por una
mujer la Cava Florinda y un obispo traidor don Opas. Es un tema
recurrente en la historiografía española suprimida por los
manigeros de nuestra historia. Ya saben cuáles son. Lo execrable y
las execraciones se concitan en esta fábula. El alevoso perfil del
perverso mitrado se asoma al rostro de nuestro cuarto de millón de
políticos con otros tantos tertulianos y comentaristas de lo
evidente, los cultivadores de la tautología al uso que alcachofa en
ristre nos lanzan mensajes de destrucción (desde García Serrano
hasta esos fulanos del Gato al Agua, Cassandras y profetas del domo,
seria aconsejable que Júpiter les cortase la lengua y que toda esa
chusma quedase muda, España sería un país mucho más feliz) porque
débil va la hoja arrastrada por el viento y todos los monteros la
garza combaten. Hemos vuelto a la cava Florinda y a los que
conspiraban en una cueva de Toledo. Allí sostenían sus aquelarres.
Y después que el rey Rodrigo a España perdido había…. Etc. Las
corrientes literarias nadie saben cómo empiezan ni tampoco cómo
terminan igual que las contiendas. Guay. Pero pronto surgirá don
Pelayo y al Cid haciendo con su espada Tizona
mangas y capirotes de las
pretensiones independentistas de Mas, comilitones y sus tancredos en
Madrid. Rajoy y sus mindundis. Oído al parche. Y no va a ser la
gente de viso ni las personas de meollo las que les ajusten las
cuentas a estos traidores. Va a ser el pueblo español. Nadie fue
capaz de mesarle la barba al buen Rodrigo pero estos capullos de
parlamento y mediateca a muchos nos están tocando los mismísimos.
Aquí puede liarse una gorda. Arderán bastantes bancos y unas
cuantas sinagogas.