2016-10-22

capitulo de mi libro picaresco en preparación


Segovia blasones y talegas

 

La llamaban la ciudad de los caciques y la de los sacristanes bien torreada de almenas cada mochuelo en su olivo las parroquias el sacramento ciudad devota donde las hayas donde convergen las tres culturas judíos moros y cristianos acaso por la combinación de esa amalgama seamos un pueblo difícil muy dado a la envidia y la murmuración pero todos buenísimas personas. Acá hubo conllevancia dentro de lo que cabe viviendo todos juntos pero no revueltos. La risa iba por barrios y por catorcena. El cabildo era riquísimo en rentas y bienes inmuebles pero los canónigos pobres con unas anatas que llegaban a treinta mil fanegas al año. Detrás de la sacristía cada una de las catorce parroquias tenía su granero, cilla o alfolí.

El ama del cura cocía cada quince días y de esta cocedura se suministraban bodigos, a los más necesitados. Nunca faltaba pan entre los diez mil vecinos censados a comienzos del siglo XVI cuando a causa de la industria textil fulguraba. Años más tarde, por la competencia de la lana inglesa y de las pañerías de Flandes, el esplendor pañero sucumbe.

Los Fernández Laguna debieron de formar parte de una de las familias de conversos más poderosas, residentes en el aristocrático sector de san Miguel. Acababan de comenzarse las obras de la catedral —durarían casi dos siglos—nueva. La vieja había sido volada durante la guerra de las Comunidades. Renteros, banqueros, agiotistas, gente de Iglesia, monopoliza la punta de diamante de la pirámide social. Abajo quedan los pecheros, los hortelanos moriscos, de las huertas del Clamores que cultivaban en tablares las mejores escarolas del universo, los albañiles del arrabal de San Lorenzo que esgrafían paramentos, los esquiladores cristianos de Zamarramala, los plateros judíos que se apiñaban en modestas casuchas junto a la puerta de San Andrés la parte del Rastro y del salón al pie de su Sinagoga mayor. Estamos hablando de un ambiente ecléctico. El gremio mayor era el tejedor que se agrupaba en diferentes oficios con arreglo a las distintas funciones: cardar, apartar, tundir, perchar y, por último, el tinte. A los percheleros a los que se encomendaban la labor más penosa se les llamaba perailes. Algunos emigraron a Málaga y fundaron un barrio picaresco porque el género nació en Segovia que llaman el Perchel y perchelera es la Campos. Aguas arriba del Eresma, estaban los batanes. Yo he conocido la última fábrica donde se tejía el veintidoseno la pana de lana de oveja merina y el famoso limiste segoviano en el Espolón.

El textil subsidiaba otros sectores como el del acarreo: arrieros, gabarreros, esquiladores, aguadores, atahoneros, zurcidores, caleseros, trajinantes, vientreros y tripicalleros, jalmeros y, particularmente, mesoneros. Segovia —le cuadra el verso de Góngora a "Córdoba ciudad bravía más de mil tabernas y una sola librería", aquí no lee ni dios— fue famosa por sus figones como el del Vizcaíno. O el de Averías donde recalaban mozos de cuerda en la calle San Francisco.

El pícaro tiene como parte jactanciosa de su psicología el ser compadre de todos y amigo de ninguno. Vivir y beber derrotar por las tascas, convidar, aparentar lo que no es: que se es rico, sin blanca. Ha de emular, simular y disimular. Ha de fingir que tiene alcurnia de cristiano viejo acudiendo a misas novenas triduos y todas las procesiones, colgar jamones del corredor de su casa. Su vida está en la calle y su honra al retortero.

Ese esfuerzo integrador por asimilarse por aparentar ha sellado la personalidad de las gentes de esta región. No son profetas en su tierra. Dan más juego en el extranjero. Laguna siempre nostálgico de la primavera segoviana—su pueblo le vendría estrecho—, sin embargo, hubiera sido incapaz de vivir en un lugar de casas torreadas (a los castellanos les define más que a los ingleses el dicho de "my home is my castle"[1] donde se atrincheran, no suelen invitar a nadie, les cuesta presentar a la esposa tal vez por reminiscencias árabes); en Segovia todos se encastillan y eran frecuentes las rivalidades: duelo a muerte por cualquier afrenta, una mujer, o un cipo. Esta psicología de espadachines viaja hacia el Nuevo Mundo dentro del morral de los conquistadores. Quienes eran benignos con el indígena pero que se mataban unos a otros entre sí. Acarreadores y caciques y maestrillos catalinos, hijos de la piedra hideputa, quítate tú, que me pongo yo. Ambiente opresivo de ciudad levítica. Eso es lo peor de un sin vivir de ambiente tan sobrecargado de viejos rencores. Lo explica muy bien Unamuno.

Pese a todo aquí se pisan los mejores caldos del mundo y se bebe el mejor vino de la ribera. Entender a la Villa y Tierra es derrotar por sus tabernas, sentarse en el poyo de piedra de las bodegas a la sombra de un almendro, charlar con un pariente y gozar del privilegio de "vieda" en virtud del cual no se podía entrar en la ciudad ni una cuba de clarete importado forastero hasta que no se acabase el autóctono. Los caldos que no fuesen municipales tenían que pagar portazgo.

En el catastro del Marqués de la Ensenada se computan cuatro chigres de vino bueno y cuarenta del malo u ordinario. Tenían por costumbres los bodegoneros bautizar las frascas y eso le ponía a don Francisco de Quevedo de los nervios. Cantineros moriscos, ladrones, les llama. No por Mahoma ni por racismo o porque fueran herejes —por nuestras venas corre sangre morisca— sino más bien por eso: por cometer el sacrilegio de aguar el vino.

Ni Cervantes ni Quevedo hacen buenas migas con los moriscos. Iglesias había tantas como figones. He aquí el listado cada una de ellas con su clerecía y su sacristanía porque ya lo venimos diciendo en Segovia mandan mucho los sacristanes que llamamos catalinos. Iglesia Mayor, san Miguel, san Facundo, san Andrés, san Quirce, san Sebastián, san Esteban, Trinidad, san Nicolás, san Pedro ad Vincula, san Martín, san Román, san Pablo, san Juan de los Caballeros, santa Coloma, san Millán, san Clemente, santa Eulalia, santo Tomás, San Lorenzo, san Justo y Pastor, san Salvador, san Marcos y la capilla de santa Ana. Y había veintiún conventos de frailes monjas y canónigos regulares. Sitios abondo para orar no faltan. El que en Segovia no reza es porque no quiere. Y nueve hospitales. El de la Misericordia para pobres. Sancti Spiritus de san Juan de Dios para enfermos de las bubas —dar sudores a los pobres que lo necesitan—. El de convalecientes. El de san Antonio de Padua de Peregrinos—la ruta jacobea que partía de Cartagena se situaba en el comedio de distancia entre el punto de origen y Compostela—. El de la Encarnación monjas de Santa Isabel para pobres vergonzantes. El de Viejos al que iban los mayores de sesenta años. Hospital de la Refitolería que acogía a expósitos hijos de padre desconocido y madres solteras. San Juan De Dios para sarnosos. El de san Antonio Abad para enfermos de fuego sacro. Hasta en el título que concede a sus hospitales Segovia conserva ese aire retozón, juguetón y bromista, ese lebeche revoltoso y con mala leche que surge del aduar del Azoguejo para dar vida a la novela picaresca. Son los pasacalles y arreboladas que cantaban Agapito Marazuela y el Tío Tocino, zurrando la caja. "Vengo de moler morena de los molinos de abajo duermo con la molinera no me cobra la maquila... no me cobra su trabajo, que vengo de moler, morena". Amor a la vida y terror al hambre, la peste, y la guerra y la muerte—terror a los domines de la inquisición— es el ideario de la novela picaresca que movió al doctor Laguna a mojar la pluma, para contar el dintorno de su existencia errante, con tanta solercia y discreción, igual en los tratados de medicina que en sus libros de solaz y divertimento.

Cuna de la novela picaresca es Segovia. El viento de lebeche burlón sopla con sorna sobre nuestro sombrero hasta el punto de que con frecuencia se nos vuela la pañosa.                                         




[1] mi casa es mi castillo

2016-10-17

COMO SE ESCRIBE UNA NOVELA, NOVELISTAS Y NOVELEROS

Novelas... no verlas, nos recomendaban los padres espirituales de aquellos seminarios de posguerra al irnos de vacaciones. La prohibición, no obstante, fue incentivo para llevarles la contrario. Leíamos vorazmente todo lo que caía en nuestras manos hasta los tebeos de Joaquín Estefanía y los western. "La Meta soñada" del Padre Sobrino SJ formó parte de mis lecturas adolescentes y desde entonces he vivido leyendo y suspirando con mis héroes de papel en este valle de lágrimas. El Quijote que leía don Tirso Rodao, con mucha prosapia, en las clases de Retórica, y buena entonación, por aquel entonces me apabullaba.
Tuve que llegar a viejo para darme cuenta de los tesoros escondidos, gran plétora y mucha garra, de la lengua española. Aun cuando muchos españoles se ufanan de no haber cogido un libro, España fue una potencia de la edición y la impresión. Démonos, si no, una vuelta por la cuesta de Moyano, un alfolí, un venturoso silo de papel y un purgatorio o limbo de los sueños defraudados.
Pero esos sueños siguen vivos. Hablo con los ojos a los muertos, vivo en conversación con los difuntos que decía Quevedo.
Démonos tambien con un canto en los dientes porque podemos. 
Los dioses no hacen a todos partícipes del fuego sagrado, puesto que no todos sirven para este duro oficio que se ha vuelto ahora más penoso por la escasez de lectores y las dificultades de distribución.
Más valiera que se dedicasen a otra cosa porque estorban, eclipsan, quitan cacho al lanzar al mercado verdaderos bodrios.
Con estos poetastros y poetrastas el sol se oculta tras las nubes. Qué quieren que les diga. Y otro tanto ocurre en el periodismo donde abunda el intrusismo y se nota una evidente falta de profesionalidad.
A par de esto, el interés por la edición es una prueba de que la novela no ha muerto. Sigue contando con muchos amanuenses al pie del cañón pisando fuerte por los entramados de la fantasía, la tragedia y el horror vacui de la vida real.
La crisis de la prensa nacional no ha quitado foro a la prensa regional. A mi me gusta desayunarme hojeando las paginas del Adelantado de Segovia

2016-10-14

hoy misa de nuestra señora

Incipit
In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti. Amen.
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S. Introíbo ad altáre Dei.
M. Ad Deum, qui lætíficat juventútem meam.
S. Júdica me, Deus, et discérne causam meam de gente non sancta: ab hómine iníquo et dolóso érue me.
M. Quia tu es, Deus, fortitudo mea: quare me reppulísti, et quare tristis incédo, dum afflígit me inimícus?
S. Emítte lucem tuam et veritátem tuam: ipsa me deduxérunt, et adduxérunt in montem sanctum tuum et in tabernácula tua.
M. Et introíbo ad altáre Dei: ad Deum, qui lætíficat juventútem meam.
S. Confitébor tibi in cíthara, Deus, Deus meus: quare tristis es, ánima mea, et quare contúrbas me?
M. Spera in Deo, quóniam adhuc confitébor illi: salutáre vultus mei, et Deus meus.
S. Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto.
M. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper: et in saecula sæculórum. Amen.
S. Introíbo ad altáre Dei.
M. Ad Deum, qui lætíficat juventútem meam.
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V. Adjutórium nostrum in nómine Dómini.
R. Qui fecit coelum et terram.
Confíteor Deo omnipoténti, beátæ Maríæ semper Vírgini, beáto Michaéli Archángelo, beáto Joánni Baptístæ, sanctis Apóstolis Petro et Paulo, ómnibus Sanctis, et vobis, fratres: quia peccávi nimis cogitatióne, verbo et opere: mea culpa, mea culpa, mea máxima culpa. Ideo precor beátam Maríam semper Vírginem, beátum Michaélem Archángelum, beátum Joánnem Baptístam, sanctos Apóstolos Petrum et Paulum, omnes Sanctos, et vos, fratres, orare pro me ad Dóminum, Deum nostrum.
M. Misereátur tui omnípotens Deus, et, dimíssis peccátis tuis, perdúcat te ad vitam ætérnam.
S. Amen,
M. Confíteor Deo omnipoténti, beátæ Maríæ semper Vírgini, beáto Michaéli Archángelo, beáto Joánni Baptístæ, sanctis Apóstolis Petro et Paulo, ómnibus Sanctis, et tibi, pater: quia peccávi nimis cogitatióne, verbo et opere: mea culpa, mea culpa, mea máxima culpa. Ideo precor beátam Maríam semper Vírginem, beátum Michaélem Archángelum, beátum Joánnem Baptístam, sanctos Apóstolos Petrum et Paulum, omnes Sanctos, et te, pater, orare pro me ad Dóminum, Deum nostrum.
S. Misereátur nostri omnípotens Deus, et, dimíssis peccátis nostris , perdúcat nos ad vitam ætérnam.
R. Amen.
S. Indulgéntiam, absolutionem et remissiónem peccatórum nostrórum tríbuat nobis omnípotens et miséricors Dóminus.
R. Amen.
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V. Deus, tu convérsus vivificábis nos.
R. Et plebs tua lætábitur in te.
V. Osténde nobis, Dómine, misericórdiam tuam.
R. Et salutáre tuum da nobis.
V. Dómine, exáudi oratiónem meam.
R. Et clamor meus ad te véniat.
V. Dóminus vobíscum.
R. Et cum spíritu tuo.
Orémus,
Aufer a nobis, quaesumus, Dómine, iniquitátes nostras: ut ad Sancta sanctórum puris mereámur méntibus introíre. Per Christum, Dóminum nostrum. Amen.
Orámus te, Dómine, per mérita Sanctórum tuórum, quorum relíquiæ hic sunt, et ómnium Sanctórum: ut indulgére dignéris ómnia peccáta mea. Amen.
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Introitus
Sedulius.
Salve, sancta Parens, eníxa puérpera Regem: qui coelum terrámque regit in saecula sæculórum.
Ps 44:2
Eructávit cor meum verbum bonum: dico ego ópera mea Regi.
V. Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto.
R. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in saecula saeculórum. Amen
Salve, sancta Parens, eníxa puérpera Regem: qui coelum terrámque regit in saecula sæculórum.
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Kyrie
S. Kýrie, eléison.
M. Kýrie, eléison.
S. Kýrie, eléison.
M. Christe, eléison.
S. Christe, eléison.
M. Christe, eléison.
S. Kýrie, eléison.
M. Kýrie, eléison.
S. Kýrie, eléison.
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Gloria
Gloria in excelsis Deo Et in terra pax homínibus bonæ voluntátis. Laudámus te. Benedícimus te. Adorámus te. Glorificámus te. Grátias ágimus tibi propter magnam glóriam tuam. Dómine Deus, Rex coeléstis, Deus Pater omnípotens. Dómine Fili unigénite, Jesu Christe. Dómine Deus, Agnus Dei, Fílius Patris. Qui tollis peccáta mundi, miserére nobis. Qui tollis peccáta mundi, súscipe deprecatiónem nostram. Qui sedes ad déxteram Patris, miserére nobis. Quóniam tu solus Sanctus. Tu solus Dóminus. Tu solus Altíssimus, Jesu Christe. Cum Sancto Spíritu in glória Dei Patris. Amen.
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Oratio
V. Dóminus vobíscum.
R. Et cum spiritu tuo.
Orémus.
Concéde nos fámulos tuos, quæsumus, Dómine Deus, perpetua mentis et corporis sanitáte gaudére: et, gloriosa beátæ Maríæ semper Vírginis intercessióne, a præsénti liberári tristitia, et aeterna perfrui lætítia.
Per Dominum nostrum Jesum Christum, Filium tuum: qui tecum vivit et regnat in unitate Spiritus Sancti Deus, per omnia saecula saeculorum.
R. Amen.
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Graduale
Benedícta et venerábilis es, Virgo María: quæ sine tactu pudóris invénia es Mater Salvatóris.
V. Virgo, Dei Génetrix, quem totus non capit orbis, in tua se clausit víscera factus homo. Allelúja, allelúja.
V. Post partum, Virgo, invioláta permansísti: Dei Génetrix, intercéde pro nobis. Allelúja.
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Evangelium
Munda cor meum, ac labia mea, omnípotens Deus, qui labia Isaíæ Prophétæ cálculo mundásti igníto: ita me tua grata miseratióne dignáre mundáre, ut sanctum Evangélium tuum digne váleam nuntiáre. Per Christum, Dóminum nostrum. Amen.
Jube, Dómine, benedícere. Dóminus sit in corde meo et in lábiis meis: ut digne et competénter annúntiem Evangélium suum. Amen.
V. Dóminus vobíscum.
R. Et cum spíritu tuo.
Sequéntia sancti Evangélii secúndum Lucam
R. Gloria tibi, Domine!
Luc 11:27-28
In illo témpore: Loquénte Jesu ad turbas, extóllens vocem quædam múlier de turba, dixit illi: Beátus venter, qui te portávit, et úbera, quæ suxísti. At ille dixit: Quinímmo beáti, qui áudiunt verbum Dei, et custódiunt illud.
R. Laus tibi, Christe!
S. Per Evangelica dicta, deleantur nostra delicta.
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Credo
omit.
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Offertorium
V. Dóminus vobíscum.
R. Et cum spíritu tuo.
Orémus
Luc 1:28 1:42
Ave, María, grátia plena; Dóminus tecum: benedícta tu in muliéribus, et benedíctus fructus ventris tui.
Suscipe, sancte Pater, omnipotens ætérne Deus, hanc immaculátam hóstiam, quam ego indígnus fámulus tuus óffero tibi Deo meo vivo et vero, pro innumerabílibus peccátis, et offensiónibus, et neglegéntiis meis, et pro ómnibus circumstántibus, sed et pro ómnibus fidélibus christiánis vivis atque defúnctis: ut mihi, et illis profíciat ad salútem in vitam ætérnam. Amen.
Deus, qui humánæ substántiæ dignitátem mirabíliter condidísti, et mirabílius reformásti: da nobis per hujus aquæ et vini mystérium, ejus divinitátis esse consórtes, qui humanitátis nostræ fíeri dignátus est párticeps, Jesus Christus, Fílius tuus, Dóminus noster: Qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus: per ómnia saecula sæculórum. Amen.
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Offérimus tibi, Dómine, cálicem salutáris, tuam deprecántes cleméntiam: ut in conspéctu divínæ majestátis tuæ, pro nostra et totíus mundi salute, cum odóre suavitátis ascéndat. Amen.
In spíritu humilitátis et in ánimo contríto suscipiámur a te, Dómine: et sic fiat sacrifícium nostrum in conspéctu tuo hódie, ut pláceat tibi, Dómine Deus.
Veni, sanctificátor omnípotens ætérne Deus: et bene dic hoc sacrifícium, tuo sancto nómini præparátum.
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Lavábo inter innocéntes manus meas: et circúmdabo altáre tuum. Dómine: Ut áudiam vocem laudis, et enárrem univérsa mirabília tua. Dómine, diléxi decórem domus tuæ et locum habitatiónis glóriæ tuæ. Ne perdas cum ímpiis, Deus, ánimam meam, et cum viris sánguinum vitam meam: In quorum mánibus iniquitátes sunt: déxtera eórum repléta est munéribus. Ego autem in innocéntia mea ingréssus sum: rédime me et miserére mei. Pes meus stetit in dirécto: in ecclésiis benedícam te, Dómine.
V. Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto.
R. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in saecula saeculórum. Amen
Súscipe, sancta Trinitas, hanc oblatiónem, quam tibi offérimus ob memóriam passiónis, resurrectiónis, et ascensiónis Jesu Christi, Dómini nostri: et in honórem beátæ Maríæ semper Vírginis, et beáti Joannis Baptistæ, et sanctórum Apostolórum Petri et Pauli, et istórum et ómnium Sanctórum: ut illis profíciat ad honórem, nobis autem ad salútem: et illi pro nobis intercédere dignéntur in coelis, quorum memóriam ágimus in terris. Per eúndem Christum, Dóminum nostrum. Amen.
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S. Oráte, fratres: ut meum ac vestrum sacrifícium acceptábile fiat apud Deum Patrem omnipoténtem.
M. Suscípiat Dóminus sacrifícium de mánibus tuis ad laudem et glóriam nominis sui, ad utilitátem quoque nostram, totiúsque Ecclésiæ suæ sanctæ.
S. Amen.

Secreta
Tua, Dómine, propitiatióne, et beátæ Maríæ semper Vírginis intercessióne, ad perpétuam atque præséntem hæc oblátio nobis profíciat prosperitátem et pacem.
Per Dominum nostrum Jesum Christum, Filium tuum: qui tecum vivit et regnat in unitate Spiritus Sancti Deus, per omnia saecula saeculorum.
R. Amen.
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Praefatio
V. Dóminus vobíscum.
R. Et cum spíritu tuo.
V. Sursum corda.
R. Habémus ad Dóminum.
V. Grátias agámus Dómino, Deo nostro.
R. Dignum et justum est.

Communis
Vere dignum et justum est, æquum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias agere: Dómine sancte, Pater omnípotens, ætérne Deus: per Christum, Dóminum nostrum. Per quem majestátem tuam laudant Angeli, adórant Dominatiónes, tremunt Potestátes. Coeli coelorúmque Virtútes ac beáta Séraphim sócia exsultatióne concélebrant. Cum quibus et nostras voces ut admitti jubeas, deprecámur, súpplici confessione dicéntes:

Sanctus, Sanctus, Sanctus Dóminus, Deus Sábaoth. Pleni sunt coeli et terra glória tua. Hosánna in excélsis. Benedíctus, qui venit in nómine Dómini. Hosánna in excélsis.
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Canon
Te igitur, clementíssime Pater, per Jesum Christum, Fílium tuum, Dóminum nostrum, súpplices rogámus, ac pétimus, uti accepta habeas et benedícas, hæc dona, hæc múnera, hæc sancta sacrifícia illibáta, in primis, quæ tibi offérimus pro Ecclésia tua sancta cathólica: quam pacificáre, custodíre, adunáre et régere dignéris toto orbe terrárum: una cum fámulo tuo Papa nostro Francisco et Antístite nostro et ómnibus orthodóxis, atque cathólicæ et apostólicae fídei cultóribus.
Meménto, Dómine, famulórum famularúmque tuarum N. et N. et ómnium circumstántium, quorum tibi fides cógnita est et nota devótio, pro quibus tibi offérimus: vel qui tibi ófferunt hoc sacrifícium laudis, pro se suísque ómnibus: pro redemptióne animárum suárum, pro spe salútis et incolumitátis suæ: tibíque reddunt vota sua ætérno Deo, vivo et vero.
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Communicántes, et memóriam venerántes, in primis gloriósæ semper Vírginis Maríæ, Genetrícis Dei et Dómini nostri Jesu Christi: sed
et beatórum Apostolórum ac Mártyrum tuórum, Petri et Pauli, Andréæ, Jacóbi, Joánnis, Thomæ, Jacóbi, Philíppi, Bartholomaei, Matthaei, Simónis et Thaddaei: Lini, Cleti, Cleméntis, Xysti, Cornélii, Cypriáni, Lauréntii, Chrysógoni, Joánnis et Pauli, Cosmæ et Damiáni: et ómnium Sanctórum tuórum; quorum méritis precibúsque concédas, ut in ómnibus protectiónis tuæ muniámur auxílio. Per eúndem Christum, Dóminum nostrum. Amen.
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Hanc igitur oblatiónem servitutis nostræ, sed et cunctae famíliæ tuæ,
quaesumus, Dómine, ut placátus accípias: diésque nostros in tua pace dispónas, atque ab ætérna damnatióne nos éripi, et in electórum tuórum júbeas grege numerári. Per Christum, Dóminum nostrum. Amen.
Quam oblatiónem tu, Deus, in ómnibus, quaesumus, bene díctam, adscríp tam, ra tam, rationábilem, acceptabilémque fácere dignéris: ut nobis Cor pus, et San guis fiat dilectíssimi Fílii tui, Dómini nostri Jesu Christi.
Qui prídie quam paterétur, accépit panem in sanctas ac venerábiles manus suas, elevátis óculis in coelum ad te Deum, Patrem suum omnipoténtem, tibi grátias agens, bene dixit, fregit, dedítque discípulis suis, dicens: Accípite, et manducáte ex hoc omnes.
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HOC EST ENIM CORPUS MEUM.

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Símili modo postquam coenátum est, accípiens et hunc præclárum Cálicem in sanctas ac venerábiles manus suas: item tibi grátias agens, bene dixit, dedítque discípulis suis, dicens: Accípite, et bíbite ex eo omnes.
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HIC EST ENIM CALIX SANGUINIS MEI, NOVI ET AETERNI TESTAMENTI: MYSTERIUM FIDEI: QUI PRO VOBIS ET PRO MULTIS EFFUNDETUR IN REMISSIONEM PECCATORUM.


Hæc quotiescúmque fecéritis, in mei memóriam faciétis.
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Unde et mémores, Dómine, nos servi tui, sed et plebs tua sancta, ejusdem Christi Fílii tui, Dómini nostri, tam beátæ passiónis, nec non et ab ínferis resurrectiónis, sed et in coelos gloriósæ ascensiónis: offérimus præcláræ majestáti tuæ de tuis donis ac datis, hóstiam puram, hóstiam sanctam, hóstiam immaculátam, Panem sanctum vitæ ætérnæ, et Calicem salútis perpétuæ.
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Supra quæ propítio ac seréno vultu respícere dignéris: et accépta habére, sicúti accépta habére dignátus es múnera púeri tui justi Abel, et sacrifícium Patriárchæ nostri Abrahæ: et quod tibi óbtulit summus sacérdos tuus Melchísedech, sanctum sacrifícium, immaculátam hóstiam.
Súpplices te rogámus, omnípotens Deus: jube hæc perférri per manus sancti Angeli tui in sublíme altáre tuum, in conspéctu divínæ majestátis tuæ: ut, quotquot ex hac altáris participatióne sacrosánctum Fílii tui Cor pus, et Sán guinem sumpsérimus, omni benedictióne coelésti et grátia repleámur. Per eúndem Christum, Dóminum nostrum. Amen.
Meménto étiam, Dómine, famulórum famularúmque tuárum N. et N., qui nos præcessérunt cum signo fídei, et dórmiunt in somno pacis. Ipsis, Dómine, et ómnibus in Christo quiescéntibus locum refrigérii, lucis pacis ut indúlgeas, deprecámur. Per eúndem Christum, Dóminum nostrum. Amen.
Nobis quoque peccatóribus fámulis tuis, de multitúdine miseratiónum tuárum sperántibus, partem áliquam et societátem donáre dignéris, cum tuis sanctis Apóstolis et Martýribus: cum Joánne, Stéphano, Matthía, Bárnaba, Ignátio, Alexándro, Marcellíno, Petro, Felicitáte, Perpétua, Agatha, Lúcia, Agnéte, Cæcília, Anastásia, et ómnibus Sanctis tuis: intra quorum nos consórtium, non æstimátor mériti, sed véniæ, quaesumus, largítor admítte. Per Christum, Dóminum nostrum.
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Per quem hæc ómnia, Dómine, semper bona creas, sancti ficas, viví ficas, bene dícis et præstas nobis.
Per ip sum, et cum ip so, et in ip so, est tibi Deo Patri omnipotenti, in unitáte Spíritus Sancti,
omnis honor, et glória.
Per omnia saecula saecolorum.
R. Amen.
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Preparatio Communionis

Orémus: Præcéptis salutáribus móniti, et divína institutione formati audemus dicere:

Pater noster, qui es in caelis, Sanctificetur nomen tuum. Adveniat regnum tuum. Fiat voluntas tua, sicut in coelo et in terra. Panem nostrum quotidianum da nobis hodie. Et dimitte nobis debita nostra, sicut et nos dimittimus debitoribus nostris. Et ne nos inducas in tentationem:
R. Sed libera nos a malo.
S. Amen.
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Líbera nos, quaesumus, Dómine, ab ómnibus malis, prætéritis, præséntibus et futúris: et intercedénte beáta et gloriósa semper Vírgine Dei Genetríce María, cum beátis Apóstolis tuis Petro et Paulo, atque Andréa, et ómnibus Sanctis, da propítius pacem in diébus nostris: ut, ope misericórdiæ tuæ adjúti, et a peccáto simus semper líberi et ab omni perturbatióne secúri.
Per eúndem Dóminum nostrum Jesum Christum, Fílium tuum.
Qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus.
V. Per omnia saecula saeculorum.
R. Amen.
Pax Domini sit semper vobiscum.
R. Et cum spiritu tuo.
Haec commíxtio, et consecrátio Córporis et Sánguinis Dómini nostri Jesu Christi, fiat accipiéntibus nobis in vitam ætérnam. Amen.
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Agnus Dei, qui tollis peccáta mundi: miserére nobis.
Agnus Dei, qui tollis peccáta mundi: miserére nobis.
Agnus Dei, qui tollis peccáta mundi: dona nobis pacem.
Dómine Jesu Christe, qui dixísti Apóstolis tuis: Pacem relínquo vobis, pacem meam do vobis: ne respícias peccáta mea, sed fidem Ecclésiæ tuæ; eámque secúndum voluntátem tuam pacificáre et coadunáre dignéris: Qui vivis et regnas Deus per ómnia saecula sæculórum. Amen.
Dómine Jesu Christe, Fili Dei vivi, qui ex voluntáte Patris, cooperánte Spíritu Sancto, per mortem tuam mundum vivificásti: líbera me per hoc sacrosánctum Corpus et Sánguinem tuum ab ómnibus iniquitátibus meis, et univérsis malis: et fac me tuis semper inhærére mandátis, et a te numquam separári permíttas: Qui cum eódem Deo Patre et Spíritu Sancto vivis et regnas Deus in saecula sæculórum. Amen.
Percéptio Córporis tui, Dómine Jesu Christe, quod ego indígnus súmere præsúmo, non mihi provéniat in judícium et condemnatiónem: sed pro tua pietáte prosit mihi ad tutaméntum mentis et córporis, et ad medélam percipiéndam: Qui vivis et regnas cum Deo Patre in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia saecula sæculórum. Amen.
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Panem coeléstem accipiam, et nomen Dómini invocábo.
V. Dómine, non sum dignus, ut intres sub tectum meum: sed tantum dic verbo, et sanábitur ánima mea
V. Dómine, non sum dignus, ut intres sub tectum meum: sed tantum dic verbo, et sanábitur ánima mea.
V. Dómine, non sum dignus, ut intres sub tectum meum: sed tantum dic verbo, et sanábitur ánima mea.
Corpus Dómini nostri Jesu Christi custódiat ánimam meam in vitam ætérnam. Amen.
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Quid retríbuam Dómino pro ómnibus, quæ retríbuit mihi? Cálicem salutáris accípiam, et nomen Dómini invocábo. Laudans invocábo Dóminum, et ab inimícis meis salvus ero.
Sanguis Dómini nostri Jesu Christi custódiat ánimam meam in vitam ætérnam. Amen.
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Communio


Anima Christi, sanctifica me. Corpus Christi, salva me. Sanguis Christi, inebria me. Aqua lateris Christi, lava me. Passio Christi, conforta me. O bone Jesu, exaudi me. Intra tua vulnera absconde me. Ne permittas me separari a te. Ab hoste maligno defende me. In hora mortis meae voca me. Et iube me venire ad te, Ut cum Sanctis tuis laudem te. In saecula saeculorum. Amen.
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Quod ore súmpsimus, Dómine, pura mente capiámus: et de munere temporáli fiat nobis remédium sempitérnum.
Corpus tuum, Dómine, quod sumpsi, et Sanguis, quem potávi, adhaereat viscéribus meis: et præsta; ut in me non remáneat scélerum mácula, quem pura et sancta refecérunt sacraménta: Qui vivis et regnas in saecula sæculórum. Amen.
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Communio

Beáta viscera Maríæ Vírginis, quæ portavérunt ætérni Patris Fílium, allelúja.
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Postcommunio
S. Dóminus vobíscum.
R. Et cum spíritu tuo.
Orémus.
Sumptis, Dómine, salútis nostræ subsídiis: da, quaesumus, beátæ Maríæ semper Vírginis patrocíniis nos ubíque prótegi; in cujus veneratióne hæc tuæ obtúlimus majestáti.
Per Dominum nostrum Jesum Christum, Filium tuum: qui tecum vivit et regnat in unitate Spiritus Sancti Deus, per omnia saecula saeculorum.
R. Amen.
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Conclusio
S. Dóminus vobíscum.
M. Et cum spíritu tuo,
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V. Ite, Missa est.
R. Deo gratias.
Pláceat tibi, sancta Trínitas, obséquium servitútis meæ: et præsta; ut sacrifícium, quod óculis tuæ majestátis indígnus óbtuli, tibi sit acceptábile, mihíque et ómnibus, pro quibus illud óbtuli, sit, te miseránte, propitiábile. Per Christum, Dóminum nostrum. Amen.
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Benedícat vos omnípotens Deus,
Pater, et Fílius, et Spíritus Sanctus.
R. Amen.
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V. Dominus vobiscum.
R. Et cum spiritu tuo.
Initium sancti Evangélii secúndum Joánnem.
R. Gloria tibi, Domine!
Joann. 1, 1-14.
Junctis manibus prosequitur:
In princípio erat Verbum, et Verbum erat apud Deum, et Deus erat Verbum. Hoc erat in princípio apud Deum. Omnia per ipsum facta sunt: et sine ipso factum est nihil, quod factum est: in ipso vita erat, et vita erat lux hóminum: et lux in ténebris lucet, et ténebræ eam non comprehendérunt.
Fuit homo missus a Deo, cui nomen erat Joánnes. Hic venit in testimónium, ut testimónium perhibéret de lúmine, ut omnes créderent per illum. Non erat ille lux, sed ut testimónium perhibéret de lúmine.
Erat lux vera, quæ illúminat omnem hóminem veniéntem in hunc mundum. In mundo erat, et mundus per ipsum factus est, et mundus eum non cognóvit. In própria venit, et sui eum non recepérunt. Quotquot autem recepérunt eum, dedit eis potestátem fílios Dei fíeri, his, qui credunt in nómine ejus: qui non ex sanguínibus, neque ex voluntáte carnis, neque ex voluntáte viri, sed ex Deo nati sunt. Genuflectit dicens: Et Verbum caro factum est, Et surgens prosequitur: et habitávit in nobis: et vídimus glóriam ejus, glóriam quasi Unigéniti a Patre, plenum grátiæ et veritatis.
R. Deo gratias.

2016-10-11

LABORES DE ARGOS LABORES MIAS


ARGOS

Argos yo quisiera ser

Escalador de las carrozas del Edén que ruedan hacia ti

Campo a través de la rutilante rueda de Ictión dando vueltas y más vueltas

Ir surcando los vacilantes parpadeos de aquellos campos celestiales cúpula y carpa del sabbaoth

Llegar a la luz bendita de aquel extinto fuego

No pesar el cuerpo sutil más allá de la gravitación

Quemar mis almanaques y ser yo

CRUZ DEL SUR

Quiero  un regalo para mi aterido cuerpo del calor bendito de la iluminada hoguera que fue quemazón serena incesante espejismo

Ahora que llegado el invierno no es hora de los besos yo me preparo a un viaje de argonautas hacia la cruz del sur

Porque tú, amada, vives todavía y me miras desde esa estrella lejana desde donde la luz me llama

Siglos enteros tardó

En llegar hasta mí

Rayo que transfiguró mi vida en un solo instante un fogonazo de aquel meteorito

2016-09-28


CINCO SIGLOS DEL DIOSCÓRIDES

La farmacopea y la botánica tienen en el Segoviense a uno de sus epígonos. Esta obra de un sabio griego fue publicada por primera en parís en 1516. Dos años más tarde en 1518 y casi al mismo tiempo que la biblia políglota se imprime versión latina en Alcalá bajo la dirección de Nebrija que estaba encargado de la cátedra de botánica junto con la de retórica bajo el título de lexicón de medicamentos pero el primero que lleva a cabo una versión castellana del celebre tratado fue Andrés Laguna trasladándolo del griego y abordando materias ya contempladas por Galeno, Plinio, Lineo y Aristóteles. Y otras hierbas. Todas las hierbas. Salpicón de electuarios, fórmulas mágicas, venenos y contravenenos, polvos mágicos como el cuerno de rinoceronte que todavía buscan y cazan en partes del África para afianzar la genética. El axioma es que a todo mal físico sigue un remedio en el reino vegetal, mineral o animal. En el herbolario existe la propiedad de un antídoto. La ciencia estriba en conocer su cualidad operativa y aplicarla al enfermo.  

Se trata principio rudimentario de la medicina cuando todavía no era inventada la física ni la química y mucho menos los rayos X. Escrito en un castellano claro y elegante con mucha chispa y ese interés que atrapa, el cual recuerda por su elocuencia al Lazarillo al Viaje Turco o al Crotalón, nada farragoso y castizo que se lee con interés a cinco siglos de haber salido a la luz el Dioscorides, consta de un prologo o epístola nuncupatoria que maravilló a los toscos prácticos en medicina de aquel entonces y que aporta observaciones interesantes como por ejemplo cuando dice que el veneno de las víboras solo mata por inoculación pero es inocuo por vía oral… un gato que come almendras amargas revienta al poco, y lo mismo le ocurre a raposo… la cicuta mata al hombre pero hace revivir al estornino y otras muchas cosas peculiares que pueden resultar algo gracioso o sonar a superchería al hombre moderno pero  reveladoras de la gran pasión de este hombre por las plantas oficinales, sus experimentos, cocciones, alambiques y recetas.

El Dioscórides de Laguna se publicó en Amberes en la imprenta de Juan Latio en septiembre de 1555, utilizando como pauta de referencia los postulados complutenses de Antonio de Nebrija y otros galenos famosos de su tiempo en su mayor parte de origen hebreo. Papas reyes y emperadores cuando enferman piden ser atendidos por facultativos judíos. Laguna aunque de origen converso se sentía profundamente católico. Ende más, a causa de sus convicciones cristianas tuvo un enfrentamiento con su maestro, el portugués Amato, un físico que impartía lecciones de Anatomía en Salamanca. Maestre Amato desde le púlpito hizo una defensa apasionada de la Ley Vieja y decía que el Nuevo Testamento era una fábula. Llegando a calificar a Europa como “infierno en la tierra”.

 No puede decirse del Dioscorides en sus tratamientos, diagnósticos quirúrgicos bestiales (a su autor le disgustaba la cirugía y prefería ser tenido por médico de cabecera) —cuando los cirujanos cortaban piernas y brazos a lo vivo— posean más vigencia que la curiosidad y la rareza pero las apuntaciones tomadas del natural de su autor resultan interesantes. Y son base de aportación a la Medicina y la Farmacia.

¿Quién dijo que nunca hubo ciencia española?  El fuerte de Laguna es la farmacopea. Toda su vida se la pasó, estando ya en Paris ya en Londres en Metz o en Flandes o los alrededores de las ciudades por él visitadas cosechando plantas curativas. Conocía las propiedades de cada una. De chico iba a por moras a Tejadilla, lo cuenta en la Epístola Nuncupatoria, o en busca del espino blanco que se sigue majando en pequeñas dosis para aliviar a los pacientes de hipertensión o cortaba flores resineras por el Pinarillo donde estaba el osario o cementerio judío extramuros de Segovia o  recogiendo marjas por los zarzales del Valle de la Lastrillaque los muchachos cogen y las zamarriegas las ensartan y haciendo gavillas dellas las venden por las calles… la Rubia es muy conocida en aquellas partes (rubia victoria) principalmente en tierra Segovia, mi ciudad, donde hay tintoreros… Quiero pasar por alto, para salir adelante en mi empresa, cuantos y cuán altos montes subí, cuantas cuestas bajé, arriscándome por barrancos y peligrosos despeñaderos, gastándome en el empeño buena parte de mi caudal”.

Su obra la empezó en Roma en 1554 y la completó en Amberes al año siguiente dedicándosela al príncipe de Asturias, Felipe, fecha de su publicación, nos dice su biógrafo Teofilo Hernando

Los flagelos de aquella sociedad al final de la edad media y a las puertas del renacimiento eran el hambre, la guerra y la peste bubónica que empezaba por una hinchazón en la ingle, fiebres altas y al hoyo a los pocos días.

Luego vendría la sífilis que Laguna no considera mal francés sino una importación ultramarina. “La portaban unas mujeres de acarreo, indias, que trajo en su barco Colón”. Prescribe como tratamiento antiluético el palo santo, la quinina y el mercurio y los baños de vapor. Al hospital de Antón Martín regentado por los frailes de san Juan de Dios lo llamaban el hospital de la sabana blanca. Se arrollaba el cuerpo de los pacientes en un lienzo recalentado con vapor y se les hacía sudar. Las lues no remitían con facilidad porque “¡la buba es muy tenaz y refractaria!" Así lo expresa en un verso Cristóbal de Castillejo ex cisterciense y soldado del emperador al que le pegó las purgaciones su novia vienesa:

“Mira que estoy encerrado

En una estufa metido

De amores arrepentido

De los tuyos confiado”

El autor de la Lozana Andaluza Francisco Delicado Baeza, un clérigo andaluz de la Peña de Martos murió por lo visto de dicha aflicción. En el Viaje a Turquía abundando en esta materia Urdemalas certifica que al visitar la ciudad de los papas  encontró curas, obispos, cardenales y hetairas, tantas como beneficiados y clérigos, pues debían de ejercer a las puertas del Vaticano el oficio más antiguo del mundo cerca de trece mil rameras, venidas desde todos los rincones del universo al husmo del dinero y del poder.

Como afrodisíacos Laguna recomienda el bedelio, la hierbabuena, los mejillones, los huevos, la hiel de diversos animales, del gallo, en todo caso; el cuerno de rinoceronte que despierta la virtud genital y es bueno para los holgazanes. La eselaria o diente de león con sus propiedades oclusivas serviría para componer virginidades perdidas (esta oración la tachó la censura) en tiempo de Laguna la ciencia y la religión no podían evadirse del fantasma de la fantasía y de la superstición. Muchos autores del siglo de Oro se burlan de los galenos “compadres de la sepultura abierta” les refiere Quevedo y Góngora: “buena orina buen color y cuatro higas al doctor”. La ruda es compañera de viaje de hechiceras y alcahuetas. Pero Laguna que también fue sacerdote y filosofo de lo que se ufana es de haber llegado en la vida a ser un buen médico de orina y pulso.

Su libro causó impacto y se registran muchas ediciones en toda Europa; era el libro de cabecera de los galenos y los boticarios.

Felipe II debió de ser un gran lector del Dioscorides porque fue un rey ecológico que lleno España de parques naturales (Escorial Valsaín Aranjuez, el Pardo) también conocía las hierbas oficinales el ínclito Rey Prudente.

2016-09-11

QUE LES DEN... SOBRE LADIADAY OTRAS COSILLAS DEL MUERMO POLÍTICO

que les den agua de carabaña

BLOQUEO POLÍTICO

BLOQUEO POLÍTICO

Los señores diputados no se ponen de acuerdo. Los leones de las Cortes lloran de aburrimiento. Seguimos sin gobierno, emplazados a nuevos comicios. Mucho quieren su mamandurria los padres de la patria, mucho más que al bien común. Ellas exhiben sus modelitos sus sonrisas a toda plana de papel cuché, jaleadas por un coro griego de tertulios que aburren al personal hacen un periodismo de poltrona de opinión.  Es el juego de la gallinita ciega a que no me coges y de la aguja de marear. Yo opino tú opinas él opina nosotros opinamos... Y el   que se quede paga la bola... el último maricón. Revierten al concepto de la cólera del español sentado. Se les va a poner el culo como una mesa de billar, jamás pisan la calle y son como diría un británico opinionates tozudos encastillados en sus covachuelas que viven de dar a la húmeda sin pisar la calle todos con coche oficial. Rajoy hace el paseíllo y nos atora de discursos decimonónicos mientras aplaude uno que yo conozco, siempre al sol que más calienta. Al Coletas no hay por donde cogerlo; es el que más cobra el tío y tiene una pelea con su edecán el larguirucho y gafotas Errejón. La tele no se cansa de pasar la cinta de la lista Schindler, todos nos hemos vuelto tarumba y uno va y dice que somos unos paranoicos. Esto no es todavía el enfrentamiento entre sociatas y comunistas previa la caída de Madrid pero todo se andará. Son comunistas de salón esto es pijoflautas, honorables del gran capitalismo que subsidia la rebelión en las aulas jóvenes y jovenas incomunicados dándole al dedito y con poco futuro mientras asaltan los negros la valla de Melilla invasión que no cesa. Si te pisan un callo no rechistes, eres un nazi. En esas estamos. Ellos quieren pisar moqueta, ellas exhiben sus modelitos caros.

Doña Cifuentes, madrina del aborto e hija de un coronel de Segovia, es un torrente de sonrisas, pero a mi me parece algo repelente niña Vicente. Mientras la Carmena sigue con su diarrea mental y si el publico viera sus bragas... ay dios, llenas de cazcarrias y palominos, seguramente pensaría que algo huele a podrido en Dinamarca. Esto no furrula y a nuestra clase política le pasa lo que a la mula de Wamba que no come ni bebe ni jode ni caga pero todavía anda. Señores, la mejor receta sería agua de Carabaña y que tomen sus señorías los aceros  para corregir las cañerías  obturadas. Se ha vuelto paranoico medio país. Ello explica nuestra tristeza y desaliento. Que les den... agua de carabaña. Caga el rey caga el papa que aquí del cagar nadie se escapa pero nos estamos volviendo un país de estreñidos y cagapoquitos. Nos dicen mucho te quiero perrito pero de pan poquito. Ahí está la maula

 
FRAY JUSTO PEREZ DE URBEL ERIGIÓ ESTA CRUZ QUE LOS IMPIOS QUIEREN AHORA DESTRUIR





Se va 2011 hoja volandera llevándose el polvo de estrellas de los últimos 365 días. Un diácono en el guial de mi radio canta la Passio y llega al pasaje en que pregunta a Jesús Pilatos:



-Quid fecisti? ¿Qué has hecho?



Y el pretor y el prisionero se enzarzan en uno de los grandes diálogos carismáticos de la historia del mundo. El romano quería salvarlo porque creía en la inocencia del reo y el sanedrín-siempre el sanedrín- clamaba:
-Quítale de ahí, mándalo al patíbulo.
El kerigma de la redención fortalece mi pobre fe que a veces parece que se derrumba. Es la soledad profética del martirio del testigo de la fe al que nadie secunda. Y no quiero entrar en el paladio de mi duda. Es un lugar secreto. Para vencer la tentación mis labios no se cansan de pronunciar la plegaria hesicástica de los padres del desierto. Jesús hijo de David tenga piedad de mí. Kyrie eleison. Gospodi pomiluy.
No soy más que moneda forera, calderilla que se intercambia en el tenderete para pagar los sufragios y pitanzas de sus caridades. Y hoy día de san Silvestre mi mente vuela hacia las aguas del Arlanza ese Jordán burgalés cuna de tantos monasterios y rindo mi tributo a la memoria de un monje que escribió la mejor epacta o los trabajos y los días del buen cristiano que vive a pie de calendario y asiste impávido al tránsito de las estaciones. Me refiero al Año Cristiano de fray Justo Pérez de Urbel el abad falangista  que colocó una cruz mirando a Madrid más alta que una montaña y que hoy quieren derribar los impíos con la misma saña con que los escribas y fariseos vociferaron contra el manso Jesús.
Aquel abad silense nació el 8 de septiembre de 1895 en Pedrosa del Río Urbel, ingresó en los benitos a los diez años y fue ordenado sacerdote el 1918. De acendarda vocación literaria pronto fue proclamado abad de Silos. A la sombra del famoso ciprés de su claustro van en búsqueda de remedio espiritual poetas, literatos, políticos, abogados de Madrid. Consta en los anales que Rafael Alberti y Gerardo Diego fueron amigos de aquel abad munificente y algo mecenas. El primero se adhirió a las izquierdas. Diego, falangista y uno de los grandes vates castellano de posguerra inmortalizó al ciprés de Silos en un soneto.
Fray Justo hacía misiones y daba conferencias por los pueblos de Castilla , fue el eximio publicista que nos dio a conocer a los niños de las escuelas de aquel tiempo las figuras del Cid, Feranán González, dña Jimena, y eso creó en nuestras coinciencias huella indeleble-y de este itinerario espiritual surgieron recopilaciones de viejas costumbres, canciones, libros que señalaban la hermosura de Castilla que ama la libertad como ella sola, y es la patria del fuero comunero- Libros como fueron los viejos romances y el cantar de Mío Cid que son el legado de la literatura castellana a la historia de las letras universal.
Yo conocí al abad de Silos allá por el año 58 pues con frecuencia venía a ver a un compañero nuestro en el seminario de Segovia al que apadrinara y pagaba la beca. Era de mediana estatura, muy calvo, numismático perfil de auténtico monje, una efigie románica del medievo, de ojos penetrantes con lentes de alambre voz profunda muy humilde y campechano. A pesar de sus grandes conocimientos no me parecía uno de esos clérigos engolados ni distantes, sino cercano.
Siguiendo la norma de su regla “ora et labora” cálamo en ristre había descubierto los tesoros insondables del primitivo cristianismo hispano, el rito mozárabe o visigótico y desenterrado partituras musicales donde se esconde la conexión de la religión de Jesús con la belleza. Fue un apóstol de la tradición.
 Carrero Blanco lo nombró abad de Cuelgamuros pero a diez años de su patronazgo abacial fue defenestrado por causas que se desconocen, dicen que el OPUS estuvo detrás de aquella movida y los grupos afectos a Carrero que lo encumnbraron luego acabaron con él. Fray Justo fue empero el alma del Valle de los Caídos. Fue un golpe muy duro hasta el punto de que cundieron rumores de que se extravió, estuvo a punto de colgar los habitos y que se juntaba con gente poco recomendable, y llegó a vivir con una querida. ¿Era la madre de aquel latino segoviano al que iba a visitar los jueves y a llevarle el talego? Sean ciertos o meros bulos estos rumores verdad es que lo pasó mal y el Señor lo probó con fuerza y en él se cumplió el axioma cidiano de que Castilla face los omes e los desface.. Quienes más debieran amarle más le odiaron. Es el suplicio por el cual han de pasar los genios de este país. Murió el día de san Pedro de 1979.
Y en la búsqueda de esta meta, Pérez de Urbel chocó siempre con los jesuitas que preponderaron en el redimen de Franco a partir de 1958 implantando una suerte de secularización y acomodo a las nuevas realidades de la tecnología y de los cambios sociales. Por esta causa perdió el predicamento que tuviera en el Pardo aunque él siempre sería un amigo eminente del Caudillo.
Es una pena que su gran obra empañecida por ataques personales y argumentos ad hominem permanezca soterrada en los anaqueles de bibliotecas y ninguneada por la historiografía y la crítica en manos perversas hispanofobas y anticatólicas.
Sin embargo, la personalidad del abad silense se sale de la norma y de los cauces de hoy. Era un trasunto de aquellos prelados medievales que llevaron la mitra sobre sus cabezas (el arzobispo Carrillo, Gil de Albornoz, Cisneros, Ximenez de Rada, el cardenal Mendoza)
Adquiere mayor talla la figura de estos epígonos que copiaron códices, compusieron himnos litúrgicos, hicieron la guerra, casaron príncipes, crearon instituciones benéficas, fundaron monasterios y biblioteca en comparanza con lo que ocurre en esta España nuestra. Un mitrado como aquellos hay que buscarlos con la lámpara de Diógenes y no nos saldrían más que obispillos en la nómina de conferencias episcopales, Roucos, y Tarancones de perversa memoria y toda esa clerigalla de tertulieros que se agrupa en torno a la COPE o a Intereconomía, los quicos, los neocatecumenes o los virginianos del Escorial. Bien se conoce que estos son tiempos en que se rinde culto a la serpiente (ofiolatría)
Cabo de año. San Silvestre preside la jornada postrera de un 2011. dejemos que las ofiolatrías adoren al Becerro y que Moloch y Saturno sigan engullendo los cadáveres de sus propias criaturas. Nosotros que no cesamos de clamar en el desierto con trenos proféticos acojámonos al silencio del templo de Volupia. Pues a lo mejor no lo sabéis lectores. Esto de estar todos calladitos como en misa no es una costumbre cristiana sino pagana. Volupia era la diosa del silencio para los romanos. Los imagineros la pintaban como a una moza que da un paso al frente con el dedo índice sobre los labios. No es el buey mudo toma sino la imposición de esas viejas cotorras que dicen chissssst y hay que estar modositos. Oír ver y callar pero han quedado los seminarios vacíos, los conventos secos, la grey dispersa mientras surgen voces como la mía que gritan y en el erial se produce el estruendo.
No he de callar por más que con el dedo silencio avises o amenaces miedo… chist. Prefiero el silencio de la Anatolia. Allí los anacoretas se entregaban al silencio y su actitud es hoy definida por las más hermosas de las palabras rusas:
-M o l ch e ñ i e
Recomendación de oro el silencio administrativo, el silencio total para tanto boquimuelle.
-Oiga esos contertulios parlan como oráculos. Nunca comprenderán el silencio benedictino
-Habrá que encerrarlos en el templo de Volupia amarados en blanca. A ver si aprenden.
-No aprenderán nunca. Sueltan el trapo como cotorra y para colmo ganan dinero.
Estos manirrotos y boquirrotos son un contraste con aquel abad silense que era hombre de pocas palabras. Fray Justo tenía un perfil alemán. Era de una gran bondad y entendía el cristianismo no bajo el látigo de nuestros grandes conversos –Loyola, Teresa de Ávila, Juan de la Cruz un poeta que deviene casi pornográfico a fuer de amor divino- sino dentro de la horma y el báculo de la epiqueya de moderación católica de san Isidoro. Fue el cantor excelso como Prudencio de nuestros mártires en la guerra civil. Un autentico Tabelión de la orden de San Benedicto que levanta acta de ciertos hechos para que la historia guardara conocimiento por ejemplo de la barbarie cometida por las hordas rojas.







A todos mis lectores Feliz Año 2012.

2016-09-10

del heraldo de Aragón

Los niños de Teruel participan en la procesión de los cagones

Este evento se realiza desde 1742, tras la muerte de numerosos niños por una epidemia de infecciones intestinales.

Europa Press. Teruel Actualizada 29/08/2016 a las 20:06
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Parte de la procesión en TeruelEuropa Press

Los niños más pequeños de Teruel, algunos en brazos de sus madres, han participado la tarde de este lunes en la procesión de los "cagones" como se conoce a este acto religioso tradicional y popular que tiene lugar desde el siglo XVIII.

El trazado ha partido de la iglesia del Convento de los Franciscanos, donde ha concluido tras recorrer diversas calles de la ciudad y pasar por delante del Ayuntamiento y del palacio episcopal para recoger a las autoridades municipales y religiosas.

La parte más emocional de la procesión ha tenido lugar en el convento de clausura, donde las monjas han salido a la reja y han saludado a los franciscanos y a muchos fieles que se han acercado a verlas.
Esta procesión tiene lugar desde 1742 cuando una epidemia de infecciones intestinales provocó la muerte de muchos niños pequeños y las madres se encomendaron en un día como este lunes, 29 de agosto, a los santos mártires franciscanos que tradicionalmente eran protectores de los más pequeños.



Los mártires franciscanos, copatronos de la ciudad, son Juan de Perugia y Pedro de Saxoferrato quienes llegaron a Teruel, entonces frontera con el mundo musulmán, desde Italia en 1220 y fundaron junto al río Turia una de las primeras comunidades franciscanas de la Península Ibérica.


Tras pasar varios años en la ciudad marcharon al reino de Valencia para cristianizarlo hasta que finalmente consiguieron su objetivo, el martirio. En 1228 el rey moro Zeit Abu Zeit ordenó decapitarles y sus restos reposan en el templo de San Francisco, donde habita una pequeña comunidad y en cuyo claustro se conserva el pozo que abrieron para tener agua en su huerto.


La procesión la encabezan los músicos con tambores, les sigue la peana con la imagen de los mártires y detrás los sacerdotes y los franciscanos seguidos de carros de bebés, niños en brazos e incluso alguno andando con madres, abuelas y algunos padres.
Solidaridad con Italia
La comitiva parte pasadas las 18.00 del convento y rodea la ciudad por la rambla de la Merced, pasa por delante de la iglesia de este antiguo convento, sigue por los arcos del acueducto renacentista entra en el casco urbano y para ante una casa, donde la tradición dice que residieron los copatronos antes de abrir el convento.

Allí los franciscanos han expresado su acompañamiento a las víctimas del terremoto del centro de Italia, una zona vinculada a la orden de San Francisco. La segunda parada es ante la iglesia de las monjas clarisas, convento de clausura, donde se reza una oración y a continuación acuden al Ayuntamiento para que las autoridades municipales se incorporen a la procesión.

Después acuden al palacio episcopal donde se suman las autoridades eclesiásticas y finalmente pasa por la plaza del Torico, calle Nueva y calle san Francisco y nuevamente al convento donde se celebra una misa y se entrega a cada niño bautizado en el último año una medalla de los mártires para finalizar la tarde con una merienda a los asistentes