2023-01-19

 Tirso de Molina orgullo de ser español

“Soy como el macho de Wamba que ni come ni bebe ni duerme ni jode ni caga, pero siempre anda, nos dice Tirso de Molina en su DON GIL DE LAS CALZAS VERDES, su comedia de enredo de mayor fama. 

El mercedario que debía de ser bastardo del Duque del Infantado habido de una mujer negra, conocía mejor que nadie el alma femenina y dicen que por teoría más que práctica gracias a sus largas horas de confesionario que le abrió los entresijos de la condición humana.

 Su teatro versificado refleja el donaire de las Españas, los embelecos celestinescos, habla de los abortos clandestinos de las damas que tomaban el acero y vestían guardainfante para esconder su preñez. 

La gente se lo pasaba bien. España era una fiesta de toros y cañas, de triduos y novenas, incesantes procesiones porque el Imperio Hispánico a riesgo de empobrecerse se constituyó en paladín de la fe católica. Es la sociedad de la era Felipe IV. 

Su literatura realista retrata la vida como es, un poco como Velázquez, no como debía de ser a diferencia de Lope y de Calderón, acaso más poéticos e idealistas.

El DON GIL lo escribe estando desterrado en el convento mercedario de Soria y es obra de madurez. 

El argumento: una dama despechada se disfraza de hombre para vengarse de su novio que la dejó por otra y con este propósito se traslada a la Corte desde Valladolid. Ocurren no pocos malentendidos y situaciones jocosas. El verso tirsomolinesco nunca fatiga. 

Encandila su rima, emocionan sus hallazgos que son auténticas perlas literarias.

A ratos sus comedias dan noticias de aquel Madrid del XVII: las muchachas en edad de merecer que iban al Prado a ver y a dejarse ver, los panaderos de Vallecas que llegan con sus carromatos de mañanita, los arrieros montañeses que cruzan por el puente de Toledo, las ninfas que bajaban a bañarse al Manzanares, escoltadas por una turba de mirones escondidos entre los carrizos. 

Uno de los personajes más logrados, el escudero de Don Gil, lo bautiza con el nombre de Caramanchel por haber nacido en Carabanchel bajo.

 Pasan los estudiantes camino de Alcalá con las artolas de sus mulas atestadas de libros… mucho libro y poca ciencia.

 Un clérigo a la puerta de un figón se zampa una lonja de cecina y se mete media azumbre de vino al cuerpo para demostrar que es cristiano viejo y luego a lomos de su mula torda baja la cuesta de Santo Domingo. Iba a visitar a un enfermo en ca el Duque de Osuna que tenía el palacio en la calle Leganitos. 

Todas estas nociones del mercedario mulato son preciosas para conocer la historia madrileña. 

Objetivo de sus diatribas eran los médicos de los que dijo el médico y el mulo cuanto más lejos más seguro. En esto coincidía Tirso con su enemigo y rival don Luis de Góngora que escribía: “buena orina buen color, cuatro higas al doctor”.

 Entonces la gente la palmaba de mal de ijada, de dolor de costado, de un romadizo mal curado o de tercianas. 

 No se había inventado el cáncer que viene a ser el cólico miserere del hombre de nuestros días. Los remedios eran tan simples como las enfermedades. Pero como se creía en la otra vida, se vivía en medio de una cierta familiaridad con la muerte.

Dad al diablo los galenos, si os han de hacer daño que os importa al cabo del año veinte muertos más o menos”. A otra clase social a la que fustiga es a los clérigos. “Ahí está ese doctor, todo un hombre de opinión, su bonetazo calado, lucio, grave carilleno, el cuello torcido al lado siempre mirando para una linda moza”. Moza quisquillosa que retoza y nada de melindres en palacio. Hay que hacer camino, que bueno o malo por el Prado.  Esa es la cosa. El verso y la prosa que manejaba fray Gabriel Tellez con la habilidad de un espadachín tanto en castellano como un portugués, infunden en los habituales de los corrales que iban a ver sus comedias una cierta alegría de vivir y un orgullo de ser hispano.

La parte cantada es un chorro de ingenio y de lirismo en el que se recogen las canciones populares de la época que solían acompañarse vihuela o de rabel

“Alamicos del Prado

Fuentes del Duque

Despertad a mi niña 

Para que me escuche

Y decid que compare

Con sus arenas

Sus desdenes y gracias

Mi amor y mis penas

Y pues vuestro arroyos saltan  y bullen

Despertad a mi niña para que me escuche".

La gente pasa la tarde jugando a las cartas y de dentro de las tabernas escapan junto a alguna blasfemia las contraseñas de los tafures.

-Chilindrón.

-Llevo.

-Voy de hábito

-Capadillo. Carta en la mesa presa.

La obra de Tirso posee la fuerza de un encarte de ases. Sota caballo y rey. Las ninfas del Manzanares danzan al son de la música:

Al molino del amor alegre la niña fue

Quiera Dios que vuelva…

Ríos son sus pensamientos que vienen y van

Al molino del amor fue la niña a moler,


 El Estebanillo y la monarquía imperial. Viva felipe iv la apoteosis de España y triunfo de la catolicidad que algunos llaman decadencia


toca, Antón, que paga la aldea. Fiestas y regocijos. Toros y cañas. Ya jugaban en Aragón a fiestas de moros y cristianos y esperaban a su majestad que salió a campaña a la guerra contra franceses.

 Corría el año 1644 un año después de la derrota de Rocroy por el mariscal Condé y el gabacho invade Cataluña, pero los tercios zarpando desde Italia y dando fondo en Vinaroz subieron por la sierra de Pandols a cortarle la hoz y la zoqueta a ciertos segadores. 

No volvieron a entonar aquel himno de corpus en muchos años.

  Su majestad dio vistas a Zaragoza el 18 de marzo de 1645 y fue aclamado por el pueblo llano que mucho quería a aquel monarca.

 No se ha de olvidar que en el periodo de su largo reinado la cultura española alcanza su máximo relieve en literatura, en las artes liberales, en pintura, arquitectura y nuestros ejércitos, pese a la merma de Rocroy, eran temidos en todo el orbe. 

El autor debió de participar y se embarcó en la nave capitana en la que iba de capitán general el virrey de Nápoles don pedro de Arellano, caballero de la orden de santiago.

 Lo llevaba de bufón al que libra de la buena tunda de una cantinera pitusa -tocaron puerto en Mallorca- que la emprendió a palos contra el pícaro por haber vomitado todo el aguardiente que llevaba en las tripas en el mandil pues, siguiendo su costumbre en la marina española, a embarcar el primero y a desembarcar el postrero, en su matalotaje de popa, para no perder la costumbre, metió veinte frascos de vino, una caja de arenques y sardinas saladas, galleta y bizcochos y otras menudencias y dulces para quitar el amargor de boca después de las grandes polvaredas.

 Hay serios fundamentos para pensar que por el estilo y la forma de narrar hay grandes parecidos entre el Estebanillo y el Buscón

El libro impreso en Bruselas en 1633 pudo salir de la pluma del inmortal autor de los Sueños que lo escribió estando preso en San Marcos como divertimento a sus tristezas. 

No se trata de un texto autobiográfico, aunque lo parezca.

 El resquemor que muestra hacia los judíos y a los genoveses que eran polilla de nuestras arcas y la befa que hace de GONGORA, adalid de retajados y de conversos en esta segunda parte de la novela donde pone en circulación la palabra gongorizar o escribir versos en oscuros como en las Soledades, avalan tal suposición. El libro loa al Duque de AMALFI, mecenas de no pocos literatos de aquella pléyade, mentor de Cervantes y de Quevedo tras la caída del Conde Duque de OLIVARES. 

Sería el último canto del cisne del genio de las letras castellanas antes de bajar al sepulcro en la Torre de Juan Abad en 1648. 

Y no hay más Flandes como se solía decir. 

La misoginia, lo mismo que la afición al vino, puede ser otro punto en común. Del desencanto participan ambos textos. 

Si don Francisco inmortaliza a su desdeñosa Lisi en su composición sobre el polvo enamorado don Esteban vierte su bilis contra aquella ojizarca rubia de la que se enamora en Bruselas en esta poesía satírica cuajada de tmesis y de tropos literarios de alta calidad:

Madama doña embeleco

más lamida que alcuzcuz

más probada que piñata

más chupada que orozuz;

más manida que una estrada

más navegada que el mar del sur.

Más combatida que Rodas

más gananciosa que un flux

tan circe de los novatos

que con saberte pecadora

te hacen todos randivú

garitera perdurable

del juego del dingadux

tarasca de las meriendas

y de los dineros avestruz

ya no hay Blas ni pan perdido

que a tu gran ingratitud

le canté la el per omnia

después de hacerle la cruz

sólo estoy arrepentido

de que te hice el buz

y de haber zambullido

por lastre de tu laúd

con dios quedad

que yo parto a Calatayud

por no ser de tu galera

el forzado de Dragud

Es la jácara con que el poeta responde a un billete que previamente le había enviado la interfecta:

señor gallego romano

hombre de chanzas y burlas

que has probado todos bodrios 

y campado de garulla

más raído que bayeta

más descollado que grulla

con más flores que un verano

y más conchas que tortuga;

postillón de Alcalá a Huete

y alcahuete

gentilhombre de la bufa

residente de bodegos

y asistente de bayucas

¿cómo ingratonazo amante,

después de darme una zurra

y jugar de carambola

con cuatro mil garatusas

dejaste a tu carrasca

por buscar corruscas

y por chamuscarte en celos

¿o me guiñas o te afufas?

Tortolilla me contempla

que en lugar de llanto arrulla

por saber que esa la tu flor

es del berro o de la Osuna.

Vuelve a casa pan perdido

pues me tienes vagabunda

que tu persona apetezca 

y renuncio a tu pecunia.


Francisco de Quevedo, el mejor galán de nuestra lírica, no tuvo tampoco suerte con las mujeres. Campó por burdeles y figones, se divorció de su esposa, una tal Felipa y Góngora le hiere en lo más vivo motejándole de impotente.

 El doctor Marañón a lo largo de muchas de sus obras y ensayos biográficos, como Amiel, o la biografía de Enrique IV lanza la hipótesis de que muchos varones con la virilidad en entredicho, ora por algún defecto físico o por timidez amorosa, suelen solazarse con mujeres públicas desdeñando a las de su rango y condición. 

Quevedo era cojo y se daba al vino. El Estebanillo se quejaba de su gordura. 

Era un espadachín de primera tanto con el sable como con la lengua. 

Dedicaba los más bellos sonetos a sus adoradas, pero luego se iba de picos pardos.

 Esta inclinación por la bufa es común en ambos autores. ¿Dos en uno o eran el mismo? Supuestamente un discípulo del Señor de la Torre de Juan Abad. En cualquier caso, tanto el Buscón como el Estebanillo rezuman salero, optimismo, amor a su patria. Y  cierto desdén hacia los convencionalismos y a la gazmoñería de sus contemporáneos.

 En cualquier caso, se trata de dos libros gloriosos que nos reconcilian con España a la que aman porque no les gusta (bajo la apariencia del desenfado, desaprensivos de este vivir airado se esconde una intención moralizadora) y nos hacen olvidar las pesadumbres de la existencia.

 Es el genio de España y de Italia trabajando a tope. Gran parte de la crítica moderna no lo supo entender. 

Yo que leía entre carcajadas la vida del Estebanillo González aquel otoño lejano en Londres año 1974 cuando venía el cambio y todos estábamos un poco apabullados, lo he vuelto a releer casi cuarenta años después encontrando aspectos que se me pasaron entonces, pero que conservan una rabiosa actualidad y ese es el toque de veras, el sacramento, de los escritos geniales que nunca pasan de moda. Hagamos una higa a los mentecatos, a los mequetrefes, a los encaramados politólogos, a los profetas de la desesperación y a las sibilas Casandra que no cesan en su agorería apocalíptica. Estos bustos parlantes, tan bellos, tan distantes, mejor que hablar de política que le hagan el buz y la cruz a su chorbo. No son más que bayucas, putas mediáticas digamos, polvo de los caminos que se llevará la historia. 

Quieren destruir a España y a la gran cultura que nos legaron nuestros mayores, pero el genio de España permanecerá vivo. Más les valdría a estas daifas tan maquilladas todo adobo y virtualidad que leyeran al Buscón y al Estebanillo.

 Se volverían más humanas aún considerándose pregoneras de los derechos humanos que no vemos por ninguna parte. Bueno me afufo. Baste por hoy

 ESTEBANILLO Y LA LEYENDA NEGRA. II PARTE


Segundas partes nunca fueron buenas. No embargante lo cual este aserto falla en el Quijote lo mismo que en el Estebanillo González, que en la segunda entrega se muestra superior. Era pequeño y bufón, asiduo de tabernas bruselenses y usuario de lupanares de media Europa. Viva la infantería española que se cubrió  de galones y valor en Flandes. El pensamiento puede que les repugne a los globales pero el gracioso de corte, el  ranchero de las cocinas de campaña no se cansa de gritar Santiago y cierra a España. Con razón y sin ella mi país. Es la voz la que está detrás de ese grito, no las explicaciones intelectualoides de la historiografía al uso y que se ha transformado en leyenda negra. Organizan las guerras los más cobardes, los señores en sus castillas y los papas en sus palacios. La padecieron los más valientes y sufridos, las castas de los de abajo. Luchan por Cristo, derraman su sangre en defensa de la fe y de la cruz. La tragedia de España es que Roma no creía en las lágrimas y los pontífices a la sazón estaban encastillados en su negocio. España contra todos y mihi non placet Hispania que intimaba Erasmo. Los banqueros holandeses por una parte y los de San Juan de Letrán financiaron aquellas guerras de religión. Al autor de esta obra cuyo padre converso pertenecía al elenco de sefarditas que se refugiaron en la Ciudad Eterna y a la sombra de los dineros de San Pedro hacían sus negocios no le duelen prendas Esta obra denuncia lo que la leyenda negra silencia entre bromas y veras y chacotas como por ejemplo el relato de su propia emasculación a la que fue condenado por violar a una criada. El pasaje ha sido borrado de las ediciones posteriores a la edición príncipe. La cosa debió de ocurrir en Bruselas. Era el castigo a este tipo de delitos que se acostumbraba en los viejos tercios, como prescribían las ordenanzas..

 Cuando ya el matarife estaba preparado con los trastos de matar y el jifero se disponía a hacer carne en lo más reservado y valioso de su anatomía llega un mensajero del cardenal Infante – hermano bastardo de Felipe IV- con la papela. Del susto casi se muere nuestro personaje y de la alegría del indulto encuentra una taberna y se emborracha como de costumbre. Es uno de los pasajes más tersos, deliciosos y divertidos de nuestra literatura clásica. Y conserva una modernidad pungente y pinjante, nunca mejor dicho, que parece haber sido ayer mismo. Salió nuestro héroe de Capadocia, quisieron caparlo y no lo consiguieron por la gracia de Dios y prosigue sus travesuras y aventuras de las que al contrario de lo que acontece en otras novelas picarescas suele salir airoso.

Como vivandero de las tropas y entre la impedimenta y los bagajes, lo que hoy se denomina Logística, defiende las banderas del emperador. La guerra huele mal. A cadáver, a mierda de mulo, y a chamusquina por el incendio de las ciudades y no solía haber piedad para el vencido. Las villas eran saqueadas, las mujeres forzadas por la soldadesca. Pero hay en toda ella una vibración épica y hasta cierta generosidad. Estebanillo siempre las apaña, cruza con su regimiento el Rin varias veces. Su columna llega nada menos que a CRUZENAQUE (Kreuznach) en Prusia casi en la frontera rusa y cuenta cómo era la vida en Bruselas donde se situaba el cuartel general. El personal al atardecer se dejaba en la Cur que era como el Prado de Madrid.

 En Mansfeld monta un tenderete de tabaco y aguardiente donde gana de dinero pues los legionarios no miraban dispendios. Iba y venía con los convoyes portando sus menudencias y remediando las necesidades de la tropa, les vende botas y piales, ropa de campaña por lo general requisada a los holandeses a los que odia lo mismo  que a los judíos, siendo él de la misma raza por parte de padre y hablando hebreo a la perfección, pero no le duelen prendas. A los primeros llama gorgoteros porque al hablar parece que hacen gárgaras y a un hebreo en Viena que no le pagó una deuda lo tiene metido en un pozo de nieve que era una especie de nevera que tenían las casas aquel entonces para conservar la vianda. Se echa varias novias alemanas y las pone al punto. No le importa servir al oficio más viejo del mundo de macarra. En Maguncia tiene un duelo con un compañero por una trampa al juego de dados. 

Y era tan poco escrupuloso con su mercancía que bautizaba la cerveza que expendía con el orín de los caballos y los parroquianos no notaban sedientos y bebidos como estaban estas bodas de Caná. Que no tienen vino, pues meales la jarra, no se van a dar cuenta.

Nos cuenta la victoria de las armas españolas frente a los franceses en Namur y al llegar a Lovaina se emborracha para no variar. Llegué a Lovaina, insigne universidad de Brabante y refrescándose la memoria de mis estudios pasados me entré en un escolástico tabernáculo adonde tomando un calepino de tragos, en poco espacio, pensando hablar romance, hablaba un latín que ni yo mismo lo entendía. Sus aventuras etílicas siguen en SCHENKE isla del Rin que tomaron los tercios y al bufoncillo hasta el nombre de la ciudad le agrada pues Schenke en alemán significa taberna. Allí siguiendo al grueso de la caballería española se gana el favor de un capitán al que le arrima las mozas, le limpia las botas y el correaje. Era don Pedro de Montemayor.

 En Mastrique entró al grito de Viva España y muera Holanda pero en la famosa plaza de los Nederlands cae prisionero del ejercito del DUQUE DE BULLON. Salva el pellejo en un canje de prisioneros. Al leer esta obra, uno no puede menos de mirar para el CUADRO DE LAS LANZAS en la rendición de Breda, hoy Brest, una victoria para las armas españolas.

 En esta panorámica de un campo de batalla se espeja el ambiente caballeresco de aquellas guerras de religión que el protagonista cree que financiaban los banqueros judíos de Amsterdam. 

Hay una relación circunstanciada de los campos de batalla y la zona de operaciones de su hoja de servicios mucho más circunspecta y humorística de la que traza la leyenda negra. Ya sabemos lo que decían las madres de NORDLINGEN para asustar a los niños. No decían que viene el coco. Decían que viene el Duque de ALBA. 

El Esteban, a lo que estamos, sigue a lo suyo que es la supervivencia del enemigo en el campo de batalla y de sus jefes que lo arrestan por inquieto y revoltoso al corneta, machacante, ranchero, vivandero y provisor, mozo de mulas y pincerna del general al que le bebe el mejor vino poniendo en la copa otro de inferior calidad. Es un soldado profesional que sin grandes alharacas defiende su bandera aunque del propio estandarte hace befa diciendo que era un trapo colorado. Si viviera ahora mismo hasta se limpiaría el trasero con la señera catalana, esa que cuando la ve Arturo Mas y sus comilitones parece que les da un telele y entran en trance.

 En Ruppelmunda se echa novia, una DAMA DE DAME. Con esta moza todo el escuadrón tiene esposa aunque sea por un cuarto de hora y el dulce meneito. No sale muy mal parado el amor cortés de esta furibunda diatriba contra la mujer, que rezuma misoginia. En un par de párrafos pone en berlina a las Frigilis, a las Tisbes, las Elisas, los Heros y Dafnes de los sonetos.

 No existen Lucrecias ni Porcias en la vida real. La fuerza de la sangre es la fuerza del semen y de los dineros con estas damas de toldo y arandela que llamaban en el Prado y en Flandes eran soldaderas y en la legión hasta no mucho cantineras.

Su poca discreción y temple arisco con las señoras pues nuestro bufón debía de seguir la técnica de aquí te pillo aquí te mato le va a costar una condena a EMASCULACIÓN que el sentiría más que la propia muerte en Ruppelmunda. 

Se trata de uno de los pasajes más escabrosos, aunque nada morboso, y más divertidos de todos nuestros clásicos. Con cuanta resignación, un mar de lágrimas los ojos y dando por perdidas sus mejores prendas, aunque reconociendo su delito va a caminar hacia la toza de un capador de gorrinos con más angustia que si fueran las escaleras del patíbulo. 

Al otro día vendría el sastre de cortar trajes. Era un castigo muy frecuente en palacio pues los enanos y bufones aparentemente inofensivos se convertían en favoritos de las damas con gran furor y celotipia de sus correspondientes esposos. Es posible que don Francesillo el pequeñete que aparece en las Meninas hubiera sido despojado de sus atributos por orden del rey sin embargo, Estebanillo volvió a tener la suerte de cara pues se salva en el último instante cuando el albeitar preparaba los instrumentos para infligir tan horrible suplicio. Atroz pero frecuente en la edad media. A los ladrones se les cortaba la mano, una costumbre prescrita en el Corán. Y a los violadores y abusadores de niños, chas... por eso no abundaban ni el estupro ni el pecado nefando al menos tanto como hoy.

Esteban por su parte no quería acabar en eunuco de Constantinopla, ni músico de capilla ni carabina de damas con guardainfante en poder de la gura que es como se llamaba a los cercenados en la edad media pues iban por la vida como esa paloma de bellos colores y con moño, esto es ramalazo.

Aparte del gozo estético que supone su lectura y la viveza y donaire del estilo castellano impregnado de modernidad El Estbanillo posee una contextura profética y nos precave contra la credulidad o papanatismo que desdeñan lo suyo y aceptan como tesoro las baratijas extranjeras. El episodio de la cendrera con la ceniza de los mártires con que engaña a los cansinos zabulones de Rouen es un presagio de la teología del Show. No consiguieron acallarlo ni convertirlo en caballo percherón. Él era un brioso corcel que coceaba y relinchaba a cada paso. Tiene la desfachatez y el desparpajo de los hijos de la raza, que conocen bien el mundo a partir de una formación clásica en latín y en hebreo. No hay peor cuña que de la misma manera o la befa que hace de los godos, de las ejecutorias de hidalguía y de los linajes.

 El antisemitismo español no se plantea en términos de raza sino de credo. El protagonista, que es leal a su Rey y a los capitanes de tuvo, acepta con longanimidad los gajes de lo oficio y la vida a la cual le  llevara su infortunio. La bufonería tiene del pan y del palo, de la miel y de la hiel, del gusto y del susto porque no hay cochura sin hermosura. Toda la obra es un canto a la libertad. A veces se lo pasa bien....en Viena celebramos carnestolendas con regocijo y otras horas son horribles...me asieron cuatro galafates de pan de munición, bajándome las bragas me montaron en un potro que no era el de Córdoba y el jifero ya había aderezado una ristra de vendas y estopa... ya afilaba el cuchillo. Su entrada en Bruselas no puede ser más deplorable. Entra en la ciudad llevado por un arriero  que le coloca un par de cuernos de ciervo en la testa y le da de beber toda la cerveza que quisiera...dimos tres o cuatro vueltas al Tur bebiendo a tantas saludes que padecieron detrimento las nuestras y cuando ya el aduar iba cuesta abajo y nos hacía el vino y la señora cerveza a unos de Asperges me y a otros de Humilate capita vestra, acertó a pasar Su Alteza el PRÍNCIPE CARDENAL INFANTE, y haciendo todos una salva real de tragos puros y refinados que nos fue forzoso caer rendidos habiendo entrado triunfantes... nos quedamos todos de judíos de paso de la resurrección sin poder ninguno levantarse del puesto ni menearse.

Ignoramos si llegó a enamorarse de aquella frisona que le fue tan ingrata. Aquí los sueños del eterno femenino se vienen abajo. Como en el Quijote, Dulcinea se convierte en Maritirones y la guerra es un pesadilla como la pugna que mantiene el Ingenioso Hidalgo contra los molinos. El amor es una utopía. Revela el autor buena psicología y dice que las mujeres desdeñan al que las quiere bien y se inclinan por  quien las maltrata. Desconocemos el nombre de pila de su querida Balerma  y se parte a campaña no sin antes encerarla en un monasterio... mas de fuerza que de grado y tomé las prevenidas postas y repitiendo al son de su trote adiós Bruselas marché a Namur adonde después de romper los cristales del Mosela y de fatigar el bosque de Crucenaje y de desempedrar las calles de Worms me embarqué en el caudaloso Danubio rumbo a Viena. aunque como dice la copla

madre la mi madre

guardas me queréis poner

 mas si yo no quiero

 yo solita me guardare 

la descripción corográfica de los lugares de Europa es una majestuosa descripción de la geografía europea en el siglo XVII. En sus correrías, pasado el Oder, alcanza las riberas del Vistula y se hospeda en el palacio del Duque de Varsovia Ladislao. Poco antes de alcanzar esa frontera tienen un encuentro con los suecos en las filas de la Armada del Archiduque, olvidándose de sus obligaciones castrenses huyó a retaguardia y, afufando, no paró hasta ocultarse dentro de un pajar y debajo de la paja y ser  rescatado por su capitán y esta es la razón que esgrime para justificar su cobardía: si vuecencia me mandó llamar a Flandes para que le sirviese de soldado, está mal informado de mis partes, pues como otros son arhiprestes de presbíteros yo soy archigallina de gallinas. Su excelencia estalló en carcajadas esta vez pero en otras ocasiones la suerte pintaba de bastos y el marmitón recibía sarta de palos en pago a sus insolencias y cobardías. Ya dijimos que el protagonista se burla de todo lo divino y lo humano. Al soldado el valor se le supone pero esa frase es muy elástica. Lo suyo eran las provisiones de boca (bocólica), potajerías, perolas de la cantina y andar entre los carromatos o levantando la moral de la soldadesca con alguno de sus donaires y cuchufletas, arrimandoles putas o proporcionando raciones de aguardiente con los que cobraban valor antes del asalto a la trinchera o de una carga de la caballería ligera. Tampoco oculta su menosprecio hacia los zabulones ni su amor al catolicismo que es la única religión verdadera. Cuando Estebanillo se pone serio escribe algún acrostico o un maravilloso poema de felicitación al cardenal infante al que llama rayo de la guerra. Cuando por el contrario está de bromas se mete una cendrera en la faltriquera y dicen que son las cenizas de sus abuelos quemados en un auto de fe cuando no eran más que la escoria de un fuego de campamento. 

Catalogado como novela picaresca el Estebanillo tiene su buena dosis de Libro caballeresco pero también es un reportaje periodístico de un corresponsal de guerra desplazado a los países bajos empotrado en las filas de la tropa del Duque de Amalfi y otros insignes mandos  militares. De forma desordenada va enumerando las zonas del conflicto. Es lástima que habiendo sido España una primera potencia de primer rango en la guerra y en el decubrimiento del nuevo mundo no carezca de una narrativa de tan formidables hechos siendo la literatura castellana donde empieza la épica con el poema del Cid en las lenguas romances. También es la nación que descubrió los derechos humanos con las leyes de Indias.  Tal carencia obedece al escaso patriotismo de los españoles y a las presiones de esos cansinos flamencos instigadores de la leyenda negra. La Vida del Estebanillo González siendo una producción del genio hispano parangonable al Quijote ha sido obliterada pero no sólo por el tema sin por el estilo conceptista como buen especímen del barroco alcanza las alturas de masterpiece. Se escucha como trasfondo a lo largo de sus capítulos la voz del pueblo. Es el sufrido Juan Español quien habla por boca de este pícaro escéptico burlón pero genial por la intelingencia y longanimidad con que se enfrente a toda clase de peligros sobreviviendo a las tempestades, los naufragios, el fuego de arcabuces y lombardas, a las lenguas de doble filo y a los tajos de mosqueteros herejes y a sus jefes algunos ineptos e incultos, elegidos a moco de candil, como bien dice. Sortea las sirtes, se burla de los judíos, de la inquisición sobreviviendo a las pítimas que agarra pues era demasiado dado a empinar el codo como buen legionario


fiesta de san Sebastian al que llaman el Desnudo y el eunuco de Cristo

 Bienaventurados aquellos que no tuvieron comercio carnal con mujeres, dice el evangelio. Sebastián era pretoriano y confidente del emperador Decio, un apolíneo legionario que fue bautizado en las catacumbas. Su martirio por saetas disparadas por sus propios soldados, el cuerpo desnudo, las manos atadas a un árbol y ofreciendo el pecho a los dardos ha sido motivo de inspiración a una extensa iconografía católica desde el Renacimiento. 

Lo acribillaron los legionarios de su propia cohorte. En él se inicia el culto al Desnudo.

 Otros santos aparecen ostentando muchos ropajes, barbudos, incoercibles, corticales, pero la mirada de este Apolo de Dios es alegre y humana. Constituye uno de esos tantos enigmas con que nos sorprende el mensaje de la redención.

 Hay muchas moradas en la casa del Padre y este favorito de Decio de cuyas inclinaciones sexuales dudan poco los historiadores porque en las costumbres del imperio la homófila no estaba desconsiderada y se aceptaba parte como una realidad.

 Sin embargo, Sebastián no quiso alterar su lealtad al Emperador por la del de El Salvador y tuvo una muerte crudelísima, como es costumbre en los crímenes de género en el ambiente gay. Beati vir qui cum mulieribus non sunt coinquinati. Felices aquellos ue no yacen con mujeres.

Nunca entendí el amor de los efebos, no lo condono ni lo condeno pero la educación intelectualmente irreprochable que recibimos los de mi generación, una inclinación sexual que desde el punto de vista biológico ofrecía ciertos aspectos oscuros. 

Lo expongo en SEMINARIO VACÍO que es novela de tesis (ese horror a las mujeres y la disciplinaria de un culto espiritual blandengue que acaso provenga de la paráfrasis del salmo que cito arriba, extraído de San Juan, el discípulo amado del Señor) pero se trata de una realidad humana.

 La iglesia sabe sacarla partida. El Desnudo fue uno de los santos más importantes del cristianismo medieval. Se le proclamaba abogado contra las enfermedades venéreas, antes que a san Roque.

 El sida es actualmente una realidad. Invito a los que lo padezcan que pidan curación de su amarga dolencia a través de la intercesión de san Sebastián. 

Fray Justo Pérez de Urbel en su menologio hace un perfecto análisis del significado de este patronato. 

El centurión romano, el pretoriano de Decio llevaba tatuado a fuego el anagrama del emperador que era su amante, pero también el crismón y entre los dos amores se inclinó por el segundo.

 Con respecto a su compañero Fabián poco se sabe y no existe una estricta relación. Sólo que era africano y testigo de la fe, 35 años después, en 285, según las actas, esto es: imperante Diocleciano, del que era escolta. 

 Es un misterio por qué la historiografía une a estos dos santos. ¿El mito de Cástor y Pólux  cristianizado? Ambos cabalgaban el mismo caballo y los dos eran hijos de Júpiter.

En cualquier caso, se trata de una hermosa historia donde se funden la idealidad y el perdón. De los que se emasculan por Cristo también es el reino de los cielos. Y no de los que andan diciendo Señor, Señor…

 Aborrece el pecado y condena al pecador. Para mí estos dos soldados desnudos reflejan la inescrutable sabiduría de la Iglesia, que contra viento y marea sigue siendo la barca de salvación. Aquí se revela el divino rostro de Cristo. Un motivo para la esperanza

SAN MARIO FELICIDADES A MI NIETO MARIO PRIMOGÉNITO QUE SIGA POR EL BUEN CAMINO Y QUE ES UN SOL, HO SE CELEBRA LA FIESTA DE SASN MARIO

 SAN MARIO FUE MARTIRIZADO SIENDO HOMBRE CASADO CON SU MUJER MARTA Y SUS DOS HIJOS ABACUC Y AUDIFAZ ERAN PERSAS Y VIAJARON A ROMA PARA VISITAR LAS CATACUMBAS Y VENERAR LAS RELIQUIAS DE LOS MÁRTIRES Y CONSOLAR A LOS CRISTIANOS QUE SUFRÍAN PERSECUCIÓN-

FUERON HABIDOS POR LOS SOLDADOS DE DIOCLECIANO Y OBIGADOS A OFRECER INCIENSO A LOS IDOLOS. 

AL NEGARSE FUERON LOS CUATRO DECAPITADOS EL AÑO DE 270, 

DURANTE MUCHO TIEMPO SE LOS CONSIDERÓ PATRONOS DE LA FAMILIA CRISTIANA POR SU ENTEREZA Y VALENTIA EN CONFESAR LA FE EN EL REDENTOR. 

QUE ELLOS INTERCEDAN EN EL CIELO POR NOSOTROS Y LIBREN DE TODO MAL A MIS NIETOS MARIO Y PELAYO

Feria V infra Hebdomadam II post Epiphaniam ~ IV. classis
Commemoratio: S. Marii et Soc. Mart.

Sancta Missa

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Ante Missam


Incipit
In nómine Patris,  et Fílii, et Spíritus Sancti. Amen.
2
Beginning
In the Name of the Father, and of the Son,  and of the Holy Ghost. Amen.
S. Introíbo ad altáre Dei.
M. Ad Deum, qui lætíficat iuventútem meam.
S. Iúdica me, Deus, et discérne causam meam de gente non sancta: ab hómine iníquo et dolóso érue me.
M. Quia tu es, Deus, fortitúdo mea: quare me repulísti, et quare tristis incédo, dum afflígit me inimícus?
S. Emítte lucem tuam et veritátem tuam: ipsa me deduxérunt, et adduxérunt in montem sanctum tuum et in tabernácula tua.
M. Et introíbo ad altáre Dei: ad Deum, qui lætíficat iuventútem meam.
S. Confitébor tibi in cíthara, Deus, Deus meus: quare tristis es, ánima mea, et quare contúrbas me?
M. Spera in Deo, quóniam adhuc confitébor illi: salutáre vultus mei, et Deus meus.
S. Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto.
M. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper: et in sǽcula sæculórum. Amen.
S. Introíbo ad altáre Dei.
M. Ad Deum, qui lætíficat iuventútem meam.
3
P. I will go in to the altar of God.
S. To God who giveth joy to my youth.
P. Judge me, O God, and distinguish my cause from the nation which is not holy: deliver me from the unjust and deceitful man.
S. For Thou, O God, art my strength: why hast Thou cast me off? and why go I sorrowful whilst the enemy afflicteth me?
P. Send forth Thy light and Thy truth: they have conducted me and brought me unto Thy holy mount, and into Thy tabernacles.
S. And I will go in to the altar of God: to God who giveth joy to my youth.
P. To Thee, O God, my God, I will give praise upon the harp; why art thou sad, O my soul, and why dost thou disquiet me?
S. Hope in God, for I will still give praise to Him: the salvation of my countenance and my God.
P. Glory be to the Father, and to the Son, and to the Holy Ghost.
S. As it was in the beginning, is now, and ever shall be, world without end. Amen.
P. I will go in to the altar of God.
S. To God who giveth joy to my youth.
V. Adiutórium nostrum  in nómine Dómini.
R. Qui fecit cælum et terram.
Confíteor Deo omnipoténti, beátæ Maríæ semper Vírgini, beáto Michaéli Archángelo, beáto Ioánni Baptístæ, sanctis Apóstolis Petro et Paulo, ómnibus Sanctis, et vobis, fratres: quia peccávi nimis cogitatióne, verbo et ópere: mea culpa, mea culpa, mea máxima culpa. Ideo precor beátam Maríam semper Vírginem, beátum Michaélem Archángelum, beátum Ioánnem Baptístam, sanctos Apóstolos Petrum et Paulum, omnes Sanctos, et vos, fratres, oráre pro me ad Dóminum, Deum nostrum.
M. Misereátur tui omnípotens Deus, et, dimíssis peccátis tuis, perdúcat te ad vitam ætérnam.
S. Amen.
M. Confíteor Deo omnipoténti, beátæ Maríæ semper Vírgini, beáto Michaéli Archángelo, beáto Ioánni Baptístæ, sanctis Apóstolis Petro et Paulo, ómnibus Sanctis, et tibi, pater: quia peccávi nimis cogitatióne, verbo et ópere: mea culpa, mea culpa, mea máxima culpa. Ideo precor beátam Maríam semper Vírginem, beátum Michaélem Archángelum, beátum Ioánnem Baptístam, sanctos Apóstolos Petrum et Paulum, omnes Sanctos, et te, pater, oráre pro me ad Dóminum, Deum nostrum.
S. Misereátur vestri omnípotens Deus, et, dimíssis peccátis vestris, perdúcat vos ad vitam ætérnam.
R. Amen.
S. Indulgéntiam,  absolutiónem et remissiónem peccatórum nostrórum tríbuat nobis omnípotens et miséricors Dóminus.
R. Amen.
4
P. Our help  is in the Name of the Lord.
S. Who made heaven and earth.
P. I confess to almighty God, to the blessed Mary ever Virgin, blessed Michael the Archangel, blessed John the Baptist, the holy Apostles Peter and Paul, to all the Saints, and to you, brothers, that I have sinned exceedingly in thought, word, and deed, through my fault, through my fault, through my most grievous fault. Therefore I beseech the blessed Mary, ever Virgin, blessed Michael the Archangel, blessed John the Baptist, the holy Apostles Peter and Paul, all the Saints, and you, brothers, to pray to the Lord our God for me.
S. May almighty God be merciful to thee, and forgiving thy sins, bring thee to everlasting life.
P. Amen.
S. I confess to almighty God, to the blessed Mary ever Virgin, blessed Michael the Archangel, blessed John the Baptist, the holy Apostles Peter and Paul, to all the Saints, and to you, Father, that I have sinned exceedingly in thought, word, and deed, through my fault, through my fault, through my most grievous fault. Therefore I beseech the blessed Mary, ever Virgin, blessed Michael the Archangel, blessed John the Baptist, the holy Apostles Peter and Paul, all the Saints, and you, Father, to pray to the Lord our God for me.
P. May almighty God be merciful to thee, and forgiving thy sins, bring thee to everlasting life.
S. Amen.
P. May the  almighty and merciful Lord grant us pardon, absolution, and remission of our sins.
S. Amen.
V. Deus, tu convérsus vivificábis nos.
R. Et plebs tua lætábitur in te.
V. Osténde nobis, Dómine, misericórdiam tuam.
R. Et salutáre tuum da nobis.
V. Dómine, exáudi oratiónem meam.
R. Et clamor meus ad te véniat.
V. Dóminus vobíscum.
R. Et cum spíritu tuo.
Orémus,
Aufer a nobis, quǽsumus, Dómine, iniquitátes nostras: ut ad Sancta sanctórum puris mereámur méntibus introíre. Per Christum, Dóminum nostrum. Amen.
Orámus te, Dómine, per mérita Sanctórum tuórum, quorum relíquiæ hic sunt, et ómnium Sanctórum: ut indulgére dignéris ómnia peccáta mea. Amen.
5
P. O God, Thou wilt turn again and quicken us.
S. And thy people shall rejoice in Thee.
P. Show us, O Lord, Thy mercy.
S. And grant us Thy salvation.
P. O Lord, hear my prayer.
S. And let my cry come before Thee.
P. The Lord be with you.
S. And with thy spirit.
Let us pray.
Take away from us our iniquities, we beseech Thee, O Lord, that we may be worthy to enter with pure minds into the Holy of Holies, through Christ our Lord. Amen.
We beseech Thee, O Lord, by the merits of Thy Saints, whose relics are here, and of all the Saints, that Thou wouldst vouchsafe to forgive me all my sins. Amen.
Introitus
Ps 65:4
Omnis terra adóret te, Deus, et psallat tibi: psalmum dicat nómini tuo, Altíssime.
Ps 65:1-2
Iubiláte Deo, omnis terra, psalmum dícite nómini eius: date glóriam laudi eius.
V. Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto.
R. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sǽcula sæculórum. Amen.
Omnis terra adóret te, Deus, et psallat tibi: psalmum dicat nómini tuo, Altíssime.
6
Introit
Ps 65:4
Let all on earth worship You, O God, and sing praise to You, sing praise to Your name, Most High.
Ps 65:1-2
Shout joyfully to God, all you on earth, sing praise to the glory of His name; proclaim His glorious praise.
V. Glory be to the Father, and to the Son, and to the Holy Ghost.
R. As it was in the beginning, is now, and ever shall be, world without end. Amen.
Let all on earth worship You, O God, and sing praise to You, sing praise to Your name, Most High.
Kyrie
S. Kýrie, eléison.
M. Kýrie, eléison.
S. Kýrie, eléison.
M. Christe, eléison.
S. Christe, eléison.
M. Christe, eléison.
S. Kýrie, eléison.
M. Kýrie, eléison.
S. Kýrie, eléison.
7
Kyrie
P. Lord, have mercy.
S. Lord, have mercy.
P. Lord, have mercy.
S. Christ, have mercy.
P. Christ, have mercy.
S. Christ, have mercy.
P. Lord, have mercy.
S. Lord, have mercy.
P. Lord, have mercy.
Gloria
omit.
8
Gloria
omit.
Oratio
V. Dóminus vobíscum.
R. Et cum spíritu tuo.
Orémus.
Omnípotens sempitérne Deus, qui cœléstia simul et terréna moderáris: supplicatiónes pópuli tui cleménter exáudi; et pacem tuam nostris concéde tempóribus.
Per Dóminum nostrum Iesum Christum, Fílium tuum: qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum.
R. Amen.

Orémus.
Commemoratio S. Marii et Soc. Mart.
Exáudi, Dómine, pópulum tuum cum Sanctórum tuórum patrocínio supplicántem: ut et temporális vitæ nos tríbuas pace gaudére; et ætérnæ reperíre subsídium.
Pro S. Canuto Regi Mart.
Deus, qui ad illustrándam Ecclésiam tuam beátum Canútum regem martýrii palma et gloriósis miráculis decoráre dignátus es: concéde propítius; ut, sicut ipse Domínicæ passiónis imitátor fuit, ita nos, per eius vestígia gradiéntes, ad gáudia sempitérna perveníre mereámur.
Per eúndem Dóminum nostrum Iesum Christum Fílium tuum, qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti, Deus, per ómnia sǽcula sæculórum.
R. Amen.
9
Collect
V. The Lord be with you.
R. And with thy spirit.
Let us pray.
Almighty, everlasting God, You Who govern both the heavens and the earth, graciously hear the humble prayers of Your people and grant us Your peace all the days of our life.
Through Jesus Christ, thy Son our Lord, Who liveth and reigneth with thee, in the unity of the Holy Ghost, God, world without end.
R. Amen.

Let us pray.
Commemoratio S. Maurii et Soc. Mart.
O Lord, hear Your people as they humbly pray in union with the patronal intercession of Your saints, that You would grant us to enjoy peace during our life on earth and to find help for life eternal.
For St. Canute, Martyr
O God, Who for the glory of Your Church, have graciously honored blessed King Canute with the palm of martyrdom and glorious miracles, mercifully grant that, as he was an imitator of the Lord’s passion, so may we, walking in his footsteps, be found worthy to enter into everlasting joys.
Through Jesus Christ, thy Son our Lord, Who liveth and reigneth with thee, in the unity of the Holy Ghost, God, world without end.
R. Amen.
Lectio
Léctio Epístolæ beáti Pauli Apóstoli ad Romános.
Rom 12:6-16
Fratres: Habéntes donatiónes secúndum grátiam, quæ data est nobis, differéntes: sive prophetíam secúndum ratiónem fídei, sive ministérium in ministrándo, sive qui docet in doctrína, qui exhortátur in exhortándo, qui tríbuit in simplicitáte, qui præest in sollicitúdine, qui miserétur in hilaritáte. Diléctio sine simulatióne. Odiéntes malum, adhæréntes bono: Caritáte fraternitátis ínvicem diligéntes: Honóre ínvicem præveniéntes: Sollicitúdine non pigri: Spíritu fervéntes: Dómino serviéntes: Spe gaudéntes: In tribulatióne patiéntes: Oratióni instántes: Necessitátibus sanctórum communicántes: Hospitalitátem sectántes. Benedícite persequéntibus vos: benedícite, et nolíte maledícere. Gaudére cum gaudéntibus, flere cum fléntibus: Idípsum ínvicem sentiéntes: Non alta sapiéntes, sed humílibus consentiéntes.
R. Deo grátias.
10
Lesson
Lesson from the Epistle of St. Paul to the Romans
Rom 12:6-16
Brethren: We have gifts differing according to the grace that has been given us, such as prophecy to be used according to the proportion of faith; or ministry, in ministering; or he who teaches, in teaching; he who exhorts, in exhorting; he who gives, in simplicity; he who presides, with carefulness; he who shows mercy, with cheerfulness. Let love be without pretense. Hate what is evil, hold to what is good. Love one another with honor. Be not slothful in zeal; be fervent in spirit, serving the Lord, rejoicing in hope. Be patient in tribulation, persevering in prayer. Share the needs of the saints, practicing hospitality. Bless those who persecute you; bless and do not curse. Rejoice with those who rejoice; weep with those who weep. Be of one mind towards one another. Do not set your mind on high things but condescend to the lowly.
R. Thanks be to God.
Graduale
Ps 106:20-21
Misit Dóminus verbum suum, et sanávit eos: et erípuit eos de intéritu eórum.
V. Confiteántur Dómino misericórdiæ eius: et mirabília eius fíliis hóminum. Allelúia, allelúia
Ps 148:2
Laudáte Dóminum, omnes Angeli eius: laudáte eum, omnes virtútes eius. Allelúia.
11
Gradual
Ps 106:20-21
The Lord sent forth His word to heal them and to snatch them from destruction.
V. Let them give thanks to the Lord for His kindness and His wondrous deeds to the children of men. Alleluia, alleluia.
Ps 148:2
Praise the Lord, all you His angels, praise Him, all you His hosts. Alleluia.
Evangelium
Munda cor meum ac lábia mea, omnípotens Deus, qui lábia Isaíæ Prophétæ cálculo mundásti igníto: ita me tua grata miseratióne dignáre mundáre, ut sanctum Evangélium tuum digne váleam nuntiáre. Per Christum, Dóminum nostrum. Amen.
Iube, Dómine, benedícere. Dóminus sit in corde meo et in lábiis meis: ut digne et competénter annúntiem Evangélium suum. Amen.
V. Dóminus vobíscum.
R. Et cum spíritu tuo.
Sequéntia +︎ sancti Evangélii secúndum Ioánnem.
R. Glória tibi, Dómine.
Ioann 2:1-11
In illo témpore: Núptiæ factæ sunt in Cana Galilǽæ: et erat Mater Iesu ibi. Vocátus est autem et Iesus, et discípuli eius ad núptias. Et deficiénte vino, dicit Mater Iesu ad eum: Vinum non habent. Et dicit ei Iesus: Quid mihi et tibi est, mulier? nondum venit hora mea. Dicit Mater eius minístris: Quodcúmque díxerit vobis, fácite. Erant autem ibi lapídeæ hýdriæ sex pósitæ secúndum purificatiónem Iudæórum, capiéntes síngulæ metrétas binas vel ternas. Dicit eis Iesus: Implete hýdrias aqua. Et implevérunt eas usque ad summum. Et dicit eis Iesus: Hauríte nunc, et ferte architriclíno. Et tulérunt. Ut autem gustávit architriclínus aquam vinum fáctam, et non sciébat unde esset, minístri autem sciébant, qui háuserant aquam: vocat sponsum architriclínus, et dicit ei: Omnis homo primum bonum vinum ponit: et cum inebriáti fúerint, tunc id, quod detérius est. Tu autem servásti bonum vinum usque adhuc. Hoc fecit inítium signórum Iesus in Cana Galilǽæ: et manifestávit glóriam suam, et credidérunt in eum discípuli eius.
R. Laus tibi, Christe.
S. Per Evangélica dicta, deleántur nostra delícta.
12
Gospel
Cleanse my heart and my lips, O almighty God, who didst cleanse the lips of the prophet Isaias with a burning coal, and vouchsafe, through Thy gracious mercy, so to purify me, that I may worthily announce Thy holy Gospel. Through Christ our Lord. Amen.
Give me Thy blessing, O Lord. The Lord be in my heart and on my lips, that I may worthily and in a becoming manner, proclaim His holy Gospel. Amen.
P. The Lord be with you.
S. And with thy spirit.
Continuation of the Holy Gospel according to John
R. Glory be to Thee, O Lord.
John 2:1-11
At that time, a marriage took place at Cana of Galilee, and the mother of Jesus was there. Now Jesus too was invited to the marriage, and also His disciples. And the wine having run short, the mother of Jesus said to Him, They have no wine. And Jesus said to her, What would you have me do, woman? My hour has not yet come. His mother said to the attendants, Do whatever He tells you. Now six stone water-jars were placed there, after the Jewish manner of purification, each holding two or three measures. Jesus said to them, Fill the jars with water. And they filled them to the brim. And Jesus said to them, Draw out now, and take to the chief steward. And they took it to him. Now when the chief steward had tasted the water after it had become wine, not knowing whence it was - though the attendants who had drawn the water knew, - the chief steward called the bridegroom, and said to him, Every man at first sets forth the good wine, and when they have drunk freely, then that which is poorer. But you have kept the good wine until now. This first of His signs Jesus worked at Cana of Galilee; and He manifested His glory, and His disciples believed in Him.
R. Praise be to Thee, O Christ.
S. By the words of the Gospel may our sins be blotted out.
Credo
omit.
13
Creed
omit.
Offertorium
V. Dóminus vobíscum.
R. Et cum spíritu tuo.
Orémus.
Ps 65:1-2; 65:16
Iubiláte Deo, univérsa terra: psalmum dícite nómini eius: veníte et audíte, et narrábo vobis, omnes qui timétis Deum, quanta fecit Dóminus ánimæ meæ, allelúia.
14
Offertory
P. The Lord be with you.
S. And with thy spirit.
Let us pray.
Ps 65:1-2, 16
Shout joyfully to God, all you on earth, sing praise to the glory of His name. Hear now, all you who fear God, while I declare what the Lord has done for me. Alleluia.
Súscipe, sancte Pater, omnípotens ætérne Deus, hanc immaculátam hóstiam, quam ego indígnus fámulus tuus óffero tibi Deo meo vivo et vero, pro innumerabílibus peccátis, et offensiónibus, et neglegéntiis meis, et pro ómnibus circumstántibus, sed et pro ómnibus fidélibus christiánis vivis atque defúnctis: ut mihi, et illis profíciat ad salútem in vitam ætérnam. Amen.
Accept, O holy Father, almighty and eternal God, this unspotted host, which I, Thy unworthy servant, offer unto Thee, my living and true God, for my innumerable sins, offenses, and negligences, and for all here present: as also for all faithful Christians, both living and dead, that it may avail both me and them for salvation unto life everlasting. Amen.
Deus,  qui humánæ substántiæ dignitátem mirabíliter condidísti, et mirabílius reformásti: da nobis per huius aquæ et vini mystérium, eius divinitátis esse consórtes, qui humanitátis nostræ fíeri dignátus est párticeps, Iesus Christus, Fílius tuus, Dóminus noster: Qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus: per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
O God, who, in creating human nature, didst wonderfully dignify it, and still more wonderfully restore it, grant that, by the Mystery of this water and wine, we may be made partakers of His divine nature, who vouchsafed to be made partaker of our human nature, even Jesus Christ our Lord, Thy Son, who with Thee, liveth and reigneth in the unity of the Holy Ghost, God: world without end. Amen.
Offérimus tibi, Dómine, cálicem salutáris, tuam deprecántes cleméntiam: ut in conspéctu divínæ maiestátis tuæ, pro nostra et totíus mundi salúte, cum odóre suavitátis ascéndat. Amen.
In spíritu humilitátis et in ánimo contríto suscipiámur a te, Dómine: et sic fiat sacrifícium nostrum in conspéctu tuo hódie, ut pláceat tibi, Dómine Deus.
Veni, sanctificátor omnípotens ætérne Deus: et béne  dic hoc sacrifícium, tuo sancto nómini præparátum.
17
We offer unto Thee, O Lord, the chalice of salvation, beseeching Thy clemency, that it may ascend before Thy divine Majesty, as a sweet savor, for our salvation, and for that of the whole world. Amen.
Accept us, O Lord, in the spirit of humility and contrition of heart, and grant that the sacrifice which we offer this day in Thy sight may be pleasing to Thee, O Lord God.
Come, O almighty and eternal God, the Sanctifier, and bless  this Sacrifice, prepared for the glory of Thy holy Name.
Lavábo inter innocéntes manus meas: et circúmdabo altáre tuum, Dómine: Ut áudiam vocem laudis, et enárrem univérsa mirabília tua. Dómine, diléxi decórem domus tuæ et locum habitatiónis glóriæ tuæ. Ne perdas cum ímpiis, Deus, ánimam meam, et cum viris sánguinum vitam meam: In quorum mánibus iniquitátes sunt: déxtera eórum repléta est munéribus. Ego autem in innocéntia mea ingréssus sum: rédime me et miserére mei. Pes meus stetit in dirécto: in ecclésiis benedícam te, Dómine.
V. Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto.
R. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sǽcula sæculórum. Amen.
18
I will wash my hands among the innocent: and I will compass Thine altar, O Lord That I may hear the voice of praise: and tell of all Thy wonderous works. I have loved, O Lord, the beauty of Thy house and the place where Thy glory dwelleth. Take not away my soul, O God, with the wicked: nor my life with blood-thirsty men. In whose hands are iniquities, their right hand is filled with gifts. But I have walked in my innocence: redeem me, and have mercy on me. My foot hath stood in the direct way, in the churches I will bless Thee, O Lord.
V. Glory be to the Father, and to the Son, and to the Holy Ghost.
R. As it was in the beginning, is now, and ever shall be, world without end. Amen.
Súscipe, sancta Trínitas, hanc oblatiónem, quam tibi offérimus ob memóriam passiónis, resurrectiónis, et ascensiónis Iesu Christi, Dómini nostri: et in honórem beátæ Maríæ semper Vírginis, et beáti Ioannis Baptistæ, et sanctórum Apostolórum Petri et Pauli, et istórum et ómnium Sanctórum: ut illis profíciat ad honórem, nobis autem ad salútem: et illi pro nobis intercédere dignéntur in cælis, quorum memóriam ágimus in terris. Per eúndem Christum, Dóminum nostrum. Amen.
Receive, O holy Trinity, this oblation which we make to Thee, in memory of the Passion, Resurrection and Ascension of our Lord Jesus Christ, and in honor of Blessed Mary, ever Virgin, blessed John the Baptist, the holy Apostles Peter and Paul, and of all the Saints, that it may avail unto their honor and our salvation, and may they vouchsafe to intercede for us in heaven, whose memory we celebrate on earth. Through the same Christ our Lord. Amen.
S. Oráte, fratres: ut meum ac vestrum sacrifícium acceptábile fiat apud Deum Patrem omnipoténtem.
M. Suscípiat Dóminus sacrifícium de mánibus tuis ad laudem et glóriam nominis sui, ad utilitátem quoque nostram, totiúsque Ecclésiæ suæ sanctæ.
S. Amen.

Secreta
Oblata, Dómine, múnera sanctífica: nosque a peccatórum nostrórum máculis emúnda.
Per Dóminum nostrum Iesum Christum, Fílium tuum: qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum.
R. Amen.
Commemoratio S. Marii et Soc. Mart.
Preces, Dómine, tuórum réspice oblationésque fidélium: ut et tibi gratæ sint pro tuórum festivitáte Sanctórum, et nobis cónferant tuæ propitiatiónis auxílium.
Pro S. Canuto Regi Mart.
Accépta sit in conspéctu tuo, Dómine, nostra devótio: et eius nobis fiat supplicatióne salutáris, pro cuius sollemnitáte defértur.
Per Dóminum nostrum Iesum Christum, Fílium tuum: qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum.
R. Amen.
20
P. Brethren, pray that my Sacrifice and yours may be acceptable to God the Father almighty.
S. May the Lord receive the Sacrifice from thy hands, to the praise and glory of His Name, to our benefit and that of all His holy Church.
P. Amen.

Secret
Hallow our offerings, O Lord, and cleanse us from the stains of our sins.
Through Jesus Christ, thy Son our Lord, Who liveth and reigneth with thee, in the unity of the Holy Ghost, God, world without end.
R. Amen.
Commemoratio S. Maurii et Soc. Mart.
Look with favor, O Lord, upon the prayers and offerings of Your faithful, that they may be pleasing to You for the feast of Your saints and may bring us the help of Your mercy.
For St. Canute, Martyr
May our sacrifice, O Lord, be acceptable in Your sight and may it bring us salvation through the prayers of him on whose feast it is being offered.
Through Jesus Christ, thy Son our Lord, Who liveth and reigneth with thee, in the unity of the Holy Ghost, God, world without end.
R. Amen.
Præfatio
V. Dóminus vobíscum.
R. Et cum spíritu tuo.
V. Sursum corda.
R. Habémus ad Dóminum.
V. Grátias agámus Dómino, Deo nostro.
R. Dignum et iustum est.

Communis
Vere dignum et iustum est, æquum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine sancte, Pater omnípotens, ætérne Deus: per Christum, Dóminum nostrum. Per quem maiestátem tuam laudant Angeli, adórant Dominatiónes, tremunt Potestátes. Cæli cælorúmque Virtútes ac beáta Séraphim sócia exsultatióne concélebrant. Cum quibus et nostras voces ut admítti iubeas, deprecámur, súpplici confessione dicéntes:

Sanctus, Sanctus, Sanctus Dóminus, Deus Sábaoth. Pleni sunt cæli et terra glória tua. Hosánna in excélsis. Benedíctus, qui venit in nómine Dómini. Hosánna in excélsis.
21
Preface
P. The Lord be with you.
S. And with thy spirit.
P. Lift up your hearts.
S. We have lifted them up to the Lord.
P. Let us give thanks to the Lord our God.
S. It is meet and just.

Common
It is truly meet and just, and profitable unto salvation, that we should at all times, and in all places, give thanks to Thee, O Holy Lord, Father Almighty, eternal God, through Christ, our Lord. Through whom the Angels praise Thy Majesty, the Dominions adore it, the Powers are in awe. Which the heavens and the hosts of heaven together with the blessed Seraphim joyfully do magnify. And do Thou command that it be permitted us to join with them in confessing Thee, while we say with lowly praise:

Holy, Holy, Holy, Lord God of Sabaoth! Heaven and earth are full of Thy glory! Hosanna in the highest! Blessed is He that cometh in the Name of the Lord! Hosanna in the highest!
Canon
Te ígitur, clementíssime Pater, per Iesum Christum, Fílium tuum, Dóminum nostrum, súpplices rogámus, ac pétimus, uti accépta hábeas et benedícas, hæc  dona, hæc  múnera, hæc  sancta sacrifícia illibáta, in primis, quæ tibi offérimus pro Ecclésia tua sancta cathólica: quam pacificáre, custodíre, adunáre et régere dignéris toto orbe terrárum: una cum fámulo tuo Papa nostro N. et Antístite nostro N. et ómnibus orthodóxis, atque cathólicæ et apostólicæ fídei cultóribus.
22
Canon
We therefore, humbly pray and beseech Thee, most merciful Father, through Jesus Christ; Thy Son, our Lord, that Thou wouldst vouchsafe to accept and bless these  gifts, these  presents, these  holy unspotted Sacrifices, which in the first place we offer Thee for Thy holy Catholic Church to which vouchsafe to grant peace, as also to preserve, unite, and govern it throughout the world, together with Thy servant our Pope, and our Bishop, and all orthodox believers and professors of the Catholic and Apostolic Faith.
Meménto, Dómine, famulórum famularúmque tuarum N. et N. et ómnium circumstántium, quorum tibi fides cógnita est et nota devótio, pro quibus tibi offérimus: vel qui tibi ófferunt hoc sacrifícium laudis, pro se suísque ómnibus: pro redemptióne animárum suárum, pro spe salútis et incolumitátis suæ: tibíque reddunt vota sua ætérno Deo, vivo et vero.
Be mindful, O Lord, of Thy servants and handmaidens, N. et N. and of all here present, whose faith and devotion are known unto Thee, for whom we offer, or who offer up to Thee, this sacrifice of praise for themselves, their families and friends, for the redemption of their souls, for the health and salvation they hope for; and who now pay their vows to Thee, the everlasting, living and true God.
Communicántes, et memóriam venerántes, in primis gloriósæ semper Vírginis Maríæ, Genetrícis Dei et Dómini nostri Iesu Christi: sed et beáti Ioseph, eiúsdem Vírginis Sponsi,
et beatórum Apostolórum ac Mártyrum tuórum, Petri et Pauli, Andréæ, Iacóbi, Ioánnis, Thomæ, Iacóbi, Philíppi, Bartholomǽi, Matthǽi, Simónis et Thaddǽi: Lini, Cleti, Cleméntis, Xysti, Cornélii, Cypriáni, Lauréntii, Chrysógoni, Ioánnis et Pauli, Cosmæ et Damiáni: et ómnium Sanctórum tuórum; quorum méritis precibúsque concédas, ut in ómnibus protectiónis tuæ muniámur auxílio. Per eúndem Christum, Dóminum nostrum. Amen.
24
We pray in union with and honor the memory, especially of the glorious ever Virgin Mary, mother of our God and Lord Jesus Christ: as also of the blessed Joseph, her Spouse,
and of the blessed Apostles and Martyrs Peter and Paul, Andrew, James, John, Thomas, James, Philip, Bartholomew, Matthew, Simon, and Thaddeus; Linus, Cletus, Clement, Xystus, Cornelius, Cyprian, Lawrence, Chrysogonus, John and Paul, Cosmas and Damian, and of all Thy Saints, through whose merits and prayers, grant that we may in all things be defended by the help of Thy protection. Through the same Christ our Lord. Amen.

Hanc ígitur oblatiónem servitútis nostræ, sed et cunctæ famíliæ tuæ,
quǽsumus, Dómine, ut placátus accípias: diésque nostros in tua pace dispónas, atque ab ætérna damnatióne nos éripi, et in electórum tuórum iúbeas grege numerári. Per Christum, Dóminum nostrum. Amen.
25

We therefore beseech Thee, O Lord, graciously to accept this oblation of our service, as also of Thy whole family;
and to dispose our days in Thy peace, preserve us from eternal damnation, and rank us in the number of Thine Elect. Through the same Christ our Lord. Amen.
Quam oblatiónem tu, Deus, in ómnibus, quǽsumus, bene  díctam, adscríp  tam, ra  tam, rationábilem, acceptabilémque fácere dignéris: ut nobis Cor  pus, et San  guis fiat dilectíssimi Fílii tui, Dómini nostri Iesu Christi.
Which oblation do Thou, O God, vouchsafe in all respects, to bless,  approve,  ratify,  make worthy and acceptable; that it may be made for us the Body  and Blood  of Thy most beloved Son Jesus Christ our Lord.
Qui prídie quam paterétur, accépit panem in sanctas ac venerábiles manus suas, elevátis óculis in cælum ad te Deum, Patrem suum omnipoténtem, tibi grátias agens, bene  díxit, fregit, dedítque discípulis suis, dicens: Accípite, et manducáte ex hoc omnes.
Who, the day before He suffered, took bread into His holy and venerable hands, and with His eyes lifted up towards heaven unto Thee, God, His almighty Father, giving thanks to Thee, He blessed  it, broke it and gave it to His disciples saying: Take and eat ye all of this,

HOC EST ENIM CORPUS MEUM.


28

FOR THIS IS MY BODY.



Símili modo postquam cenátum est, accípiens et hunc præclárum Cálicem in sanctas ac venerábiles manus suas: item tibi grátias agens, bene  díxit, dedítque discípulis suis, dicens: Accípite, et bíbite ex eo omnes.
29

In like manner, after He had supped, taking also this excellent chalice into His holy and venerable hands He blessed  , and gave it to His disciples, saying: Take and drink ye all of this,

HIC EST ENIM CALIX SANGUINIS MEI, NOVI ET ÆTERNI TESTAMENTI: MYSTERIUM FIDEI: QUI PRO VOBIS ET PRO MULTIS EFFUNDETUR IN REMISSIONEM PECCATORUM.


Hæc quotiescúmque fecéritis, in mei memóriam faciétis.
30

FOR THIS IS THE CHALICE OF MY BLOOD OF THE NEW AND ETERNAL TESTAMENT, THE MYSTERY OF FAITH; WHICH SHALL BE SHED FOR YOU AND FOR MANY UNTO THE REMISSION OF SINS.


As often as ye do these things, ye shall do them in remembrance of Me.

Unde et mémores, Dómine, nos servi tui, sed et plebs tua sancta, eiúsdem Christi Fílii tui, Dómini nostri, tam beátæ passiónis, nec non et ab ínferis resurrectiónis, sed et in cælos gloriósæ ascensiónis: offérimus præcláræ maiestáti tuæ de tuis donis ac datis, hóstiam  puram, hóstiam  sanctam, hóstiam  immaculátam, Panem  sanctum vitæ ætérnæ, et Cálicem  salútis perpétuæ.
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Wherefore, O Lord, we Thy servants, as also Thy holy people, calling to mind the blessed Passion of the same Christ, Thy Son, our Lord, and also His Resurrection from the dead and His glorious Ascension into heaven: do offer unto Thy most excellent Majesty of Thine own gifts, bestowed upon us, a pure  Host, a holy  Host, an unspotted  Host, the holy  Bread of eternal life, and the Chalice  of everlasting salvation.

Supra quæ propítio ac seréno vultu respícere dignéris: et accépta habére, sicúti accépta habére dignátus es múnera púeri tui iusti Abel, et sacrifícium Patriárchæ nostri Abrahæ: et quod tibi óbtulit summus sacérdos tuus Melchísedech, sanctum sacrifícium, immaculátam hóstiam.
32

Upon which vouchsafe to look with a propitious and serene countenance, and to accept them, as Thou wert graciously pleased to accept the gifts of Thy just servant Abel, and the sacrifice of our patriarch Abraham, and that which Thy high priest Melchisedech offered to Thee, a holy Sacrifice, and unspotted Victim.
Súpplices te rogámus, omnípotens Deus: iube hæc perférri per manus sancti Angeli tui in sublíme altáre tuum, in conspéctu divínæ maiestátis tuæ: ut, quotquot ex hac altáris participatióne sacrosánctum Fílii tui Cor  pus, et Sán  guinem sumpsérimus, omni benedictióne cælésti et grátia repleámur. Per eúndem Christum, Dóminum nostrum. Amen.
We most humbly beseech Thee, almighty God, command these offerings to be borne by the hands of Thy holy Angels to Thine altar on high, in the sight of Thy divine majesty, that as many as shall partake of the most holy Body  and Blood  of Thy Son at this altar, may be filled with every heavenly grace and blessing. Through the same Christ our Lord. Amen.
Meménto étiam, Dómine, famulórum famularúmque tuárum N. et N., qui nos præcessérunt cum signo fídei, et dórmiunt in somno pacis. Ipsis, Dómine, et ómnibus in Christo quiescéntibus locum refrigérii, lucis, et pacis, ut indúlgeas, deprecámur. Per eúndem Christum, Dóminum nostrum. Amen.
Remember also, O Lord, Thy servants and handmaids N. and N., who are gone before us with the sign of faith, and rest in the sleep of peace. To these, O Lord, and to all that rest in Christ, grant, we beseech Thee, a place of refreshment, light, and peace; Through the same Christ our Lord. Amen.
Nobis quoque peccatóribus fámulis tuis, de multitúdine miseratiónum tuárum sperántibus, partem áliquam et societátem donáre dignéris, cum tuis sanctis Apóstolis et Martýribus: cum Ioánne, Stéphano, Matthía, Bárnaba, Ignátio, Alexándro, Marcellíno, Petro, Felicitáte, Perpétua, Agatha, Lúcia, Agnéte, Cæcília, Anastásia, et ómnibus Sanctis tuis: intra quorum nos consórtium, non æstimátor mériti, sed véniæ, quǽsumus, largítor admítte. Per Christum, Dóminum nostrum.
To us also, Thy sinful servants, confiding in the multitude of Thy mercies, vouchsafe to grant some part and fellowship with Thy holy Apostles and Martyrs, with John, Stephen, Matthias, Barnabas, Ignatius, Alexander, Marcellinus, Peter, Felicitas, Perpetua, Agatha, Lucy, Agnes, Cecilia, Anastasia, and with all Thy Saints, into whose company we beseech Thee to admit us, not weighing our merits, but pardoning our offenses. Through Christ our Lord.
Per quem hæc ómnia, Dómine, semper bona creas, sanctí  ficas, viví  ficas, bene  dícis et præstas nobis.
Per ip  sum, et cum ip  so, et in ip  so, est tibi Deo Patri  omnipoténti, in unitáte Spíritus  Sancti,
omnis honor, et glória.
Per ómnia sǽcula sæculórum.
R. Amen.
36
By Whom, O Lord, Thou dost ever create, sanctify,  quicken,  bless,  and give unto us all these good things.
By Him,  and with Him,  and in Him  is to Thee, God the Father  almighty, in the unity of the Holy  Ghost,
all honor and glory.
P. World without end.
S. Amen.
Preparatio Communionis

Orémus: Præcéptis salutáribus móniti, et divína institutióne formáti audémus dícere:

Pater noster, qui es in cælis. Sanctificétur nomen tuum. Advéniat regnum tuum. Fiat volúntas tua, sicut in cælo et in terra. Panem nostrum quotidiánum da nobis hódie. Et dimítte nobis débita nostra, sicut et nos dimíttimus debitóribus nostris. Et ne nos indúcas in tentatiónem:
R. Sed líbera nos a malo.
S. Amen.
37
Preparation for Communion
Let us pray. Instructed by Thy saving precepts, and following Thy divine institution, we are bold to say:
Our Father, who art in heaven, hallowed be Thy Name; Thy kingdom come; Thy will be done on earth as it is in heaven. Give us this day our daily bread. And forgive us our trespasses, as we forgive those who trespass against us. And lead us not into temptation.
M. But deliver us from evil.
P. Amen.
Líbera nos, quǽsumus, Dómine, ab ómnibus malis, prætéritis, præséntibus et futúris: et intercedénte beáta et gloriósa semper Vírgine Dei Genetríce María, cum beátis Apóstolis tuis Petro et Paulo, atque Andréa, et ómnibus Sanctis, da propítius pacem in diébus nostris: ut, ope misericórdiæ tuæ adiúti, et a peccáto simus semper líberi et ab omni perturbatióne secúri.
Per eúndem Dóminum nostrum Iesum Christum, Fílium tuum.
Qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus.
V. Per ómnia sǽcula sæculórum.
R. Amen.
Pax Dómini sit semper vobíscum.
R. Et cum spíritu tuo.
38
Deliver us, we beseech Thee, O Lord, from all evils, past, present, and to come; and by the intercession of the Blessed and glorious ever Virgin Mary, Mother of God, and of the holy Apostles, Peter and Paul, and of Andrew, and of all the Saints, mercifully grant peace in our days, that through the assistance of Thy mercy we may be always free from sin, and secure from all disturbance.
Through the same Jesus Christ, Thy Son, our Lord.
Who with Thee in the unity of the Holy Ghost liveth and reigneth God,
P. World without end.
S. Amen.
P. The peace  of the Lord be  always with  you.
S. And with thy spirit.
Hæc commíxtio, et consecrátio Córporis et Sánguinis Dómini nostri Iesu Christi, fiat accipiéntibus nobis in vitam ætérnam. Amen.
May this mixture and consecration of the Body and Blood of our Lord Jesus Christ be to us who receive it effectual unto eternal life. Amen.
Agnus Dei, qui tollis peccáta mundi: miserére nobis.
Agnus Dei, qui tollis peccáta mundi: miserére nobis.
Agnus Dei, qui tollis peccáta mundi: dona nobis pacem.
40
Lamb of God, who takest away the sins of the world, have mercy on us.
Lamb of God, who takest away the sins of the world, have mercy on us.
Lamb of God, who takest away the sins of the world, grant us peace.
Dómine Iesu Christe, qui dixísti Apóstolis tuis: Pacem relínquo vobis, pacem meam do vobis: ne respícias peccáta mea, sed fidem Ecclésiæ tuæ; eámque secúndum voluntátem tuam pacificáre et coadunáre dignéris: Qui vivis et regnas Deus per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
O Lord Jesus Christ, who saidst to Thine Apostles: Peace I leave you, My peace I give you: regard not my sins, but the faith of Thy Church; and vouchsafe to grant her that peace and unity which is agreeable to Thy will: Who livest and reignest God, world without end. Amen.
Dómine Iesu Christe, Fili Dei vivi, qui ex voluntáte Patris, cooperánte Spíritu Sancto, per mortem tuam mundum vivificásti: líbera me per hoc sacrosánctum Corpus et Sánguinem tuum ab ómnibus iniquitátibus meis, et univérsis malis: et fac me tuis semper inhærére mandátis, et a te numquam separári permíttas: Qui cum eódem Deo Patre et Spíritu Sancto vivis et regnas Deus in sǽcula sæculórum. Amen.
O Lord Jesus Christ, Son of the living God, who, according to the will of Thy Father, with the cooperation of the Holy Ghost, hast by Thy death given life to the world; deliver me by this Thy most sacred Body and Blood, from all my iniquities and from all evils; and make me always cleave to Thy commandments, and suffer me never to be separated from Thee, Who livest and reignest, with the same God the Father and the Holy Ghost, God, world without end. Amen.
Percéptio Córporis tui, Dómine Iesu Christe, quod ego indígnus súmere præsúmo, non mihi provéniat in iudícium et condemnatiónem: sed pro tua pietáte prosit mihi ad tutaméntum mentis et córporis, et ad medélam percipiéndam: Qui vivis et regnas cum Deo Patre in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
Let not the partaking of Thy Body, O Lord, Jesus Christ, which I, though unworthy, presume to receive, turn to my judgment and condemnation; but let it, through Thy mercy, become a safeguard and remedy, both for soul and body; Who with God the Father, in the unity of the Holy Ghost, livest and reignest God, world without end. Amen.
Panem cæléstem accípiam, et nomen Dómini invocábo.
V. Dómine, non sum dignus, ut intres sub tectum meum: sed tantum dic verbo, et sanábitur ánima mea.
V. Dómine, non sum dignus, ut intres sub tectum meum: sed tantum dic verbo, et sanábitur ánima mea.
V. Dómine, non sum dignus, ut intres sub tectum meum: sed tantum dic verbo, et sanábitur ánima mea.
44
I will take the Bread of heaven, and will call upon the Name of the Lord.
V. Lord, I am not worthy that Thou shouldst enter under my roof; say but the word, and my soul shall be healed.
V. Lord, I am not worthy that Thou shouldst enter under my roof; say but the word, and my soul shall be healed.
V. Lord, I am not worthy that Thou shouldst enter under my roof; say but the word, and my soul shall be healed.
Corpus Dómini nostri Iesu Christi custódiat ánimam meam in vitam ætérnam. Amen.
The Body of our Lord Jesus Christ preserve my soul unto life everlasting. Amen.
Quid retríbuam Dómino pro ómnibus, quæ retríbuit mihi? Cálicem salutáris accípiam, et nomen Dómini invocábo. Laudans invocábo Dóminum, et ab inimícis meis salvus ero.
Sanguis Dómini nostri Iesu Christi custódiat ánimam meam in vitam ætérnam. Amen.
46
What return shall I make to the Lord for all He has given to me? I will take the chalice of salvation, and call upon the Name of the Lord. Praising I will call upon the Lord, and I shall be saved from my enemies.
The Blood of our Lord Jesus Christ preserve my soul unto life everlasting. Amen.
Communio

47
Communio

Quod ore súmpsimus, Dómine, pura mente capiámus: et de múnere temporáli fiat nobis remédium sempitérnum.
Corpus tuum, Dómine, quod sumpsi, et Sanguis, quem potávi, adhǽreat viscéribus meis: et præsta; ut in me non remáneat scélerum mácula, quem pura et sancta refecérunt sacraménta: Qui vivis et regnas in sǽcula sæculórum. Amen.
48
Grant, O Lord, that what we have taken with our mouth, we may receive with a pure mind; and from a temporal gift may it become to us an eternal remedy.
May Thy Body, O Lord, which I have received, and Thy Blood which I have drunk, cleave to my bowels; and grant that no stain of sin may remain in me, who have been fed with this pure and holy Sacrament; Who livest and reignest for ever and ever. Amen.
Communio
Ioann 2:7; 2:8; 2:9; 2:10-11
Dicit Dóminus: Implete hýdrias aqua et ferte architriclíno. Cum gustásset architriclínus aquam vinum factam, dicit sponso: Servásti bonum vinum usque adhuc. Hoc signum fecit Iesus primum coram discípulis suis.
49
Communion
John 2:7-11
The Lord said, Fill the jars with water and take to the chief steward. When the chief steward had tasted the water after it had become wine, he said to the bridegroom, You have kept the good wine until now. This first miracle Jesus worked in the presence of His disciples.
Postcommunio
S. Dóminus vobíscum.
R. Et cum spíritu tuo.
Orémus.
Augeátur in nobis, quǽsumus, Dómine, tuæ virtútis operatio: ut divínis vegetáti sacraméntis, ad eórum promíssa capiénda, tuo múnere præparémur.
Per Dóminum nostrum Iesum Christum, Fílium tuum: qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum.
R. Amen.

Orémus.
Commemoratio S. Marii et Soc. Mart.
Sanctórum tuórum, Dómine, intercessióne placátus: præsta, quǽsumus; ut, quæ temporáli celebrámus actióne, perpétua salvatióne capiámus.
Pro S. Canuto Regi Mart.
Refécti participatióne múneris sacri, quǽsumus, Dómine, Deus noster: ut, cuius exséquimur cultum, intercedénte beáto Canúto Mártyre tuo, sentiámus efféctum.
Per Dóminum nostrum Iesum Christum, Fílium tuum: qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum.
R. Amen.
50
Post Communion
P. The Lord be with you.
S. And with thy spirit.
Let us pray.
O Lord, we beseech You that the effects of Your power may ever increase within us; and, strengthened by the divine sacrament, we may be prepared by Your grace to lay hold of what it promises.
Through Jesus Christ, thy Son our Lord, Who liveth and reigneth with thee, in the unity of the Holy Ghost, God, world without end.
R. Amen.

Let us pray.
Commemoratio S. Maurii et Soc. Mart.
Be appeased by the prayers of Your Saints, O Lord, and grant, we beseech You, that the rites we perform in this lifetime may avail for our eternal salvation.
For St. Canute, Martyr
We who have been refreshed by partaking of the sacred gift, beseech You, O Lord our God, that through the intercession of blessed Canute, Your Martyr, we may feel the benefit of the rite we perform.
Through Jesus Christ, thy Son our Lord, Who liveth and reigneth with thee, in the unity of the Holy Ghost, God, world without end.
R. Amen.
Conclusio
S. Dóminus vobíscum.
M. Et cum spíritu tuo.
51
Conclusion
P. The Lord be with you.
S. And with thy spirit.
V. Ite, Missa est.
R. Deo grátias.
52
V. Go, the Mass is ended.
R. Thanks be to God.
Pláceat tibi, sancta Trínitas, obséquium servitútis meæ: et præsta; ut sacrifícium, quod óculis tuæ maiestátis indígnus óbtuli, tibi sit acceptábile, mihíque et ómnibus, pro quibus illud óbtuli, sit, te miseránte, propitiábile. Per Christum, Dóminum nostrum. Amen.
May the performance of my homage be pleasing to Thee, O holy Trinity: and grant that the Sacrifice which I, though unworthy, have offered up in the sight of Thy Majesty, may be acceptable to Thee, and through Thy mercy, be a propitiation for me, and for all those for whom I have offered it. Through Christ our Lord. Amen.
Benedícat vos omnípotens Deus,
Pater, et Fílius,  et Spíritus Sanctus.
R. Amen.
54
P. May almighty God the Father, Son,  and Holy Ghost,
bless you.
S. Amen.
V. Dóminus vobíscum.
R. Et cum spíritu tuo.
Inítium +︎ sancti Evangélii secúndum Ioánnem
R. Glória tibi, Dómine.
Ioann. 1, 1-14.
Iunctis manibus prosequitur:
In princípio erat Verbum, et Verbum erat apud Deum, et Deus erat Verbum. Hoc erat in princípio apud Deum. Omnia per ipsum facta sunt: et sine ipso factum est nihil, quod factum est: in ipso vita erat, et vita erat lux hóminum: et lux in ténebris lucet, et ténebræ eam non comprehendérunt.
Fuit homo missus a Deo, cui nomen erat Ioánnes. Hic venit in testimónium, ut testimónium perhibéret de lúmine, ut omnes créderent per illum. Non erat ille lux, sed ut testimónium perhibéret de lúmine.
Erat lux vera, quæ illúminat omnem hóminem veniéntem in hunc mundum. In mundo erat, et mundus per ipsum factus est, et mundus eum non cognóvit. In própria venit, et sui eum non recepérunt. Quotquot autem recepérunt eum, dedit eis potestátem fílios Dei fíeri, his, qui credunt in nómine eius: qui non ex sanguínibus, neque ex voluntáte carnis, neque ex voluntáte viri, sed ex Deo nati sunt. Genuflectit dicens: Et Verbum caro factum est, Et surgens prosequitur: et habitávit in nobis: et vídimus glóriam eius, glóriam quasi Unigéniti a Patre, plenum grátiæ et veritátis.
R. Deo grátias.
55
P. The Lord be with you.
S. And with thy spirit.
The beginning +︎ of the holy Gospel according to John
R. Glory be to Thee, O Lord.
John 1, 1-14

In the beginning was the Word, and the Word was with God, and the Word was God. The same was in the beginning with God. All things were made by Him, and without Him was made nothing that was made: in Him was life, and the life was the Light of men; and the Light shineth in darkness, and the darkness did not comprehend it.
There was a man sent from God, whose name was John. This man came for a witness, to testify concerning the Light, that all might believe through Him. He was not the Light, but he was to testify concerning the Light.
That was the true Light, which enlighteneth every man that cometh into this world. He was in the world, and the world was made by Him, and the world knew Him not. He came unto His own, and His own received Him not. But as many as received Him to them He gave power to become sons of God, to them that believe in His Name, who are born not of blood, nor of the will of the flesh, nor of the will of man, but of God. Here all kneel. And the Word was made flesh, and dwelt among us: and we saw His glory, the glory as of the Only begotten of the Father, full of grace and truth.
R. Thanks be to God.
Orationes Leonis XIII
S. Ave María, grátia plena, Dóminus tecum, benedícta tu in muliéribus et benedíctus fructus ventris tui, Iesus.
O. Sancta María, Mater Dei, ora pro nobis peccatóribus, nunc et in hora mortis nostræ. Amen.
S. Ave María, grátia plena, Dóminus tecum, benedícta tu in muliéribus et benedíctus fructus ventris tui, Iesus.
O. Sancta María, Mater Dei, ora pro nobis peccatóribus, nunc et in hora mortis nostræ. Amen.
S. Ave María, grátia plena, Dóminus tecum, benedícta tu in muliéribus et benedíctus fructus ventris tui, Iesus.
O. Sancta María, Mater Dei, ora pro nobis peccatóribus, nunc et in hora mortis nostræ. Amen.

O. Salve Regína, Mater misericórdiæ, vita, dulcédo, et spes nostra, salve. Ad te clamámus, éxsules fílii Evæ. Ad te suspirámus geméntes et flentes in hac lacrymárum valle. Eia ergo, Advocáta nostra, illos tuos misericórdes óculos ad nos convérte. Et Iesum, benedíctum fructum ventris tui, nobis, post hoc exílium, osténde. O clemens, o pia, o dulcis Virgo Mária.
S. Ora pro nobis, sancta Dei Génitrix.
O. Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.

S. Orémus. Deus, refúgium nostrum et virtus, pópulum ad te clamántem propítius réspice; et intercedénte gloriósa, et immaculáta Vírgine Dei Genitríce María, cum beáto Ioseph, eius Sponso, ac beatis Apóstolis tuis Petro et Paulo, et ómnibus Sanctis, quas pro conversióne peccatórum, pro libertáte et exaltatióne sanctæ Matris Ecclésiæ, preces effúndimus, miséricors et benígnus exáudi. Per eúndem Christum Dóminum nostrum. Amen.

O. Sancte Míchaël Archángele, defénde nos in prǽlio; contra nequítiam et insídias diáboli esto præsídium. Imperet illi Deus, súpplices deprecámur: tuque, Princeps milítiæ Cæléstis, sátanam aliósque spíritus malígnos, qui ad perditiónem animárum pervagántur in mundo, divína virtúte in inférnum detrúde. Amen.

S. Cor Iesu sacratíssimum.
O. Miserére nobis.
S. Cor Iesu sacratíssimum.
O. Miserére nobis.
S. Cor Iesu sacratíssimum.
O. Miserére nobis.
56
Leonine Prayers
P. Hail Mary, full of grace; The Lord is with thee; Blessed art thou amongst women, And blessed is the fruit of thy womb, Jesus.
A. Holy Mary, Mother of God, Pray for us sinners, now and at the hour of our death. Amen.
P. Hail Mary, full of grace; The Lord is with thee; Blessed art thou amongst women, And blessed is the fruit of thy womb, Jesus.
A. Holy Mary, Mother of God, Pray for us sinners, now and at the hour of our death. Amen.
P. Hail Mary, full of grace; The Lord is with thee; Blessed art thou amongst women, And blessed is the fruit of thy womb, Jesus.
A. Holy Mary, Mother of God, Pray for us sinners, now and at the hour of our death. Amen.

A. Hail, holy Queen, Mother of Mercy, our life, our sweetness, and our hope. To thee do we cry, poor banished children of Eve. To thee do we send up our sighs, mourning and weeping in this valley of tears. Turn then, most gracious Advocate, thine eyes of mercy towards us. And after this our exile, show unto us the blessed Fruit of thy womb, Jesus. O clement, O loving, O sweet Virgin Mary.
P. Pray for us, O Holy Mother of God.
O. That we may be made worthy of the promises of Christ.

P. Let us pray. O God, our refuge and our strength, look down in mercy on Thy people who cry to Thee; and by the intercession of the glorious and Immaculate Virgin Mary, Mother of God, of St. Joseph her Spouse, of Thy blessed Apostles Peter and Paul, and of all the Saints, in mercy and goodness hear our prayers for the conversion of sinners, and for the liberty and exaltation of our holy Mother the Church. Through the same Christ our Lord. Amen.

A. Holy Michael Archangel, defend us in the day of battle; be our safeguard against the wickedness and snares of the devil. -- May God rebuke him, we humbly pray: and do thou, Prince of the heavenly host, by the power of God thrust down to hell Satan and all wicked spirits, who wander through the world for the ruin of souls. Amen.

P. Most Sacred Heart of Jesus,
A. Have mercy upon us.
P. Most Sacred Heart of Jesus,
A. Have mercy upon us.
P. Most Sacred Heart of Jesus,
A. Have mercy upon us.