martes, 14 de noviembre de 2017

MENOSCABO DE CORTE Y ALAANZA DE ALDEA


 

AQUÍ SOLO CANTA EL RAITÁN

De todas las lenguas romanas y románicas, de entre todas las diversas jergas y tonalidades en que se hablan las lenguas de España, creo que los vocablos más hermosos los conservan vascuence y bable. Dos idiomas que fueron hablados por gentes aldeanas que tuvieron un comercio natural y sin mistificaciones de ningún tipo con la naturaleza. Por eso se hablan como susurros en las frondosidades de los bosques del país cuando la brisa besa los árboles o los santigua el viento entre las ramas. Y se refieren a conceptos directos y concretos. No se trata de hablas especulativas o analíticas. Obviemos las ampulosidades anfibológicas de la política.

 Aparte de eso guardan en ambos casos las esencias entrañables del pasado prerromano (el celta y el ibero) por lo que se refiere al guipuzcoano. En cuanto al bable es lo más parecido al lenguaje de los juglares y de los héroes de los cantares de gesta o al de las legiones romanas que acamparon en el Bierzo, la Asturica invicta, cuartel general de la Legio VII Gemina también llamada Victrix (la victoriosa).

Es nuestro romance más puro y a él hay que volver para estudiar la evolución léxica o sintáctica del castellano. ¿Quién no se ha extasiado ante la ternura de una balada en vascuence como el amets egin goitzian? ¿A quién no se le alegran las pajarillas o se le vuelve el alma de almíbar al escuchar los sones del pericote o de la danza prima? La llingua asturiana guarda asimismo de términos propios de ascendencia celtíbera. Bellos vocablos como cadeixo, enciso, xana, hatores.

Los sufijos diminutivos en in parece que endulzan la entonación de la marina y de las brañas cuando risca la luz las entrañas del monte. Hay vocablos como vixu y orballu y en la prosodia juega a la dulcificación general una yod intervocálica. En asturiano no existen las jotas que dcen las trajeron los moros pero que yo creo que son préstamos del habla fuerte de Vascongadas. ¿Anduvo por aquellos montes la Tribu Perdida la XIII? ¿Estuvo de verdad el paraíso en Cantabria? Por Pravia dicen salió la lluna y calentémonos cabe llar pero un poco más arriba por los concejos de Tineo esta l palatodental se hace explosiva dando lugar a tsuna y a tsar por llar.

El cronista piensa en estos asuntos oyendo esta mañana cantar al raitán pájaro bello y mínimo que se solaza tras los "finxos" de la era mientras la tarde cae son sombras prometeicas sobre los cerros astures. De todas las aves de la creación quizás sea el raitán el de menos envergadura pero su canto es recio y potente como el de una gaita que suena en alborada matinal. Anida en ramas de castaño este pequeño prodigio de la fauna animal y busca a la compañera atrayéndola con sus filados bajo los ladizos del hórreo de castaño.

El de mi casa es del siglo XVIII. Un epígrafe en el dintel escrito a gubia en letra inglesa: Fizolo Lucas Fernández en 1789. Podíamos hablar mucho de esa fecha. Cuando las horcas tomaban la Bastilla aquí estaban tallando troncos para construir cabazos y paneras los carpinteros de ribera. Al raitán no le ve. Es tímido como el ruiseñor y huraño como el urogallo. Sus tonadas, sin embargo, alegran los prados. Atardeceres mágicas. Un ángel de luz nos lleva en volandas por los montes del paraíso allá donde queda la Sierra del viento. Esta región nos prende a los que somos de secano.

A los animales domésticos aquí los bautizan cuando los fierran. Pero si nos aguardamos un poco a que cierre la noche a lo mejor vemos cabalgar sobre los tejados el espectro de doña Berta. La propietaria de la casona que escribía cartas de amor al carlista habita en mi aldea.

Y la verdad es que estas cosas nos hacen ser un pueblo rico y esperanzado como diría Borges. Debe de haber trasgo en el vallado. Las xanas bajarán a peinarse a la fuente del reguerín, después habrá esfoyaza junto a los calderos. Ye tiempo de castañas.  Es por San Martin patrón de Europa. Habrá luna llena. Entró el otoño, esperamos la nieve, pies quieto y escuchamos el sonido de las manzanas al caer del árbol y besan la tierra. Música celestial que desnuda primaveras antiguas

miércoles, 25 de octubre de 2017

ULTIMA HORA SEGUN CORRIERE DELLA SERA PUFGDEMONT PEDIRÁ ASILO POLITICO EN FRANCIA

Catalogna, la sfida dei leader: «Facciamo la Repubblica»

Domani votazioni decisive al Parlament di Barcellona. Il presidente catalano ha rinunciato all’invito al Senato spagnolo. Madrid: non vogliono il dialogo

shadow
Non c’è più dialogo tra Madrid e Barcellona e altri rinvii avrebbero del miracoloso. La deflagrazione di un conflitto mai visto nell’Europa democratica ha ormai una data e un’ora. È scritta su manifesti che vorrebbero passare alla storia: «Fem la Republica», facciamo la Repubblica, concentrazione indipendentista. Venerdì 27 ottobre, ore 12.
Il president catalano Carles Puigdemont ha rinunciato all’invito del Senato spagnolo di difendersi dalle accuse di sedizione e ribellione. «Non perderemo tempo con chi ha deciso di distruggere l’autonomia catalana. Andiamo avanti» ha scritto su Twitter. Da Madrid rispondono in pochi minuti. «È la riprova che non ha mai voluto dialogare. Per lui è indipendenza sì o sì».

Catalogna, da Rajoy a Puigdemont: tutti gli uomini (e la donna) della crisi
Mariano Rajoy
I passi che ancora separano la Spagna dal caos istituzionale sono pochissimi. Oggi il Senato di Madrid dibatterà ancora sull’applicazione dell’articolo 155 della Costituzione alle istituzione catalane che, in pratica, permette di esautorarle. Nel pomeriggio, quando il treno Ave avrà riportato i senatori catalani da Madrid a Barcellona, il Parlament regionale comincerà la sua riunione. È annunciata una sospensione per la notte e la delibera è in calendario dalle 12 di domani, in coincidenza con il voto di Madrid sul 155 e la manifestazione «Fem la Republica».

GEORGE SOROS Y CATALUÑA












SOROS. MI ENTREVISTA CON EL GRAN MAGNATE DE LAS FINANZAS EN NUEVA YORK 1978

 

Georges Soros Budapest 1930 tuvo una frase para mí cuando lo entrevisté en su apartamento piso 35 de Wall Street "I´ll buy you out" (os compraré a todos) y esa sentencia categorética se clavó en mi memoria con tanta fuerza que escribí una novela.

Lo que dijo aquel creso millonario a régimen que por todo único lunch se comía una manzana ▬ me invitó por cierto y yo le dije no gracias, thank you very much▬ me martillea en la memoria.

Hacía aquella mañana de enero del 78 veinte grados bajo cero. El Hudson amaneció helado y yo que trabajaba como corresponsal de la cadena del Movimiento y la Nueva España grabadora en ristre llamé a la puerta del despacho del hombre que hoy es uno de los hombres más poderosos del mundo, pero entonces era un mindundi.

Villeguillo, el fotógrafo, y yo sacamos unas cuantas platas, armamos un reportaje sin demasiado entusiasmo y lo chutamos por el telex a Madrid.

La interviú no salió pues el redactor jefe que era Alfonso Calviño no la consideró de interés. España vivía por tales fechas el frenesí de las platajuntas y la sopa de letras y lo que dijese un economista norteamericano algo zambombo pero fue un scoop como fue mi encuentro con el genial Salvador Dalí. Tampoco yo le di demasiada importancia.

 Soros preparaba nada menos que el mundo global. Muy poco saben del tema esos chicos que se desgañitan por las Ramblas al grito de "visca Catalunya independiente". Yo sí que lo sé; está en el horno la cocción de una republica popular campo de Agramante donde las grandes potencias se enseñen los dientes.

Era a la sazón la América de Carter, que yo viví, casi un mundo feliz; la guerra fría, los problemas de la franja de Gaza, el advenimiento de Jomeini, el derrocamiento del Sha y del "Cara de Piña", un mundo menos complicado  que el de hoy.

Aquel rey Midas ya preparaba the big move desde el alto edificios con vistas al East River.

Vendría la guerra de las galaxias, la globalidad el multiculturalismo y la caída del muro de Berlín. Mao era nada más que un tigre de papel y la Unión Soviética un gigante con los pies de barro.

El refugiado húngaro fracasó como filosofo pero como economista con sus teorías iconoclastas antiacadémicas se hizo famoso pero también malquisto en Downtown. Era un brujo. Un verdadero malabarista del porvenir.

Lanzó su formula desde la ciudadela del capitalismo. Sacaba conejos de su chistera, inventaba cosas basándose en el axioma talmúdico de que el dinero es sólo papel. I buy you out. Fue el patrocinador de UCD a través de los almenes del grupo Flick y depués mentor de Felipe González, y se inventó una formula mágica para acabar con los estados históricos las enejes vías de penetración mediante la filantropía, el adamismo y el buenismo.

Publicaba entonces libros que no leía nadie con títulos como "El peso de la conciencia" y "Hacia la aurora global". Un asquenazí de aspecto insignificante, americano desde 1948 y humilde nadie podría creer que albergaba tan grandes proyectos. como meritorio de la Banca Morgan  a la sombra de Rockefeller. Subvencionó el levantamiento de LA Plaza Maidan en Kiev el 2014 y dicen que urdió planes para asesinar a Putin pero luego se llamó a andana. Los grandes consorcios y las superpotencias no tienen amigos sólo intereses.

 Putin es ahora amigo y ha firmado un pacto al estilo del que llevó a Europa a la guerra el acuerdo Malenkoff /Ribbentropp con Netanyahu para triturar Europa.  Que para el ruso puede ser su sentencia de muerte.

Ahora se habla de Cataluña como eminencia estratégica de dominio del mediterráneo algo que le interesa en especial al estado hebreo al alimón con su aliado ruso. Creo que aquella manzana que se zampó durante nuestra entrevista debió de estar envenenada.

Uno tiene la impresión de que algunos políticos catalanes y los elches felones que gastan coleta son unos bocazas, no saben nada de geoestrategia y están jugando con fuego. Son los tontos útiles, criminalmente irresponsables.

La bestia sin rostro tiene muchas caras las más terribles son las que oculta. Ases y triunfos bajo la manda. Un frente popular en España is in the offing sufragado por es este archimillonario sin patria al que seguramente no le queden muchos afeitados

SAN FRUTOS OBISPO DE SEPULVEDA

san frutos hoy muchos recuerdos siervo bueno y fiel que rogando sin cesar consigue bienes eternos etc... qué bien el canto del villancico mañana abierta de los otoños de la infancia ese día estrené mi primera sotana confeccionada por Blas Carpintero se acababan los ejercicios espirituales benedicamus domino había limonada en el refectorio y risas y folixias con nuestro bonete a cuatro puintos que no era bisunto como el de los jesuitas de latinos en la cabeza como en la edad media nuestra beca roja como en la universidad de Alcalá centro del cual nuestro viejo seminario era feudo. Tengo para mí que san Frutos era obispo de Sepulveda y que con su mujer Engracia  y su hijo Valentín se retiró a la vida monástica buscando a Dios en las soledades de las peñas grajeras en la hoz del Duratón. Entonces los curas se casaban y hasta podían ser consagrados obispos pero no pondré la mano en el fuego sobre tal testimonio ni daré vuelta a su ermita en lo alto del risco para que no me duelan nunca más las muelas

martes, 24 de octubre de 2017

VENI, . VIDI. VICI

EMILIO ROMERO
 



I



 



Escritor transparente como los cielos morañeros de su Arévalo natal, la boca grande la sonrisa ancha, la mejor pluma del Régimen (escribía con la misma galanura que hablaba), Emilio Romero fue uno de los lujos del periodismo del pasado siglo por su manejo de la ironía y el buen decir castellano. Tuve la suerte de le conocer. Ahora releo algunos de sus libros. Fue importante al contar la versión no autorizada del franquismo despues y durante la guerra civil.
En el Vagabundo pasa de largo se entrecruzan nuestros sueños de libertad y La Paz empieza nunca tuvo fama de ser la mejor novela de la guerra civil cuyo desarrolló conocía bien.
En este libro se calza las botas de siete leguas y avista el porvenir de un conflicto interminable que dura ya casi ochenta años. Y parece inconcluido. 



Superviviente del Cuartel de la Montaña, se pasó a los nacionales por Aravaca. Fue el prototipo de falangista abierto al futuro, diletante y discrepante de las izquierdas, a las  cuales conocía en sus entresijos más íntimos. La republica fracasó por estar sirigida por señoritos y beatas extraviadas como Pasionaria. 
Fulguró como la pluma dorada del Régimen. Amigo de Segismundo Casado y de algunos generales republicanos publicó en su diario, órgano de los sindicaos verticales,  Pueblo, unas declaraciones de Indalecio Prieto sobre cómo fue el esquilmo de los tesoros del Banco de España— el oro de Moscú que los rusos nunca nos devolvieron y confiscaron veinte vagones cargados de onzas áureas— que embarcaron en el puerto de Cartagena rumbo a la URSS. Veinte funcionarios del Banco de España estuvieron incomunicados y encerrados durante dos semanas en los sótanos del palacio aledaño a Cibeles contando monedas y lingotes. Por orden del comunista Negrín.



Según el defensor de Madrid, y el que se rindió a Franco, general Segismundo Casado, que publica unas declaraciones en el periódico de la calle Huertas a su regreso de su exilio inglés, el responsable de aquel río de sangre fue Manuel Azaña, un tipo vil, alcarreño siniestro, un señorito acomplejado que se hacía pasar por defensor del obrero al cual menospreciaba, cobarde y lleno de odio.



En un ataque de pánico Don Manuel "El Verrugas" huyó de Madrid y buscó refugio en Barcelona, después en Valencia. Otro conteste fue Largo Caballero al que traiciona su rusofilia. Se entendía con el plenipotenciario de Stalin ante el régimen republicano Rosenberg, de etnia hebrea, que luego sería victima de las purgas estalinianas al igual que otros capitostes republicanos mentores de la amistad soviética (ayuda interesada a España como se ve) todos serían pasados por las armas o desterrados a Siberia, al regresar a Rusia. Moscú no cree en las lágrimas.



Largo Caballero fue un superviviente de Buchenwald pero murió al poco tiempo en Berlin. Pese a su homologación como miembro del PSOE era un bolchevique, cuenta Casado en estos papeles reservados; tacha de pro soviético al “Lenin español”. Sin embargo, Enrique Lister achaca a los militares del fracaso de la batalla de Brunete y dice que la culpa de los desmanes cometidos, robos e incendios de iglesias, violaciones de religiosas quemas de conventos y matanzas de curas fueron obra de los anarquistas descontrolados.
La guerra pudiera haberse acortado si Azaña no hubiera sido políticamente un desastre y el Doctor Negrín obedeciendo las instrucciones del Kremlin y de Londres (Churchill decía: dejemos a los españoles pringarse en su propia salsa) se cerrara en banda a un armisticio entre leales y rebeldes. La Urss pretendía crear un estado comunista al sur de Europa.



Con su sagacidad habitual Emilio Romero pone a sus lectores ante el hecho objetivo y real de las causas y consecuencias del conflicto ibérico. Razones que actualmente han sido aplastada por la apisonadora de la propaganda.



El pecado mayor de los políticos hispanos desde el 75 para acá ha consistido en ocultar a los españoles esas fuentes de información. Criterios de revancha hacen surgir planteamientos olvidados cuando la herida se estaba cerrando. Demasiada memoria histórica, tergiversada, parcial, envenenada por la revancha.



La verdad histórica ha venido viciada y manipulada por la propaganda.
Los que perdieron la guerra se acusan unos a otros en estos papeles reservados que publica don Emilio Romero.



Valentín González llega a decir de la Pasionaria, a la cual odiaba, hasta el punto de motejarla de "virgo potens", que no era más que una vendedora de sardinas de Santurce que se comía las hostias a puñados, enamorada primero de la Virgen de Begoña y luego de Stalin, que puso los cuernos a su marido y mandó traer a su amante un tal Antón desde la Francia ocupada por los nazis a Moscú a su novio en un avión alemán por conducto de sus influencias con Molotov. Para el Campesino la famosa líder del partido comunista en mujer era lo más parecido a una víbora.
Lister violaba a las mujeres fascistas que caían en su poder pero Lister, a su vez, muestra en sus memorias su rencor hacia Ramón J. Sender el  gran escritor aragonés que soltó las armas en el frente de Valdemoro y se pasó a los otros ¿Un violador al frente del famoso Quinto Regimiento que mandaba este picapedrero gallego al que Rusia colocó las estrellas de general?



Todos recriminan a Juan Negrín de delitos de alta traición y se quejan del trato infame que recibieron los refugiados españoles en el paraíso comunista. El secretario general del partido comunista José Díaz saltó desde una cuarto piso en Tiflis. Los niños de la guerra sufrieron toda clase de penalidades. En estos papeles reservados de Emilio Romero se cuentan cosas muy interesantes que desconocen los jóvenes españoles a dia de hoy. En parte llevaba razón Serraño Suñer cuando gritó desde un balcón de la calle Alcalá: “Rusia es culpable”. ¡Como para fiarse de Putin!

miércoles, 17 de agosto de 2016

LA RUTA JACOBEA EL CAMINO DE LA SIFILIS


SAN ROQUE

 

Acércate niña, que soy san Roque que si viene la peste que no te toque. Por decir viva san Roque llevaron me prisionero y ahora que yago en prisiones viva san Roque y el perro. El bienaventurado sano francés patrono del peregrinar y del vagabundaje es el patrón de los apestados. La sifilis se paseaba al socaire de su esclavina lo portaba su calabaza de camino a manera de cantimplora. Toda España jaranera es una gran fiesta y en Asturias en Galicia en León se le tenía  devoción. Entre sus barbas se esconde la liendre y las llagas del mal francés. Ayer por telegallega difundían escenas bochornosas de la procesión del santo que parecía un monigote sobre las andas que portaban unos mozos borrachos y tres mociñas con las tetas al aire. Después de los voladores y la música de la procesión, debían de conducirse al pajar, o a folgar entre los setos. Claro, que el perro de san Roque no tiene rabo que se lo ha comido Manuel Pintado.

Las fiestas de los santos se han convertido desde que estalla el primer chupinazo de san Fermín hasta san Miguel de Septiembre en una gran bacanal. España se paganiza, se descristianiza. ¿Siempre fue así? Uno no puede menos de tener ciertas prevenciones hacia estas folixias y me dan pena las peregrinaciones jacobeas desprovistas de antiguo sentido penitencial que tenían, pero esto ya es viejo. Ya en el siglo XIV Tomás de Kempis clamaba contra las romerías y las ramerías de estas fiestas locas. Porque de aquellas romerías estas veneras y de aquellos polvos estos lodos.

Decía el autor de la "Imitación": Multo peregrinantur sed paulo minus sanctificantur". Pero tan vez los que decimos que Cristo era un tipo de derechas y nos acusan de conspiranoides estemos fuera de concurso, nos alejamos de la orbita. Regamos fuera del tiesto.

A lo mejor la chusma está en la razón y somos nosotros los locos pero hay que huir del mundanal ruido si se quiere ser feliz. Cada día tiene su afán y cada época su signo. Y los signos no son precisamente hoy los de ese cristianismo medieval con que se divierte el mocerío. Es el Zeitgeist de Nietzsche que retorna. Intus est equus troyanus. El enemigo está dentro de nsotros misos. Finis Hispaniae. Europa se acabó. Que hagan con nosotros lo que les cumpla. Yo acuso.

 

Inocentadas

 

En pleno agosto cuando el sol empieza a declinar y se alargan las noches, recordando aquellos largos, interminables veranos de la infancia, compás de espera de la vida que estallaba—¡ Dios mío, qué seré, a quien querré, adónde iré, mañana quién vendrá!— cuando tirábamos varetas por wel barrio de Castrobocos y los domingos todos a misa, retorno al ayer segoviano que se fue.

Había moras cantidad al otro lado del puente romano por el que pasaron las legiones romanas y los carneros de la mesta morisca, las recogíamos en un bote y nuestras madres nos las aderezaban con azúcar y un poco de vinillo de en cá el Tío Loco aquel tabernero que tenía una tasca cerca de la fábrica de Klein. Sabían ricas incluso las pintonas.

Y los monagos de la catedral empezábamos a preparar las fiestas del obispillo, pasado el novenario de la Virgen de la Fuencisla. El señor Sebastián el sacristán nos maravillaba con su agilidad de gato al trepar por la maroma que colgaba desde lo alto de la cúpula gótica. La cuerda conectaba el templo con el campanario de la iglesia mayor de Segovia y era maravilla verlo gatear sin cansarse cerca de cuarenta metros en vertical. Aquel alarde era la señal de que moría el verano y se acercaba el otoño con sus hielos y relentes. Que concluía con los autos de navidad en el enlosado y sobre todo con la fiesta del obispillo de tradición medieval. Todo lo que sube baja y lo que está abajo se encima. Ley de vida. las inocentadas eran una señal de la fugacidad de las cosas humanas.

El acontecimiento era toda una lección de humildad. Porque ese día, coincidiendo con la llegada de San Nicolás, el acólito más pequeño era proclamado deán y era asistido por un minorista en el simulacro de misa pontifical. Se le paseaba en andas, triunfal, a guisa de silla gestatoria, por el claustro, con un báculo en la mano y una mitra en la cabeza que le venía enorme, mientras el coro iba cantando por detrás el “Iste Confessor” cambiando el texto latino por parodias chistosas en romance. Se hacían momos y pantomimas. Era cosa de ver aquel jolgorio.

Durante veinticuatro horas el obispillo mandaba en la catedral y era lo que se dice un rey de armas. El ceremonial era de raíz pagana y se había instalado de costumbre tradicional en la iglesia desde tiempo inmemorial.

Se honraba de este modo la llegada de   san Nicolás que acudía a la cita anual cargado de regalos que traía en un saco y se desarrollaban en las escuelas catedralicias las famosas inocentadas.

Relación había entre los niños degollados y las saturnales paganas para conmemorar el final del año solar.

En versión católica, la fiesta de los acólitos y ostiarios tenían lugar a la puerta de las catedrales con la benevolencia de los sacerdotes. Llevaban un burro a coro cantando canciones licenciosas.

Al momento de yantar, se enviaban al refectorio paquetes de envoltura; dentro había dulces, juguetes y toda clase de regalos. En todo caso, carbón y serrín, también, cuando el comportamiento o la aplicación escolástica del alumno había dejado que desear.

Según hubiera sido el comportamiento del primer trimestre llamado Michelmas, así la calidad de los presentes.

Asimismo, se destronaba al rey Herodes arrebatándole el cetro y la corona.  Al funesto degollador de inocentes al final lo quemaban en efigie, no sin antes haber tiznado su estatua de piel de sapo.

El sapo ese místico batracio cuya saliva usaban las brujas para volar. La primera escarcha marcaba el fin de la temporada micológica. Ya estábamos a las puertas del invierno y los campos aparecían sembrados de setas alrededor de la capital.
ALGUN DIA VOLVERÉ A YORK EL VIEJO EBORACUM









YORK Y SEGOVIA



Viajé a York por estos días a reencontrarme con mi pasado adolescente y soñador, amante profesor de inveterado de la Anglística. Años y sueños de juventud que no volverán.

El resultado: un libro de poemas que yo guardaba en un cajón cuando era lector de español en aquella universidad.

El departamento de castellano había tomado la delantera entre los humanistas del Reino Unido. "Nunca lo tuvimos mejor" y como recapitulación de aquellos años maravillosos acabamos de dar a la estampa "Sobre los puentes de York".

Escribir poesía en Inglaterra en los comienzos de los 70 era vibrar con los registros de T. S Elliot, el vate que influyó a toda una generación. Sin embargo York a la vera del río Ouse, con sus molinos, su castillo y sus murallas sus oficinistas que salían a tomar café a las once de la mañana no tenía nada de "Wasteland" (desolación).

No era una tierra devastada. York siempre me recordó a mi Segovia. Las dos tienen el sello romano característico: esa altivez sólida y señorial. Los romanos un pueblo practico construían acueductos, libaban incienso a los dioses y hacían conjuros. York viene de Eboracum (marfil). Cesar conquistó las galias con un afán mercantilista.

En Eboracum la tierra de los picti tribus salvajes que se pintaban la cara para inspirar pavor al adversario, la última frontera de la itinerario de Antonino, Roma buscaba el marfil (el elefante era un animal doméstico muy apreciado por los militares del que todo se aprovechaba, con el marfil se confeccionaban astas y saetas) de la misma forma que en Segovia y en toda la Hispania ulterior buscaba las rutas del oro y la plata.

Ha quedado consignada en algún millar en de la zona de Beverly cerca del Mar del Norte en la que aparecían nombres de legionarios "hispánicos"

"Hic jacet Flavius ex Emerita Augusta". Este Flavio debió de ser un soldado de la Legión Séptima Gemina que peleó contra los picti antes de ser enviada a Rumania por Vespasiano. Porque el itinerario de Antonino acababa en York después de atravesar toda la Galia y surcar el mar del norte y del canal de la mancha. La arqueología y la romanidad en los dos años que viví en aquel corregimiento del Yorkshire me hicieron pensar en el paralelo que existe entre estas dos ciudades romanas y que con la llegada del cristianismo se transformaron en dos ciudades levíticas con una fuerte impronta católica.

La silla de York se mostró renuente aceptar la postura regalista de Cantorbery y sus arzobispos hicieron lo indecible por evitar la ruptura con Roma.

York fue la patria de santa Helena la madre de Constantino la que rescató la cruz del Gólgota y vio en lo alto del cielo aquel signáculo de in hoc signo vences… De York era Guido Fox, el conspirador de la Pólvora que quiso hacer volar la cámara de los comunes en un compló alentado por los jesuitas del Yorkshire, reducto católico en la cismática Inglaterra, y de York o de una localidad más próxima era Daniel Defoe el padre genial de Robinson Crusoe. Todos somos un poco robinsones en los tiempos que vivimos.

Todos volvemos a York ciudad volandera con muchos puentes y muchas torres sobre el rio Ouse que luego se casa con el Ivel cerca de Cambridge para acabar sumiendo sus aguas en el Támesis.

Todo esto lo canto en estos versos de juventud de aquel poeta recién casado que ante las torres de la catedral de York soñaba en los sillares y piedras que besa el Eresma. ¡Ah, tempus fugit"

lunes, 23 de octubre de 2017






SOROS ¿ESPONSOR DE UN FRENTE POPULAR EN CATALUÑA?

 

Georges Soros Budapest 1930 tuvo una frase para mí cuando lo entrevisté en su apartamento piso 35 de Wall Street "I´ll buy you out" (os compraré a todos) y esa sentencia categorética se clavó en mi memoria con tanta fuerza que escribí una novela.
Lo que dijo aquel creso millonario que por único lunch se comía una manzana, REGADA SU COLACIÓN BREVE NO CON GUISQUI SINO CON UNOS LENGUETAZOS A UN CAFÉ DE TERMO, me invitó por cierto y yo le dije no gracias, me martillea en la memoria.

Era la América de Carter la guerra fría la detente pero aquel rey Midas ya preparaba the big move desde el alto edificios con vistas al East River.

Vendría la guerra de las galaxias, la globalidad y la caída del muro de Berlín. Mao era nada más que un tigre de papel y la Unión Soviética un gigante con los pies de barro.
El refugiado húngaro judío de raza fracasó como filosofo pero como economista con sus teorías iconoclastas antiacadémicas que lo hicieron malquisto en Downtown, era un brujo. Un verdadero adivino del porvenir.

Lanzó su fórmula desde la ciudadela del capitalismo. Sacaba conejos de su chistera, inventaba cosas basándose en el axioma talmúdico de que el dinero es sólo papel. I buy you out. Fue el patrocinador de UCD, y se inventó una formula mágica para acabar con los estados históricos: las enejes vías de penetración mediante la filantropía, el adamismo y el buenismo y el padre Ángel con su sonrisa mefistofélica mensajeros de la paz significaba en verdad heraldos de la guerra. Publicaba entonces libros que no leía nadie con títulos como "El peso de la conciencia" y "Hacia la aurora global".
Un asquenazí de aspecto humilde e insignificante, americano de conveniencia, desde 1948 y humilde nadie podría creer que albergaba grandes proyectos para su fundación a la sombra de Rockefeller. Subvencionó el levantamiento de Maidan y dicen que urdió planes para asesinar a Putin pero Putin es ahora amigo y ha firmado un pacto al estilo del que llevó a Europa a la guerra el  acuerdo Malenkoff /Ribbentropp con Netanyahu para triturar Europa.

Ahora se habla de Cataluña como ruedo estratégico de dominio del Mediterráneo algo que le interesa en especial al estado hebreo al alimón con su aliado ruso. Creo que aquella manzana que se zampó mi interlocutor durante la entrevista con su parco yantar debió de estar envenenada.
Uno tiene la impresión de que algunos políticos catalanes y los elches felones que gastan coleta son unos bocazas, no saben nada de geoestrategia y están jugando con fuego. Son los tontos útiles, criminalmente irresponsables. La bestia sin rostro tiene muchas caras las más terribles son las que oculta. ases y triunfos bajo la manga. Un frente popular en España is in the offing sufragado por es este archimillonario sin patria al que seguramente no le queden muchos afeitados

sábado, 21 de octubre de 2017

HAY QUE CERRAR RADIO NACIONAL DE ESPAÑA

Como viejo periodista escucho alarmado los noticieros que emite al aire Radio 1 y estoy consternado. Parece ser que estos radioescuchas radioopinantes y radaio parlantes secundand el golpe de estado y sus secuades. Pido su destitución porque es una radio que parede a la Rundfunk germana de Goiebbels. Los españoles estamos teniendo una informacion sesgada y sectario igual que TV·. Esta radio que pagamos todos es la emisora que nos destruye

el conde orgaz luz de toledo como un fuego fatuo













 MEDITACIÓN ANTE EL ENTIERRO DEL CONDE ORGAZ

 



Antonio Parra
 
Dado lo cargado y la crispación del ambiente y como dicen que es llegada la hora de la bestia y el funeral para nuestra patria, marché la otra tarde a Toledo y me planté ante el insigne lienzo en el cual está encerrada buena parte del genio singular de lo español y al regreso me senté a escribir con calma, mucha calma, mi alma sedienta de belleza y tratando de evitar las contiendas que nos afligen pues ya los pasos de la aurora andan pisando la incierta luz del día y a batallas de amor campos de pluma que decía Góngora que equivale en poesía a lo que era el Greco en la pintura, quiero decir: un genio. El genio de los genios. No estaba ante un cuadro sino ante el molde de un enigma. Allí pasé dos horas de la tarde dándole a la cometa de mis sueños.

"Tal galardón recibe quien a Dios y a sus santos sirve". Esta frase murmurada entre dientes por los prestes que ofician las exequias, san Agustín revestido de capa pluvial y mitra de obispo y san Esteban con la dalmática diaconal, sirve para poner música de fondo a la escena que da marco al entierro del conde Orgaz, lienzo donde se estampa con auténtica veracidad una de las páginas más realistas de la historia de España y un cuadro de costumbres. El Greco junto a Velázquez es pintor poco decorativo. Ambos buscan el alma de las cosas y su arte es el arte de la síntesis. Con tales mimbres que servirán de materia prima de lo sublime [una leyenda local consistente en las mandas que dejara a una iglesia de la ciudad, la de santo Tomé: unas cántaras de vino, unas cargas de leña, unas hogazas de pan a los pobres, y algunas monedas para misas gregorianas] se enhebra el enternecedor milagro.

 Existe de más de eso una gran familiaridad con la muerte, de acuerdo con la mentalidad de la propia época, y la necrofilia de una monarquía como la de Carlos V quien en los últimos años de su vida en Yuste gustaba de asistir a la celebración de sus propias exequias, sin que el gesto tuviera nada de macabro; antes bien se veía como lo más natural del mundo. Allí estuvo, nada más y nada menos que fr. Bartolomé Carranza, dominico, que luego sería primado de Toledo durante un año hasta que le echasen mano en Torrelaguna los corchetes del santo oficio que lo incriminaron de herejía por un cierto catecismo que había dado a la estampa en Flandes y por sus conexiones - una pura calumnia- con Carlos de Seso, el fautor del luteranismo en España, un italiano que fungía como corregidor en Toro, y los conventículos reformistas de Sevilla y Valladolid.

 

Pero así se las gastaban entonces. Eran los tiempos recios a los que alude santa Teresa en sus escritos elípticos, y los difficilia habemus témpora de Luis Vives. Toda esa reciedumbre, esa tortura de una época cuando temas como la existencia del purgatorio y la teología de la justificación por la fe eran de tanto monto, pues hasta las verduleras en Covent Garden y en Zocodover, duchas en teología debatían con tanto ahínco esos temas como ahora lo hacen nuestros contertulios de la radio sobre la guerra en el Golfo Pérsico, el sexo con garantías o la violencia de género, sujeto muy del agrado de los articulistas en sus coloquios tribunicios. Al socaire de estas cuestiones sobre la vida futura, el fin del hombre, sus relaciones con la divinidad, plasmadas en las fimbrias de esas casullas que con tanto gusto pinta el Greco con su arte minucioso aprendido en el trabajo de los artistas de iconos orientales, los cuerpos pierden peso en sus magníficas producciones para dejar que se alcen hacia arriba, la mirada transfigurada, los espíritus. Son en él recios los trazos, espectaculares las caras iluminadas por una luz que emana de adentro.

Parece extraño que en este tiempo tan iconoclasta como el nuestro pueda ser entendida y admirada la iconodulía del Cretense, que, a contrapelo de sus delicadezas y exquisiteces formales del pudibundo recato en que va a caer la sociedad de su tiempo, sabe interpretar en sus briosos desnudos las donosuras del cuerpo.

El chipriota vive este tiempo 1541- 1614 a caballo de los reinados de Carlos V y de Felipe II. Es contemporáneo del concilio de Trento. Ahora se trata de relacionar su pintura con el modernismo. Incluso, con motivo de su exposición en la National Gallery, se ha propalado la nueva de que su "Visión del Apocalipsis" inspirara a las "Señoritas de Aviñón". Ya es mucho pedir pero todo lo que sube el Greco de cotización va en desdoro y menoscabo de la de Velázquez. Y eso, tampoco. Vaya lo uno por lo otro pero esta prelación del chipriota con respecto al sevillano quizás tenga que ver con los tiempos que corren, más relacionados con las angustias y torturas, la luz fantasmal y los desnudos deformes y hasta homofobos, que con la placidez de don Diego que no se busca complicaciones en su pintura.

 

 Al fin y al cabo era pintor de corte, una aspiración que Domenico no alcanzara nunca porque sus desgarradas visiones no encontraron plácida acogida en la retina del monarca, y mira que Felipe II era un experto en el Arte de Apeles. Pero el rey no llegó a entender al griego que se adelantó a su tiempo.  Y no es reivindicado hasta los románticos del siglo XIX. Es sólo a principios de 1900 cuando empieza a ser conocido y andar su nombre en boca de eruditos y  críticos. Hoy es uno de los pintores más estudiados del universo y los entendidos resaltan la su peculiar macropia que le hacen ver caras alargadas y el mundo irreal.  

 Que dos bienaventurados ausentándose por unos instantes del paraíso bajasen a Toledo, la capital del imperio, hasta que Felipe II en 1561 decide trasladar la capitalidad a Madrid, para dar sepultura al noble y cristiano caballero entra dentro de esa cotidianidad ante la presencia de la muerte.  Y casi se concibe como un hecho corriente y moliente esta intervención del más allá.

 En el arte de Greco hay algo de órfico;  la pintura se hace música y es imposible entenderla sin el acompañamiento de esa gran polifonía, como reverberando en el fondo, que engozna sus composiciones. No hay que perder de vista este carácter que tienen sus cuadros de "trotparios"  de la himnodia polifónica  bizantina. Los brochazos en sus cuadros se convierten en melodía

El Greco en este lienzo del Conde Orgaz que supone el triunfo de la misericordia y del amor, esenciales al cristianismo, pinta dos cuadros; el superior y el inferior. Los cielos y la tierra se dan cita en el acontecimiento. Ambos planos son estancos y para bien o para mal no llegarán nunca a juntarse.

Paradójicamente el plano terrenal gana la batalla al celestial. El Greco pinta las cosas como son o debían ser según los cánones del ideal platónico pero se cohíbe ante los tremendismos y las ficciones del más allá. En eso se parece un poco a Velázquez quien tampoco supo pintar a los dioses. Y hasta supo reírse dellos como demuestran su fragua de Vulcano y el Baco figurativo. Uno y otro, empero, saben dislocar el dibujo para transmitir el movimiento de las cosas, "dando espíritu al leño y vida al lino" que diría Góngora.

 

En el Entierro lo que está arriba es inferior en calidad a lo que está abajo. Es mucho más desdibujado e imperfecto. Pues para él lo que acontece de tejas abajo es mucho más importante que lo que pudiera dilucidar el más allá.  Sin embargo, la moderna crítica - me refiero a un artículo de John Updike- dice que es al revés. Todas una galería de rostros comparece haciendo corro ante los dos insignes fosores o enterradores revestidos de dalmáticas y capa pluvial quienes sujetan por los sobacos y las piernas al difunto amortajado con toda la regalía. ¡Cómo brillan los aceros de su armadura!

 A la vista está que por una vez el espacio tridimensional gana la batalla al tiempo continuo. Los ojos posan ante todos y cada uno de los asistentes al duelo. Afloran una serie de personajes que, tristes y enlutados, hacen rueda de respeto. Muy engolados, pero serenos. El blanco de sus gorgueras rizadas contrasta con el negro de sus tiesos jubones. En la capa llevan algunos bordados la cruz de la Orden de Santiago. Admirable es la técnica de paños mojados, que acentúa la trasparencia, con la que está bordado la sobrepelliz de uno de los oficiantes, mientras un franciscano y un dominico rezan los responsos, y un monaguillo, el hijo del propio Domíngo Theotocopoulos, Jorge Manuel, mira "para la cámara". Hay un cierto exacerbamiento de la silueta a lo que se une el proverbial estrabismo estético de este autor. La vida no es más que un perenne destello o un instantáneo fulgor. Hace de preste oficiante don Diego de Covarrubias. En la pechera de la pañosa de los circunstantes se borda la cruz colorada de los maestres de Santiago. Ni que decir tiene que estamos entre caballeros.

 

¿Podrá haber en el mundo algo más melancólico que un entierro?  Los dos frailes explican a la posterioridad el augusto suceso sin parar mientes en lo que acontece sobre sus cabezas puesto que ya va dicho que el Greco, pese a ser un pintor virgíneo, lo es más de la tierra que de los cielos. Toda su vida fue una ascensión incandescente hacia ese plano superior, un regusto por la quimera. Plasma el maestro con mayor acierto el cielo en la tierra que al revés, pues su realismo no le permite transubstanciar lo que sus ojos, poros del alma, no visualizan. De esta manera el ángel de la guarda llevando al cielo el alma del conde Orgaz, representada en la forma de un niño, es mucho menos creíble que las caras de los caballeros que asisten impertérritos al desarrollo del milagroso acontecimiento que dos santos bajasen del cielo para asistir al sepelio del maravilloso caballero. No cabe cosa tan extraordinaria en medio de un hecho paranormal. Tanta familiaridad ante lo que es poco consuetudinario resulta francamente portentosa como si los circunstantes estuvieran habituados a vivir con el prodigio. Ninguno de ellos muestra ninguna sorpresa ante la presencia de los dos santos bajados del cielo para hacer las veces de enterradores. Estos son dos aparecidos y sin embargo su aspecto no puede ser más real. Acaban de irrumpir en escena un anciano obispo y un joven misacantano. Sosegaos. Sabe trasladar al lienzo la España de Felipe II en plena apoteosis de una ciudad: Toledo. El pintor, que borda primorosamente las fimbrias de sus ornamentos, pues ni la capa pluvial de san Agustín ni la dalmática del primer diácono dan pasmos, tampoco se sobresalta al narrar los acontecimientos. La piedad melancólica es el hilo conductor del suceso narrado con toda la majestad pero al mismo tiempo con toda la sencillez.

El Greco es el pintor del catolicismo universal al que aspiró España en su siglo de oro, en el que cupieran bajo la vara de Cristo sin exclusiones nacionalistas o chovinismos todos los pueblos. No puede haber entonces pintor más insigne de la ortodoxia. Que dos santos bajen del cielo para dar sepultura a un caballero que era legatario de esos ideales de universalidad nada tiene de extraño. La sociedad española a la sazón estaba acostumbrada a vivir con el milagro. El Entierro es la faz emblemática de todo aquel pensamiento. Ni ante la vida ni ante la muerte un hidalgo español ha de perder la compostura. Dicen que el enlosado de Santo Tomé al recibir la visita de los dos santos se llenó de fragancias celestiales pese a lo cual todos los que asistían a la ceremonia permanecieron quietos e impertérritos.

Entre los figurantes estaban don Juan de Austria, Góngora, los hermanos Covarruvias, el hijo del artista y el propio Greco que deja su firma estampada en griego en los vuelos del pañuelo de uno de los personajes, cabe la hopalanda.

 

No es un cuadro lo que pinta, sino una idea, un estado de ánimo. Estos caballeros, que se apiñan circunspectos con sus rostros ligeramente buidos por la tristeza colmada de serenidad ante la paleta del artista asisten ensimismados al portento. Héticos, silentes, con una punta de desequilibrio en el mirar - ¿para dónde miran esos ojos que parece que están viendo lo que acontece más allá?- los personajes que retrata el Greco bien pudieran ser alguno de aquellos hidalgos que vagaban por la Imperial Ciudad arriba y abajo de Zocodover y que para disimular el hambre publicando que habían comido salpicaban la barba de unas migajas de pan. Almas ardientes embutidas en estómagos vacíos vivían una segunda vida interior de absoluta indiferencia frente a las cosas de este mundo. El autor se desentiende de su obra y el Greco tiene poco que ver con esta austeridad. Sus biógrafos afirman que gracias a sus cuadros nadó en la abundancia y se condujo munificente como  Creso en una Toledo empobrecida y demacrada pese a ser entonces la corte. Murió arruinado y en la Ciudad Imperial las farras que se corrió y la fama de juerguista, cosa que poco tiene que ver con su arte, hicieron época

 Es el pintor de cámara de la "dives toletana"[1] llevando una existencia regalada en aquel palacio de alquiler, que contaba con veinticuatro estancias, propiedad del quiromántico marqués de Villena, del que decían las crónicas que ni palabra mala ni obra buena. El tren de vida y la fastuosidad del candiota, que ganó muchos ducados con el arte de Apeles, casan poco con la  frugalidad de los personajes a los que traslada al lienzo. Todo arte emboza ya de por sí una contradicción. Aunque el Greco se asimiló plenamente a las costumbres y al espíritu de Toledo, identificándose con él, vivía como un veneciano. Incluso, contrataba músicos para que le amenizasen las comidas. Insistimos: la música es muy importante en la pintura solemne y celeste de este genio del cristianismo.

No hay según eso una identidad plena entre retratista y retratados. Su forma de pintar es una manera diferente de entender el mundo, a través de esos semblantes con traza de llama, dotados de un singular dramatismo escénico.

 

El estrabismo estético del autor les confirma una alargadera que algunos atribuyen a determinado defecto óptico del propio Theotocopoulos quien, según referencias, en los últimos años de su vida cayó en la locura. Pero tal extremo no ha podido ser  probado y contiende con la envergadura de este griego transferido y trastornado a Castilla que pintó Toledo como un verdadero sueño lunar bajo una luz lívida de ocres. Parece ser que la tesis sobre la enajenación mental del Greco se sustenta el haber pasado por la casa de locos del hospital del Nuncio de donde extrae los modelos para perfilar sus doce cuadros sobre el apostolado, cuadros conservados todos ellos en el monasterio de las Pelayas de Oviedo. El Greco es un pintor de las almas y en todo alma hay un eco del infinito que se plasma en un cierto grado de enajenación.

Tuvo infinidad de detractores. El más insigne fue el propio Felipe II, todo un conocedor y en lides pictóricas peritísimo pero que nunca llegó a entender su manejo de los colores. Tuvo un pleito con el cabildo de Toledo porque en el Expolio, inicio de la pintura de la edad moderna, se resiste a pintar a las tres marías a longe, como nos relata el Evangelio.  De hecho, el propio monarca, que entendía de pintura, pero de gustos absolutamente convencionales, que no le permitía entender ni su estrabismo ni su tendencia a descoyuntar las figuras, como tampoco el áspero colorido con que formula las escenas de sus personajes atormentados - el Greco es una sabia combinación de lo ponderado y de lo desmedido-, mandó que fuese colgado en la sacristía del Escorial el famoso  martirio de san Mauricio y la Legión Tebana encargando otro lienzo sobre el mismo tema y del que ahora apenas se habla a un tal Cincinatti. Este fracaso yuguló las aspiraciones del candiota a convertirse en pintor de cámara.

Pero él, pintor de eternidades, nunca podría ser un pintor de cámara al uso. No han comprendido sus detractores que era un pintor de eternidades. Su obra permaneció minusvalorada sin un reconocimiento categórico hasta bien entrado el siglo XX.

 

Domínicos Theotocopoulos ( lit. El muy hijo de la madre de Dios) nacido en Candía en 1541 hace honor al título de su apellido. Rompe con los moldes clásicos y ya en Castilla abjura de su romanismo y de su helenismo para erguirse en portavoz del tétrico y a la vez sereno misticismo hispano. En su obra se presenta una antinomia entre lo real y lo ideal. Y pinta a base de crueles borrones impresionistas, muy poco convenidos pero que son de un gran efecto sobre todo en los paisajes de Toledo bajo la luna, cuando la luz circunfleja y espectral se derrama hasta derrumbarse sobre lo gollizos y cuchillares del Tajo. El Greco es poesía marial, el triunfo del bien sobre las fuerzas oscuras. Manuel B. Cossío, su indiscutible biógrafo, señala que en el Expolio nace la pintura moderna. Hay en él un exacerbamiento de la silueta, por lo que resulta uno de los tres grandes retratistas de todos los tiempos junto a Leonardo y Velázquez.

 

Exégeta de los paraísos perdidos viene de la filocalía de los bizantinos. Es su obra  mezcla de un platonismo excéntrico y de un cristianismo melancólico. El Greco en España  se desentiende de sus maestros venecianos y queda transfijo ante los iconos fanariotas que lo vieron nacer. El resultado de esta mezcla de sangres es algo profundamente español: sus cuadros se entienden mejor mientras se escucha en lontananza a los coros del monte Athos. Carece por ejemplo de la desesperación y pathos del arte protestante. De Rembrandt pongamos por caso.

 Desconoce, asimismo, las estridencias de los bufones. Es un arte enteramente aristócrata, pero de un exotismo criollo, por lo de mezcla de credos, cuasi abrazador. Hasta en los locos del Apostolado se deja translucir un poso de cordura. Supo pintar a los locos de Cristo. El Caballero de la Mano en el Pecho y el busto de san Juan de Ávila refrendan ese supuesto. Arte incorrecto que rezuma corrección. Pinta las esencias, va al grano. Por eso se denomina pintor de pintores. De la vida del greco-chipriota poco es lo que se sabe. Que provenía de una familia de recia estirpe cristiana que huyó de Constantinopla el año de la invasión de los turcos, 1453. Que antes de afincarse en Toledo, donde se casó y tuvo un hijo, Jorge Manuel, anduvo por Italia aprendiendo dibujo del Tizziano y de Rafael. Que supo transmitir al lienzo toda la carga de grandeza del alma de Castilla. Que tuvo muchos pleitos con el cabildo de la catedral, con la dirección del Hospital de Illescas por cuestiones que no hacen al caso y que murió en Toledo en 1614. Otros autores dicen que en 1516

 

 

 

Antonio Parra Galindo, periodista y licenciado en Filología.  

14 de diciembre de 2002

 

 
 
 
[1].Dives toletana, sancta ovetensis, pulcra leonina, fortis salamantina, ebúrnea burgalensis. Un adagio que se atribuía en la España medieval a a las antiguas catedrales.