2026-10-15

 BENEDICTO XVI VIAJE A CANOSSA.  Y NO HAY PURGATORIO.



Acogí con alborozo la preconización de Joseph Ratzinger porque suponía una ruptura con respecto a su predecesor pero ha sido más de lo mismo.  Ahora viaja a Canosa a rendir tributo al emperador y pagar homenaje a Wall Street donde está el altar del vil metal.  Y- no nos engañemos- el oro es muy grato a todos pero entre los curas, los obispos, los papas y los cardenales, debe de ser por eso  del peso de la púrpura, tiene un atractivo especial y casi se diría que forma parte de la historia de la Iglesia. Bueno es el decoro y el esplendor de la Casa del Señor pero algunos clérigos, tomando el rábano por las hojas, confundieron el todo por la parte, brutal sinécdoque e infernal paradoja. Ya el Dante creía que pocos papas se falsa. En la Divina Comedia todos van al infierno.

 

  La simonía y el apego a las riquezas están en el tramado.  El actual romano pontífice  reintrodujo el latín y parece ser que ha fracasado.  Y me pregunto esto más que una renuncia me parece una lobotomía.  Fui a decir, iluso de mí, al cura de mi parroquia el Enrique a ver cuando organizábamos una misa en latín y por poco me echa a patadas el muy cerdo de la sacristía.

 

  Es un fulano con muy mal genio.  Vamonos pa allá.  Se aprueba la moción.  Bueno va.  Los curas obedecen a Roma cuando les conviene.  De ordinario, ni caso, don Nicasio.  Así que la reforma litúrgica que esperábamos algunos, o esperanzados o crédulos, no ha tenido lugar y ahí siguen los muchachos con sus guitarras y las iglesias llenas de viejos, algunas en pura ruina, no sé para que tenemos tanto Papa y tanto viaje para hacer el rendibú a los poderosos de la tierra, y prosternarse a los pies del Gran Califa, defendiendo el buenísmo y la prevaricación, cuando vemos el abandono, el deterioro y la traición a Cristo y al evangelio entre sus propios jerarcas. Ratzingner sigue la senda de Wojtyla y ha pactado por lo que se ve con las potencias infernales

 

 Dentro de diez años tendrán que cerrarlas por falta de quórum o venderlas a los corredores de inmuebles como han hecho con el palacio del obispado de Segovia renacentista donde van a abrir un hotel. Los curas y los obispos españoles no saben o no quieren o no pueden vender su imagen.  Se sienten victimas de manías persecutorias y acostumbrados al poder su soberbia no les permite reconocer sus pecados y los pecados del catolicismo en general y del español en particular.  Nunca cayeron tan bajo. Quieren un catolicismo sin misterio entreverado de charletas insulsas con homilías en que los párrocos se van por las ramas o explican una palabra que no llega a la gente.

 

 No voy a misa a misa porque es un aburrimiento y nunca fui de los que quisiera estar en la iglesia porque me vean, prefiero rezar en casa o asistir a los ritos por Internet de las maravillosas misas en ruso en el monasterio de Valaam, en San Petersburgo, en Moscú o en Yekateringrado.  El canon eucarístico sigue como lo dejaron trascrito San Crisóstomo y Basilio.

 

  La magia de la red me hace sentirme en comunión con Cristo en el amor a los que me rodean aunque uno es escritor y tiene que emplearse con la fusta de la sátira contra tanto cura modorro y tanto obispo grillado que desbarran y a los que no respeta la gente.

 

De que me sirve a mí que el papa vaya a prosternarse ante ese George Bush que ha sido el sacamantecas de Irak y ha ordenado la invasión de Europa mediante la inmigración incontralada y ha metido los dedos en los avisperos del Islam y creo que se ha quemado si veo a una grey en desbandada y confusa?  Si esto hacen los rabadanes, qué no harán los pastores.

 

 Casi me siento luterano y concedo que a fray Martín Lutero no le faltaba su chispita de razón cuando decía que Roma era la gran puta fornicaria que se acuesta con el que mejor paga?  Eso también lo decía Camilo Torres y un compañero de seminario que se fue a las misiones a Colombia y acabó en la guerrilla.  Mucha iglesia y poco Cristo, algo de evangelio y mucho oro.  Oro sobre todo.  Y mucho te quiero perrito aunque de pan poquito.

 

  Pero el mal mayor de estos males que acechan a la Iglesia es el del acrocéfalo.  Hombre por lo menos Benedicto XVI ha tardado casi tres años en acudir a rendir pleitesía al Belial neoyorquino y se ha mostrado un poco más renuente que su preasesor.  Wojtyla lo primero que hizo apenas salir del Conclave fue ir a Nueva York. Fue el heraldo del nuevo orden y hisopazos bendijo a los banqueros, a los fabricantes de armas, a los lobbys y a los caucus. Dinero llama dinero y ahora dicen que nunca duerme, vera efigie del diablo que acecha cual leo rapiens.  Y por allá están muy enamorados de él.  Dinero es poder.  El globo que trajo en la mano Benedicto se desinfla.  Luego nos ha dejado a muchos teólogos patifusos con su breve de que no existe purgatorio.

 

 Tal extremo me parece una afrenta a nuestros antepasados que tantas monedas ganadas con tanto sudor de aquellos pobres metieron en el cepillo, tantas misas de recomendación, tantos sufragios y animalias[1].  Pues nada que no hay purgatorios.  Ni ánimas. Y qué hacemos con la Virgen del Carmen, Santidad?  Por mi pueblo yo canté de niño aquel refrán:

A la Virgen del Carmen quiero y adoro

Porque ella saca las almas del Purgatorio

Pues nada que no hay purgatorio, chiquitos. )Y ahora qué hacemos?  Es una ofensa a mi abuelo Benjamin que pertenecía a una Hermandad que en Fuentesosto velaba a los enfermeros o le encargaba misas cuando fallecía.  Pues ahora sí que estamos buenos.  Claro que los conocemos un poco la historia de la Iglesia vemos que esto tiene explicación.  El culto de las ánimas vino a raíz de la peste negra y con el Cisma de Occidente por las predicaciones de Santa Catalina de Siena y de los catarinita que quisieran sacar al papa de Aviñón y devolverlo a Roma aunque sólo fuera fuerza de sobornos.

 

 Las guerras decía Napoleón sólo se hacen con dinero y los dineros de san Pedro tampoco son mancos y algunos párrocos y deanes más interesados que las Animas Benditas y surgen predicadores por todo Europa afirmando que los que han cometido pecados mortales y veniales o han llevado una vida tibia no estando limpios aún para ir al padre han de penar y purgar sus culpas en un horno que no es eterno porque del purgatorio se salía y se salía con las plegarias y óbolos sobre todo óbolos de la Iglesia militante. Bendito XIII al que yo creo que es un buen teólogo como todos los alemanes parece haber matado a la gallina de los huevos de oro.  La teoría del purgatorio se compadece con las enseñanzas hindúes de la transmigración de las almas y la metempsicosis.

 


  Animismo puro.  Al Evangelio no podemos acudir para que nos saque de dudas porque Cristo no habló de este estado intermedio.  Dijo una de dos venid benditos de mi padre al reino que os tengo preparados o id malditos al fuego eterno. Esto es a la gehena.  Sin embargo el culto de animas era una tradición bonita muy extendida por Castilla la Vieja.

 

 Las ánimas benditas se lo pagarán.  Y un ánima sola ni canta ni llora y recuerdo aquellas vigilias en las noches de difuntos tocando a clamor.  Los responsos.  Las casullas del cura todas de negro.  Un color que por lo visto se ha suprimido pues dicen que no es litúrgico.  Los animeros que eran unos predicadores que venían a darnos charlas de vez en cuando también han perdido el oficio y el beneficio.  Los españoles heredamos de los romanos ese respeto y veneración por los difuntos (aniteria).

 

  Y por este respeto por esa veneración a los ancestros que no creo que haya habido pueblo más generoso con la iglesia católica.  Benedicto XIII e alemán al cual detestan en Polonia por el mero hecho de ser alemán me empieza a parecer un pobre hombre.  Muy sonriente aunque cansado y a la defensiva al frente de una iglesia en declive.  Sin embargo y gracia a Dios la Iglesia de Cristo está resurgiendo en el Este.

 

El otro día en Moscú celebraron una fiesta apoteósica: la de la Estrella en que se invoca a los ocha puntas del Lucero Matutino o los ocho dones de la Virgen María.  El eclipse del papado dará paso otro tiempo mejor, seguramente más ecuménico.  Se siente la fuerza de la ortodoxia.  Eso lo profetizó ya en 1155 Anselmo de Havelberg en sus Antikemeneis (Pros y contras).  Este alemán que fue legado de Lotario II ante el patriarca en la embajada enviada a Bizancio en 1155 dijo que en medio de los pros y los contras surgiría la Estrella y la Estrella sale por Oriente. Los ocho cabo de la Blogodoritsa (Virgen) Madre del Salvador y protectora del Genero humano.  Invoquemos pues a la Virgen con el fervor con que los ortodoxos ya que no podemos rezar a las Animas Benditas.


)-)Quién lo ha dicho?

-El papa.

-Pues Roma locuta, causa finita.

-Ah

Pues yo puedo demostrar por experiencia que el pontífice ha tenido un lapsus mentis en tan peliagudo tema del purgatorio.  Cuando tengo que madrugar yo rezo un padre nuestro a mi abuelo Benjamín al que tengo por santo diciendo que me despierte a una hora determinada.  Y no necesito reloj sean las cuatro o las cinco o las seis allí está mi abuelillo dándome un toquecito desde el más allá.  Ringring.

 

  Y Antoñito abre los ojos. El memento de difuntos de mis misas tampoco lo suprimo.  Aunque cuando lo ha dicho Benedicto todos a callar. No hay purgatorio y se terminó.  Pues bueno.  Vamonos pa allá. Se aprueba la moción.  Algunos creyentes tienen la sensación de que nos están tomando el pelo.



[1]Exequias votivas por un difunto.

 

 ARRECIA CAMPÀÑA ANTIPUTIN QUE SE SEPARA DE SU MUJER LUDMILA

Todo lo que viene de Rusia ha de ser negativo, es una consigna que preside la mesa de los redactores jefes de los países de la NATO. En tal sentido, Volodia Putin, el personaje más odiado y difamado por los medios occidentes- es odiado y difamado porque se las tiene tiesas y aparte de eso es un creyente cristiano- se separa de su mujer la bella Ludmila, consorte de 40 años.

Para los rusos esto no es importante. Los líos de faldas y los deslices por alcoholismo no suelen encontrar el mismo eco que en la gazmoña Inglaterra, o en el mundo americano tan taimado, habitual de la ley del embudo y el doble lenguaje, donde las convicciones victorianas y el espíritu de los padres peregrinos prevalecen.

Las primeras damas en el Kremlin eligieron siempre un segundo plano y no suelen aparecer al lado de sus maridos en los saraos, convenciones y giras por el extranjero. No son lo que se dice la reina de los ingleses o nuestra Sofi que le roba cacho al Juanqui y siempre anda por ahí besando niños con cida en giras benéficas chupando cámara y cobrando dietas, claro; o la propia Angelita Merkel que es la que lleva los pantalones alemanes, todos con tirantes.

El hecho es sin embargo un detonante de que Vladimir Putin se encuentra en el punto de mira. No hizo bien los deberes que le encomendaron ni se pliega a los imperativos de la Casa Blanca. Sencillamente van a por él.

Y en esta lucha todo vale pero Volodia es tan compacto como opaco. Todo un judoka que resiste el gran combate.

Obama buscándole las cosquillas le quiere marcar un ipon. Putin sin embargo tiene cara de bloque. Es un tipo sólido, petreo y muy prieto de andares. Parece un gladiador romano.

Descripción: Putins Trennung: Bis das Amt euch scheidetAhora bien, el peligro no le viene de adentro sino desde la propia casa.

Como hombre del KGB, sabe muy bien que estas organizaciones secretas suelen ser implacables, se estructuran en anillos convergentes independientes unos de otros y en eso se basa su eficacia, pero también su flojera. Carecen de sentimientos, son cabezas frías. Me fifuro que dentro de los muros del Kremlin la lucha por el poder debe de estar haciendo correr la swangre. Se trata de una lucha sorda y sórdida.

A mí lo que haga el lider moscovita en su vida social me la trae floja, es un asunto privado y cada uno "la mete donde puede y donde le dejan".

Lo que verdaderamente me preocupa es la paz del mundo, y la cierta libertad personal qie gozo en la actualidad ante tenga que escribir para Google que no me paga un centavo, espía mis movimientos, me escruta y me acojona hablando en plata porque esto del Internet pese a la cacareada transpariencia forma para de una red de espìonaje universal, pues las redes contra lo que muchos suponen no son transparentes y todas tienen "bicho".

Saben hasta los pedos que te tiras y los polvos quie echas con tu señora o con tu novia de fin de semana. Nosy bastards. Sin embargo, yo les digo :"soy periodista, sólo periodista, no me rindo" y le recuerdo la fase que pronunciaban mis antepasados judíos cuando los acercaban al brasero: contra verdad no cabe fuerza

 

 BOOKFAIR FULL OF VANITY. WHO CARES? CUI PRODEST?



---Nights of white satin. Letters are written never being to send. Books that are written and no one reads at the other end

antonioparragalindo

A long and tiring walk I did through the pleasant woods and nostalgia shining the last sun for the day in askance rays in an evening June backwards and forwards north of Retire Pond.
A perusal of routine of every year. It was more than 40 years since I bought my typewiter. Hardly a day passed without the touch of the keyboards. I am a compulsive eater, a compulsive smoker and a compulsive scribbler. Compulsions and passions and impulses that what my life made.
Icarus tries to fly to heaven. Tantalus cleans the equerries of the stygian lagoon and at the end of the journey we are in between Scylla and Caribdis.
They don’t give a fart. They don’t listen. On my hands I brought the Diogenes torch searching for the flame of wisdom, knowledge and perception. But the Deus absconditus in this paean society any more none is these days.
With that candle you look an outsider, a Looney. Too many books garbage literature, a dizzyingly amount of titles laying in the stands of booksellers for use and disposal. User y tirar, but a new author was signing his bestseller.
I never sat on such a throne of the Nine Muses.
It is hard to be an unpublished writer. They regard you as an alien from far planet. The devil laughter swung from the branches from the maple trees.
-Ha...Ha... Ha
-Shut up your mouth you the scum of birds- told off I a grey pigeon which had been saying nasty things to me with an human voice, a case of anthropomorphosis at the bookmark.
Then noticing that the poor animal had not one of his legs,. he had eaten it up himself. I felt sorry for him.
-You are a failure.
-well that is what you thing. Don’t try you proof me.
The magpie spread then its big black wings –it is bad omen- and disappeared. I carried on walking. The fair of the book seemed to me a big bonfire and there the new inquisitors lifting their cassocks trying to keep warm heated their big monastic arse-holes. They watched and controlled every line that went into print.
In my youth I dreamt to sign sitting and smiling ad buyers in those huts. To be famous. To receive the acquiescence and beneplace of the public. See my firm signing the third page of ABC. Dreams. Impossible dreams.
The taming of the shrew. Nobody knows me. You send your manuscripts to the publishing house. Devolution with a rebuke with a few lines: notwithstanding the fact the merits of your text we have decided to decline your offer of your publication. It doesn’t fit with the patterns of our editorial panel.
- Ok
-. Don’t you worry. Smile. Be happy. Sing as you write.
- Which song?
-The ballad of the Volga oarsmen
-Volga… Volga, Volga, Ruskin reek – I proclaimed in a low tone.
This job is hard but nice. You sit down and you write. You row. Your pen is like a paddle. Your pen is sword. Sometimes you feel remiss or indolent at your desk and yielding to dismay all writers ask themselves the same question. What is this, what am I doing? Your piece is like the message in the bottle the survivor of the ship wreckage launch to the Ocean. Is there any one at the other end?
You never know. still ought not to be despondent, when fame skips your lucks or when the prow of your novel, essays, poems, sail against the odds of misfortunes. Not all of us can live in the mainstream but publish and be damned. Big brother is watching you.
-No dogs, no strawberry pickers, no writers
-No sex, we are British.
As I walked past the stands I had the uncomfortable impression that most of the being published is menial and ancillary. There they were sitting the flatterers of the Establishment, the moaners of the Gaols who were telling the untrue story of their prisons that never were. Plauto resurrected to write his Miles Glorious. They eat at their big dinners and they leave crumbs and pellicles for you.
Sing and whistle.
-I did not see you in the big fair. Either you are too good to be truth or a real failure.
-I can I assure you I don’t feel a failure. I am full of beams and ready for a big fight. One day we shall unmask the big traitors. Pray god and pass the ammunition but we won’t need guns and bullets or gig sticks. Only word and roses provided that the prentices of the big moaning has become a new religion. Nemesis is their goddess and they are waiting in the wall the word rage. I was a bit disquietened but proud. I did NOT lick the backsides of the new priests preaching Lager.
-What is that? A beer brand of prison
-The latter I am afraid I should think.
Left the place in a rush and entered in café near Castellany. I was thirsty.
-Pint of bitter please.
One more and another one. When I tumbled the seventh glass, I took the attraction from the waiter. His name was Alfonso and he wore a white jacked unpolluted to seve champagne to the Laureate Poets. In El Gijon they call him Mr. Prix. He is the lackey of the famous. No body give a fuck, none cares.
-Drinking again?
-Yeah.
-Celebrating?
-Of course
-And what are you celebrating, mister, if I may ask.
- I am wetting the head of those infants murdered by the abortists, the hymens that never were pierced on wedding nights, and all those broken promises and the books that never were born by the decision of the new priest.. Herodes lives somewhere in Jerusalem. Had many followers.. Herodias, my life for a dance, walks down to the cellar with the head of the decapitated Precurssor and patron of all the misunderstood literates.
Alfonso shook his head in disbelief.
-Those poets….- he muttered as he transported his tray full of schnapps to the customers drinking and gossiping in the big veranda. A few journalist from Madrid were having a big do.
That is how I celebrated the big fracas of the Bookfair. The stallion in the distance meadows neighed for their mares. Beautiful señoritas were flirting. Writers were getting pissed. When the bell struck ten with last ordered please my bowels nearly moved but only came a ferocious and alarming fart, like a thunder in gle the shot of a gun in the battle of Navrone.. Get it out of your system. Puke it out.
-That was for the editors
The entire world became blank. What is the purpose of this strife of literature? Who cares? Who reads? I was very naif in the middle of my alcoholic spree and I did not realize that every one was voting in the election casting fatal verdicts at the polls. If no body wants to listen it is meaningless to preach. If they don’t want to read better that the scribblers all over the world change their jobs and do something positive. Writers we are in vain. We are the forced to the ominous galleys of Internet where the bread is bitter and no pay.
We are dead souls. Yes.

Sunday, 07 June 2009

Publicado porRODENA HARPOCRCRATESen14:19Descripción: http://img1.blogblog.com/img/icon18_email.gifDescripción: http://img2.blogblog.com/img/icon18_edit_allbkg.gif

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 amilibia

AMILIBIA: EL AMIGO DE JACK NICHOLSON O EL DRAMA DE LA TRANSICIÓN
Antonio Parra
(Joder qué gran novela! (Virgen Santísima todo un novelón! J.M. Amilibia ha escrito uno de esos libros definitivos que marcan hito. Son trescientas páginas testimoniales que describen a toda una generación. Lo esperanzados, lo ingenuos, lo maravillosos y lo horribles que fuimos. Traza las lindes en los que se enmarca el drama que vivimos, los sueños que nos encendieron de luz el camino, las mujeres que amamos y desamamos, la profesión periodística que abrazamos, las cabronadas, egoísmos y pequeñas insidias personales y envidiejas, todo ese humo envenenado que hubo que tragar porque la vida de un periodista en su absorción total nunca puede ser un cuento de hadas y había que pegar el pisotón. Andábamos a la caza del scoop y esa exclusiva luego nos cazaría a nosotros. AEl amigo de Jack Nicholson@ es la historia de un Apisotón@, aquellas entrevistas con personalidades o famosos en los que se significaron siempre los de Pueblo que por una noticia mataban a su padre y que nos dejaban bocas a todos los de la profesión. José Luis Navas se marcó otra con el doctor Barnard aquel famoso cirujano de Ciudad del Cabo que operó el primer transplante de corazón. Para llegar a el primero el bueno de Navas tuvo que Aligarse@ a su secretaria, y luego viajar poco menos que de polizón en un avión que traía a Surafrica pescadores y recorrerse en cuarenta y ocho horas doce mil kilómetros todo un record para llegar el primero tres noches sin dormir el jet lag al carajo a los talleres de la calle Huertas con los clichés de su entrevista calentitos. O el Yale aquel divino cojo que se disfrazó de enfermero y le robó al Marqués de Villaverde los carretes de la primera operación de transplante de su propia bata blanca colgada de un perchero en los quirófanos de La Paz. El yerno de Franco por poco le afostia. La pela es la pela y la noticia la noticia y un scoop un scoop. Para ser primero en dar la noticia no había que tener escrúpulos ni miramientos familiares. En la guerra como en el amor y en el periodismo todo vale.
-Si me pegan un tiro en Vietnam- hizo saber hablando en alto y coram populo en la Redacción Yale una vez antes de marcharse a la guerra- que ese cabrón (se refería a Hermida) no escriba mi obituario. Hablará de él.
(Bien conocía al pión( Amilibia lo saca a relucir en este libro que es novela verité cpon trazas de pulp fiction, un canto lírico lleno de amor y perdón al desvanecido ayer pero sin dejarse nada en el tintero. No se trata de un ajuste de cuentas sino de contar las cosas como son y como fueron. años muy duros desde luego aunque miradas las cosas bajo el prisma de la nostalgia y por aquello de que todo tiempo pasado fue mejor nos parecieron fabulosos. Lobos de la misma camada, Amilia traza el pérfil a Ruli del Pozo también lo retrata Chusmari -no te enfades Raúl- desenmascarando su inveterado comunismo siempre con el poder y viva quien manda ditirambos a Ana Botella, piropos a Zapatero, pitillos en compañía de Carrillo, habanos con Felipe y el té con Solís, y lamerón con Fraga, al que hacía la pelota cuando estábamos en Londres y eso de que fue cabrero a lo Miguel Hernández es un farol. (Qué va! Una tía suya se lo dijo en carta a Emilio Romero: ALe mandamos al niño unos días a la majada con los zagales para que cambiara de aires@. La flexibilidad de vertebras hic et nunc fue ejercicio muy redituable en este país entre los escritores de circunstancias.
Cela que era el más listo se hizo presidente de la Sociedad de Amigos de Israel y lo dieron el Nobel pero Quevedo que para mí es la cumbre de las letras castellanas y un valiente no he de callar por más que silencio avises o amenaces miedo etc. cinco años a la sombra por unos versos dicen en la servilleta de Felipe IV, cinco años en una mazmorra de San Marcos, creo que es paradigma de ética e independencia del pensamiento y ejemplo a seguir y mucho más en medio de tanto veneno y tanta mierda como nos anega.
Amilibia pertenece a esta casta de escritores comprometidos con la condición humana, esa fauna, y con la belleza, que no escriben contra esto y aquello pero que tratan de reflejar la vida como es sin dejarse nada en el tintero y sin pelos en la lengua. Tiene el candor, la fortaleza, la ternura y esa oralidad que caracteriza al pueblo vasco. Vizcaino es el hierro que os encargo corto en palabras y en fechos largo decía Tirso. Baroja era así. Un tipo taciturno pero amigable. Se ponía a contar, sin embargo, historias y no paraba. Las novelas las narraba al desgaire sin un plan predeterminado y un poco adonde caiga la boina o la chapela. El ambiente que refleja El amigo de Jack Nicholson es como subirse abordo de una lancha y darse un paseo en barca por la ría de Nervión o en este caso el río revuelto de Madrid c. 1977 en adelante y bogar y bogar. Rema sin perder comba, piragüista. Ay marinerito arria la vela que está la mar tranquila y serena. Pero que va no hay mar panda delante de ti sino un galernazo de padre y muy señor mío. Y noches para destetar hijos de puta que uno trata de sobrellevar al apostadero de la barra del Gijón, un refugium peccatorum de todos nosotros y si no hubiera sido por Fonso el Cerillas el único que me hablaba yo me hubiera colgado ya de una farola de Recoletos. Ese aliento terral y maligno, una vaharada de viento solano ahíto de malos presagios, esas miradas embozadas cargadas de odio y de revancha, esas ráfagas de amenaza y de persecución en medio de la democracia y a gentes que no tuvimos arte ni parte pero debió de ser muy gorda la que prepararon aquellos cabrones del 36 pues nosotros los que quisimos ser decentes la hemos sufrido a efecto retardado en nuestras carnes y que pagamos con una suerte de muerte civil, si no con la vida pues no iba a ser cosa de montar otra vez paredones pues aquí resulta que los que fusilan son siempre los mismos pero nos metieron en el lazareto de apestados o en el apartadero de los sospechosos, es lo que me recuerda esta novela tan elocuente, tan entrañable y a veces tan cruda pues a lectores poco avisados que no vivieron aquella época que fue preludio de la que estamos viviendo les pueda parecer un panfleto, una mohatra, un libelo que se ha sacado de la manga Chusmari no apta para paladares delicados.
Que no la lean entonces los cursis pues la cursilería y la ramplonería que denuncia Almibilia constituye un poco la hola que nos invade y cursis son la mayor parte de los libros que se publican, los relatos que invaden las revistas de la entrepierna y el corazón en plan hedonista de hay que ver lo bueno que lo tengo, se ve pero no se toca pichas flojas y coños grandes enroscados a las arillas de la Gran Sierpe infernal.
Al que no le guste apechugar con la verdad, asumir su culpa y cargar con todas las responsabilidades que se joda. Quod scripsi, scripsi, clamó Pilatos. Esto va a hacer pupa en muchos mentideros y tratarán de olvidar la obra o apartarla. Pues a aquellos que andan en la pomada no le agrada que se les rechiste. o les recuerden ciertas cosas pero el libro ya digo no es un memorial de agravios sino el mural de la gran perdonanza. Mira, ese eras tú entonces. )Y aquel otro? Amilibia hace limpieza de recuerdos y de cajones y se encuentra una tarde la gran foto que le hizo Santiso a él y a Jack Nicholson -punto de arranque del argumento- bebiendo juntos como aparecen en la cubierta de la novela que ha sido por cierto muy bien editada por Ensenada de Ézaro Ediciones cartoné papel letra del cuerpo 12.5, amplio de márgenes en octavo mayor.
Para degustarla hay que tener buen paladar. Las palabras escritas como Dios manda no sólo son poder sino placer. Y poderoso y placentero este libro es. A él como al que esto escribe y a otros cuantos más, como Félix Ortega, uno de los más grandes periodistas y corresponsales en Nueva York que acabó sus días en el gabinete de prensa de Iberia, relegado, puteado, humillado y ofendido, oprimido pues esta sociedad que nos ha nacido del destape y la corrupción odia sobre todo la inteligencia y hay que hacerse pastueño y acomodaticio para sobrevivir, y que se murió de tristeza o de asco hace un par de años. Nadie le recuerda. Yo sí. Amilibia también aunque de una forma tácita o implícita.
Con su varita mágica ha hablado por todos nosotros y lo hace con la autoridad del que puede acreditarse como el número uno en los de mi generación. Queda también Jesús Torbado pero )dónde está Torbado? Y eso es muy agradecer. No ha habido campos de concentración cierto faltaría más en una democracia con un rey que no nos merecemos etc blabla (Cela me decepcionó otro que tal maravilloso escritor pero muy flexible de vértebras).
Ciertos son los toros. Se nos ha vigilado desde arriba poniéndonos incluso sabuesos de los servicios a los zancajos. Para después ir diciendo por ahí que eramos unos desequilibrados mentales afligidos de manía persecutoria, te mean en el colodro y hay que decir que llueve; te pinchaban el teléfono y decir que esos ruidos raros del auricular eran susurros de la línea cuando había un cabrón espiandote al otro lado del hilo. Galileo Galilei )juras que la tierra es cuadrada? Pues claro.
El CESID de Manglano retomó las malas costumbres del SIM chequista y los lebreles de Carrero eran hermanas de la Caridad al lado de lo que después ha venido. Tenías que hacerte pasar por borracho como en los tiempos de Stalin para hacerles creer que eras inofensivo. El doctor Goebbels y Beria por desgracia han tenido muchos émulos en estos tiempos míos. Pero ya sabíamos que esto era una democracia vigilada y Gibraltar un problema distinto y distante que dijo el Gran Ciprés que nos metió en la OTAN de rondón y luego la cosa no ha servido más que para desguazar el ejército y apuntarnos a todas las guerritas solidarias y demás. Una organización estratégica sobre el papel que ha quedado expediente de cupo toda vez que, caído el muro, se le privó de razón de ser aunque los rusos -y eso la diplopía de nuestros políticos no lo ha sabido ver y entender- sigan ahí.
No ha habido paredones pero al pasar algunas noches tristes por Fuencarral cabe los muros leprosos del colegio de los escolapios de San Antón donde estaba la checa después de echar la pota ante la misma verja del Banco de España como le ocurre al protagonista de esta novela he escuchado los gemidos de los que iban a fusilar.
-Fulanito de tal y tal - gritaba el carcelero un nombre rilando en un papel.
-Señor mío Jesucristo - contestaba entre sollozos el que estaba en capilla agarrotado de miedo y congoja en su instante final.
Estaba claro que era un inocente pero aquí pagan siempre justos por pecadores y fusilan siempre los mismos.
Sin embargo, los había echados pa alante que son los de mi condición y de Amilibia también. No nos rendimos ni entregaremos la cuchara ni aunque nos pasen por las armas un amanecer. No estoy de acuerdo con esa definición de winners and losers que tanto les gusta a los norteamericanos porque aquí hasta el rabo todo es toro y al freír será el reír. Todos somos ganadores y perdedores a la vez.
-Menganito de tal y cual.
-Chupándomela. (Cobardes, asesinos! Vosotros me la peláis a cuatro manos.
Luego se escuchaba un disparo. La alusión constante a esa mamada y al masturbador de pilas del Gran Delegado que nos puso a nuestra disposición es una de las técnicas narrativas sorprendentes de esta novela donde el sexo es un lugar común pero también un símbolo visto no desde el morbo sino desde un ángulo trágico cómico. Encuentro muchas influencias y recursos de Trópico de Cáncer de Henry Miller. También pulso cinematográfico y secuencias breves para que nunca decaiga el interés aunque a veces el hilván narrativo se pierde y aturulla pero es la época que nos ha tocado vivir y máxime que la historia está contada por un periodista y en clave periodística. Sé que Amilibia escribe sus libros a barrisco y de sopetón casi con la celeridad del rayo pues es un don que Dios le dio sin templar gaitas. Heroes de barro que para mí sigue siendo otra de sus grandes novelas la escribió de una sentada en quince días, un prodigio de inspiración que para dar con él tendríamos que remontarnos a Lope. Pero sin retóricas. Lo que escribe a Amilibia le sale del corazón. Es un escritor genuino. Escritor-verdad.
No hay que pedirle congruencia a la naturaleza. Está con Beckett, con Pinter, Tom Wolfe, otro gran mitómano y la nueva leva de la novelística anglosajona que se escribe al socaire o a redropelo de Hollywood. También me ha recordado esta brillante novela, sobre todo en el transcurso de las cien primeras páginas, el pulso creativo de la película de Pilar Miró Gary Cooper que estás en los cielos. Pero yo creo que Amilibia vuela más alto. Alguien voló sobre el nido del cuco y aquí basandose en una entrevista con una fotos del gran Santiso, otro de los grandes de aquel diario de la calle Huertas y cuyo archivo fotográfico puede ser uno de los mayores testimonios de aquella época, establece el punto de partida del argumento: un periodista relegado que abandona la profesión y monta un chiringuito. En su bar coloca una ampliación mural y los guiris japoneses acuden allí a que les explique su guía, Ikira, que habla como uno de Lavapiés, las secuencias de aquel encuentro con el divo y las incidencias de aquella noche para destetar hijos de puta y sus giras por el Madrid la nuit Bocaccio y los garitos de la Costa Fleming. No corran que ya no existe, nos advierte el autor. Todo aquello que se fue para no volver.
El retrato que hace de Jack Nicholson es fantástico y creíble. Un auténtico stud o garañón californiano con sonrisa de Mefistófeles, el gran donjuán que tenía que echar a las grupies de la cama en su mansión de Beverley Hills y que pachasco en el Madrid golfo no se come una rosa, al periodista le hace una pregunta )Aquí donde se folla? Y ahí tenemos al protagonista el bueno de Carlos Sancho corresponsal en Londres tentandose la ropa y palpándose los machos como los primeras espadas antes de decidirse a pasear a su amigo la estrella de la Warner Brothers y todo un león de la Metro por las barras americanas de la carretera de Barcelona. )Aquí donde se folla? Buena pregunta que resuena en todos los ámbitos - la técnica novelística creo que se llama anagnórisis y es un recurso de los novelistas de raza- y resonará mientras el mundo sea mundo y por mucho que Gallardón y doña Ana Botella y otros munícipes de estrecha bragueta pero de doble moral quieran ponerle puertas al Campo, hasta el Valle de Josafat. Es el Avoglio una donna@ de Fellini en la secuencia triunfal de una de sus películas. Un loco subido a la copa de un árbol pegando voces diciendo que quería una mujer amenazando con no bajar nunca si no se atendía a sus reclamaciones. El enfermero jefe del nosocomio trae una escalera y hace trepar por ella a una monja enana, coja y horrible, ahora verás y el tío se calma oye. Pues Jack Nicholson igual que uno de los pobres diablos que en Madrid, en Moscú o en Berlín y a los que los ingleses llaman johnies que se van de putas.
Aquélla noche de farras sella el principio de una gran amistad. El actor le envía a Carlos Sancho todos los años por Navidad recordandole no solamente aquella noche que se fueron de picos pardos a la Costa Flemming sino la otra en que unos gitanos en un tablao flamenco de Córdoba estuvieron a punto de pincharle con la poderosa pues Jack con unas copas de mas había cometido la temeridad de tocarle el culo a una bailaora, lo que entre la gitanería es un crimen de lesa majestad que se paga con la muerte porque a las gitanas les está vedado el amor libre y no pueden acostarse más que con su marido.
Contrasentidos de nuestra existencia. Amilibia que tiene el RH como Dios manda y los cojones en su sitio pues eso nunca les faltó a los vascos, excepto a esa peste etarra que mata por la espalda cosa que nunca harían los verdaderos vascos, tuvo que salir de naja de Bilbao, lo mismo que de Córdoba con su amigo Nicholson huyendo por pies de la cabritera de un gitano celoso. Los polimilis habían puesto precio a su cabeza a él que es vasco de quinta generación y vasco hasta las cachas en su manera de ser y de contar. En su compañía a uno le entran ganas de entonar un zortzico o cantar alguna canción carlista de las viejas como El alcalde Aguigorriaga el que sabía tocar el chistu tenía mucha ilustración y todo el mundo le dice que se llama Pantaleón. La cosa tiene tres pares de perendengues pero son contradicciones de nuestra época nada racional.
Emilio Romero lo acogió en su periódico donde llegó a ser con Raúl del Pozo, José Luis Navas, Homero Valencia, Hermida, Cancio, Julio Camarero, Pilar Narvión, El Butano más agarrao que un chotis y de los que nunca te pagaba un café por eso es millonario claro y otros una de las mejores plumas de aquel diario Pueblo de feliz memoria. Yale era otra de las firma galanas. Tenía buen bastón en el pleno sentido de la palabra. Para rematar las faenas como queda demostrado en esta novela donde le echa una mano un amigo por entonces no había Viagra pero se pegaban gatillazos un poco menos que ahora eramos más jóvenes y remata la faena donoso campeador.
El jodío cojo otro que tal. Yale no alcanzó nunca la categoría de caballero mutilado pues había peleado en la trinchera de los del rabito y no en el bando vencedor me parece y el Emilio que también llamábamos medio pulmón pues andaba de la caja cambios mal y algo escorado le dio un puesto en la plantilla. En aquellos tiempos del Gran Romero no hacía falta ejecutoria de hidalguía. No había rojos ni azules todos eramos un todo ni vencedores ni vencidos ni winners ni losers. Bastabacon escribir medianamente y tener buen olfato informativo..
Raza de conquistadores la noticia en el corazón aquellos prohombres pioneros de la información y acaso de la literatura porque han introducido una nueva manera de contar historias, adelantados de un mundo feliz [(qué ironía! Huxley tenía dos copas de mas cuando escribió A Brave New World] o poseídos por el morbo de la tinta impresa ese duende de las imprentas que ha envenenado nuestro organismo más que el tabaco hasta morir abrazados al tablero de nuestro ordenador ahora y antes a la AOlivetti@ que a veces emitía quejumbres de mujer en trance de parto o dulces melodías del escritor que se sienta a hacer un ajuste de cuentas con la vida. A veces sonaban como estruendo de ametralladora o andanadas de un paco. La queríamos como una novia. Johny cogió su fúsil. Y Santiso su cámara. Amilibia su ordenador. Suena el teléfono. No lo cojáis que puede ser una noticia y entonces las noticias eran verdaderas bombas. Algo inesperado, no como ahora donde todo se ve venir y donde Matías Prats repite catástrofes tremebundas y acontecimientos terribles que se escuchan como quien oye llover. Hemos perdido un poco la inocencia. Los telediarios se parecen día tras día como un garbanzo a otro garbanzo. No nos conmueven. Puede que se trate de una táctica del Gran Cofrade del Ojo que todo lo ve y la Oreja que todo lo escucha para dominación. Las masas se dominan por el miedo y aquí la gente está crispada sí pero amedrantada. Y no hay cojones.
El retrato de aquella época tal como la vivimos le ha salido guay. Mucho mejor que cuentame. Un friso perfecto pero lo que más me admira es la valentía de Amilibia para contar el trance por los que algunos de nosotros hubimos de pasar. Se te cerraban todas las puertas. Palmaditas en las espaldas. Oye )dónde escribes? )adónde estás? Un día de esto te llamo y comemos. Las editoriales te devolvían los originales con la misma retahíla de siempre: nos ha impresionado su novela pero sin discutir su gran valía sentimos mucho no poder incluirla en nuestro catálogo. Una vez estuve a punto de quemar las filacterias como ese judío de una de las novelas de Phillip Roth sobre el judío que llega a Nueva York ciudad pagana y le entran ganas de echar al fuego los libros santos y los paños de oración. Una mano lo contuvo. Los profetas no se suicidan pero mueren en el ecúleo o son crucificados también es verdad. O les meten un tiro o les dan una paliza o le follan a la parienta o le meten caña por todos los lados. )Que queréis más? )Darnos por culo? Hay que seguir adelante con la cruz a cuestas aguantando la marea o siete plantes de metralla en el cuerpo y avanzando como en la Legión.
La denuncia y el reto que se plantea en El Amigo de Jack Nicholson sigue ahí: somos supervivientes de un mundo aterriza como puedas de las Hermida Girls y de los Ansón Boys porque aquí no es sólo Polanco el malo de la película oiga. Creo que ha habido otros peores, los embozados de la Derechona terrible que como me decía a mí una vez Luis Fernández Villamea prefiere entregar un hijo a dar una finca. No es esa Derecha de Fuerza Nueva sino otra más subliminal, sutil, la que nos puso contra las cuerdas. Del agua mansa me libre Dios. Eran los de la palmadita en el hombro y el a ver cuando comemos oye que por la espalda decían pobre chico, está acabado, es un borracho. Para que te dieran un trabajo en un periódico dice Amilibia tenías que ser una tía cachas capaz de hacerle un francés al jefe y un griego al productor. O ser un barbilucio algo maricón. La mamada una agnición elíptica con la que se caracteriza al pobre Carlos Sancho, ex corresponsal en Londres, ex periodista, casi un ex hombre como diría Gorki. Hay que ser joven, apuesto, sin un adarme de grasa y a nosotros se nos insinuaba la panza y tener en lugar de cabeza un cohombro, escribir mal contando lo evidente para que te dieran la columna soñada o un cargo. Y yo añadiría el ser renegado de tus convicciones, abjurar de tus principios más sagrados. Horcas caudinas. Si eres un gilipollas te publicamos la novela. Si no a la puta calle. Tiempos de la mamada y la mamandurria. El signo de la Bestia. )Quién aplastará la cabeza de la Culebra? )Quién va a luchar contra el poderoso Dragón? Y Lara como un gran Buda alegando su condición de legionario y de vendedor de libros a domicilio amasó fortuna en la Transición.
Amilibia es rotundo y deletéreo contra todas estar lagartas que han copado el mundo de la información. Las reinas de las mañanas. El morbo. Lo banal, lo venusto y lo sicalíptico. AAntes teníamos la Clave de Balbín que era un coñazo pero por lo menos daba altura a esta profesión@. A Brave New World. Gran Hermano nos vigila. No puedes pensar por tu cuenta. No te es lícito. Sin embargo, aquel falangista al que fusilaron un amanecer, grito que yo escuchara y no era delírium tremens como me advirtió el Ruli con su Asonrisa de hiena@-le clavaste en una frase Chus- en un velador del Gijón pronunció una frase que se oyó como un clamor de combate.
-Chupándomela.
Es lo que dice siempre un español cuando se enfurece. Este grito es recurrente en la novela que trata de reflejar una época, la de la Gran Mamada. Sólo nos queda montar un chiringuito en Villaponte, como Carlitos Sancho o retirarse a un convento. El bar de Villaponte es el ABeatus Ille@ horaciano de qué descansada vida pero no piensen ustedes eso. Pueblo chico infierno grande. Aquí todo se sabe. Hasta los pedos que te tiras los escucha tu vecina. Nuestras vidas están en escaparate. Vivimos en una sociedad transparente y de cristal. En Villaponte que puede ser el Escorial, Villalba o cualquiera de las ciudades dormitorio del cinturón de Madrid conoce a Patricia una estrecha que resulta luego una cachonda mental. Le daba morbo tocarle la entrepierna al corresponsal y hacerle una paja por lo bajini. Luego llega a ser una gran actriz. Otro personaje femenino Sara, la hija de casa rica y niña de familia catalana, educada en colegio de monjas y de esas que elegían los buenos partidos y tasaban los novios con regla de cálculo, da en ninfómana. El protagonista encuentra a su mujer en la cama con su marido y para colmo la madre a la que tanto venerara Carlitos resulta que era una bollera y un día que va al cementerio a poner flores en la tumba de su madre se encuentra allí a la que había sido su pareja durante cuarenta años. En fin, el sexo es aquí un recurso alegórico, un punto de referencia casi humorístico con los que el autor trata el friso de su galería de caracteres.
Los turistas japoneses empiezan a llegar cámara en ristre y el amo del local Carlos Sancho a contar sus noches de farra con la Estrella de Hollywood. Jack Nicholson que estás en los cielos. Esto es el no va más. El juicio de valor, inapelable. Toda una novela llena de buenos gags como les gusta a los scriptwriters de las poderosas internacionales del cine y acción que se desarrolla con movilidad en flahback. Encuentro, sin embargo, poco logrado y tratado sólo al pasar la vida de Carlos en Londres pero su escapada a Hollywood donde Jack Nicholson pone a disposición de su amigo una gran suite en su palacio de Beverley Hills, un Rolls y una choferesa que le abanique lo encuentro mucho más real. La segunda parte sobre todo ha sido escrita con prisa o al menos es la impresión que me da. Pero ya digo las cien primeras páginas son impresionantes. Oiga aquí donde se folla. No hay policía. Latiguillos que suenan en toda la película porque leo y parece que estoy sumido en la butaca de un cine viendo una cinta maravillosa.
Con respecto a la cita sobre la cautela en materia sexual creo que lo que dijo don Camilo Alonso Vega fue: AMi querido amigo, si no puede ser casto sea cauto@. El contexto que se da es otro.
Por el escenario desfilan como por el teatro de un gran guiñol los grandes vaivodas del mundo de la información actual Polanco, Hermida, Cebrián pero Amilibia se guarda muy mucho de citar a Ansón que también es otro gran gurú del Establishment y un hombre muy poderoso cerca de la Casa Real. Lo comprendo es lógico. Con los garbanzos no se juega.
Otro detalle que me enternece y digno de resaltar es que dedica la novela a su mujer, Ketty Kaufmann, una gran profesional, bella mujer y la santa que le aguanta. Detrás de todo gran hombre hay una gran mujer y si no hubiese sido por estas mujeres que han estado a nuestra vera en medio de tiempos tan difíciles no se lo que hubiera sido de nosotros. A mí sin mi María José y sin el Cerillas del Gijón me hubiera colgado de una farola de Recoletos. Umbral también venera a su mujer, España. Queridas, las otras son las ermitas. Vosotras, la catedral. En este caso creo que falla la creencia de que las mujeres no tienen bandera y orillan a los perdedores. Éstas no; todo unas heroínas manteniendose a nuestra vera cuando vinieron mal dadas. No creo que se pueda achacar a Amilibia de misoginia. Lo que denuncia él es el gran puterío que se ha montado durante la Transición. El puterío mental. No el físico `porque aquí cada uno estornuda como Dios le ayuda. Este puterío es mímico del culto al dinero y la gran crueldad, la violencia deshumanizada que nos circunda.
Considero que el feminismo torcaz y procaz es una forma de terrorismo psicológico que trata de capar al macho, desplazarlo del poder, quemar las naves, hacer harakiri, rendir culto a la muerte, lo mismo que el uranismo. )Qué creéis que a estos mamones les importa un comino la violencia de género que denuncian cada dos por tres? They thrive on it. Es el nido donde incuba la Serpiente.
Amilibia puso el dedo en la llaga. Gracias, hermano. Y a ti Ketty al año que viene en Jerusalén. Siempre fui amigo del pueblo elegido aunque nunca me las di de sionista. Israel, la tierra prometida, prefiero fundarlo en mi corazón. No en un espacio físico. Y Dios ayudará. Me llena de esperanza que se publiquen libros como El Amigo de Jack Nicholson aunque sea por editoriales minoritarias. Nunca puede ser más negro el cuervo que las alas reza un adagio ruso. Y siempre que llueve escampa decimos por aquí.

 

EL SASTRE GENARO EN LIEBANA

 


ESPAÑA DE MI QUERER ESTRELLITA CASTRO

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 ALFIZ DE SAN TIRSO DE OVIEDO

Estos tres arcos de herradura arquitectónicamente son un misterio. Demuestran la presencia en Asturias y Cantabria de alarifes musulmanes. Las arcadas se encuentran detras de la nave del testero de San Tirso y debieron de constituir parte del baptisterio- el bautismo mozárabe es por inmmersión y no por ablución- de la basílica del Salvador de Oviedo. Un enigma arquitectónico como el mismo nombre de Oviedo que procede de Jovis que era el genitivo de Jupiter-Jovis. Oviedo pues la jovial, sede del primer metropolita tras la debacle del 711. Los hispano romanos salieron zumbado para el Norte y sólo se sintieron seguros tramontado Pajares donde pudieron construir estas maravillas con nostalgia de Córdoba y con un tinte muslímico ewn los cimacios del alfiz. los tres ojos son un emblema de la defensa del Dogma Trinitario. Autores tan eminentes como Camón Aznar han escrito largos tratados acerca de este ventanal ahora tapiado

 

 BOXING DAY. AJARAFE (UNA NOVELA DE LA RECTA ESTIMATIVA QUE PUBLICO EN INTERNET)

16 de abril de 2004


ARIAS MONTANO, EL PLACER DE CONOCER LA VERDAD QUE HACE AL HOMBRE LIBRE Y LE LLEVA A DIOS. UNA GLOSA CRÍTICA AL ESTUDIO DE LA OBRA DEL MAESTRO FREXENENSE A CARGO DE JUAN JOSÉ JORGE LÓPEZ



por Antonio Parra Galindo

Ya los griegos entre los seres humanos distinguían tres categorías: la de los apegados a la tierra con poca discreción, más relacionados con las bestias que con los seres racionales; la de los comunes o vulgares que pasan por la vida sin pena ni gloria y parecen que han venido aquí sólo para hacer bulto; y la de los áticos, capaces de la contemplación y el discurso filosóficos. San Pablo a los mundanos les llamaba sarcinos o carnales a aquellos entregados a los fueros del vientre, el vino, las venustidades, las riñas y contumelias, la vanidad de las vanidades, etc., para distinguirlos de aquellos que conducen sus días al albur del espíritu y de lo trascendente, según los cánones de ese vivir hacia adentro que recomendaría, siglos más tarde, san Agustín a sus hijos.

Este es desde luego un concepto griego para los que la mujer todavía no era siquiera considerada como un ser humano, como tampoco los esclavos o ilotas, los metecos o desterrados. Se podía disponer de sus vidas impunemente. Y es que la filosofía platónica de la cual se nutre en buena parte el cristianismo hacía un amillaramiento escalonado muy riguroso entre lo apolíneo y lo dionisíaco para determinar las muchas jerarquías hasta alcanzar la condición de manumitido o liberto. Los que viven según el alma no han de barajarse en el mismo grupo que los ancianos que discutían en el ágora. La vida se escalona en una ascésis Un camino de perfección sustentado por el dominio de las pasiones. Gnosce te ipsum. Conocete a ti mismo. La πiσtiσ (fe) y la γnoσiσ(conocimiento) como entrada al portal de la sabiduría.

Unos buscan la salvación y otros la condena. Unos serán préditos y reos del fuego eterno y los otros bienaventurados. El evangelio insiste en este punto de despego de las cosas terrenales y de búsqueda de la perfección, algo que nunca podrán comprender los que se rigen por los códigos del bajo vientre y buscan una vida de placeres, orgías, odios, estulticias y enajenaciones mentales de todo género.



He aquí un toque de atención para los que nos azacaneamos por sobrevivir en estos agitados días del 2004. Aunque pecadores e inmersos en la batahola de un mundo en crisis y plagado de contradicciones y de convulsiones y de hiper actividad auto complaciente o auto destructiva, aspiramos a una felicidad según el espíritu, a esa sofrosine de los estoicos que se convierte en vida de gracia en el evangelio, por eso mismo hemos disfrutado el manjar suculento, esta ambrosía espiritual, que supone la obra de Juan José Jorge López que llegado a nuestras manos con los reclamos del tolle et lege y nos hizo pasar -¡bendito Agustín que nos iluminas con la llama perenne de tu divino cálamo!- unas horas de antesala o anticipo de ese paraíso prometido a los que mueren en la Fe, y que no consistirá en el goce de las huríes, como piensan los sarracenos, sino la contemplación y el canto, y la lectura, tal vez. Yo no me imagino un cielo sin libros. Arias Montano era también un hombre de libros. Sabía tanto y de todo- de lógica, ontología, medicina, y hasta de medicina y de folklore - que sus amigos le creían en la plenitud de los siete dones del Espíritu Santo. Cuando regresaba a su aldea de sus numerosos viajes al extranjero una mula tenía que llevarle a casa los fardos con los tomos adquiridos. Del concilio de Trento se presentó en Frejenal de la Sierra con un carro cargado de libros y de ornamentos que guardó en la ermita de la Peña de los Ángeles. Por eso Felipe II, su contemporáneo en todos los sentidos, nacieron y murieron el mismo año, 1527 y 1598, le nombró su bibliotecario. Y a los dos debemos tal vez hoy esa maravilla que es la biblioteca escurialense.

Los libros llevan a Dios, al pensamiento infinito. Conocer es amar. Y los buenos libros, como éste, no solamente arrastran al conocimiento y la verdad sino que también golpean el corazón con aldabonazos inefables que nos recuerdan la música arcangélica.

Se llama este tratado, un libro mayor y yo diría que definitivo para acercarse al pensamiento y a la obra del maestro frexenense, confesor, capellán, consiliario y legado de Felipe II en misiones difíciles en los Países Bajos y en Portugal, políglota, sacerdote santiaguista, ordenado de mayores en 1559 pero el que cayó algún sambenito acusado de pertenecer a cierta fratría sospechosa, El pensamiento filosófico de Benito Arias Montano: una reflexión sobre su Opus Magnum. Suculento bocado sólo apto para paladares exquisitos, y también un vademécum magistral que nos guíe por el camino de la esperanza y de luz en medio de la oscuridad de la travesía del desierto. El cristiano en nuestros días está necesitado como nunca del maná o frumentum, ese prandium eucarístico que nunca podrá encontrar en los programas basura de la televisión, sino en la quietud y el silencio de un paisaje con un buen libro como éste en el regazo.



Los poderes ocultos, esos que dominan por la amenaza y el miedo, el atracón de terror, el montón de cadáveres en cada telediario, es lógico que mantengan en prevención este tipo de escritos que no son carnaza para la plebe ignorante y enajenada, sujeta a manipulaciones constantes.

Si hay algo que distinguió a la Iglesia Católica es su exhortación perenne a la excelencia. A una vida mejor, no contaminada por vicios y bajezas. Pocas instituciones han producido tanta belleza moral e incluso física como ella. Para demostrarlo hay está la estética misteriosa de tantas catedrales góticas, los cuadros del Greco, las tallas de las Vírgenes Negras, los cantorales catedralicios celosos archiveros de las melodías registradas en sus neumas.

Pero esta riqueza muchos no la comprenden e incluso torticeramente tergiversan el sentido de la historia. Los libros que atacan a la institución eclesial alcanzan relieve. Sin embargo, las que la defienden o exaltan sus valores como Chateaubriand en su “El Genio del Cristianismo” están descabalgados o pasan desapercibidos.

Parece que conviene que el candelabro permanezca debajo del celemín para que no se perciba su luz. Este silencio con que se acoge la calidad y el mérito en pro de la bazofia, el duerno de los sarcinos de los que hozan por las páginas de la prensa de bulevar o de las insulsas revistas de la entrepierna o en esa literatura de bestseller de autores proclamados a dedo por los Kingmakers de las casas editoriales transnacionales es una astuta manera de censura subliminal que nos hace añorar los tiempos cuando en España hasta las verduleras sabían de teología y se discutía de omni re scibili. La multitud sigue pidiendo pan y circo. Es la única taxonomía por la que se rige la nueva cultura de masas. Todo lo que atañe a la panza, el dinero, los goles y líos de alcoba de Beckham impera. El caso es mandar balones fuera para evitar el sambenito de ser tachado de políticamente incorrecto. Porque entonces no vas al quemadero - los autos de fe de hoy día son más sofisticados y sin tanta bulla- pero puedes quedar en las galeras del ostracismo, meteco en tu propio país, extranjero en tu misma patria, tachado de la lista de los vivos y empadronado en la de los expedientados y aspirantes a una muerte civil que presupone hoy verdadera muerte en vida.

Entonces, en el siglo XVI, cuando muchos, por su ascendiente judío, se sabían algunos pasajes bíblicos de coro, razonar sobre cosas divinas, como le pasó a Arias Montano y al propio primado de España, el cardenal Bartolomé Carranza, podía ser más peligroso que ahora, desde luego, pero Dios estaba más vivo.



Los émulos de Nietzsche parecían empeñados en anunciar la muerte de Dios. Dio la impresión de que lo habían conseguido hasta que apareció Bin Laden a lomos de su caballo ruano, nuevo Almánzor blandiendo la cimitarra, alquicel y turbante al viento del desierto, al grito de Alá akber. Este grito hizo saltar de sus sitios a los ateos convencidos. ¿Vuelven las guerras de religión?

El libro de Juan José Jorge López nos devuelve a los ámbitos perdidos, a ese Señor de la esperanza, de amor y de sed de conocimiento que descubrió el obispo de Tagaste. El Dios verdadero y trinitario. Padre compasivo y lleno de perdón que no propugna la venganza. Hijo encarnado que murió en una cruz y resucitando venció a la muerte pagando los rescates de la redención por una humanidad rehén del pecado. Espíritu divino que recorre las páginas de la historia. Un triangulo. La perfección del círculo. A ese Dios lo lleva todo hombre metido en el corazón sea creyente o no. Intus est. Habla directamente al corazón. A Él se accede mediante la gracia, los sacramentos, el canto de los salmos, la oración, el estudio.

La orden agustiniana, la primera del monacato occidental, nos enseñó las grandezas del retiro fecundo en pensamiento y reflexiones e hizo suyas las grandezas del Beatus ille, que Cela sentenció con su atávica socarronería: “aquí el que aguanta gana” y fr. Luis lo plasma en una oda cincelaria después de haber sobrevivido al naufragio de la persecución y los malos quereres, con un “decíamos ayer” para dar tabla rasa a los tiempos de encarcelamiento:

Aquí la envidia y la mentira

Me tuvieron encerrado

Dichoso el dulce estado

Del sabio que se retira

De aqueste mundo engañoso

Y en el campo deleitoso

Con pobre mesa y casa

A solas con Dios se acompasa

Y vive ni envidiado ni envidioso



La idea puede venir de Horacio pero esta oda resume todo el gran pensamiento agustiniano. Debe de ser algo que imprime carácter, puesto que el autor, que ciñó el cordón de cuero y se puso la cogulla negra y la esclavina de estos monjes, no puede ocultar sus orígenes. Aunque sea en la actualidad un servidor del bien común y como destacado mando en las fuerzas de seguridad haya dirigido, en su capacidad de comisario, la sección encargada de la lucha antiterrorista- el Arcángel Miguel, valedor de iglesia y sinagoga los tenga del lado de su brazo fuerte-, en el siglo continúa bajo la influencia de la manera de ser de los claustrales, adicto a esa recia personalidad, rigor e ideas bien claras, que tuvo esta orden, quizá una de las más antiguas de la Iglesia.

Sirva como ejemplo el P. Ángel Vega que compuso la España sagrada. También fr. Luis de León y el propio Lutero ciñeron sobre sus lomos el cíngulo, símbolo de castidad y entrega a Nuestro Señor Jesucristo, aunque éste fuera demasiado alemán y orgulloso para pertenecer al cupo de humildes y sabios hermanos que ha dado la OSA.

El propio Azaña escribió el Jardín de los frailes en los que rememora sus tiempos escolares en el colegio del Escorial. Cuando las turbas marxistas llevaron a cabo una saca en aquel centro, el prefecto que tuvo el presidente de la república se libró de ser fusilado con los demás. El antiguo alumno, aunque no demasiado piadoso pero sí humanitario, consiguió un salvoconducto para que el agustino pudiera viajar a Francia.

El libro, musculoso y un verdadero “tour de force” en lo que se refiere a la investigación y cotejo de fuentes o labor de campo -hubo de compulsar los fondos de las bibliotecas españolas y una de Bélgica donde está depositada la mayor parte de la obra de este escritor extremeño, del que todo el mundo ha oído hablar pero del que se conoce poco, al estar escritos sus libros, según era precepto en esta época - Ginés de Sepúlveda, Erasmo, Vives y tantos otros siguieron tal costumbre-, en latín.

Parece escrito de un tirón, sin tropiezos ni iteraciones, con exactitud, pese a lo abstruso de las materias abordadas. Todas son claridades con hábil soltura de estilo, sin una falta, sin un gazapo en el discurso por los saberes antiguos.

Es un trabajo para quitarse el sombrero. El pergeño y la redacción - es el tributo que ha de pagar la aparente facilidad- debe de haberle costado a Juan José no pocos pervigilios y sacrificios de su tiempo libre pero su tributo a Arias Montano no parece escrito a ratos perdidos, sino que da la impresión de que todo fluye y se desenvuelve con esa trabazón, esa gufa argumentativa y coherencia procesal o sindéresis que sólo se aprende en la escolástica.

Arias Montano, experto filólogo y hebraísta eximio, hizo una nueva versión de la vulgata bajo la supervisión de su maestro alcalaíno, Cipriano de la Huerga, que suscitó envidias y rencores. Es lo de siempre. Otro dómine, León de Castro, rival suyo, sintiéndose despechado al haberle sido encomendado por el Rey Felipe II a Montano en vez de a él, la faena de acometer esta nueva versión de la Escritura, que no se llevaba a cabo desde Cisneros, lo acusó de judaizante.



No está claro si pudo pertenecer a los incipientes grupos de alumbrados, como el de Llerena, cerca de su lugar de nacimiento, o a los conventículos protestantes que agrupados en torno al Regidor de Toro, el veronense Luis de Seso, entregado al brazo secular en un notorio auto de fe en la plaza mayor de 1559, hicieron acto de presencia en diferentes ciudades españolas: Sevilla, Valladolid, Medina, y por los que se alzó proceso contra el mismo arzobispo y primado de Toledo, pues la inquisición no respetaba ni a rey ni a roque, fr. Bartolomé Carranza.

Al igual que éste, Montano pasó algunos años en Flandes y fue ponente del concilio de Trento. El Santo Oficio también tuvo bajo sospechas a otros padres de aquel concilio, los dominicos Domingo Soto y Melchor Cano. El proceso a Carranza en el cual no se nombra para nada a Montano pudo ser la causa de su caída, perdido el valimiento del monarca y la capellanía y el beneficio de confesor regio, y de su retirada a su escondrijo en la sierra de Aracena, concretamente en la Peña de Alojar donde pasó cuatro años retirado del mundo, muriendo en la cartuja de Sevilla el 6 de julio de 1598 meses antes que el señor al que tan cumplidamente había servido y que tan mal le pagó. Sus obras fueron inscritas en el Índice en 1612 y, aunque luego rehabilitadas, permanecieron en la oscuridad durante siglos. La tragedia de este gran hombre, como la de tantos de su tiempo, fue la de pasar de martillo de herejes en Trento a sospechas de sambenitado.

Jorge López señala que Montano era un extremeño bonddadoso, humilde y conciliador, pese a su gran ciencia y pese al hecho de haber estado su vida dominada por el deseo de saber.

A la cupiditas aedificandi de los romanos, que se pasaron haciendo obras públicas y edificios hechos para dudar hasta la eternidad, respondieron los humanistas del Renacimiento con la cupiditas sapiendi. Nada de lo humano les era ajeno. El saber era único y su enseñanza se distribuía repartido en centones. La música tenía relación con la matemática y con la cirugía y la medicina o la mecánica. No había especialización.



Montano era un humanista que intenta en sus escritos explicar se a sí mismo y cuanto le rodea desde una postura teocéntrica. Cree en la palabra y el poder del nomenclátor. ¿Qué fue primero la cosa o el nombre? Pues san Isidoro en sus Etimologías nos dice que el Señor puso los nombres antes de hacer las cosas. El título vino antes que el libro y el artículo. Pero esta idea no es suya. Es de Platón. El que sabe domina. La información es poder. In principio erat Verbum. Aunque tampoco hay que dejar de lado otra realidad. El que a veces la ciencia allega dolor y que para ser feliz no conviene saber mucho. Es la noción oscurantista del Kempis y de algunos reformistas medievales escandalizados por las discusiones bizantinas en la Sorbona.

Pero de lo que antecede se deduce que Dios antes de la creación dio los nombres y después se puso manos a la obra.

Contra esta idea, arriba y abajo del álveo de la historia, estuvieron batallando los enemigos de la Cruz. Su argumento más divulgando es decir que el cristianismo no es más que una armazón retórica. Este criterio inspira seguramente el empobrecimiento del lenguaje urbano de nuestros días, la anfibología del doble lenguaje en virtud del cual las palabras se vacían de contenido y significan a veces lo contrario de lo que antes expresaban.

Sin embargo, el pensamiento agustiniano es todo él una glorificación del Logos. Occidente no hubiera llegado a nada sin la retórica. Es el verbo el que precede al concepto. De ahí esa gran cultura, ese amor a la libertad que estriba en el Evangelio, contrario al pensamiento único, en aborrecimiento del fanatismo. No proviene el catolicismo, a diferencia del islam, de un solo libro y una sola escuela, un solo rito “porque muchas son las moradas en la casa de mi Padre”. Se muestra más ecléctico en sus procedencias y saberes.

De manera que Cristo se convierte en la síntesis, el ápice, el alfa y la omega, el antes y el después del mundo anterior a su venida y el futuro. Pero siempre será combatido por los anticristos vaciados en el molde del pensamiento único. Cuando empuñó el látigo contra los cambistas del Templo y llamó raza de víboras a los fariseos se rebeló contra los sacerdotes del sanedrín que se creían depositarios de la verdad y abogaban por la estricta sumisión a la ley unilateral. Con su sublevación el Gran Eleuterio, como le llaman los padres griegos, o libertador, puso boca abajo el mundo de la sinagoga. Se alzó en armas contra el “Establishment” del Consejo de ancianos. Y esa actitud no se la perdonarán nunca.

Corolario de esto mismo es la creencia sostenida por algunos milenaristas del quiliasmos postrimero - y Agustín que asistió a la caída de Roma bajo los cascos del caballo de Alarico era uno de ellos- de que el anticristo ha de tener sangre musulmana. Admitidos tales supuestos, estaríamos ahora mismo en los pródromos de esa parusía o segunda venida. Esto, claro está, no supone más que una conjetura. Todo lo que sube baja, y todo lo que empieza se termina. El universo que tuvo un principio ha de tener un fin. ¿Cuando ? Esa es la pregunta.



Los capítulos dedicados a la Cosmogonía es una de las partes más interesantes de este tratado sobre el Frexenense. Arias Montano - nos explica el autor - sostiene la idea de la creación ex nihilo que se fundamenta sobre el criterio estrictamente bíblico del espíritu soplando sobre el barro. Dios hizo el mundo de la nada. Empezó por el firmamento.

La nada era el caos y en ese caos cubrían los espacios una especie de magma viscoso. Es el maim o protoplasma que, al entrar en contacto con el eloim (ánima, soplo,hálito), dio paso a la vida. Esta noción la tomaron los judíos del hilomorfismo de la materia y la forma, el alma y el cuerpo, el ying y el yang de los chinos. El martillo y el yunque. La papeleta y la urna. El hombre y la mujer. El alma y el cuerpo. El espíritu y el cuerpo, etc. Hilomorfismo puro.

La ortodoxia católica había condenado en varios concilios el emanantismo, una herejía aparecida en el s. V y que hizo suya Mahoma, con su “Alá es grande”, frase que traduce las palabras de Platón el cual creía que todo cuanto había en el mundo emanaba de un ente supremo. Lo que estaba abajo era reflejo de lo que estaba arriba. Lo pequeño se corresponde con lo grande. Lo blanco con lo negro. Lo alto con lo profundo.

Aún no había surgido Darwin ni Teilhard de Chardín, refractario a creerse lo de la generación espontánea bíblica. Todo efecto ha de tener una causa, para rebatir esta noción con que comienza la cosmología judeocristiana, atentando Dios contra las leyes físicas.¿Podrá Dios ir contra sí mismo?

El Génesis preconiza esta idea de la creación de la nada, del soplo divino sobre el barro. Fue un arranque que transforma la potencia o materia (maim) en acto (eloy) espíritu divino. Todo de golpe, sin dilaciones ni intermediarios en un pispas. El frexnense no anticipa la tesis de la evolución pero sí la de Laplace y la del Big Bang de los físicos de Palo Alto. Nos habla del ichi o fiat de la Encarnación. Un “hágase” que sonó rotundo destapando el odre de los vientos, poniendo en movimiento las esferas, haciendo manar las fuentes y el agua fluyendo por el cauce de los ríos. Todo lo hizo bien. En todas las cosas puso su sello. Convirtió el caos en cosmos. Todo lo ordenó. Con la potencia de su brazo dio un empujón a la noria y los cangilones empezaron a rotar.

La obra no ha terminado porque el universo es un concepto en expansión. Desde entonces seguimos inmersos en el torbellino de este “fiat” porque el proceso no se ha cerrado. La biblia no es oscurantista, según sentencia Arias Montano; se compadece con el criterio de la evolución.



De ahí ese amor que profesan los cabalistas por la Escritura. En sus páginas creen advertir el rastro del pasado, el aviso del presente, el barrunto de lo porvenir. Sus enseñanzas - y esta es una intuición sorprendente para un hombre que vivía en la segunda mitad del siglo XVI- no están en colisión sino en colusión con la ciencia, proyectándose en todo el conjunto el lenguaje críptico en el que se expresan los escritores bíblicos bajo la inspiración del Espíritu Santo.

El afán de conocer es figura del pacto que hizo Jehová con el pueblo elegido al entregar a Moisés el Covenant. No se trata de un caso cerrado sino de un proyecto otorgado en esbozo y que el paso de los siglos irá culminando con arreglo a los designios de la Providencia omnisciente.

Lo primero que creó Dios fueron las luminarias. “Hágase la luz y la luz fue hecha”. Después de las estrellas, los planetas. Montano, según nos explica con su convincente hermenéutica Juan José Jorge, no suprimió las artes adivinatorias, porque pensaba que el porvenir del hombre estaba escrito en las estrellas. Tampoco rebate la magia natural, que hay que diferenciarla de la negra o diabólica, obra del hechicero maligno.

Esta magia natural se enseñó en las aulas universitarias, en los claustros catedralicios y en los conventos y tirocinios jesuíticos hasta el s. XVIII. Hace unos años llegó a mis manos un texto anepigráfico- estaba arrancada la cubierta-, que bajo el título en páginas interiores de Magia natural y filosofía oculta trataba de estos supuestos, y bien pudiera haberse debido a la pluma de Arias. Lo que parece obra de trasgos al principio, luego, descubiertas las causas, encuentra explicación lógica.

La Magia fue mentora de la alquimia y formaba parte de las disciplinas anejas al Trivium y al Quadrivium, los siete saberes principales, los que ponen a la mente humana en el camino recto antes de llegar a la piedra filosofal, o de encontrar el quinto elemento o quintaesencia. Los otros son: agua, fuego, aire, tierra.

Como se comprobara, esta cosmogonía del Génesis se diferencia bastante de la teoría del origen del mundo que dan las religiones sincretistas. Griegos y romanos no se tomaban muy en serio a los dioses del Olimpo presididos por Zeus Tonante. Su teodicea es ridícula. Téngase en cuenta que el étimo “θeos”, que en lengua griega no vine en mayúscula, es la palabra que utilizamos los españoles para indicar este concepto a través del puente del latín: zeus, theos, dios.

El Dios semítico, celoso, vengativo, interventor en los asuntos mundanos para salvar a un pueblo en perjuicio de otros - la Biblia resulta a veces un cuento de las Mil y una Noches y otras, una película de buenos y malos, una crónica de crueldades y de perversiones- fulminando ab alto a los filisteos o parando el sol para que Josué pueda ganar la batalla, es otra cosa. No causa risa sino pavor.



Es El que es, Jehová. No se atrevían los judíos a llamarle por su nombre; por eso utilizaban circunloquios para designarle: Gharon (el alto), Golán (eterno), Tholedah (sin tiempo). Fue ese Dios grande en el Sinaí que llega a entrever Castelar en su magnífica elocuencia. Es ese Alá sanguinario de los moros empuñando la cimitarra con llamadas a la oración cinco veces al día, la peregrinación a la Meca, la anúteba o guerra santa. Es un Dios que nunca se emborracha como Jupiter ni tiene deslices con las otras diosas y que nada tiene que ver con el Cristo amoroso y lleno de perdón que nos bendice desde la mandorla del Pantocrátor.

En su nombre no se puede matar porque predica algo muy difícil de cumplir a no ser con fuerzas sobrehumanas: perdonar los agravios, no utilizar la espada. Porque el que a hierro mata a hierro muere. En cierto modo el mandato evangélico tronza las normas establecidas por la naturaleza. Y volvemos a esponjarnos en la duda antigua ¿Puede Dios contradecirse?

Los musulmanes, proselitistas e invasores, consideran que la religión ha de ser impuesta a sangre y fuego. Los judíos, por su parte, nunca tuvieron misioneros. La religión para ellos es una ejecutoria de hidalguía, que se transmite desde el claustro materno. Apenas tienen conversos. Se consideran acreedores del vaso de la elección. No son violentos, creen en la guerra justa y defensiva. Se muestran en la batalla por la construcción del Eretz Israel más inteligentes y menos bestias que sus rivales sarracenos. Sin embargo, su religión no manda la misericordia sino la estricta aplicación del ojo por ojo que les obliga a arrasar la casa y sembrar el campo de sal -venganza bíblica- de todo aquel que se atrevió a alzar la mano contra Israel en cualquier acto terrorista. Consideran la vida sagrada y así todo judío después del Bar Mitzav se convierte en hallahah, es es: en santo.



Para Arias Montano no hay contraposición entre razón y fe, al tiempo que, escriturario avisado, se atiene a las fuentes rigurosamente hebraicas de la la revelación y las interpreta en su parénesis al pie de la letra, porque, ya lo hemos señalado, ésta es la versión cabalista que ve en la palabra de Adonai la fuente de todo conocimiento. El cristianismo, por su parte, bebe no solamente en el hontanar de la letra sagrada sino también en el de la tradición, incorporando a la liturgia y al calendario eclesial viejos ritos paganos cristianizados o adscribiendo al catálogo de los santos héroes míticos de dudosa existencia como san Cristóbal, san Jorge, san Nicolás y que en buena medida parecen apócrifos pero que excitan al fervor popular. No puede haber religión sin un cierto entusiasmo y el entusiasmo es sinónimo de endiosamiento en griego (εv θεoς). En la Encarnación Jesús se hermanó con nosotros, cargó a cuestas con nuestros pecados, nuestras dudas, sin romper del todo los lazos que ataban al hombre con su pasado.

El caso de Pablo arrasando los ídolos y apagando las velas votivas en el altar de Afrodita en Efeso - el Apóstol de los gentiles era un judío zelotes y muy exaltado - es una excepción. Los primeros evangelizadores al anunciar la buena nueva fueron tolerantes y bastante permisivos con el legado pagano. Cabe recordar, asimismo, que todo el NT excepto Mateo está escrito en griego, la lengua en la que predicó Jesucristo, que era, según alguna paleografía moderna, un judío helenizante, aparte del arameo. La herencia clásica pesaba mucho entre los primeros cristianos. De hecho, todas las conmociones religiosas, las disputas inter sinodales y los cismas tienen por marco este ámbito de los que propugnaban una estricta observancia del bagaje semita y el gentil dentro de los bautizados. Así, las herejías de monotelitas, monofisitas, donatistas, pelagianos, arrianos, nestorianos, iconoclastas y demás. En los primeros ciclos a san Pablo lo tenemos enfrentado con san Pedro. El problema, el de siempre: los judíos.

Siempre surge una voz clamando por la vuelta a la antigua observancia. Y esa voz es la de los textos sagrados. Sin embargo, cada vez que se levantaba esa voz había que temer revueltas, guerras y sediciones. Así es la condición humana. El hombre hecho del barro se escuda en la divinidad para dar rienda suelta a sus egoísmos fanáticos.

Para contemplar la historia con una cierta perspectiva, no queda otro remedio que olvidarse de las bajezas de la rastrera y difícil convivencia política y subir más alto. El universo es puro e incontaminado porque lo alumbra la llama de ese horno o pebetero perpetuo que es el sol. Arias Montano describe al mundo como una esfera. En geometría la esfera simboliza lo perfecto. En ella caben las hierbas, las piedras, las aguas, las quintaesencias del quinto elemento. Al espacio lo llama makom y al tiempo gholam.

Dios todo lo hizo bien. Los ciclos estacionales marcan a compás el giro el de las esferas en armonía, pero Montano, aunque escuchaba esa música serena de Salinas a la que canta fr. Luis en una oda, no había abandonado, con la gente de su época la idea del geocentrismo antropológico del Renacimiento. Para ellos la tierra y el hombre eran la medida de todas las cosas. A la sazón no había aun levantado cabeza Galileo con su tesis heliocéntrica.



Las observaciones que hace el autor sobre el pensamiento montanista en lo tocante a la creación del hombre y de la mujer advierten de la inviolabilidad del matrimonio santificada por el matrimonio cristiano, y cita al efecto la Carta ad Efesios en la cual san Pablo manda a los desposados quererse como partes de un mismo cuerpo que alienta bajo un único espíritu, pero también dice: Esposa os doy y no sierva”. Pocas religiones han hecho tanto por la manumisión y la igualdad de derechos, contra todo lo propalado por las feministas, como la Iglesia. Prescribe la tolerancia, la compasión, el respeto mutuo. Nunca la guerra de sexos ni la violencia de género. Es curioso; muerto y finiquitado el marxismo con su filosofía de la lucha de clases aquí seguimos enfrentados con la lucha de género, que está destruyendo la célula nuclear de la sociedad española, la familia, por un lado, y, por otro, rebajando a la mujer a su antigua condición de objeto de deseo. El hedonismo imperante nos las hace desfilar todos los días por la catasta. Y por ese camino llegamos a un aberrante culto al cuerpo y a la fortaleza física que junto con la emancipación de la mujer y la libertad sexual nos pueden llevar muy lejos. Pero ese no es nuestro asunto.

Volviendo a Montano, éste nos dice que el hombre y la mujer son complementarios, partes de un mismo todo. La mujer para el hombre no ha de ser un factor perturbador, ni viceversa. El hombre es el espíritu y la mujer la materia. Ésta por tanto está más pegada a la tierra. Dos seres en armonía, el orden dentro del caos de la naturaleza.

Sigue el autor haciendo un repaso a todas las disciplinas del saber abordadas por Montano. Es muy interesante lo que nos dice de la Medicina de la cual tenía grandes conocimientos el sacerdote gracias a la amistad que tuvo en su juventud con Francisco de Arce al que conoció en Salamanca. Así que dio una singular importancia a los tratados de Medicina y de Farmacia en la catalogación que hizo de los libros para la Biblioteca del Escorial, cuando el rey Felipe II le encomendó la tarea de documentar arhivísticamente todos los fondos de una de las librerías más importantes de la cristiandad y que ha pasado hasta nosotros.

Montano era un hombre total y también contradictorio. Aspirante a la vida solitaria y al horaciano “Beatus ille”, estuvo enfrascado en tareas diplomáticas y políticas de su tiempo como fueron el Concilio de Trento, la pacificación de los Países Bajos y de Portugal. No se concibe cómo pudo escribir tanto, casi más que el Tostado y con tanta penetración sobre los temas más diversos; el hombre, Dios, la naturaleza caída, el pecado, la muerte, el fin del mundo, la ortografía. Más de cien volúmenes. Creo que su semblanza literaria ha quedado bien plasmada en este libro de Juan José Jorge. Nos le presenta como un antiguo Argos de la sabiduría.





Lo hemos leído con fruición e interés, verdadero prandium espiritual en nuestros días. Pero hay un aspecto insinuado en toda la obra y que no ha podido ser abordado, lógicamente, y por menudo, como podrían ser las relaciones de Baruj Arias Montano con Bartolomé Carranza. Los dos fueron asesores y capellanes de Felipe II. Los dos viajaron con él a los Países Bajos y a Inglaterra, entrando en contacto con el mundo bíblico judeoprotestante, que irradiaba de Amberes y de Amsterdam. Fue en Flandes donde publicó el primado Carranza su Catecismo que habría de traerle tantos quebraderos de cabeza y la Biblia regio de Pontino incoada por Arias se publicó en Bruselas donde yace gran parte de su obra inédita. Esa traducción pondría en su entorno el formidable aparato logístico de la Inquisición. ¿Era fruto de malquerencia o una nueva y peligrosa interpretación del cristianismo? Arias Montano como Carranza mira con cierto desdén el culto externo y aboga por una interiorización de las relaciones con Dios. En esa órbita giran santa Teresa, san Juan de la Cruz, san Juan de Avila, pero también Miguel de Molinos y todos los alumbrados. Felipe II, al que denuestan con tanto ahínco, al defender la ortodoxia libró a España e Italia de las conmociones de una guerra civil por causas religiosas. Tuvo que cortar por lo sano y se le motejó de cruel. ¿Pero no fue más cruel Calvino quemando a Miguel Servet porque contradecía sus convicciones bíblicas acerca del flujo sanguíneo? Si resulta que el culto a las reliquias y las cruces no eran más que dos palos cruzados - por ahí empezó todo- nos hubiéramos quedado, llevados por el viejo furor iconoclasta de hugonotes y luteranos, sin las estatuas de Miguel Ángel y sin todo el arte cristiano del Renacimiento que es muy rico y copioso, y las iglesias vacías sin retablos, y oliendo, como muchas ahora, a gatizo. Me parece a mí que esa veta externa del catolicismo, aunque provenga del paganismo, es importante. La abolición de la rica liturgia romana, la supresión del latin como lengua universal de la iglesia - que a algún cura con mala uva he escuchado yo decir que bien hecho porque era la lengua de los que mataron a Cristo, cuando esto no es verdad, en la crucifixión se habló griego y arameo-, el abandono de las antiguas posturas, el auto de fe y la quema de los viejos libros, manuales, cartularios, libros de horas, catecismos que han quedado postergados en favor del retorno a la Biblia a palo seco, son cosas que asustan y preocupan a los que verdaderamente hemos amado a la Iglesia. Nos duele que ésta se haya convertido en una ONG,. Que padezca macrocefalia con una gran cabeza - un papa en capa magna y en silla de ruedas que parece haber pactado con los poderes del siglo pues parece ser que le gusta ser un héroe mediático con merma de las obligaciones de su magisterio- y un cuerpo raquítico con una feligresía abúlica y rutinaria y un clero que en sus prédicas se van por las ramas y no explican el Evangelio con arreglo a las necesidades y preocupaciones del hombre de hoy. No denuncian. No protestan. Hacen simplemente encajes de bolillos. Si la cabeza ha pactado - me parece que en parte las tesis de Lutero con respecto al papado no iban descaminadas- con los poderes fácticos y están al servicio del imperio otra cosa no podían hacer los miembros. De aquellos polvos estos lodos. Si esto hacen los rabadanes qué no harán las ovejas. Quizás a esta iglesia, dominada y sometida a los poderes de la sinagoga, a qué no decirlo, la salven sólo los diáconos. Es eterna, de eso no me cabe la menor duda. Quizás estemos a las puertas de una impasse. Esto tiene que dar un vuelco. Si no, se acaba.

El libro de Juan José Jorge nos ha retrotraído al gran tiempo que tuvo el catolicismo, su hora mejor y al hilo del mismo hemos aportado estas sugerencias que son, claro está, impresiones personales y preocupaciones de la hora actual cuando hay tantas instancias que abogan en favor de la sustitución de la Crucifixión, obra de la redención y sacrificio del Mesías, de forma total, por el Holocausto o muerte de unos pocos. Puede que ahí estribe la razón de nuestros males. El mundo actual se enfrenta a un problema de conciencia entre los que niegan y los que confiesan a Jesucristo, entre ovejas y cabritos, bienaventurados y préditos. La amenaza del islam y la pressura gentium- pues no otra cosa son las emigraciones en masa que padecemos- vuelve a tener todos los visos de castigo divino y un recordatorio a Europa para que regrese a vivir al pie de la cruz, un consejo difícil en estos tiempos de comodidad y de egoísmo, uno añora los días en que los obispos, caballeros prevenidos en frontera, iban a la cruzada, como don Rodrigo Ximenez de Rada, el de las Navas.

Pocos cristianos parecen dispuestos ya a dar testimonio de su fe derramando su sangre por el Salvador. Vino el separador y sembró nuestros campos de sal. Conocía bien nuestras costumbres y parece haber ganado la partida. Lo importante hoy es el bienestar. Montano murió el mismo año que Felipe II en 1598, cuatro siglos antes del desastre, y diez después del naufragio de la Invencible. Había nacido en 1527. Era de la misma quinta que el Rey Prudente. Sosegáos.

España, despierta.



Antonio Parra Galindo