2026-04-17

RODRIGO ROYO EL MEJOR PERIODISTA Y EXIMIO NOVELISTA. PADECIÓ PERSECUCIÓN DE LOS INSTALADOS EN EL FRANQUISMO. SU NOVELA "TODAVÍA" UNA DENUNCIA DEL SISTEMA CUENTA CÓMO LOS UE GANARON LA GUERRA CIVIL FUERON LOS GRANDES DERFROTADOS

 "TODAVIA", LA MEJOR NOVELA DE LA GUERRA CIVIL

 



 



 



Por ser el otro día las Candelas no corrimos el gallo la antevíspera pero fuimos en procesión con las paridas con un pichón y dos tórtolas y a la mañana siguiente una vela a san Blas que nos librará de la tos ferina.



 



Con hogueras honramos a santa Brígida y hoy santa Águeda bendita nos muestra, pudorosa, los pechos cercenados por el pretor Quinciano a cuyo apetito carnal no quiso condescender aquella doncella romana ¿Por qué, cobarde, cercenas las tetas de una mujer? La gloriosa virgen siciliana nos amamantará con el maná de la Redención y los zamarriegos están que lo tiran. Es fiesta en Zamarramala y dicen que hoy mandan las mujeres y aunque no lo crean las “Pusis” Cristo fue el primer feminista.



 



Pero me inhibo, no quiero leer las noticias amenazadoras que coartarán nuestras libertades y, uncido al carro vigilante de Google, me sumo en una de las novelas que guardaban turno en las filas de mi anaquel “Todavía” de mi maestro Rodrigo Royo y paso una horas deliciosas estos días primeros de febrero cuando vuelven las cigüeñas y la epacta llega bien apretada de festividades y honras significativas a los santos mártires, doctores, confesores y santas vírgenes de nuestra Santa Madre la Iglesia.



 



¿Será que en las auras de la noche hay un remecer de primavera? La novela de mi maestro y director el que me abrió las difíciles y misteriosas puertas carreteras de esta profesión y parece que me habla desde las páginas del libro primorosamente editado y que fue premio Ateneo de Sevilla 1974 es un grito frente a las crueldades del destino y un susurro de resignación pues tendrá que ser así aunque no sea justo tanto olvido.



 



Escuché la voz de Rodrigo, su carcajada, su estilo inimitable. Escribir es encontrar una voz propia que llega entre las alas de los ángeles y me acuerdo de la frase de Quevedo Escucho con mis ojos con los muertos vivo en conversación con los difuntos. Es la magia de la literatura y hay que dar gracias a Dios porque los españoles podemos hallar verdaderos tesoros escondidos en los libros de autores a los que dieron de lado, de apellidos malditos, ristra de nombres descatalogados.



 



Ningún texto de los que pregona el Mundo en sus páginas culturales ensalzando mediocridades en inglés logra la talla de un manuscrito como este (Rodrigo Royo siempre escribía a mano y con pluma, nunca a máquina.) Claro esto es la ley del embudo. España vive un proceso de desespañolización tendente a privar a las nuevas generaciones de la verdad y del goce estético. España despanzurrada y exangüe, España sin medula. Es un ente de razón, una mariposa disecada entre las páginas de un misal.



 



 Este olvido es para mí mucho más nocivo que todos eso escándalos financieros de la hora presente (a nuestros cronistas de la radio y de la tele, a nuestros bustos parlantes parece les dieron azogue y pica, pues no paran, oye, en sus letanías, el país está hecho una braga)) que siendo graves en sí tienen por objeto comerle el coco al currito de a pie, lavarle el cerebro. Friegas de papel de estraza de crispación, insultos al pasado.



 



El mensaje de esta gran novela dice que los vencedores habiendo ganado la guerra luego la perdieron en la paz dentro de un marco largo de la legalidad y la reconversión tecnológica, del fracaso de las ideologías. De ahí nos viene el letargo.



 



Los luchadores por la libertad de uno y otro consorcio devinieron esclavos. Hemos vuelto a la normalidad, se escuchaba el aullido cenagoso de la mentira. Las espadas lucían en el aire esgrimiendo su desquite. Los goznes de la historia chirriaban estridentes con su oxidada marcha atrás. Estamos otra vez en el punto de partida pero qué hermoso era el verano en Alea. Queremos mujeres y a vosotros ¿os gustan las profesionales o las aficionadas? Igual me da, yo lo que quiero es joder… pero en la inmensa oscuridad del cielo las estrellas se desvanecían asustadas...



 



Miguel Chorreta el anarquista y Rafael el falangista el hijo del terrateniente se parecen como dos hermanos mielgos y se complementan en su mentalidad revolucionaria, en su bondad en su lucha por el bien común, apéndice psicológicos de las contradicciones del novelista, puesto que articulan en su propuesta revolucionaria dos aspectos de la vasta personalidad del autor que en Alea (Alcira) en la Mancha valenciana efectúa un canto a su patria chica como apéndice de su patria grande: EspañaAlea era una tarjeta postal un pueblo con castillo en manos de veinte familias. Alea. Alcira. “alea jacta est”. Nunca sin embargo pasaremos el Rubicón.



 



Viene la revolución y Chorreta manda fusilar al dictado de lo que le impone su mente pero contraviniendo los consejos de su corazón al cura a don Práxedes y a otros diez más. Les dan el paseo de madrugada a la luz de los faros de un Hispano Suiza con el motor al relentí iluminando la ardiente oscuridad del barbecho una noche de agosto. Escena impresionante. Cuando entran los nacionales y cambian las banderas, Chorreta y sus compinches serán pasados por las armas, cabe las tapias del cementerio. Eso sí los nacionales a sus víctimas no las paseaban,  las fusilaban tras un juicio previo ante un consejo de guerra aunque para el caso viene a ser lo mismo. Escena no menos impresionante porque entre le pelotón de soldados hay algún militar que se viene abajo y rehúsa la orden de fuego. Rafael el falangista quiso  reanudar la labor dejada a medias por el anarquista pero a Rafael también fue engullido por las pirañas de la normalidad: los banqueros, los tecnócratas que mean agua bendita, la imponderable castuza política que cayó sobre nosotros como un baldón.



 



Ni Galdós ni Baroja hubieran sido capaces de describir una cosa así, con tanta solercia, con tanta acuidad, con tanto salero. Eran demasiado garbanceros, demasiado famosos y en este país unos ensillan y otros cabalgan. También en literatura.



 



Rodrigo Royo realiza un tour de force en tales episodios con capacidades sinfónicas porque era aparte de un gran escritor y periodista un excelente violinista La novela viene a tener calidades de partitura sinfónica. Cruda trama pero tan árido escenario se le hubiera ido de las manos a cualquier narrador menos capaz. Entre medias se dan cita la ternura, el amor, las dudas porque ni unos ni otros son enteramente buenos ni enteramente perversos. La guerra. culpable del odio fratricida, se escucha lejana en este pueblo de la retaguardia.



 



El enfrentamiento de dos ideologías urde los hilos del pathos que dejaría un reguero de sangre y más de un millón de muertos. Después, cada mochuelo a su olivo.



 



Miguel Chorreta (maravillosamente descrito y una prolongación del alma del novelista) aparte de guerrillero se muestra como un organizador capaz que piensa en el futuro e idea un sistema de pozos artesianos para extraer de los montes cercanos un raudal que llevase el agua al pueblo de secano. Luego está la gracia, la chispa, el donaire y el interés que hacen sugestiva y maravillosa a una obra de arte, el lenguaje, la sintaxis de un estilo sencillo pero por eso mismo inimitable.



 



He escuchado la voz de Rodrigo a lo largo de estas páginas, sus carcajadas, su inconformismo, su intolerancia, su bonhomía y su perdón porque era generoso y magnánimo con sus semejantes (Padre, perdónalos) y la alacridad frente a las cuestiones sexuales.



 



El capítulo del burdel de Valencia donde conocen el amor los jóvenes de Alea constituye una obra maestra de psicología así como la descripción del amor platónico que siente Rafael hacia su novia Carmenchu a la cual no llega a conocer en sentido bíblico  Los hombres y las mujeres cuando les ha salido callos en el corazón sienten la punzada del desencanto por no haber consumado el amor de su adolescencia. El hombre a veces lo perdona y se lo perdona a sí mismo. La mujer no se lo perdona jamás ni se lo perdona al hombre. Volver la vista atrás ¿para qué? 



 



Ello revela un gran conocimiento por parte del autor de la psicología amorosa. Estas rendijas del pasado quedarán en el recuerdo como burletes que nadie conseguirá tapar. Miguel el jefe del comité es el buen salvaje pero el destino le va a jugar una mala pasada a este anarquista cuyo ideal consistía en hacer el bien y si no lograba hacer el bien realizar el menor daño posible a sus semejantes.



 



Hay la escena de la castración de un miliciano e incluso la violación de una mujer que a no ser por la pericia para relatar que exhibe el autor hubieran resultado chabacanas pero se convierten en elegantes páginas de humor y de distanciamiento cervantino.



 



Todavía” es un clásico, sin duda una de las grandes novelas de nuestra guerra civil escrita de forma sencilla, ágil pero manejando infinidad de recursos de fabulación que sólo poseen aquellos hombres del Movimiento (Tomás Salvador, Luis Romero, Emilio Romero, José Luis Castillo Puche, Rafael Sánchez Mazas, Rodrigo Royo, Álvaro Cunqueiro, Cela, Vicente Soto) toda una pléyade surgida en aquel illic et nunc que nunca volverá a repetirse en España. “Todavía” me ha traído esta noche auras del azahar de los naranjales levantinos en este día frío de Santa Águeda cuando en Madrid empieza a sentirse la primavera.



 



La última vez que lo vi el año 80 ante una mesa enorme de caoba de director de periódico – parecía un evacuado de la guerra civil- de la calle San Roque, cerraba hostigado por unos y por otros el diario Informaciones daba sopas a un gatito que le habían regalado las monjas y me dijo:



 



-Hora es ya de irse a escribir una novela



 



Nunca la llegó a escribir pero se puso a tocar el violín para amansar a las fieras. Sus acreedores le zarandeaban por la pechera. Murió a los pocos meses.



 



Todavía” fue su testamento literario pero esta noche de febrero oí su voz que me gritaba. Rodrigo era un ángel encaramado en lo más alto de un lucero. Lo fusilaron unos y otros y su voz o su lamento que escucho desde mi celda es el llanto de España.



 



Todavía no nos podrán arrebatar el entusiasmo, el goce estético que nos produce una obra de arte, aunque lo hayamos perdido todo, hasta la camisa a manos de los arrebatacapas de siempre. Estamos rodeados y hoy el cine, la tele, los periódicos, los “books” son una herramienta propagandística. Fuera, quedan pocos todavías. Mejor encontrarlos adentro.



 

 

CON MI SEMINARFIO VACIO EL LIBRO QUE ME COSTÓ MÁS TRABAJO INICIÉ UN VIAJE A NINGUNA PARTE PERO ESTOY ORGULLOSO PORQUE EN ESTA OBRA HAY UN ATISBO PROFÉTICO SOBRE LOS PECADOS MORTLES DE L VATICANO

 del capitulo de mi libro "La iglesia vacía los pecados mortales de la Iglesia"

 

En mis trabajos de investigación sobre la novela picaresca me encontré con bastgantes sorpresas y una de ellas fue la biogvrafía de fray Francisco de Reinoso de la OP. este dominico vivió en Roma en la opulencia y la gran corrupción que siempre ha generado la ciudad de los papas y de los cesares. coincidió con otros muchos clérigos y personas consgradas que se buscaron la vida y la fortuna junto a los muros de San Jjuan de Letrán. Reinoso debió de ser un fraile disoluto que mediante favores entró a formar parte de la corte papal de San Pío V el del catecismo, la misa tridentina, las excomuniones a Lutero y la victgoria sobre el turco en calidad de pincerna. su misión era probar el vino y los manjares de las comidas para impedir que Su Santidad fuese envenenado. hay un Reinoso que es cardenal que aparece omo cliente de la Lozana Andaluza. personaje preminente y generoso al que acudían muchos de los españoles que viajaban a la Ciudad Eterna a la busqueda de una sinecura, una canonjía o un arciprestazo en cualquier punto de la península ibérica. ¿Qué hay de lo mío? el religioso palentino propuesto cardenal no era siquiera sacedote sólo tenía ordenes menores. A la muerte de su tutor pierce la privanza y regresa a España pero no viene con las manos vacías sino como un magnate. en su pueblo entra en carroza y se celebran banquetes para conmemorar su ordenación sacerdotal. felipe II le nombra obispo de Córdoba. Entonces su vida pegó un vuelco porquie se dedicó a la practica de la carid y al socorro de los pobres. abandonado el regalo de su antigua vive como un santo asesorado por los jesuitas. incluso llega a hacer milagros. no sé hasta que punto sus biografos dandole a la cometa de la fantasía, quieren expòneciar a Reinoso comno paradigma de mitrado de la Contrarreforma (luchando contrta el nepotismo, el absentismo, la simonía, y la reforma de los curas visiosos) este apartado no le gustó a Luis de Gongora que era uno de los miem bros del cabildo al que su obispo llama al orden por "fumnarse" la vísperas. "Cuando pitos flautas y cuando no flautas pitos". los escritores eclesiáticos no suelen ser buenos memoralistas y esta tendencia a la eulogía y al milagro determina que los libros de su vida y fechos no sean demasiad objetivos. Sin emb argo, las andanzas de este obispo renancentista,. primero disipado, luego arepentido cabrían en una buena novela.

 

 

 

Sirvió como esculco copero pincerna o maestresala de uno de los grandes papas de la cristiandad autor del catecismo y del misal sagrado que estuvo vigente hasta 1965 el de las misas en latín, el canto gregoriano y el rigor de la epacta una de las grandes consecuciones del cristianismo. Si nos salimos del ritual y a los sacramentos nuestra fe se vuelve retórica, palabra hueca. Francisco de Reinoso nacido en el palentino pueblo de Autillo fue un verdadero eclesiástico del renacimiento cuando los obispos eran principies habitaban en palacios y eran señores territoriales de horca y cuchillo.

 

Para un hidalgo pobretón ─los Reinosos alcurnia pero una casa copn goteras en la montaña─ la iglesia, el ejército y la escuadra representaban un peldaño para subir por la escalera de la promoción social (iglesia, mar y casa real) pues de de seis españoles en nuestra época imperial uno se desempeñaba como capellán, otro bogaba en galeras, otro yacía en prisiones, un cuarto era letrado como jurisconsulto, un quinto era conquistador en las Indias y por último otro servía al rey en sus banderas de Flances. Ya lo dice la copla "tengo un hermano en el tercio, otro en regulares y el más chiquito dellos preso en Alcalá de Henares.

 

Francisco de Reinoso se determinó por la primera de opciones y fue a Roma en busca y procura de honra y fortuna. La ciudad de los papas era tierra de oportunidades y la juventud hispana del siglo de Oro hacia ella encaminaba los pasos de igual manera que hoy echan la instancia para Canadá o se van de camareros a Londres. Allí se colocó como ayuda de cámara de Pío V, conoce a don Juan de Austria el héroe de la Invencible. Sin haber recibido más órdenes sagradas que las de minorista el papa promete hacerle cardenal. Lleva una vida disipada de gran suntuosidad como corresponde a los principies de la Iglesia del Renacimiento. Honores, riquezas, gran lujo, mujeres ─Roma meretriz y emporio de todas las corrupciones como ya hemos detallado en los estudios que hemos pergeñado sobre Andrés Laguna autor del lazarillo y un estudio de las mejores novelas castellanas La Lozana Andaluza escrita por un clérigo andaluz─ sin embargo tras los tiempos de prevaricación vienen los del arrepentimiento y a las tribulación sigue la consolación. Y a la reforma que quería Lutero y los príncipes cristianos ante el bochornoso espectáculo de la corte papal sigue la contrarreforma incoada en el Concilio de Trento.

 

Sea como quiere, Reinoso obtuvo el puesto de primer camarero (escalco) del Romano Pontífice a cuyo lado estuvo los siete años que duró el reinado del papa de Lepanto. Al morir su mecenas y ser preconizado Paulo IV el papa Caraffa regresa a España con un rescripto que le nombra arcediano de la iglesia de Sepúlveda. El beneficio lo permuta primero con el de Toledo y más tarde con el arcedianato de la catedral de Palencia. En su biografía se habla de rentas y ducados y del esplendor en que podía vivir un eclesiástico hispano en aquellos años pero la opulencia gracias a un p`roceso de conversión en el que están metidos los jesuitas la va a convertir en amor a la pobreza. El obispo de Córdoba va a ser el gran limosnero de nuestro Renacimiento, el que convierte en templo católico la mezquita de Córdoba y el obispo que encabeza el cabildo de la catedral cordobesa cuando Luis de Góngora y Agorte formaba parte del coro en calidad de beneficiado. Poco diligente en sus asistencias al rezo de las horas canónicas, Reinoso le multa en varias ocasiones al poeta por ausencia. "Ya tenemos un pastor y sacerdote que se casa con la iglesia con cuarenta mil ducados de dote" se lee en una letrilla gongorina. Góngora no se siente muy impresionado por los proyectos de reforma que pretende acometer el nuevo pastor de la grey cordobesa. Esto le malquistó con su prelado. Sin embargo es él quien dice la misa de réquiem por su eterno descanso al cumplirse dos años de su fallecimiento, según declara en la biografía de fray Gregorio Alfaro, monje benedictino, en 1604.

 

Esta biografía resulta interesante pero cae en el defecto de su época que es el panegírico. Más que una semblanza de los hechos y dichos de Reinoso parece querer escribir la vida de un santo de la Contrarreforma. Informa de datos interesantes: Pio V murió de la próstata en 1572 a los 77 y su ahijado el obispo de Córdoba, curiosamente, acabó sus días a causa del mismo mal pero diez años más joven a los 67 años. Fue sucedido por Gregorio XIII el papa que comparece en el retrato que dél hizo Diego Velázquez.

 

El cuadro fue todo un tratado psicológico de la erótica del poder porque no nos engañemos la Iglesia escudándose en el Evangelio ha sido el epicentro del gran poder. El poder corrompe y el poder absoluto corrompe más todavía. Es lo que dice la mirada de ese eclesiástico al que retrata Diego Velázquez entre armiños y púrpuras, juegos de cañas, tapices, boato, cofres, cálices, vasos y cálices y ornamentos recamados de pedrería.

 

 la torre Carchena la aceitera el huerto del judío, mi libro El Seminario Vacio. Inicio un viaje a ninguna parte

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 FRANCISCO DE REINOSO FAMULO DE SAN PIO V Y OBISPO DE CÓRDOBA

 

 

En mis trabajos de investigación sobre la novela picaresca me encontré con sorpresas. Una de ellas fue la biografía de fray Francisco de Reinoso de la OP. Este dominico vivió en Roma en la opulencia y la gran corrupción que siempre ha generado la ciudad de los papas y de los cesares. Coincidió con otros muchos clérigos y personas consagradas que se buscaron la vida y la fortuna junto a los muros de San Juan de Letrán. Reinoso debió de ser un fraile disoluto que, mediante favores, entró a formar parte de la corte papal de San Pío V, el del catecismo, la misa tridentina, las excomuniones a Lutero y la victoria sobre el turco, en calidad de pincerna. Su misión era probar el vino y los manjares de las comidas papales para impedir que Su Santidad fuese envenenado. 
Hay un Reinoso que es cardenal que aparece como cliente de la Lozana Andaluza. Personaje preeminente y generoso al que acudían muchos de los españoles que viajaban a la Ciudad Eterna a la búsqueda de una sinecura, una canonjía o un arciprestazgo en cualquier punto de la península ibérica. ¿Qué hay de lo mío? 
El religioso palentino propuesto cardenal no era siquiera sacerdote, sólo tenía órdenes menores. A la muerte de su tutor pierde la privanza y regresa a España pero no viene con las manos vacías sino como un magnate.  Traía un reescripto del papa que le adjudicaba la posesión del ARCEDIANATO DE  LA IGLESIA DE SEPÚLVEDA que era después del de Toledo el más rico en rentas. Nunca tomó posesión. Permuta el puesto por el de deán de la catedral de Palencia. 
En su pueblo entra en carroza y se celebran banquetes para conmemorar su ordenación sacerdotal. Felipe II le nombra obispo de Córdoba. Entonces su vida pegó un vuelco porque se dedicó a la práctica de la caridad y al socorro de los pobres.

Abandonado el regalo de su antigua vive como un santo asesorado por los jesuitas. Incluso llega a hacer milagros. No sé hasta qué punto sus biógrafos dándole a la cometa de la fantasía, quieren potenciar a Reinoso como paradigma de mitrado de la Contrarreforma (luchando contra el nepotismo, el absentismo, la simonía, y la reforma de los curas viciosos) 
Este apartado no le gustó a Luis de Góngora que era uno de los miembros del cabildo al que su obispo llama al orden por "fumarse" la vísperas. "Cuando pitos flautas y cuando no flautas pitos". Los escritores eclesiásticos no suelen ser buenos memorialistas y esta tendencia a la eulogía y al milagro determina que los libros de su vida y hechos no sean demasiado objetivos. Sin embargo, las andanzas de este obispo renacentista tuvieron en principio harto que desear.

 Primero disipado, luego arrepentido cabrían en una buena novela. Sobre el ascendiente que tuvieron los jesuitas en la vida espiritual española en el Siglo de Oro.

Sirvió como esculco, copero, pincerna o maestresala de uno de los grandes papas de la cristiandad autor del catecismo y del misal sagrado que estuvo vigente hasta 1965 el de las misas en latín, el canto gregoriano y el rigor de la epacta una de las grandes consecuciones del cristianismo.

 Si nos salimos del ritual y a los sacramentos nuestra fe se vuelve retórica, palabra hueca. Francisco de Reinoso nacido en el palentino pueblo de Autillo fue un verdadero eclesiástico del renacimiento cuando los obispos eran principies, habitaban en palacios y eran señores territoriales de horca y cuchillo.
Para un hidalgo pobretón ─los Reinoso eran gente de alcurnia pero sólo poseían una casa con goteras en la montaña─ la iglesia, el ejército y la escuadra representaban un peldaño para subir por la escalera de la promoción social (iglesia, mar y casa real) pues de de seis españoles en nuestra época imperial uno se desempeñaba como capellán, otro bogaba en galeras, otro yacía en prisiones, un cuarto era letrado como jurisconsulto, un quinto era conquistador en las Indias y por último otro servía al rey en sus banderas de Flandes. Ya lo dice la copla "tengo un hermano en el tercio, otro en regulares y el más chiquito dellos preso en Alcalá de Henares”
Francisco de Reinoso se determinó por la primera de opciones y fue a Roma en busca y procura de honra y fortuna.

La ciudad de los papas era tierra de oportunidades y la juventud hispana del siglo de Oro hacia ella encaminaba los pasos de igual manera que hoy echan la instancia para Canadá o se van de camareros a Londres.

Allí se colocó como ayuda de cámara de Pío V, conoce a don Juan de Austria el héroe de la Invencible. Sin haber recibido más órdenes sagradas que las de minorista el papa promete hacerle cardenal. Lleva una vida crápula de gran suntuosidad como corresponde a los principies de la Iglesia del Renacimiento.

 Honores, riquezas, gran lujo, mujeres ─Roma meretriz y emporio de todas las corrupciones como ya hemos detallado en los estudios que hemos pergeñado sobre Andrés Laguna autor del Lazarillo y un estudio de las mejores novelas castellanas La Lozana Andaluza escrita por un clérigo andaluz─ sin embargo tras los tiempos de prevaricación vienen los del arrepentimiento y a las tribulación sigue la consolación. Y a la reforma que quería Lutero y los príncipes cristianos ante el bochornoso espectáculo de la corte papal sigue la contrarreforma incoada en el Concilio de Trento.
Sea como quiere, Reinoso obtuvo el puesto de primer camarero (es calco) del Romano Pontífice a cuyo lado estuvo los siete años que duró el reinado del papa de Lepanto. Al morir su mecenas y ser preconizado Paulo IV el papa Caraffa regresa a España con un rescripto que le nombra arcediano de la iglesia de Sepúlveda. Paulo IV muere al poco de entrar a reinas envenenado por los judíos y le sucede Gregorio al que pinta Velásquez con cara de mala leche.  El beneficio lo permuta primero con el de Toledo y más tarde con el arcedianato de la catedral de Palencia. En su biografía se habla de rentas y ducados y del esplendor en que podía vivir un eclesiástico hispano en aquellos años pero la opulencia gracias a un proceso de conversión en el que están metidos los jesuitas la va a convertir en amor a la pobreza. El obispo de Córdoba va a ser el gran limosnero de nuestro Renacimiento, el que convierte en templo católico la mezquita de Córdoba y el obispo que encabeza el cabildo de la catedral cordobesa cuando Luis de Góngora y Agorte formaba parte del coro en calidad de beneficiado.

 Poco diligente en sus asistencias al rezo de las horas canónicas, Reinoso le multa en varias ocasiones al poeta por ausencia. "Ya tenemos un pastor y sacerdote que se casa con la iglesia con cuarenta mil ducados de dote" se lee en una letrilla gongorina. Góngora no se siente muy impresionado por los proyectos de reforma que pretende acometer el nuevo pastor de la grey cordobesa.

Esto le malquistó con su prelado. Sin embargo es él quien dice la misa de réquiem por su eterno descanso al cumplirse dos años de su fallecimiento, según declara en la biografía de fray Gregorio Alfaro, monje benedictino, en 1604.
Esta biografía resulta interesante pero cae en el defecto de su época que es el panegírico. Más que una semblanza de los hechos y dichos de Reinoso parece querer escribir la vida de un santo.

Informa de datos interesantes: Pio V murió de la próstata en 1572 a los 77 y su ahijado el obispo de Córdoba, curiosamente, acabó sus días a causa del mismo mal pero diez años más joven a los 67 años.

 Fue sucedido por Gregorio XIII el papa que comparece en el retrato que dél hizo Diego Velázquez. Semblanza psicológica de hombre aferrado al poder como decíamos arriba.
El cuadro fue todo un tratado psicológico de la erótica del poder porque no nos engañemos la Iglesia escudándose en el Evangelio ha sido el epicentro del gran poder.

El poder corrompe y el poder absoluto corrompe más todavía. Es lo que dice la mirada de ese eclesiástico al que retrata Diego Velázquez entre armiños y púrpuras, juegos de cañas, tapices, boato, cofres, cálices, vasos y cálices y ornamentos recamados de pedrería. Pero el esplendor forma parte del poder y la gloria, como decía Graham Green.

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