2024-01-06

Рождественское богослужение 7 января 2024 года, Свято-Троицкий кафедраль...

 MANOLO EL ROXIU RIP

Murió manolo el roxiu, la aldea queda desconsolada, ha fallecido de leucemia casi a punto de cumplir los noventa años, simpático, trabajador, buen vecin, siempre con un farias en la boca. No sé si era de Lamuño o de la braña, lo que sí sé es que hizo la mili en el ministerio de marina en Madrid. Descanse en paz. Trabajaba como barrendero para el ayuntamiento de Cudillero. Y su apodo se justifica en que era rubio como una panocha.

Me recordaba a ni padre y hasta puede que fuera algo pariente mío





 PAULO IV 1476- 1559 THE MARRANOS AND THE JESUITS. HE FOUNDED THE ROMAN INQUISITION AND THE INDEX OF BANNED BOOKS. I HATED THE SPANISH


My faith emerged unscathed, even strengthened, by scrutinizing the mysteries of ecclesiastical history. One of them is the relationship between Pope Paul IV and Saint Ignatius of Loyola, whom he called a presumptuous and untamed “pig.” This pope opposed the establishment in Rome and the approval of the statutes of the Society of Jesus.


At the beginning of the 16th century, Rome was flooded with Spanish converts, bishops, abbots, founders of new religious orders and also prostitutes, of course, since we have already seen it when reading that indeclinable satirical novel by Delicado Baeza that denounces the corruptions of the Rome “putana” during the pontificate of Leo X.


  The Jesuits, helped by the money of the merchants of Flanders who sponsored the Company (Teresa and Ignacio in the same boat, no certificates of nobility were needed to profess in both orders, in fact the Jesuits abolished the choir and disdained the habit) plotted against Pope Caraffa, it is even said that they could have poisoned him, the end justifies the means according to the former Basque soldier with a reputation as a saint but who for Paul IV was not so holy, and one eye in the sky and another on the ground and everything in as much as


Such anti-evangelical Jesuit relativism will lead the Ignatian institute to all kinds of perversities and to being a church within the church.


Of Spanish origin, they did not consider themselves Spanish, they were Marranos, GLOBALISTS. They did not participate in the evangelization of America, they only created some independent true communist republics in Paraguay. Fearsome they were.


They transformed the Catholic Church in their own way and the light of Trent is darkened with the darkness of apostasy, of power for power's sake.


The SRI would henceforth be nothing like that of the Middle Ages.


On a visit to Rome I went to visit the tomb of Paul IV and read a disturbing epitaph in black letters:


“hic jacet Caraffa supernis invisus et imis


Stix animam


Tellus putrid corpse habet


Which means here lies Caraffa who displeased heaven and hell


His soul sank into the Styx.


And his body is this rotting corpse


The hatred that the new Christians professed towards this pontiff is understandable. He had closed all the synagogues in Rome, founded the ghetto and forced the Hebrews to wear a yellow star embroidered on their chests.


It is no coincidence that he lived under the threat of the clister and the poisoned theriac, finally consummated, dying a victim of what appears to be a conspiracy organized by the so-called body guards at the service of the church, that is, the Jesuits. He was 96 years old.

 

PAULO IV 1476- 1559 LOS MARRANOS Y LOS JESUITAS. FUNDÓ LA INQUISICIÓN ROMANA Y EL ÍNDICE DE LIBROS PROHIBIDOS. ODIABA A LOS ESPAÑOLES

Mi fe salió indemne, incluso robustecida, al escudriñar los misterios de la historia eclesiástica. Uno de ellos es la relación del papa Paulo IV con san Ignacio de Loyola al que tachaba de “marrano” presuntuoso e indómito. Este papa se opuso al establecimiento en Roma y a la aprobación de los estatutos de la Compañía de Jesús. 

A principios del siglo XVI Roma se vio inundada de conversos españoles, obispos, abades, fundadores de nuevas órdenes religiosas y también  de prostitutas, como no, pues ya lo hemos visto al leer esa novela satírica indeclinable de Delicado Baeza que denuncia las corrupciones de la Roma “putana” durante el pontificado de León X.

 Los jesuitas ayudados por los dineros de los mercaderes de Flandes que patrocinaron a la Compañía (Teresa e Ignacio en el mismo barco, no se necesitaban ejecutorias de hidalguía para profesar en ambas órdenes, es más los jesuitas abolieron el coro y desdeñaban el hábito) tramaron contra el papa Caraffa, incluso se dice que pudieron envenenarlo, el fin justifica los medios según el antiguo soldado vasco con fama de santo pero que para Paulo IV no era tan santo, y un ojo en el cielo y otro en el suelo y todo en tanto en cuanto.

Tal relativismo jesuítico  antievangélico conducirá al instituto ignaciano,  a toda clase de perversidades y a ser una iglesia dentro de la iglesia.

De origen español, no se consideraban españoles, eran marranos, GLOBALISTAS. No participaron en la evangelización de América sólo crearon algunas encartaciones independientes verdaderas republicas comunistas en el Paraguay. Temibles lo eran.

Transformaron la iglesia católica a su manera y la luz de Trento se oscurece con las tinieblas de la apostasía, del poder por el poder. 

La SRI nada se parecería en adelante a la del medievo.

En una visita a Roma fui a visitar la tumba de Paulo IV y leí un epitafio en letras negras inquietante:

“hic jacet Caraffa supernis invisus et imis

Stix animam

Tellus pútrido cadáver habet

Lo que quiere decir aquí yace Caraffa que desagradó al cielo y a los infiernos

Su alma se sumió en la laguna Estigia

Y su cuerpo es este cadáver putrefacto

Se comprende el odio que le profesaron los cristianos nuevos a este pontífice. Había cerrado todas las sinagogas de Roma, fundó el gueto y obligó a los hebreos a llevar bordada en el pecho una estrella amarilla.

No es casual que viviera bajo la amenaza del clister y la triaca envenenada, consumada por fin, muriendo víctima de lo que parece ser una conspiración organizada por los llamados guardias de corps al servicio de la iglesia, esto es los jesuitas. Contaba 96 años.