2023-10-07

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¿SASTRES VIENEN? AL INFIERNO VAMOS. PEDRO SÁNCHEZ EN LAS ZAHÚRDAS DE PLUTÓN



Quevedo desplace a Menéndez y Pelayo




En el siglo XVII se produce la apoteosis de la lengua española. Los conceptistas la visten de corto buscado la frase pugnaz que deje al aire el concepto mientras los culteranos prefieren escribir largo y pomposo. El epígono del conceptismo es Quevedo. De los culteranos, Góngora. Pese a la interacción entre ambas tendencias los cervantinos quedan al margen. Menéndez y Pelayo escarnece a don Francisco de Quevedo mientras se hace todo mieles para Miguel de Cervantes un escritor que fue considerado el sumo de la perfección pero menos atractivo. Incluso los mas férvidos entusiastas cervantinos jamás habrán leído el Quijote. Entretanto probarán siempre las mieles del Buscón y del Lazarillo. Quevedo diga don Marcelino lo que se le antojé supo pulsar los mejores registros del idioma con sus asimetrías sus antitesis sus exageradas paradojas. Don Francisco nunca se alborota pero pinta en sus paginas la mejor caricatura del barroco. Cuando se aparta de la sátira nos sale un místico o un moralista como demuestra su libro “La política de Dios y el gobierno de Cristo! O “Vida de Marco Bruto”, en las Zahúrdas de Plutón regresa al humor. Un retablo de los estamentos sociales en la España de Felipe IV. Dejen pasar a los sastres. ¿Sastres vienen? Al infierno vamos cuenta con mucha cachaza el narrador de las zahúrdas una visita al infierno. “Comenzoseme a hacer áspera la morada y desapacibles los zaguanes, fui entrando con unos sastres recién llegados que iban medrosos con los diablos. En la primera morada encontramos siete diablos escribiendo sin parar. Preguntaronme mi nombre, dijele y pasé… llegaron unos remendones y dijo uno de los diablos deben entender los zapateros que el infierno no se hizo sino para ellos, según se vienen por acá.

Estamos ante un primer plano de la escatología católica, una visita a las calderas de Pedro Botero desde las perspectivas de lo que indica la teología católica sobre los Novísimos y vemos en medio del fuego del infierno a los sastres cortando el paño a los zapateros lesna en ristre y a los cocheros meneando el látigo y pidiendo dineros a los demonios.

En la visita de los chistes vemos al marques de Villena el nigromante ni palabra mala ni obra buena dentro de una redoma donde destilaba sus conjuros hecho jigote. En estos tiempos donde la patraña hace sus conjuros y unos y otros en la España esperpéntica rinden culto a lo mendaz la lectura de don Francisco de Quevedo Villegas puede resultar recomendable. Pedro Sánchez parece un personaje salido de las paginas del Buscón aunque sin la gracia de aquellos pícaros y perailes. No dice una verdad ni a ciegas y por más que lo aspen. Ahí va por el mundo luciendo sus chaquetillas cortas que están dejando a España con el culo al aire.