2026-04-19

 GRACIÁN OTRA VEZ

 

Huyendo de las izas y rabizas de la Red, de las entelequias patrias y de las mentiras a mogollón  del declinante poder americano, el ángel de la literatura tomándome de los cabellos igual que a Tobías,   me transporta a Calatayud volando sobre los  de Soria alma de España y me deja en Calatayud en la plaza cerca de la casa donde vivió la Dolores.

 Voy al encuentro de uno de los escritores favoritos de mi juventud, hubo un tiempo en que quise ser como él mitad conceptista mitad culterano, con un poco de jesuita con mala leche y algo de morisco porque Gracián provenía de una vieja familia mahometana asentada en Aragón. Para libre Aragón.

Ingresó en los jesuitas porque era la orden que no pedía ejecutorias de hidalguía. El ser descendiente de moros o de judíos no era un requerimiento para profesar. En el P. Baltasar encontramos de forma subliminal algo de las lecturas solapadas del Alcorán: el fatalismo, un cierto pesimismo sobre la condición humana (está escrito, maktut : sea la voluntad de Alá) la valentía, un respeto a la mujer inexistente en occidente y sobre todo ese amor a la libertad plasmada en la naturaleza.

Decía Shopenhauer que El Criticón es el mejor libro escrito en el mundo. Un poco exagerada la evaluación pero apostilla el valor intrínseco de este texto que tiene la forma de novela dialogada entre Critilo y Andremio, está dividido en crisis o capítulos y se cifra en cuatro partes correspondientes a las cuatro edades del hombre: infancia y pubertad, juventud, madurez y vejez. Es curioso; el autor siendo religioso hace pocas manifestaciones por no decir ninguna al cristianismo.

Todo son referencias al supremo hacedor, a la lucha entre el bien y el mal y a la exaltación de la virtud o virtus en el sentido pagano. La vida es un viaje del tálamo al túmulo. Así y todo, su obra es la de un gran moralista.

 Gracián habilísimo en jugar con el lenguaje le saca punta al acumen de sus paranomasias. “El trato de la trata” “ojo al cargo y a la carga” “oirás y huirás” “perdió el mundo y el mando”. Él es un escritor  de escritor, nada ñoño, sino viril recio como Aragón y el vino de Cariñena que “adementa” (esos primorosos caldos debieron alegrar un poco su triste vida).

De su biografía sabemos que fue capellán de los Tercios Viejos  en la guerra de Cataluña, que era algo deforme, corcovado en una larga chepa y un ojo bisunto, el pie valgo o descabalgado, que tenía mal carácter, que se llevaba mal con sus superiores y estuvieron a punto de echarlo de la Compañía.

Misógino. Siempre que tiene oportunidad, habla mal de las mujeres. No debió de conocer la gracia de dios y en su vida se comió una rosca. Pero el Padre Baltasar era un genio, lo que se dice un genio con mala uva, ornato de las letras españolas.

 

domingo, 19 de abril de 2026