2026-07-11

 

Tukai como marca nacional

El poeta es inseparable de la lengua tártara y del espíritu del pueblo que en ella se plasma.

Marcel Ibragimov
Marcel Ibragimov
Fuente/Autor: Archivo personal

La entrevista fue realizada por Alena Karimova.

El año 2026 conmemora el 140 aniversario del nacimiento del gran poeta tártaro Gabdulla Tukay. Para celebrar este aniversario, la editorial Tatar Book Publishing House publicó una colección de seis volúmenes con las obras de Tukay en ruso. Marsel Ibragimov, investigador principal del Instituto G. Ibragimov de Lengua, Literatura y Arte de la Academia de Ciencias de la República de Tartaristán, desempeñó un papel fundamental en su publicación.

 

– Marcel Ildarovich, el lanzamiento de la edición de seis volúmenes de las obras de Gabdulla Tukai fue sin duda muy esperado en Tatarstán. Es una obra trascendental. ¿Cuánto tiempo llevó completarla?

Las obras de Tukai se han publicado y se siguen publicando con frecuencia en la república. Con motivo de cada aniversario, Tatknigoizdat publica colecciones de sus obras selectas, principalmente poesía. Este formato se ha mantenido desde la época soviética: las obras de Tukai se publicaban en la URSS no solo por editoriales republicanas, sino también por prestigiosas editoriales de la Unión Soviética, que encargaban traducciones a renombrados poetas y traductores (A. Tarkovsky, V. Tushnova, S. Lipkin, R. Moran, entre otros). Su reputación como principal poeta tártaro le jugó una mala pasada: tanto en la época soviética como en el período postsoviético, se publicaba principalmente su poesía. Su rico y variado periodismo (sus numerosos artículos en periódicos tártaros de principios del siglo XX) rara vez se publicaba. Por lo tanto, era importante para mí mostrar a los lectores de habla rusa a Tukai en todas las facetas de su talento, para romper con la percepción de que solo era poeta. Esta fue mi idea inicial, que le presenté al director de nuestro instituto (el Instituto de Lengua, Literatura y Arte G. Ibragimov de la Academia de Ciencias de la República de Tatarstán), Kim Mugallimovich Minnullin. Él me dijo: "¡Inténtalo!". Era el año 2021. Acabábamos de terminar la edición en tres volúmenes de "Gabdulla Tukay: Vida y Obra", concebida como trabajo preparatorio para el proyecto de investigación más amplio "Crónica de la Vida y Obra de Gabdulla Tukay". Así pues, transcurrieron cuatro años desde la concepción de la idea para la edición en varios volúmenes hasta su publicación (la edición de seis volúmenes se presentó para su publicación a finales del año pasado).

– Por favor, dígame, ¿cuál es la importancia fundamental de Tukai para los tártaros del siglo XXI?

¿De qué Tukay estamos hablando? ¿De una figura histórica que vivió durante la era de la modernización de la nación tártara y que, en muchos sentidos, encarnó este proceso en su obra? ¿De un individuo común que hacía algo a diario, iba a algún lugar, se reunía con alguien, hacía amigos, discutía? ¿De una personalidad idealizada, construida por la crítica soviética (una infancia difícil, una enfermedad grave que provocó una muerte prematura, cercanía con el pueblo)? ¿O, finalmente, de una persona que adquirió un significado sagrado para los tártaros de todo el mundo, convirtiéndose en la encarnación (símbolo) de la identidad tártara? Todo esto es Tukay, y todas estas imágenes, formadas a lo largo de muchas décadas, son significativas para la cultura tártara. Durante el último siglo, la imagen de G. Tukay (en la conciencia pública) ha sufrido cambios, en gran medida debido a la cambiante situación ideológica (esto fue bien demostrado por el académico alemán Michael Friedrich en su monografía "Gabdulla Tukay como objeto de lucha ideológica"). ¿Es posible, en este siglo, superar los estereotipos sobre la figura de Tukay que se han desarrollado en el pasado y no ver su vida y obra a través del prisma de ideologías antiguas y nuevas? Me gustaría citar las palabras de Jamal Validi, una figura pública y erudito prominente de principios del siglo XX, uno de los primeros estudiosos de Tukay. En el prefacio de la primera colección de sus obras, publicada en 1914, poco después de la muerte del poeta, escribió: «¡Tukayev es un nombre inolvidable en la historia de los tártaros! No importa cuántas personas haya en el mundo, todas aman la lengua tártara únicamente por los poemas de Tukay... Por lo tanto, a medida que aumente el valor de nuestra lengua, Tukay será ensalzado; a medida que crezcan nuestra conciencia y sentimiento nacional, Tukay se revelará cada vez más ante nosotros». Esta afirmación nos cautiva por la idea de que la obra de Tukai está abierta a la formación de nuevos significados y, lo que es más importante, J. Validi condiciona este proceso a la creciente importancia de la lengua nativa y la identidad nacional. Me resulta difícil discrepar. Tanto para los tártaros que vivieron en el siglo pasado como para mis contemporáneos, Tukai es inseparable de la lengua tártara y del espíritu del pueblo que en ella se encarna.

Se han erigido monumentos al poeta en muchas ciudades rusas.
Fuente/Autor: Sergei Fadeichev / ITAR-TASS

 

¿Qué tan popular es Tukay en Rusia? ¿Lo necesita la comunidad rusa multinacional? ¿Por qué?

¿Cómo se evalúa la popularidad de un escritor? ¿Cómo se mide? ¿Por la tirada de sus libros? Quizás ese sea un indicador importante. Probablemente todos conozcan el rotundo éxito de la novela contemporánea de Pushkin, "Iván Vyzhigin", entre el público general. Pero, ¿quién hoy en día, aparte de los estudiantes de filología, los especialistas en literatura rusa y quizás un pequeño grupo de aficionados a la literatura rusa, conoce esta obra?

Tukay es sin duda muy conocido. Quizás menos que en el siglo pasado, cuando su obra se publicaba y traducía ampliamente al ruso y a las lenguas de la URSS. En este siglo, Tukay también es un símbolo nacional (con perdón de quienes defienden la pureza del idioma ruso): el aeropuerto de Kazán lleva su nombre, al igual que una de las estaciones más bellas del metro de Kazán. Se han erigido monumentos al poeta tártaro en Kazán y otras ciudades de la república y de Rusia (incluidas Moscú y San Petersburgo).

Durante el período soviético, la popularidad de G. Tukai se consolidó gracias a las miles de copias impresas de sus obras, la participación de destacados poetas y traductores en las traducciones, y el apoyo de académicos y artistas dedicados a la investigación y divulgación de la obra del poeta y publicista. El Estado no escatimó gastos en este importante proyecto (la literatura soviética multinacional), que contribuyó a un componente crucial de la ideología soviética: el concepto de «amistad entre los pueblos».

Con el colapso de la URSS, la situación cambió: por razones económicas y políticas, el gobierno central comenzó a prestar menos atención a las literaturas nacionales, delegando en gran medida su desarrollo y promoción a las propias repúblicas. El resultado fue una disminución en la circulación, la escasez de nuevas traducciones de clásicos y un desinterés de los lectores por las literaturas nacionales. Permítanme darles un ejemplo ilustrativo: en vísperas del 140 aniversario del nacimiento de G. Tukay, celebrado este año, apareció en internet un video en el que se mostraba a residentes y visitantes de la tercera capital un retrato de G. Tukay y se les pedía que respondieran a la pregunta: "¿Quién es este?". Muchos supusieron que el retrato no representaba al autor de "Shurale" y "Tugan Tel" (un poema que es el himno no oficial de los tártaros), sino a algún atleta. Es imposible determinar a partir del video qué porcentaje de los encuestados no reconoció a Tukay, pero el mero hecho de tal falta de reconocimiento invita a la reflexión.

¿Necesita Rusia a Tukay? Sin duda. Al igual que a Konstantin Ivanov, Kuzebay Gerd, Yuri Rytkheu, Rasul Gamzatov y muchos otros poetas y escritores nacionales. Ahora, claramente, ha llegado el momento de revivir el concepto, antaño olvidado, de «literatura soviética (rusa) multinacional».

Es necesario destacar aquí que su existencia está garantizada por la lengua rusa (a diferencia de las literaturas nacionales que existen en las lenguas de los pueblos de Rusia, la literatura rusa multinacional existe en lengua rusa), razón por la cual las traducciones literarias al ruso son tan importantes.

Una nueva colección de seis volúmenes con las obras del poeta.

 

"Es difícil no estar de acuerdo contigo. ¿Qué porcentaje de esta colección de seis volúmenes corresponde a obras que no han sido traducidas ni publicadas anteriormente? Aunque, por supuesto, no son exactamente lo mismo."

Los tres primeros volúmenes, que recopilan la poesía de Tukay, incluyen un total de 70 poemas inéditos. Entre ellos se encuentran algunos que no habían sido traducidos previamente por razones ideológicas: obras de temática religiosa («Por amor a Alá», «La noche del Destino», «Mi'raj»), poemas dedicados a figuras públicas tártaras cuya mención era tabú durante el período soviético (en particular, el poema «¿Quién es él?», dedicado a Gayaz Ishaqi). La mayoría de las nuevas traducciones son poemas breves que sirven de pie de foto para dibujos satíricos publicados en las revistas en las que Tukay trabajó y publicó: «Uklar» («Flechas»), «Yashen» («Relámpago») y «Yalt-yolt» («Relámpago de verano»). Estos textos no pueden comprenderse sin las ilustraciones, por lo que los volúmenes también incluyen las ilustraciones de dichas revistas. G. Tukay tenía una lengua afilada: no solo atacaba a sus oponentes (por ejemplo, a los editores y directores de algunos periódicos), sino incluso a sus amigos.

Me gustaría destacar una característica distintiva de esta nueva edición: además de las traducciones literarias, incluye traducciones interlineales de los poemas de G. Tukai. Para mí era fundamental transmitir a los lectores el significado de cada obra en todos sus matices, sin las distorsiones que suelen ser inevitables en la traducción. En muchas traducciones, los autores se tomaron considerables libertades con los poemas de Tukai, lo que, en última instancia, provocó importantes distorsiones semánticas. Las notas a los poemas se basan en las traducciones interlineales; de este modo, el lector recibe toda la información necesaria para comprender la obra.

Quisiera expresar mi especial agradecimiento a los traductores Galina Bulatova y Boris Vainer, quienes tradujeron todos los poemas inéditos de G. Tukai. Han logrado una hazaña extraordinaria que, espero, será debidamente reconocida.

La situación con el periodismo de G. Tukai era más compleja. Cuando comenzó el trabajo en la edición de seis volúmenes, solo se había traducido un tercio de su legado periodístico. Un total de 120 artículos de diversa extensión permanecían sin traducir. Era imposible encontrar traductores bilingües dispuestos a asumir esta ardua tarea (al fin y al cabo, hablamos de una lengua de principios del siglo XX que difiere léxica y gramaticalmente del tártaro moderno). El proyecto carecía de financiación y, francamente, cuando comencé a trabajar en la edición de seis volúmenes, no estaba seguro de que se publicara a tiempo para el aniversario. Finalmente, me encargué yo mismo de las traducciones; afortunadamente, para entonces ya tenía experiencia traduciendo textos periodísticos y académicos de principios del siglo XX: entre 2022 y 2023, traduje al ruso varias obras periodísticas y académicas de Galimdzhan Ibragimov y Gayaz Iskhaki.

– ¿Se incluyó el “Cancionero” en la edición de seis volúmenes?

En el archivo G. Tukai del Centro de Patrimonio Escrito Miraskhan de nuestro instituto se conserva un pequeño cuaderno de estudiante. En la portada se lee: «Cuaderno de A. Tukaev» (en cirílico). Probablemente se refiera a esta fuente. El problema es que los textos que contiene aún no se han atribuido a Tukaev, lo que significa que no existe investigación que demuestre que sean autógrafos del poeta.

Tukay conocía y amaba profundamente el folclore tártaro. No solo lo empleó en su poesía (por ejemplo, en sus «coronas» de breves coplas estilizadas como canciones tártaras, a las que llamó «Canciones de aldea»), sino que también popularizó la literatura popular. Escribió, por ejemplo, el artículo «Khalyk Monnary» («Melodías populares»), en el que cita ejemplos de canciones folclóricas tártaras.

"Seguiría siendo interesante verlo al menos en un apéndice. Y por favor, dígame, ¿hubo algún momento en su trabajo que revelara una faceta nueva, quizás incluso inesperada, de nuestro clásico?"

Mi inmersión profunda en la obra de Tukai comenzó hace poco. En 2017, tras veinte años trabajando en la Universidad de Kazán, llegué al Instituto de Lengua, Literatura y Arte, y, por sugerencia de la dirección del instituto y de la Academia de Ciencias de Tatarstán, comencé a preparar material para la "Crónica de la vida y obra de G. Tukai". Tukai ha formado parte de mi vida desde mi nacimiento: la maternidad donde nací albergaba la Clínica G.A. Klyachkin antes de la Revolución, donde el poeta tártaro pasó el último mes de su vida. Mi primera infancia (hasta los nueve años) transcurrió en el Viejo Barrio Tártaro (vivíamos en una casa en la intersección de las calles G. Tukai y Z. Sultan). Ya he mencionado que, en el imaginario colectivo, existe una imagen algo idealizada de Tukai, retocada por académicos y críticos de la era soviética. Yo no fui la excepción: para mí, también, G. Tukay siguió siendo durante mucho tiempo una figura trágica, alguien que había sufrido mucho desde la infancia. Recordemos la icónica imagen del niño descalzo en un porche helado en invierno, esperando a que la anciana Sharifa de Koshlauch (el pueblo donde nació el poeta) se dignara a abrir la pesada puerta; o la historia de cómo, en el bazar Sennoy de Kazán, un cochero se ofreció a acoger a un niño (el abuelo materno de G. Tukay, tras la muerte de la madre del niño, se vio obligado, debido a las precarias circunstancias de su numerosa familia, a buscar personas bondadosas que lo acogieran). Todas estas imágenes (en parte nacidas del propio poeta, que escribe sobre su difícil infancia en el relato autobiográfico "Lo que recuerdo de mí") fueron promovidas por críticos y estudiosos de la literatura de la era soviética. Otro estereotipo fomentado durante la época soviética fue la polarización del círculo de Tukay: la distinción entre los partidarios progresistas y democráticos del poeta (F. Amirkhan, G. Kamal, A. Hasani, V. Bakhtiyarov, Kh. Yamashev) y los conservadores que lo rechazaban y obstaculizaban su obra creativa. Pero, ¿cómo tratar, por ejemplo, a Galiaskar Usmanov, esposo de la tía de Tukay (hermana de su padre), Gaziza, quien accedió a que Tukay fuera trasladado de Kyrlay a Uralsk y gestionó su asistencia a la Madrasa Mutygiya, una clase de ruso donde el poeta estudió la lengua de A.S. Pushkin y M.Yu. Lermontov, lo que más tarde reveló otra faceta de su talento: la traducción literaria? Sí, según los recuerdos de sus contemporáneos, la relación de Tukay con su tío era difícil, pero esto no disminuye el papel de G. Usmanov en la vida del poeta. Considero fundamental para los estudios modernos sobre Tukay recopilar información sobre todas las personas mencionadas en sus obras (especialmente en sus artículos periodísticos). Lamentablemente, esta labor aún no ha concluido. Creo que el proyecto «El círculo de Tukay», iniciado en su día por el renombrado historiador R. Nafigov, debería continuar.

– ¿Qué traducciones utilizaste? ¿Qué influyó en tus decisiones?

"Una pregunta muy interesante. Muchos de los poemas de Tukay existen en varias traducciones, no en una. Me enfrenté a la tarea de elegir una. Por supuesto, tal elección siempre es subjetiva. La mayor cantidad de traducciones de poemas incluidas en la colección de seis volúmenes son de Ruvim Moran. Sé que no se conformaba con traducciones interlineales; escuchaba atentamente las obras originales que traducía (casualmente leí sus cartas al poeta tártaro Hasan Tufan (R. Moran tradujo sus poemas), en las que le pide a Tufan que le envíe los originales de sus poemas). Muchas traducciones son de V. Tushnova y S. Lipkin. Entre los traductores bilingües se encuentran V. Ganiev, N. Akhmerov, R. Bukharaev y V. Dumayeva-Valieva. En los casos de múltiples traducciones de un mismo poema, consulté con mis colegas: académicos, poetas y traductores."

– ¿Cuál es la tirada de la colección de seis volúmenes? ¿Será accesible no solo para especialistas sino también para el público general?

«Lamentablemente, la edición de seis volúmenes tiene una tirada muy modesta: 550 ejemplares. Espero sinceramente que se reimprima pronto. Por suerte, las versiones electrónicas de todos los volúmenes están disponibles en la página web de nuestro instituto y en Tatknigoizdat. Pero, por supuesto, la edición de seis volúmenes debería estar en todas las bibliotecas universitarias y escolares, y no solo en Tatarstán: Tukay no es solo un gran poeta tártaro, sino que su poesía es un tesoro de la literatura rusa multinacional.»

¿Esta edición de seis volúmenes ha zanjado la cuestión de la publicación íntegra de las obras de Tukai, o aún queda trabajo por hacer, algo que buscar e investigar?

Esta edición de seis volúmenes no surgió de la nada. Se basó en la colección académica (en lengua tártara) de seis volúmenes de las obras de G. Tukai (cabe señalar que las ediciones tártara y rusa de seis volúmenes difieren estructuralmente), compilada por expertos en textos de nuestro instituto. Esta edición académica de seis volúmenes incluye todas las obras de Tukai conocidas hasta la fecha. Por supuesto, hipotéticamente, no se pueden descartar nuevos descubrimientos textuales. La edición de seis volúmenes que compilé no incluye poemas que, según estudiosos anteriores, podrían haberse atribuido a Tukai (en la edición académica de seis volúmenes, se presentan en un grupo aparte). Sin embargo, esto aún no se ha establecido de forma definitiva, por lo que opté por no incluirlos en la edición multivolumen en lengua rusa.

– ¿Qué lugar cree usted que ocupan las literaturas nacionales en el proceso literario panruso actual?

En mi opinión, se trata de una cuestión de alcance global. Observo que el gobierno central está prestando mayor atención a las literaturas nacionales (no mencionaré los proyectos que se están implementando en este ámbito), lo cual resulta muy alentador. Es fundamental contar con fundamentos conceptuales que permitan realzar el estatus de las literaturas nacionales en el proceso literario ruso. Si recuerdan, durante el período soviético existía el concepto de «unidad y diversidad de las literaturas de los pueblos de la URSS». El concepto clave era la «unidad», entendida como un cierto contenido común (la conocida definición de la literatura soviética como socialista en su contenido y multinacional en su forma). Aplicada al proceso literario ruso contemporáneo, en mi opinión, esta fórmula podría adaptarse intercambiando los conceptos de «unidad» y «diversidad». El punto de partida debería ser la singular diversidad de lenguas, literaturas y culturas, que no existe en ningún otro lugar del mundo. Sin embargo, las literaturas de los pueblos rusos no existen aisladas; se encuentran en constante diálogo, facilitado principalmente por la lengua rusa y sus traducciones. Por eso, proyectos como la obra de seis volúmenes de Tukaev son tan importantes.

– ¿Cuáles son las perspectivas, en su opinión?

Las perspectivas dependen de la atención que el Estado preste a las literaturas nacionales. Quisiera retomar la afirmación de J. Validi sobre la relación entre la popularidad del tukay entre la población y el estatus de la lengua autóctona. La condición primordial para el desarrollo de las literaturas nacionales es, por supuesto, el apoyo a la diversidad lingüística.

¿Cómo deberían ser las obras de los escritores étnicos contemporáneos para que resulten interesantes no solo para sus propios grupos étnicos, sino también para que se escuchen a nivel federal y, en general, para que sean populares en todo el mundo?

Quisiera dar un ejemplo. Todos conocen el éxito de la novela corta "Jamila", que le valió a Chingiz Aitmatov fama no solo nacional sino también internacional. En esos mismos años, el renombrado escritor tártaro A. Yenika, maestro de la prosa psicológica, alcanzó la cima de su carrera. Su talento es comparable al de Aitmatov; sin embargo, a diferencia de este último, su obra no llegó a formar parte de la literatura mundial (ni siquiera de la soviética). Existe un dicho popular: "El talento siempre encuentra su camino hacia el éxito". Pero también es cierto que el talento debe ser apoyado y deben crearse las condiciones para su desarrollo. Si un escritor nacional talentoso (y hay muchos) desea triunfar a nivel nacional, debe asegurarse de que sus obras se traduzcan correctamente al ruso. Otro punto importante es que, en un mundo globalizado, si se quiere conectar con el lector moderno, hay que tener en cuenta, entre otras cosas, su nivel de expectativas.

¿Qué podemos y debemos hacer para que Gabdulla Tukay, Musa Jalil, los clásicos tártaros soviéticos y los autores contemporáneos tengan mayor visibilidad y se integren plenamente en el contexto de la vida cotidiana rusa?

Gabdulla Tukay, Musa Jalil, Rasul Gamzatov, Kosta Khetagurov, Konstantin Ivanov: son, en palabras de D.S. Merezhkovsky, nuestros «compañeros eternos». Sin embargo, al hablar de clásicos «eternamente vivos», no se les puede reducir a la fosilización. No obstante, tampoco apoyo el otro extremo: los intentos de modernizar injustificadamente los clásicos para complacer a un grupo específico de lectores (por ejemplo, los jóvenes). Me resulta más atractivo un enfoque que considere la obra clásica como abierta a la formación de nuevos significados. En este punto, por supuesto, mucho depende de los estudiosos: su principal labor es la búsqueda de estos significados, que posteriormente se transmiten a los lectores. Creo que es importante mostrar a la generación actual de lectores que tanto Tukay, que exalta su lengua materna en "Tugan Tel", como Jalil, para quien la lealtad y el amor a la patria son valores ineludibles, no son algo abstracto o literario, sino que constituyen los fundamentos de la identidad personal de cada individuo.

 AÑO DEL SAPO. (contemplo un capitel románico)

 

Antonio Parra

Letraherido y aterrado por la sonrisa del batracio (un sapo que me persigue que tiene la voz gorda y los pies planos cara de chino y tez de gitano) he acudido a la didascalia del arte románico para ponerme a cobro del enemigo y extasiarme en los pórticos de la gloria y en los capiteles historiados, ménsulas y girolas de las iglesias de mi país, vidas de Cristo, sus milagros, y también gárgolas con las fauces abiertas donde el dragón que acecha estos días está muy significado. Me he sentado sobre el respaldo de las misericordias donde el mundo animal y vegetal está explicitado, para alivio de mis cansadas posaderas, harto estoy de especular. Las virtudes y los vicios, el ángel y la bestia, se dan la mano en esos poderosos frisos estatuarios que son sermones en piedra. Parenética triunfal del arte mudo del siglo XII.

El maestro Mateo era un teólogo itinerante que explicaba con el buril y la gubia los evangeliarios a un pueblo que no sabía leer. Penetremos por ejemplo en el jardín litúrgico de San Vicente el diacono una ermita de mi pueblo solitaria donde le doy al mando del casete y empiezan a sonar la himnodia de una grabación de una misa ortodoxa y es como si las flores de piedra volvieran a echar hojas vegetales. El rito mozárabe se parecía mucho más gracias a su exhuberancia y maravillosa himnodia al griego que al romano.

 Pocos templos muzárabes quedan más debajo de la sierra la única rara avis la de Melque en Toledo. Fueron destruidas por la morisma almohade que no se comportó en su afán iconoclasta de una forma tolerante al revés que los cristianos que transformamos en aras católicas y consagramos las viejas mezquitas – ahora quieren recuperar la de Córdoba en gesto aparentemente amistoso pero yo veo en esa reclamación un deseo de revancha poco acorde con el dialogo de civilizaciones y sus predicados- y ésta de Segovia fue erigida por bautizados que vinieron desde Jaén en los términos de una antigua tebaida huyendo de la persecución de los califas. Me esparzo por estas soledades y campos fuentesoteros que pisé de niño.

 Ahí está el Tetramofros por ejemplo efigies de león águila hombre buey los cuatro elementos o los cuatro puntos cardinales o si se quiere las cuatro vías de la ascesis mítica (purificativa, ilativa, amativa, unitiva) y los cuatro brazos de la virtud para la unión con Dios: tribulación, abnegación, humildad y presencia de Xto. en la historia. Me anego en el coloquio fantasmal de estas tallas tan elocuentes dentro de su mutismo. Es año nuevo y habrá que cambiar de vida volver a la virtud ahorcar los vicios. Aquí se encuentran las esencias las presencias y potencias del karma iluminativo. Conviene tener muy presente estas consideraciones porque el mundo anda hoy un poco a la decrépita. Las estatuas del pórtico de la gloria de mi pueblo me hablan en paremias. Todo son símbolos y aforismos bajo el arco abovedado irguiéndose en pico de mitra. Veo los arcángeles turiferarios con las alas papeloneadas. Los escribas redactan sus anales.

 Hay una mártir seguramente Sta. Catalina que aparece con los senos expuestos y otro bienaventurado que camina portando la cabeza en las manos. Estas semblanzas son como analectas o fragmentos literarios que los monjes estudiaron antes de Completas o antes del gran silencio cuando en los monasterios cistercienses –el edificio es lo que queda de un viejo monasterio de bernardos se prohibía articular palabra, quede callado el hombre y hable Dios al alma- para aprender la ciencia de las artes liberales y de la botánica con sus propiedades terapéuticas. Así por ejemplo Atermidoro recomendaba precaverse contra la lenteja granulada y oscura y raíz de todos los males. El serpol o tomillo se utilizaba contra las mordeduras de serpiente y el ajo era escudo contra los maleficios. El hinojo estimula la sangre.

 La lechuga es recomendada por los padres de la Iglesia para guardar la castidad. El llantén vale para el dolor de cabeza y el lirio que se mantiene  fresco o se pone mustio en el momento que lo toca una mujer es bueno para conocer si es moza o no una doncella. Los tímpanos de la catedral de Chartres son todo un tratado de botánica. Allí la hiedra, la vid, el rosal, el laurel, el roble o el acanto son utilizados para expresar conceptos de la filosofía hermética. Cada planta tiene un poder curativo o se corresponde con una virtud cristiana. Así el helecho con la humildad. La venenosa mandrágora con el hombre. La calabaza con el orgullo y la fecundidad. El sicómoro se identifica con la incredulidad del pueblo elegido.

 El cardillo y la ortiga con la vanidad y la fuerza respectivamente. El escaramujo o heleboro plasma la envidia. Debe de ser por eso por lo que este seto florece tanto en forma de falsa zarza por tantos rincones de los campos de España.

 El liquen es la soledad y la escarola el ayuno. La reseda o retama la inocencia y la rosa triunfal el martirio. La artemisa era utilizada en toda la edad media contra el baile de San Vito y la pasionaria morada anticipa el dolor y la enfermedad llevados con paciencia. La valeriana llamada hierba de San Jorge se utiliza contra las enfermedades nerviosas y el escaramago planta crucífera y humilde que encontramos por ejemplo al borde de los caminos simboliza en la emblemática litúrgica la mansedumbre del que por amor a Dios se deja pisotear. Las fuerzas de Belial son ingentes y contumaces como demuestra este paseo por cada una de las categorías estancas del bestiario pero el mérito de la Pasión del Redentor las vence al haber pagado por nuestro rescate con su muerte. Tengamos esperanza. E inclinemos la cabeza bajo el yugo. Cúmplase tu voluntad que ducunt volentem fata, nolentem trahuntdecía Virgilio de Mantua (al que se resigna los hados lo conducen pero al que se rebela lo arrastran). ¿Adónde? ¿Al cadalso como al pobre Sadam Husein Alá lo haya perdonado?  La Bestia hace fotos por el móvil y nos hace señas para que nos vayamos preparando pues su obsesión es la muerte la venganza y el asesinato, quiere pasarnos la pluma por el pico. Mal comienzo para el año del batracio. Los mártires mueren en el patíbulo y los tiranos en la cama tan ricamente; lo acaba de decir un hombre de Dios como es el patriarca Alexei de Moscú al que yo escucho todas las homilías. Pero un día Dios hará justicia y Cristo Salvator dará paso al Christus Iudex que vendrá a juzgar a buenos y malos y los pesará en la stetera (romana) del valiente Miguel. A un capitel románico hay que analizarlo despacio porque en la piedra se hallan escritos el futuro y el pasado.

 Observo sin embargo –y esa es acaso la primordial enseñanza de los frescos que contemplo- dentro del absurdo de la veleidosa fortuna y del dictamen del capricho del azar una cierta congruencia o la ley del encadenamiento universal de la materia. Es la “exporosis” de Heraclio. Ese continuo fluir. Año del sapo. Ya cantan las ranas de enero o las oigo al menos cantar : es imaginación mía al borde de las charcas y de los cilancos. Pronto empezarán los sonoros de los gatos.

 Estamos bajo el coturno y las alas del Psicagogo –el arte románico siempre nos revierte al culto miguelino que en Oriente es san Jorge sometiendo a la bestia con su espada- y aunque la lucha será larga no hay que dudar de quien será el trofeo al final. De las fuerzas de la luz que de remate pondrán en fuga con su presencia a las tinieblas de la zozobra que hoy como hace diez siglos se esparcían por el mundo. Aquellos monjes repobladores de la Reconquista tenían muy presente la idea del Hortus conclussus y de los jardines de María. De ahí que gran parte de los monasterios fundados en el medievo se hallen dedicados a la advocación de la Virgen. En ellos se honraba al Cristus musicus y al Cristus structor (albañil) pero hay también un Cristus medicus y otro Cristo que es hortelano.

 Toda nuestra farmacopea arranca de los cilleros monacales. Los frailes del Cister pasaban una parte del día encerrados en oración en la iglesia y la otra en el campo a la recogida de las cosechas y de las plantas oficinales. Por eso sabían tanto. Ora et labora. Seguían la máxima de San Benito pero profesan un amor vagoroso poetico a la Madre de Dios que era asimismo Madre de la Sabiduría (Sofía) y que por qué no decirlo guarda reminiscencias ancestrales esta hiperdulía del culto a la vieja Cibeles madre de la tierra y de la fecundidad de los romanos. No quiero adentrarme en el misterioso fenómeno de las Vírgenes negras. Esta madre dulce e intercesora ante el Señor de los desamparados se transforma con concomitancias con el culto miguelino en la Mujer calzada de luna y vestida de sol del Apocalipsis. La que derrotará al mal. Está claro que toda está flora y fauna místicas de los rostros pasmados y algo naif del románico necesita hermeneutas.

 Llevo parte de mi vida contemplando estos retablos y puedo decir con orgullo que soy un iniciado mirando a la mandorla o almendra mística del Pantocrátor. Existe una verdadera cohobación de creencias e interpretaciones que nos llevarían a misterios de orden cabalístico. ¿Por qué a san Columbano, por ejemplo, se le representa con un cardo borriquero? Porque es el patrón de los imbeciles comentan algunos exegetas. Era irlandés dicen los ingleses. La paloma representa a la Virgen María y al Paráclito. Los sátiros, las esfinges, las arpías, la hidra, los pigmeos, las sirenas, los onagros catalaners y los centauros de los atrios románicos son la personificación del mal y de la duda. Al diablo lo pintan en figura de mono pero cuando es más peligroso y terrible es cuando el artista se refiere a él en la forma de sapo.

 San Melitón en su beluario utiliza otros motivos aparte del inmundo batracio: lobo, hiena y cerdo. El cuervo es la providencia y la astucia. Es el ave que volaba al desierto para llevar a san Antón dos panecillos. Algunos alcanzan la edad de cien años La perdiz simboliza la generosidad pues muchas veces empolla los huevos que puso su hermana. Trae la suerte lo mismo que la araña que teme tanto al sol como el maligno teme a la iglesia y realiza gran parte de su labor textil por la noche a boca de oscuridad. El águila es garantía del orgullo y del tesón de la ascensión mística. Es el único animal que puede mirar al sol a los ojos sin cegar.

 La tórtola idea al igual que la cigüeña amor conyugal y fidelidad desde que las tórtolas fueron ofrecidas en Jerusalén cuando María se presentó en el templo. San Epifanio considera al buey como emblema del sacerdocio. El ave fénix que vive de las semillas del fresno es el pájaro de la resurrección al igual que el pelicano eucarístico que se hace sangre a sí mismo para dar de beber y alimentar a sus polluelos. Todas estas faunas quiméricas nos dicen que temamos al dragón y nos guardemos del basilisco. Del unicornio también hay que huir pues es animal crudelísimo pero hace referencia por su color blanco a la castidad.

San Isidoro nos habla de un ave fabulosa por nombre portación que tiene las patas de perdiz la cabeza de conejo y el cuerpo de león. Su funcionalidad ayudar a los maridos engañados. Avisa con su propia muerte cuando sabe que su amo ha sido engañado por la esposa. Y por esto mismo y dada la habitualidad de los cuernos nos dice el santo que nada de particular tiene que se haya extinguido. El hipocampo o caballo de mar tiene que ver con las gemonías o cloacas del alma. Su mirada es inteligente y llora con voz humana al igual que el pavo real bello de aspecto pero que emite unos sonidos desagradables.

Al cangrejo lo convierten en símbolo de la herejía pues camina hacia atrás al igual que sus parientes el escorpión y el alacrán. El castor es la vera efigie de la circunspección. El lobo de la avaricia. El zorro de la trapacería. El jabalí del furor y el leopardo de la cólera. La hiena cambia de sexo – esa era la creencia- practica la antropofagia y la bisexualidad el tribadismo, lo suyo es la sodomía y lleva plasmada la lujuria en su inmundo hocico pero puede llegar a hablar como el hombre a decir de santa Hildegarda de Bingen. A ver quien da más.

Y para finalizar un consejo o resolución de cabo de año. Por lo que más quieran huyan del sapo. Es muy dañino y peligroso y nos lo quieren entronizar como señor del mundo poniendo la verdad en cuarentena y los libros y las noticias y los libros quizás haya que leerlas por el exergo quiero decir del revés. La víbora y la sierpe nos miran con sus ojos pasmados. Todos sabemos al pueblo que representa. El adepto ocultista guardase bien de posar el pie en los llamazares y escondrijos donde vive este ofidio con boca de pez y ojos casi de ser humano. Cuando se cruza con la mujer engendra un híbrido terrible: la arpía. Sin embargo hay están los catorce santos auxiliadores para nuestra defensa. San Jorge el primero es el de los de a caballo pisotea al diablo y es abogado contra el herpes.

 San Blas siempre a dos velas nos libra del cáncer laringeo. San Erasmo lleva una cabra con las vísceras enrolladas contra los males de estómago. San Pantaleón con las manos clavadas abogado de tísicos. San Vítores la cruz en la mano nos libra de los tics y espasmos. San Cristóbal gigante del Niño Jesús nos lleva por el buen camino y lo invocan taxistas y camioneros. San Dionisio que porta en sus manos la cabeza nos defiende de la posesión diabólica. San Ciriaco contra el mal de los ojos. San Acacio coronado de espinas contra el dolor de cabeza. La cierva de San Eustaquio nos libra del fuego. San Gil tiene por símbolo a un rebeco que ahuyenta el pánico y las pesadillas nocturnas. Santa Margarita que amarra a un dragón protege a las preñadas y les hace parir en hora corta  y serena. Santa Bárbara con su torre y su copón rematado en una Hostia es remedio contra la muerte repentina. Santa Catalina con su rueda nos ayuda a salir airosos de los exámenes.

 La Iglesia, sabia y que prevalecerá hasta el fin de los siglos, nos invita a visitar esas maravillas de los viejos templos para cargar la batería,  extasiarse en la contemplación sosegada de sus testeros y tímpanos eclesiales, para reunir energías contra las tribulaciones y persecuciones que se avecinan en este año que acordándome no sé por qué de Álvaro Cunqueiro gran aficionado como yo a estas fábulas y bizarrías del ocultismo he querido bautizar como “el año del sapo”.

 


 


PARATASIS

Los coloquios y parataxis

Argumentos y cabildeos de los malos

no me disuaden

de la verdad hirviendo en mi pecho

entro en éxtasis ante el zócalo

de la predela de la catedral de Mondoñedo

que narra la historia de Inocentes

Vuelo en el gorjal del diácono

Hoy festivo de los días del degüello

Es como una alfombra

Mientras canto la epístola

Ad corintios

Sangre derramada por el Cordero

Las caras alegres de los niños

Que mataban los soldados de Herodes

Me sonríen desde el peristroma

de la paloma del primer aleteo

las madres lloraban sin consuelo

perleviter de los expertos y entendidos

faccionarios y centinelas en la torre

leen libros encuadernados en piel de buey

suenan las carcajadas del gazofilacio

Fue así

et ita sumsit

ASÍ FUE

ASÍ LO CANTO Y LO DESCRIBO

ME DUELE LA SANGRE DERAMADA DE NIÑOS PALESTINOS

POR DON BENY EL NUEVO HERODES FILISTINO