2021-11-29

MADRID ¿VUELVE A SER ROJO Y FEUDATARIO DE LA CHEKA? HE AQUÍ UN CUENTO QUE PARECE REAL ES LA HISTORIA DEL PADRE ALEJO

 LA CRUCIFIXIÓN DEL P. ALEJO EN BLACK FRIDAY

 

Era epiléptico como Dostoievski. Llevaba con resignación esta enfermedad que llaman gota coral, enfermedad de dioses y escritores. Que según Tácito a Cesar Augusto le afligía lo cual no le impidió pasar el Rubicón pero tomaba otras pastillas para otras aflicciones (prostatitis, arritmia, retención de líquidos, depresiones y neuralgias, cáncer de piel que le provocaba comezón insoportables en la región del perineo y los testículos y un corazón dilatado) total que estaba hecho un cristo, pero como decían en el Tercio los legionarios veteranos a los cuales asistió como capellán:

— Siete tiros en el cuerpo, mi teniente y avanzando — clamaban aquellos novios de la muerte los que, aun copados, jamás se rendían.

Su estancia en la Legión reafirmó su fe en Cristo y en su Patria, pero le gustaba el vino y las cantineras. También aumentó su veneración a Franco.

De remate tuvo que colgar la sotana cuando vinieron las nuevas normas del post concilio por su afición a las faldas y sus discrepancias teológicas con el obispo.

Vivía en un zaquizamí de la calle Leganitos con una imagen de Franco a la cabecera de la cama y una estampa de la Virgen del Pilar. Aquella tarde no sabía don Alejo Black Friday en honor de Frankistein se iba a convertir en un Viernes Santo. Salió a la calle, estaba aburrido.

La radio no paraba de repetir las estadísticas de los muertos por la peste y las faces de Internet un patio de monipodio en el cual toda la alcahuetería más  aburrida y venal tenía asiento.

La comezón de la enfermedad de su piel hacía estragos en su perineo y no hacía más que rascarse. Volaban mariposas negras sobre el cuarto aleteando palabras de los diablos cojuelos “satanás tiene muermo, el diablo ladillas, lucifer liendre. muermo, liendre y ladillas su mujer se las quita con tenacillas.

Cuando arreciaban tales dolencias acudía al gin tonic. no podríamos llamarle al ex capellán soldado borracho. únicamente bebedor intermitente afectado de gota coral aunque hacía largos años que no le visitaba su epilepsia. Aquella tarde del Viernes Negro le pesaban los recuerdos.

Comenzó a leer un libro de Gogol que al poco rato arrojó de sí porque la novela traía en la portada una imagen inquietante que le miraba con ojos diabólicos. Musitó la plegaria del Arcángel Miguel pero seguía mirándole fijamente el Pateta en zapatillas. Había llegado a pensar que aquella finca próxima a una comisaría estaba poseída y por la noche no dejaban de sonar las sirenas de los coches celulares y las voces de pobres ciudadanos que habían sido victimas de los carteristas.

Una frase no menos descorazonadora traía como epígrafe dedicatorio a los que empinan el codo la   novela de Gogol:

— “Dios perdonará eternamente a los borrachos pero los hombres no”.

Se refería a él y a su condición de epileptico y beodo. Se lanzó a la calle huyendo de sí mismo y de su obsesión de derrotado en la vida. Anduvo vagando por las calles alrededor de la Puerta del Sol entrando y saliendo de las viejas tascas que estaban iluminadas y llenas de bullicio en sus años mozos y ahora aparecían apagadas. Erifos el dios siniestro dando recias voces le llamaba. Había que terminar con aquella comezón que llenaba sus poros de desaliento y era peor que el dolor.  Y entretanto tomó varios gin-tonics peregrinando por los tugurios. Le dejó al principio de picar en sus partes al pobre viejo. Tal vez supuso que el remedio fuera peor que la enfermedad. España nunca perdona a los borrachos. Son más aborrecidos que las putas y que los maricones. Pensó en Dylan Thomas que murió del etílico en el Lowery de Nueva York.

Aquel poeta galés uno de los mejores de la literatura británica siempre llevaría tal estigma. “Yo no, se dijo, yo soy epiléptico. Un buen traguillo es el anestésico mejor contra el dolor” .Tratándose de justificarse. 

Cerca de Moncloa por efectos del sus seis consumiciones de ginebra o a causa de las pastillas le vino una de sus crisis epilépticas, perdió el conocimiento y despertó en la cama de urgencias del Jimenez Diaz. Estaba maneado de pies y manos como las acémilas a los que el amo ata las patas para evitar vayan a comer el trigo de la otra cerca.

Rodeado de unos camilleros con caras de esbirros, le pareció escuchar voces y carcajadas. ¿Eran los diablos?

No se podía mover pero uno de los enfermeros le apretaba el cuello, vio en sus ojos intenciones homicidas pero misteriosamente dejó de apretar aterrorizado por la Cruz de los Ángeles que llevaba al cuello colgada como signo apotropaico. Un minuto más y hubiera muerto ahogado a manos de aquel cabrón. 

Otro dijo:

—Ahora tiene miedo.

Eran cinco o seis personajes en bata blanca. El de su izquierda que debía de ser el médico de guardia ordenó a una enfermera de porte siniestro con una caballera despeluzada, sus cabellos eran las serpientes de la cabeza de Medusa ordenó:

—Pínchele y que venga Franco a rescatarlo con José Antonio y toda la Falange.

Sintió un dolor muy fuerte en la tripa. ¿Le habían puesto una inyección letal, era aquella camilla de urgencias sucursal del corredor de la muerte?

El padre Alejo no podía creer lo que pasaba. ¿Por qué lo torturaban?

A medida que fue recobrando el conocimiento empezó a dar voces:

—Socorro... ayuda. Quítenme estos grilletes.

Una de la pihuela que aprisionaba el tobillo donde estaba su carne atormentaba por varices le dolía muchísimo. Después de muchas voces acudió el enfermero que casi lo ahoga durante su intervención:

—Cállate fascista, nazi.

—¿Yo?

—Si tú

—Yo soy un judío converso que cree en Jesucristo

—Sí, sí. De Guadalajara

—No. De Segovia, señor.

Y desapareció el gañán.

Alejo tenía mucha sed y dijo “sitio” (me muero de sed) como El Señor en la crucifixión. Los dolores eran tan fuertes que pensó que le estaban administrando los rigores del Gólgota. Los peor de todo era el escarnio y la mofa de los esbirros. Sólo encontró cierta humanidad en unos de los guardias de seguridad que vino aflojarle uno de los grilletes que le estaban estrangulando la muñeca.

A medida que avanzaba la noche en medio de los salivazos y carcajadas de aquellos vigoleros con bata de sanitarios empezó a comprender lo que le había pasado. En medio del delirio al perder el conocimiento empezó a gritar vivas a Franco y Arriba España y trató de desasirse de sus verdugos que eran de diferentes ideas políticas. 

Desde el médico de guardia al último camillero todos socialistas, de Podemos o del Partido Comunista.

 A la doña con el pelo alborotado la había llamado puta cuando lo amarraba después de ser descargado inconsciente de la ambulancia del SAMUR y eso infringía todas las normas constitucionales. 

Podía costarle un año de cárcel. eran las nuevas normas.

 Pero si yo no hice nada ,seguía pensando el buen sacerdote, mientras apretaba la cruz que llevaba al cuello con la barbilla. Besarla no podía. Tenía las manos atadas.

—Este hospital es un gulag un campo de exterminio— volvió a clamar.

Regresó el siniestro gañán de la Alcarria y con una fusta le crujió de palos. Cayó en un sopor y rezó de memoria la Recomendación del alma pensando que se aproximaba su fin. 

Avanzada la madrugada, entró la gran jefa de la institución con malas noticias:

Va VD a ser denunciado a la justicia por violencia de género. Agredir a un sanitario es como agredir a un representante de la autoridad.

—Señora yo a esa mujer no la conozco de nada. Sólo traté de evitar que me pusiese esa inyección en la barriga y en en el forcejeo pude soltar alguna inconveniencia aunque no me acuerdo de nada. ¿Son cristianos ustedes?

 —No

El padre Alejo le miró con ojos compasivos casi entre lágrimas. Y esto debió conmoverla porque ordenó a Seguridad que lo desmanearan.

—Denúncienme, llévenme a la cárcel pero no me maltraten, quiero volverme a mi casa,  yo los perdono. Maltratar a un pobre ex cura viejo y franquista que no valen para nada no es una obra de misericordia.

Al punto, la médica le dio a firmar un papel, se vistió pues toda la noche había permanecido desnudo sin siquiera cubiertas sus vergüenzas con el paño de pudores como el de los crucifijos.

 Se había meado en la cama al negarse el esbirro de Guadalajara a servirle el sillico.

Firmada el alta, acompañado por uno de los securatas que a él le recordaba al Cireneo—fue la única persona que mostró hacia su persona cierta compasión humanitaria— abandono aquel lecho de Procusto que había sido su cruz en aquella noche del Black Friday, cuando las gentes acuden a las tiendas a comprar y a tirar la casa por la ventana imbuidos del vendaval del consumismo y la publicidad, le acompañó hasta la puerta del hospital.

Ya había amanecido cuando regresó a su tabuco juntó las manos el ex sacerdote y se puso a rezar. En alguna iglesia del viejo Madrid sonaban campanas de Resurrección.

 

30 de noviembre 2021 Dia de San Andrés

   

 

 

PICARESCA Y `POLÍTICA SATANÁS TIENE ALMORRANAS EL DIABLO LADILLAS SE LOS QUITA SU MUJER CON TENACILLAS

 DIABLOS COJUELOS

Lucifer tiene ALMORRANAS el diablo cojuelo muermo Satanás ladillas. Almorranas y muermo liendre y ladillas su mujer se las quita con tenacillas. Regreso mis pasos perdidos lecturas encantadas — uno se rejuvenece y parece que vive más a través de sus libros — a esta obra simpar cuyo registro de cubierta pone fecha que lo compré en Nueva York el 21 de mayo de 19781. En mi texto titulado “El Doctor Laguna autor del Lazarillo” obvié tratar este primoroso arranque de la literatura picaresca al no hallar en Luis Vélez de Guevara la furia del converso. El Cojuelo carece del pesimismo derrotista de gran parte del género y en sus trancos o capítulos crece la esperanza, el

regocijo y el sentido del humor dentro de lo que cabe.

El de Ecija debía de ser cristiano viejo, apaniguado de la Casa de Osuna. La novela es un retablo crítico del Madrid de su tiempo. El Pateta coge en volandas a Zambullo el protagonista y lo lleva a la torre del Salvador que era el sitio más empinado y verdadera atalaya del Madrid de los Austrias. Sus dotes mágicas y sus artes birlibirloque alzando tejados y voladizos penetrando por los balcones y dando aires a las alcobas. Atraviesa los cuerpos opacos y goza del don de la invisibilidad. Contempla lo que está pasando una noche de verano, hace calor y los madrileños toman el fresco amenizados por cantes y pasacalles y aliviados en su sed por el pitorro de un botijo: una fulana pare un niño y el marido solicito la atiende en el parto y jalea al rorro recibiendo en el mundo a

un hijo que no es suyo. Más allá a otro le fuerzan la dama dos soldados mientras ronca. Mira ese lindo que duerme con bigotera para que no se le destiñesen los mostachos. Una hechicera machaca hierbas en un almirez para dorar la píldora al objeto de remendar el virgo de una “doncella” que se casa mañana con un viejo.

Hay junta de brujas en cierta parte que murmuran oraciones en un aposentillo. Dos hombres pelean más borrachos que la cuba de Sahagún contemplados por la tabernera de Guadalajara que agua el vino del mesón, es rica, ha fundado dos capellanías de veinte mil ducados para que se lo digan de misas y tenga cuando se muera funeral de primera. Piensa la buena señora ir al cielo. En el Madrid de los Austrias a la luz de las Siete Cabrillas hay alquimistas que buscan la piedra filosofal estudiando

los libros de Raimundo Lulio y con quien vengo vengo pasan los embajadores del Gran Turco escoltados por su guardia de jenízaros con sus alfanjes y luciendo el tocado de almalafa (turbante) en la testa. Pasan soldados, pasan estudiantes y licenciados de Alcalá un ir y venir constante en busca de prestameras y favores de la corte. Llegan venecianos con sus alforjas que son el talego del oro del mundo. El rey de Castilla Felipe IV es exorcista, echa demonios; por eso el diablo de Don Cleofás se guarda de visitar palacio donde multitud de gentes llegados de todas las provincias del imperio buscan aposento y una mayordomía siquiera sea en las caballerizas. El de Francia cura las almorranas por privilegio divino.

Se canta y se baila a toas las horas. Por las calles de la Villa suenan los acordes de la zarabanda, el déligo, la

chacona, el guirigay, el zambapalo, jácaras y pandorgas. Aquel Madrid olía mal por lo del agua va pero sonaba bien gracias a los maestros de capilla y la música coral de palacio. Sumirse en las páginas de esta novela, que rezuma mala sombra y optimismo, es darse un atracón de donaire y de españolía.

Vélez de Guevara maneja la pluma como un espadachín que hace maravillas con el florete del idioma y la gramática, penetrado muy penetrado del duende de la literatura y bien perdigado y dispuesto para transmitirnos en detalle la descripción de la vida cortesana, las luchas por la poesía de los que quieren beber en las fuentes de la fama. Todos quieren subir pero a la mayoría les toca bajar. Quedan perdidos. Los laureles pasan de largo. Las casquivanas musas se largan con otro. Y por ahí van los poetas chirles arrastrando su fracaso

y sus cuernos. Es dura la vida literaria tan misteriosa e inasequible como el amor. Las fuentes del Buen Retiro corrían una vez al año en medio del jolgorio de toros y cañas el Día de San Luis.

Narrando cada uno de los trancos con mucho despejo haciendo gala de ese donaire del que adolecen los escritores y novelistas de hoy incluso los más encumbrados y petulantes como el Pérez Reverte.

Con este librito de la austral que compré en una librería española del Lower Manhattan por unos dólares he recorrido las siete partidas y sorbí los siete valles como aquel que dice hechizado por la magia de la escritura. Los escritores somos hijos del Céfiro como los caballos andaluces. En las dehesas cordobesas las yeguas quedan preñadas por el viento. Ya es hora sin embargo de tender la raspa y cerrar este capitulo

dedicado a uno de nuestros más donosos ingenios: Luis Vélez de Guevara ( Ecija 1579

ferentarios

  

Bailábamos el delgo en aquella reunión entusiasmadas. Vino uno y empezó a pegar más voces que un vaqueiro los ecos se esparcían por todo el valle. La vaca marola alzaba la testuz interrogante  mientras rumiaba la hierba como preguntando que ha sido eso. Doña Pendona bajaba la escalera asustada y dijo:

─Decís cosas sin ton ni son porque viene el argavieso y el cabo Valdivieso ese charolero cuyo hijo se da aires de ser primero de la clase

─No sus pegís ─ advertía el maestro Clavicarius alzando la palmeta

Los ferentarios preparaban sus maquinas de guerra y los escribas seguían embelesados en sus apógrafos dicen que la vida es bella pero a mí me parece una cendolilla que se apaga rápidamente

 

tras el desastre del 98 Clarín insultó a los militares

 (IV) VILLAAMIL ESCRITOR Y PERIODISTA. CLARIN Y PALACIO VALDÉS LE SALVAROPN DE UN DUELO. LA MARINA DE GUERRA ACUSÓ AL AUTOR DE LA REGENTA DE INSULTOS.PERO VILLAAMIL Y PALACIO VALDÉS ANDUVIERON AL QUITE


El capitán Villaamil tenía una columna en “El Carbayón”. No tuve acceso a sus escritos pero siendo archivero me cupo la suerte de hojear su único libro: “Viaje de circunvalación de la corbeta Nautilus”. 

Es la vuelta al mundo de unos hombres intrépidos ardidos navegantes proa al sur siguiendo rumbo por la rosa de los vientos, émulos de Magallanes, Elcano, Colón y Malaespina. Barloventearon y españolearon hacia Australia, Ciudad del Cabo, Sidney. Un amor en cada puerto. 

En Buenos Aires y en Medellín todas las damiselas querían bailar con el capitán de navío. No faltan incidentes trágicos como la muerte del gaviero Letamandía que obedeciendo la maniobra del capitán que quería ceñir velacho trepa por el trinquete y uno de los foques al inflarse lo de arriba y cae sobre cubierta. 

Se llamaba Esteban Latamendia el cabo gaviero se había casado al zarpar con una gallega en Ferrol. No regresó ni conoció al hijo que nació durante su ausencia. “Ese sonido, dice en sus memorias el capitán, lo he escuchado muchas veces… desgarra el corazón, es un sonido seco y un grito amargo del que lucha contra las leyes de la gravedad. La sangre se derrama sobre cubierta. Al gaviero enterraron en la mar. Impresionante ceremonia con una relinga por sudario y un lastre a los pies. 

Aporta la corbeta en Nueva York y en Plymouth. Cuando atraca en Pasajes. Salen a darle acogida la reina regente acompañada de su hijo Alfonso XIII. Al capitán Villaamil se le abren las puertas de la fama.

 Vive algún tiempo en Oviedo tiempo de permiso donde visita a su amigo Leopoldo Alas Clarín quien por cierto se encontraba en dificultades porque acababa de ser desafiado a un duelo de primera sangre. 

Se había ido a pique en aguas del Estrecho la cañonera “Reina Regente”. Perece toda la tripulación. Clarín escribe una sátira dejando en evidencia a la escuadra. “No hemos ganado ninguna guerra. Perdemos todas las batallas”. 

El dicterio exaspera a dos lobos de mar los oficiales de Marina Armada y Moreno. Que le envían los padrinos. Clarín se caga en los calzoncillos y no quiere saber nada. Pero ahí están Fernando Villaamil y don Armando Palacio Valdés que ya era un novelista de prestigio para echarle un capote. La cosa se arregla con avenencia... Queda a salvo el prestigio de nuestro ejército y la libertad de conciencia del escritor para expresar sus ideas. Villaamil era un hombre de bien.

a mí la legión

  PEDRO GARCÍA SUÁREZ AUTOR DE LEGIÓN 1936


A mí la legión este es uno de esos pocos libros que te hacen vibrar que sientan pauta y abre escuela dentro de una imperfección novelística que resulta perfección. La escribió Pedro García Suarez de un tirón entre ceniceros llenos de tabaco a la luz de un flexo y a lápiz. Fue un best seller en 1943 cuando su autor recién llegado de la guerra y mutilado la escribió en horas arrebatadas al sueño, consumada su jornada laboral. Su padre fue fusilado por la horda que arrasó el palacete indiano en que moraba la familia.

García Suarez venía de una aldea próxima a Luarca y estuvo conectado con el grupo de escritores falangistas o carlistas como Evaristo Casariego que fueron purgados por el régimen franquista a causa de sus ideas avanzadas. En el caso del autor de “Legión” implicaban la revolución social. 

Desdeñaban tanto a la derecha comodona y cobarde de la Ceda  como al Frente Popular. Ambas facciones estaban integradas por señoritos. “Luchamos para acabar con el hambre, el analfabetismo, la incultura, ignorancia y la opresión. Objetivo: la creación de una España nueva alegre y en paz”. 

Por eso se alistó en la legión. En círculos eclesiales no cayó bien por sospecha de nociones sicalípticas, puterío, palabrotas. 

Le pasó lo mismo a Eugenio García Serrano cuya “Diario para un macuto” fue prohibido a instancias del primado de Toledo Pla y Daniel. En desafecto con el sistema se fue a México. A otro escritor asturiano Faustino González Ayer le pasó lo mismo, según me contaba cuando íbamos paseando por Manhattan yendo a comprar el pan al barrio israelita; de caballero legionario pasó a ser un jodido cojo. 

Él me habló de la persecución sorda de que fueron objeto aquellos próceres quienes después de ganar una terrible guerra entregaron la cuchara y se largaron.

 El luarqués emigró a México y no volvió a escribir, nunca más se supo de él. 

Los historiadores de la literatura de posguerra como Martínez Cachero en su libro sobre la novelística contemporánea lo ignora, pero Pedro García Suarez se manifiesta en este libro que a mí me parece un canto a la legión uno de los grandes literatos que ha dado al mundo la Villa Blanca que siempre fue sede de buenos narradores. estoy pensando en mi querido amigo Emilio García Merás (Dios lo tenga en su Reino)

Surgen personajes inolvidables como el servidor de una ametralladora en los combates de la Universitaria que le faltaban dos falanges en los dedos lo que no le impedía manejar la “tartamuda” con suma habilidad. 

 Describe el ambiente de la Ciudad de Málaga con una emoción que trasciende de sus paisajes, sus gentes, el modo locuaz con que el malagueño habla. Si Palacio Valdés sabe interpretar el genio de Sevilla mejor que nadie, he aquí que este asturiano capta la belleza de esas tierras al sur cuando se pasea por la  calle Larios, arteria de la ciudad. 

Dos asturianos haciéndose cargo del sentido del humor andaluz que es  diferente e hiperbólico, más que el de Oviedo tan sutil, nos hacen reír. Los temas clave de este libro son el amor y la muerte. Analiza el por qué los legionarios se proclaman novios de la muerte. Bajando el pistón y en otra escala vienen el vino y las mujeres. Ya lo dice la copla:

A la legión le gusta el vino

A la legión le gusta el ron

A la legión le gustan las mujeres

A las mujeres les gusta la legión

El libro está dedicado a Millán Astray fundador del Tercio “que nació tres veces; la última sin un brazo y sin un ojo” 

IN HOC SIGNO VINCES LA CRUZ VENCERÁ

 LA VIDA OVETENSE EN LA ALTA EDAD MEDIA


Llevo en mi cuello la cruz de la Victoria desde hace muchos añps adicto a ese sentido apotrocaico como defensa y proteción del cristianismo. La cruz da buena suerte por ser signo de salvación. Es la cruz que vio dibujada en los cielos el emperador Constantino. Arrio el heresiarca que trató de exaltar la humanidad del Salvador sobre su divinidad, craso error, ordenó que el símbolo de la fe estuviera colocada sobre las ara, los lares y las arras. Entre los primitivos cristianos el símbolo era una pez. Los reyes godos adoptaron esta venerable tradición. In hoc signo vinces. Esa era la clave. Los primeros monarcas asturianos eran muy pobres, vivían en chozas pero labraban hermosos templos siguiendo la tradición romana y daban sus riquezas o reservaban las mejores galas en la creencia de que tal mo rirían recompensados a la muerte con la vida eterna y perdurable. En ello estriba la fundación de grandes monasterios fruto de sus mandas y donaciones pro anima. El monaquismo sirio y de Anatolia imbuye de fervor religioso del siglo IX cuando nace el prrerromanico ramirense. Las misas eran largas “a los gallos cantar” y antes del primer yantar como en Oriente.Cuenta la leyenda que el rey Alfonso II el Casto  saliendo de misa camino de su palacio se le aparecieron unos ángeles pintores de iconos y les rogó que le pintasen una cruz. Aquel día se celebraba un banquete. Vinieron el senescal, el apocrisiario  limosnero (así lo cuenta el P. Flores en su libro “La España Sagrada”), el condestable o caballerizo y el pincerna encargado de probar el vino para evitar que lo envenenasen. Cuando levantaron  manteles llegaron los ángeles orfebres on una cruz de plata labrada. Así fue como nació el símbolo de la ciudad de Oviedo. Siguiendo Alfonso III el Magno la tradición mandó hacer la Cruz de la Victoria que regaló a la catedral de Oviedo: una cruz de oro de más de una vara de alto y tres cuartas de ancho con cornalinas y camafeos engastados. La preciada joya fue robada en 1977 siendo recuperada milagrosamente junto con el arca de las ágatas un obsequio del rey Fruela a la iglesia del Salvador en  los comedios del siglo X. 

Sacra ovetensis, dives toletana, ebúrnea burgalensis. Digamos en conclusión que es hermosa y muy arraigada la tradición cristiana. Que la  cruz de la Victoria nos valga. In hoc signo vinces

 SAN GREGORIO EL GRANDE

TORRE DE SAN GREGORIO

En lo alto del cerro vigilante

Ojos del campanario

Vacíos

Aquel cuadrado ábside visigótico

El ara de Recaredo

Y las piedras tutelares

Visión espectral de mi infancia campesina

Gregorio el grande

Cuando los papas eran santos e importantes

Mandaste legados a Inglaterra

Dos esclavos ingleses te hablaban de la tierra

De los ángeles

Magnificencia del culto

Amaste a Bizancio

Convertiste a España

Del arrianismo

Ahí está erguida sobre el valle

La iglesia que porta tu nombre

Te llamaban Gregorio el grande

Coronaste a Europa

Bajo la espada de Miguel arcángel

England sí a la que amé

My England

Tierra de ángeles

LAS TRAMPAS DEL PATO DONALD

 VACUNADO YA ESTOY VACUNADO POR EL HOSPITAL DE LA MISERICORDIA

Ya estoy inoculado contra la pandemia. Ayer me puse la inyección en el hospital de la Misericordia de Avilés regentado por las hermanitas de San Vicente de Paul la toca blanca esa toca enorme que parece un avión la cruz al pecho y el rosario a la cintura. Radio Florito se pasa la santa mañana tardes y noches dándonos noticias de los altibajos de la pandemia. Cómo evoluciona todo esto. No se informa de lo verdaderamente importante de donde salió el morbo, cómo se trasmitía la cepa, quien trujo el bicho, en qué probeta lo incubaron la madre que lo parió si fueron los murciélagos o los chinos de Wujan. Hoy tantos muertos ayer tantos contaminados. Se desinforma y se nos confunde. Eso es tomar el rábano por las hojas. Don Híspido Estadístico juega al chito con nuestros temores de algo hay que morir, pero que se mueran los feos. 

Salimos del Notejode, librándonos de unas para meternos en otra, en el Nosajodio, la pescadilla que se muerde la cola vueltas y vueltas al trillo y no es que me queje, no; porque entré en el bombo de los escogidos pero a muchos colegas les ha saludo la hoja roja y pronto dejarán de fumar. 

Los españoles que fuimos durante mucho tiempo carne de cañón, carne de horca y carne de prostíbulo, ahora nos hemos convertido en carne de tósigo letal desde que la pandemia habitó entre nosotros en el maldito año bisiesto de 2020.  

Les dirá un funeral ese Fray Buscón que es  como el perro Paco en ños estrenos. no hay funeral, acto social, cuchipanda donde no luzca su pelo blanco su bufanda roja y sus ojos de pájaro. 

Sí. Ese, el del pelo cano, que anda saqueando a los ricos para dárselo al los pobres y él, receptado el donativo de los famosos a los que acude con frecuencia, al no haber sarao o fiesta donde no esté invitado o no se cuele este reverendo que es un vivales,  se guarda los cuartos quedándose con el santo y la limosna. su parroquia de san Antón la ha coonvertido en casa de acogida de perros y gatos.

Dios confunda a quien no espabila y el reverendo es un lince para la pasta. 

Huele los dineros a leguas de distancia. Nunca te dirán lo importante por los micrófonos de Radio Florito que dirige un colombiano que ha saltado desde la panza del caracol.

 Imposta la voz presume de voz y se mete con los venezolanos y con los cubanos.

 El hipócrita ve la paja en el ojo ajeno y olvida la viga en el suyo. Colombia es el país  que parió más prostitutas. Es el vivero de la gran meretriz. El de las putas de Internet, maestresala de las más guarras, indecentes y desvergonzadas, ─toda la coca es manejada por potentados malnacidos─ del mundo las que montan por la Red esos numeritos de esperma blanco cuando les viene el deleite y grandes mamadas. 

Todas hablan español y uno al verlas siente vergüenza ajena de su idioma castellano que entreveran con el spanglish.

 Es una nación aprisionada entre las garras de la bestia. Colombia me parece a mí que tiene la forma de coña buscando el gran carajo.

 Nicolás Maduro me parece un tipo mucho más digno al menos patriota pues no se rinde ante el bloqueo comercial de los gringos que quieren asfixiar a su patria matándola de hambre, anhelantes de su petróleo. Venezuela y Cuba humilladas y ofendidas no agacharon la cerviz. 

Colombia, empero, es el gran burdel de los EE.UU como lo fue Cuba en la época de Batista.

 García Márquez se le iba la fuerza por la boca, mucho palabrero para luego nada decir y es que ha caído particionero en manos del sionismo que nos ahoga como esa serpiente que avanza por el mundo enrollándolos al cuello con sus pestíferos y letales arillos.

 Pues ese es el jefe de Radio Florito emisora de derechas de toda la vida sucursal de Langley, director un tal don Verbilindo, más dura será la caída. Como no tengo otra cosa que hacer: oir radio ver novelones por la tele y estar aditivo a los chats porno de la red en la cuadra en la que vivo pues me entero de todo o a lo mejor no me entero de nada.

 Me lavan el cerebro con una de esas mangueras municipales que te refrescábamos las pantorrillas cuando éramos niños mientras cantábamos el que aquí no llega bombero tu manga riega y si llegare no me mojare”. Estamos calados hasta los huesos. Estamos todos hecho cisco. A don Puertas no le cuadran las cuentas y hace numeritos al objeto de reducir demografía y para ello pone cuatro remedios: pornografía, conflictos regionales, desamor y virus. quiere limpiar las cuadras de Alfeo y someter al mundo del tormento de las Danaides agua que no se llenan jamás y su logomaquia no termina jamás. 

Vacíanse las aldeas. los lugareños se largan a las ciudades donde viven hacinados y expuestos al morbo de Moisés que es como llaman algunos epidemiólogos de nuevo implante socarronamente y de forma un tanto antisemita.

 Don Guillermo va y compra a bajo precio las tierras pignoradas y las vende o las explota al máximo exponente. Así es como se hicieron millonarios los Rochild con sus palomas mensajeras y sus inversiones millonarias durante las guerras napoleónicas. 

La serpiente no deja de crecer y de arrastrarse. Llena de baba o de lefa el suelo que pisa escupiendo sus fauces el veneno de la entraña con  lengua retráctil y allí donde toca el escupitajo de la gran culebra no vuelve a crecer la hierba. Yo la vi cómo se arrastraban por las crujías de Cuidados Intensivos del hospital de la Misericordia de Avilés mientras una enfermera peruana muy amable me vacunaba contra el Covid.

 Su voz era dulce y cantarina como el de una sirena. ¿Por qué estas alegre, hermana? Porque hay que cantar cuando se lucha contra la muerte. No se podía dar un paso por las salas. Los viejos ─les tocaba el turno a los nacidos entre 1942 y 1945 éramos una buena peña de setentones en la flor de la senectud─ como ovejas que llevan al matadero, todas para el arrastre. Don Donald Trump ahora está muy calladito pero no paraba de darnos la murga con los chinitos; quería hacer la limpieza étnica una verdadera sarracina, como antes se decía, y empezó a gobernar por tuiter. Dijo:  "a los chinitos les voy a meter un brazo por una manga"... 

Pues hay que ver lo que ha cambiado el mundo cuando yo era niño los frailes repartían huchas por el Domund para que saliésemos a cuestar para  las misiones en África, la Conquinchina o el Perú, y ahora son estos hombres de tez amarilla y ojos oblicuos, al socaire de Mao con su libro rojo y Chu en lai, nuestros colonizadoras. 

Llegan hasta nosotros con un libro de Mao en el bolsillo. Es un libro rojo en caracteres chinos que lanza profecías inexorables. Europa se ha dormido. Morirá de su propio éxito. Son ellos los que nos leen la cartilla de Fu- man- chu. 

A mi me parece que don Donaldo el rubio con esa melena de camionero de la Ruta 66 un nabab del ladrillo con las cuatro reglas mal que bien aprendidas fue el culpable en razón a que temía su competencia les mandó los padrinos escondido en un tarro fatal donde se guardaba el especifico que, disuelto en el aire y dejado por correr por las cañerías o almacenado en la cabina de los aviones, había de causar la muerte de millones de seres humanos. 

Trump, chinos, políticos bocazas y opinadores indignos se mezclan en este totum revolutum de la peste aviar verdadero flagelo del género humano, del que todo es confuso: tanta información en mezcolanza desinforma.

 Esto parece el tormento del águila de Ícaro o el de los cántaros de las Danaides, ya digo. Por lo visto el año bifronte dos veces veinte del siglo XXI ha sido el anunciado por Nostradamus... la humanidad gemirá y allá será la de dios y el crujir de dientes. El águila de Ícaro nos sacará los ojos