2023-06-07

 COMILLENSIS

 

 

II PARTE DEL "seminario vacío"

 



Corentino Pruvia cuando subió la Cardosa por vez primera desconocía de las dulzuras, orduras y desazón del amor, no probaba el café, tampoco el vino sólo cuando el abuelo Toribio para curarle la calentura o un catarro le daba un traguillo de clarete – ya verás cómo se te pasa-, era un ingenuo pues toda su vida acostumbró a ir por lo legal y no tenía la más mínima idea del mal, sólo cuando en el cole los salvajes niños de su seminario le llamaban meona y empollón que fue cuando sus padre decidieron enviarlo a un centro de postín, un seminario donde no estaba ya la fábrica de curas sino de obispos, de cardenales y prelados domésticos del Vicario de Xto porque el chico era listo y además al señor Sotero, que así se llamaba su genitor, le habían dicho que a Comillas iba la crema de la crema, los más espabilados de todas las diócesis, los niños bien hijos de casa rica, los vascos por ejemplo, que todos aquellos potentados de la banca, de la siderurgia, armadores de barcos e industriales que se dedicaban a la importación/exportación. Grandes fortunas se labraron en la posguerra a favor de las provincias de Vasconia que pronto pegaron el estirón económico. El dictador se volcó con ellas lo mismo que con Cataluña en detrimento de Castilla y de Andalucía que quedaron irredentas. Los magnates vizcaínos del hierro y el acero eran muy católicos pero también muy separatistas y miraban a los de otras regiones por encima del hombro. Por eso se llevaban bien con los jesuitas. No le dieron beca aunque sus padres eran pobres y para mandarlo al seminario aquel de campanillas hubieron de enajenar una parte de la hijuela. Vendieron una tierra por tres mil pesetas de las de entonces.

Era una mañana plomiza de fin de verano. Olía a mar y olía a heno, dos olores bien distintos de los que estaba acostumbrado el adolescente. Corentino por primera vez veía la mar. Habían tomado el correo de Santander en Segovia la noche antes y el convoy no rindió destino hasta las ocho de la mañana en Reinosa. De aquel trayecto en el correo se acordaría toda la vida. El grupo de alumnos comillenses que se subió en Valladolid y entre los que estaba un chico bien parecido y con lentes que convertido en cura habría de dar bastante que hablar como sacerdote obrero. Era Enrique Bermudez de Castro. Estaban allí despidiendolo su padre con el uniforme de coronel de aviación que mandaba el regimiento de Villanubla y toda su familia. Enrique tenía un porte distinguido y dos hermanas guapísimas. Otro de los que iban para Comillas: Antonio Pelayo al que algunos llamarían santa Inés por lo guapo (dicen que aquella mártir romana, Inés Inesita Inés, ábreme la puerta que te vengo a ver era toda una beldad y así la pintaban los retratos) hasta el punto de que de aquel efebo hoy corresponsal de Antena 3 en el Vaticano se enamoraron quiero pensar que platónicamente un prefecto y dos maestrillos. El pinciano tenía los ojos azules, era rubio como un san Luis y tartamudeaba tal que así con su voz de niña. Esos donaires en un mundo de clausura, unisexual, de ambientes cerrados cuando las células estallaban por el torrente de la sangre, conducirían a la andrógena inclinación fatídica. Contra estas derramas delictuosas luchaban con todas sus fuerzas los prefectos encasillándolas bajo el nombre de “amistades particulares”, ojo, no tocar, peligro de muerte, no meterse las manos debajo del pijama ni siquiera por los bolsillos, que corra el aire.

En Venta de Baños se incorporaron los de Palencia y los de Zamora que eran uns buena peña. Al correr de los años todos aquellos chicos integrantes de la alegre muchacha ocuparían puestos relevantes en la política, el periodismo, la barra judicial, la obstreticia y la cirugía, el periodismo, el comercio y la empresa, la curia, la milicia e incluso el mundo del crimen. De Palencia eran Carrión, Castrillo, Jesús Abad y otros chavalotes cuyo rostro se perdía en la memoria de Corentino que trasuntaba tales hechos casi medio siglo más tarde. El compartimento iba lleno. Era la primera vez que montaba en un largo recorrido. Se le quedaron grabadas las conversaciones de aquellos chicos. Los nuevos, timidos y retraídos con los pantalones bombachos atados al calcetín con una cinta y las camisas recién estrenadas, los de segundo y los de otros cursos superiores muy alegres y confidentes de sí mismos.

PRENDIMIENTO DEL PRIMADO CARRANZA

 UN BALDÓN PARA LA IGLESIA DE ESPAÑA

 

Antonio parra

 

Una madrugada del 22 de agosto de 1559 en una casa eclesial de Torrelaguna – fue residencia de verano del cardenal Cisneros, su antecesor en la mitra primada- sonaron tres golpes secos. La aldaba al machacar el roble de la puerta de entrada parecía como si sintiera vergüenza del acto que se iba a acometer ese amanecer, un baldón para la historia de la Iglesia y de España. La madera lloraba pero los tres aldabonazos sonaron secos y solemnes.

        -Abran en nombre de la Santa Inquisición

Abrió un lego dominico. Un grupo de corchetes armados entraron en el patio porticado en cuyo centro había un pozo con brocal de granito y subieron al aposento del arzobispo. Éste rezaba Maitines y no dio muestras de cólera, sólo la sorpresa se pintó en su rostro al ver que uno de sus fámulos, Diego Ramírez, y hombre de su confianza, era el que había dirigido la operación del prendimiento y encabezaba aquel grupo de  gente armada, algunos de los cuales venían borrachos pues habían hecho parada y fonda en  un mesón de Valdepielagos. Judas y traidores no faltan en la historia de España. Que un predicador que hubiera gozado de la privanza y confianza del emperador y del propio monarca es un indicio de cómo estaban las cosas a la sazón por mor de interpretaciones bíblicas y cuán tornadizas pueden ser las afecciones humanas. El encartado era nada menos que la autoridad mayor de la SRI española, el arzobispo de la sede primada toledana. La detención significa la pérdida de la libertad, la confiscación de los bienes. Las mulas con sus arreos, las propiedades muebles, las capas pluviales, los libros de rezo fueron puestos en almoneda “por lo que quisieran dar”.

        -Entréguese Su Ilustrísima a los oficiales del Santo Oficio.

        -¿Vos tenéis mandamiento suficiente para eso?

        -Yo no soy más que un mandado- contestó Fr. Diego.

Fue la única respuesta del prelado que saltó del lecho, se aderezó y vistió en su presencia y salió con ellos. La escena recuerda la acontecida en Getsemaní y en los oídos repica la frase del evangelista: et per invidiam tradiderunt eum. Por envidia lo entregaron a Carranza sus hermanos de hábito y de palio de la misma forma que hicieron con Jesús los fariseos. Un arzobispo el de Sevilla, Fernando de Valdés que había aspirado a la silla de Toledo y además parece que se sintió despechado por ciertas criticas vertidas por Fray Bartolomé al absentismo de algunos prelados entre los que se encontraba el interesado Valdés que no visitaba su diócesis hispalense desde hacía más de un lustro, y un dominico que había sido compañero de aula y de celda el dominico Melchor Cano fueron los denunciantes.

El pretexto fue un catecismo que había publicado Carranza en Flandes con algún resabio luterano que nunca pudo ser demostrado a lo largo del dilatado proceso que subsiguió, muy dilatado. Duraría más de quince años. La causa real fueron los enconos, la rencillas rivalidades y el energumenismo de gentes de vida consagrada.

La soberbia, la malquerencia, y la utilización del nombre de Dios para justificar sus tropelías desalmadas.

Es posible que en su fuero interior y después de sus giras por Alemania y sobre todo por Inglaterra adonde acompañó como capellán a Felipe II a sus bodas con María Tudor (Carranza en su deposición forense alega en su descargo haber allí sido baluarte de la fe cristiana y haber mandado quemar en Londres algunos herejes)  “se contaminase” de algunos planteamientos de la reforma y albergase dudas sobre el purgatorio, un lugar que no empieza a existir teológicamente– Jesucristo nunca habla jamás del mismo y sólo se refiere al estercolero o gehenna adonde se almacenan las almas de los condenados- hasta el siglo  XIII por una visión de Catalina de Siena.

Aparte de eso, subsiste la polémica acerca del culto a las reliquias tan problemático, o la justificación por la fe, una genialidad de Lutero que se entiende a través de las diferencias filosóficas entre potencia y acto y el abismo que separa entre la criatura y su creador, el infinito y la mortalidad de la carne. Lutero había estudiado con fervor y acuidad las encíclicas de san Pablo. Se siente confundido cuando el Apóstol de los gentiles se queja de su sarcinidad que le arrastra hacia abajo mientras su alma tiende hacia arriba. ¿Estaba el apostol Pablo sometido al diablo de la lujuria?

 Y llega a la conclusión de que el hombre no es nada. Sólo le salvan los méritos de la pasión de Cristo y su sangre derramada.

En el ser humano por mucho que se esfuerce la materia, las células lo arrastran. Esta suposición es confirmada por la moderna psicología y por la biología. No somos más que un poco de barro y un poco de agua. Credo quiere decir cruz, carisma, caridad y palabra. Las obras importan poco. Y Lutero vuelve a la carga:

¾ Credo quia absurdum

 Es la concepción germanica del fatalismo teutón frente a la idea judía de que Dios ayuda sólo a aquellos que quieren ayudarse a sí mismos. Pero la encarcelación y el proceso que llena más de un salón de legajos y que han sido estudiados por el sacerdote donostierra Tellechea, Julio Caro Baroja y otros, pero sobre todo por Marcelino Menendez y Pelayo, la fuente en la que beben todos los bibliografos y estudia el tema con bastante objetividad sin dejar en sus juicios la huella de católico a machmartillo que le caracteriza.

Gracias a Dios en la actualidad vivimos en una cultura laica y no podemos entender por qué aquellas pelamesas por un quitame allá esas pajas. Por el purgatorio una idea abstracta, la comunión en la mano y los enfrentamientos a navaja entre calvinistas y luteranos por cuestiones como la transubstanciación, la cena del Señor, el culto a los santos y a las reliquias que en el fondo no dejan de ser hechos contingentes o sucedáneos al dogma. Dios no puede ser ocasión para hacerse la guerra y para faltar a la caridad. Algo que por desgracia ha ocurrido con demasiada frecuencia en el devenir de la historia. Un pésimo ejemplo que hemos dado los cristianos a paganizar. Religión quiere decir unión del hombre con la divinidad y estas querellas destruyen ese vínculo para convertirse en materia de escándalo y quebrantamiento del mandamiento nuevo: que os ameis los unos a los otros. San Agustin dice que las querellas teologicas avivan el fuego de la Fe. Opport esse haereses, ¾dice porque a veces del debate nace la luz.

El peligro es que surjan corifeos que se consideren depositarios de la verdad y que la detenten en propiedad. Se coló el viento del maligno y disperdigó la grey. La maciza personalidad de Lutero con sus luces y sus sombres y su altivez de fraile levantisco se alza como una destructor del viejo orden. Hizo la crítica y en algunos puntos de sus noventa y nueve tesis clavadas a las puertas de la catedral de Wittemberg no le faltab su punto de razón pero no construyó nada siendo el culpable de tanta sangre derramada en los campos europeos por su alzamiento luciferino de non serviam.

 Ahí subyace la gran cuestión. El pensamiento teutonico es mucho más romantico e idealista que el hebreo que sólo creen en las obras. Por sus obras los conocereis. Lutero encuentra cierta contradicción entre las palabras de Jesucristo cuando habla como un rabino y cuando habla como el salvador y el rescatador de la culpa. Hay una diferencia entre credo y religión. Y en el paroxismo de sus contradicciones el agustino aleman se apooya en la frase de Agustin que es una glosa de la caridad paulina del ama et fac quid vis.

 Para los judíos la religión no es credo sino una forma de vida, un conjunto de reglas y de ritos externos (abluciones, bromatología, lo que contamina y lo que no contamina: el cadáver, la carne de liebre, los pájaros estrangulados, el congrio la anguila y todo animal que carezca de pezuña, las estrictas reglas sobre el matrimonio para garantizar la pureza de la raza de los hijos de Israel, etc) que han de ser seguidas minuciosamente. Dato curioso al formular su teoría de la justificación encienta una olla explosiva y emprende un camino sin retorno.

Al fin y al cabo heresiarca genial vivió bajo el espiritu de la contradicción de manera que le protestantismo por él fundado va a recoger la antorcha de la actitud judía de la justificación por las obras aboliendo el culto divino y dejando de lado a la liturgia proponiendo una relación con el dios personal de los elegidos tal y conforme lo confiesan los judíos. A esto había que agregar los abusos y escandalos de la corrupción eclesiastica por la simonía, el culto a las reliquias, el absentismo episcopal, la depravación de los monasterios. Fray Bartolomé había viajado por Alemania y sobre todo por Inglaterra donde capta aquel ambiente de relajo. Vivió tiempos duros e incluso él mismo aduce en su testificación que estando en Londres había mandado quemar herejes.

 Seguramente regresó a España lleno de dudas. Había nacido en Miranda de Ebro en 1503 de origen converso. En su infancia vio a su madre cocinar la adafina y lavar todas las carnes para que no quedase rastro de sangre, la sarten siempre con aceite de oliva nunca manteca. Los siete días siguientes a la muerte de uno de la familia se abstenían de probar carne, en luto por el difunto. Otras costumbres eran la muda del sábado y ese afán de limpieza que caracteriza al judio y que han heredado los españoles. El rezo del Bendita sea tu pureza es una ancestral reminiscencia conversa. En ella la Virgen cristiana sustituye probablemente a l Ester hebrea la de las fiestas del Purim cuando la luna llena de febrero.

 Los Carranza iban a misa pero no la oían y seguían guardando en secreto los ritos heredados de sus padres y colgando en el portal de la casa ristras de longanmiza para aventar sospechas. Los jamones y los mondongos eran tan sólo de exposición. ¿Era un mal cristiano como le acusan sus enemigos irreconciliables: Fernando Valdés y Melchor Cano?

Seguramente que no. Los conversos al abrazar la nueva Fe se mostraban más papistas que el papa. Un hecho constante es que la mayor parte de los bautizados que solían tener muchos hijos destinaban a uno o varios a la Iglesia. Al claustro incorporaon un ardor bíblico mesianico casi caracteristico y una norma de vida que solía ser más temerosa de Dios con el respeto a la familia y a las complicadas leyes genésicas sobre la pureza, los alimentos y la trama social porque entre los judíos el vínculo familiar y la autoridad paterna era muy fuerte. El hábito y el beneficio catedralicio fueron ancora de salvación mediante la prestamera, la canonjía, el momio y el beneficio eclesiástico pero  los conversos conservarían toda su vida  la inquietud y ese talante independiente que caracteriza a los de su raza que suelen ser por lo general gente tenaz. Que fuese o no judío el mirandés no hace al caso pero no deja de ser un síntoma del importante ascendiente que van a tener los conversos sobre el proceso de la reforma y de la contrarreforma pues hacen a dos palos y de ese enigma que acompaña al tránsito del pueblo elegido por la historia que es un largo caminar por el desierto. Ellos controlan la tesis y la antitesis algo muy talmúdico.

Al igual que él, Las Casas, homónimo suyo, compañero de hábito y vecino de celda cuando estaban en el noviciado dominico de San Gregorio en Salamanca y que depuso a su favor en el largo proceso que le incoaron, obtuvo ese mismo sambenito. Poco cuenta la genealogía. Son los hechos los que avalan la condición de un personaje y el obispo de Chiapas con su postura contestaria hizo mucho más daño a la SRI y a la causa de España que el probre primado de Toledo el cual se ve arrollado por los acontecimientos de un siglo que en política y en religión (nunca irán de la mano las fórmulas) fue un vendaval.

La Destrucción de las Indias fue un puñado de barro contra el rostro de España y su misión cristianizadota de América por lo que ha contado con todas las bendiciones de los enemigos de la Fe; no obstante lo cual Las Casas supo escurrir el bulto y librarse de los calabozos inquisitoriales.

Algunos hasta quisieron hacerle santo.  Un encomendero venal que luego se metió a fraile y que debió de guardar toda su vida algún reconcomio debido un fracaso sentimental. Que se libró en su descaro del filo de alguna espada porque los conquistadores tenían un respeto reverencial hacia los misioneros. Si a Las Casas le cabe ser padre de la leyenda negra, Carranza lo es de la leyenda blanca con razón pues tanto el injusto sumario en el que se vio enredo como la probidad de su vida y de sus costumbres hoy causan cierto sonrojo. El uno no se metió en teologías ni escribió catecismo alguno. Era un loco repúblico que diría Quevedo sagaz y listo que sabía tirar la piedra y esconder la mano, que hizo valer su condición de encomendero y obviar su talante de erasmista convencido. El otro tuvo el coraje de predicar contra el absentismo episcopal, un tema tabú. Los peces gordos de la iglesia española se dieron por aludidos y tomando el rábano por las hojas harían del tema una cuestión personal. Existe pues un paralelismo sorprendente entre los dos bartolos 

LEYENDO A BALTASAR GRACIÁN

 CADA LOBO POR SU SENDA LEO A GRACIAN

 

En medio de la gran marejada de confusión exasperación nosotros podemos yes we can no están mal algunos puntos del programa si no fueran un “frame” que nos brinda el Amigo Norteamericano y hay que decir lo que le dijo Franco a Fraga cuando le  presentó borrador constitucional, sí constitución, eso está bien, Manolo pero ¿para qué país? Cada lobo por su senda yo me quedo leyendo a Gracián, ese tozudo aragonés y medio catalán, que lleva las barras de la señera de la libertad en su prosa lo mismo que todos los peces en el Mediterráneo en sus escamas lucían la bandera roja y gualda que era la misma que la catalana tanto monta monta tanto.

Por lo visto ese Junqueras al que llaman el Moro Tuerto un muladí que dice ser catalán después de convertirse a Mahoma con su ojo vació y fantasmal mira contra el gobierno. Don Tancredo y el Rey Alto que cada vez se nos parece más ese Borbón a Boabdil el Chico a la inversa dicen que no saben, no hay respuesta. Menudos son unos y otros. Siguen los cabildeos y menudencias los bizantinismos de los chicos de la TVE que todos se llaman Montserrat, Pere y Oriol o Iñaqui (troyanos incrustados en la caja tonta)  y yo sigo en mis trece aragonesas como Benedicto XIII que no era catalán sino valenciano y el padre Baltasar Gracián, un jesuita tibio por más que un gran español patriota porque para eso fue capellán de los Tercios Viejos, me encandila con su patriotismo y su estilo gnómico y sentencioso y que también se hacía lenguas ya por entonces de lo desbaratado que andaba el clima y de la corrupción de los tiempos: “Ahora está todo mudado y maleado hasta los climas y según van las cosas dentro de pocos años Alemania será Italia y Valladolid otra Córdoba”.

 Por lo visto en el siglo XVII hubo una gran sequía y se registró un cambio climático a causa de la efusividad de las manchas solares. Sin embargo, en la centuria siguiente volvieron las lluvias y bajaron las temperaturas.

Asimismo, el autor del “Criticón” se quejaba de la poca consideración y estima que se daba a los escritores y poetas en la corte de los Austria. Allí quienes tenían vara alta eran los arquitectos y escultores. Primaban las artes plásticas de Apeles y de Vitruvio en menoscabo de los líricos. 

Hoy pasa otro tanto a los que hemos sido expulsados de la cena de Baltasar. No nos darán el premio Planeta pero portamos la llama del fuego sagrado luz de Israel candela de Sefarad llama de amor viva en nuestras trece aragonesas de no comulgar con ruedas de molino y de amor a la patria.

PARODIA QUEVEDESCA DE "SAN" CORPUS CHRISTI EL CURA DE MAJADAHONDA QUE REGRESA DE ALCALÁ CON LAS OREJAS GACHAS Y SIN RECIBIR EL GRADO LO CATEARON AL POETA CHIRLE

 BUSCÓN REGRESA A SEGOVIA

 

Muerto el padre de su ayo Diego Coronel y sin cumquibus el pobre estudiante regresa a su ciudad natal de donde no le llegan buena noticias: su progenitor entrega su alma a Dios desde la tablazón del rollo de Segovia instalado a los pies de las gradas de la iglesia del Cristo del Mercado y su madre cumple cadena en los calabozos inquisitoriales. Un tío suyo Alonso Ramplón en una larga epístola le comunica las tristes nuevas con las particularidades de la muerte jocosa en el cadalso del padre de la criatura. “Llegó a la horca, puso un pie en la escalera, no subió a gatas ni  depirsa ni despacio y viendo un escalón hendido le dijo al justicia lo mandase aderezar que no todos tenían su hígado… tomó la soga y púsosela a la nuez. En viendo que el teatino le quería predicar vuelto a él le dijo: padre yo lo doy por predicado; vaya un poco de credo y acabemos presto… cayó sin encoger las piernas ni hacer gesto, quedó con una gravedad que no había más que pedir. Hícele yo cuartos”

Jamás con tanta concisión y solercia se ha descrito en la literatura universal los últimos momentos de un ahorcado que afronta la muerte con longanimidad y presencia de ánimo.

 Con todo, en sus memorias hace constar Pablillos que dejó con pena las escuelas de Alcalá a la que siempre recordaría si no como la Arcadia al menos un lugar en el que fue feliz dentro de lo que cabe. “Llegó el día de apartarme de la mejor vida que hallo haber pasado”.

Con una mula alquilona donde carga sus libros y pobres enseres regresa a su pueblo con las orejas gachas y sin haber recibido grado en la docta Complutum pero lleno de sabiduría de calle y de gramática parda. Por el camino le van a ocurrir aventuras. Don Francisco deja correr la pluma al desgaire del placer de narrar soltando párrafos que sembrarán el aire de carcajadas en la boca de los lectores que se entreguen con fruición a la lectura de las inmortales páginas del Buscón a lo largo de los siglos.

Si Cervantes es la sonrisa inteligente en don Quijote, Quevedo es la risa violenta, alegría y solaz para espantar las telarañas del ánima. Encuentra en Torote a un loco republico que ya desde entonces quería arreglar las cosas de España a su modo. Luego, a un negro zulú espadachín y matasiete un mulatazo hotentote padre de todos los bellacos y a propósito de este mismo personaje valentón y siempre a punto de desenvainar la “blanca”, nos cuenta la historia de los que se bajaban al turco al igual que hoy algunos se bajan al moro, aljamiados correntones y desde el Rif nos cuentan sus borracherías dilapidando nuestro pasado y nuestra religión en hora menguada cuando por el aire vuelan las brujas en sus escobas transportando incautos con barbas de gancho y amplios bigotes en punta que autorizaban a los matones. Quevedo no aguantaba a los moriscos de los que dice que todos se volvieron bandoleros y pastores. Tampoco, a  genoveses y judíos “anticristos de las monedas de España”.

 Junto al cancel de la iglesia de Torrejón, un ciego entona preces al Justo Juez y luego la del Cumquibus (doble sentido una limosnita por el amor del crucifijo). Aquí juega el autor al ambiguo parodiando el credo atanasiano que dice quicumque salvus vult esse (el que quiera salvarse) y ganar la vida eterna, etc.

 En la noción popular el dinero es lo que más hace falta para estar en el cupo de los bienaventurados. Igual de perspicuo resulta cuando cuenta el protagonista que a su padre lo hicieron moneda, esto es: cuartos.

 Cuartos eran la fracción de los reales de a ocho y también el descuartizamiento o despiece carnicero de la res. A los ajusticiados más infames se les troceaba y se esparcían los menudillos por el campo para pasto de aves y alimañas.

Don Francisco es un maestro del lenguaje de doble filo, el rey de la sinécdoque, que sabe en todo momento sacar a plaza los recursos infinitos de la lengua castellana.

El sol doraba los panes y ya en pleno fulgor cuando la mula del estudiante alcanza a la del sacristán de Majada-la-honda, poeta trasnochado que regresa de la docta ciudad con las orejas gachas, viene soltando pestes sapos y culebras de Alcalá donde no ganó un premio en el certamen poético en honor del sacramento:

Pastores no es lindo chiste

Que hoy es san Corpus Christe

Hoy es día de danzas

Cuando el cordero sin mancilla

Tanto se humilla y visita nuestras panzas

Y entre nuestras bienaventuranzas

Entra en el humano buche

Suene el lindo sacabuche

Pues nuestro bien consiste

Pastores ¿no es lindo chiste? Etc

Pablillos no consigue domeñar la risa:

—Alto a la dueña, pare el carro, hermano. San Corpus Christe no existe, no están en el martirologio. Es la fiesta de la institución de la eucaristía.

—¿No? - replica el clérigo- Pues aguarde mv. Escuche el poema que he compuesto a las Once Mil Vírgenes en octavas reales

—No es posible.

—Que existan once mil vírgenes.

—Yo las he cantado y alabado con cincuenta versos a cada una. Un millón de octavas reales en total.

—No quiero más cosas a lo divino

—Pues atienda a esta comedia y estos sonetos a las piernas de mi amada.

—¿Vióselas vuesa merced?

—No por vida de mi madre porque tengo ordenes sagradas pero todo se andará.

En aquel momento los árboles de Segovia se estaban muriendo de risa de ver a los parroquianos con corbata y sin camisa. Quevedo se despacha aquí en la sátira más implacable contra los poetas “chirles y hebenes” a través del cura de Majadahonda que suelta disparates uno tras otro y que se jacta haber cenado con Vicente Espinel, conversar con Liñán y Alonso Espinel y haber hablado con Lope. “Estuve tan cerca de su persona como lo estoy ahora de usted mismo”.

La comedia tenía más jornadas que un viaje a Jerusalén y los sonetos eran una sarta de ripios donde se pondera la desmesura de algunos exaltados vates que se ganaban la vida escribiendo disparates. Poetas públicos (hoy tales máximas aplicarse podrían a periodistas, gacetilleros y tertulieros) cantoneros vagabundos de los que había gran saturación en aquel siglo dorado de las letras hispanas donde hasta las verduleras sabían de teología y se entusiasmaban con los autos sacramentales que al espectador hogaño le resultan infumables.

Poetas conceptistas, despedazadores de vocablos, volteadores de razones. “Mandamos quemar las coplas de estos poetas”.

A todo esto en la posada de Atocha ya le esperaban al sacerdote majariego una turba de ciegos que esperaban les hubiese escrito una sarta de composiciones piadosas para recitar por los caminos. Cuando se despide el sacristán de Majada la Honda hace una defensa numantina de sus versos y declara que irá a la Ciudad Eterna para que el Papa de Roma le haga justicia.

Una lectura de través de esta aventura nos llevaría a conclusiones más precisas sobre lo que hoy denominan dialogo de civilizaciones y la antipatía del autor hacia los moriscos que se hicieron pastores y este pueblo de Madrid a cuya capitulo (las más humildes parroquias a la sazón constaban de un coro de más de treinta miembros) pertenecía el sacerdote poeta enamorado, el del millón de octavas a las once mil vírgenes, era el punto de recalada de los rebaños de la mesta toda ella morisca y puede que él mismo autor de tales disparates y herejías chirles fuese un mahometano oculto acogido a altana. Y esta es la razón que late so capa de sátira en la premática contra los poetas hueros y hebenes. Moros en la costa.

 “Mandamos quemar estas coplas”. ¡Ah los greguescos calzones que llevaba el Divino Figueroa! 

 

A URUEÑA VILLA ENCASTILLADA EN LOS LIBROS VOY Y VENGO

 

Urueña voy y vengo


Me ha captado este hermoso pueblo, castillo roquero, Castilla pura y dura, paraíso de mieses que se ondulan con el aire en el mes de mayo. Que por mayo era por mayo… Y de los álamos vengo madre, de ver como los menea el aire… antiguo madrigal que se encuentra en el repertorio de Joaquín Díaz y a lo lejos se perfilan las montañas. 

Ay que montaña tan alta toda cubierta de nieve, ay que moza tan bonita dichosa el que se la lleve. La cantaban los arrieros que iban de recua y Urueña la vieja Oronia romana murallas y torres sobre un cerro guarda los secretos del viejo humanismo español entre sus piedras y entre sus casas blasonadas. 

A Urueña voy y vengo. Hay un museo de campanas y me acuerdo de las “kolokol” rusas, un campanero del alma me da para mi solo un concierto, me pierdo en el inefable repiqueteo del bronce y en ese girar molineros que recuerda cuando en las tardes de mi Segovia voleaban a vísperas.

 Hay mesones que ostentan esgrafiados en las paredes versos de Horacio. El beatus ille qui procul negotiis…prisca…bubus.

 Ahora no me acuerdo exactamente de la literalidad del texto. Antonio Valdivieso, si esto leyere, que es un gran latinista, me gustaría que colocase sobre este post el texto exacto porque ahora yo no recuerdo

. Hablo con los libreros por dicho tenor. Un amigo mío el del rincón, hombre afable y misericordioso que se encuentra emplazado en un esquinazo de las calles de esta villa trazadas a cordel (impronta romana) y que por aquí llaman corros me habla de que la profesión de librero de lance es difícil pero algo se vende. A Urueña voy y vengo. 

Tarde de mayo, los trigos que encañan en su unda maris al movimiento del cierzo entonan plegarias del romancero. De los álamos vengo madre…. De los álamos de Sevilla.

 Joaquín Díaz el portentoso maestro en la recuperación de nuestro folklore nos ha enseñado a las generaciones de ahora y a todos los españoles cómo sonaba España, cómo cantaba, también cómo rezaba.

 Urueña es una jarcha de amor que brota en la loma, un rio, una vaguada y una varga que hay que ascender con ánimo sosegado y contento.

 ¿Los libros? Ah los libros. Ahí están. No piden pan pero la gente se ha vuelto ágrafa y como no piensa por su cuenta lee poco. 

Habría que recuperar nuestra gran literatura. España primera potencia mundial del mundo. Se ha escrito mucho. 

Y un país tan importante, el de fray Luis, el de Lope, Tirso, Cervantes, Albeniz, Velázquez , Goya. El Padre Isla, arias Montano, Falla, se ha vuelto modorro. Todo el mundo hablando de elecciones. El rey ya se va para el retiro. Gerineldo, Gerineldo, mi Gerineldo pulido quien estuviera esta noche tres horas a mi albedrío.

 Este romance de Gerineldo narra una historia de amor y de clemencia porque el rey puso la espada entre medias y dijo que la infanta sea tu mujer y tu seas su marido. Versos que me brotan al desgaire. Entro en una taberna y un vino. Buen vino de la tierra.

 Me cuesta cincuenta céntimos. Con pan y vino se anda el camino. Los mesoneros aquí no son abusones como en otras partes. Una cuadrilla juega a la brisca en el bar de la plaza. Una mujer se encuentra en el corro. Diciendo arrastro y no sé cuantos envido. Equidad castellana. Entre nosotros nadie es más que nadie. 

Les digo a los concursantes que estamos en la era de Acuario y ya es hora de que las damas vayan a la guerra y jueguen a la brisca y beban el vino recio de las tabernas. Urueña mesocrática. Castilla al ciento por ciento.

 Dejemos que el personal hable de elecciones. Yo sueño ensimismado en el Medievo y el que busca lo antiguo está mostrando el camino de lo moderno. 

A la puerta de una casa hay una lápida que recuerda a un cadete asesinado por la columna Mangada. Era un soldado del Regimiento Farnesio de Valladolid. Bueno en lo que haya elecciones bueno será que no nos matemos.