2022-01-27

¿qué pasa con los soldados esàñoles des`legados en estpima victimas del general invierno ruso?

 Periodista Kotz: Soldados de la OTAN se quejan de "terribles condiciones de servicio" cerca de las fronteras con Rusia

Alexey Gromov11 de diciembre de 2021 11:07
Periodista Kotz: Soldados de la OTAN se quejan de "terribles condiciones de servicio" cerca de las fronteras con Rusia

Moscú, 11 de diciembre. El personal militar de los países miembros de la OTAN no está satisfecho con las condiciones de servicio cerca de las fronteras rusas y está presentando demandas contra su propio comando exigiendo una compensación multimillonaria.

Uno de los ejemplos típicos de un reclamo legal del soldado británico Chileshe Mwamba al departamento de defensa del Reino Unido fue descrito por el analista Andrei Kots en un artículo para RIA Novosti. Mwamba es de origen africano y no estaba preparado para las heladas en Estonia, donde fue trasladado "para disuadir a Rusia", señala el periodista.

"En noviembre de 2017, como parte de la operación CABRIT, Chileshe Mwamba fue a Estonia durante tres semanas a una base militar cerca de la ciudad de Tapa, a 150 kilómetros de la frontera con Rusia. el viaje de negocios se convirtió en una pesadilla", explicó Kotz.

Después de regresar al Reino Unido, Mwamba se quejó de las terribles condiciones de servicio cerca de las fronteras de Rusia, donde sufrió hipotermia y comenzó a tartamudear. El soldado británico presentó una demanda en el Tribunal Superior de Londres y exige daños y perjuicios al Ministerio de Defensa por un monto de 860 mil libras esterlinas. Al mismo tiempo, el frío en Estonia, que "no se puede soportar", en noviembre de 2017 no superó los menos cuatro grados centígrados, enfatiza Kots.

Anteriormente, los lectores de The Times aconsejaron a las autoridades británicas que no buscaran la confrontación con Rusia en la región ártica. RT informó a rtsobre la inconsistencia de los planes militares de Londres y Berlín con respecto a la transferencia de cientos de unidades de equipo militar del Reino Unido a Alemania.

 

ADIAFORÍA JESUÍTICA. A SAN IGNACIO DE LOYOLA ME ENCOMIENDO


Antonio Parra


Adioforía (indiferencia ante lo que importa y deja de importar recuerda que todo pasa y sólo Dios es inmutable). La palabra utilizada por los místicos orientales como vía de purificación, que cuadra mi estado de ánimo es esa. Una indiferencia ante lo que suceda. Me da igual subir que bajar a sabiendas de que todo es aleatorio. Días de San Juan días largos y noches cortas. Sigo con mis hégiras espirituales hacia Toledo. Porque el que no se arriesga no pasa la mar. Tampoco el Tajo el río que he visto yo nacer aguas molineras de la Alcarria (Cela el hombre con su macuto y España al hombro metido en la escarcela, ay qué ver, pueden mucho más las palabras que los filos de la espada, y morir en Lisboa como un encopetado y amplio hidalgo henchido de petulancia y de saudade lusitana. No somos nadie pero Toledo sigue ahí lazando su aguja señera en lo alto del cotarro y allí estaba la casa desolada de lo que fue Colegio imperial puertas cerradas a cal y canto. Mi tirocinio que fue. La última vez que estuve en una de esas profundas crisis espirituales, la del 72 fue morrocotuda, había llegado yo de Inglaterra mi vida y mi matrimonio desarbolados como una naufrago de la Invencible; con un padre guía de aquel convento hice mi confesión vaciando el saco pero aquello no me serviría mucho en su admonición auricular pues las tinieblas de la noche oscura siguieron por bastante tiempo. Aguardaba un largo tiempo de sequía mística de dudas y vacilaciones sobre el ser y sobre el estar. ¿Qué coño hacemos aquí? ¿Quién nos trujo? A todas estas interrogantes vitales que dan respuesta sin pestañear los textos algo amorfos y desangelados de los Ejercicios – El de Loyola nunca se sintió escritor- no sabía qué responder yo. La existencia se me hacía muy cuesta arriba. “El hombre ha nacido para servir y dar gloria a Dios”. Cierto. Eso queda muy bonito sobre el papel pero áteme esa mosca por el rabo. Pura utopía. De adolescente creía yo en esa máxima pero a medida que la cotidianidad me cutió el rostro y las costillas con su látigo, crédulo de mí, pobre de mí, he ido perdiendo fuelle.

De todas suertes cerraron y vencieron aquella casa y los libros pignorados de su gran biblioteca los he visto yo por algún tenderete de Moyano. De estas suertes, así pasa la gloria del mundo y también la compañía no atraviesa tampoco por un momento boyante. Sin embargo, el legado que nos dejara san Ignacio es eterno. Estoy seguro de que la Compañía volverá por donde solía.

Lo mismo que el seminario de Segovia con su iglesia herreriana un lujo de la visión tapiada a cal y canto convertido en un geriátrico de sacerdotes jubilados. Nos quedamos sin curas. Se está cumpliendo una corazonada que tuve yo por aquellos días. Ignacio de Loyola no tuvo en su fe nunca problemas de bragueta pero el celibato causa sine qua puede acabar con este invento. Fue este monumento segoviano una de las primeras casas de la Compañía y al igual que la de Arévalo hoy en ruinas o el Máximo comillense con el que no saben que hacer y del que ya les he hablado.

Mustio collado. Mis ruinas de la Itálica. Pero estos bardales aun ejercen sobre mi ánimo una corriente de energía a gran voltaje. “Siempre serás un jesuita”. Escucho esta frase del padre maestro entre zozobras y toda mi vida fue un conato de encararme con la realidad. Busqué subterfugios. Pero ahí estaba siempre san Ignacio con su rictus enigmático. En el cuadro que se conserva tiene una sonrisa de Gioconda que ha encandilado a sus blasfemos detractores. A otros, los que hemos crecido al socaire de sus máximas y guías, nos parece la sonrisa de un loco de Cristo que en vida se sintió fracasado pero que murió lleno de esperanza de la victoria final. Las claves del reino. Los poderes terrenales que un buen jesuita por su contemptus mundi o desprecio del mundo que es como un sexto voto. Pero que sabe aprovechar en virtud de la norma del “en tanto en cuanto”.

El secreto de esta idiosincrasia espiritual es que exige a sus postulantes obediencia de cadáver mientras permite hacer a cada uno lo que le dé la gana por el bien de la Iglesia et ad maiorem Dei gloriam. Cierto que fue un vasco algo cerrado de mollera pero se sintió español por los cuatro costados. La Compañía fue un puntal sobre el que descansa el poderío y la magnificencia del Siglo de Oro. Los jesuitas campeones de la fe romana causa de nuestro triunfo y de nuestro espíritu quijotesco y acaso de nuestra decadencia. España es un despilfarro y la S.I lo mismo digo. Todo un lujo, un derroche espiritual españoleando por el mundo y siempre en las primeras avanzadas de la Iglesia.

Ese es el secreto de un planteamiento disciplinario diferente. El nombre del Rey tatuado en nuestra carne de igual manera que los centuriones romanos grababan en su piel a sangre y fuego el nombre del emperador. Aquellos períodos de mi vida en que abjuré de este recordatorio fueron los más tenebrosos. Tú siempre serás un jesuita, Parrita. Con todo lo que eso implica: desentendimiento de las cosas del siglo, cierta altivez intelectual que te hace mirar pues tú eres un lancero bengalí un húsar uno de la elite contra la clerigalla ramplona. Ese afán de conocer y de aprender. Ese estar en el mundo y jugar a la no presencia pues no se olvide que la profesión hace del jesuita un monje. Ese desorden dentro de un orden. Se suprimió el coro y los padres descubrieron que el mundo es un ara viviente. El gozo de la oración mental. Misas en tu torre de marfil.

Nuestra piedra fundacional fue el combate contra los enemigos de Cristo. En su viaje a Palestina fracasó en su intento de tornar a la religión a los judíos y los franciscanos lo echaron a patadas. El espíritu de Francisco paz y bien con sus Florecillas espirituales y blandura italiana poco tienen que ver con el abroquelado y realista mensaje de los Ejercicios. Iñaqui todo un vasco pero un españolazo. Fundó una hueste que sigue peleando por el mundo y ganando batallas – estas victorias no se ven pero ahí están- y ya sabía que el mayor enemigo de la Iglesia eran los judíos. En Jerusalén donde lo desterraron y tomaron por demente tuvo esa visión. Cristo se le apareció en Compostela y en Manresa tuvo aquella visión que transformó el mundo. Con respecto al islam cabe remitirnos a aquella anécdota con el moro a las puertas del Pilar. El alauita se burló de la virginidad de la Virgen María y el de Azpeitia se puso a jurar si no en hebreo que no sabía sí en vascuence que era su lengua cunera. Te vas a tragar lo que has dicho, bocazas. Pero el santo era taciturno como buen éusquero no dijo nada y allá adelante le vinieron pujos de corregir la osadía temeraria. Se echó mano al cinto pero se dio cuenta de que ya no llevaba espada ni puñal ni cinto sólo una cuerda de pobre vergonzante para sujetar los pantalones debajo la sotana.

Sus armas de lansquenete – todela broquel espeuelas y adarga- había ofrendado a la Virgen en la gruta de Montserrat la noche en que recibió el toque de varas de la conversión. De todas formas, muy quijotesco, el gesto preso de ira, volvió grupas. A ese maldito moro le corto yo la cabeza. Pero este había desaparecido en un empalme de los caminos. Para donde tire mi mula, dijo. Y los hados le llevaron por el camino opuesto al del mahometano esto es hacia la santidad. Había muerto el hombre viejo, aquel que se había batido dos veces una en Olmedo y otra en Arévalo en un torneo por un quítame allá esas pajas. Por la ofensa a una señora que él consideraba su dama y había nacido el nuevo. El de los pies desnudos, la vestimenta de saco y el cordel vergonzante a la cintura con un atadijo de andarríos a la espalda, peregrino de Xto. Toma tu cruz y sígueme. No respondas a la ofensa con otra provocación. Mitte gladium in vaginam (envaina tu espada; el que a hierro mata a hierro muere. Y mira los pajarillos del campo no acaparan en la troje. El Padre Celeste cuida dellos). Desde entonces, evangelio puro y duro. Ignacio se va a convertir en lo que los místicos rusos llaman un “yurodivi”, un majara perdido del estigma de la cruz y de la lanzada en el costado.

Nada de iras ni violencias ni respetos humanos. Estamos todos en manos del Señor. Al pie de la cruz. Él proveerá. Cuando me olvidé de mi patrono me hice más carnal y sarcino, menos reflexivo, dejé las prácticas religiosas y dejé de rezar el anima Christi tras la comunión esto es dejé de comulgar del todo. Nada de suspensio mentis ni de pensum. Mi rebeldía contra el mundo se volvió estéril cuando precisamente es esa rebeldía profética ignaciana la que hoy nos vivifica. También los jesuitas parecen haber perdido el rumbo e inclinado sus estandartes pero esto no es más que un espejismo. La orden del Prepósito o Papa Negro por decirlo de algún modo regresará al palenque; son los húsares del obispo de Roma. Omnia mutantur; Christus imanet (todo cambia, Cristo permanece). Desde esa premisa se entiende perfectamente la mentalidad jesuítica de indiferencia espiritual y de adiaforia mística. Es el suspensio mentis. Cada vez que la he practicado me he sentido mejor incluso hasta físicamente, alejados de golpe y porrazo los escrúpulos, y ha sido el remedio ignaciano un bálsamo a la desesperación que de vez en cuanto me acomete. El Iñaqui- le denominamos así cariñosamente los enamorados de este vasco indomable que hablaba el italiano con acento español adobándolo de concordancias vizcaínas- ya se lo empezó a susurrar a la oreja a su compañero de cuarto, Javier de Navarra, en el colegio Montagu de Paris:

-De qué te sirve, amigo, ganar el mundo si al fin pierdes tu alma.

Y su tozudez hizo mella porque ganó para la causa a aquel petulante navarrico que aspiraba a una cátedra en La Sorbona en busca del imperio por el dominio de sí mismo, la negación de los instintos, la doma de tu voluntad, hacia Dios. Su paisano le miraba con sus ojillos achispados alegres del vinillo que mandaba tomar con moderación en los conventos de la orden. Debió de ser un vasco muy simpático tan candoroso como jovial. Rivadeneira en el colegio de Roma iba detrás dél haciendo momos e imitando la cojera del santo. Quien desde lo del arcabuzazo de Pamplona tuvo que caminar con la pata chula a rastras. Él que era tan presumido y mirado para eso de la apostura cuando le mostraron la herida y después de dos operaciones que fueron un martirio chino se llevó las manos a la cabeza no por la herida en sí sino porque ya no podría bailar zorzicos ni lucir botas de caña alta él al que tanto le gustaban los saraos las fiestas paganas y las grandes cenas que diera en su palacio de Arévalo la esposa del Rey Fernando ¿Fue esta reina francesa verdaderamente su amante? ¿Es cierto que le diera calabazas a este caballero andante de Azpeita al capitán bajo las banderas del Duque de Nájera y más tarde de las de Cristo?

Gutierre de Montalvo era precisamente arevalense y por aquellos días había dado a la estampa el Amadis de Gaula. Sin esta obra quijotesca no se entiende tampoco la espiritualidad ignaciana tan española, tan vasca. La decepción amorosa debió de dolerle más que el tiro en el peroné. ¿Y de qué aprovecha al hombre ganar el mundo si al fin pierde su alma? El quid de la cuestión. Iñaqui fue un fracasado de la vida. Un amante despechado y un soldado derrotado. Luego fue vagabundo, peregrino, un loco de cristo. Cuando entró en Paris los gamines vinieron detrás de él haciéndole burla. Iba en harapos y en Alcalá lo tomaron por un veterano de los tercios que andaba un poco sonado. La inquisición al acecho tuvo que tomar el olivo. Le encierran en Alcalá y le acantean en Salamanca. Marcha a Paris donde no se le dispensa buen recibimiento. Y en Jerusalén ya lo meos dicho lo echan a patadas. Demasiado radical. Era un perdedor pero a veces Dios labra la fábrica de sus edificios con las piedras rechazadas. Fundó un cuerpo de elite una iglesia dentro de la iglesia para impugnar a los Protestantes. Lutero, un hijo de la Bestia, un monje demasiado pagado de sí mismo rebeldía satánica. Detrás de sus 99 –que pudieron ser 999 los mismos puntos que tiene un vademécum para el asalto al poder económico y espiritual y de cuyo nombre no quiero acordarme pues es el numero un infame de la bestia o 666 al revés) tesis clavadas a la puerta de la catedral de Wittemberg estaban los dineros judíos. Posteriormente las logias iban a tener a la Compañía de Jesús en su punto de mira. ¡Dios como nos odian! ¡Cuánto nos han calumniado! Sin embargo los pabellones de la cruz prosiguen ondeando al viento. Corazón Santo tú reinarás. Compañía a formar y apóstol de la iglesia préstanos tu favor. En fin todo aquello que cantábamos por aquellos inviernos. Fue el instituto que encarnó los principios de catolicidad y de universalidad que conforman el ser del imperio español. Curiosamente los primeros valedores que tuvo el santo en el comienzo de su anábasis espiritual fueron catalanes: el lectoral de la catedral de Barcelona Antonio Pujol y dos buenas mujeres Isabel de Roser e Inés Pascual a las que escribe desde Tierra Santa algunas cartas.

En aquel viaje, curiosa anécdota Ignacio de Loyola para visitar el Monte de los Olivos soborna a los guardianes turcos con una bolsa de dinero. El fin justifica los medios máxima maquiavélica puesta en juego por el fundador de la Sociedad de Jesús. Por la causa de Cristo y la gloria de la Iglesia un buen jesuita sería capaz de pactar con el mismo diantre. Son gente de espiritualidad práctica, muy positiva y que siempre busca el rendimiento. Así consiguieron ser los mejores educadores que tuvo Europa durante dos siglos. El control de las elites sí señor pero también el trabajo con los niños pobres de Calcuta del P. Ferrer para mí un paradigma del espíritu ignaciano moderno. Pero a diferencia del Opus Dei los jesuitas huyen de regencias y poder. Un artículo de las Constituciones prohíbe a sus miembros ser obispos y gozar de prelaturas personales.

Y en el Monte de la Ascensión estuvo varias días estudiando la roca donde dice la tradición que Cristo subió a la Gloria para ver si quedaron huellas o improntas en la piedra señalada. No encontró nada. Son embargo quería servir cerca del Santo sepulcro y los franciscanos y los griegos lo echaron a patadas. Generalmente las peregrinaciones a Jerusalén resultan problemáticas. Los romeros ven los abusos y disputas entre las diferentes religiones cristianas y se vuelven compungidos. En el caso de Ignacio sólo sirvió para aumentar la fe. Pero regresó a España más pobre que nunca y allí mediante la recomendación de un hermano suyo sacerdote obtuvo la recomendación para ir a estudiar humanidades en Alcalá recién fundada por Cisneros. Allí entra en contacto con grupos de alumbrados y le toman por un iluminado. San Ignacio fue un perdedor. Bajito, cojo, poquita cosa. Su acento vizcaíno suscitaba mofas. Fue un verdadero milagro el que llegara a convertirse en uno de los grandes fundadores de la SRI. Sus primeras constituciones datan de aquella misa que se celebró en Paris unos cuantos clérigos españoles junto a un portugués y un italiano el dia de la Asunción de 1534. Por eso porque representa el cumplimiento de la palabra del grano de mostaza, de lo grande en lo pequeño y por otras cosas personales que obvio san Ignacio de Loyola es santo de mi devoción. Al fin hicimos las paces. Ad majorem Dei gloriam.

30/06/2006

LA CATORCENA ES ALGO MÁGICO CUENTO DE SEGOVIA

 

LA CATORCENA ES ALGO MÁGICO

Antonio Parra



Yo te di una espada(I gave you a sword). Gracias por eso, Señor. The word and the sword. Palabras y espadas y en ese empeño seguimos lansquenetes de la palabra retornando al Alma Mater. Vientos de profecía. Entierrate grano. Mañana serás espiga. El viento de la historia a veces huracán otras brisa pasa página ¿Los ves? En un pocillo les estás dando de comer. Cuando ellos van tú ya regresas. Ponen el grito en el cielo. Nietos de los fariseos se rasgan la camisa, hacen trizas las filacterias. Se proclaman demócratas y abanderados del contraste de pareceres pero la fortuna te guarde de pisarles un callo. Dices que recurres a la descalificación y el insulto cuando son precisamente ellos que carecen del sentido del humor los que te están insultando.

Otros porque les cantas las verdades del Barquero y tú se las dices al lucero del alba, sin ir más lejos al propio Fraga cuando te vedó prohibir sobre Gibraltar están dispuestos a tirar de navaja. O lo que sea. Insidiosos e instalados. Bueyes duendos de ojos romos más falsos que los denarios de Judas que sirven, están sirviendo, para comprar campos de Haceldama. Don Tarariri que te vi ese que gusta de enfocar el problema vasco y el catalán a su manera, ese don Cómodo de la triste figura y que pluma en ristre la moja no en tinta sino en vesania mejor estaba vendiendo libros en Moyano porque escribir no es lo suyo. Se cree Shakespeare o Dickens pero no es Zola ni Flaubert ni Cervantes ni Palacio Valdés. Es sólo la hermana San Sulpicio. Corniveleto ya digo y mucha leña por la cabeza. Le dicen el buey suelto y es un manso. Sus derrotes son peligrosos. ¿Qué dijo? Dijo:

- Ha blasfemado. Es un energúmeno. ¿Por qué? Por defender la unidad de España.

  • Yo voy a lo mío.

  • Ellos a lo suyo. Y nosotros a lo nuestro.

  • Son los de la estirpe tornadiza. Mala raza y peor baba. Se entienden con el bereber bajo cuerda, pero con sus carros de combate arrasan Gaza; pasan mensajes a los gudaris asesinos, sufragan el convite de catalanas vendettas de la Campana de Huesca y tú, Verum, que siempre viste crecer la hierba, tiras de la manta y les coges en renuncio, sus improperios se escuchan en San Pedro Abanto, pasada la Fuencisla.

  • ¿Dónde estaba el ventorro?

  • Allí mismo. Donde invocábamos a Fray Jarro cuando éramos guajes y después de la novena entrábamos a tomar unos chatos y allí encontrábamos al Tío Loco con su mandil verde a rayas y cara de palo. En ese lugar bajo la parra que da sombra nos “mojábamos” a gusto viendo nadar a los peces del río creo que fui feliz si es que la felicidad existe en este perro mundo.

  • Pues había un letrero que a mí me hizo mucha gracia: más vale aquí dentro mojarse que enfrente ahogarse. Y enfrente pasaba el Eresma. No es que llevase mucha corriente pero sí la suficiente para dar la última aguadilla y máxime estando pedo.

  • Mucho os gusta el traguillo a los de Segovia.

  • Sanguis Christi inébriame. Sangre de Cristo. Laus tibi Deo que hace un mes que no te veo.

  • ¿Y el corpus?

  • Eso es otra historia. El Corpus es un monasterio de Claras donde ocurrió el milagro de la Catorcena. Allí estaba la sinagoga y allí fue el sacristán de San Facundo a entenderse con el rabí y le vendió a Cristo por treinta maravedíes de moneda forera.

  • Volver a empezar. Estamos en las mismas.

  • Psé. Bueno pues echaron la hostia a un caldero de aceite hirviendo en son de mofa y de cachondeo sacrílega tenida. Al freír será el reír y algunos se les heló en plena boca la carcajada. Como era Jueves Santo querían hacer torrijas pero de repente entre el espanto de los presentes la sagrada forma empezó a subir y subir hasta el techo, abrió un boquete en la bóveda y cruzando los cielos las torres los puentes y los acueductos de mi querida ciudad fue a descender por la Costanilla de los Desamparados hasta el convento de Santa Cruz. En una celda estaban sacramentando a un novicio dominico. La hostia se posó sobre los labios del moribundo y le sirvió de viático y tanto le sirvió que a los pocos días aquel enfermito desahuciado estaba como una rosa escribiendo latines y haciendo silogismos.

  • No me venga usted con historias morunas, Verumtamen. El convento de Santa Cruz era el mismo del que fue prior Torquemada. Deberían quemarlo.

  • Tiene un retablo muy bonito y allí han levantando una universidad privada. Cela fue el testaferro pero los dineros eran de la mafia. La misma que reconvierte nuestras viejas basílicas en discotecas, los conventos en campus y asfalta la costa al grito de “I ll buy you out” y con una buena mentalidad para los negocios. Jesús Gil cabalga de nuevo. Tiene muchos émulos el uxamense que así se llamaba en la edad media a los de Burgo de Osma y donde como en Hervás judíos los más.

  • A este paso las fiestas de Catorcena – el milagro del sacristán traidor y de la hostia por los aires – habrán de ser suprimidas por políticamente incorrectas. Incitan al odio étnico.

  • Ni mucho menos. Exalta el misterio de la Eucaristía. Cristo se quedó a morar con nosotros. ¿Eso les molesta?

  • No sé pero lo que sí está claro es que harán lo posible por quitarla. Debíamos organizar una rogativa o un acto de desagravio.

  • Ah como recuerdo aquellas verbenas, los bailes de candil bajo los almeces de la Plaza de Muerte y Vida o en los Corrales del Cristo del Mercado. La fiesta iba por barrios y a cada parroquia le tocaba organizarla una vez cada dos septenados. O plazo para renovar las células. A mi que soy bautizado en San Millán me tocó una vez llevar los ciriales. Era un niño cumplidos los catorce. Cuando volvió a pasar la ronda y el pasacalles tachin tacha chundara rá abandonaba la mocedad y emprendía la madurez. Estas fiestas eran el reloj biológico del pulso milenario de una ciudad que siempre se caracterizó por poner los paños al púlpito en loor a Jesús Sacramentado y aquí a la tarasca el Dia de la Minerva que es la octava del corpus la molemos a palos.

  • Bueno pues de hoy en un año.

  • Eso. Corpus Christi salva me. Ya sabes la bella oración que compuso san Ignacio verdaderamente un santo eucarístico para después de comulgar. Y sanguis Christi inébriame. Emborráchame con tu sangre Señor. Pues la verdad que yo pecador de mí la tomé demasiado ad pedem literae. Y a lo largo de mi existencia he atrapado algunas curdas. No me las doy de santo.

  • ¿Conoces la parábola del santo bebedor?

  • No. Ni falta que hace.

  • Y tanto pero quod scripsi scripsi que dijo don Poncio Pilatos. Aquí de lo que se trata es de borrar la memoria o manipularla.

  • Ya.

No hay quien pueda con ellos. Son como gorriones o como trapenses disipados duro cacarear en el coro y picotear en el refectorio. Luego cencerrear por la Misa de Gallo. Han pasado dos generaciones. Seis papas descendieron al sepulcro. La estema de los años arrancó unos cabellos de tu frente y apenas ya te puedes peinar a raya. Eres ya talludito y troncal, la curva de la felicidad hasta convertirse en la peligrosa protuberancia de la ptosis, doble barbilla y tres papadas, enuncian tu llegada a la linde del carcamal por más que tu espíritu se proclame joven talmente como el de un misacantano.

Ibas para canónigo y mira tú cómo todos estos te bieldan tu parva. Pero poco más. Te dieron una espada y quince talentos. ¿Los has empleado como dios manda? No sé, Señor. Aquí llego con mi barba cana y mi barriga. Algo atolondrado y gozoso pero impasible el ademán. Trato de guardar tus mandamientos. Te sigo en la distancia.

Cuarenta y tantos años después y la vida sigue igual. Regreso a mi Alma Mater. La puerta verde está cerrada pero por encima del dintel hay un letrero en mármol gris y con caracteres desleídos que dice: “En esta Casa de la Compañía vivió el P. Lainez”. Era el hombre de confianza del Padre General que no se fiaba mucho de Ribadeneira el gallego que le hacía momos por detrás.

-Había otro en el grupo de los primeros discípulos de San Ignacio: Polanco.

-A ese que ni mentarlo. ¿Vale?

El gran hastial de piedra gris. Por entre las socarrenas del muro de sillares alzan su melena desangelada matas de parietaria y el cardenillo se ceba sobre los tres bolinches que orlan la base y los lados del triangulo de la fachada. Se trata de una iglesia jesuítica no hay más que verla. Tan angular y biselada verdadera roca de Israel. Todas imitan al Giesú de Roma en una de cuyas capillas nuestro padre general decía misas de tres horas y arrobadizo pues Dios le concediera el don de lágrimas se anegaba en llanto y en devoción. ¿Por qué lloras, Ignacio? ¿Por los pecados de la vida pasada: caballero de Olmedo y por cortejar en Arévalo a la reina Germana? No. Lloro porque en este cuerpo pecador se ha manifestado la gracia. Cristo será el campeón. Y este mensaje de esperanza que plasma en piedra el monumento del Jesús romano transmigra a todos los templos que edificara la Orden desde su creación. La acrotera impresionante promontorio tiene una disposición triangular en función de la espadaña que señala la recoleta plaza tiene una disposición triangular en función de la cruz de la espadaña - estilo herreriano neto y granito escurialense- que señala el cielo de la recoleta Plaza del Seminario que desemboca a través de un callejón frío y batido por todos los vientos en la de los Espejos. Más allá la de San Martín que tiene delante del ábside un impresionante rincón medieval.

Segovia ciudad mística y guerrera. Al fondo de la exedra se alza la estatua del Comunero Bravo dando sombra al escaparate de la tienda de Blas Carpintero el alfayate que me cosió la primer sotana. Me retrotraigo a las tardes solaneras del otoño: becas rojas y esclavinas al viento y un chusco bajo la hopalanda que teníamos hambre y cuando nos daban ganas de comer le pedíamos pan en los paseos a uno que llamaban Pénjamo y en lo alto la cabeza el bonete terceronado o juniorado según el curso académico del alumno. Este gorro en determinadas testas era bisunto. ¿Y tú qué me das, Nicolás? Te echarán del seminario y te darán la carta de despido en el trabajo pues no eres archivero colegiado ni tienes oposiciones ganadas ¡Siempre igual! Mucha democracia y muchos derechos humanos para los de fuera naturalmente pero laboralmente he sido siempre un apestado. ¡Dios las que me hicieron pasar! Siempre me he sentido un ciudadano de segunda mano.

En este país de carnés lo que importa es tener un título. Es clasista como la madre que lo parió. Se iba a estudiar para ser no para saber y mi equivocación máxima que yo me comía los libros con este segundo propósito teniendo en cuenta de que la sangre si no entra con sangre al mismo sirve de purificación. Aprendíamos música coral y canciones viejas al compás de compasillo. No sé si éramos felices pero nos enseñaban el concepto de la disciplina desde un primer momento. El bonete se alzaba a compás manos arriba cuando nos cruzábamos con algún sacerdote. Los canónigos que acompañaban al deán don Fernando Revuelta o el cura de Santa Eulalia que deambulaba solo y era algo zambo quiero decir que andaba con los pies para adentro.

  • Aparca aquí.

  • No me da la gana. Buena la hiciste. Llenaste el tanque de diesel con gasolina y el auto se te quedó en medio de la autopista. Has jodido el coche.

  • De todas formas purgamos el motor y pude llegar a mi pueblo. Cuando vi desde Juarrillos la excelsa mole de la “aceitera” que así llamamos a la torre de la catedral mi alma se iluminó. Al ver esta escalera del cielo. La piedra se hace llama.

  • El cura de Santa Eulalia (y no me entretengas) se llamaba don Benito y caminaba escoltado por su madre, una tía y el ama que era una moza de buenas partes a la cual los coadjutores miraban de reojo y más de un cura la haría un favor por soñar que no quede ¿De pensamiento también se peca? Pues sí parece que sí.

El ama de llaves del cura de Santa Eulalia se llamaba Cirila y unos carnavales la cantaron la parrala bajo el alfeizar de su ventana. Sin embargo, pelillos a la mar. Recordemos que la iglesia siempre fue tolerante con todas estas flaquezas de la condición humana. Todos estos pensamientos se arremolinan tarde de julio polvareda del tiempo cuando salí a dar un paseo vera de ailantos y bajo la sombra relamida de una sofora bastante escuálida que adorna mi jardín. La mujer me arrancó una zarzamora pretextando ser un arto pero a mí me pone muy nervioso esto de que me arranquen mis flores.

Que en España por dicho de eso nadie puede decir que este cura no es mi padre. Había llegado hasta mi alma mater en una de las muchas peregrinaciones que dan impulso a mis días. No sabía qué hacer en mi urbanización. Tengo la patria dolorida y el alma en vilo. Volvamos a Segovia, me dije.

En verdad toda mi existencia ha sido un largo retornar hacia el pueblo en qué nací pero no me llevaba ningún propósito ni hoja de ruta. Sólo los mal trenzados recuerdos y el deseo del vino. No había perdido la fe en mi dios pero sí en cuanto me rodeaba. El presente y el ayer en mi memoria factual juegan al escondite. Por ejemplo, ahora estoy en Brennen Steinen pero quería retornar a Bridgehead. Más tarde en la oficina sentí el taedium vitae pero sigo teniendo ese amor al estudio, ese entusiasmo por la verdad y por todo lo bello, bueno y santo del mundo que se me inculcó en estas aulas complutenses. Felices se apiadan den la memoria los Hijos de San Ignacio. Unos recuerdos fueron buenos. Otros, malos. A ellos les debo mi vida y mi muerte. El guaje es “ansí”. Para lo bueno y para lo malo. Per intellectum ad Deum. No hay más cáscaras. Para mí Dios está encerrado en las páginas de un libro.

Han puesto tras las cristaleras una verja de hierro verde que disuade a los del botellón y un poco más tarde me transfiguro al adolescente que fui. Al curilla retorno que fui. Mediados de los cincuenta cuando el día de San Frutos el sastre carpintero me trajo la primera sotana. La mía me aguardaba en un banco de madera de los tránsitos. Ponerme aquella prenda por primera vez me hizo mucha ilusión creo que no dormí aquella noche y me tiré de un brinco ilusionado al primer toque de campana. Yo me sentía alguien importante. Crecí en medio de una sociedad que consideraba a los obispos y a los generales como el Súmmum bonum. Todo un ideal de vida: o la milicia o la cruz.

Aquella sotana recién confeccionada por Blas Carpintero, aquel sastre judío que tenía una gran nariz un sello de oro y una manera de tocar que no te molestaba cuando te tomaba medidas por la pernera apunta nene y una mujer gordísima que abultaba por tres de él no sé como se las apañarían en la cama, me puso en el camino de las estrellas. Per aspera ad astra. Un dicho muy cierto porque en aquel caserón del siglo XVII las pasé canutas. Me había propuesto ser santo. En el bolsique del guardapolvos llevaba un cuentapecados una especie de rosario que servía para contar las faltas o las transgresiones al Reglamento. O las jaculatorias que decías en voz baja por el camino. No resistir a la tentación de beber un vaso de agua cuando se tenía sed por ejemplo era una falta.

Por la Cuesta La Fuencisla bajo los alamos centenarios y cerca del convento de Santa domingo de bella y juvenil labra neogótica nos cruzábamos en aquellos deambulatorios de los jueves por el invierno con el arcipreste de Zamarramala. Parece que le estoy viendo algo miracielos tieso como un palo y morando por lejanías. Le hacíamos el hilo y bonetes arriba haciendo honor a las prescripciones del código de urbanidad eclesiástica que era libro de texto bajo el lema de ad educandos discípulos le saludamos desbocándonos. Algunas de estas prescripciones eran algo rancias pero otras me han servido para demostrar a muchos cafres mi buena crianza. Hoy este convento que yo conocí hospicio es una importante universidad de pago y de mucho tronío. Que Fr. Tomás de Torquemada fuese prior de este convento de dominicos y de que Domingo de soto fuese padre maestro de novicios ya es un tanto. Torquemada no tiene estatua. Domingo Soto, el martillo de herejes de Trento, sí. Pero la han decapitado varias veces. Se conocen que quieren mandarlo a la toza en efigie.

  • Una gamberrada.

  • Ni mucho menos, una judiada. En mi pueblo nos conocemos todos y aquí donde se dijo del judío la maula queda bastante memoria histórica. Así que juntos pero no revueltos. Cada uno en su casa y Dios en la de todos. ¿Me entiendes?

  • No me digas más.

El bueno de don Jesús que debía de tener lo menos ochenta años pero que se movía con el garbo de un misacantano se fatigaba algo y acostumbraba a descansar en el berrueco que le sirvió de almohada a sus beatas posaderas a san Juan de la Cruz cuando subía a confesar a la Santa en el convento de San José justo por detrás de los Jardinillos de San Roque. Y ésta decía porque les criticaban y había murmuraciones en la ciudad por tan largo tiempo en el confesionario: “ De Segovia ni el polvo de los zapatos” y se sacudía el calzado al abandonar la ciudad por la Puerta del Sol.

  • Buenas tardes tenga usted.

  • Vayan en paz de buen quiete los seminaristas.

El cura de Zamarramala hablaba bien y predicaba mejor. Tenía el mirar huido tras los lupos de concha y a veces apestaba a aguardiente que echaba para atrás pero no las cogía lloronas ni era hombre que tuviera mal vino. Sus cogorzas eran hieráticas y solemnes por lo general. No daba escándalos aunque algunas veces lo vieron acometer la subida a La Lastrilla haciendo eses. Creo que era de un pueblo que llaman San Pedro De Gaillos que guarda entre sus costumbres una danza ancestral ibera que llaman el paloteo. Como el tío Tocino.

  • ¡Cómo atacaba la caja aquel buen hombre! ¡Qué dedos!

  • ¿Y al Agapito Marazuela lo conociste?

  • Sí, precisamente bajo la sombra de un chaparro que había en la puerta del ventorro de San Pedro Abanto. Estaba tomándose un jarrillo con el padre de Julián un amigo mío.

  • Pues conociste al último juglar de Castilla la Vieja.

  • Ya lo creo

Tengo grabado el sonar limpio de la dulzaina mora en las mañanas claras de primeros de verano por las fiestas de San Pedro. La arrebolada. Era como un canto sagrado. Algo mágico como las fiestas de la Catorcena que nos arrebataron.

  • El buen tintorro no nos lo quitarán.

  • No sé que quieres que te diga. Esto está cambiando mucho y me parece que para mal.

Pues al querido don Jesús que todos los días se andaba veinte kilómetros asi estaba él delgado como un palo y derecho igual que un huso y se bebía media cantara le abultaba algo siempre debajo de los manteos. Era la botella. Cuando llegaba al Columba a tomar café con unos canónigos ya se había metido un litro entre pecho y espalda y en el viaje de regreso otro tanto. ¡Pobrecillo! Era un alcohólico. Más. Otro sombrerazo.

  • ¿Qué va a ser, señor arcipreste preguntaba el pincerna del Columba el que estaba en los reales de lo que fue iglesia del mismo nombre a la sombra de los arcos del Azoguejo.

  • Ponme un sol y sombra, hijo.

  • In vino veritas.

Pero ya digo el cura de Zamarramala era un borracho muy digno. Bajaba por la pendiente con la teja de cachemira en su sitio aunque a veces buscase la querencia de las tapias de la Casa de la Moneda para exonerar su vejiga. O lo otro que como dijo el otro el buen morapio te hará cagar y por eso diz que el Vega Sicilia cura todas las enfermedades al llevarse los malos humores para allá. Así y todo era la comidilla de toda la ciudad y en una ocasión cuando su empinar el codo fue a más el obispo don Daniel Llorente de Federico me acuerdo del nombre de mi obispo con el mismo orgullo con que algunos veteranos recuerdan el nombre del coronel de su regimiento cuando eran sorches le retiró las letras dimisorias. Suspensión a divinis y el bueno de don Jesús no podía decir misa ni consagrar a Dios. Se trataba de medidas cautelares que duraban menos de una cuaresma pues don Daniel que era recto pero de muy buen corazón siempre le amnistiaba llegada la Pascua de Flores. Tampoco habrá que echar en el olvido que don Jesús era un hombre muy caritativo. Todo lo daba. No vivía con manceba ni ama ni dios que lo fundó y durante los aciagos días de la guerra civil fue el pararrayos de muchos furores. A muchos rogelios les sacó de la cárcel o de la tapia del mismo paredón. ¿Creen que se lo agradecieron? Pues no. Vivimos en un país de rencores decía Unamuno. Era un cura muy servicial pero tenía ese defecto o esa debilidad por el traguillo. Y eso aquí no se perdona.

Su sombra se me aparece cuando doblo la esquina de la Plaza El Seminario. Es un fantasma eucarístico que me recuerda las catorcenas de aquellos días. Verbena y parranda y en la sacristía buen jerez rosquillas de palo y algún soplillos. Entonces al acabar de aquella terrible guerra los españoles éramos como más fraternos y bienquistos. Nos sentíamos perteneciendo a un grupo o dentro de un redil. Verdaderamente aquellas catorcenas de la solidaridad y del paloteo eran algo mágico. Me traen a la memoria tiempos de perdón. ¿Cómo se explica ese trastorno?

Yo me explico y yo me entiendo y dios me entiende.. Nos hemos vuelto adoradores de Baal. Y hemos cambiado de religión, hemos renegado de nuestra patria, de nuestros valores, de nuestra fe, del amor al hermano y allí donde antes se leía Caridad hemos puesto filantropía o solidaridad. Estamos instalados en la cultura de la queja y en el sofá de don Comodón. Y ahí nos las den todas. Y nos las van a dar y en un carrillo no tardando mucho. Hemos sacado a Jesús del sagrario como a un príncipe destronado y en su lugar hemos puesto grandes carteles de palabras vacías: Derechos Humanos, Solidaridad, Memoria Histórica. La iglesia está vacía y el ara sin los huesos santos y los púlpitos mediáticos se nos han llenado de demagogos. a eso es lo que nos conduce reemplazar el dogma de la crucifixión por el supuesto contendible del holocausto. Y estos demócratas de pacotilla se cabrean y te lanzan anatemas cuando les sacas los colores y les coges en un renuncio. Si no haces nada por defender tu patria y tu nación entonces no tienes derecho a quejarte mamón de que te la invadan los forasteros aunque en Segovia ya digo todos nos conocemos y llamamos a las cosas por su nombre y sabemos por dónde van los tiros y de dónde viene la cosa.

Tarari que te vi. Continuará la historia. Por favor, no se sulfuren.



05/07/2006








 

A UN VIEJO HORREO DERRIBADO


Viejo hórreo derribado

Fruentel. Ponía: “fizolo Lucas Fernández”

En el dintel

Y luego el año de la gran movida

1789 cuando ardía Paris y la Bastilla

pero aquí quia nosotros haciendo el amor cabe los pegoyos.

Canto y rumor de esfoyazas, horreo que guardabas

Las cartas del amor y los secretos familiares

Los manes lemures y penates dioses tutelares

Horreum forreum granero de la quintana

Sentir astur y herencia romana

Una aldea perdida al resguardo del mante del monte

Y cercanas risas de guajes jugando en la huerta

Toda una catedral de madera en la corrala

Guardando las cuadras y el henar

Vigilando la cuadra donde dormía la yegua

Que aparejaba el abuelo Sardón

Cuando se iba de folixia

No hubo mozo más galán por aquellos valles

Mozas las de la cortonada ya se parte el rey

Quedareis preñadas no sabreis de quien

Y por Pepe Sardón suspiraban solteras y casadas

Ya lo veían venir apuesto Cupido a caballo

Bajando la calella

Ay horreo picarón cuantas cosas sabes

Archivo secreto de besoss y de lagirmas

Testigo mudo del ir y venir del nacer y morir

De muchas generaciones. Cillero del pan de boroña

Y de las contriobuciones, los papeles de renta

Y de las testamentarias la montura y el arnés pingados

De una viga y el bombín inglés que se ponía Pepín

Cuando iba a Oviedo

Allí trastillado enciuentré las teclas empolvadas

Del clavecín piano de elenita

Y creí posarse como ellos con suavidad blanca de paloma

Sus dedos bellos que arrancaban a aquellas notas olvidadas

Arpegios extremecedores

En bailes de candil y en filandones.

Horreo que derribó el viento.

Sopló firme Eolo sobre tus aleros malditos nordestes

Y a plomo caste sobre las ortigas de la antojana.

Tres siglos de amor en aquellos pecios y tablones

Del castaño de los bosques de Tineo.

De Cudillero soy de Cudillero

Moro en el Rellayo mi aldea perdida.

Soy de Oviedo y no conozco el miedo.

Hórreo del alma que toque la gaita

Ya escucho la chifla

Venciste a la muerte con tu silencio

Y sigues erecto en mi corazón.

Fizolo Lucas Fernández

Mucho me hubiera gustado conocer al paisano

Para estregarle la mano

Y convidarle al chigre una sidrita.

Dicen que era un carpintero de ribera

Oriundo de Salami no tenía donde ir

Y se vino pa el Rellayo.


viernes, 16 de mayo de 2008



Para una mayor profundización en la historia de este hórreo y las ideas que sugiere este poema el amable lector curioso puede bajarse de Internet mi obra “Grimorio asturiano” por Antonio Parra en manuscritos.com. Estoy seguro de que lo van a pasar bien precio 7€. Cuesta el libro que no está publicado en papel

LA GUERRA DE SOROS CONTRA RUSIA PERO LA BESTIA SERÁ DERROTADA

 


AGRESIONES A RUSIA


Hablo con una querida colega moscovita que me pide impresiones sobre las elecciones en Rusia que se desarrollan parejas aq las españolas(confío que con menos acrimonia y tanto barro tirados a los ojos, con menos insulto personal, golpe bajo y sin tantos tiros a la barriga) y le manifiesto mi perplejidad y mi desgana ante la inquina e ignorancia que demuestra nuestro Cuarto Poder ante un hecho tan importante. Dicen que Rusia es el corazón del mundo del que depende la paz el progreso y la armonía en este planeta pero eso aquí muchos no lo quieren ver. Uno repasa los despachos de los corresponsales madrileños a orillas del Moscova –Bonet, Utrillo respectivos de los rotativos de mayor tirado “el Mundo” y el “País”- y parecen que en lugar de corresponsales objetivos al servicio de la verdad objetiva para sus lectores parecen los propagandistas de una oscura potencia extranjera. Sus crónicas muestran una faz de aquel gran territorio que no se compadece con la realidad. Todo es negativo. Deben de ser viejos pesadillas que lastran la mentalidad de la “guerra fría” desde prismas distorsionados. Sobre Rusia la costumbre es el tópico, la inercia mental y esta apatía me parece a mí[lo dije siempre] un desviacionismo peligroso para la paz del mundo. Uno siente vergüenza ajena de ser periodista. Ellos desconocen la cultura y la gran literatura de aquel país, los enormes progresos científicos, aquel cine de Nikita Mijailov que veíamos y ya no vemos, aquel teatro de Chejov que nos entusiasmaba decadas atrás, esas hermosas canciones como las de Ala Pugachova de la más lírica belleza o cantos populares en antena como “Trineo de correos” que radioescucha como soy desde hace algunos lustros de la querida VOR me han ayudado a pasar los duros inviernos de la transición, el desmontaje del sistema político al que nos tenían acostumbrados –equilibrio balanza de poderes- pero que hoy por desgracia todo se ha desequilibrado a resultas de la globalización, la caída del muro de Berlín, el mundo unipolar e interactivo donde supuestamente se creía que la libertad de expresión y de pensamiento iba a crecer. Desgraciadamente no ha sido así pero Rusia sigue adelante. Siempre nos queda la polifonía de los coros o la octava baja del canto diaconal recitando el Canto a la Virgen (Akathistos) o las maravillosas letanías solemnes del rito eslavónico.

La era Putin para pasmo y confusión de muchos rusófobos ha demostrado toda una matrioska con un montaje impenetrable. Una caja de sorpresas. La gran nación a la que sus detractores denominaban la “cárcel de los pueblos” o tiorma narodna” no ha sido aniquilada, ni entregó la cuchara. Es un país sorprendente que siempre guarda una carta en la bocamanga y cuando todos creen en su derrota de pronto resucita, pues siempre fue el país de la Resurrección. Hitler y Napoleón lo supieron por experiencia. Esperemos que los norteamericanos y los ingleses no tengan que pasar por el mismo brete.

“Rusia, el molde de un enigma” es el título de uno de mis libros escritos por alguien como yo al que casi desde adolescente, desde que compraba los libros de Turguienev en Paris con los francos de mi almuerzo en la editorial Livre de Poche o los de la Austral y la colección Prometeo que popularizaron desde los años 20 a los sesenta a los maestros de la gran novela rusa y que yo leía con avidez apretujado en el metro trayecto Sol- Cuatro Caminos, un país que siempre sorprende al mundo.

Ahora en mi senectud dorada prosigo en esa misma demanda, atrapado por la magia rusa. Mis musas son rusalkas – las ondinas y elfos que se sumergen y emergen- de las riberas del Volga para hacerme soñar y llenar mi corazón de esperanza. Tenemos que seguir creyendo en el ser humano

Llegan entre vaharadas de niebla (tyman) y cantos de bateleros encadenados a la gran barca de la vida. ¡Oh esa inmensa tristeza de la estepa infinita (taská), esa belleza de sus mujeres! Muchos solteros europeos se van a San Petersburgo a buscar novia. ¡Ese paisaje donde los horizontes no terminan nunca donde brilla al fondo la plata vegetal de un bosque de abedul! Si Rusia no existiera, habría que inventarlo, como a Dios. Ha sido mi patria espiritual en estos tiempos de cambio y persecución. Lamento que España – se dice que el pueblo español y el ruso son los más parecidos del mundo por su fatalismo, por su coraje y capacidad de aguante- no haya tenido una política propia e independiente pero mis ojos han mirado con nostalgia dirección Moscú que fue tierra de acogida de los niños de la guerra. Es el país donde más se ha estudiado el quijote y la Hispanística está muy extendida por sus universidades.

Díganlo, si no, mis queridas colegas de la Voz de Rusia departamento de castellano. Allí hay periodistas y politólogos tan magníficos como Luis Ardiaca, María Ivanova, Valentina Yushina, Leonardo Kosichev, Pancho Rodríguez y tantos otros que se expresan en un español envidiable que para sí quisieran muchos de mis colegas de las vociferantes emisoras a este lado de los Pirineos.

Escuchar la VOR ha sido para mí no solamente un antídoto benéfico a mis nervios sino también una fuente de información ponderada, objetiva, desapasionada, sin tercerías. Son como una isla de paz y buen hacer profesional en medio del marasmo. Yo les invito a que busquen su onda paradigmática-un ejemplo de deontología profesional y de buen periodismo- en Internet las 24 horas del día.

El sitio se llama VOR. Y por supuesto nada tiene que ver con aquella radio Moscú o Radio España Independiente que si te pillaban conectado a su onda la policía franquista podía llevarte a la trena. Mucho han cambiado las cosas. Estamos en un mundo global. Pasó la hora de los escarnios y de los sambenitos y el buen periodismo nada tiene que ver con la propaganda que por desgracia siguen cultivando algunos de mis colegas occidentales con inteligencia de garbanzo y cabezas de chorlito. Que Dios los perdone.

jueves, 27 de enero de 202227/01/2227/01/22

TODOS CONTRA PUTIN

 contra Putin todos. Es un maelstrom de fake news dudosas noticias. Nada. Veo por el satélite los noticieros de la cadena rusa Pierviy Kanal. Son todo un contraste de serenidad y cordura frente a la histeria de nuestros medios de Radio Macuto. La Pili Muñiz aúlla desde los micrófonos la Cope. Los del Mundo facundo dirigido por ese judío de formas suaves y puñalada a la espalda es un memorando de ataques contra Rusia. Me honra haber dicho y fui el primero que a Putin quisieron cargárselo hace un lustro con artillería israelí los ucranianos con un misil contra aquel avión de Tailandia que hizo blanco la carcasa y el fuselaje llevaban los mismos colores de la bandera rusa rojo azul y blanco. El propio gobierno holandés propietario del aparato hizo mutis por el foro en el juicio que siguió al caso. Yo no sé qué les habrá hecho Putin. Le acusan de haber sido del KGB pero su contrincante el carcamal Biden fue un activo de la CIA. Esta es una guerra que me desplace porque una de sus armas es la mentira y la confusión. ¿Dónde está la ética y la deontología periodística de estos fulanos? Ucrania siempre fue parte de Rusia. Nuestros plumillas no saben historia. Es la tierra de las famosas tierras negras feracísimas, tiene petroleo en abundancia pero presenta una población deprimida e irredenta. El sionismo ha puesto la mira en la Santa Kiev baluarte de la cruz y Putin es cristiano, defiende a su patria de la impostura de los sicofantas de nuevo cuño, muy al contrario de las movidas judaicas que se trae en el Vaticano ese papa argentino que está al servicio de Soros y de la judería bonaerense. Anathema sit. Rusia resistiré y ganará el envite. Son expertos en el arte militar de la poliorcética. Se trata de una guerra religiosa porque Rusia sigue siendo adalid del cristianismo y comercial. El Gran Hermano quiere la esclavitud de nuevos mercados. Que ¿les van a quitar os chips? ¡vaya una salida de para de banco!Bien. Rusia tiene tecnología suficiente para reemplazar esos cerebros electrónicos por sí misma. O los puede importar de China que es la gran potencia en ordenadores