2026-05-26

UNA HISTORIA DE LA SEGOVIA ROMANA

 

LAS MEMORIAS DE ADRIANO HOY QUEMO INCIENSO A LOS DIOSES EN LOS TURIBULOS DE LA IMAGINACIÓN

 

Hoy quemo incienso a los dioses en los turibulos del recuerdo y la imaginación. Domu miliaque en paz y en guerra Roma si le diéramos la vuelta quiere decir amor… et Galia divisa est in partes tres quarum una… con el laconismo latin, las frases esculpìdas a cincel me transportan a aquellas clases de latinidad. 

Una tarde de invierno en aquella Segovia adusta había ido yo a visitar con mis padres a don Pablo el capellán del Regimiento que vivía en las Hermanitas de los Pobres con su ama la Jesusa. 

En esto que llaman  a la puerta. Venía el peón caminero que trabajaba en obras de la carretera donde empieza el acueducto frente al campillo  y las monjas de San Antonio el Real.

─Don Pablo, tenga la bondad de venir. Cavando con el pico hemos descubierto una tumba.

Bajamos acto seguido y efectivamente  en una profundidad de algo más de metro y medio yacían los huesos de un cuerpo exiguo y el epitafio que decía aquí yace Livia niña de doce años muerta en la flor de la edad con gran dolor de sus padres Juvenal y Agripina. 

Que Zeus la proteja en su viaje al reino de las sombras.

 Los romanos al menos en la Hispania citerior y ulterior no enterraban a sus muertos  en necropolis sino a la vera de los caminos y aquella era la via urbis que justo se encontraba al pie de las piedras del acueducto que daban entrada a la ciudad. 

Por decirlo así, la Vía Apia segoviana. 

Recuerdo al buen capellán  rezando un responso sobre los huesos calcinados y la palabra puella (niña) y los nombres  de Juvenal y Agripina. Del resto del epigrade mi latín y el de don Pablo  no daban para más, pero fue un hecho fundamental en mi vida. 

Somos tributarios de  aquella fe y de aquellas palabras en latín y andamos los caminos bajo la protección de los dioses oscuros. Primero Roma luego Bizancio y Grecia con Zeus tonante en el Olimpo (¿Jehova pero mucho más humano?) 

Las Memorias de Adriano de Margarita Yourcenar es uno de los libros clave  del siglo XX,  el curriculum para entender de dónde venimos y adónde vamos proyectando sobre nosotros la figura de aquel emperador que era de origen español primo carnal de Trajano, el uno de Itálica y el otro de Coca. 

Adriano sucedió a Domiciano que murió asesinado y promotor de una de las mayores persecuciones contra los cristianos. 

Adriano por el contrario un militar de los pies a la cabeza y el dux o general de las grandes legiones Pia, Victrix, Fidelis, Macedonia y la Séptima decía según glosa de Yourcenar que Adriano escribía y gobernaba en latín, pero que pensaba en griego. 

Es el primero en notar el contraste en la Europa meridional y la que estaba al otro lado del Danubio y del Rin con sus largos inviernos durisimos, peleando con los escitas y los germanos  por el oeste contra los picti escoceses. 

Viajero incansable, extendió los límites del imperio hasta la India. Un gran hombre con toda la barba. El primer  emperador al cual la esculturaria clásica nos lo pinta barbudo. 

Antes  los que se sentaron en el trono eran  imbeles y por devoción a los griegos  adopta esta costumbre. Es justo decir que conocía a los hombres y por eso los supo gobernar.

Ahora entiendo porque me miro en el espejo y veo al romano que llevo en mi interior con la laticlavia, las crepidas sandalias ─manchadas con el polvo de los caminos─ el larario de mis devociones y el ara en la cual tributo honor a los dioses. 

Roma madre de pueblos. Roma quiere decir amor. Cristo era un judío helenizante y por ahí puede que este la clave.

Roma quiere decir Amor si le damos la vuelta al vocablo

 

martes, 26 de mayo de 2026