RAUL DEL POZO EL
BROCENSE CONQUENSE
Doblan las campanas
por Raúl del Pozo. Morir de pulmonía es de valientes pero Dios me libre del día
de las alabanzas. Le conocí en Londres. Viniendo de Moscú todo pagado y cuando
las rusas según me dijo no apagaban la luz, haciendo el amor, aquella Inglaterra pobre y
manoseada de las huelgas mineras le pareció un sitio funesto.
─Inglaterra es un
campo de concentración me dijo por
aquel entonces.
─No jodas, Ruli. Esta
es la cuna de la democracia.
Le hospedé en mi casa
de Kensington varias noches. De mortuis
nisi bene.
No conviene hablar de los muertos mal. Es una falta de respeto. Yo no quisiera hacerlo pero no puedo. Me llamó psicópata y fascista.
Éramos parroquianos en el café Gijón y en Londres jugábamos al mus en casa de Julián Martinez paisano suyo y que escribía para el Informaciones. Otra ocasión: la tenida fue en casa del corresponsal de la Vanguardia Abascal que era un poco borde.
Se emborracharon y por
poco Raúl le da a Abascal con la botella en la cabeza. Abascal se había metido con Emilio Romero y eso para los redactores de Pueblo era crimen de lesa patria. Menos mal que lo
sujetamos porque iba a por él. El día que fue elegido Carlos Arias Navarro jefe
de gobierno estábamos en cá Alfonso Barra y del Pozo gritó:
─Ostias el carnicero
de Málaga
De vuelta a Madrid se convirtió enm una de las plumas galanas del Régimen y ya no me hablaba. Este conquense ex seminarista y que sacó la carrera de maestro de escuela y se vino a Madrid fue el mejor lebrel de Emilio Romero diz que era el que le arrimaba las putas porque conocía como nadie el Madrid la noche años 60.
Bebía los vientos aquel director arevalense por María Jiménez.
No discuto su valía
profesional y su pluma cortante, afilada, pronta ora al navajazo, ora al ditirambo
o el incensario. Su norma era siempre estar con el poder.
Cada vez que había un
inquilino nuevo en la Moncloa cambiaba de chaqueta. Fue seminarista, de la
Hoje, comunista, socialista, pepero y de últimas me pareció notar ciertas
inclinaciones hacia la derecha aznarista. No era malo como novelista pero como
columnista del Mundo desde que cuyo
pedestal auscultaba el ruido de la calle no se le puede comparar con Francisco
Umbral, predecesor suyo. Descanse en paz.
martes, 10 de marzo de
2026
