WINNERS & LOSERS
Winners
and losers. Esa palabra me suena: Tony, you are a loser.
Escuché yo con frecuencia esta maldición cuando
cerraron la agencia Pyresa y la Prensa del Movimiento se fue al garete
pignorada por el gobierno juancarlista.
Me vi yo sumido en la contradicción de la Gran Manzana tuve que cerrar la casa, entregar las llaves como Boabdil el Chico, y yo no era el rey de Granada sino un pobre corresponsal sumido en la barahunda, la colera y el desprecio. risum teneatis de mis enemigos. Sin saber por dónde tirar.
Intenté todos los oficios
mientras vendía mi casa en Staten Island.
Busqué todos los
oficios; desde periodista en un diario que se editaba en español hasta portero
de noche e incluso “driver”. Esta era
la ocupación de los judíos rusos que estaban llegando en manada y no me fue difícil
porque NY es un paralelepípedo las calles señaladas por número en vez de por nombre, pero allí topé con la
mafia no sé si italiana o judía.
A cambio de licencia para circular hube
de dejar en depósito mi Ford Fairmont
que acababa de comprar. Me lo devolvieron destrozado a los pocos días.
─Tony, you are a loser─ aullaba un maldito sicario de aquel mundo
infernal de la noche neoyorquina. Decía que yo era comunista. Quería barrerme
debajo de la alfombra el cabrón.
En su jurisdicción tenía
montado un chiringuito en el cual asomaba la cabezota un gran danés. A mí se me
helaba la sangre en viendo a aquel perrazo cuando iba a encerrar después de
transportar carne vieja por todas las avenidas, surcando el lujo de la tercera,
la fascinación de la quinta, Times Square, la mugre del Bronx o la naturalidad de Brooklyn donde
vivían los emigrantes de medio pelo
italianos, polacos, hispanos toda la peña.
Cuando realizaba una
carrera a Kennedy era como un meditatio
mortis porque el aeropuerto estaba cercado por un cementerio enorme. Se
divisa al aterrizar.
Todas las tumbas eran judías, cipos de la memoria con
inscripciones en hebreo.
A veces sentí miedo.
Una tarde en el Bronx se me subieron unos mendas en el capó y querían atracarme pero los grité
en español una frase épica iros a tomar por el culo y entre carcajadas
(entendían mi idioma eran de Puerto Rico) se bajaron del coche.
Y otra noche una vieja
con un caniche me hizo dar vueltas y más vueltas por la urbe. No aquí no es. Un
poco más adelante. Aquí tampoco. La vieja estaba muy alegre y me miraba con
ojos relamidos de conspiración. Al fin me mandó parar en un descampado, se alzó
las faldas y dijo:
─Do me.
─Señora, que se lo
monte con su perro, no tengo ganas yo
Y la ordené salir del vehículo.
Yo debía de ser un cabby original. Iba
la buena señora que perdía el culo con
las bragas en la mano camino de un wimpy.
Colijo que yo por
entonces estaba muy bueno y atraía a las busconas. No me pagó la carrera pero
es igual. Yo era un perdedor. Tony, you
are a loser. Winners and losers proclama mister Trump en son de guerra. Eso
es de la biblia. Ovejas y cabritos. Bienaventurados y préditos condenados a la
gehena. “Venid benditos de mi padre al reino
que os tengo preparados etc”.
Pero san Mateo
transcribe las palabras del Salvador “Quien
busca su vida la perderá y el que la pierda por honor a mi nombre la encontrará”.
Tócate esa, Trompas. Cruel
señor Trampas, ojiporcuno ojos de cerdo rubio, que con su quirite el israelí míster
Orejudo quiere sumir a la humanidad en
un conflicto nuclear.
─Yea, Donald Trump, you are a loser. Yo no soy un perdedor. El que proclama la verdad no puede ser nunca un perdedor aunque encabece la larga lista de los mártires que en este mundo han sido por pregonar a Cristo o a Alá. Venid bendito de mi padre al reino que os tengo preparado. Viva Irán y a los teócratas del Rejudo Sañudo que paguen sus crímenes; les va a tocar asumir la terrible condena de Nuestro Señor cuando dijeron caiga sobre nosotros su sangre y sobre nuestros hijos.
Humillado,
vapuleado, desprotegido en medio de la ignominia y el descredito. Este pobre archivero se siente un triunfador. Winners and
losers. Vivíamos en un mundo relativo.
Todo depende del cristal por donde e mire, decía Campoamor.
domingo, 15 de marzo
de 2026
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