MEMORIAS DE ADRIANO (II)
Las Memorias de
Adriano de Margarita Yourcenar es una de las grandes novelas históricas con
toque de modernidad, un homenaje a la Hispania romana, y a los dioses y penates
de nuestros ancestros aquellos emperadores como Trajano y el propio Adriano que
nunca pudieron sacudirse el yugo del ceceo andaluz. Adrianoi para evitar las
mofas del Senado a causa de su acento de la Italica tomó clases de elocuencia,
se dejó crecer la barba para ocultar la cicatriz de una herida recibida en
combate y disimulaba su amor a los clásicos griegos “soy un alama griega que
gobierna el imperio en latín”. Yourcenar esgrime en esta gran novela su
profundo conocimiento del ser humano, atisba los indicios del significado del
poder, otorga consejos de cómo ha de ser la gobernación y qué ha de hacerse o
evitarse para medrar en política. Al mismo tiempo retrata a un emperador que
surge del orden ecuestre español y que recibió el cetro y el anillo imperial de
manos de su primo carnal Trajano. Toda su vida fue una lucha perpetua para
sostener las fronteras del imperio que abarcaban desde la India hasta Hibernia.
Debía de ser un hombre agraciado. Su ascenso se lo debió a Plotina, la esposa
de Trajano, que se enamoró de él lo mismo que otras matronas de la corte que
traicionaban a sus maridos para abrirles las puertas de la alcoba. Lo cual
tampoco era óbice para que disfrutara del amor de los efebos. El egipcio
Antinóo era tan apasionado que se lanzó a la pira funeraria cuando Adriano tras
su muerte fue incinerado.
lunes, 1 de junio de
2026
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