Leonid Nikoláievich Andréyev (ruso Леонид Николаевич
Андреев; Oryol, 9 de agostoj- Mustamäki Finlandia, 8
de septiembre 1919
Leonidas Andreiev el diario de satanás
Como un
regalo de Pentecostés he vuelto a leer a Andreiev autor ruso del cupo de los
nihilistas muy traducido al castellano años veinte, una obra que tenía olvidada
y que es de sumo interés a la hora de entender los avatares por los cuales
atraviesa la SRI y el cristianismo en general. En el “Diario de Satanás” se muestra Andreiev clarividente y profético
acerca de la crisis que aflige a la iglesia romana de la misma forma que en “Sacha Yegulev” pronosticó la guerra de
Yugoslavia con todo lo que traería aparejado dicho conflicto (desasosiego
interior, pansexualismo terrorismo, antisemitismo como una execrable panacea en
la que vivimos paganizada Europa, perdidos de los antiguos valores”. En el
primer caso, redactado en 1914 poco antes del estallido de la guerra.
Se trata de
un viaje realizado por un rico banquero de Illionois a la Ciudad Eterna, un tal
mr. Wunderhood que no es un hombre de negocios como los demás. Sino el mismo
Belcebú. La gira comienza el 18 de enero de 1914 y el personaje no huele a
azufre ni es peludo o aparece con pezuñas, se presenta como un gentleman de
buenas costumbres y de gustos exquisitos.
A bordo del
buque que le transporta a tierras europeas, “el atlante”, dice que ha vuelto a
la tierra a mentir y a recitar. En Roma, en la lujosa residencia de Villa
Orsini, el millonario se encuentra cual pez en el agua porque ama el poder y el
lujo, se entrevista con los dos papas reinantes- un poco como el día de hoy- y
se hace amigo de los cardenales.
Con un
miembro de la curia tiene un romance homosexual pero obras son buenas razones
dejémonos de opiniones, los hechos a la derecha y las ideas a la izquierda
porque el lugar de donde viene él- el infierno- se halla empedrado de buenas
intenciones. Tiene un escudero, Tuppi, al cual gusta el diablo de besarle
detrás de la nuca en el occipucio. ¡Cosas
del pateta! La obra tiene un halo misterioso y febril que hace pensar en
las cuartetas de Nostradamus.
Tuppi declara
que su amo no ama a los hombres que eso del amor es una debilidad y que llega
de un país donde se están fabricando cárceles y patíbulos en cantidad.
¿America? Allí lo importante es el oro y el progreso. Ha transformado el odio y
el interés en la moderna religión. El ángel caído encontrará no pocos adeptos a
su propuesta.
Wunderhood,
aficionado a la crisopeya alquimista y al ocultismo, ha encontrado una forma
para transformar las cabezas de ganado de cerda en oro. Y vengan piaras y más
piaras que pastan en las montañas de California pues hay que dar de comer a los
cerdos para que cellos acto seguido nos mantengan. Entonces el magnate le
regala al arzobispo Magnus un sacacorchos porque a su juicio la verdad está en
el vino “porque la cordura sirve solo para los pobres de espíritu".
Encuentra un
extraño hedor en la capital del imperio. “Roma huele a Nerón y a antorchas
humanas” (¿Se refiere al Shoah?) y habla también de la mercancía –mujeres
traídas de todas las partes para ejercer la prostitución- y de los rincones
oscuros en la penumbra de los templos que incitan al trato torpe en el
confesionario.
Andreiev
parece intuir el panorama cien años antes los escándalos pederastas (en la iglesia siempre hubo
castrados y niños de coro) que afligen e la actualidad al Vaticano. El diario
de Satanás es un prontuario en el que el autor anota visiones y profecías,
describe las paradójicas circunstancias en que se encuentra Europa poco antes
de que sonase el pistoletazo de Sarajevo, escribe sobre el disgusto que siente
ante los reporteros con su nuevo periodismo salaz enojoso y destructivo que
institucionalizado lo mundanal y “estos pobres redactores a mi servicio no
saben que yo soy el amo del mundo”. Resuenan las carcajadas del diablo en la
capilla Sixtina y advierte, blasfemo, que todos esos Pios y Sixtos que se
llaman a sí mismos vicarios de Cristo no son más que un legado de la paganizad
romana.
No son más
que sacerdotes del legado de Júpiter y sus “bendiciones valen tanto como los
besos que le doy yo a mi escudero en el sincipucio”. Hasta la tiara que portan
sobre la frente los papas es una herencia de la cidaria o mitra con ínfulas por
detrás de aquellos pontífices romanos que se consideraban el puente entre los
hombres y la divinidad en las religiones sincretistas.
La novela
tiene un ritmo deslavazado como si hubiera sido redactada en medio de un rapto
o frenesí diabólico. Una borrachera sin fin, una orgía arrolladora de palabras
y de conceptos que se superponen unos con otros.
Cabe recordar
que el príncipe de las tinieblas es un ángel caído y no piensa como los hombres
sino que su poderoso intelecto va más allá a la manera de los espíritus puros.
Va abriendo compuertas secretas de las cámaras vaticanas, analiza signos ocultos, realiza astutos
guiños de una manera similar a André Gide que también lanzó una novela que
resultó prohibida contra el poder eclesial de los guardianes de la tumba de san
Pedro, llegando a la conclusión de que el colegio cardenalicio es pura
propaganda. Su negocio es la muerte. “mientras exista la muerte la Iglesia será
indestructible. ¿Y el pueblo?
-Vulgus vult decipi (el pueblo quiere ser
engañado) le contesta al diablo un monseñor con la cara afeitada de mona[1]. Terrible propuesta pero el vulgo
quiere ser engañado mediante las orgías, los cuentos, la religión, el pan y el
circo. La gente no quiere complicarse la vida porque el pensamiento allega
dolor y en este caso, a falta de la certinidad de las verdades eternas, la fe
del carbonero sería lo mejor.
Andreiev
parece darle la razón al padre Astete cuando contesta en su catecismo a una
pregunta difícil con el remoquete de eso no
me lo preguntéis a mí que soy ignorante doctores tiene la Iglesia, etc… “La
Santa Sede necesita dinero mister Wunderhood. ¿No es usted socialista? Hoy
todos somos socialistas, al lado de los hambrientos. Que se coma mejor y cuanto más saciados estén, más muerte, ¿me
comprende?" Contesta irónico Belcebú al cardenal X. Todos buscan la libertad
pero libertad y muerte son sinónimas, apostilla el príncipe de la iglesia en
este pasaje memorable. Tales paradojas deslumbrarán a cualquier lector ávido de
buena y profunda literatura.
No hay que
negar que los del colegio cardenalicio son gente enterada y sibilina. Les gusta
leer el Libro Mayor de las cuentas con el habe y el debe más que el evangelio.
Sin embargo
en medio de esta vorágine de dislates y de invectivas contra la institución
eclesial verdaderas en parte va a ocurrir un milagro: el Enemigo del Género
Humano va a encontrar a una muchacha que habita en la villa Orsini a la vista
de una hermosa muchacha virgen por nombre María de la que se enamora y tratará
de seducir. He aquí el nudo de la cuestión de esta genial obra de pensamiento
que sólo puede salir de la pluma de un ruso y cuyo desenlace veremos en la
siguiente entrega
Ha de
continuar
Publicado por PREFERENS
[1]
El autor en este pasaje alude a la escena de los “hermanos Karamazov” de
dostoyevski cuando el gran inquisidore le propone al cristo un programa para
hacer felices a los hombres felices y devotos mediante el engaño. El Cristo no
responde y demuestra con su silencio que Él es el primer engañado
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