2026-01-06

EL PEREGRINO RUSO

 PALOMNIKI PEREGRINO RUSO


La imagen puede contener: una o varias personas y personas de pie
El Peregrino Ruso es una obra anónima que leí años ha y que me impresionó. Se refiere a la espiritualidad itinerante de algunos penitentes que, para expiar los pecados de su vida anterior, recorrían verstas y verstas, a lo largo y ancho del inmenso país, visitando monasterios y aldeas.
Como dijo el Evangelio, no lleveis bolsa ni alforja, ellos trataban de hacer de esta máxima su forma de vida.
Se hospedaban en las casas rurales y daban, al llegar, la paz a los moradores.
Si, se les rechazaba por alguna causa, nunca maldecían a sus moradores; simplemente, tomaban el olivo y marchaban en otra dirección murmurando la plegaria del Maestro "mi paz os dejo mi paz os doy" (Mir vsiex paz a todos).
 Un libro de oraciones y un viejo nuevo testamento de hojas muy gastadas eran todo el peculio que guardaban en su escaso morral.
El peregrino autor de este libro anónimo al que me refiero y que a mí concretamente me mostró nuevas vías de acceso a la espiritualidad, había tenido el vicio de la bebida.
Cuando le entraban las ganas de tomarse una copita, abría una página del  Nuevo Testamento al desgaire y leía un capítulo, cualquiera. Así se le pasaban las ansias de empinar el codo y loaba a Jesucristo.
Se trata de un camino de perfección difícil, muy duro, no carente de peligros, que  estos frailes vagabundos de la Ortodoxia lograban sobrellevar mediante la gracia del Espiritu Santo. Se les llamaba en Rusia los "locos del Señor". Se trataba de verdaderos tramps, gentes sin techo, y como tal eran tratados, aceptando ellos esta humillación como penitencia y medio de santificación. 
Muchos morían de hambre y de sed, asesinados por bandidos, o congelados en las grandes rutas de la estepa.
El sitio de mayor afluencia de palomnikis era el santuario de la Virgen de Kazan. Rasputin -en todo cenáculo nunca falta un judas- practicó esta forma de monacato itinerante. Al contrario que los monjes  de la iglesia latina, estos ortodoxos hacían voto de castidad y de pobreza pero no de estabilidad. Y su hábito era un simple cruz que colgaba de su rubaska de mujik. Tampoco accedían a las órdenes sacerdotales excepto el diaconado. Alguien los llamó los Diáconos del Nazareno. Y  a diferencia de los benedictinos o de los cistercienses y cartujos; carecían de regla. Oraban en la mayor soledad pero intentaban poner en práctica el principal mandato del Nuevo Testamento: "Ama a tu prójimo como a ti mismo". Una forma de santificarse en medio de los peligros del mundo. Su regla era mucho más dura que la de los conventuales. Tolstoi quiso convertirse en palomniki o yurodivi (loco por el Evangelio) pero murió en una lejana estación de su provincia cuando esperaba el tren.


catalina de lancaster

 

[Fue la reina Catalina de Lancáster, viuda de Enrique III y madre de Juan II, quien por pragmática sanción expropió a los hebreos y cerró la sinagoga como tal. El obispo Juan de Tordesillas la consagró como iglesia católica, llamándola la Iglesia Nueva, encomendándosela a los canónigos de la abadía de Santa María de Párraces



 MILAGRO EUCARISTICO DE SEGOVIA:


En el año de 1410, reinando en España D. Juan Clarísimo [Juan II de Castilla], en el cual tiempo por ser el Rey de edad pequeña, que aún no había llegado a los catorce años, y la nobilísima Reina Dª Catalina, madre suya, era Gobernadora de todo el Reino [compartida con el infante Fernando de Antequera]y siendo Obispo de la ciudad de Segovia D. Juan de Tordesillas, acaeció una cosa admirable y espantosa en esta ciudad. Y es que un sacristán de la iglesia de San Facundo, estando fatigado por una deuda que debía de ciertos dineros, que era obligado so pena de excomunión, a pagar a otro cristiano, viendo que por su pobreza no podía cumplirlo, determinó pedirlos a un judío médico, que tenía por nombre D. Mayr, vecino de esta ciudad. El judío le respondió que todo lo que le pedía y mucho más le daría, si por prenda de esto le daba el Cuerpo de Jesucristo, que los cristianos decían era Dios. Entonces el sacristán prometióselo y dióselo en una custodia muy guardado, y recibió el sacristán los dineros y fuese muy alegre. Hecho esto, el judío muy contento, mandó llamar a otros judíos amigos y propincuos suyos secretamente, los cuales juntos, les dijo que él tenía la Hostia que los cristianos adoraban por Dios, y les dijo que sobre tal negocio determinasen lo que se había de hacer con deliberación. Pasado el concilio, tomaron con sus sucias manos el Cuerpo de nuestro Salvador y, menospreciándole, le trajeron a la sinagoga, adonde hicieron gran fuego, y en medio de él pusieron una gran caldera con resina, adonde, estando cociendo, determinaron echar el Cuerpo de nuestro Salvador Jesús dentro. Cogieron la Sagrada Forma para echarla en la caldera y se fue volando por el aire, yendo tras de ella los malvados pensando tomarla y, luego. en un momento comenzó a temblar la sinagoga y se oyó un gran trueno y estallido. que todos los postes y arcos se abrieron (y hoy día están así) y fue tan grande el ruido, que todos los judíos pensaron se venía el edificio al suelo. Entonces, viendo la grandeza del milagro, determinaron tomar un paño limpio, y envuelta en él la sacratísima Hostia, la llevaron al monasterio de Santa Cruz, de la Orden de Predicadores. Contaron al Prior, por orden, todo lo que había acaecido y le dieron el Cuerpo de nuestro Salvador, el cual lo llevó al altar con toda solemnidad. Y lo contó todo al Prelado de esta ciudad de Segovia, lo que oyendo el Obispo, se lo dijo a la Reina, que se hallaba en dicha ciudad, y acordaron de común consejo de hacer inquisición de esta maldad y pusieron en prisión a todos los principales de los judíos, entre los que prendieron a D. Mayr, y todos confesaron la verdad.
Acabada la justicia, el Obispo, con la clerecía y Cofradías, en solemne procesión, fue a la casa donde acaeció el milagro y la consagró para la iglesia que hoy se llama "Corpus Christi", desde cuyo tiempo, el día de Corpus Christi, cada año se hace una solemnísima procesión por toda la ciudad a esta iglesia.
Para testimonio de lo cual, todas estas cosas, por orden común, e informado de hombres que se hallaron presentes al negocio, las escribió el egregio Dr. De Espin, en un libro que se llama Pináculo de fe, que está hoy día en San Francisco de Valladolid 

 EL PARRAL BALUARTE DE LA ORDEN JERÓNIMA




Llego con la pilas a tope de un lugar en Córdoba que dicen Valparaíso, un monasterio, fundado peñas arriba del palacio de Medina Azahara por jerónimos de Segovia. Me han venido a la memoria recuerdos cuando vagábamos hace muchos años riberas del Eresma Paseo de los Melancólicos, uno de los emplazamientos más románticos de nuestra ciudad cabe los muros del Parral, el convento que instituyera don Juan de Pacheco marqués de Villena que allí está enterrado junto a su mujer doña María de Portocarrero. Íbamos los curillas de entonces a visitar al único monje que quedaba el que reinstauró la comunidad en 1928. Bajábamos a admirar los túmulos de buena labra que presidían las estatuas de las tumbas yacentes.

Por Semana Sanita el altar mayor aparecía cubierto con un inmenso mural en el que se representaba el calvario y la pasión de Cristo con Segovia al fondo. ¿También los segovianos fuimos los esbirros del Salvador?

 Algunos decían que el alma en pena del marqués de Villena se paseaba por los ánditos de las capillas mientras los monjes cantaban gregoriano. El Parral y Fuencisla fueron escenario de antiguas leyendas.

La laura está sin acabar—se le terminó al valido de Enrique IV el presupuesto— pero su airoso campanario en la vaguada con los adornos calados de la crestería otorgan un perfil inconfundible al panorama de la ciudad.

El marqués de Villena (ni palabra mala ni obra) de quien se decía ha sufrido los zarpazos del escarnio de la infamia y la contumelia al igual que el rey Enrique IV.

Fuera o no alquimista y nigromante y que tuviera al monarca hechizado — hoy diríamos que lo tenía sorbido el seso— el hecho es que don Juan de Pacheco contribuyó a que la corte del último Trastámara en Segovia fuera un emporio de cultura que maravillara a los extranjeros que la visitaran, un lugar de tolerancia y de progreso.

En este mismo orden de cosas el “quincento” español constituye el triunfo de la iglesia católica como religión de Estado con preeminencia sobre las otras dos religiones monoteístas.

A esa victoria contribuyeron los conventuales de la OSH, orden que fue aprobada mediante una bula paradójicamente del papa reinante en Aviñón, Benedicto XIII el valenciano Papa Luna sobre cuya figuran los barrotes y cerrojos del calabozo y el destierro de la infamia.

Sin embargo, el Papa Borja fue un eclesiástico piadoso que pretendía una reforma de la iglesia desde arriba. Y las constituciones jerónimas guardan ese sello anarquista, independiente y creador que caracteriza a los españoles los cuales cuando se meten a frailes gustan también de ir a su aire.

La orden jerónima inspira sus constituciones en aquel penitente romano de origen dálmata que propone el desierto la abstinencia y la huida del mundanal ruido para estudiar las Escrituras como método de santificación. El triunfo está en la huida y esa renuncia al mundo y sus vanidades nos ponen en camino de la Jerusalén celeste.

Adopta también algunos principios de la Regla de San Benito “ora et labora” (trabajo manual y súplica incesante) pero añade otro estímulo maravilloso. “Festina lenta” (sin prisa pero sin pausa, hay que ir poco a poco).

Dentro de este aforismo subyace la tradicional parsimonia del monje jerónimo morador del silencio y de la calma, habito blanco y escapulario pardo, en los labios una sonrisa, cinto de cuero negro porque para subir la montaña hay que atarse los machos —sint lumbini vestir praecinti— el cerquillo y el colodro bien rapado como expresión de su renuncia a lo mundano.

Ahora a lo que parece se han puesto de moda entre los jóvenes las afeitadas pelambreras jerónimas a lo motilón.

Otro aspecto destacable era su amor a la liturgia y la recitación de las horas cantadas el día y la noche. Felipe II tan es así que nunca faltaba a los rezos en San Lorenzo y si, por casualidad, alguno de los chantres se equivocaba o se comía un versículo —cuenta la tradición—, mandaba repetir todo el salterio.

Fueron los jerónimos los monjes de los Reyes Católicos (fray Hernando de Talavera el piadoso confesor de Isabel) los que construyeron el Escorial, los que en Yuste rodearon al emperador en su lecho de muerte. Los primeros que fueron enviados a las Indias con Colón, luego los encomenderos los sustituyeron por franciscanos y dominicos.

El monasterio del Parral se constituyó poco después del de Lupiana Guadalajara epicentro de la Orden y Alma Mater, al cabo de su aprobación por el Papa Luna y cobra auge durante los reinados de Juan II y de Enrique IV llegando a ser una institución tan poderosa, merced a las encomiendas y donativos, que se decía que una ardilla podía atravesar la península ibérica e ir de Valencia a Lisboa saltando de un árbol a otro sin salirse de las propiedades de la OSH.

Al igual que los fundos cistercienses estos conventos de clausura son establecidos en lugares apartados a la vera de los ríos y cerca de los montes donde sonríe la naturaleza y están todos ellos dedicados a la Virgen.

Así: santa María del Parral, Nuestra Señora de los Ángeles en Javea, santa María de Lupiana etc.

Actualmente, los jerónimos adolecen de las mismas carencias que afligen a la iglesia latina; la principal: falta de vocaciones por lo que algunos de sus monasterios tuvieron que cerrar o agruparse. Ese parece el designio de los tiempos.

Sin embargo la impase parece coyuntural no estructural y hasta me aventuro a formular una profecía: en un futuro no lejano los claustros volverán a colmarse de novicios y que Dios me oiga. En el monacato está la vida perfecta. Nosce te ipsum
Publicado por PREFERENS en 0:03


POR QUÉ LOS MONJES VIVEN CIEN AÑOS

 LA DIETA DEL TRAPENSE


Cuando estuve suspendido de empleo merced a un ukase de la corrupta doña Espe, iba y venía a Arévalo. Las murallas del castillo donde pasó su infancia la Reina Católica le brindaron protección al pobre Villeguillo judío de raza y español de nación. Visitaba la trapa arevalense que se alza sobre un mogote a la vera del río Adaja. Quise hacerme trapense pero el padre maestro o starez me dio a entender que mi monaquismo es muy diferente al usual. Había cola para ingresar en el noviciado. Lo que más me gustaba amén del canto gregoriano era la dieta que seguían aquellos benditos frailes. Algunos eran centenarios. no probaban la carne en todo el año. He aquí la refacción diaria de un trapense: dos onzas diarias de pan, una ración de sopa a media mañana, verdura al mediodía y un plato grande de col a la cena todo sin sal. Sin vino. Los trapenses son monjes blancos cistercienses. Su regla fue reformada por Runcé en el siglo XVIII. Aparte de la estricta observancia del fundador san Bernardo los cistercienses vivían en comunidad, dormían en dormitorios corridos, rezaban en la misma iglesia, y se entendían por señas. Así y todo, siempre surgían problemas. El aislamiento trapense es a la manera cartuja. Los monjes permanecen incomunicados

 ANTONIO PARRA GALINDO HA DESCUBIERTO QUIÉN FUE EL AUTOR DEL LAZARILLO DE TORMES: ANDRÉS LAGUNA SE OCULTA TRAS EL ANÓNIMO. NO LO FIRMÓ POR SER UN CLERIGO CONVERSO QUE TEMÍA A LA INQUISIÓN 


Viaje a Turquía es la novela principal del médico segoviano Andrés Laguna que no por poco conocida es menos indicada para entrar en la problemática del siglo XVI amen de entrañar una actualidad palpitante en grado de profecía. 


Los problemas abordados entonces palpitan en la Europa y en la España de hoy: el misterio del surgimiento de la  difícil convivencia de las tres religiones monoteístas con una historia por la cual corre la sangre y que está plagada de suspicacias y de prejuicios. En el nombre de dios. Se dice que en nombre de dios se han estado matando durante siglos. 

Esto es cierto sólo en parte. Detrás de las diferencias teológicas subyace un conglomerado de intereses creados de matiz económico. Pero hay sobre todo miedo al otro. Al que es diferente. Al que reza de otra forma, no viste igual, come diferente y tiene otros hábitos o una pigmentación diversa de la piel. 

Viaje a Turquía está escrito en una prosa tersa amena y llena de encanto. Rehúye de la retórica en la cual suelen incidir nuestros clásicos. Rezuma tolerancia y humanismo dentro de un retablo narrativo en el cual no faltan ni la resignación ni la irreverencia de las gran novela picaresca.

 Traza una panorámica en la cual los judíos los moros y los cristianos viejos y nuevos a veces se odian a veces se desprecian o se entienden bajo cuerda. Constantinopla (Istambol para los sefarditas) siempre estuvo en el corazón de España. Bizancio es el sincretismo de Mahoma de Moisés y del Nazareno y un salpicón de razas y de culturas. El libro está escrito en plan gran reportaje, redactado sobre una prosa amena y nerviosa que refleja el mundo de 1557 y que parece haber sido escrito ayer. 

Cristóbal de Villalón pseudónimo bajo el cual se oculta el humanista segoviano y médico del emperador Carlos v Andrés Laguna hace la relación circunstanciada de la vida de un galeote, de su dieta, de su higiene precaria que no era óbice para que todos hubiésemos buen músculo. Tomaban bizcocho remojado, atún fresco, aceitunas y miel. 

Habla de la hedentina y del olor a humanidad sudada y sobada en los sollados malolientes y destilados de los fayados o salas de maquina de las galeras donde se trajinaba a golpe de rebenque. Los piojos, las pulgas y la liendre hacían de las suyas. Era el mundo de galeras. 

Cada embarcación iba comandada por un patrón o capitán y un cómitre, un alguacil y un escribano 50 ballesteros y 20 arcabuceros. 

Todos ellos eran gente de cubierta. Abajo en la mazmorra estaba la chusma: 150 forzados bajo la mirada del arráez o capataz al que cumplía la obligación de "arrear" el remo haciendo triscar la tralla o rebenque. 

A los penados o bogavantes sentados en los bancos de proa se les denomina proeles. A los de popa espalderes. 

Tras ser apresada la escuadra del emperador consistente en 37 navíos y más de tres mil cristianos entre marineros y gente de guerra el protagonista Pedro de Urdemalas relata su odisea y nombra todos los puertos en los que atracan el bajel: Cárcel del turco, Estambul, Patras, Lepanto, Puerto León, Gallipoli. 

Llegados a su punto de destino, los cautivos se convierten en esclavos del bajá. A fuerza de ingenio simpatía y derroche de astucia y no pocas dotes de simulación Pedro de Urdemalas logra abrirse camino y sobrevivir en la Constantinopla de mediados del quinientos. La urbe fue tomada por los turcos en 1453. 

Al principio los imanes fueron tolerantes con los cristianos que según hace notar Laguna en su obra es una religión superior y eso lo decía un converso pero humanista que aspiraba a un cristianismo evangélico.

 Dice que esta religión resulta un verdadero grano de mostaza que crece y arraiga en fortaleza en tiempos de persecución. Es la idea que repetiría después Nicolás Berdiaeff. 

Es el misterio de la ortodoxia como mansa fuerza de choque contra el hervor de las sectas que subsiguen a los furores luteranos y a todas las herejías habidas y por haber.

 La idea de defensa de la ortodoxia fue puesta en orbita por un judío como enseñanza moral para un catolicismo demasiado pagado de sí mismo. 

Andrés Laguna constituye una de las grandes torres de la literatura castellana. Era un converso insistimos nada intolerante y dogmático a diferencia de otros que llevados de un futuro de tornachaquetas, los arrepentidos los conversos en el sentido peyorativo de la palabra que damos los españoles a aquellos que hacen cursillos de cristiandad y se vuelven más papistas que el Papa o los que dejan de fumar y se trastornan casi maniacos acérrimos contra el encendedor y la cajetilla.

 Lo dice una de las lumbreras de nuestro siglo de oro  cuya personalidad me atrae cada vez más. Esa ira que alcanza el grado de furibundia donde las ideas alcanzan un grado personal y no hay más que entrar en los chateos de religión y en los foros de ateos sobre cuyas teclas y pantallas se dibuja la nariz corva y las espaldas cargadas de Torquermada. 

Pero ello forma parte del misterio de la historia de España. Tanto Laguna que fue profesor de hebreo y de griego en la universidad de Alcalá de Henares como Cervantes no se cansaron de ridiculizar a los orates pero con la iglesia hemos topado sancho. 

A causa de estos tornadizos la vida española de antemano siempre precaria a causa de la envida y la emulación debió de volverse difícil. Menudearon las denuncias al santo oficio. Se barrían herejes debajo de la alfombra, se vigilaba las costumbres sospechosas y los escritos y las palabras de los dómines eran analizados con lupa. 

Laguna debió de pasarlo mal y tornó a sus hierbas y a su cirugía. Castilla era un hervidero de fervorines mesiánicos. Las aguas del río se habían salido un poco de madre al cabo de los movimientos comuneros y de las germanías que tenían una raigambre social de denuncia contra los poderosos nobles flamencos como Adriano de Utrecht pero eran de cuño religioso y una maniobra de ida y vuelta que preconizaba el advenimiento de la reforma. 

En el reino de Valencia las germanías estaban impregnadas de una cargazón revolucionaria y en Castilla la Gentil se empecinaban algunos exaltados frailes en anunciar la llegada del fin del mundo. Al emperador lo consideraban el anticristo. 

Cervantes trata de no entrar al trapo con la frase que citamos más arriba. Pero el medico segoviano tanto en el Crotalón como en su Viaje a Turquía se muestra decididamente anticlerical.

 Y apunta una idea que luego habría de remachar el padre Isla en su Fray Gerundio con esta ironía que es una verdadera perla: Necesitamos pulpitos de acero en España que de otra forma los furibundos y malhadados clérigos todos lo hacen pedazos a voces. Parécesele que a porrazos han de defender la fe de cristo. Feijoo trillaría en la misma parva poniendo en ridículo a los escolásticos con un siempre las mismas voces las mismas disquisiciones los mismos razonamientos en los paraninfos.

 Y esta postura de profunda religiosidad alegría de vivir y deseos de poner enmienda a los errores de sus contemporáneos le vuelve sospechoso de disidencias y es posible que el lazarillo de Tormes saliera de su pluma. 

Estamos ante una de las mayores obras de las letras castellanas solo parangonable con el Buscón y el Quijote pero ¿Andrés Laguna? No quiso firmarlo. Lógico. 

Los sabuesos del Santo Oficio andaban a la caza. En el estilo se percibe la donosura y llaneza la campechanía de los segovianos y Laguna era segoviano a machamartillo  con mucha sorna, buen talante y donoso en el decir aunque algo redicho.

 Su viaje a Turquía no es sólo una interesante novela de aventuras y un puntual tratado de geografía en un tiempo en que los conocimientos de otros países eran míticos y la noción que se tenía de Bizancio era como referente de los libros de caballerías.

 Por eso es de una solercia literaria impresionante y magistral su descripción de las costumbres de los monjes del Monte Athos con sus cinco cuaresmas, la vida cenobítica en cavernas escarpados, el rechazo a la presencia de la mujer porque en los monasterios no se admite la presencia de ningún animal hembra. 

Al propio tiempo indaga sobre el alma humana y retrata la mentalidad de los españoles de su época. Tiene la costumbre el español, observa, de olvidar de su patria, bendecir lo extranjero y tratar mejor a los forasteros que a los indígenas, cuando repasa los Pirineos. 

En las mismas seguimos y esta observación la hace un autor del siglo XVI. Torrezneros La verdad es que somos un poco torrezneros.

 Por sus páginas desfilan vizcaínos que ya por esa sazón eran los mejores marinos de la escuadra "gente amiga del buen comer que habla mucho y atropelladamente pero que es muy noble. Hablar atropelladamente. ¿No será esa una herencia vasca adherida a nuestros genes? La ponderación y una cierta ternura y compasión ante los pecados ajenos son la mejor cura que propone el galeno segoviano a lo males nacionales. 

Andrés Laguna no se calla un pelo y canta las verdades del Barquero con ese desparpajo y la franqueza que caracteriza a los hombres de su tierra. Viaje a Turquía fue escrito en 1558 el año de la muerte del Emperador. Su autor combate el oscurantismo y la superstición. 

Era amigo de Erasmo y de Luis Vives y con las hierbas oficinales que conocía bien pues ya desde niño salía a cogerlas a la zona de Tejadilla y que maja con el mortero hace auténticos maravillas curativas. 

Las enfermedades más difíciles no se le resisten a sus curas homeopáticas a base de centaura y escamonea, plantas que crecen en los campos de Segovia. La escamonea le fue bien al Cesar para su gota pero no tuvo el remedio que éste le pedía para curar la impotencia.

 Carlos V según sus cronistas acudió a la santería y fue a ver a una saludadora de Cebreros que decía realizar maravillas con los desganados pero el emperador que quería tener hijos y aunque la buena vidente le dijo que viviría treinta años y podría engendrar más niños moriría al cabo de poco tiempo en una húmeda celda del monasterio de Yuste. 

La medicina a Andrés Laguna le salvó la vida pues estando cautivo en Constantinopla fue requerido por el sultán al que desembarazó de unas fiebres y este en pago le otorgó la carta de la libertad. Curandero de su honra el doctor regresa a España visitando Paris y los Países Bajos. El viaje de vuelta no fue nada sencillo. 

En Grecia hubo de disfrazarse de monje y visita una de las tebaidas más celebradas de la cristiandad: el monte Athos. Allí recibe protección del idumeo y es el primer español que consigue poner el pie en cada uno de los 22 monasterios que conforman esa laura. 

Son los "papas" o "popes" los que le libran de otra persecución de los turcos. Enjundiosas son sus reflexiones sobre las diferencias entre la iglesia griega y latina pues dice: Ellos viven a la evangélica. Sus iglesias son pequeñas y no tan fastuosas. No hay canonjías ni prestameras o beneficios eclesiales y viven de lo que el pueblo quiera dar. Siempre andan haciendo santiguadas y tocando la tierra con la frente y cantando Kirie eleison. 

Y sus oficios son muy largos como nuestros maitines en Nochebuena y dicen en todas las misas las oraciones que nosotros sólo decimos en Viernes Santo. Tienen cuatro cuaresmas y a la de la pascua de resurrección llaman gran pascua. Es la mayor y mejor fiesta del mundo. Todos se besan unos a otros y se saludan con la frase de Cristos anesti a lo que responde el otro: alithos anastasi (Cristo resucitó... verdaderamente ha resucitado)" 

La obra del inmortal galeno segoviano, entomólogo y botánico aparte de un gran escritor corográfico se puede codear con los grandes de las letras castellanas pese a ser un autor poco conocido. Todo un humanista por lo que su lectura se hace recomendable. Los tiempos de cambio que le tocó vivir son muy parecidos a los actuales. 

Este hombre galaxia Guttemberg se convierte en un prometeo de la galaxia MacLuhan. ¿Qué hubiera sido si Laguna llega a conocer Internet y Aprovechado sus inmensos recursos? El viaje a Turquía parece haber sido redactado ayer mismo y haber salido calentito de las planchas que entonces se decían tórculos. 

Sus libros son una buena página Web. El paso de los siglos no las hizo perder nada de su primitiva frescura. Por su fascinación ante lo nuevo y su tolerancia ante otras culturas, su amor por la belleza y la verdad y por el humor casticista que le caracteriza. Es el suyo el humor de los sabios.


2026-01-05

CUBA DECLARA DOS DIAS DE DUELO NACIONAL LUTO POR LOS CAIDOS ASESINADOS POR LOS SICARIOS DE TRUMP. ASIMISMO, LA PRENSA DE LA HABA INFORMA QUUE NICOLÁS MADURO ANTE EL JUEZ DE MANHATAN SE CONSIDERA PRISIONERO DE GUERRA Y PRESIDENTE ELEGIDO DEMOCRATICAMENTE DE VENEZUELA. INTERNET HA SURPRIMIDO EL EXCELENTE TRABAJO DEL DIARIO GRANMA

CANDEAL. RONDA DEL MAJITO

CANDEAL. Ronda del Cantaro

Патриаршая Божественная литургия. Успенский собор Московского Кремля. Гр...

 

Santoral 5 de enero

 

Vigilia de la epifanía se bendecían las aguas que calman la sed y lavan el cuerpo y el alma en honor del bautismo del señor en el Jordán.

San Telesforo papa del siglo II al que mandó cortar la cabeza el emperador Antonio Pio el 5 de enero del año 150.

Santa Sinclética virgen de Alejandría. Mujer de familia noble y rica e retiró al desierto del Sinaí murió virgen a los 80 años.

Santa Apolinar que se disfrazó de hombre para hacerse monja. Es una de las pocas transgénero que registran los anales. La iglesia la conoce bajo el nombre de Apolinar y no Apolinara.

Brillan en el martirologio de hoy otros preclaros nombres como san -Eduardo rey de Inglaterra y santa Emiliana. Conmemora la iglesia también a la Pléyade de mártires de la Tebaida egipcia que padecieron tormento por mandato de Diocleciano

Rusia exige a EE UU la liberación inmediata de Nicolás Maduro

DIRECTO ÚLTIMA HORA | BRUTAL AMENAZA DE TRUMP A MEXICO Y COLOMBIA! VENEZ... zp fue el correveidile de la masoneria ZP dwlató la ubicacion duro

 

SAN SIMÓN ESTILITA

 

Subido a mi columna veo pasar las glorias, grandezas y miserias del mundo. El esplendor y los harapos. Guardo un silencio contemplativo aprendido en los libros y desde lo alto canto la epístola de los vencidos que luego triunfarán y recibirán la corona  de los que siguieron a Xto por caminos de abrojos, sufrieron desprecios, fueron tenidos en menos, padecieron persecución y de ellos nadie se acuerda pero el Señor escribirá su nombre en el Libro de la Vida. 

Yo conocí a un Estilita santo laico y era el Cerillero del Café Gijón Alfonso Pérez Pintor (ver mi libro Un amor inglés). Siempre sonaba por toda la sala su voz obediente:

─Voy

Con tales mimbres se trenza la cesta del amor. Simeón Estilita  387-4549 vivió y murió subido a una columna en Capadocia que es tierra de santos. No hablaba y si le preguntaban algo decía con la cabeza decía sí o no. 

Nació en el desierto de Arabia y sus primeros días los pasó como camellero de los rebaños de un poderoso señor. 

Cuentan las crónicas que un día al entrar en una iglesia se transfiguró oyendo los cantos diaconales del oficio divino y decidió hacerse     monje en un monasterio de Siria (Toledan)  y como la celda a la cual lo destinan le pareció poca penitencia pidió al abad subirse a una barda  del corral  que era el nido deshabitado de una cigüeña. 

La escarcha, el hielo, los ardores del estío y la lluvia no lo arredran. 

Era su forma de orar y luchar contra el demonio. 

estas penalidades increíbles las pudo aguantar a pie enjuto por ser hijo de pastores nómadas del desierto. 

Las noches las pasaba contemplando las estrellas y los días observando los movimientos del sol que iluminaba con fuerza Tel-Nashin. Para no caer se ciñó con un arnés que lo amarraba a la base de la columna.

 Por eso le llamaban el Estilita. Cuentan las crónicas que desde su humilde aposento predicaba, curaba las enfermedades y apostrofaba a los déspotas. Se reías de los judíos. 

Su fama de santidad cundió por toda la cristiandad. En España se le veneró  como abogado contra la muerte repentina Fue el Estilita un maestro del silencio. Enseñó al mundo a callar. Murió en olor de multitudes en la ciudad de Antioquía

CUBA VENCERÁ A LA PUTA BESTIA ANGLOSIONISTA DE TRUMP CARA DE GORRINO Y NETANYAHU OREJAS DE DUMBO

 

Foto: Obra de Michel Moro

Los helicópteros gringos sobre la madrugada de Caracas. Las bombas gringas reventando en la tierra –que no es solo tierra– de Venezuela. ¿Decenas de mártires? Un presidente y la abogada del Chávez de aquel 4 de febrero secuestrados.

La presión rara en el pecho de millones de personas, que no se puede definir exactamente como la rabia, aunque pasa por ella; que tampoco es exactamente el dolor, a pesar de que lo transita. Son sentires que solo adquieren forma en las palabras crudas de variantes muy nuestras del español. Ni rabia ni dolor, como términos, alcanzan.

Seríamos muy poca cosa, muy sin fuego en la sangre, muy sin sangre en el fuego, si nos bastara con salir a «expresar que nos preocupa la escalada», que «se ha violado el Derecho Internacional», que si esto crea un «precedente peligroso»; que «apoyamos la resolución pacífica de los conflictos».

Nosotros no somos eso; nunca lo hemos sido. Sabemos que no hay «escala», sino guerra declarada años hace, y no solo contra Venezuela.

No nos «preocupa», lo asumimos y nos responsabilizamos de nuestro papel histórico.

De sobra conocemos –y en carne propia– para qué suelen servir el «Derecho Internacional» y sus garantes.

No andamos de tan mala memoria como para hablar de «precedente» a estas alturas, después de tantos años poniendo el cuerpo y la vergüenza, después de tantos años siendo los de siempre tan mismos, del lado de acá y del otro. Hemos visto demasiado como para ser inocentes, parafraseando aquel guion de Tomás Gutiérrez Alea y Edmundo Desnoes sobre las memorias de nuestros complejísimos subdesarrollos.

Por los indios ametrallados desde helicópteros en el Alto boliviano; por los araucanos desaparecidos o hechos hoy prisioneros políticos en nuestras ejemplares democracias sudamericanas; por los asesinados en Ecuador a punto de entrar a una elección; por el nombre, procedencia y comportamiento de tantas empresas que ahora mismo sacan petróleo y madera de la Amazonía, cobre, litio, oro y plata de las entrañas de la cordillera, peces del fondo de nuestros mares; por los asesinados con un cohetazo en altamar sin beneficio de la duda, ni pregunta, ni juicio; por los golpes de Estado que se intentan y los que se concretan; por nuestros migrantes criminalizados, expuestos siempre a lo último de la fila, a la informalidad y al sobresalto eternos, al racismo y a la discriminación más humillantes...; por todo eso y mucho, pero mucho más, intuimos que difícilmente sea pacífica la resolución de cosas que no tienen concilios posibles, al menos no en las condiciones del mundo que corre.

¿Qué fue lo que el presidente de Estados Unidos –ni loco, ni excéntrico, ni payaso: asesino a secas– dijo haber visto en directo como si fuera un show televisivo? ¿Qué carajos dijo que fue distinto y asombroso? ¿Se refería a la muerte en combate, casi asesinato, de los nuestros?

¿Acaso aún no sabemos cuál es el lugar que nos corresponde en sus películas de comando? ¿En sus videojuegos? ¿Somos eso? ¿El sujeto «sin alma» ni nombre atravesado por la bala que dispara –o el cuchillo que empuña–un marine o algo que se le parece antes de completar su estúpida misión?

¿Será que sí? ¿El despeinado, el mestizo, el del acento raro? ¿Los ladrones, los contrabandistas, los estafadores, los hambrientos, los siempre sospechosos de todo, los esquineros, los que llorarán borrachos por el himno nacional bajo el ciclón del Pacífico o la nieve del norte, los arrimados, los mendigos, los marihuaneros o los guanacos hijos de la gran p... a los que Roque Dalton les dedicase un «Poema de amor»?

¿Será que sí? ¿Los de la madre loca, el padre ebrio y el hijo delincuente; los que no tienen dirección exacta, los flautistas acompañados por ratones, los caballeros ligeramente sobrehumanos, los más locos que sus madres, los más borrachos que sus padres y más delincuentes que sus hijos; los y las que reclaman su sitio en el infierno, mentados por Retamar?

¿Será? ¿Seré? ¿El muerto en el suelo por el supuesto éxito de la «operación quirúrgica»; quien escuchó la bomba y corrió a llenar las plazas y las calles; los que se arrechan al recordarse tataranietos de caracas o caribes; los que tendrán o tuvieron miedo –cómo carajos no tener miedo– y saldrán o salieron a fajarse con la muerte sin seguro de vida? ¿Seremos? ¿Somos? Que se nos busque por ahí.

Pero hay cosas que no seremos ni somos: ni el aplauso cobarde, cómplice y un poco más a la invasión extranjera; ni el asesinato a sueldo; ni la carrera ni la súplica por un puesto mezquino en los ejércitos del norte; ni la falta de valor y de vergüenza para concretar con las propias manos el sueño propio; ni la traición; ni la anexión; ni la frialdad en el cálculo; ni la narración escéptica e imparcial de nuestros mundos que se derrumban; ni la arrogancia que impide jugarse el alma bajo la terrible carta de una fe.

Quienes se encuentran ahí, antes, durante y después de los helicópteros gringos sobre la madrugada de Caracas, son muchas cosas que ni somos ni seremos nosotros, nosotras.

Nosotros, nosotras... que desde Bolívar y Martí, desde Villena, desde Mella y desde el venezolano Aponte que cayó junto al cubano Guiteras, desde Sandino, desde Fidel y desde Hugo, desde los corajudos anónimos de todos los tiempos, desde ayer y para siempre, aunque a veces se nos olvide, aunque de vez en cuando nos salga más caro y doloroso de lo que se pensó, con apagón y todo, somos en el norte, en el sur y en el oeste del Caribe, como dijera Pablo de la Torriente, la primera y más inmediata trinchera contra esa cosa horrible y deshumanizante que se llama imperialismo.

A Venezuela pueden asesinarle un presidente y secuestrarle a otro, pero las revoluciones están hechas no solo de presidentes, sino de pueblos.

Venezuela ha demostrado ser más compleja, rica y real que las acusaciones en su contra y que los que las espetan. Y no está sola ni rendida.

Cuidado cuando vuelvan a tirarse o a sobrevolarla, que no siempre se gana. Hagan memoria. Hagan memoria y no se olviden de que aquí y allá no solo se pelea hasta la muerte, sino también hasta la victoria.