2026-01-08

marcos rubio cubano ex traficante de narcóticos o Narco Ruibio de pura cepa traidor a su estirpe descendiente de los mambises que lucharon contra españa tiene sangre apache

 UN SIONISTA EMPEDERNIODO. ESTUVO PRESO POR DROGAS. ESTE ARTICULO DE GRANMA ES GRANDIOSO COMO TODO EL PERIODISMO QUE REALIZA EL GRAN DIARIO DE LA HABANA Y SE LO PASARÍA POR LOS MOROS A ESE TONTO DE LNE QUE DICE QUIE ES ASTUIRIANO. PUES VAYA AHORA RESULTA QUE LOS ASTURIANOS SOMOS DE LA ESTIRPE DE JUDAS Y DE CAIN

Foto: Ares

Marco Rubio, estadounidense con ascendencia cubana y secretario del Departamento de Estado de ee. uu., se ha caracterizado durante toda su carrera política por la carencia de ética, enredos de corrupción, alta mitomanía, posiciones de extrema derecha, y su enfermiza obsesión por derrocar naciones progresistas y soberanas de Latinoamérica, principalmente Cuba, Venezuela y Nicaragua, y también contra los actuales gobiernos de Brasil, Colombia y México.

Como escribió el Héroe de la República de Cuba René González Sehwerert, en el prólogo del libro Rubio un mitómano incontrolable, la obra «pudo haberse titulado Marco Rubio un hombre de su tiempo, de lo peor de su tiempo».

Y es que nació en Miami, el 28 de mayo de 1971, de padres cubanos emigrados a Estados Unidos, en una época convulsa en Miami, cuando proliferaban las drogas, los atentados y la intolerancia a todo lo que se dijera a favor de la Revolución. Estados Unidos había creado una emigración a la que le otorgó todo tipo de prebendas para contraponerla a Cuba, a la par que continuaba arreciando el bloqueo económico, comercial y financiero contra la Isla.

Para comprender ese entorno, Manuel Giberga, el cubanoamericano de mayor cargo entre los emigrados de la Isla en esos momentos, como asesor del Director del Buró Federal de Narcóticos, en una entrevista con la Revista Réplica, afirmó que «se estaba fraguando en Miami una mafia al estilo de la de Al Capone».

Uno de los primeros embustes de Rubio fue registrado en su biografía oficial en el Senado, en el que afirmó que sus padres huyeron de Cuba después de que Fidel Castro tomó el poder en 1959. Y en una entrevista televisiva enfatizó: «Mis padres lo perdieron todo: su hogar, su familia, sus amigos, hasta su país. Pero también encontraron algo: Estados Unidos».

En octubre de 2011 se comenzó a destapar la mentira en varios medios de comunicación, como en The Washington Post, que con documentos oficiales precisó que, durante su carrera política, siempre sostuvo que era hijo de exiliados del régimen castrista, una afirmación que desplegó insistentemente en su última campaña para el Senado Federal y que, hasta hace días, constaba en su biografía oficial en la página de internet del Senado. Ese embuste era imprescindible para ganarse a la población de derecha intransigente de Miami.

También la vida de este personaje está íntimamente ligada al narcotráfico. Cuando tenía 16 años, su cuñado, Orlando Cicilia, fue detenido en 1987 por traficar un enorme cargamento de drogas, valorado en 15 millones de dólares. Este vivía con Bárbara, hermana de Rubio, muy cercano a la casa en la cual residía Marco con sus padres. En el juicio celebrado en 1989, Rubio, ya con 18 años, se negó a declarar si él o su familia habían recibido dinero de Cicilia.

El narcotraficante, que resultó condenado a 25 años de prisión, fue liberado 12 años después, tras un acuerdo con la Fiscalía, y su cuñado, que ya era miembro de la Cámara de Representantes de la Florida, utilizó su cargo para que le otorgaran a Cicilia una licencia de bienes y raíces. Esas enredadas relaciones lo llevan a que en Miami sea conocido como Narco Rubio.

Para reafirmar su «vocación» narco-corrupta, influyó sobre Trump para que, recientemente, indultara al narcotraficante y expresidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, quien estaba preso en Estados Unidos con una sentencia firme de 45 años, impuesta por jueces del distrito sur de Nueva York, por el delito de exportar e introducir 400 toneladas de cocaína en territorio estadounidense.

Después de liberado, y tras el rechazo internacional por la absolución de Hernández, el propio Trump afirmó que no sabía ni tenía mucho conocimiento de quién era en realidad ese sujeto. Claro, el que lo conocía bien era Rubio, pues como afirma la revista canadiense vice, recibió más de 600 000 dólares para costear sus campañas electorales a través de la firma bgr Group. El entonces senador Rubio llegó a Honduras en 2018, se retrató, abrazó a Hernández y, en conferencia de prensa, desde Tegucigalpa, elogió al mandatario «por su lucha contra el narcotráfico». La bgr Group fue contratada para limpiar en Nueva York la imagen del Expresidente.

Durante su presidencia en la Cámara de Representantes de Florida, de 2007 a 2009, fue investigado por operaciones fraudulentas y de enriquecimiento a costa del Estado, por utilizar ese dinero para sus gastos personales, pero como ocurre siempre en Miami, cuando un personaje tiene amistades poderosas y abundante capital, la acusación resultó desestimada.

La relación de Rubio con el excongresista federal David Rivera, también tiene una larga historia de corrupción y lavado de dinero. Ambos compraron una casa en Tallahassee para coordinar sus fechorías, y ayudaron con el robo de la compañía venezolana Citgo, subsidiaria de pdvsa en Estados Unidos, la cual fue entregada al «fantasma presidente» Juan Guaidó. A Rivera lo detuvieron en diciembre de 2022 y lo absolvieron al siguiente día, como siempre ocurre en Miami con los delincuentes adinerados.

Las relaciones del actual Canciller estadounidense con la Asociación Nacional del Rifle (ANR) es altamente conocida. De ella ha recibido más de cuatro millones, con lo cual está obligado a defenderla bajo cualquier circunstancia.

Por ejemplo, cuando la masacre ocurrida el 2 de diciembre de 2015 en San Bernardino, California, donde murieron 14 personas y otras 21 resultaron heridas, el entonces senador Rubio salió inmediatamente a defender a la ANR, y durante un acto de campaña declaró: «Fui a comprar una pistola el 24, día de Nochebuena, un arma, y tanto yo como mi mujer tenemos armas de este tipo».

A quien Donald Trump, en un debate de campaña por la presidencia, le llamó despectivamente Marquito, es conocido como un sionista empedernido, y la respuesta a esa definición la da el lobby judío en Washington, y especialmente, el Comité de Asuntos Públicos Israel-Estados Unidos (AIPAC), que le ha entregado abultadas cantidades de dinero y lo apoya de forma incondicional para sus campañas políticas.

Rubio ha impulsado y apoyado el genocidio y exterminio palestino en la Franja de Gaza, fue uno de los primeros en llamar a Benjamín Netanyahu y visitar Israel en abril y noviembre de 2023, para brindarle todo el apoyo al Primer Ministro sionista.

Desde que llegó a la Cámara de Representantes de la Florida, en 2000, comenzó una enfermiza propaganda contra Cuba. De ahí en adelante lanzó y copatrocinó leyes contra el Gobierno de la Isla. Como Senador, durante la primera presidencia de Trump, y apoyado por otro oscuro exsenador, Bob Menéndez, impuso 240 sanciones o, mejor dicho, extorsiones, contra Cuba.  Al llegar a canciller reforzó sus infames propagandas contra las misiones médicas en el exterior, y contra los países que las aceptan.

Al escribir el epílogo del libro Rubio un mitómano incontrolable, el presidente de la Casa de las Américas, Abel Prieto Jiménez, expresó: «Esta obra es muy útil para entender lo que Martí llamó: “los venenos del alma que manchan la naturaleza de los Estados Unidos”. Se refería a la codicia, al culto al dinero, a la carencia de ética, al uso impúdico de la mentira, al oportunismo y a la corrupción de los políticos. En ese personaje que queda retratado en las páginas de esta obra, se sintetiza la crisis moral de las élites del imperio y, en particular, del ámbito miamense

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