Posted: 14 Feb 2019 08:04 AM PST
RAÚL DEL POZO ME LLAMA PSICÓPATA
Lejanos están aquellos tiempos en que Raúl del Pozo el anfibio de Cuenca,la pluma de los innumerables puntos,compartíamos tertulia en el Gijón. Todos eran rogelios y yo me sentía como Daniel en el pozo de los leones. Les pagaba alguna copa y se dejaban querer, no me importaban sus insultos, me divertía con aquella jauría. Ahora Del Pozo valetudinario y circunspecto,subido a la columna de Umbral (no le llega a los zancajos, se queda en el fuste y nunca tocará el capitel, eso pertenece de por vida al divino Umbral que hacía con el idioma lo que le daba la gana,mientras el de Cuenca refrita y adorna sus artículos de archipoampanos y metáforas sacadas de las enciclopedias y de los Quotations Books) ha vuelto por donde solía:llamarme psicópata. Yo ligaba más que él en Londres porque él aunque era más guapo no sabía torear allí. Picadily no era su plaza. Desde entonces me tuvo omecillo y esa envidia volvió a rebrotar el otro día cuando en la Facultad de Periodismo le dieron un premio o no sé qué. Al acto asistió su inseparable y pedisecuo el García al que llamaban butanito el inventor de un periodismo grandilocuente y vacío – butanitismo informativo que consiste en no decir nada con palabras muy rimbombantes y reportajes sobre la vida inane española. Porta sacaba a mear al perro por las noches y allí estaba el butano o los guardias civiles el 23 F saltando por las ventanas y José María García narrando el acontecimiento con su voz engolada señoras señores. Esto es un golpe de estado. Los agentes que mandó Reagan al evento se desconojaban señoras señores nuestra democracia está a salvo el de Luarca se desgañitaba y perdía el culo (es pequeño, rastrero y culón) persiguiendo a rosa María Mateo para entrevistarla por los microfonos señoras, señoras. Raúl del Pozo y el García tanto monta monta tanto abrevaban en el caldero de la calle Huertas lacayos al duerno de Emilio Romero y le llevaban a la coaxca, y al viejo se le alegraban las pajarillas; las fiestas acababan siempre en los tablaos flanmecos o el Corral de la Morería por María Jimenez bebía el Romero. Sus prosas de colmillo retorcido siempre me parecieron folclóricas. Ahora cuenta por ahí que yo soy un psicópata. Desde luego yo hago otra clase de periodismo sin tantos archipampanos arrequives de los lameculos que siempre se arriman al sol que más calienta. No vendo mi pluma, soy mucho más serios que los butaneros esos con la bombona al hombre haciendo el reparto por las casas del poder. Tuve más prestigios que estas escurriduras del franquismo, soy más europeo. Me la refanflinfan
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