domingo, 16 de enero de 2011

UN MILICIANO SE QUEDÓ CON SU IMPERMEABLE CUANDO LO FUSILARON

La gabardina de José Antonio



Es anécdota cierta y lo cuenta uno de sus biógrafos: José Antonio Primo de Rivera la mañana en que fue fusilado en el patio de la cárcel de Alicante no salió a cuerpo limpio. Vestía un impermeable blanco muy elegante que había adquirido en Londres una ciudad que había visitado varias veces.
 Se había educado en Barcelona con un aya británica y hablaba un inglés impecable. Esta admiración por la Gran Bretaña no ensombrecía sin embargo su cariño y su dolor por España.
Aquel 20 de noviembre  de 1936 hacía frío. El joven político y abogado después de una noche en capilla que pasó escribiendo su testamento sentía escalofríos por lo que se arropó cuanto pudo antes de emprender el viaje a la eternidad. Avanzó unos pasos hacia un rincón de los muros del penal, no consintió que le vendaran. quería ver llegar a la muerte de cerca. Gritó por tres veces:
-ARRIBA ESPAÑA.
Entonces uno de los milicianos del pelotón de fusilamiento que sólo llevaba encima una zamarra le pidió a José Antonio su gabardina inglesa:

- Dame tu gabardina. Total a ti ya poco te va a servir y a mí puede que me haga falta.

El líder falangista miró para el sujeto con un aire mitad de sorpresa, conmiseración y desprecio. Inmediatamente se despojó de la prenda y se la entregó a su esbirro. En aquel momento pronunció su frase célebre:

- Tómala. Espero que mi sangre sea la última sangre española que se derrame.

El momento no pudo ser de mayor patetismo porque a los pocos minutos de aquellas frases sonó la descarga de fusilería contra una tapia y el cuerpo de atleta de José Antonio Primo de Rivera se derrumbó pero ya no portaba su querida gabardina londinense de la que se había desprendido. Ésta estaba ya  blanca, impoluta, sin una mancha de sangre, sin agujero de bala, en manos de uno de sus asesinos. El acto de generosidad es sublime y sólo recuerda el despojo de Cristo de sus vestiduras en el Lithostrotos. Había expirado con la gallardía y el perdón a sus enemigos sólo como saben hacerlo los mártires. Esta acción de entendimiento profético del problema de España coloca a nuestro protomártir de los salivajos que escupen contra su persona personajes abyectos. El último fue un tal Calleja al que cerraron el duerno que tenía en CNN + pero ya le han encontrado sitio en la tertulia de otra cadena. Este Calleja comparaba a los falangistas con los etarras.
Hace unas semanas ganó el premio Planeta un tal Mendoza que llama al Fundador de Falange “gilipollas”. Una pena que la justicia española esté como esté para poder procesar por calumnias a este escritorzuelo. Claro que sería una publicidad gratis de estos premios literarios tan rumbosos como leídos. Y el último Nadal es un libelo contra la GC. La autora acusa a uno de los números de la Benemérita de haber violado a una guerrillera del maquis la cual era andrógena. El guardia encima era maricón según la señora Jiménez Barlett. A estas tropelías ha llegado nuestra memoria historia pero los escupitajos de los intelectuales del Régimen zapateril aznarino, asnal, ansarino y cansino con garras de Aguirre y cejas de Gallardón con verborea de tertulianos que hace a pelo y a pluma a izquierda y derecha no alcanzarán la limpieza de aquel gabán que compró José Antonio en los almacenes Harrods y que regaló a uno de sus verdugos en un acto de generosidad como se encuentran pocos en la historia de España. Fue un soñador para un pueblo. Su borsalino sigue incólume a los escupitajos y el barro que le lanzan los matarifes de la memoria histórica.



Sábado, 15 de enero de 2011