sábado, 18 de junio de 2016

BIEN POR EL TURCO. PAZ AL ISLAM Y CATEDRALES INGLESAS









CATEDRALES INGLESAS Y ELOGIO DEL TURCO (notas del diario de un escritor)

 

TARDE de fiesta y de partido. Por unas horas se conjura la tristeza inherente a los tiempos que vivimos (los periódicos son unas bofetada al buen sentido y una constante provocación, el "Mundo Inmundo" tiene algo de diabólico y los de LNE son simios asturianos que imitan a estos perros flautas del desasosiego) con las maravillas de Iniesta ayer en Niza. Los turcos en contra de lo que nos temíamos se portaron como caballeros. Un partido de balompié sirva para poner entre angulares el turbulento, ribaldo eres amor, entre el turco venido de Istambol y el español, cada uno defendiendo su propio credo. Tengas por profeta a Mahoma o a Jesucristo, todos somos seres humanos. Lo del yihadismo es una artimaña del Señor de los Anillos, ese nuevo Moloc esbirro, sediento de sangre. De hecho muchos autores castellanos se sintieron fascinados por la corte del Pachá. Ayer se me metió en la sesera que eso de las tres culturas no es mala cosa al fin y al cabo pero doctores tiene la iglesia. El diablo está interesado en estas guerras de religión. Le vienen de maravilla para enfrentar a los pueblos.

Yo no soy contrincante de nada y aprecio al buen musulmán como amo al buen judío luz de Israel. Los periódicos inmundos nos sirven el sapo de odio cada mañana. Bueno, paz al solimán y esté con Dios el Gran Turco por lo que vi ayer. Yo me refugio en mis recuerdos.

Los más amables son los de las catedrales inglesas que visité y admiré en el esplendor de sus vidrieras y en ese gótico perpendicular que trae a la mente todo el encanto de la edad media. Cada fin de semana viajaba a una de esas "cathedral towns": Cantorbery, Winchester, Durham, Selby, Evesham, Westminster, Peterborough, Colchester, y me empapaba de la melancolía de los atardeceres de Inglaterra.

Fueron el legado a la catolicidad y son los monumentos más importantes de Europa en el siglo XIII. Estaban estructuradas a partir de cuatro dignatarios: el deán, el precentor primer cantor o chantre, el canciller y el tesorero. de ellos dependían otros canónigos como el limosnero, el pertiguero, el lector, el archidiácono, el penitenciario, el doctoral, el magistral etc., cada uno de ellos con una función. Nominalmente estaban solteros pero por lo general cohabitaban con mujer y este es uno de los caballos de batalla de las trifulcas de los obispos y los curiales la implementación del celibato.

Alan Ashwell, por ejemplo, dice un libro de actas de Oxford del siglo XII, chantre de la catedral de Coventry hubo de hacer juramento de renuncia a su concubina Ana, de lo contrario perdería la prebenda y así sucesivamente. Otro aspecto era la perpetua rivalidad entre el primado de Inglaterra y la corona. Tomás Beckett es asesinado cuando celebraba pontifical por orden del rey Enrique II por negarse a admitir la prelación del trono sobre el altar. Con su sentido práctica de las cosas van a solucionar el tema los británicos formula una vela a Dios y otra al diablo dando a Dios lo que es de Dios y al Cesar lo que es del Cesar declarando nula la autoridad papal.

Así continuaron con el catolicismo a su manera que se respira en las catedrales inglesas muchas de ellas un monumento a la diosa razón, un panteón militar de los héroes, más que un lugar de culto, manteniendo eso sí el esplendor de las estolas y de las capas pluviales pero sin imágenes, ni culto a la Virgen María, y los altares desnudos, Cristianismo a palo seco. Perdieron universalidad estos templos que fueron centros importantes de peregrinación en la edad media pero ganaron en privacidad. los ingleses, tan insulares, siempre van a su aire. A Chesterton, ferviente católico, le entristecía esta languidez de las esplendoras catedrales inglesas que en lugar de templos parecen mausoleos.

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