lunes, 13 de junio de 2016

MONÁRQUICOS PATOLÓGICOS


RELATOS AL FINAL DEL CAMINO

 

La publicidad y la propaganda esencia de la vida moderna qué es publicidad y qué es propaganda? Íbamos al cine Cristal o al Montija y en el intermedio mientras unos se iban a fumar un cigarro otros se quedaban para mirar las diapositivas de anuncios comerciales en la foto fija. Eran surtidos de la agencia Argos que anunciaba Anís de la Asturiana o vístase en Cortefiel y para el invierno madrileño gabardinas Butragueño. La gente con gusto fuma winston. Es la hora de un camel. Se fumaba mucho por aquellas calendas. He leído un libro apasionante del primer publicitario en España al que los americanos mandaron a la cárcel. This is a cut throat business.

Fue uno de los puntos fuertes del intercambio de la leche en polvo por la chatarra de la guerra de Vietnam. Francisco García Ruescas fue el pionero. Lo escuché en la escuela de Periodismo donde ejercía cátedra. La publicidad alma del periodismo.

Fue amigo de don Juan y de Ansón y de Pío Cabanillas. Franco lo consideró con respeto. Un hombre de empresa que cayó en el cepo de la envidia y del morbo visigótico y esa falta de solidaridad o desamor de los españoles unos con otros. Su libro de memorias es una elegía que me ha hecho recordar en muchos aspectos situaciones también de mi biografía.

¿Qué es publicidad y qué es propaganda? Los súbditos de Goebbels han encontrado en nuestros corazones hueco. La "publi" es la musa y la música de nuestros movimientos reflejos. El libro de Ruescas aporta muchos datos de cómo se incorporó España a la modernidad en tiempos de Franco al paso que describe algunos personajes de la época con los que hubo de lidiar: el putero y mal hablado pero el mejor ministro de educación que tuvo el reino Pedro Sainz Rodriguez amigo de Franco cuando compartían pensión en una casa a pupilo de la calle Magdalena de Oviedo, después su enemigo acérrimo y más tarde el valido de don Juan de Borbón. Se describe al vocinglero Luis María Ansón, un monárquico patológico, que con su voz de rana y hablando recio despotricaba contra Juan Carlos y se consideraba un restaurador de la monarquía. Areilza tan difuso y confuso como siempre que jugó la carta de Franco como embajador en Buenos Aires y luego se unió a la facción revisionista del conde de Barcelona.

Por este libro pasan las miserias y grandezas de aquellos tiempos y uno entiende el sentido de la palabra borboneo. Que es el chantaje la delación y el desagradecimiento y ahí te quedas. La monarquía es para ellos no una institución al servicio de España sino una finca privada que los dinastas defienden a capa y espada. Borboneo y verbeneo funcionan parejos.

Mucho coñac llevaba don Juan en el cuerpo. La agencia "Alas". Lola Flores la incipiente prensa del corazón, las noches de Marbella, Espartaco Santoni, marido de  la incombustible Tita Cervera, al que conoció en el patio del penal de Carabanchel. Todos desfilan deprisa por las páginas de este libro. Las peregrinaciones a Estoril. Todo aquello. Franco supo contener la embestida de los conspiradores patrocinados por la embajada americana pero sin demasiado convencimiento. Ruescas habla de las fuerzas ocultas  y dice textualmente " los animales matan para sobrevivir; los hombres matan moral o físicamente para lograr prebendas, riquezas, puestos sin darse cuenta del salvajismo caníbal con el que actúan porque lo suyo es matar porque sí y quítate tú que me pongo yo". El gran magnate de la publicidad que tuvo la exclusiva de Palmolive de Gallina Blanca la TWA  las ginebra Fockin sucumbió cuando su agencia CARSAN fue anulada por la CIA. Era demasiado que tan importante negocio estuviera en manos de un almeriense que se hizo a sí mismo.

Se arruinó y acusado de desfalco fue juzgado y condenado a seis años de cárcel. Su traslado, según lo cuenta, desde la Modelo de Barcelona hasta Carabanchel, es impresionante. "Para ir al baño teníamos que ir esposados con un compañero"... "en la quinta galería estaban los políticos: Tamames Marcelino Camacho, García Trevijano Sánchez Dragó que tenían servicio de restaurante y eran servidos por camareros engalonados, mientras nosotros, los presos comunes, nos hacinábamos en ergástulas donde todo lo malo de la condición humana podía tener lugar"...

La quinta galería parecía un ministerio. Aquí ganan siempre los malvados. El veredicto del magnate publicitario es pesimista con respecto a España. Mucho tendrán que estudiar los historiadores en el futuro de cómo se hizo la transición de la dictadura a la democracia. He aquí un testimonio vivo, la crónica de un perdedor.

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