viernes, 9 de septiembre de 2016

UN LECTOR INFORMA EN kne ERMITA DE sIERO CONVERTIDA EN MULADAR POR LOS OCUPAS




POR Benigno Martinez Fueyo


El vetusto edificio de la parroquia sierense en Vega de Poja, un ayer de nostalgia y de recuerdos es rincón que ofrece una agradable sensación de sosiego, de paz y tranquilidad, mientras se extasían con la contemplación de no de una bella panorámica, su alrededor en su tiempo lleno de erías para el cultivo de cereales, una porción de praderías y espacio de esparcimiento. Se trata de la ermita de la Virgen Bienvenida, la que es vida y dulzura y esperanza nuestra, lo que es guía y faro de nuestras almas, lo que asentaba su trono en este lugar donde se cuenta que durante siglos mantenía la puerta abierta día y noche para dar descanso al peregrino que por esta ruta se dirigía a Santiago de Compostela, y a los que vienen y gozan de un momento de descenso y de renovación física y espiritual. Pues bien, la situación ahora es totalmente opuesta a todo lo referido, el edificio sacro, como La Covaciella cerrado. Quiero subrayar que no lo hacen por la conservación y custodia de las imágenes, como La Covaciella por la subsistencia de los bisontes magdalenienses, ya que estas en su detrimento permanece todo el año de “okupas” en el lugar más adecuado para su deterioro y pérdida, sólo se mudaban a su camerino el día de la festividad de la Virgen, imagen muy venerada en el lugar y de atractiva devoción en el entorno para los pueblos, hervidero de gentes en el día de su festividad, que su romería muy frecuentada fuera algún tiempo de las más importantes de Asturias. Ni si quiera ahora lo hacen en la cita anual de su festividad, ni la ermita abre su puerta para celebrar en este espacio la liturgia a modo en que lo hicieran los peregrinos con un compromiso de fe que se fortalecía al ser compartida. La misa en honor a la Virgen, al igual que el pasado año, se celebro en el mismo escenario, delante de la puerta donde se guarecen las imágenes, mesa para el celebrante, con la imagen presidiendo la ceremonia, protegidos de la lluvia por una sombrilla, adornando el escenario una talla de madera del siglo XVII, en pleno declive, el Cristo que se esperaba que le devolvieran la dignidad perdida, arrimado a la pared y sin protección alguna, cita religiosa, ni siquiera, ya al final en honor a la Virgen, se invoca la creación mariana, la popular “Salve” a la Virgen. Triste, muy triste todo esto, decíamos días pasados en uno de esos escritos en este diario LA NUEVA ESPAÑA que la cultura del insulto incluye dosis de inteligencia, d e ahí proviene le habilidad para ofender al otro con ocurrencias que no tienen porque ser estrictamente toscas para elevarlas a la categoría de arte en el escenario, pues te pueden revolver las entrañas sirviéndose de múltiples ocurrencias o modalidades como así viene sucediendo. Se apagó el rezo en Bienvenida, el edificio sacro, sin le mas hermosa de las flores de nuestra fe cristiana, ni siquiera abre su puerta en fecha tan señalada para uno de los momentos más sublimes a los que nadie puede someter sus sentimientos y los que vienen raudos a postrarse ante los pies, con una fe infinita, que vienen a venerarte y escuchar allí la misa, para luego un beso darte, no te encuentran en la ermita. Triste, muy triste todo esto que en nada favorece la recta imagen que consideremos, la misa avala de sello y garantía la fuerza de símbolo que le ha convertido en torno a diversos aspectos históricos, culturales y sociológicos, precisamente por su valor de mensaje cristiano. Desprovista de todo esto no hubiera representado lo que de hecho, ha sido y se quiere que siga siendo. En este Virgen de Bienvenida, desde tiempos inmemoriales, confluyen una popular mezcla de historia y leyenda, que han sido parte de su misterio y atractivo, que sepamos en nuestra diócesis, no hay más Bienvenida que le que nos ocupa, que tiene una hermosa leyenda, la de las siete hermanas vírgenes, que mucho me gustaría ofrecerles a los lectores, pero la falta de espacio, decirles que son ellas la Virgen del Remedio en Nava, la Inmaculada de Aveno, la Salud de Lieres, la Purísima en Ordiales, la de la Cabeza en Meres y la Virgen del Carbayu en Lugones, un vistazo rápido a cualquiera de las localidades citadas, el pueblo sale a la calle en día tan señalado, la festividad de la Virgen, cada año con más ímpetu que el anterior, aquí se constata un hecho raro, quizás único de honrarla, el enigma de todo esto es donde acabará si nadie hace nada para evitarlo, dejemos la desazón con que observamos todo esto, la ermita sin la Virgen, hito primordial de este lugar cuya importancia se ha diluido, debe volver al lugar donde el pasado enmarque su escenario futuro

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