martes, 15 de noviembre de 2016


BABLE: EL CASTELLANO Y LAS PALABRAS MÁS HERMOSAS


Antonio parra-galindo

No hay carretera sin barru nin prau que non tega yerba ni niña sin amores etc. La tonada crece hacia adentro como el rumor de los raudales cantarines que de pronto uno encuentra por el monte, tramontada una sebe o zarzo - la sebe o saepes es latín puro y de entonación suave no como la de los del Lacio o los de la Dacia, eso me lo dijo una vez dándole caladas a su pipa el profesor Criado del Val que de filologías sabía un rato- cuando uno se pierde por las brañas de Manto al encuentro de las xanas.

Y es que Asturias es el alma y la cuna de la nación española, temple recio e independiente como la voz de nuestro juglar el Presi, hijo de guardia civil y socialista hispano y astur temple como sus tonadas de inimitables filados. Gracias a los satures y los leoneses el latín que hablaban los legionarios romanos no se arabizó o se perdió de remate como ocurrió en Tagaste y en Mauritania. Covadonga es más que un símbolo y un estandarte como Kosovo para los yugoslavos (aquí comenzó a latir el corazón pequeñito de una nación) fue un antemural que conservó las leyes los usos y las costumbres y sobre todo la fabla. La j que dicen trajeron los moros pero yo creo que es fonema vascongado no pasó el Puerto Pajares ni el Somiedo ni Puerto Ventana.

Hay una serie de características fónicas que identifican al bable como un dialecto o una lengua y es la inalterabilidad de la  f labiodental plosiva que enmudece en el castellano y se torna en h,  el mantenimiento de la g gutural frente al acoso de la mentada consonante y la inmutabilidad de x renuente a hacerse j aunque se mantenga en el Ijuju que es el grito basico de la danza prima.

Asi que un asturiano de Somiedo siempre dirá fembra, güeyos (ojos) y güevus  huevos y puxar  empujar aunque es más aldeano todavía el non emburries. Otro signo de identificación es la utilización de los enclíticos pronominales y la proliferación del articulo con el apostrofe así como la tendencia a suprimir la preposición de y a la predilección del pretérito indefinido en sustitución del pretérito perfecto o el anterior. Pero existen voces bables intraducibles y que se desconocen en el castellano habitual:

Pesllar o cerrar con llave.

Abocanar  cesar la lluvia

Afrellose y esguardamillose se deslomó de un golpe.

Arrebalgar o cabalgar a horcajadas.

Acompangar o comer pan con compango o monfongo algo de sustancia que siempre se echará en la fabada

Argallo y argallu argallar un derrumbe o alud a causa de la lluvia

Trebeyar que no es traballar sino todo lo contrario es el retozar con una moza una tarde de romería por ejemplo.

Xintar comer a mediodía

Mancarse cortarse

Desmangarse descomponerse una herramienta

Fesoria por azada

Enxereyar o enjaretar.

Por ultimo otra constante en la eufonía entonación del  acento que suena mucho más meloso y musical que el bronco castellano de Valladolid es la inclinación por los dominutivos que son cantidades. Así  rapaz o chaval tiene rapacín, rapazón y rapazuco. Jovellanos y Carlos Parada nos advierten que la evolución genérica está menos evolucionada que detrás de los montes. Así el calificativo bonum bona bonus que en castellano da bueno en bable es bonu para el masculino bona para el femenino y bono para el neutro.

 El amigo Bono, ese que dice ser socialista. entonces debe de tener raices  de alta montaña. Mejor casi  que no, no oiga. En alguna de las Polas yo he oído decir vino bono que conserva la estirpe latina de vinum bonum laeticat cor hominum. El vino bueno alegra el corazón de los hombros pero Berceo ya nos habla de un vaso de buen vino. En la Rioja hubo por tanto una mayor evolución. El bable ofrece puntos de contacto o hermandades que nunca seran totalidades con el gallego. Y uno puede escuchar hablar de almofallas o hueste. Adur apenas. De azconas que eran dardos pequeños. Daquende de aquí que. Fabliellas o chismes. Falagueros y falagar. Te falagaré con un palu de avellana dice la canción en sentido sarcástico. Aquí no es halagar sino cutir sacudir. Otro asturianismo es tupir. Tupiose el lavabo. Fornados y furacos agujeros. Leno alcahuete y asmar por conjeturar ver entender. Laceria de llacerar. Según la región y el valle así la fabla. El idioma de los asturianos está muy disperso y ofrece la originalidad y talante independiente de sus hablantes aunque siempre se puede establecer una linea que homologa a los diferentes bables. Lo difícil y problemático es hacerlo de una forma artificial como se pretendió hacer con el vasco en el cual los de Navarra y los de Guecho no se entendían. Al homogeneizar una lengua por las bravas siempre se pierde la espontaneidad. Los léxicos no se puede enseñar nunca con pistolas ni a cañonazos.

06/03/2008

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