domingo, 6 de noviembre de 2016

LX ANIVERSARIO DEL ALZAMIENTO DE HUNGRIA DE 1956








MINDSZENTY 60 AÑOS DEL LEVANTAMIENTO HUNGARO

 

tenía doce años cuando atronaron las noticias del levantamiento del pueblo húngaro contra el comunismo. el prefecto de estudios en el refectorio hacía narrar desde el ambón del refectorio las crónicas que mandaba desde Roma el corresponsal Vaticano Cipriano Calderón. Se hablaba de que había estallado la guerra mundial pero no era todavía el tiempo de la tercera gran guerra. El arzobispo de Estigiria pedía asilo político en la embajada de los Estados Unidos donde permaneció tres lustros acogido casi hasta su muerte en Viena en 1975. Era un eclesiástico berroqueño duro de pelar que a la larga se convirtió en un problema para la Iglesia del "aggiornamiento" y un obstáculo para la ostpolitik de Cassaroli.

No le hicieron mucho caso en la Curia y a estas alturas hubiera sido de desear que lo hubieran canonizado, porque dio testimonio de la cruz de Cristo en tiempos revueltos.

Otros, con menos méritos, han subido a los altares, salvo judice, y por el procedimiento de "santo súbito" fueron beatificados. Del cardenal de Hungría ya no se acuerda nadie a pesar de que salvó a muchos judíos pero se las tuvo tiesas tanto con los nazis como los demócratas, pecado imperdonable. A sesenta años vista de aquel acontecimiento uno se encuentra con las paradojas de la historia.

En aquel seminario le teníamos por mártir de la iglesia perseguida pero nunca lo han canonizado. Cometió la torpeza de ser políticamente incorrecto, adelantándose a su época, en aquel entonces, enfrentándose a los "pardos" de Hitler con sus leyes de eugenesia y hedonistas sobre la exaltación de la belleza corporal y el amor libre.

Lo metieron en un campo de trabajos forzados del que fue liberado paradójicamente por los rusos a los que criticó severamente por sus leyes sobre educación y la creación de la escuela. Tampoco fue amigo de los rojos.

Tuvo a consecuencia del enfrentamiento con el gobierno de Imre Neggy un largo proceso en Budapest. Su pensamiento sin embargo acerca de la escuela laica hoy es de plena actualidad. Decía este obispo, que jamás sonreía, que una enseñanza sin valores cristianos equivalía a una forma de descristianizar paulatinamente a un país. Es lo que ha pasado en España.

Actualmente, los comunistas no obedecen a Moscú, viven en Bruselas, en Londres, Paris o Wall Street, son agentes del gran capital y unos van bien trajeados con terno y con corbata y otros aparecen descamisados y lucen coleta pero son los mismos galgos con otros collares.

Sus enemigos le criticaban por estar al frente de una iglesia católica que defendía a los grandes terratenientes y a la casta de los pudientes. Esa casta la tenemos hoy por todas partes.

Otro dato: el alzamiento húngaro fue sofocado por los soldados rusos en Budapest. Los ruskis guardaron un bajo perfil aun a costa de sus vidas. Prefirieron morir achicharrados en aquellos poderosos carros de combate los T64 a disparar contra la población civil.

Como consecuencia del derrocamiento del gobierno Imre Naggy, uno de los judíos que perpetraron la masacre del zar en Yegateringrad y que fue ahorcado en la Unión Soviética.  

Multitud de húngaros emigraron al extranjero y en España se asentaron unos cuantos que llegaron a ser insignes figuras del balompié: Ladislao Kubala, Koccis, Ferenz Puskas, Bene, etc. Misterioso príncipe de la iglesia fue Mindszenty. Es sorprendente que no haya subido a los altares. Una de tantas paradojas del mundo católico.



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