jueves, 30 de marzo de 2017

semana santa empieza el folklore y luego nada






La Semana Santa en Segovia cuando yo era niño era un tiempo impresionante, que quedó grabado en mi memoria, sobre todo el canto de la Pasión en la catedral. Pero de aquello creo que no queda nada. Todo es turismo, postureo, imagenes de escayola. Después no queda nada. La religión cristgiana exige dar testimonio, vivrla por dentro. Hoy mi ciudad creo que ha vuelto las espaldas a Cristo. Votan a Podemos, se han vuelto agnosticos, no dan tyestimonio. Claro que corren tiempos de apostasía. Mucho tambor, mucho cornetí de ordenes, capouchones con sotana y el viento se lleva mis pobre plegarias. Segovia es una ciudad tornadiza de sacristanes que venden al Señor por cuatro monedas y lo entregan a los profanodres de nuestras cosas más santas. Una pena ya digo ante la ingratituud de mis paisanos. Creo que la culpa en parte la tienen los curas, los negacionistas de nuestra historia que empezaron a relucir desde las disposiciones posconciliares. Mi alma sangra
 
 
 
 
 

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