2026-02-25

 

LOS COLORES DE SEMANA SANTA. SAN PEDRO ERA CALVO. LOS RESPONSORIOS DE TOMÁS LUIS DE VITORIA. EL TENEBRARIO

De aquellos días de mi infancia hago memoria que como consecuencia de las veleidades del calendario gregoriano y al no caer la Pascua en fecha fija sino variable el tiempo era frío si la Resurrección era festejada a primeros de marzo y alegre y gozosa cuando la epacta a la semana grande con fechas de últimos de abril. Verdadera pascua de flores. Había que confesar y comulgar para ponerse a bien con Dios. Los campos estaban que daba gusto mirarlos porque no había domingos sin sol ni doncellas sin amor. La efervescencia de la naturaleza se mostraba rotunda en las mieses que encañaban, las ramas de los árboles que abrían sus pimpollos las noches que eran más cortas y las tardes más largas y que las muchachas en flor acusaban esa rotundidad de la naturaleza que pronunciaba las curvas de sus talles, el alabeo de sus senos y la sonrisa de sus rostros. Al regresar de los paseos y de las visitas a los monumentos los seminaristas conocían el cosquilleo del primer amor que había de ser platónico por supuesto y que dejaba en el corazón un poso de dicha y de tristeza. El torrente de la sangre estaba ahí pero la voz de la Teología mandaba callar a las células. Echa el freno, magdaleno, tú vas a ser cura, mantente en castidad. Una mirada, una sonrisa de aquellas muchachas que estudiaban Magisterio o estaban internas en las jesuitinas o en las concepcionistas a más de uno lo volvieron tarumba. La primavera había venido y algunos pensaban haberse vuelto modorros y no es que estuvieran modorros, es que habían conocido a una chica que les hacía tilín. Desconocían su nombre, no habían hablado con ellas. Sólo un encuentro casual en el cancel de una de las muchas iglesias donde se hacía el recorrido habitual de las siete estaciones y los siete padrenuestros. Como mucho el contacto había quedado reducido a ofrecerles el agua bendita al entrar o salir para santiguarse. En el talego de la muda con la ropa blanca venía aparte del condumio (el choricillo del pueblo, una morcilla, alguna que otra lata de sardinas y un poco de queso con un recado de la madre escrito con letra apresurada de la madre: Ten, hijo, para que no pases hambre, hinca los codos, no armes bulla, no te metas en ciscos, reza las tres Avemarías antes de acostarte, los calcetines cámbiatelos todos los días para que no huelan los pinrreles que en eso has salido a tu padre, ahorra y no gastes porque ya sabes como estamos, yo he tenido que coger huéspedes a pupilo para pagarte la carrera, procura no coger frío, etc… mamá no tengo un real, sólo me compro una bamba algunos días cuando viene con nosotros la señá Isabel con el cesto cuando salimos de paseo porque me da mucha pena la pobre, no hablo más que en los recreos, me aplico, soy bueno, etc…) venían las Rimas de Bécquer y algunos los más audaces se atrevieron a Encargar el Decamerón de Bocacho con la posibilidad de que libro tan amoroso y tan procaz pudiera ser confiscado por la autoridad competente.

-Aguado, pero ¿cómo se atreve a leer semejantes porquerías?

-Es que, don Eloy, nos lo ha mandado don Tirso el profesor de literatura para un trabajo.

-Es que… es que. Pero ¿tú no sabías, pedazo de majadero, lo que es el Índice?

-No, señor.

-Pues leer a Bocacho es un pecado gordísimo. Es un libro prohibido. Aguado, estás en pecado mortal. Ya estás subiendo ahora mismo al cuarto del padre Mañanas a confesar tu falta ante el confesor bendito.

Aguado hizo un gesto de contrariedad porque la penitencia que le mandaba superaba con creces el cuerpo del delito y el director espiritual se hinchaba a hacer preguntas, era muy tocón y algunos habían tenido que salir de naja de la celda de aquel jesuita pegando un respingo. El niño empezó a llorar:

-Pero si yo no lo he leído, prefecto, ni siquiera lo hojeé. Mire, está sin abrir

y entre lágrimas le mostró el opúsculo intonso editado por Miñón una casa de Valladolid especialista en libros clásicos.

-Bueno, por una vez pase-dijo el maestrillo no del todo convencido.

Aguado se quedó sin libro. Don Eloy se metió la obra prohibida en el bolsillo de su sotana y mandó al muchacho que aquella noche no bajara al refectorio. A la cama sin cenar.

Los que presenciamos la escena mientras girábamos por el cuadrado de los tránsitos nos reíamos para nuestros adentros pues intonso y todo Aguado había leído los cuentos que ocurren en la despreocupada y nada melindrosa Verona del siglo XIII contándonos de que iban algunos de los chascarrillos sobre todo el del Hortelanillo de las monjas que era mudo. Todas y cada una de las religiosas pasaron por su cabaña incluso la madre superiora. Muchos años más tarde cuando en un cine de Londres vi la película magistralmente narrada por Passolini no pude menos de acordarme de Aguado y sus aflicciones con don Eloy que le había tomado ojeriza y me deleité con la secuencia de la madre superiora que se alza el hábito-uno de los preceptos de la regla clarisa era que las religiosas no llevasen ninguna ropa interior como penitencia debajo de la estameña- y apareció in puribus. El hortelano que supuestamente era mudo y harto de tanto laboreo sexual prorrumpe en un grito:

-No, madre, otra vez no.

Todas las monjas acudieron al escuchar tan formidable vozarrón. Y creyeron que era milagro. Cachondeos aparte, los seminaristas también tenían su corazoncito y no eran inmunes a los dardos de Cupido en aquellas tardes de domingo sin amor. Muchos empezaron a escribir poemas y a llevar un diario. No sé lo que me pasa. Hoy la he visto. Ayer no me miró. Estoy modorro… En definitiva, es lo que hacen todos los adolescentes del mundo. Pero nosotros éramos diferentes. Teníamos que ser santos y disfrutar de otra clase de bellezas más espirituales. Creo que la Iglesia es sabia al formular tales reconvenciones sobre los peligros de la carne, las veleidades del sexo y del afecto. No escuchéis los cantos de sirena. Oídos sordos. Recordad a Ulises. Una simple falta puede ser una concesión a la fatalidad y el predicador del Sermón de las Siete Palabras era de los que ponían los paños al púlpito, no tenía pelos en la lengua, no paraba en barras. Hijitos míos… para siempre… para siempre. Y describía con tanta viveza y prosapia los terrores del infierno que en los bancos de atrás se escuchaban jipios de almas conmovidas que ante la meditación de las penas del infierno eran incapaces de contener las lágrimas. La pena del fuego era menor según él que el tormento de la sed… esa gota de agua que golpeará la cabeza de los condenados y nunca la podrán beber… para siempre… toda la eternidad… sitio, clamó Jesús en la cruz tengo sed y le pasaron por los labios una esponja empapada en vinagre con hiel. Y todo por unos malos pasados por un pecado mortal que cometí aquel día y el pecado mortal para nosotros en aquellos días sólo tenía que ver con la infracción de un mandamiento el sexo. Obsesión fatal. Un pensamiento impuro y acababas en las calderas de Pedro Botero. Una idea fija que ahora me haría sonreír con melancolía. Nos querían capar sin duda. De eunucos es el reino de los cielos. Era muy duro desatender a la convocatoria de los sentidos cuando todo despierta en tu organismo adolescente y hay añoranza de belleza y de paraíso en aquellas tardes sin amor mientras veíamos pasar a nuestro lado a las muchachas en flor. Sus madres prorrumpían en aplausos:

-Ya estan ahí los curiñas. Pobres que majos.

Había uno muy guapo Montoro que parecía el vivo retrato de Santa Inés o de San Gonzaga y una abuela saltó en medio de la terna y se lo comía a besos. Montoro se puso colorado como una berenjena.

-Quite, quite, señora, que me va a hacer perder la compostura y me piso la sotana.

-Guapo.

Los piropos de la buena mujer no le depararon grandes satisfacciones en nuestros corros. Carrasco le llamó marica pero como era muy inocente preguntó:

-Y eso ¿qué es?

Asi andábamos  de inocentes por entonces aquellos pipiolos. No nos había bataneado la vida. Las turbas nos decía el padre Mañanas en sus platicas son volubles de criterio y pronto mudan de parecer. Mirad lo que le ocurrió a Jesús en Jerusalén los hosannas y vitorees del domingo de ramos se transformaron en gritos de crucifícale. Los besos de la anciana llena de ternura que algunos dijeron que era Santa Isabel que había resucitado para ver pasar a los curillas hacia Baterías eran arrebatos maternales que nada tendrían que ver con lo que le ocurrió a Montoro el cual después de colgar la sotana se matriculó en derecho y se hizo de los de la cuadrilla de Felipe González. Seguía teniendo un buen fondo de armario y en una asamblea en la Facultad de aquellas del 68 mientras largaba un discurso se levantó una moza y de buenas a primeras le desencajó una proposición pecaminosa:

-Quiero un hijo tuyo

-¿Ahora?

-Sí ahora. Soy una mujer liberada.

Semejante caso no ocurría ni en las películas de Fellini cuando los locos se subían a los árboles y pedían a voces que les trajesen una señora. Voglio una donna. Montoro era mucho Montoro; se casó con una muy guapa una tal Carmen y tuvieron unos hijos preciosos, los dos eran del PSOE y los dos acabaron divorciándose. En parte llevaban razón nuestros padres maestros al recomendarnos tiento en nuestras relaciones sentimentales. Y uno de ellos don José Pedro Carrero que había leído a Nietzsche nos endilgaba el consejo de Zaratrusta: “Cuando vayas con una mujer no olvides la tralla”.

Aunque a nosotros crédulos e ignorantes y sin saber lo que era el mundo nos pareciese de otra manera la belleza y el amor son otra cosa. Nada tienen que ver con la fuerza del instinto ni la concupiscencia animal. La belleza carece de sexo pero Ulises sucumbió a los encantos de Ariadna y perdió el hilo. Nosotros ¿qué sabíamos? El corazón humano posee una inmensa sed de belleza un anhelo de eternidad, un deseo vehemente de divinidad y eso sólo podía encontrarse en los sueños, en los libros, en el trazado de las catedrales donde resonaban augustas las voces del diacono cantando la Passio o escuchando los motetes de Palestrina y del Padre Tomás Luis de Vitoria que escuchábamos entonces o recitando los improperios e himnos del oficio divino hispanovisgótico llenos de majestad latina y de sentimientos de amor y perdón. Cristo nos había redimido con sus dolores y devueltos a aquella vida y a aquel sol y a aquella luz de Segovia que parecía llenar de claridad el corazón. No podía ser posible que por mirar a una muchacha o tener una polución nocturna te mandasen a los infiernos para siempre… para siempre. Había una desproporción entre la pena y la culpa pero la sed de vivir se manifestaba en aquellos poemas que leíamos a hurtadillas de Juan Ramón o de García Lorca o de Alberti o Gerardo diego. Me metí entre pecho y espalda a todos los poetas del 27 a la luz de una linterna en mi camarilla. Nadie nos había dicho que Alberti o Lorca eran rojos. Asistíamos a los coloquios del cine club y nos convertimos en cinéfilos de las grandes cintas italianas  y francesas de los 50 y 60 (Goddard, Aldo Fabrizzi, Totó, Vittorio de Sicca, Antonioni, Trufeau) y fatigábamos el cuerpo en las tardes de paseo pataleando un balón en campos de tierra. Luego bajamos al refectorio a merendar nuestro trozo de queso americano un vaso de leche en polvo y tres galletas. Algunos renqueaban en la fila por las agujetas y se le marcaba la marca del bonete sobre sus melondras rapadas al cero. Pero en Semana Santa no había paseos (deambulatio) pasábamos la mayor parte del día en la iglesia y el Viernes Santo día de ayuno nos daban limonada. Se había muerto Dios. En el cuartel los soldados del regimiento hacían guardia con el fusil a la funerala. Pasaba bien la limonada y la mojábamos con pan. Un jueves santo como tenía sed me bebía cuatro vasos de aquella sopilla. Me entraron risas, me rilaban las piernas pero a pesar del día de luto yo me sentía muy alegre. Sin llegar a la borrachera me puse un poco piripi. A la hora de las preces ya estaba chispa.

-Parrita que la coges

-No pasa nada, Valdivieso. Sangre de Cristo.

-Laus tibi Deo- respondió entre carcajadas el hijo del cabo de Vegafría- Hoy vas a dormir bien.

El vino para mí ha guardado desde entonces el secreto de los gozo y las sombras de la vida. Es un anestésico contra los grandes dolores de la existencia pero es un tósigo. Peligro. Viva el vino y las mujeres pero el vino que viva mucho más que las mujeres. Era mi primer contacto con Erifos un dios misericordioso y eucarístico pero traicionero.

-¿Buscas la catarsis?

-Huyo de mí mismo

Judas se ahorcó y en los pasos de la procesión siempre lo pintaban pelirrojo y con barba de azafrán. A San Pedro Calvo y algo tosco a san Juan de verde y la Verónica Maria de Cleofás y a la Virgen María de azul al pie de la cruz. Cristo nuestro salvador iba de colorado como aquel vino tinto de las refacciones de Miércoles Santo que infundía bríos melancólicos. Por Judas siempre sentí compasión. Amaba el dinero y era algo beodo. Su traición estaba escrita por el destino. Cumplía un destino inexorable un papel que se le había asignado. Verdaderamente aquel apóstol que ha venido a encarnar la ira y la abyección que ha sentido la humanidad contra el pueblo judío no era libre. Podía bien haberse ahorcado de una rama del moral centenario que vigilaba nuestros juegos en la huerta cerca de la campana y del frontón a la trasera del cine Cervantes. Al lado de acá estaba un patio semiabandonado donde tenían el convento las monjas que nos cuidaban y llamábamos Carboneras y justo enfrente del refectorio estaba el torreón una de esas torres almenadas que son frecuentes en las ciudades de Castilla la Vieja. Había sido el lugar donde se instalaba el cuarto de guardia que vigilaban por la noche desde el tiempo de los romanos. Era un tétrico lugar. Abajo se situaban unos cuartos oscuros que antaño fueron calabozos y arriba había un secadero para poner la ropa a tender. Era la cárcel del seminario. Los alumnos díscolos e incorregibles los que habían cometido alguna falta grave eran castigados a pasar en una de sus celdas dos días a pan y agua por el rector pero esta serie de castigos no eran frecuentes en el tiempo que yo lo conocí. Sin embargo, siglos atrás los jesuitas lo habían utilizado como cárcel más que para punir a algún postulante como una de las numerosos pruebas para mostrar la verdadera vocación a los estudiantes del noviciado. Lo llamábamos la Torre Antonia.

Las procesiones eran interminables y acabamos rendidos acompañante a los cristos muertos y a las dolorosas de los siete cuchillos. La más popular era la de Santa Eulalia que competía con la de San Millán que era una talla de Aniceto Mariñas de María al pie de la cruz muy valiosa. Nos acotábamos tarde y nos levantábamos al amanecer porque teníamos que asistir al rosario de la Aurora. Veíamos salir el sol por la Mujer Muerta e íbamos en fila india acompañando a los cofrades y a algunas beatas descalzas y arrastrando cadenas otras con los brazos en cruz que cantaban el “Perdona tu pueblo, Señor”, el “Amante Jesús mío” y el “Sálvame, Virgen María. Sin embargo la parte más impresionante de nuestra semana santa eran los oficios de Miércoles Santo en que se celebraban las tinieblas. Se cantaban catorce salmos a cada uno de los cuales correspondía una vela del candelabro o tenebrario con los improperios de Jeremías y las lecciones y la iglesia a rebosar vivía el momento con intensidad en medio de un silencio impresionante interrumpido por el golpeo de los bancos o el sonar de la carraca. Tambien se cantaban los motetes de Palestrina y de Tomás Luis de Vitoria, el “Popule meus”, el “Caligaverunt” con las estrofas de la pasión.

 

28 de abril 2011

 

continuará

 LITTLE BREAD(poco pan)

 

 

¿Quieres pan?

Vete al batán

Allí hay un perrito

Que caga poquito

Le alzas el rabo

Y le das un besito

       [Castilla, popular]

 

Pues eso. Que mucho te quiero perrito pero de pan poquito. El cuento se aplica a lo que acontece a un escritor en octubre del 2011. Hay un sol melifluo que dora estos días. Hay sequía. Draught. La secherese. Las tres efes. Feas, flojas y frías como la pelona. De eso hay mucho últimamente pero son feas por dentro. Semiramis se nos aparece a la hora del telediario contándonos historias desgarradas. Las diaconizas recitan su papela de odio, guerras, dolor. Sin embargo, losd del Canal 24 horas libran una puja por ver quien saca la moza más hermosa. Hay una con los ojos verdes que espanta por su hermosura y ayer apareció otra guapa para contarnos desdichas en cascada. ¿De donde las han traído? Reflexiono: estamos en la época de Acuario. Tiempo de la mujer. Caras perfectas, dicción impecable pero a ver quien es el majo que le pone el cascabel al gato y quien entiende eso de la deuda soberana. Truche un nomo de Zurich. El capitalismo financiero se las trae y todos somos legos, laymen. Laicos y la vida de la macroeconomía circula por canales expertos. A mí me parece que hacen encaje pero me quedo embobado mirando para la consola. ¿De dónde habrán salido estas chicas? No responden al fenotipo de la valenciana de culo bajo. Ya me lo dijo una vez la Zanny que venía de las brumas londinenses al sol de Madrid. Que mujeres tan guapas. Oh Zanny que habrá sido de ti, dulce profetisa.

Erifos me volvió a pegar un revolcón. Dice el Talmud que el que no sepa echar una canita al aire no es verdadero santo y el Alcorán lo corrobora: “deja descansar al alma de vez en cuando porque, si no, se enmohecerá como el fierro”. Mahoma era muy listo. Estoy `preocupado por mis hijas. Rezo huyo y callo. Regla de oro que aprendí en el Talmud. Una recomendación de mi amigo Isabelo el sobrino de Azaña. Nos veíamos en el Gijón. El sabio mayor con el que me he topado en la vida. Me llama Clypeus otro gran sabio pero mejor persona que el sobrino del alcalaíno. Consuelo de amigo que departe unos minutos contigo. La caridad de un buen samaritano que regala unos minutos de conversación a un solitario. El cognomen viene al pelo. Siempre fue un poco mi coraza en estos años de tribulación. El único que intentaba entenderme y al menos me perdonaba. El cognomen viene al pelo porque hablando de rodelas, yelmos de Mambrino y otras cosas acaban de firmar un acuerdo los de la Ceja con el Amo Obama para establecer un escudo antimisiles en Rota. Así de nuevas a primeras sin que lo debata el parlamento.  Hechos consumados. Al trágala. ¿Es esto democracia, padres conscriptos? En virtud del tratado bojarán la Tacita de Plata toda una florilla de submarinos nucleares Aegis con seguimiento aéreo de Awacs y de buques de gran tonelaje cargados de armamento nuclear. Si uno de esos paquebotes nos mostrara su santabárbara muchos en la Bahía de Cádiz se tentarían la ropa. Se les iba a acabar el fino Laina. Contaminación radiactiva. Guerra atómica. Un episodio más de la guerra de las galaxias. Pero no nos merecemos otra cosa. España es un puticlú y un esperpento. La boda de Cayetana morros de silicona y cara de pasa y sus sevillanas artríticas al salir de misa son la noticia importante. Vivan los novios. La gente se pregunta si habrá noche de bodas. no creo que esa anciana esté para muchos trotes pero un buen amante guardará cierta capacidad de maniobra. Hay adminículos y el funcionario que ficha y está en nómina conserva la buena percha. ¡Qué horror! ¿No tendrá esta gente el mínimo pudor? ¿Dónde ha quedado su capacidad para el ridículo? Soñé ayer con Goya. Ha vuelto la España negra Creo que la están preparando. En Israel andan un poco nervioso. Ayer vi sacudir un puñetazo a un guardia frontera israelí a una mora con su chador. Joder como se las gastan estos tíos. Para ellos no existe la violencia de género.  Habría que condecorar a ese cabo. ¡qué valiente: pegar a una pobre vieja! El mundo puede reventar cualquier día de estos pero aquí seguimos a lo nuestro: las sevillanas inefables de la duquesa, los debates del agua y el vino. Los politicastros y periodisticastros de las derechas y las izquierdas. Apareció en la cadena autonomica la San Sebastian con cara de palo. Me dieron ganas de casar la pistola pero esta gentuza anda muy blindada en sus bunqueres. Antes los periódicos, las redacciones eran sitios de libre entrada. Hoy guardan a los mendas de la comunicación en un sarcófago antinuclear. No hay quien las eche el guante.

  Si esto pega un explotío lo que le ocurrió a Paco el de la Bomba fue una fruslería. ¿Qué va a ser del vino de Jerez y del querido Puerto de Santa María el pueblo blanco más antiguo de España. ZP en su afán deletéreo de congraciarse con el superboss no sabe lo que firmaba. Se va como vino haciendo el mayor daño a la patria. Lo malo es que los del apaniguado Rajoy no van a ser solución. Al contrario, aportarán más gasolina para el gran incendio que destruirá a España. Se ha muerto Steve Jobs el inventor del Ipod. Jobs. Su apellido suena a chiste en el mundo de hoy. Seguramente que no se llamaba así sino Abranovich o Markewich pero estos sabios de ahora llevan silicona hasta en el nombre como Cayetaba sus morros. Trabajo es lo que falta hoy en el mundo. La cibernética ha mandado al paro a media humanidad y nos tiene a los escritores y a los periodistas cesantes. Un profeta. Ya lo han canonizado. Descanse en paz. El alzamiento cibernético lo que ha traído al mundo es la gran incomunicación. Mucha consola. Grandes pantallas de fibra óptica y todo bajo control. Pienso que el tal Jobs tenía un apellido de lo más irónico. Fue el introductor de una sociedad plana, tiempo igualitario. Desempleo funcional. No job, no love, no home. Hay que asumir lo políticamente correcto.

 Un demente la tarde de San Miguel se lía a tiros en una iglesia madrileña y mata a una pobre mujer que salía de cuentas. Dicen que el asesino que se suicidó ante el mismo altar era el diablo. El Psicagogo no estuvo listo y no desplegó sus alas para desviar la puntería del asesino que disparó a quemarropa. El arcángel que venció a Luzbel no estaba de servicio. Triunfó Satanás.

¿Dónde estabas, Señor cuando te llamaba? Yo me digo pero hoy es santa Teresita de Lissieux mi santa adorada. Lloviendo rosas se vendió poco. Es un libro genial pero la biografía de la dulce carmelita normanda no era una biografía autorizada. En ese texto descargué cuantas dudas comprimían mi alma sobre el estado del mundo y de la Iglesia. Hay tiempos en la historia en que dios se oculta y se prolonga en uno de sus largos silencios. Huye a las montañas, reza y calla. Encuentro refugio en mi Tebaida particular pero a veces tampoco me siento seguro en esta Capadocia personal a resguardo de las flechas envenenadas que cruzan el aire. Ils sont par tout.

Las tardes tienen un color poético y en las mañanas refresca el rocío de la cencellada. He vuelto a leer el Doctor Zhivago una de las grandes novelas modernas. No me ha gustado tanto. Mejor el filme. Que yo vi en Hull la primavera de 1967 bien acompañado.

Nikita me trajo una cesta de higos y me di una jartá. Subí a un cerro cerca de casa donde hay un majuelo abandonado. Varios talegos de uva albilla traje a casa en el transportín de la bicicleta pero poco pan ya digo para una huida en toda la regla. Pienso peregrinar a Compostela y hay que cargar el morral, coger fuerzas para el camino.

Step turning all those pages. Read. Lee. Pedalea. Aprieta el culo. El sillín me hace un poco de daño en el salvohonor. Las almorranas pasan factura. La bicicleta no se apiada de mi pobre colon ¿Son las almorranas o la próstata?  Por el momento vago bien y meo mejor aunque se impla un poco mi vejiga cuando le doy al tintorro. Vino a las comidas fue para mí una norma de salud.  Ya sé que a veces propendo a propasarme. No fue nunca mi regla de oro el “ne quid nimis” de los estoicos.

No sé lo que pensará Nikita que juró a Hipócrates en Leningrado y fue cirujano del Ejercito Rojo. Su bisturí abrió mondongos, troncó piernas destrozadas por la metralla en Chechenia y en Afganistán. Es de mi tiempo, nacimos el mismo año. A veces una sola mirada basta para entendernos. Huelgan las palabras. Una vez me dijo:

-No te amargues, Verumtamen. Han ganado ellos. Protestar contra este estado de cosas, contra la  injusticia que nos rodea, es cocear contra el aguijón.

-Pero esto es acojonante, escucha. Algo hay que hacer.

-Los españoles sois masoquistas, vivís en la cultura de la queja. Me parecéis gente cobarde y no demasiado noble. Los rusos cuando se nos calienta la cabeza tiramos de “kalashnikov” o nos subimos a un tanque. A vosotros os va  este rollo.

Y en ese instante pasó doña Maricomplejines taconeando por la acera. Me dieron ganas de robarle el bolso y despeinar a esta maruja

La admonición de mi amigo el cirujano ex soviético que estuvo en más de una movida – participó en la invasión de Checoslovaquia, iba en un furgón sanitario detrás de los inmensos T64- y conoce bien el dolor humano me tranquiliza. Sus palabras están llenas de sabiduría y de mansedumbre y su rostro muestran  los zarpazos-  se observa sobre su pómulo derecho una cicatriz, no fue un duelo, sino un pepinazo que le arrearon en Kabul-las canas de un guripa encanecido. Amputó piernas, extrajo balas de bazos y espinazos y muchos camaradas se le murieron en los brazos. Él dice: “Han ganado” y sus palabras guardan la melancolía y la resignación de cualquier cuento de Chejov. Se expresa en un castellano dulce que arrastra las erres de construcción perfecta. Tienen don de lenguas estos eslavos. Muchos domingos vamos juntos a la iglesia ortodoxa. Hace un par de semanas le traje un orujo que prensa un amigo mío en Tineo y el bueno de Nikita Mijailovich se deshizo en elogios y agradecimientos. Después de la misa nos perdemos por las tabernas de la gran ciudad. Sí Nikita, mi amigo, no parece un ser de carne y hueso sino el personaje de una de esas grandes novelas río de los maestros rusos como Pasternak por ejemplo. Bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios. Cuando un dolor le aflige, cuando no le llega carta de San Petersburgo baja la frente, se persigna tres veces y dice “nichevó”.  Exclama “Bozhe moi… bozhe moi”. Es la voluntad de Dios. ¿Por qué hemos perdido? Cualquier día de estos me ha prometido que tengo que ir a visitar a su familia en la ciudad de los zares. La vamos a liar parda allí.

-V rasporiashenia, moi palkovñik (a la orden, camarada coronel)

 

 

Es la amanecida del 3 de octubre en la fiesta de la dulce Teresita. Me vienen a la mente ciertos versos en inglés. Creo que son de T. S. Elliot, el padre de la poesía moderna, el más grande poeta inglés al que ahora acusan de antisemita y lo meterán en una jaula como a Walter Whitman. El monotema. But I listen to the crack of dawn. My sweet memories ebb and flow. Se dirigen mis pensamientos a las riberas del Rin. De allí era uno de los políticos idealizados por la prensa en mi adolescencia: KARL ADENAUER “El Zorro”. Leí una biografía suya en la revista “Sígueme”. Era el prototipo de político católico, prócer de la Democracia Cristiana. Astuto conductor de masas. Su mujer fue perseguida por los nazos. Decía que la vida comienza a los 80 años. Pues la reflexión no es mala. Su receta para la longevidad: comida frugal, una hora de siesta, varias duchas de agua fría, nada de tabaco y nada de cerveza. Sin embargo no logró nunca sobreponerse al suicidio de su esposa. Deutschland uber alles. Adenauer en 1951 consiguió sacar de atascos a Germania vencida. Murió en abril de 1967 y su tumba en Colonia siempre aparece cubierta de flores. 

 

DALI Buen catalán, gran español. Los culeros de Mas y de Pujol lo tienen arrinconado. Si pudieran lo suprimirían  del Diccionario de Autoridades como han hecho con las corridas de toros pero es mucho genio y muy grande el genio daliniano. Las guias de sus bigotes triunfantes presiden una época. Murió solo y arruinado y traicionado pero tuvo una muerte poética. El ocaso de los dioses. Digna de un genio. Se confirmó la profecía que hiciera dél su padre.

 

NACHALÑIK

 

¿Gordo loco donde vas a las puertas del hermoso mayo? A los toros y luego a cenar. La gran comilona. Paga Isabelo el sobrino de Manuel Azaña que era rabino en Alcalá. Ya se habrá muerto. Se cerró la puerta de la oficina (k o n t o r a) y el gran  N a c h a l ñ i k   está arrugando el ceño. Horas de holganza (lentiaika). Entro en el mundo de las declinaciones débiles. Y se me aparece sobre la  c t e n a como en cinemascope el skyline de la Grangorod. More… more. Todas nuestras vidas van a dar al mar que es el morir. Smotrete poyalsta. Hablamos acerca del libro. Govorim o knige… ob okné todo lo relativo a la ventana. Ya smotrio v oknó miro por la ventana. Nachalnik govorit. Habla el gran jefe. Karandash. Karandash. Abrir puertas. Tajar la mina del lacipecero Otkrivat dveri. Abrir puertas. Attolite portas antiquas. Ochki. Perdi mis gafas y no veo el gran letrero luminoso. Karman bolsillo. Zontik paraguas. Schliapa sombrero. Chapó. Desde luego pero la barca del pescador sigue arfando por aguas ariscas. Y aquí nadie aprenderá ruso. Todo se lo lleva el inglés. Pero ojo que el último pope no se ha cortado la coleta. Lutero quizás llevase razón en la tesis de los dos anticristos uno en oriente Mahoma y otro en occidente Alejandro VI. Arfar por aguas turbulentas, darse de cabezadas contra el destino. Los golpes de arfada de mi vida. Pochti casi, casi. Sher shöne. Muy mono. Nett. Life abounding but ubi sunt? No news good news.

 

CUENTOS FEROCES:

El Isaac había engordado como un cerdo desde su llegada del extranjero. Tuvo una hégira larga de explicar por mor de la búsqueda de la excelencia. Lo acorralaron. Lo congelaron. Lo hicieron sufrir. Tenía ganas de ver mundo. Quería llegar a ser más. Aprendió el inglés perfectamente. Hoy creen que saber inglés es una llave que abre las puertas del dinero y del prestigio. Os engañan como a gilipollas. Isaac había tocado casi el cielo con las manos. Estuvo a punto de alcanzar la tierra de las promesas. Vinieron los gnomos de Zurich a joderles la parva y él quiso entrar en el círculo. Si no les puedes vencer únete a ellos pero estos tíos son la mar de vivos y no se fían ni de su padre. A todas horas con preguntitas. Había sido un contable más que pasable con acumen y perspicacia para los guarismos. Sabía. Conocía la aguja de marear. Pero fortuna te dé dios hijo que saber no te hace falta. Su mente se instaló en el complejo y resbaladizo mundo del sistema de valores, anduvo por el resbaladizo mundo de los mercados. Conocía los intríngulis de las paridades y volutas y era todo un lince en los comportamientos de la macroeconomía. Se parecía un poco a ángel Serrano, el más empollón de la clase. Tanto prestigio poseía que hasta el NYT le pedía colaboraciones. Circulaba bien su nombre por los entrevisillos y entrepasillos de la cazurra Marranería. Eso era un asset pero la gloria y el poder traían consigo su parte alícuota de infelicidad, enajenación y desconcierto. Había penetrado en los entresijos del dinero. Pronto habo de volver la cabeza aterrado por las corruptelas. Algo olía a podrido en Dinamarca. Los Rogalis, raza perfecta, le bailaban el agua. Carecían de ética. Sordidos chárlatenos, solucionaron la tierra de vacua palabrería y de chinchorrerías. Le aburrían sus sórdidos chalaneos y sus dedos viscosos cuando les daba la mano. No te fíes. Nunca te fíes. Pero el Isaac como creía que todo el mundo era legal incurría en la laxa moral de la plena confianza en el ser humano. Un pecado mortal en esta época. Los corredores del poder conducían a las cámaras secretas donde se toman decisiones que pueden causar la muerte y la ruina a no poca gente. Miró por la cerradura del ojo de Ra. Los nuevos jefes escudriñaban no sólo las minucias de nuestras cuentas corrientes sino que analizaban nuestro estado de animo, nuestras dormidas, nuestras fumadas nuestras cagadas y meadas y constantemente mandaban hacer análisis a sus clientes para ver como andaban del colesterol. Son presumidos y omniscientes, controlan nuestros movimientos, saben de nuestros pasos, observan al detalle nuestra cuenta corriente. Son los nuevos todopoderosos del tejemaneje del Cofrade cibernético. Goborit Nachalnik. Habla el gran jefe. Hosca entre resignado e iracundo entró por las horcas caudinas. San Cristobalón se echaba a los hombros los pecados del mundo. Era el nuevo cordero de Dios. Traía bajo el hombro una escopeta de rayos laser. Suyos eran los bancos de datos personales y las cadenas de radiodifusión. Guardaban en su armario todas las cajas tontas con sus adminículos y sus duernos. Urnas, coños y cuernos. Y para mayor sorna alargaban el polímetro. Nikita, te comprendo, hermano. Sin sangre no les podremos ganar. Se cachondean de nosotros. Suenan en el valle las estrepitosas carcjadas del Rüster echando fuego por los ollares. Los soplones trepaban por las cucañas de un mayo que estos mendas hicieron a su medida. Dieron mucha cera al palo de tal forma que los gateadores se escurrían.

 

LA COMEZÓN Y LOS LUES DE LA NINFA

 

En estas estando vi a mi novia  la ninfa Humín arrancándose las partes pudendas.

-Tengo comezón.

Qué decepción hacerse cargo que la que fuera el amor de tu vida se había hecho mujer de la vida. No quedaba nada de aquella ninfa y aquella musa que amé. Que fumaba rumbo y celtas largos cuando hacíamos manitas- manitas solo; a más no nos atreviamos- en el seiscientos. Yo la llevaba a casa después de las clases y ahora estaba sentada a la puerta de la mancebía. Todavía tenía su hermoso pelo negro. Ya no era agua potable sólo un muñeco deteriorado por la avariosis.

-Pues arrascate mujer si tanto te pica. ¿Te acuerdas cuando me declaré a ti en aquella excursión a Toledo?  Y me hablabas de los pitillos que nos íbamos a fumar juntos después de eso. Ya no eres la misma.

-He dejado de fumar hace cuarenta años. Poco después de que tú te largases con la inglesa.

-Luego me casé con un labrador de mi pueblo. A los tres años quedé viuda. No fui muy feliz. Me hizo en cinco años otros tantos hijos y a veces me sacudía. Los celos. Quedé viuda.

-Ah sí.

-Pues sí pero yo no podía vivir sin eso. Me eché un amante que se llamaba Domiciano. Este venía a verme cada miércoles por la tarde. Un polvo. Un casquete. A veces un gatillazo. Pero yo quería más. Y más. Y más. Era insaciable.

-De buena me libré, ninfa Humín.

-No lo sabes bien. Conmigo tenías que cumplir.

-¿Y qué pasó después?

-Que me fui a una agencia matrimonial me enseñaron un álbum con una lista de tíos cachondos que buscaban pareja. Cerré los ojos y dije: este. Pues éste me salió rana. Era un casado. Que tenía mujer y diez hijos en un pueblo de Asturias. Me enamoré perdidamente de aquel individuo. Me volvía loca en la cama. Y yo quería más y más y más y él me lo daba. Vendi el piso y las fincas del pueblo porque él me lo pedía. Estaba como hipnotizada.  O más bien idiotizada. Quedé arruinada por su culpa y se largó con otro. Pero sabes una cosa todavía le sigo queriendo.

-Como sois las mujeres, Humín.

-Algo húmedas e irracionales.

Aquel encuentro me dejó con muy mal sabor de boca. Era una advertencia de las falacias del mundo, de los engaños de las mujeres de la banalidad de los amoríos. Todo es mentira.

Cuando la dejé a la puerta de aquel chiringuito de la calle la Ballesta mi antigua novia todavía seguía arrancándose descaradamente el hoyo de las ingles. En una gramola de un cuarto piso donde estaban unos grandes almacenes sonaron entonces los primeros compases del Danubio Azul. Humín ya no era agua potable. Un día quise bañarme en aquel río de aguas puras y cristalinas. Todo se fue por la posta. Aquellos sueños de amor perpetuo quedaron embarrancados en el puterío. Humín, como todas, me había dejado tirado en la estacada. Gracias a ella conseguí dominar la perspectiva. Mulierem fortem quis inveniet? Nadie encontró a la mujer fuerte. Humín… Amín. Fuiste a dar con un picha brava pero era lo que tú querías. Es lo que escogiste. Follar era lo que más te gustaba. Y pensando en el cruel deleite de lo que se fue aquella noche tuve un sueño humedo. Creí que estaba haciendo el amor. Desperté sobresaltado enzarzándome en una pelea con aquel cabrón de guardafronteras hebreo que había pegado a una mora. Un español no lo puede consentir.

 

Ah vivamos en la disciplina de la voluntad y el autocontrol fieles a nuestras convicciones. Pues yo soy un tanto reacio la verdad a entrar por el aro.

-Hear the  trumpets

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

RAZÓN y dinero. Libertad y realismo. La belleza es proporción. Numero. Humín hacía el amor con su chulo, tu te tumbabas obre el tresillo guateado de terciopelo y yo te diré cositas. Eh que os amurca la vaca. Bumbummachen. Hundir la espada y la reja en la feraz tierra del valle de Valdivieso. Eso cae hacia la Rioja. Bueno hoy es la Virgen del Rosario 7 de octubre. Viva don Juan de Austria. Hoy tengo un recuerdo emocionado y dolorido para el gran Cervantes. Lepanto es una batalla de la que ya nadie habla.

LITTLE BREAD(poco pan)

 

 

¿Quieres pan?

Vete al batán

Allí hay un perrito

Que caga poquito

Le alzas el rabo

Y le das un besito

       [Castilla, popular]

 

Pues eso. Que mucho te quiero perrito pero de pan poquito. El cuento se aplica a lo que acontece a un escritor en octubre del 2011. Hay un sol melifluo que dora estos días. Hay sequía. Draught. La secherese. Las tres efes. Feas, flojas y frías como la pelona. De eso hay mucho últimamente pero son feas por dentro. Semiramis se nos aparece a la hora del telediario contándonos historias desgarradas. Las diaconizas recitan su papela de odio, guerras, dolor. Sin embargo, losd del Canal 24 horas libran una puja por ver quien saca la moza más hermosa. Hay una con los ojos verdes que espanta por su hermosura y ayer apareció otra guapa para contarnos desdichas en cascada. ¿De donde las han traído? Reflexiono: estamos en la época de Acuario. Tiempo de la mujer. Caras perfectas, dicción impecable pero a ver quien es el majo que le pone el cascabel al gato y quien entiende eso de la deuda soberana. Truche un nomo de Zurich. El capitalismo financiero se las trae y todos somos legos, laymen. Laicos y la vida de la macroeconomía circula por canales expertos. A mí me parece que hacen encaje pero me quedo embobado mirando para la consola. ¿De dónde habrán salido estas chicas? No responden al fenotipo de la valenciana de culo bajo. Ya me lo dijo una vez la Zanny que venía de las brumas londinenses al sol de Madrid. Que mujeres tan guapas. Oh Zanny que habrá sido de ti, dulce profetisa.

Erifos me volvió a pegar un revolcón. Dice el Talmud que el que no sepa echar una canita al aire no es verdadero santo y el Alcorán lo corrobora: “deja descansar al alma de vez en cuando porque, si no, se enmohecerá como el fierro”. Mahoma era muy listo. Estoy `preocupado por mis hijas. Rezo huyo y callo. Regla de oro que aprendí en el Talmud. Una recomendación de mi amigo Isabelo el sobrino de Azaña. Nos veíamos en el Gijón. El sabio mayor con el que me he topado en la vida. Me llama Clypeus otro gran sabio pero mejor persona que el sobrino del alcalaíno. Consuelo de amigo que departe unos minutos contigo. La caridad de un buen samaritano que regala unos minutos de conversación a un solitario. El cognomen viene al pelo. Siempre fue un poco mi coraza en estos años de tribulación. El único que intentaba entenderme y al menos me perdonaba. El cognomen viene al pelo porque hablando de rodelas, yelmos de Mambrino y otras cosas acaban de firmar un acuerdo los de la Ceja con el Amo Obama para establecer un escudo antimisiles en Rota. Así de nuevas a primeras sin que lo debata el parlamento.  Hechos consumados. Al trágala. ¿Es esto democracia, padres conscriptos? En virtud del tratado bojarán la Tacita de Plata toda una florilla de submarinos nucleares Aegis con seguimiento aéreo de Awacs y de buques de gran tonelaje cargados de armamento nuclear. Si uno de esos paquebotes nos mostrara su santabárbara muchos en la Bahía de Cádiz se tentarían la ropa. Se les iba a acabar el fino Laina. Contaminación radiactiva. Guerra atómica. Un episodio más de la guerra de las galaxias. Pero no nos merecemos otra cosa. España es un puticlú y un esperpento. La boda de Cayetana morros de silicona y cara de pasa y sus sevillanas artríticas al salir de misa son la noticia importante. Vivan los novios. La gente se pregunta si habrá noche de bodas. no creo que esa anciana esté para muchos trotes pero un buen amante guardará cierta capacidad de maniobra. Hay adminículos y el funcionario que ficha y está en nómina conserva la buena percha. ¡Qué horror! ¿No tendrá esta gente el mínimo pudor? ¿Dónde ha quedado su capacidad para el ridículo? Soñé ayer con Goya. Ha vuelto la España negra Creo que la están preparando. En Israel andan un poco nervioso. Ayer vi sacudir un puñetazo a un guardia frontera israelí a una mora con su chador. Joder como se las gastan estos tíos. Para ellos no existe la violencia de género.  Habría que condecorar a ese cabo. ¡qué valiente: pegar a una pobre vieja! El mundo puede reventar cualquier día de estos pero aquí seguimos a lo nuestro: las sevillanas inefables de la duquesa, los debates del agua y el vino. Los politicastros y periodisticastros de las derechas y las izquierdas. Apareció en la cadena autonomica la San Sebastian con cara de palo. Me dieron ganas de casar la pistola pero esta gentuza anda muy blindada en sus bunqueres. Antes los periódicos, las redacciones eran sitios de libre entrada. Hoy guardan a los mendas de la comunicación en un sarcófago antinuclear. No hay quien las eche el guante.

  Si esto pega un explotío lo que le ocurrió a Paco el de la Bomba fue una fruslería. ¿Qué va a ser del vino de Jerez y del querido Puerto de Santa María el pueblo blanco más antiguo de España. ZP en su afán deletéreo de congraciarse con el superboss no sabe lo que firmaba. Se va como vino haciendo el mayor daño a la patria. Lo malo es que los del apaniguado Rajoy no van a ser solución. Al contrario, aportarán más gasolina para el gran incendio que destruirá a España. Se ha muerto Steve Jobs el inventor del Ipod. Jobs. Su apellido suena a chiste en el mundo de hoy. Seguramente que no se llamaba así sino Abranovich o Markewich pero estos sabios de ahora llevan silicona hasta en el nombre como Cayetaba sus morros. Trabajo es lo que falta hoy en el mundo. La cibernética ha mandado al paro a media humanidad y nos tiene a los escritores y a los periodistas cesantes. Un profeta. Ya lo han canonizado. Descanse en paz. El alzamiento cibernético lo que ha traído al mundo es la gran incomunicación. Mucha consola. Grandes pantallas de fibra óptica y todo bajo control. Pienso que el tal Jobs tenía un apellido de lo más irónico. Fue el introductor de una sociedad plana, tiempo igualitario. Desempleo funcional. No job, no love, no home. Hay que asumir lo políticamente correcto.

 Un demente la tarde de San Miguel se lía a tiros en una iglesia madrileña y mata a una pobre mujer que salía de cuentas. Dicen que el asesino que se suicidó ante el mismo altar era el diablo. El Psicagogo no estuvo listo y no desplegó sus alas para desviar la puntería del asesino que disparó a quemarropa. El arcángel que venció a Luzbel no estaba de servicio. Triunfó Satanás.

¿Dónde estabas, Señor cuando te llamaba? Yo me digo pero hoy es santa Teresita de Lissieux mi santa adorada. Lloviendo rosas se vendió poco. Es un libro genial pero la biografía de la dulce carmelita normanda no era una biografía autorizada. En ese texto descargué cuantas dudas comprimían mi alma sobre el estado del mundo y de la Iglesia. Hay tiempos en la historia en que dios se oculta y se prolonga en uno de sus largos silencios. Huye a las montañas, reza y calla. Encuentro refugio en mi Tebaida particular pero a veces tampoco me siento seguro en esta Capadocia personal a resguardo de las flechas envenenadas que cruzan el aire. Ils sont par tout.

Las tardes tienen un color poético y en las mañanas refresca el rocío de la cencellada. He vuelto a leer el Doctor Zhivago una de las grandes novelas modernas. No me ha gustado tanto. Mejor el filme. Que yo vi en Hull la primavera de 1967 bien acompañado.

Nikita me trajo una cesta de higos y me di una jartá. Subí a un cerro cerca de casa donde hay un majuelo abandonado. Varios talegos de uva albilla traje a casa en el transportín de la bicicleta pero poco pan ya digo para una huida en toda la regla. Pienso peregrinar a Compostela y hay que cargar el morral, coger fuerzas para el camino.

Step turning all those pages. Read. Lee. Pedalea. Aprieta el culo. El sillín me hace un poco de daño en el salvohonor. Las almorranas pasan factura. La bicicleta no se apiada de mi pobre colon ¿Son las almorranas o la próstata?  Por el momento vago bien y meo mejor aunque se impla un poco mi vejiga cuando le doy al tintorro. Vino a las comidas fue para mí una norma de salud.  Ya sé que a veces propendo a propasarme. No fue nunca mi regla de oro el “ne quid nimis” de los estoicos.

No sé lo que pensará Nikita que juró a Hipócrates en Leningrado y fue cirujano del Ejercito Rojo. Su bisturí abrió mondongos, troncó piernas destrozadas por la metralla en Chechenia y en Afganistán. Es de mi tiempo, nacimos el mismo año. A veces una sola mirada basta para entendernos. Huelgan las palabras. Una vez me dijo:

-No te amargues, Verumtamen. Han ganado ellos. Protestar contra este estado de cosas, contra la  injusticia que nos rodea, es cocear contra el aguijón.

-Pero esto es acojonante, escucha. Algo hay que hacer.

-Los españoles sois masoquistas, vivís en la cultura de la queja. Me parecéis gente cobarde y no demasiado noble. Los rusos cuando se nos calienta la cabeza tiramos de “kalashnikov” o nos subimos a un tanque. A vosotros os va  este rollo.

Y en ese instante pasó doña Maricomplejines taconeando por la acera. Me dieron ganas de robarle el bolso y despeinar a esta maruja

La admonición de mi amigo el cirujano ex soviético que estuvo en más de una movida – participó en la invasión de Checoslovaquia, iba en un furgón sanitario detrás de los inmensos T64- y conoce bien el dolor humano me tranquiliza. Sus palabras están llenas de sabiduría y de mansedumbre y su rostro muestran  los zarpazos-  se observa sobre su pómulo derecho una cicatriz, no fue un duelo, sino un pepinazo que le arrearon en Kabul-las canas de un guripa encanecido. Amputó piernas, extrajo balas de bazos y espinazos y muchos camaradas se le murieron en los brazos. Él dice: “Han ganado” y sus palabras guardan la melancolía y la resignación de cualquier cuento de Chejov. Se expresa en un castellano dulce que arrastra las erres de construcción perfecta. Tienen don de lenguas estos eslavos. Muchos domingos vamos juntos a la iglesia ortodoxa. Hace un par de semanas le traje un orujo que prensa un amigo mío en Tineo y el bueno de Nikita Mijailovich se deshizo en elogios y agradecimientos. Después de la misa nos perdemos por las tabernas de la gran ciudad. Sí Nikita, mi amigo, no parece un ser de carne y hueso sino el personaje de una de esas grandes novelas río de los maestros rusos como Pasternak por ejemplo. Bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios. Cuando un dolor le aflige, cuando no le llega carta de San Petersburgo baja la frente, se persigna tres veces y dice “nichevó”.  Exclama “Bozhe moi… bozhe moi”. Es la voluntad de Dios. ¿Por qué hemos perdido? Cualquier día de estos me ha prometido que tengo que ir a visitar a su familia en la ciudad de los zares. La vamos a liar parda allí.

-V rasporiashenia, moi palkovñik (a la orden, camarada coronel)

 

 

Es la amanecida del 3 de octubre en la fiesta de la dulce Teresita. Me vienen a la mente ciertos versos en inglés. Creo que son de T. S. Elliot, el padre de la poesía moderna, el más grande poeta inglés al que ahora acusan de antisemita y lo meterán en una jaula como a Walter Whitman. El monotema. But I listen to the crack of dawn. My sweet memories ebb and flow. Se dirigen mis pensamientos a las riberas del Rin. De allí era uno de los políticos idealizados por la prensa en mi adolescencia: KARL ADENAUER “El Zorro”. Leí una biografía suya en la revista “Sígueme”. Era el prototipo de político católico, prócer de la Democracia Cristiana. Astuto conductor de masas. Su mujer fue perseguida por los nazos. Decía que la vida comienza a los 80 años. Pues la reflexión no es mala. Su receta para la longevidad: comida frugal, una hora de siesta, varias duchas de agua fría, nada de tabaco y nada de cerveza. Sin embargo no logró nunca sobreponerse al suicidio de su esposa. Deutschland uber alles. Adenauer en 1951 consiguió sacar de atascos a Germania vencida. Murió en abril de 1967 y su tumba en Colonia siempre aparece cubierta de flores. 

 

DALI Buen catalán, gran español. Los culeros de Mas y de Pujol lo tienen arrinconado. Si pudieran lo suprimirían  del Diccionario de Autoridades como han hecho con las corridas de toros pero es mucho genio y muy grande el genio daliniano. Las guias de sus bigotes triunfantes presiden una época. Murió solo y arruinado y traicionado pero tuvo una muerte poética. El ocaso de los dioses. Digna de un genio. Se confirmó la profecía que hiciera dél su padre.

 

NACHALÑIK

 

¿Gordo loco donde vas a las puertas del hermoso mayo? A los toros y luego a cenar. La gran comilona. Paga Isabelo el sobrino de Manuel Azaña que era rabino en Alcalá. Ya se habrá muerto. Se cerró la puerta de la oficina (k o n t o r a) y el gran  N a c h a l ñ i k   está arrugando el ceño. Horas de holganza (lentiaika). Entro en el mundo de las declinaciones débiles. Y se me aparece sobre la  c t e n a como en cinemascope el skyline de la Grangorod. More… more. Todas nuestras vidas van a dar al mar que es el morir. Smotrete poyalsta. Hablamos acerca del libro. Govorim o knige… ob okné todo lo relativo a la ventana. Ya smotrio v oknó miro por la ventana. Nachalnik govorit. Habla el gran jefe. Karandash. Karandash. Abrir puertas. Tajar la mina del lacipecero Otkrivat dveri. Abrir puertas. Attolite portas antiquas. Ochki. Perdi mis gafas y no veo el gran letrero luminoso. Karman bolsillo. Zontik paraguas. Schliapa sombrero. Chapó. Desde luego pero la barca del pescador sigue arfando por aguas ariscas. Y aquí nadie aprenderá ruso. Todo se lo lleva el inglés. Pero ojo que el último pope no se ha cortado la coleta. Lutero quizás llevase razón en la tesis de los dos anticristos uno en oriente Mahoma y otro en occidente Alejandro VI. Arfar por aguas turbulentas, darse de cabezadas contra el destino. Los golpes de arfada de mi vida. Pochti casi, casi. Sher shöne. Muy mono. Nett. Life abounding but ubi sunt? No news good news.

 

CUENTOS FEROCES:

El Isaac había engordado como un cerdo desde su llegada del extranjero. Tuvo una hégira larga de explicar por mor de la búsqueda de la excelencia. Lo acorralaron. Lo congelaron. Lo hicieron sufrir. Tenía ganas de ver mundo. Quería llegar a ser más. Aprendió el inglés perfectamente. Hoy creen que saber inglés es una llave que abre las puertas del dinero y del prestigio. Os engañan como a gilipollas. Isaac había tocado casi el cielo con las manos. Estuvo a punto de alcanzar la tierra de las promesas. Vinieron los gnomos de Zurich a joderles la parva y él quiso entrar en el círculo. Si no les puedes vencer únete a ellos pero estos tíos son la mar de vivos y no se fían ni de su padre. A todas horas con preguntitas. Había sido un contable más que pasable con acumen y perspicacia para los guarismos. Sabía. Conocía la aguja de marear. Pero fortuna te dé dios hijo que saber no te hace falta. Su mente se instaló en el complejo y resbaladizo mundo del sistema de valores, anduvo por el resbaladizo mundo de los mercados. Conocía los intríngulis de las paridades y volutas y era todo un lince en los comportamientos de la macroeconomía. Se parecía un poco a ángel Serrano, el más empollón de la clase. Tanto prestigio poseía que hasta el NYT le pedía colaboraciones. Circulaba bien su nombre por los entrevisillos y entrepasillos de la cazurra Marranería. Eso era un asset pero la gloria y el poder traían consigo su parte alícuota de infelicidad, enajenación y desconcierto. Había penetrado en los entresijos del dinero. Pronto habo de volver la cabeza aterrado por las corruptelas. Algo olía a podrido en Dinamarca. Los Rogalis, raza perfecta, le bailaban el agua. Carecían de ética. Sordidos chárlatenos, solucionaron la tierra de vacua palabrería y de chinchorrerías. Le aburrían sus sórdidos chalaneos y sus dedos viscosos cuando les daba la mano. No te fíes. Nunca te fíes. Pero el Isaac como creía que todo el mundo era legal incurría en la laxa moral de la plena confianza en el ser humano. Un pecado mortal en esta época. Los corredores del poder conducían a las cámaras secretas donde se toman decisiones que pueden causar la muerte y la ruina a no poca gente. Miró por la cerradura del ojo de Ra. Los nuevos jefes escudriñaban no sólo las minucias de nuestras cuentas corrientes sino que analizaban nuestro estado de animo, nuestras dormidas, nuestras fumadas nuestras cagadas y meadas y constantemente mandaban hacer análisis a sus clientes para ver como andaban del colesterol. Son presumidos y omniscientes, controlan nuestros movimientos, saben de nuestros pasos, observan al detalle nuestra cuenta corriente. Son los nuevos todopoderosos del tejemaneje del Cofrade cibernético. Goborit Nachalnik. Habla el gran jefe. Hosca entre resignado e iracundo entró por las horcas caudinas. San Cristobalón se echaba a los hombros los pecados del mundo. Era el nuevo cordero de Dios. Traía bajo el hombro una escopeta de rayos laser. Suyos eran los bancos de datos personales y las cadenas de radiodifusión. Guardaban en su armario todas las cajas tontas con sus adminículos y sus duernos. Urnas, coños y cuernos. Y para mayor sorna alargaban el polímetro. Nikita, te comprendo, hermano. Sin sangre no les podremos ganar. Se cachondean de nosotros. Suenan en el valle las estrepitosas carcjadas del Rüster echando fuego por los ollares. Los soplones trepaban por las cucañas de un mayo que estos mendas hicieron a su medida. Dieron mucha cera al palo de tal forma que los gateadores se escurrían.

 

LA COMEZÓN Y LOS LUES DE LA NINFA

 

En estas estando vi a mi novia  la ninfa Humín arrancándose las partes pudendas.

-Tengo comezón.

Qué decepción hacerse cargo que la que fuera el amor de tu vida se había hecho mujer de la vida. No quedaba nada de aquella ninfa y aquella musa que amé. Que fumaba rumbo y celtas largos cuando hacíamos manitas- manitas solo; a más no nos atreviamos- en el seiscientos. Yo la llevaba a casa después de las clases y ahora estaba sentada a la puerta de la mancebía. Todavía tenía su hermoso pelo negro. Ya no era agua potable sólo un muñeco deteriorado por la avariosis.

-Pues arrascate mujer si tanto te pica. ¿Te acuerdas cuando me declaré a ti en aquella excursión a Toledo?  Y me hablabas de los pitillos que nos íbamos a fumar juntos después de eso. Ya no eres la misma.

-He dejado de fumar hace cuarenta años. Poco después de que tú te largases con la inglesa.

-Luego me casé con un labrador de mi pueblo. A los tres años quedé viuda. No fui muy feliz. Me hizo en cinco años otros tantos hijos y a veces me sacudía. Los celos. Quedé viuda.

-Ah sí.

-Pues sí pero yo no podía vivir sin eso. Me eché un amante que se llamaba Domiciano. Este venía a verme cada miércoles por la tarde. Un polvo. Un casquete. A veces un gatillazo. Pero yo quería más. Y más. Y más. Era insaciable.

-De buena me libré, ninfa Humín.

-No lo sabes bien. Conmigo tenías que cumplir.

-¿Y qué pasó después?

-Que me fui a una agencia matrimonial me enseñaron un álbum con una lista de tíos cachondos que buscaban pareja. Cerré los ojos y dije: este. Pues éste me salió rana. Era un casado. Que tenía mujer y diez hijos en un pueblo de Asturias. Me enamoré perdidamente de aquel individuo. Me volvía loca en la cama. Y yo quería más y más y más y él me lo daba. Vendi el piso y las fincas del pueblo porque él me lo pedía. Estaba como hipnotizada.  O más bien idiotizada. Quedé arruinada por su culpa y se largó con otro. Pero sabes una cosa todavía le sigo queriendo.

-Como sois las mujeres, Humín.

-Algo húmedas e irracionales.

Aquel encuentro me dejó con muy mal sabor de boca. Era una advertencia de las falacias del mundo, de los engaños de las mujeres de la banalidad de los amoríos. Todo es mentira.

Cuando la dejé a la puerta de aquel chiringuito de la calle la Ballesta mi antigua novia todavía seguía arrancándose descaradamente el hoyo de las ingles. En una gramola de un cuarto piso donde estaban unos grandes almacenes sonaron entonces los primeros compases del Danubio Azul. Humín ya no era agua potable. Un día quise bañarme en aquel río de aguas puras y cristalinas. Todo se fue por la posta. Aquellos sueños de amor perpetuo quedaron embarrancados en el puterío. Humín, como todas, me había dejado tirado en la estacada. Gracias a ella conseguí dominar la perspectiva. Mulierem fortem quis inveniet? Nadie encontró a la mujer fuerte. Humín… Amín. Fuiste a dar con un picha brava pero era lo que tú querías. Es lo que escogiste. Follar era lo que más te gustaba. Y pensando en el cruel deleite de lo que se fue aquella noche tuve un sueño humedo. Creí que estaba haciendo el amor. Desperté sobresaltado enzarzándome en una pelea con aquel cabrón de guardafronteras hebreo que había pegado a una mora. Un español no lo puede consentir.

 

Ah vivamos en la disciplina de la voluntad y el autocontrol fieles a nuestras convicciones. Pues yo soy un tanto reacio la verdad a entrar por el aro.

-Hear the  trumpets

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

RAZÓN y dinero. Libertad y realismo. La belleza es proporción. Numero. Humín hacía el amor con su chulo, tu te tumbabas obre el tresillo guateado de terciopelo y yo te diré cositas. Eh que os amurca la vaca. Bumbummachen. Hundir la espada y la reja en la feraz tierra del valle de Valdivieso. Eso cae hacia la Rioja. Bueno hoy es la Virgen del Rosario 7 de octubre. Viva don Juan de Austria. Hoy tengo un recuerdo emocionado y dolorido para el gran Cervantes. Lepanto es una batalla de la que ya nadie habla.

 

SEGOVAX SEGOVAX es un heroe celta por antonomasia el heroe celta de cantum o kent uno de los caudillos que hostigaron a cesar por las riberas del tamesis embadunanaban sus cuerpos con mejungues cromaticos y por eso les llamaron picti los romanos y se tocaban con crestas salvajes para infundir pabopr al enemigo.  Es rel dinsuario de ka epica del beowulf y esta del british museum al norte de mercia y de northumberland.  Tusculanum et fromianiun.  Mar de fondo oleaje sin causa aparente. cicewron solo ante la muerte supo portarse virilemente. octavio augusto consintrió la muerte del emperador a los 63 años, de animo esforzado.

Necesito un inglete para encajar angulos.

Dolabela

acusación de concusión a verres rey de sicicial.  Cicerón murió martir de su ideal político.  Idiota es profano o persona sin gusto artístico algunos. Inmo vero mejor dicho.  Que hercules me ayude.  Los vasos cincelados.  Cinceladas en relieve esto es la sigilata.  Panarium es la panera y de ahí el horreo nombre romano por excelencia.  Nugatorio embustero salaz charlatán.  Nugacidad.  Endiadas vida y milagors.  Tropezones de mis zapatos bien que se ha gastado tela de su capa san martín bendito para socorrerme.  Tropezones de los zapatos y yo no acierto con las laves.  Difunto de taberna me maree por los figones.  Nuestro capitán de panonia.  Divino obispo clámide inmensa.  Canto triunfal del gallo mistica alectofonía.  El talmud impenetrable.  El coran fanatico.  Pobrecitos los borrachos dormidos por las esquinas mojados de ginebra.


Esenios reglas del silencio se comunican por señas.  Santiguarse pasar paginas arrancarse las orejas.  Se escribía en vitela o en piel de becerro o en piel de carnero.  Lime water to remove the hair of the skin.  Lux oxhídrica que se se desalina en cal.  Se abría con una lezna pautadas las líneas.  Los capitulares carmesí o azul púrpura.  El cobalto el verde.  Un buen copista era fra antgelico.  Estamapaban la firma en sus trabajos pero la mayor parte de las obras eran anónimas y los expuso bien un fraile del monastrerio de burchase en estos términos: he who doesnt know to write imagines that it is non labour but through only three fionger holding the pen the whole body grows weary.  Esto es la escritura es una labor de todo el cuerpo y del alma.  Se escribía en habitaciones poco caldeadas de mala iluminación.  You know whar ii is.  It hurts your back, obscures your eyes it crumps your sides and your stomach.  Boun letter silver corners huge claspas o broches de oro esquinas labradas trincheras y tallas de marfil.  Gracias a la labor calalda y anónima del monje todo aquel patrimonio se conserva.  El peregrino anhelante Bernardone.  El rasguear del pluma se parece al quejifo de la reja abriendo surcos.  Predicaciones del falso eremitra Walter Penniless.  En 1099 jersualén volvió a er nuestra.  Coure fe o curfew era la llamada a apagar el fuego por las noches en evitación de incendios.  Blonde de Nesle jugalr de ricardo corazón de león.  Los pactos de familia habían agotado la raza.

NOCHEBUENA: el hiato de dos semanas en blanco.  El turrón, las fiestas, el aguijón de baco, vasos coronados de pámapanos.  Los papampons son recuerdos de borracheras en la memoria.  Todo se fue por la trampilla.  Yo canto imoploro epsero y me desespero en la impavida botella.  Que no contiene el cuerpo de dios sino el del diablo.  El diaño en el jarro bermejo. )A que no me bebes?  A que no me aciertas.  Englñaopsa malvasía.  Satisfacción pasajera pero luego hay que pagar la pecha de las madrugadas lentas el dormir con respioración cargada y torpe y los despertares en dolor de cabeza.  Buenas eran las exhortaciones las premoniciones los consejos que luego no servían para nada.  Era un alinenante y un enervante que transforma tu ser que hace que seas un poseso del etilico puede pasar cualquier cosa.  Crees que tú conduces pero él te lleva.  Yo bebo porque lo mñío carece de solución cuando llegan estas fechas.  Es un recurso al cual se accede por la puerta excusada de la cobardía.  You left me and i took to drink trying to find a loopehole.  Insidious scapegoat.  It is a search for a wet oblivion. la busqueda de la nada.  I know i deceive myself utterly. No encuentras claridad porque el alcohol es oscuro y anbre el portón de las tinieblas ya digo.  Mi madre no me quería.  Esa es una bunea conseja. La iglesia era un trampolín de poder y de prebendas.  Castilla era la debacle.  El padre mendo el padre pintado el padre gonzalez aceso a la camarilla del rey gozaban de información privilegiada.  La garita era una especie de trono o fielato.  Nada mejor que este tgabuco para esconder las apetencias del deseo nefando.  En lña pagina 351 de diaconía encuentro buenos cuadros de costumbres sobre la exmologesis que nada tiene que ver con esos escandalosos cuchicheos de reclinatorio.  Corre la sortija de los gigantes y estafermos lo saraos etcetera.  Error de fecha en pag 353 de diaconíoas es 1633

 

 

ALEJANDRO FERNÁNDEZ POMBO Y LA ESCUELA DE PERIODISMO DE LA IGLESIA

 

Alejandro fumaba celtas largos sin boquilla tabaco hondo y espeso que fumaba el pueblo y yo lo recuerdo en aquella aula del León XIII envuelto entre el cendal del humo y un ambiente distendido y de sonrisas.

Enseñaba redacción periodística y su especialidad eran los titulares.

Hombre afable, condescendiente y buena persona. Compartía claustro con Bartolomé Mostaza, Antonio Ortiz Muñoz, Sánchez Agesta y Salazar, éste uno de los viejos monstruos sagrados de la escuela del Debate. Siempre llevaba Salazar en el bolsillo una cámara fotografica y una cuerda para maquetar. Llevaba también la primera página del diario YA del día siguiente en la cabeza. Le gustaba no creas tomarse sus buenas copejas, como a la mayor parte de los periodistas de raza, una profesión que  nos marcó a bastantes con las tres D fatídicas (divorciado, deprimido, dipsómano) en la frente, pero comparecía en la cátedra aparentemente más sobrio que un fiscal. Otro del cupo era Estefani un malagueño atormentado y ex cura. Creo que murió alcohólico. Dios lo tenga en su reino. Que yo no tiraría nunca la primera piedra a ese tejado porque mi techo es de cristal.

Otro personaje era nuestro profesor de inglés mister Peter Miles que pese a presentarse en clase implacable con trajes de Savile Row que sólo le faltaba el bombín para parecer un perfecto gentleman, luego supimos que era polaco y se suicidó sin haber salido el pobre del armario.

Fue uno de los personajes que más influyeron en mi anglofilia de la que deserté cuando una patrona que tuve en Londres me enseñó un día la ropa interior de uno de sus pupilos, un dandy, uno de aquellos tipos del Bombin camino de la City a la ocho la mañana, llena de cazcarrias y los calzones con palominos. Mi veneración hacia los ingleses se vino abajo entonces cuando supe que el inglés medio se bañaba cada quince días.

Entre los alumnos recuerdo a Gabriel Plaza Molina, el más brillante junto con López Castillo y un vallisoletano que llegó a dirigir el Diario de Avisos en Tenerife. A Eugenio Nasarre, a Martín Aguado, a un capuchino gallego al que llamábamos el Barbas y que se daba una maña específica para copiar en los exámenes, a una monja gallega muy guapa cuya toca cubría media pizarra, a un cura murciano Freixinós, a Félix Medin García, al padre Feito un asturiano, a un padre Paúl de Castellón, a Pedroche y a Juan Antonio Pérez Mateos insigne colaborador y redactor de ABC que ha escrito bastantes libros sobre la monarquía y a un chaval que se presentaba con el pelo engominado, cronista taurino que fue director del Ruedo.

Uno de los que más destacaba no sólo por su altura sino por su peso intelectual era el soriano Abel Hernández, una gran pluma, buen radiofonista, políticamente zigzagueante, fue cura y lo dejó.

A todos los tengo en la memoria y en mi cariño, Fernández Pombo era uno de nuestros catedráticos referidos por su afabilidad, por su cordialidad. Nos trataba como a compañeros y amigos. Gracias a sus gestiones medió para colocarme algunas colaboraciones en el YA. Luego me fui a Inglaterra.

Recapacitando  sobre lo que fue aquella escuela de periodismo, he pensado que el pobre cardenal Herrera Oría perdió la partida en su lucha contra el modernismo, pese a su afán de justicia social, algo que puede comprobarse actualmente en Málaga donde hizo casas para los obreros, su apostolado seglar, y sus grupos de Acción Católica. El aggiornamiento acabó con él, así como haber sido uno de los obispos con mejor ascendente en el Pardo, y eso que criticaba en sus sermones a Franco pues aquel santanderino lo fue todo menos pelota. Yo creo que fue un santo.

Corrían tiempos solidarios y todo era más fácil para los que empezábamos. La Santa Casa y el edificio Arriba comulgaban de un afán común de justicia social y de mejora económica. En la actualidad creo que eso sería medio imposible.

Bajábamos en Reina Victoria abajo o en el E Gabriel Plaza, Alicia Martín una asturiana con los ojos como dos avellanas y yo, algunas veces la monja gallega se agregaba al grupo haciendo planes de futuro.

La escuela del Debate fue una fragua de grandes profesionales del periodismo. En ella se formaron muchos del Arriba. No había tantas discrepancias al fin y al cabo entre la Acción Católica y el Movimiento de José Antonio.

Entre sus ideales figuraba el concepto de servicio a la verdad, a la patria y en el caso de los secuaces del gran cardenal Herrera Oria-ese sí que era un gran cardenal y no Rouco- a la iglesia.

Nos comíamos el mundo. Queríamos ser profesionales químicamente puros, observantes de la ley pero dentro del orden de nuestro albedrío y nuestra propia independencia.

Actualmente los periodistas son enchufados de los de arriba o lacayos al servicio de las mafias infames de nuestra castuza política.

El tiempo del cardenal Herrera pasó y murió la obra por él creada a manos del fuego amigo. El Vaticano II le volvió la espalda. Le segaban la hierba bajo los pies. Estaba criando cuervos y nunca pareció darse cuenta aquel gran eclesiástico creador de instituciones tan importantes como la BAC, una auténtica gloria de la Iglesia española.

El hecho me persuade fuertemente del convencimiento de que la misión de la Iglesia no es política ni siquiera social primigeniamente, sino espiritual, civil y sobre todo educadora.

Alejandro Fernández Pombo pasaba, dada su categoría intelectual y su timidez bonancible, como de puntillas sobre tan arduas cuestiones. Católico convencido, manchego de pura cepa, no lo demostraba ni hacía demasiado proselitismo. Ayudaba al que podía.

Creo que llegó a ser uno de los grandes presidentes que ha tenido la Asociación de la Prensa de Madrid.

Yo ni quito ni pongo pero el rumbo que han tomado los acontecimientos ahora tanto en la iglesia como en la España de nuestros días casi me asustan porque el estado y la Iglesia incluso la del papa Francisco con sus gestos- un papa no está solo para besar niños y bendecir las invasiones muslímicas diciendo una misa en Lampedusa en un cáliz de barro sino para afrontar por lo derecho los problemas de la catolicidad- devienen irreconocibles. ¿Y el periodismo? En manos de mafiosos como Pedro J un tipo a sueldo de los ingleses y los americanos o el torvo Juan Luis Cebrian verdaderos sátrapas o mogules o señores de horca y cuchillo que han convertido a sus periodistas en oficinistas.

Con Fernández Pombo se va una era y se van aquellas nuestras ilusiones de bien común, salario justo, empleo seguro, contratos dignos y el derecho al pan, al hogar, servicio sanitario cubierto y subsidio para los parados y pensionistas en todo eso que creíamos.

Fueron causas justas por las cuales él luchó y a cuyo servicio puso su pluma de poeta y escritor manchego.

Con su desaparición se me ha muerto una parte de mí que no volverá: aquella sonrisa, aquella pasión por escribir, aquella cajetilla de celtas guardadas en el bolso de la americana dispuesta siempre a sacarla para sacar a un amigo.

Réquiem aeternam dona ei, Domine

 

 

 

 

ALFONSO MARTINEZ MENA  AUTOR CARTAGENERO

 

 

Allá vamos, novela en ciernes. El Necrólogo Alfonso Martinez Mena le cuadraba este título con su cara de funeral, era algo fúnebre, siempre estaba de luto, vestía de negro de los pies a la cabeza unas veces era la madre otras la tía otras un primo el caso fue que se pasaba la vida luciendo el brazalete negro yo le recuerdo en la redacción de SP íbamos a la redacción del diario sito en Santiago Cordero donde acababa Madrid por aquel entonces y comprábamos soplillos o manzanas que comíamos por el camino hambre teníamos. Tenía Alfonso un aspecto de hombre cansado y estaba cansado de la literatura pero su longanimidad era absoluta. Tambien tenía un fuerte acento murciano. Era cartagenero y su abuelo era almirante de la armada. Describe bien en sus libros la importancia que tenía la plaza estrategia bastión contra el moro cuando los almogávares y los barcos de Bonifaz que bojaban toda la costa de Sicilia y después en la colonización americana. Nuestros buques que fueron a defender las Antillas zarpaban de Cartagena. En Cartagena vi una impresionante estatua de Cervantes que arribó al regresar del cautiverio y un monumento al marinerito con traje de dril que desembarca cargando al hombro el saco petate. Ruin con ruin que así casan en Dueñas pero al español corriente no le parecen interesar estas glorias de su pasado y esta supina ignorancia supina de la historia debió de determinar aquel cansancio aquel aburrido mirar luctuoso de Alfonso Martínez Mena escritor de raza que vivió y murió con la pluma en la mano. Sencillamente no hacen caso. Cada mañana cuando nos encontrábamos casi daban ganas de en vez de darle los buenos decirle:

▬ Alfonso, te acompaño en el sentimiento.

Alto bien parecido aunque delicado del hígado y de aspecto amarillento en ABC dirigió el departamento de obituarios que es una sección que ha ido en aumento dentro del peso específico de un diario. Permaneció durante su carrera literaria amarrado al duro banco del fichero. Poseía miles de ellas guardadas en elegantes archivos cardex.  Su novela El Necrológico conecta con los libros funerarios tan populares entre los decimonónicos.

 Pobre escritor. Me decía que escribir le daba hambre como a mí pero él se mantenía de bollos y de manzanas, una colación al día pero a la noche trabajaba de madrugada, acudía a la cocina a tomarse un vaso de leche según me cont. En sus ojos cansados se advertía la lucha contra el estreñimiento que es otra secuela de la vida sedentaria de un escritor. Esta pelea contra la bulimia la desazón de la literatura se oscila entre el entusiasmo y el abatimiento lo plasma en sus novelas.

Fue un autor modesto que publicaba en editoriales de escasa difusión y presupuesto pero hacienda alarde de una vocación firme e interrumpida hacia las letras,  secreto afán heroico empeño. En aquellos años 60 no obstante aun era posible dar a la imprenta las creaciones, hoy los literatos acceden a Internet y ofertar sus producciones gratis et amore a Willy Gates o a Harry Zuckerberger, ambos de la raza elegida esto es judíos norteamericanos que viven a costa del trabajo de los literatos de medio mundo. La mayor paradoja de todos los tiempos.

El coronel por lo visto ya no tiene quien le escriba ruin con ruin que así casan en Dueñas y en esas estamos entre Herodes y Pilatos, moviéndonos a compás del péndulo oscilante de los bits y  los bytes, del coro al caño y del caño al coro.

Pero dejándonos la piel en el empeño y dando lo mejor de nosotros mismos, entre Guillermito Puertas y la Montaña de Azúcar, el joven californiano mago de Facebook que se acaba de casar con una china o una negra.

El diario SP cerró en 1967 y yo le perdí de vista al hombre de luto con cara de funeral. Desde aquí lo acompaño en el sentimiento. Murió a principios de este siglo. Descanse en paz. Me gustan sus libros ofrecen la fácil sencillez de lo fácil  tan difícil. Es el estilo que más cuesta. Evita lo altisonante; qua de causa, sus técnicas no son modernas y huyen de lo complicado.  Perteneció a la generación de Medardo Fraile y los habituales cuentistas de posguerra.

 

75 AÑOS DEL INGRESO EN EL SEMINARIO DE LA PROMOCIÓN DE 1955.

 

 

Parece que fue ayer cuando un grupo de muchachos asustados pero entusiastas recorrían las calles de Segovia con los colchones y baúles en carretillas tirados en tracción de sangre por maleteros ad hoc por maleteros que sudaban la gota gorda. Muchos era la primera vez que pisaban la gran ciudad proviniendo de  pueblos de la provincia y de la diócesis que entonces era mayor que en la actualidad. Penetramos por el postigo del Consuelo o subimos zarceando por la cuesta de san Juan o por la calle Real. Con mirada atónita y recién apeados de los coches de linea (Galo Álvarez, la Sepúlveda o Gutiérrez los de Aranda) iban los que venían a hacerse curas y a estudiar las declinaciones del musa-musae, la aritmética, la gramática, la retórica, y en todo caso la Teología y la Filosofía. Llevamos en las entrañas metido a todo Aristóteles y nos aprendimos de pe a pa las súmulas de santo Tomás. Claro que alguna vez topamos con algún que otro silogismo cornudo. Fue una formación arcaica pero, sólida, con mucho fundamento la recibida, de acuerdo con las sapiencias medievales del Trivium y el Quadrivium y el bel canto. 

Veníamos a acogernos bajo la sombra de la sombra de la Aceitera en aquel vetusto y bien cuadrado caserón que había sido casa de la Compañía y preparatorio del tirocinio jesuítico en Alcalá. Lo  mandó construir Felipe II, en honor de su esposa y que aparece en un cuadro que está sin terminar al lado de la Epístola en la iglesia del Mayor los ojos abiertos como platos. Porque nos tocaba vivir algo de la edad media. Y el mundo cambió bastante desde entonces.

Íbamos a pasar la niñez la adolescencia y parte de la juventud a la sombra de la Aceitera la torre más alta de la ciudad, parte inconfundible del perfil amurallado de Segovia, que retaba a duelo a la inmensa cúpula de la catedral y vigilaba la sierra. Con su admirable esbeltez del gótico tardío. Han pasado 65 años y parece que fue ayer.

Con este motivo el próximo día 11 de septiembre, viernes, a las doce de la mañana en el Santuario de la Fuencisla los que aun quedamos en pie de aquella promoción y alentamos la misma ilusión que entonces encanecidos pero con el corazón joven todavía puesto que repetimos  una y mil veces aquel salmo del introito de la antigua misa tridentina “ad deum qui laetificat juventutem meam” nos daremos cita en el amado santuario.

Están invitados cuantos segovianos deseen acompañarnos en nuestro júbilo. Para entonar un solemne Tedeum y una salve a la Virgen de la Fuencisla dándole gracias a Dios por esta vida que nos ha dado y conservado y por esa gracia de haber formado parte de aquellos seminarios atestados que fueron la gloria de la iglesia.

La vida de seminario nos marcó a todos para bien y para mal. Tanto a los que fueron curas como los que no llegaron al altar. Fue un carisma y acaso un signo que llevaremos de por vida marcado en nuestras frentes.

Vaya pues nuestro agradecimiento a la iglesia y la rígida formación que nos dieron aquellos operarios diocesanos que luego nos sirvió en gran medida para bandearnos en la lucha por la vida y orientarnos en los avatares de nuestra existencia.

Nuestra promoción – los pipiolos del 55 – de los 85 que éramos en el curso— 30  cantaron misa lo que es un buen porcentaje. Fue la última promoción antes de las muevas reformas litúrgicas del Concilio Vaticano II. Ungidos fueron veintitantos de los nuestros por aquel gran obispo de Segovia un verdadero santo don Daniel Llorente de Federico.

Después de nosotros vino el diluvio, empezó la desbandada.  Los seminarios se despoblaron a tenor con el espiritu de los nuevos tiempos y de las condiciones de la sociedad. Las masas agrícolas se desplazaron a la gran ciudad. Otro tipo de sociedad. Otros alcances en el tránsito de la cultura rural casi milenaria que añoran tantos pero cuando entonces la vida era más incómoda, a la cultura urbana con sus inconvenientes y ventajas. El desarrollo económico. La motorización, la tecnología, el aggiornamiento la puesta al día en tantas cosas terminaron  un cambio de rumbo en el mundo, en la Iglesia y en España.

Muchos de los nuestros, gracias a la formación recibida en aquellos claustros, alcanzaron puestos eminentes en el campo de la abogacía la medicina o la política, el periodismo, el mundo empresarial, la milicia.

Por todo eso y muchos más le damos gracias, Señor. Te Deum laudamus. Han transcurrido LXV años y parece que fue ayer cuando nos presentamos en la plaza de los Espejos con nuestros baúles, el pobre ajuar, nuestros colchones nuestras carretillas, nuestra ilusión y nuestro pasmo. Parecíamos pajarillos recién caídos del nido. Y han pasado 65 años. Toda una vida.