sábado, 5 de febrero de 2011

LAS CANDELAS

CANDELARIA




Era la luz del purín en la alborada de julio

La gente faenaba en la era segaba o beldaba

Había muerto mi abuelo y la víspera un nuevo vástago arribaba.

Bahamontes ganó la vuelta a Francia

julio de 1957

Y yo leía al abuelo la recomendación del alma.

Recé los improperios, canté las letanías.

Señor, no mires nuestras culpas,

Aleja la enfermedad

De la peste, la guerra, la calumnia, el fuego, la inundación

Liberanos, Dios,

Vacía las carceles, rompe cadenas y hierros,

Guía a los viandantes, asila a los vagabundos,

Da valor a los soldados

Conforta a los moribundos

Fortalece a los que dudan

Pon a tu recaudo a los niños a las mujeres y ancianos

Vela por todos los pueblos cristianos.



Era la luz del purín pero más purifica la llama.

Yo caminaba detrás de la parida camino de la iglesia

Cubierto el rostro con un velo

Iba a ofrecer al hijo de sus entrañas.

Cuarenta días cuarenta noches y era la primera vez que salía de casa.

Al repique de una campana yo pregunté al tenebrario:

Dame de tu flama

El candelabro no respondía

Un salmo y otro dos nocturnos

Y al final las codas del Magnificat

Resonando bajo la cúpula melismas y esperanzas gregorianas.

-¿Qué nombre le pondremos?, preguntó el diacono.

-Se llamará Mariano

Oh, Dios, rezaba yo al Alto

Mientras a don Calixto el cura ayudaba

A una misa de presentada

Purifica mi alma con tu palabra

Asperges me hisopo y agua bendita

Salva mi alma

Nunca sabría que tú te llamabas Candelaria

Me diste la luz en aquel Fiat en la credencial de una estrella

Reservada.

Hágase en mí según tu palabra

Yo no sabía que la sangre el semen el barro y el vino

Toda la vida manchan.

Límpiame que soy inmundo. Dame de tu flama.

Vino un viento de Aquilón brutal sacristán inmundo que apagó todos los cirios

Quedó la tierra en tinieblas mientras un ángel apartaba a los buenos y a los malos..

Permaneció el recuerdo de la dulzura

De aquella misa de presentada.

Y el terror del Apocalipsis.

Oh madre de todo consuelo, Virgen de la Candelaria.

Luz que ilumina el mundo.

Al otro día enterramos al abuelo

En aquel camposanto de aquel cerro templario.

Se extinguió una llama

Otra encendieron

Somos bien poca cosa

Pero miramos a la Estrella que salva

Y diviniza nuestro barro.

Esa es nuestra fe. Humilde pabilo del candelabro.