2011-06-17

mi santo gloria a san antonio bendito

LA VIDA EMPIEZA A LOS 67




Diez veces seis más siete es la cifra que marcan los tacos de mi calendario manda cojones como pasa el tiempo. Valdivieso pero si ya somos casi unos ancianos. Mi tocayo Antoñito me llamó por mi onomástica cosa que le agradezco. Ambos estamos bajo la protección del cordón de san Antonio nuestro patrono que vela por nosotros y nos ayuda a encontrar los objetos y los rumbos perdidos. San Antoñito era portugués, barbilampiño y cándido como una flor. En la corte celestial hay santos y santas con el colmillo retorcido. Pero él no. El día que me parió la Juanita era la víspera de su fiesta y acababa la novena al divino glorioso Antonio y en Segovia cantaban los Pajarcitos, ese hermoso romance que cuenta cómo se fue su padre a misa y le encargó que los palomos no entraran al vedado y se comieran la mies. Y entonces el santo empezó a predicarles a los peces y estos le escuchaban qué bonito. Me fui en acción de gracias a una ermita que hay entre Asturias y León. Me sacaron una foto y veo que se me ha puesto la cara de rabino. Igual igualito que mi abuelo Benjamín. Se me ha caido un poco la nariz que es más gorda que antaño y la mirada se ha vuelto altanera con los años casi de gavilán. Los viejos genes asoman la oreja en la senectud. Anduve estos días leyendo a Sem Tob el judío de Carrión que debió de pasarlo muy mal en aquella Castilla turbulenta del siglo catorce. En las aljamas se vivía con el alma en vilo y ello explica la razón por la cual en las juderías hartos de sufrir y de padecer sobresaltos pidieron el bautismo en masa. Sólo en España se produce tan chocante fenómeno que confirma en su libro el padre del actual primer ministro israelí Benjamín Netanjahu unos de grado porque las predicas de los dominicos les hicieron pensar que Jesús era el verdadero Mesías y otros por conveniencia para medrar a la sombra de la corona y ser inmunes a las tropelías de la nobleza levantisca y al venal populacho.

Entre los que se convirtieron estaban mis antepasados los de Membibre de la Hoz, Fuentepiñel, Torreadrada, Aldeasoña, Vegafría, Rábano. El sanedrín no nos perdona. A los apostatas del judaísmo se les denomina MESHUGE. Pero no nos metamos en camisas de once vara, mi judaísmo, si es que lo hay, tiene más que ver con la luz de Sefarad, los sueños utópicos y quijotescos y no mira para el monte Sinaí sino para el Calvario. La luz de Dios está y nosotros vamos a nuestro aire. El pueblo hebreo es el más libre de la tierra y muchas moradas hay en la casa de mi Padre… y no todo el que dice señor, señor, etc., las parábolas de Jesús son taxativas al respecto. Sigue los pasos de la columna de fuego, tropieza, se equivoca, tuerce el camino, vuelve grupas, avanza. Son los misterios de la herencia divina y del Convenant. Es el pueblo elegido sí pero para el dolor y para la libertad. Y ya digo yo voy a mi aire, me gusta rezar canturreando, oscilo mi cabeza, me doy golpes de pecho y a lo mejor cuando me muera vuelvo los ojos de cara a la pared buscando la quibla de mi Jerusalén, pero para nosotros los que nos pasamos en tropel a la religión de la cruz no existe la Jerusalén física. Es la Jerusalén celeste.

Gracias, Señor del mundo, rey de los cielos por estos 66 años a las espaldas de mis pecados. Yo no creía que iba a llegar. A muchos de mi quinta les salió la hoja roja y dan ortigas en los corrales de huesos castellanos. Uno peina canas y no es el de antes pero estoy vivo y aferrado al compromiso de cantar las verdades al que se ponga por delante. Lectio epistolae beati pauli apostolis ad romanos… Deo gratias. Cierra el libro, pero no ha llegado la hora de pegar carpetazo. Continúa cantando la epístola viejo diácono. Acércate. Prostupite. Adsum. Aquí estoy para entonar las glorias de Adonai y mientras tanto me sumo en el undmaris de la salmodia del De profundis. Luego vendrá el Tedeum.

Me gusta menos el hebreo que el latín para estos casos.