viernes, 26 de agosto de 2016


EL DOCTOR LAGUNA Y CERVANTES

 

Cristóbal de Villalón es uno de los seudónimos usados por el eminente físico segoviano para firmar sus obras de divertimiento, según muchos conjeturan.
Existe un parangón de estilos e inequívocos paralelismos que le hacen acreedor de la autoría del Crotalón y de Viaje a Turquía.
Ambas obras entusiasmaron a Cervantes, el cual cita con frecuencia a Pedro de Urdemalas, uno de los personajes de esta novela dialogada. Uno y otro — Villalón y Cervantes— gozaron, pese a la diferencia de edad , del mecenazgo del Conde de Lemos.
A dicha personalidad dedica Cervantes su obra mayor la que creía superar al Quijote "Los Trabajos de Persiles y Segismunda". La crítica consideró los Persiles un libro confuso, obra de senectud, e inferior a Don Quijote.
Manuel Seco Serrano cita a un Cristobal de Villalón bachiller en Salamanca en 1525, preceptor del citado señor de Lemos.
El Viaje a Turquía fue publicado en Amberes en 1557 y está dedicada a Felipe II rey de España y de Inglaterra, Napoles y rey de la Nueva España (Mexico).
Seco Serrano descubre que Pedro de Urdemalas era un clérigo de Granada rector del Hospital de la Resurrección de Valladolid y Juan de Votoadios representa a un tal Alonso del Portillo. Pero ¿quién era Mátalas Callando?
Son datos para conjeturar soluciones al enigma. En el prologo despliega el autor sus conocimientos lingüísticos y al tiempo que previene al monarca de los peligros del Islam,  inserta frases en turco y habla de ciertas profecías como la de la manzana colorada (Constantinopla).
Cuando ésta caiga, como fruta madura del árbol de la vida, se instalará el reinado de Mahoma en el mundo, según una profecía del alcorán, y, una vez alcanzado el dominio absoluto del Islam, será el fin del mundo. Es la hora occidua y una versión arábiga del Apocalipsis ¿Se trata una anticipación de lo que está pasando en nuestros tiempos?

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