sábado, 10 de septiembre de 2016

HIMNO A STA EULALAIA POR PRUDENCIO, ES LA MARTIR EMERITENSE PATRONA DE LA CATEDRAL DE OVIEDO










santa Eulalia patrona de Oviedo (de mi libro OVIEDO VISIGODA)

El día 11 de diciembre según una tradición milenaria la ciudad de Oviedo conmemoraba con toda solemnidad el rito martirial de la muchacha emeritense que derramó su sangre por Cristo y que es desde su triunfo, corona y palma, la santa tutelar de Emérita Augusta y de Ovetum tutelar donde sus reliquias fueron trasladadas con presteza cuando se produjo la irrupción de Tariq con su hueste sarracena a Ovetum o Iovetum   (Iovis oppidum o la ciudad de Júpiter) de la fundación romana y donde los godos se refugiaron huyendo de la morisma. Oviedo se convierte, al ser atacada Toledo, no sólo capital del único reino cristiano que quedaba también sede primada de la cristianad hispana. Hay que advertir que, proclamada Eulalia, santa tutelar de la capital de los asturianos en Pravia, los himnos y liturgias que se celebraban en su onomástica muy larga y cuajada de poesía  en sus lecciones y plegarias lo que caracteriza al rito mozárabe mucho más ardiente y candoroso que el adusto misal romano, los versos en su honor dedicados por Prudencio se cantaban de modo solemne en todas las iglesias de todos los concejos.

Conservan la impronta arriana, doctrina desviada en la cual primaba como tema central la humanidad de la segunda persona de la Trinidad sobre su divinidad. Otra característica es la invocación trinitaria al final del canon, como corolario a las disposiciones del concilio de Nicea. Dicha obsesión explica la fuerte conexión del rito hispano visigótico con Constantinopla. La diócesis de Oviedo conserva ese carácter autónomo y autocéfalo de las iglesias orientales en este primer grado de la religión de Jesús de fuerte tradición apostólica, catecúmena y helenística.

Cabe recordar que el papado todavía no cuadra en esta tradición apostólica (cabezas de la iglesia eran los obispos y el primero de ellos que figura como un primus inter pares era el de Jerusalén que se traslada a Constantinopla después de los abasidas) porque es una institución merovingia cuando Carlomagno fue ungido emperador la noche de navidad del 811 en Aquisgrán y las relaciones con el imperio de la monarquía astur estando el Pirineo dominado por el usurpador muslímico  no podían ser fluidas. Jesucristo nunca habló de trono y altar y en Getesemaní ordenó a Pedro que envainase la espada cuando el discípulo sacó el puñal para defenderse de las turbas (mitte gladium in vaginam...)

Bajo la influencia arriana y la influencia mahometana arraiga entre los cristianos de Galicia Asturias Portugal y Aragón mozárabe el adopcionismo una herejía que defendió Elipando de Toledo en el concilio de Frankfort año 794 basada en la creencia de que Jesucristo era hijo de Dios por adopción. Tenemos pues esa tendencia de los arrianos a exaltar la humanidad del Señor como el hombre más perfecto y la mahometana que vio en Él al más grande de los profetas, un hijo enviado de Dios y hermano del gran profeta.

No obstante, dichos desvíos doctrinales que pueden asombrar al católico de nuestros días, la fe se mantenía muy viva conservando junto con el legado evangélico las tradiciones de las religiones monoteístas de los romanos como la devoción por los difuntos y los dioses familiares (lares, lémures, manes y penates) y a Agia Parthene de los griegos que no es sino una reminiscencia de los adoradores de Mitra y de Cibeles, la Magna Mater que fecunda la vida, protege las cosechas y nos libra a los hombres de los peligros, esto es la devoción a Santa María cuya imagen la llevaban los guerreros cristianos en el arzón de su cabalgadura, y el culto a las reliquias.

Como se recoge en los pareados del Mío Cid "tomaron las reliquias todas las que hubieron, fueron por Castilla e ansí la defendieron".Posiblemente los santos huesos de la audaz doncella extremeña fueran desenterrados por Silo el primer rey de Pravia que construyó en su honor el templo de Santaolian o Santolaya (y no san Julián) y de allí sus descendientes trasladaron los restos venerandos a San Salvador de Oviedo. Ostenta la tutela de la tierra astur antes incluso que la Virgen de Covadonga como canta - y que bien suena este dulce latín- Prudencio en sus loores a la doncella emeritense: " virgo quae es firma Emeritae columna astures fortes foveas benigna" (oh virgen  que eres columna firme de Mérida, anima siempre a los fuertes astures). Este poema del vate latino y cantor de los mártires que nació en Calahorra y que se cantaba al parecer en todas las iglesias el 9 de diciembre narra el martirio de Eulalia. Nos cuenta cómo el emperador Diocleciano dio un edicto ordenando a los súbditos del imperio rendir culto a los ídolos, cómo la familia buscando la tranquilidad y un refugio a la persecución se fue a vivir a una quinta de las cercanías al pago de Porcejana.

Sufrió martirio en compañía de su hermana Julia y de su novio por nombre Félix según la leyenda pero esto no consta en las actas. Era hija del presbítero Liberio que ordenó a a su coadjutor o diácono Donato que instruyeses a sus hijos en la doctrina del crucificado y la escondió en aquel lugar apartado pero un día antes de la alborada a hurtadillas Eulalia sale de casa y se presenta ante el pretor Daciano y le dice que el incienso que se libaba a Júpiter y a otras deidades paganas era una tontería. Sorprendido el presidente por la audacia de la chica, trata de persuadirla con buenas razones y suaves palabras para que se retractase de su error. Eulalia en sus trece. Daciano monta en cólera, manda primero darle tormento con el ecúleo, luego aplica los garfios a las mamilas y por último el tormento del fuego y la ceniza, la sumerge en un caldero de plomo derretido y a continuación de aceite hirviendo, la manda caminar sobre ascuas ardientes.

Luego hace propuesta de cortarle las mamas y próxima a morir con sus cabellos ardiendo y contando el número de heridas abiertas entrega su alma al Criador. Al punto de expirar cae una fuerte nevada que cubre las desnudeces virginales de la doncella y los lictores que la torturar huyen aterrados al ver cómo de la boca de la santa surge una lengua de fuego que se transforma en una paloma blanca. Es difícil compaginar esta poética imagen que traza el vate latino con la realidad histórica pero lo cierto es que el hecho dio lugar a que surgiera en la península ibérica el culto olayista. Centenares de templos y de pueblos llevaron el nombre de Santa Eulalia u Olaya en todo la España citerior y la ulterior (Barcelona, Tarragona, Cesar Augusta, Hispalis, Pax Augusta o Badajoz, Astorga, Braga en Portugal) y se la rindió tributo motu propio como confirman los antiguos misales y epactas.

Su caso se parangona con el de otras santas de Italia: Águeda, Inés y santa Catalina la siciliana de los que surgieron mitos y devociones profundamente arraigadas en la cristiandad. Símbolo son estas santas mártires del valor de la mujer fuerte, de la femineidad, de la castidad. Todas ellos puestas a escoger entre las galas y halagos del mundo y el sacrificio por el Esposo escogieron la senda dura de Jesucristo cuajada de abrojos. También demuestran que el cristianismo sintió una predilección hacia las santas mujeres que marcan ruta de coraje, paren hijos para el cielo y defiende el amor y la fe y no el odio y la reivindicación a ultranza como quieren los aberrantes de los movimientos sufragistas de base. Santa Eulalia emeritense, patrona de Oviedo ruega por nos.

 

Himno mozárabe del rito ovetense del misal de la catedral de san salvador fiesta 9 diciembre

 

Virginis laudes canimus pudicae

Mille quae sertis redimita frontem

Duplices palmas meruit referre

Sanguine partas

Tecta festina egreditur paterna

Nec timet noctem pavet aut tenebras

Praevia sed luce aperit rubeta coelicus ordo

Intrat et passu Emeritam veloci

Judicis durum ad tribunal stetit

Arguens caecas venerare gentes numina vana

Dulcibus verbis studisque tentat

Praetor emollire animum puellae

Oferta saltem pia thura Divis Caesari placens

Illa fallaces renuit loquellas

Nulla promissa aliciunt, iniquis

Pernegat sensus velut alta rupes

Fluctibus obstat.

Sit decus patri genitaeque proli

Et tibi compar utriusque virtus

Spiritus semper. Deus unus omni

Temporis aevo

Amin

Infremit praetor, rabieque fendet

Verbera intentat. Moveant puellam

Cuncta frustrá; fortior et resistit

Ipsa tyrano.

Ungulae carnes laniant cruentae;

Virgo sed plagas numerans hiulcas

Gaudet et Xti celebrat triumphos

Voce Sonora

Praestat inscriptos ápices notare

Purpura tinctos, quibus exarantur

Nominis magni alma tui trophaea,

Máxime Christe.

Inquit at praetor furiis prehensus

Balneat fervente oleo mamillas;

Calce, tum rividis fervidis aquarum

Corpus adurit.

Attamen calce ex liquidove plumbo

Nulla nec parva, Eulaliam favilla

Laedit, experta omnia temperata

Virgo decora

Sit decus patri genitaeque proli

Et tibi compar utriusque virtus

Spiritus semper. Deus unus omni

Temporisaevo

Amin

lampades postremo virgini ligatae

applicat, quae ignem caput occupantem

transfert in pectus hianque ore hausit aperto

Spiritus formam recipit columbae,

quae volta coelum penetrat coruscum

contremit lictor fugiens

relicto corpore sola

membra tam saeve lacerta nuda

contegit coelum nive decidente

donat haec pura attalicos amictus artubus almis

virgo quae es firma emeritae columna

astures fortes foveas benigna

qui tibi semper referant patronae omnia fausta

audias quod nos ferimus lubenter

supplices votum recipe et secunda

tempora indulge ut tibi personemus carmina sancta

 

traducción

Las laudes cantamos de la casta virgen

Que siendo una niña de mil guirnaldas coronada la frente

Mereció conseguir las dos palmas

Fruto de la sangre

Cantemos a Eulalia la doncella

Que pronto abandonó la casa paterna

No temía a la noche ni sintió el pavor de las sombras

Y llegó a Mérida cuando el sol besaba las zarzas

Con paso veloz

Se presentó al áspero tribunal del pretor

Acusando a las gentes ciegas de venerar divinidades vanas

Trata el pretor de disuadirla con dulces palabras

Mas el ánimo de la niña no se ablanda:

-Para beneplácito del Cesar

Ofrece incienso a los piadosos dioses

-Oh, cónsul- contestó Eulalia- tengo a los ídolos por falaces locuras.

No la convencen ni halagos ni amenazas

se niega en redondo y se mantiene firme cual la alta montaña que obsta el curso del raudal.

Gloria al padre y al hijo

Y a Ti Espíritu Santo virtud que dimana de uno y otro

Dios uno y trino para toda la eternidad.

Amen

Bramó el gobernador preso de rabia

Manda azotarla

En mano más fuerte resiste

Y más fuerte ante el látigo Eulalia se muestra

Y cuando el tirano ordena despedazarla con garfios que desgarran sus carnes cruentas

Más firme la virgen se muestra.

Contando el número de sus heridas abiertas

En Xto. se alegra y sus triunfos celebra con voces sonoras

Y muestra sus cabellos tintos en púrpura

En ellos se graba como un trofeo máximo del nombre de Xto.

El pretor de Mérida rojo de ira

Manda derramar aceite hirviendo

Sobre sus tetas.

En cal viva la sumergen su cuerpo se quema en una ducha de agua hirviendo

Echaronla plomo derretido

Y no fue menor el tormento de la ceniza después de la cal viva y el plomo liquido

Sufrió con templanza y valor la hermosa virgen tales torturas sin pronunciar palabra.

Al expirar nevó copiosamente y una paloma blanca surgió de su boca que en el cielo volaba.

El lictor y sus verdugos quedaron aterrados

y sorprendidos y toda la ciudad de Emerita Augusta evoca desde entonces a la virgen Eulalia que dio testimonio de Cristo

cuando Diocleciano imperaba

 

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