viernes, 2 de diciembre de 2016

ESO DE LOS PREMIOS LITERARIOS EN ESPAÑA ES UN PITORREO SIEMPREE SE LO DAN A LOS MISMOS. eDUARDO MENDOZA? NO CONOZCO A ESE JUDIO


  TONGO EN EL PREMIO PLANETA  

 

Antonio Parra

 

Dijo la pijota al puerco cierrate en mezquita no vayas a las preces. Ahora que es Ramadán y se escuchan las lilailas a todas por las emisoras árabes del satélite vengan acaso bien estas reflexiones. Me da envidia tanto fervor frente a la rutina y disipación y la desgana del cura de mi parroquia pero no se puede esperar otra cosa de esos obispillos por nombre Cañizares y Blaquez y que no se llaman no  Gil de Albornoz  o don Diego Ximenez de Rada o Francisco de Cisneros que templan gaitas y andan por los cerros de Úbeda, muy lejos de su grey, tanto como lo están del pueblo los políticos.

 El que no añasca desparrama dijo nuestro Señor Jesucristo. Sana envidia y miedo me embargan ante el espectáculo de esas mezquitas abarrotadas y nuestras iglesias vacuas y vacantes, son cosas que pasan. La maldición de don Opas se hace presente y llora la princesa Florinda en su cava y aquí cada mochuelo a su olivo y Chacun a son gîte que traducido del gabacho quiere decir yo voy a lo mío. Cada mochuelo a su olivo y haciendo de su capa un sayo.

 Tenemos al enemigo en las eras como aquel que dice y bajo los soportales de la plaza el personal se da de puñadas y de navajazos, se sospecha, se intriga, se conspira, se inquina en la gran jugada de todos contra todos. Es la maldición del último rey godo sobre nosotros. Aquí nadie se cierra en mezquita ni va a las preces ni extiende la alcatifa para prosternarse y poner el bullarengue en pompa mirando para la Meca. Alá es grande. Salam malikum, malikum salam, dicen los moros. Será la segunda gran invasión pero el personal yo voy a lo mío sigue discutiendo si serán galgos o serán podencos. Esto es el epítome de la insensibilidad dentro del aro del más atroz de los egoísmos. Se me caen los palos del sombrajo.

  La salada sardina hirió muy malamente a la gruesa gallina. A estas horas ya estarán en Mondoñedo con el engorde de capones que se servirán la cena de Nochebuena en la mesa del señor obispo. España es diferente como apunta muy bien mi colega y sin embargo amigo Pepe Meléndez. Sí, sí pero al freír será el reír.

Ya sé que Zenones y Zoilos como de costumbre me van a azuzar los mastines y voy a correr el gallo por Carnestolendas y haré malabarismos a las puertas del Gran Consorcio. Nada por aquí, nada por allá. Hocus pocus.

Ya siento el aliento del dogo a las nalgas que sí descalificaciones que si insultos oiga usted no puede empezar un incipit con permítame el sufrido lector que le robe su valioso tiempo etc hombre váyase usted a tomar vientos a la farola; así no se escribía ni en el siglo diecinueve que esto no es un chat el que venga atrás que arree; se me da un ardite de flemones y filomenos a su pesar ladran  mucho pues cabalgamos pero conozco el rostro del que se emboza y al que no le guste lo que digo me la trae floja y no estamos en ello para bailar rigodones ni chaconas –esos que se dicen ceremonioso son los peores me lo dice mi experiencia de tabernas y figones del agua mansa libérenos dios- sino para meter el bisturí. Don Árbol piropea a doña Carmen por su articulito.

Escribir se ha convertido en una necesidad física para mí, un paliativo a nuestras soledades pues ya los veníamos advirtiendo desde hace treinta años y los de la derechota nos pusieron la coroza y no nos subieron al asnillo a cabalgar cara atrás para endespués quemarnos, por la misericordia de Dios. Y si no lo consiguieron fue porque la Inquisición fue abolida en 1833 oiga.  No está el alcacer para zampoñas ni el verde para pitos ni el manto de la Magdalena para tafetanes. Si duro es el invierno ruso, más recia es mi raza que diría aquel general carabanchelero en una arenga a los de la Blau. Grande era aquel general que todo lo tuvo grande hasta el apellido. Siempre me acuerdo de él cuando paso por aquel hospital de Moncloa que antes llamaban del Generalísimo y que es hoy posada de todas las ratas y de todos los gatos de Madrid. Odian su memoria los malditos y esta es la razón que a mí que canto la verdad me hace abominable.

 Yo soy un español total: soldado injerto en letrado vita militia est que mira a los ojos  furentes del basilisco muy audaz y que como Velarde quiere matar al endriago. I had a dream. En literatura prima lo verdadero y sólo vale lo original la pluma que sale del alma y habla con voz propia. De manera que prefiero lo auténtico: Cervantes por debajo de Quevedo, A Jovellanos por encima de Feijoo. Alejandro Casona del que nadie hoy apenas habla un grandísimo poeta y dramaturgo está muy por encima de García Lorca  del que tanto se habló y no es más que un señuelo político por ejemplo pero que a los buenos catadores de textos sus versos y su teatro nos parece que no pasan de discretos a pesar de las perras que pueda coger al oír esto su adulador burócrata oficial, un tal Gibson (con el de Fuentevaqueros ha hecho ese irlandés pobretón en España mucho dinero) a su costa pero unos llevan la fama y otros cardan la lana y, aunque de gustibus non disputandum est, en literatura mucho de lo que pasa por oro es oropel. Han aparecido tesis doctorales hasta sobre los calzoncillos que llevaba el autor del Romancero Gitano el día en que lo fusilaron. Juegan con las cartas marcadas.

 Antes bastaba con escribir bien. Lucir ese espasmo de genio como una centella súbita en medio del camino que ilumina un escrito que merezca la pena; hoy ser maricón o tribadita es una carta credencial para el ingreso en el Parnaso. Vanidad de vanidades. Kai panta mataiotá. Y todo vanidad. Era el veredicto de san Juan Crisóstomo sobre lo efímero del mundo.

 El lameculismo siempre me puso de los nervios y en este país abundan soplones y pelotas que no veas. En número incomparable proliferan los tornadizos. Antoñito, calla la boca. Si hay algo grande en España es su lengua y su literatura que a algunos sufridores nos permite hacer un corte de manga a esos sabuesos de la circunspección y del recato. La cosa comenzó  - ¿quieren hacer de nosotros un cabrito a la estaca?-con aquel mártir aragonés que se cachondeaba de sus verdugos pidiendo que le dieran la media vuelta a la parrilla porque ya se le habían quemado las posaderas, dame la vuelta verdugo que se me ha de torrar ahora el cogote y la polla, pero a algunos siguen teniendo por lo que veo quemadas las entendederas y continuó con las coplas de Mingo Repulgo bien folgabas rey entre los setos con tus mancebos – Enrique IV otro que tal debió de ser marica- y sigue con las chocarrerías del arcipreste yo vi en Roma do es la santidad que todos al dinero facían humildad y por tal seguidilla de escarnio contra el papa le metieron en chirona cinco años a la sombra pero ni en la mazmorra se calló el bueno de Juan Ruiz que debía de ser fino.

Señoría ¿por qué nos quita de las buenas para que nos vayamos con las malas?, le dijo al cardenal Albornoz; esto, allá por los tiempos del cisma de Occidente cuando Benedicto XIII también en sus trece moraba en Aviñón a propósito de la problemática sobre el celibato y el de que los párrocos hubiesen moza. Vale, que me den la media vuelta que me torraron ya de un costado y el que los curas hubiesen moza o no poco importa. Lo mío es la mofa. Porque al amigo el culo al enemigo por el culo y al indiferente que se le aplique la legislación vigente.

 En esta profesión a los que llevamos el duende o el maleficio del olor de las imprentas siempre nos darán  de cuchilladas y uno camina por la vida con jabeques y costurones en el alma por ahora sólo intelectuales pero cualquiera sabe si un energúmeno cuando menos te lo espera te pega un tiro o te regala una cuchillada. Pasa nada. Hay que andar siempre a la mira y esgrimir la espada. Hecho caso omiso de las grandes trifulcas literarias del XVII Alarcón-Quevedo-Cervantes érase un hombre a una nariz pegado y arcediano todo esquinas amén de bujarrón (decía de don Luis don Francisco), poeta entre dos platos (piropo quevediano a Alarcón), y eres como un par de huevos fritos, los globos blancos de la mujer del gallo (contestación de Góngora a Quevedo)  y pasando por alto las burlas y desplantes de ese maestro del insulto que era Valle Inclán y al que otro colega le rebanó de un tajo la mano siniestra talmente que don Ramón fue de por vida manco, manco de Lepanto, y  es el cuento de nunca acabar  si nos metemos de hoz y coz en el panorama literario de nuestros días.  En concreto este verano con las diatribas entre el hijo de Julián Marías y Trapiello que menos bonito se dijeron de todo  o la de Umbral y Pérez Reverte aquí van estas flores.

Dijo la pijota al puerco mejor dicho dijo El Reverte  al  Umbral: .. Umbral tiene la bajonería de salpicar con su hábito de recordar a sus amantes cuyos maridos están muertos o en la cárcel toda su literatura. Su bello estilo. A todo esto añade su proverbial cobardía física lo que le impidió sostener con hechos los que desliza bajo el cobijo de la tecla. Pero al detalle iremos otro día. Cuando nos responda si tiene huevos”.  Bueno bonito bueno. Aquí tenemos a un alatriste  en plan matasiete.  Puso una pica en Flandes refrotando el libro de Quatrefages pero en eso no vamos a entrar ahora. La azacaneada writers community hispana que a mí me parece todo menos científica porque aquí de lo que se trata es de hacer escritores a dedo según la veleidad de los caciques literarios como Lara y su famoso premio Planeta que al bueno de Pombo sacó la polla que dicen los chilenos porque esto siempre fue una lotería lo de los premios literarios le tocó el premio gordo premiado con muchísimos millones de pesetas pero esta ficha que logró del bombo es un tongo como tantas cosas en la vida española últimamente donde todo está atado y bien atado y convenido y reconvenido con antelación para decepción e ira de los pobres escritores noveles que siguen creyendo en los reyes magos.

 Pese a esas trampas canallas de los concursos nosotros no  nos hemos apartado del oficio qué más quisieran ellos y seguimos escribiendo. A cada uno el tiempo lo pondrá en su sitio pero la salida de tono de ese bravonel  de los tercios viejos – y el que ese fulano sea el que venda más libros en España es un indicio de por donde andan de malparadas las letras castellanas- con más facha que enjundia es un síntoma del malestar creciente porque el marketing ha entrado a saco en el templo de las musas profanando la jurisdicción sagrada del arte de escribir.

 Aquí cualquier mendrugo se convierte en bestseller. Hasta los gatos gastan zapatos y como no tengas un arrimo mediático – ¿les cuento los plagios de Ana Rosa?- estás perdido. Los signos de los tiempos son los del Usurpador. Los del Interpuesto. El príncipe de la mentira manda en el rebaño y todos a balar o agachando cabeza como un buey duendo. Porque a lo positivo: ¿Quiénes son mis parientes? Mis muelas y mis dientes. Todo es un montaje, un compra-vende un correveidile. Tongo. Tongo ni quito ni pongo.

 El editor Lara ha sido un poco como el demolition man  de la literatura en castellano. Creo que no sale muy bien parado de una de las grandes novelas que se escribieron en España en los sesenta –  la quiso secuestrar- bajo la firma de un peso pesado de nuestra novelística. Me refiero a Zunzunegui que en el Premio una narración atroz donde recuentan las desventuras de un pobre abogado de provincias que sueña con los laureles del Olimpo. En sus páginas el cohecho la corrupción, la mordida, el engaño y la calidad moral del “Pizquitas” –José Manuel Lara RIP en la vida real porque hasta imita su acento y fala en andalusí y lo retrata de cuerpo entero y de su etopeya sale el ínclito mal parado: Manuel Lara era un mafioso mala persona- tienen su asiento.

Sin embargo los contubernios las mordidas y el lucrarse del sudor de los otros a este cordobés arribista que dijo haber hecho la guerra civil con los legionarios  de Franco le hacen rico después de haber comprado una editorial de medio pelo al falangista Félix Ros. Sus manejos y gatuperios le van a convertir en enterrador y enredador de la vida literaria española. Y en esas sigue su descendiente y heredero y si no les gusta agua y ajo y que lean ese libro descatalogado de Zunzunegui donde se formulan acusaciones muy gordas contra la prepotente editorial de Barcelona, una cuadra con escritores a sueldo  como si los novelistas y los poetas fueran caballos– el más peligroso y el más pelotillero Sánchez Dragó un mamachicho de los programas pseudo literarios de la tele donde únicamente lleva a sus amiguetes-. Ahora la lotería le ha tocado al bueno de Pombo al que yo veo pasear las manos  a la espalda la nariz acaballada los pelos como escarpias sotabarba rala y aires de intelectual de la rive gauche algo más delgado que hace diez años y los andares de jesuita como veía pasear – y por los andares éste no falla debe de haber sido de la Compañía- por las rampas de la Cardosa comillense  a los maestrillos en la gran acera cabe el Intercambiador de Moncloa escoltado cada día por un efebo diferente.

 Es una verdadera tristeza pero resulta que en estas calendas para escribir y publicar hay que  abjurar de tu patria y de tu religión renunciar a la familia, ser de la acera de enfrente y militar bajo las banderas arco iris de Zerolo. O ser tribadita o bollera o darle caña al mono. Eso nunca vive dios como tampoco montar en globo. Maricón no.  El flamante Planeta ¿de qué mansarda nos habrá salido?  Sus libros huelen un poco a gatizo pues conocida es la afición de este santanderino con el que me topé  en Londres en los chupicaldos que daba Fraga en la embajada pasando más hambre que el alcalde de Cork pues conocida es su inclinación por la raza felina, vive en compañía de un gato por nombre Fortunato.

 No es más que un mesnadero de Botín, mesnadero en su mansarda. Pero eso; le ha tocado el bombo y aquí el que más chifle capador. Aunque no me desanima este afán de tener los todopoderosos de la banca y la edición a su recaudo escribidotes lacayos políticamente correctos que le rían los pedos al sistema. Ya se lo dirán de misas. Con su pan se lo coman y con su gallofa literaria, yo prefiero otros bocados más exquisitos.  Sigo en el machito emborronando papel. Nulla dies sine linea. Ya le dicho a mi Helen  la hija inglesa a la que hice albacea  de mis papeles y de mis libros que cuando me muera tire de gaveta pues yo siempre fui un escritor para el cajón. You take them all, my sweet, que ahí hay mucha enjundia encerrada y de esas carpetas puede salir mucho testimonio. Confieso que he vivido. Y en español total.

Mar gruesa de otoño caliente pero llegaron las lluvias y el Manzanares en alfaida, viento de bolina navegando en zozobra y yo me siento en el carel de mi barca lontananza de recuerdos y me viene a la memoria la ilusión y la aplicación con la que yo escribí en treinta noches del otoño del 70, copié a carboncillo una novela corta “Silvino Lainez”, cuando yo era un teacher en la localidad  inglesa de Edenthorpe. Y la envié a un concurso de Madrid que promulgaba una sociedad teósofa en realidad era una inmobiliaria que se llamaba Ramiro Calle. ¡Qué desilusión cuando regresé  de Londres a recoger el original en una calle del distrito de Salamanca las navidades del 71! No me tocó ni la pedrea.

 Yo no soy marinero por ti seré. El que salió en el bombo aquella vez fue un colega de cuyo nombre no quiero acordarme. El libro premiado lo compré o me lo mandaron y se me cayó de las manos. Pensé éste solo sabe hacer palotes escriba en portugués en catalán limusín o en aquitano. No marré en el juicio aunque mareé un poco la perdiz. El triunfador ahora pinta angelotes. El arte de Apeles tiene poco que ver con el Terpsícore.  Y se lo diré a sus jodíos morros aunque se cabree. El hecho de que te premien o no me es indiferente. Uno ha nacido y vive en escritor.

 Es para lo que está en este mundo aunque claro está  escribir en la corte de Doña Ficticia mucho peor que en la de Isabel II –Larra dixit- donde era llorar hoy es gemir a moco tendido y berrear y crujir de dientes toda una gehenna bajo la mampara de cristal. Poco importa, ¡qué más da!, de nimis non curat praetor y lo que sea sonará. La mentira va por arriba mientras por abajo el torrente de la verdad circula por veneros soterraños. Nunca fue más cierto el aforismo de que el buen paño en el arca se vende. ¿Y qué dijo la pijota al cerdo? Quítate de ahí que me manchas. Ya lo saben. Pues aplíquense el cuento. ¡Tongo, tongo pero a Pombo le salió el bombo! O sacó la polla. Ya me dirás.

 

 

 

 

 

 

 

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