sábado, 7 de enero de 2017

presentación de mi libro sobre el Lazarillo de tormes carta a Guillermo Herero periodista del Adelantado de Segovia






EL LAZARILLO OBRA DE ANDRÉS LAGUNA. SEGOVIA EPICENTRO DE LA NOVELA PICARESCA

 

Estimado colega: contesto a tu amable llamada telefónica.

 

Andrés Laguna el gran humanista segoviano, médico de orina y pulso del emperador y del papa de su tiempo, es una figura poco estudiada sobre todo en sus obras más importantes que son el Crotalón y el Viaje a Turquía. El Dioscorides fue el que le dio renombre.

Estudiando comparativamente los textos del Lazarillo se aprecia enorme paralelismo de estilo con los dos libros citados. Se fundan mis afirmaciones en los descubrimientos del filólogo francés Marcel Bataillon edn la biografía escrita por nuestro paisano nacido en Torreadrada el Dr. Hernando y en los descubrimientos de la archivera catalana de la Casa de Medina Sidonia, Mercedes Aguiló, que encontró un manuscrito del Lazarillo de Tormes entre los papeles del escritor y gran político granadino Diego Hurtado de Mendoza. La copia no fue firmada. Seguí indagando porque aparte de periodista trabajé en el CIDA (Centro de Investigación y documentación de Archivos del Archivo General de Alcalá donde me jubilé) y por mis averiguaciones llegué a la conclusión de que el Doctor Laguna que era médico del Papa reinante vivía protegido en la casa del embajador de España en Roma y era legado del emperador en el Concilio de Trento. Esa pista me llevó a la conclusión de que el Lazarillo publicado en Amberes en su primera edición, donde por casualidad también estuvo de catedrático en Lieja nuestro eminente paisano, tiene todas las trazas de haber sido escrito por él, teniendo en cuenta la construcción de la frase, el léxico vibrante, la ironía, la resignación ante las adversidades, el humor, la tendencia a salpicar su ingenio con jugosas sentencias paremiológicas (refranes).

Es más sostengo que el Viaje a Turquía es la continuación del Lazarillo, un libro que concluye in medias res cuando el personaje decide embarcarse y convivir con los atunes en una galera adonde le llevan sus desdichas; esto es a Jerusalén.

El libro es un estudio de otros textos del genero picaresco: Quevedo (el Buscón nació en Segovia) Jerónimo de Alcalá, la "Niña de los Embustes" etc. Pervive a mi entender la idea de que Laguna era un humanista, hombre completo del Renacimiento, de una gran capacidad creadora y de una disciplina aterradora para el trabajo porque era tambien naturalista y herborista, uno de los introductores de la medicina homeopática y tuvo amistad con Erasmo, Vives, Tomás Moro...

He aquí un segoviano para todos los tiempos de vida inquieta y errante. Sus orígenes son conversos pero son precisamente los conversos, que aceptaron a la fuerza de grado o por conveniencia, la religión católica, quienes van a ser el alma de la literatura castellana, de las artes, la filosofía, la medicina, la enseñanza y las ciencias. 

Como muy bien señala el Marqués de Lozoya los cristianos nuevos se integraron en Segovia y no sufrieron persecuciones como en otras partes de España y Europa " pero vivían siempre alerta".

Abundando en lo mismo, Andrés Laguna yo mantengo que era clérigo pues donó un beneficio a un hermano suyo en Mozoncillo y tuvo un pleito en Roma y lo ganó. Otro de sus hermanos llegó a obispo. Hubiera sido mi deseo paliar las exageraciones o tergiversaciones con los que algunos historiadores tanto españoles como extranjeros abordan un tema tan delicado "pro domo sua".

La otra parte del libro la dedico a contar alguna vivencia de la infancia en mi querida ciudad, que fueron prácticamente las del insigne escritor, que él añora y por las que siente nostalgia toda su vida. En esos capítulos hago una semblanza de cómo era la ciudad años atrás, trato de reflejar las costumbres de mis paisanos con sus virtudes y sus defectos.

El capitulo final lo dedico a Oxford cuna del humanismo y donde residí algún tiempo.

De antemano, sé que es un tema polémico y que algunos se rasgarán las vestiduras pero que lean al Lazarillo, el Crotalón y el Viaje a Turquía y comparen.

Ni que decir tiene que estas obras tienen un intento didáctico y reformista. Quieren mejorar las costumbres eclesiásticas y ponen en berlina algunos abusos de los clérigos que posteriormente fueron corregidos por el concilio de Trento.

En cualquier caso me siento muy contento de mi libro que he dado a la estampa después de muchos años de trabajos e intensas lecturas.

He puesto al Lazarillo los faldones de cristianar, llevándolo a la pila de agua bendita, pues hasta ahora era expósito.

Mi vida ha sido la literatura. Viva la literatura española que guarda muchos secretos que aun no fueron desvelados

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