lunes, 27 de marzo de 2017


UN FUNERAL

 

Hijo de perdición fue el inventor del papel de estado. Ahora nos vienen con lechetreznas.

Hay que hacer antesala en cá el sepulturero y contemplar el atrezzo inmobiliario.

Un ujier espía nuestra pinta desde dentro de un reloj de cuco pues hoy enterraron a una reina de lo Inmediato.

Olía a carne quemada que olor tan espantoso en el crematorio de la M30. Iban y venían las reinas de las mañanas de luto riguroso enfundadas en sus gafas de sol. Todo es oscuro e incierto como la muerte hoy. A la difunta la hicieron ceniza.

Quería vivir muchos años y se tomaba un gintonic todas las tardes a imitación de la reina madre.

Amaba el dinero los bolsos de lujo y los restoranes caros, era tacaña como su tatarabuelo el ministro de la Isabelona que se hizo súper millonario con los bienes de la iglesia.

TODO SE ACABA. Una vela a dios y otra al diablo. Mucho figurón. No aceptaba la decrepitud octogenaria y, coqueta, jamás decía su edad.

Hay que hacer silla y tertuliar para luego pasarse por caja. En el entierro estaban el perro Paco y el cura Ángel el indómito clérigo trabucaire de las enejes bien atacado con el tapabocas rojo que nunca falta a esta suerte de eventos, indispensable en cualquier sarao.

Tres bodas y un funeral el cura siempre está ahí agazapado. Amistad de famosos y luego pasar el cazo. Fue una triste despedida un tanto viral. Pero acudían todos y todas las del gineceo y el mamoneo a chupar cámara. En otras partes otros muchos santos mártires confesores y santas vírgenes. "santa... santa supita" clamaban los esportilleros del agua de la fama y Verumtamen dijo no es sentencia firme. Dejad que pasen unos años. A ésta la quieren subir al cielo por la vía rápida como a su amigo Wojtyla.

Por el momento, Verumtamen, bien están los santos y santas en sus retablos y que allá nos quieran esperar muchos años. Echa un trago en su memoria.

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