sábado, 1 de abril de 2017

BECQUER







BECQUER TARAZONA CARTAS DESDE MI CELDA


Poeta mayor de la lengua castellana Gustavo Adolfo Becquer se manifiesta como un excelente prosista y periodista en Cartas desde mi Celda. Tuve la suerte semanas atrás de visitar el monasterio cisterciense de Veruela. Está igual que cuando él lo dejara; un apartado recinto a los pies del Moncayo entre Somontano, Trasmoz y Añón con sus matacanes torres, almenas y tumbas de jaspe enterramiento de abades y de señores feudales reliquia del Medievo arrasado por la francesada y por la desamortización del nefasto  Mendizabal. Al pie de un cruceiro a la entrada del cenobio se erige la cruz de mármol donde se sentaba el poeta cada tarde en espera de la diligencia de Tarazona que traía el correo con el periódico La Correspondencia a cuya redacción enviaba las cartas. Son una referencia geográfica etnológica costumbrista e histórica del país. El vate sevillano enfermo del pecho buscó la salud y el retiro del ajetreo de la Corte. El vandalismo la envidia la incuria por el pasado campan por sus respetos. Todo lo que no es nuevo se menosprecia… a la inflexible línea recta se sacrifican las calles  nuestros barrios moriscos llenos de sombra fresca y una tras otra vienen abajo murallas romanas fenicias y godas. El autor de Rimas y Leyendas vive con angustia la mentalidad del ensanche urbanístico que alteró el semblante de nuestras viejas ciudades.

CONTINUARÁ

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