2026-02-18

ELOGIO DE RATZINGER. CRUCIFICARON AL BUEN PAPA ALEMÁN EL CUAL MERECE ESTAR EN LOS ALTARES Y SER INSCRITO EN EL CAPÍTULO DE LOS SANTOS

 

   RAMA DE OLIVO BENITO XVI

Antonio Parra

Benedictus Dominus Israel. Con este cántico del Salmista que inicia el oficio de Maitines en los conventos de rito católico pudiéramos abrir este comentario de urgencia a la designación de un bávaro para la Cátedra de San Pedro. Esta vez las profecías malaquianas parecen ofrecer una consistencia y fiabilidad sorprendente. El epígrafe rama olivarum corresponde al penúltimo de la lista. Sólo queda otro Petrus Romanus. Para más inri, el olivo, en la heráldica benedictina, es el envés de la medalla. El haz,  “ora et labora”.

 Los hijos de san Benito de Nursia, dotados de su singular paciencia y de su gran laboriosidad, lejos de las guerras y las convulsiones que agitaron al Viejo Continente, supieron conservar una espiritualidad que ha transmitido mucha ciencia. El espíritu benedictino es una manera de ser y de estar. En la sonrisa del papa electo y su primera alocución en latín, instando a la unidad entre cristianos y al perdón ecuménico, y en su voz clara y débil, hemos detectado toda esa sabiduría afable, esa juventud de una Iglesia peregrina en el mundo, que se renueva constantemente.

 El dedo evidente del Espíritu Santo lo ha marcado sobre la frente. Que Él conserve a Benedicto XVI muchos años. Estamos seguros de que su pontificado, en la continuidad del de Juan Pablo II, va a ser tan arrasador como el precedente. Viene de Alemania, la patria de Lutero y será seguramente un allanador de caminos, retranqueará los baches y tornará lo curvo en derecho. Prava in vias rectas.

SHALOM

  Nos domina la impresión de que dentro del camino acometido por su predecesor magno éste no va a ser un pontificado mediático sino reformador. Un verdadero faro de fe con la altura de su carisma intelectual. Ha sido preconizado un escritor, un teólogo gigantesco, casi un monje, que conoce bien la curia y los problemas que tiene la Iglesia. Encontramos en su rostro y en las maneras suaves de este alemán un parecido sorprendente, más que con el  hagiónimo precedente, Benedicto XV, con el papa Sarto, esto es San Pío X..


Hasta la reforma protestante, Alemania era el baluarte del dogma. Germania semper fidelis. Era la línea medular, dada la solidez del carácter tudesco, de la Iglesia romana. Pero hay otro aspecto que no quisiéramos obviar ya que estamos jugando a los símbolos y a ese lenguaje críptico de saber leer entre lineas que siempre hay que tener en cuenta cuando se estudia la vida y la historia del cristianismo. Y es que el olivo o el crecal, el árbol sagrado del pueblo hebreo, figura en los emblemas de Israel subrayando el mensaje de una de las palabras más hermosas en el lenguaje humano: shalom.

En un artículo anterior sopesábamos desde estas mismas páginas de Vistazolaprensa las grandes posibilidades del cardenal Ratzinger, uno de los grandes impulsores del diálogo de la Iglesia con la Sinagoga. Su nombre juntamente con el del arzobispo de París, cardenal Luftinger, sonaba con fuerza para la sucesión de Juan Pablo II, pero el cardenal francés, muy enfermo, y habiendo perdido casi la voz, fue apeado en la carrera lo que permitió la designación de Ratzinger, casi por aclamación, en el último conclave. Aguarda una inmensa y complicada labor por esas lindes.  

Las relaciones del recién preconizado Papa Joseph Ratzinger con los Benitos (OSB), la más antigua orden de la Iglesia, son muy estrechas. Cada verano pasaba una temporada en la abadía de Montecasino. ¿El nombre de la rosa? Algo más. Tenemos un escritor y un pensador que acaba de calzarse las sandalias del pescador. Ya han empezado a recogerse los primero frutos.

 El patriarca Alejo II  ha enviado un mensaje de felicitación al pontífice electo que el domingo será preconizado en San Pedro en una de las ceremonias litúrgicas, y que guarda el latente sello de Bizancio en todo el ceremonial, más impresionantes que darse puedan. Hay que reconocer que el Vaticano sabe hacer bien estas cosas y que a lo largo de estos días, sabiendo sacar fuerzas de flaqueza y poniendo a contribución todo ese “know how” y esa potencia de imagen que tiene la televisión - han sido unas jornadas que maravillaron al mundo haciéndonos soñar y sacandonos de las miserias de la rutina mediática y de la zafiedad polanquista- y que Roma ha vivido su  hora magna.

ENCUENTRO CON ALEJO II


Se da por seguro que la primera visita que gire Benito XVI al extranjero será a Colonia, su patria, para abrir el Congreso de la Juventud, pero la segunda puede ser a Moscú donde abrazará al patriarca de todas las Rusias, cabeza visible del mundo ortodoxo, habida cuenta de las dificultades por las que pasa el patriarcado de Constantinopla, sometido a la férula del Islam. ¿El nombre de la rosa? El nuevo papa es un regalo a la Iglesia que baja desde la cima, desde los altos adarves de Montesacino. Llega con el espíritu de oración, de culto a la belleza, de paz y tolerancia que fraguaron el ser de Europa. Pero sin desdeñar a la tecnología y sabiendo sacar provecho, en la linea de su antecesor, de los nuevos inventos, de cara a su labor misionera.

La imposibilidad de viajar a Moscú fue la espina que se llevó clavada a la tumba Juan Pablo II quien no pudo consumar su sueño de un acercamiento a las cristiandades del Este él que precisamente más había laborado en favor de la caída del Muro de Berlín. Era el resultado de las miserias y grandezas de la política, donde siempre se pisa un terreno anegadizo de pasiones humanas y de prejuicios históricos: todas las guerras de religión entre los uniatas, “raskolniki” y “provoslaski” entre la sede de Estanislao y de Kiev la Santa.

 Pese a lo cual y como decía Sta. Teresa Dios escribe al derecho con letras torcidas. ¿Comunistas? Ya no quedan comunistas. Les pasa igual que a los franquistas. Ni siquiera la estanquera de mi barrio se proclama como tal. Si hoy hasta don Santiago Carrillo se confiesa un demócrata de toda la vida. Pero la oposición a la Iglesia sigue siendo tan fuerte como en los tiempos de Stalín y no en Rusia precisamente, sino en la vieja y católica Europa que ha asumiendo los criterios legos de Termidor  está tratando de volver la espalda al patrimonio milenario de la Cruz no citando siquiera de pasada al cristianismo en sus constituciones.

 En este sentido el diálogo con el mundo judío de este papa que accede de un país como es Alemania donde ha nacido la Teología del Holocausto - vino siguiendo los programas de la DW desde hace tiempo y compruebo que casi un setenta y cinco por ciento de la información se refiere a lo que ocurrió en los Läger o campos de concentración- se promete fructífero. Su elección ha sido acogida con beneplácito en Tel Aviv y en Jerusalén. La comunidad palestina y el gobierno Sharon hacen votos porque se continúe el diálogo emprendido por el papa anterior que fue a rezar al Muro de las Lamentaciones. El papa Ratzinger cabalga en las alas veloces del alazán de la profecía. Puede haber sorpresas. En algunas cosas podría ser muchísimo más renovador de lo que se supone, para decepción de sus furibundos detractores. 

UTILIZACIÓN DEL PLURAL MAYESTÁTICO


Su apelación a la unidad y al espíritu ecuménico que se ha desvirtuado o no ha conseguido ser implementado según el mandato del Vaticano II. El espíritu y la letra del magisterio de dicho concilio en parte - y ése es uno de los dramas de la hora presente- no ha conseguido ser llevado a la práctica. La peroración en latin de Benedicto XVI, que es el idioma de la SRI, a los pobres latinistas como yo que vemos con pasmo cómo tan hermoso idioma está siendo descarrilado de los programas educativos, no ha podido por menos de emocionarnos. Es todo un indicio. El nuevo papa va a ser acérrimo en la defensa del dogma y de la tradición pero muy delegante e incluso laxo en cuestiones de disciplina eclesiástica, habida cuenta de su apelación al ecumenismo, y todas esas cosas que no constituyen materia de fe, como puede ser la ordenación de hombres casados o el afianzamiento del papel de las mujeres cerca del altar, la formación del clero, acabar con el síndrome de los seminarios y de las iglesias vacías y esas pavorosas crisis que vivimos en la católica España, la defensa de los que dan testimonio, el acercamiento de razón y fe que no tienen porque ir separados sino caminar de la mano.

Pero ya lo ha dicho al condenar el relativismo y la moral de circunstancias. No nos podemos pasar la vida hablando de condones y de pobres varones que han tenido la desgracia de nacer, o hacerse por vicio con inclinaciones sexuales desencaminadas o antinaturales. Eso es casuística pura, poco atañedera, al contrario de lo que pretenden las fuerzas oscuras, al corpus dogmático, a la economía de la salvación,  a las verdades duraderas del mensaje de la salvación. Cristo no vino a condenar sino a perdonar a los pecadores. Al hacer mención de ese relativismo que nos invade Benito XVI hacía una llamada a la conversión, al famoso “metanoite” paulino. Convertíos. Mirad hacia la puerta de los dones donde se oculta el rostro del Redentor con palabras de aliento para el caído gracias a la sublime fuerza del amor. Con palabra humilde y gesto sencillo y volviendo a utilizar el nos del plural mayestático- sublime opción- ha hecho un canto a lo Absoluto precaviendonos contra lo acomodaticio y lo inane de nuestras vidas marcadas por el egoísmo y los avatares de la política.  Dejemonos de tonterías. Quememos al hombre viejo. Abandonemos lo que sobra, demos de lado a una moral de circunstancias. Eso es el relativismo. Ratzinger ha recobrado la vieja autoritas de una Iglesia mater et magistra que ha hablado por su boca haciendo un canto de exaltación a la dignidad de la persona humana, del hombre hecho a imagen y semejanza de Dios.                  


Esta invocación soteriológica, en el más puro estilo del lenguaje eclesial, y en latín, lengua de la catolicidad universal poniendonos en guardia contra la existencia de la culpa y de nuestro barro pecador, nos afianza en los valores eternos de un mundo que cree más en lo inmanente que en lo trascendente. Puede que nos encontremos ante un pontificado menos político que el anterior pero que también arrasará. Éste puede ser el papa de todos. Viene el Gran Pacificador. Los ojos del mundo tornan a Roma. Ya hay un benedictino en el trono de Pedro. Roca de Israel.  Por mucho que arrecien las galernas de la persecución, y por todas las trazas ésta seguirá desencadenándose aunque por el momento sin un carácter cruento, las potencias infernales no harán zozobrar la Nave del Pescador. Para celebrarlo nada mejor que el cántico del Benedictus Dominus Deus.Congratulémonos. No tengamos miedo. Nolite timere. Un gran pontificado tenemos por delante aunque, en principio, por las reglas de la Naturaleza puede que éste sea más breve que los anteriores, y que a las cristiandades sepa a muy poco. El hermano cura del cardenal Ratzinger que regenta una parroquia cerca de Munich ya expresaba su inquietud por la salud frágil del nuevo obispo de Roma, parecía muy apesadumbrado y temía por  Joseph. ¿Será el último papa que conoceremos en nuestros días? Poco importa. El barco de Pedro seguirá navegando cuando nosotros nos hayamos ido. Ramo de olivo. Casi empiezo a desdecirme de lo dicho sobre las Profecías de san Malaquías, un asunto que he seguido con pasión a lo largo de casi dos lustros en esta vez se consumaron los augurios de san Malaquías cisterciense y se confirmaron los pronósticos de las quinielas papables. El germano entró papa en el conclave y no salió cardenal..

 

21 de abril de 2005

 

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