2026-01-28

tuve la suerte de contar para los españoles la Era Wilsopn, un tiempo placentero, sion acrimonias y donde la democracia se hizo efectivo. Un tioempo olímpico sin corrupción. Marcia Williams era la eminencia gris del gabienete de Harold Wilson. Tan indispensable para él como su cachimba

 

Canto a Toral

Posted: 16 Feb 2019 04:24 PM PST




Palacio de los Guzmanes






TORAL DE LOS GUZMANES

Grandeza desahitada
Un villorrio polvoriento oculta su mirada
Entre los chopos
De la llanura riberas del Esla cepas del clarete
Y bodegas escondidas entre túmulos cantores de Bacol con aire de parranda un canto a Baco
Sale a vuestro encuentro la casa troncal palacio ducal de los guzmanes
Cien obispos mil capitanes
Doce reinas mil bastos, treinta copas, cuarenta oros, trescientas coronas y una sola espada
Aquí se encierran los cuarenta naipes de la baraja
Tres putas y un boticario
Toral la de la cruz colorada que lucen al pecho reyes, marinos e infantes
Godos son ellos hasta las cachas
El palacio de adobe es hoy casa deshabitada sin lujos ni torreones
Paredes rojas como la sangre de España
Gravedad en los semblantes
León siempre tuvo recio y augusto mirar
Muros que parieron reinas e infanzones
Y monjas de Santa clara
Eugenia de Montijo fue su gala
Emperatriz de Francia
Raza de conquistadores y predicadores
Fuego místico
De Santo Domingo un guzmán el que el rosario inventara
Y aquel gobernador de tarifa el que arrojó el puñal
Al rfey moro para que a su hijo matara
No se rinde León
Siempre fue firme esa plaza
El espíritu del Conde duque cabalga por estas pampas
Brilla la honra heroica  sobre esas tapias desvencijadas

EL HOMBRE QUE INVENTÓ EL ESTADO Y TENÍA A ESPAÑA EN LA CABEZA

Posted: 16 Feb 2019 04:04 PM PST


IV CENTENARIO CONDE DUQUE OLIVARES

Aparecido dos capitulo en CORREO ZAMORA, agosto de 1987

Pocos españoles tan polémicos y de tan brioso rasgo y que hayan dejado en pos de sí huella tan señalada como el conde duque. Este año se celebra cuarto centenario de su nacimiento. Un orto que en contramedida significa el ocaso del imperio la secesión de Portugal el amotinamiento de Cataluña y el enojo de Aragón. En Flandes se puso el sol. El nombre de Gaspar de guzmán y Pimentel rivera Velasco i Tovar – un godo de cuerpo entero no hubiera sangre más limpia que la suya en castilla irá unido a dos señalados conceptos que los españoles tienen en alta estima: el poder y su excelencia, la pasión por la literatura y la pintura (eso era antes). Decir conde duque de Olivares es decir ambición mando. Es la idea que trasmina en el grandioso retrato ecuestre que Velázquez legó a la posterioridad a lomos de ese caballo puesto de manos y haciendo la empinada el jinete con los arreos de capitán general sombrero chambergo banda y bastón de mando mirando altanero para la cámara al fondo el perfil serrano de la sierra de Guadarrama skykine de encinas chaparrales y quebradas a lo lejos. El caballero se ofrece a los ojos del que mira con garbo de apoteosis triunfal. El valido del monarca español estaba al frente del mayor imperio que conocieron los humanos desde Roma. Don Diego de Velázquez transmite a su paleta esa sensación de orgullo y energía del ovante caballero con dominio de rienda y estribo como diciendo mío es el mundo.
Había nacido en Roma cabeza de la catolicidad donde su padre el aristócrata sevillano era embajador de España ante la santa sede. Los guzmanes (gut y mann hombres buenos en la lengua germánica) eran godos por los cuatro costados y aunque aposentados en Sevilla desde Fernando III el Santo su casa solariega la tenían en León: Toral en la vega del Esla y Toro fue la ciudad que más amara. Durante sus estancias en la corte se retiraba a una casa de campo en Loeches.
Quien tuvo retuvo y el que hizo deshizo. Nada se movía en España sin su consentimiento ni papel que no pasase por su mano. Hombre oficinesco pasaba largas horas en su despacho desde las seis de la mañana hasta la noche (hasta sus enemigos reconocen y alaban su patriotismo y su capacidad de trabajo). Él es el padre de nuestra burocracia. Inventó el papel de estado. Nos imaginamos a don Gaspar en manguitos trabajando a la luz de una vela caladas las antiparras con montura de concha. Suena el golpe de tampón lacrando cualquier documento. Archívese, sobreséase lácrese. Cuando perdió la privanza de Felipe IV acabó de corregidor en la villa de Toro. Tenía una idea de la España total y unitaria en la cabeza. Su enérgica replica a la insurrección de los Segadores evitó la secesión catalana aunque ello costara la segunda de nuestras guerras civiles la primera la de los comuneros y después vendrían la carlistada y el funesto 36, intentó sofocar a sangre y fuego el levantamiento portugués contra la corona española pero la muerte le sorprendió en su querida villa de Toro cuando prevenía un ejercito contra el portugués.
Fue mucho mejor corregidor que primer ministro (les llamaron validos pero su función se equiparaba a los de un premier británico) España crió buenos alcaldes y malos hombres de estado. España tiene la sangre municipal y espesa. Prevalece la inmediatez porque aquí la política fue un reclamo a la cleptomanía. Como muestra valga un botón. La Cataluña independentista de Jordi Pujol transformada en cueva de ladrones. En don Gaspar, sin embargo, porque venía del gran misticismo católico predomina la pasión del poder sobre el oro. La austeridad el estoicismo pero también la soberbia la contumacia y un cierto aldeanismo en la visión del mundo. Castilla desprecia cuanto ignora. Su acendrado fervor de viejo católico le hizo cometer atropellos y tomar decisiones impolíticas que no favorecieron a sus súbditos. Tiene la figura de don Gaspar resabios de cacique. Y España en su declive se batía contra todos; Francia, Inglaterra, Portugal, los estados pontificios. Conjuras en Venecia sublevación de los moriscos en Valencia y en Granada. Toda Europa ardía en contiendas de religión y el grande de España animoso trabajador altanero hubiera sido un buen corregidor de cualquier villorrio castellano mecenas de los poetas y protector de los conventos y mentor de fiestas y cuchipandas de toros y cañas pero le faltó talento y mano izquierda para transformarse en un Richelieu, su gran enemigo, por cierto.
Todo lo demás ha sido contado por plumas tan eminentes como Gregorio Marañón aunque al famoso clínico e historiador según Julio Camba que decía que el doctor Marañón era el español que no se reía nunca le faltaba el sentido del humor. Su libro sobre el valido plenipotenciario de Felipe IV es un ejemplo de cómo este personaje fue tan maltratado por la historia injustamente porque el periodo de su mandato coincide con el triunfo del arte español en pintura en arte dramático en novela. Las musas mimaron a esta España contra todos dando a nuestra patria un tiempo de esplendor como no ha conocido nunca.
El sumo pintor de cámara es Velázquez y don Diego trasladó al lienzo desde su taller en Sevilla toda esa augusta vividura representada por Quevedo Lope Calderón Cervantes Tirso de Molina el Greco. ¿Fue su vida la historia de una ambición que terminaría en quimera? Cuando el conde duque ministraba un veterano de la campaña contra el turco mutilado de guerra y que se ganaba la vida como alcabalero plasmaba en un libro el sueño de esa quimera de esa utopía y así nacía el Quijote.
Nacido en Roma el día de Reyes de 1587 segundo vástago de enrique de olivares virrey de las dos Sicilias embajador ante la Santa Sede, contador mayor. Todos los blasones convergían sobre la cabecita de aquel bautizando en la pila de Santa María la Mayor. Sólo le faltaba la corona de rey. Su juventud la pasó en Salamanca donde se doctora en leyes. Este temple de jurispericia va a ser el baremo de toda su carrera política. Ejerció la cátedra de derecho Canónico durante algún tiempo y estuvo a punto de alcanzar las ordenes mayores pero el joven rector de Salamanca en contra de la costumbre de los “segundones” no siente inclinación por la vida eclesiástica aunque Felipe III le concede una encomienda y le nombra reitre de la orden de Calatrava pero du fervor religioso y su acendrado afán de defensa de la catolicidad, que le lleva a la política, va a ser una de las pautas de su carácter. Vive un tiempo de exaltaciones religiosas y atraviesa en su vida por etapas místicas. Hombre de su tiempo al fin y al cabo y fiel representante de la España que le tocó vivir que era una España milagrera y que se creía la nación destinada a extender el reinado de Cristo por todo el orbe. No tenía hijos. Su mujer doña Inés de Zúñiga pasaban los años y no le daba un descendiente varón al conde duque. Su confesor un jesuita organiza una novena en el convento de san Placido y para rogar la intervención divina. Y mientras el coro monjil salmodiaba Vísperas una tarde de febrero en el convento benedictino de San Plácido el conde y su esposa en un aposento del trascoro “encargaban un niño a la cigüeña”. Patética escena muy típica de la España ascética del siglo XVII cuando algunas monjas alumbradas, y el convento de san Plácido donde el propio rey tuvo una novia novicia a la que visitaba por las noches (el mito de don Juan) fue epicentro de algunas demasías de “deixados” y anduvo bajo la mira de la inquisición.
 Quedó preñada la condesa y algunos de sus biógrafos aducen esta anécdota como demostración de la fe católica que pervade el temple del estadista y su creencia en el milagro. Un coetáneo suyo el embajador Forner que representaba al señorío de Venecia en Madrid escribe textualmente: “Realiza cada mañana su ejercicio y el Día de Difuntos tiene por costumbre acostarse dentro de un ataúd rodeado de cirios. Habla como un fraile a sus criados  de lo efímero de la existencia  de las vanidades de las cosas a las que desprecia solemnemente” Ciertamente, tenía en poco las galas y las glorias mundanales excepto el poder que en un personaje de su categoría no era vanidad sino instinto,
Elliot, Marañón el padre Salazar y Vico lo describen como un tipo robusto de una cierta tendencia a la obesidad, cargado de hombros con un pabellón nasal potente de tez trigueña cabellos rubios y de elevada estatura. Gastaba peluca para esconder su calvicie. En su mocedad fue ingenioso y amigo del donaire travieso estudiante en Salamanca pero después de casado con doña Inés en 1607 su vida matrimonial se muestra intachable, lo que no deja de ser un contraste en aquel Madrid de depravadas costumbres: alumbrados, galanes de monjas, en aquella villa y corte que Quevedo constata como “enjambre de putos y aritméticos hombres mujeres y mujeres hombres” transexualismo y travestismo en acciones y pelillos de virilidad ambigua. Tusonas de picos pardos tampoco faltaban. “Han llegado irlandesas y hay renuevos en la casa del tócame Roque” escribe en las Zahúrdas de Plutón informando a un amigo ausente.
Un pueblo tan festero como el madrileño la mayor parte de los 365 del año se los pasaba de holgorio o bien honrando a algún santo o celebrando algún acontecimiento tan importante como los esponsales del príncipe Carlos de Inglaterra con una infanta. Aquel príncipe no tuvo suerte. Acabaría sus días en la torre de Londres siendo el primer monarca inglés al que sus súbditos cortaron la cabeza. El matrimonio no llegó a celebrarse porque el conde duque aduce que el pretendiente de la infanta Margarita de Austria no es católico. Se alojó en la casa de las siete chimeneas y volvió a Londres colmado de honores, de regalos y muy agasajado y festejado con corridas de toros y cañas y autos sacramentales pero compuesto y sin novia.
El conde duque fue temido y odiado. Ese odio traspasó las fronteras de la muerte en Toro en 1645 a 22 de julio el día de la Magdalena. Sus enemigos –la furia conversa- quisieron quemarlo en efigie en un auto de fe. No era simpático a los judíos que le acusaron de hereje y judaizante paradójicamente por lo antes apuntado de correr por sus venas sangre tan limpia como la de los Guzmanes. Tampoco lo era para las mujeres. Hubo dos que precipitaron su caída: la reina Isabel y sor María de Agreda la mística con la que se carteaba el rey y de la que se supone estuvo enamorado porque el cuarto de los Felipes poseía una sexualidad inagotable quasi femenina que nunca se agotaba aunque parece ser que estos encuentros- el primero fue al regreso del monarca de la guerra de Cataluña- fueron totalmente inocentes y platónicos. La reina porque temía que don Gaspar con su fuerte personalidad hubiera sorbido el sexo al rey amante y cazador. Los conversos y estas dos mujeres precipitaron su caída.
Hoy se catalogaría al de Olivares en la vitrina de los machistas. Marañón va un punto más allá en esa enemiga que le profesan las mujeres. Sus retratos nos reflejan un tipo pícnico corpulento de naturaleza hiperviril amantes de una sola mujer y pájaros de un solo nido porque dice el famoso endocrinólogo que el Tenorio tenía alma de marica quería probarse a sí mismo demostrar toda la testosterona de la que es capaz. Por el contrario representan al verdadero macho. Y en aquel tiempo de aventuras extra conyugales y de hijos bordes a son Gaspar sólo se computa un bastardo un tal Julián nacido de sus amores con una cómica. Toda su vida fue leal a su doña Inés de Zúñiga y Velasco. Módico en la mesa y de costumbres irreprochables. Sólo bebía agua. Sumamente laborioso se levantaba con la aurora y a media mañana antes de la entrevista cotidiana con el rey con el que conferenciaba a través de un locutorio ya había revisado los papeles más importantes. Tajante  y meticuloso todo lo supervisaba  desde los saraos las corridas regias las visitas al sacramento y los triduos que solían celebrarse en la casa de los jesuitas de la calle Toledo la prevención de la flota o la disposición de las alcabalas. Era una maniático de los impuestos y los gravámenes y exacciones fiscales para financiar las guerras fueron motivo de escándalo y de su mala fama entre el pueblo


eñ hombre que llevaba a españa y al esado en la cabeza artifice de la union iberica

Posted: 16 Feb 2019 05:53 PM PST


EL CHAMBERGO DEL CONDE DUQUE DE OLIVARES
Antonio Parra
Camino de mis pomaradas el día de Santa Ana no paró de llover- Sacramenia honra a la abuela de la Virgen como santa tutelar desde el siglo X- paso por Toral de los Guzmanes pueblo leonés donde los haya, páramos de tierra rodena, verde de las riberas del Esla, tierra de fray Gerundio de Campazas, bodegas de clarete encuevadas en la ladera del pardo mogote León por Castilla fieras torres de los fueros campos góticos. Siempre España. Este pueblo leonés polvoriento todo él de adobe con sus paredes rojizas tiene toda la gracia de las casas deshabitadas. Pasado y presente se dan mano y no puedo menos al pasar de evocar la grandeza del Conde Duque que me mira mefistofélico desde el caballo condescendiente y altanero desde ese caballo que pintó Velázquez y se nos va a la empinada. Y que con su gallarda cabriola y su coqueta mirada cuando le veo en el Prado siempre me dice:
-Arriba España y viva el papel de estado.
Los funcionarios le deben la sinecura a este prócer sevillano nacido en Roma que llevaba al Estado en la cabeza. Mire, las oposiciones. Venga. El conde duque. Danos y danos hasta que no te conozcamos. Ley de las tabernas. Una sinecura. Una cátedra. Un buen y oscuro pasar un puesto inamovible. Ahí está el Conde Duque con su estatua garantizando ese áurea mediocritas al que aspira todo español (el 75 por ciento de nuestros jóvenes quieren ser funcionarios pero España amigos no da para más y los ala tristes no nos la defienden más bien al revés con gran complacencia de nuestros enemigos históricos que pagan estos bestsellers).  Y ahí nos las den todas. Et chacun a son gîte que dirán los franceses. Cada gallo en su quintana y cada mochuelo a su olivo. Noches para destetar hijos de puta y días para que las gallinas no pongan huevos sino cabrones. No está el verde para pitos ni el tafetán de Magdalena para primores y zampoñas. Las nuevas generaciones lo van a pagar caro. No saben historia de España o la aprendieron mal en Oxford  o en Amsterdam. Gibson es un headmaster inglés, sin cabeza porque lo de head es un suponer porque si se la abriéramos encontraríamos su sesera hecha agua y odio con pinta de rabino que habla muy mal castellano y lo escribe peor a pesar de sus muchos años en Madrid que va a utilizar the birch (el látigo) esto es la disciplina inglesa contra todos vosotros. Nunca aprenderéis. Otra de García Lorca.
 Cuando mandaba don Gaspar de Guzmán todavía éramos grandes. Hoy en cualquier momento nos podemos ir a tomar por el culo y algún jefe de negociado de los que ficha y está en nómina se puede quedar con la tarjeta en la mano y la candela al rabo. Pero viva siempre el papel de estado.
Mírala. Es mucho mayor por lo que hizo que la puerta de Alcalá. Lo malo de mucha gente es que desconocen su historia y no sabían quien era don Baltasar de Guzmán. Peor para ellos pero la España a la que él dio fuero y prematica ahí está. Nos miró una mirada de inteligencia desde el caballo y ahí queda eso. Desde entonces los españoles estamos bajo la protección de su chambergo, ese pavero al que Esquilache quiso quitar retal y rebajar centímetros. Al pueblo se le subieron los humos. En España puede estallar una revolución por una cuestión de centímetros. Por el cipo de una finca, por el ceder el paso en una acera, por el quítame allá esas páginas y claro está aquí todos preferimos el embozo y el ala ancha, los alas tristes que se los coman los dragones. Total una revolución contra los masones y  la vieja retórica contra iudeos y pueden arder las sinagogas como otrora prendieron fuego a las basílicas, mucho mondongo, por el fuero y el huebo y aquí todos somos algo taurinos con un si es no de católico y de sentimental. Temo que me lo desgobiernen. La frase de Felipe II se cumplió en aquel Valido.
 El chambergo del Gran Guzmán, Zp oído al parcha y ojos de Argos, un símbolo pero  viene a ser para nosotros aval de libertad. Somos el pueblo más libre de toda la cristiandad. Ah sombrero que significas albedrío pero que no nos hurguen mucho los cojones. El sombrero del Conde Duque luchó contra los nobles y como en su España de entonces nos crecen los enanos. Cada uno quiere ser un cacique y nos quiere gobernar. Olivares desmochó sus torres. No admitía a su vera señores de horca y cuchillo.
-Reverte se ha hecho rico a costa de la derrota pero no da una a derechas. No hay que fiarse nada de los murcianos ni gitanos de mal vivir.  Y las alas de nuestro pavero no son tristes y alicaídas sino enhiestas y bramadoras como el báculo de un garañón en celo. Entramos en Breda y conquistamos Mastrique. Rocroi fue una batalla que perdimos pero con un soldado menos también se gana la guerra.
-Furrieles a la mira. Tercios a mí. Ya lo sé. Nos traicionó la sinagoga de Amsterdam. Inglaterra conspiró en Portugal y Francia en Cataluña. No hubo nación más grande que España. Ni con tantos enemigos tampoco y en ese empeño seguimos y no hay tutía.
-El Conde Duque fue un triunfador. A pesar de todo y muchos españoles le deben la sinecura y el papel de estado, las oposiciones con que siempre nos usan la pluma por el pico a los laborales. Nadie mejor para hacer la estatua. Un gigante en medio de enanos según Marañón. Pero le odiaban las monjas y las mujeres y ello fue causa de su desgracia.. aquí como caigas mal a las señoras vas de culo.
Y si los funcionarios le deben el puesto fijo, los taurinos le deben todo. El conde duque era un torero. Gallardo y sublime. Muy español, algo putero, muy trabajador al que nada se le ponía por delante. Muy religioso hasta rozar la misma superstición. ¿Qué más se puede pedir?
-La decadencia
-Hombre, no me fastidie. ¿Se puede llamar decadencia a un tiempo en que Quevedo escribía sus maravillosas prosas, Tirso hacía encajes de bolillos con sus comedias de costumbres y Alarcón con las de enredo y en los corrales estrenaba Lope y en el Alcázar pintaba el aire don Diego y en Flandes aun no se había puesto el sol con nuestros navíos bojando la esfera armilar?  ¿Y el pueblo español hizo lo que siempre supo hacer mejor que nadie: vivir de gorra? ¿Un poco exagerado no?
-Cierto.
-Pues sí.  Buen canto a España nuestra natura y a Italia nuestra ventura y a la puta Holanda nuestra sepultura.
Toral de los Guzmanes es el alma mater de la familia goda con más abolengo de las Españas. Junto a los muros del palacio no cabe tanta grandeza deshabitada. Gutte Männer (Guzmán) nos refieren a los hombres buenos,  probos, los leales vasallos del Alto Alemán. Honor y honra como norma. Principio vasallático. El caballo de Carlo Magno parece que pasó por aquí camino de Santiago. ¿Peregrino o un soldado disfrazado? No sé. Niego la menor.
Esta familia dio guzmanes para dar y tomar.  El primero el Bueno el gobernador de Tarifa. Ahí tenéis mi puñal le dijo a los moros. No cabe más orgullo ni más honra en una frase. Cien obispos y treinta santos, entre ellos el inventor del Rosario y más de treinta reinas y princesas desde doña Urraca a Eugenia de Montijo. Siempre que cruzo Toral en la noche me asaltan fantasmas de grandeza y el Conde Duque con su gran pavero se me viene al encuentro. Arriba brilla una estrella y en lontananza adivino las espiras gélidas de la catedral gótica. Romero soy y peregrino de una España sublime a la que algunos historiadores y novelistas a sueldo extranjero hacen astillas.
-Buenas noches, don Baltasar de Guzmán. Chapó. Usía y yo no somos derrotados. Por haber amado y comprendido a este país que siempre da la espalda a sus hijos mejores.
Y que el chambergo del Conde sea nuestro refugio cuando vengan mal dadas. Bajo el ala de su sombrero y al pairo de su espuela y fusta caballista consumado nos colocaremos. En España ya lo sabemos la vida es una perenne lidia, mas velay un español con las virtudes y defectos de la raza. En esta pintura ecuestre don Diego Velalquez no pinta solamente a un jinete magnífico sino que también traza con su pincel la semblanza psicológica de un país que prefirió los torneos y las monterías, los juicios de Dios y las procesiones a los trabajos del día a día, un país jeroíco y tendente a lo sublime pero haragán y descuidado con esa haronía que mata. El conde duque representa el ansia de poder. Todo para mí. Es un caudillo de la totalidad que aborrece las medias tintas. Ahí le veis con cara de ordeno y mando, muy taurino él, muy putero y tan religioso como fanático. Muy tío y muy viril y amigo de los jesuitas aunque la espiritualidad de éstos por entonces no había adquirido el nimbo ñoño que tendría tiempo adelante. Díganlo si no los deliquios en aquel convento de San Plácido calle de San Roque muy cerca de donde está joy la Ballesta en que don Gaspar en un lateral del crucero se ayuntaba carnalmente con doña Inés su legítima mientras las monjas cantaban tercia en el coro para pedir un milagro al Todopoderoso y que hiciera que su esposa esteril concibiera un heredero. El cielo le negó esa gracia y el valido de Felipe IV tuvo que conformarse con legar a un bastardo toda su fortuna.
Este es el siglo del milagro y a mí no me parece un tiempo de decadencia sino el del triunfo de la fe española pese a nuestros descalabros bélicos en los Países Bajos en pugna con los herejes. Este auriga del cuadro de Velázquez representa para mí la encarnación de ese triunfo. Marañón dijo que se retardó su nacimiento un siglo que hubiera sido un excelente ministro de Carlos V y de Felipe II pero el Conde Duque fue un hombre de su tiempo, un hijo de su época empeñado en defender los intereses de la corona española. A los ingleses los tuvo en jaque y su obsesión y casi un sosias alternativo era Richelieu. La frialdad del francés contrasta con el apasionamiento de este sevillano.
Y las mujeres de palacio le odiaban por eso. Por ser demasiado tío y hay hembras que se sublevan a presencia del macho dominante. Isabel de Valois la esposa del monarca fue su rival durante lustros pero sobre todo su gestión política suscitó la enemiga de una monja milagrera que se carteaba con Felipe IV y tenía fama de milagrera visionaria y hasta gozaba de las gracias de la transverberación y la bilocación según el historiador Seco Serrano. A mí lo que más bien me parece es que fue una amiga platónica y quien sabe si de a hecho pues fue en una opcasión a visitarla a su convento del rey que tenía reputación de galán de monjas, lo de las rejas y los capisayos en encierro le ponía y proclaman los psiquiatras que esto era a causa de su sexualidad insaciable y casi femenina.
Que era un patriota nadie se lo podrá negar. Aunque sin demasiado tacto. Gracias a él se consiguió aplastar la sublevación de los catalanes y a Andalucía que también quería ser independiente la metió en vereda. No vivió para contemplar la secesión de Portugal pero en sus últimas horas de agonía gritaba pidiendo no un confesor sino armas y levas para levantar gente para ir contra los lusitanos apoyados por Inglaterra. “Ah cuando yo era rector de Salamanca”, dijo poco antes de expirar desengañado de las cosas del siglo.
Casi cuatrocientos años después la figura de este personaje uno de los más importantes de la historia española se alza egregia y trágica a la vez. Por su catolicismo lo que no obviaba la crueldad porque ya Quevedo lo expresa muy bien en aquellos versos: “católica y cruel Majestad,…etc” fue puesto en berlina. En ese cuadro ecuestre Velásquez lo retrata de cuerpo entero a lomos de ese caballo de ancas anchas cabeza corta y melena de yegua ojos de ternerita, estampa casi femenina pero era lo que se dice todo un caballo andaluz para un jinete castellano aunque don Gaspar fuese de Sevilla y entonces había una recia polémica entre andaluces y castellanos y hubo un duque que pidió para aquel reino la independencia y el regreso a los taifas. Olivares que tenía un concepto unitario del Estado abominaba de aquella nobleza altanera y privilegiada. Todo su afán fue  preservar la monarquía frente a las acechanzas de la nobleza insolidaria. Ahí está el caballero sujeta bien la rienda la espuela en su sitio y la montura haciendo corbetas. Retrato de cuerpo entero. El pintor vio no solamente una psicología personal sino que plasma a toda una época desde su caballete en uno de los cuartos de Felipe IV. Velay una español con las virtudes y defectos de la raza el ansia de poder y el afán de mando auriga de los destinos por lo visto de nuestra decadencia. Mandaba y alanceaba toros. La burocracia unida a la tauromaquia. El conde diuque sabía halagarle los gustos al pueblo: romerías triduos y fiestas de toros y caña. En todos los labios del pechero y del pequeño terrateniente a la cuarta preguinta siempre una interrogante ¿Llegó la escuadra? Y el oro de Indias que iba a parar a Flandes. Pero don Gaspar no podía tener una estampa más recia y más viril que la que luce en el cuiadro.
Por demasiado macho las mujeres de palacio le odiaban. Esta razón o sinrazón puede que fuese la causa de su caída. Una monja visionaria amiga del rey que le escribía cartas desde su convento en Ágreda y la malquerencia o la suspicacia de la reina Isabel de Valois que se esforzó en parir y a veces vanamente principes herederos y le nacían infantinas que se mor´ñian antes del destete y basta para ello recorrer el pudridero y esas cruces tumables del cementerio de párvulos del pudridero escurialense le declararon la guerra al valido. El rey estaba a la suyo con sus cómicas y sus novicias. “Las monjas a rezar y las mujeres a parir” esta frase del de Guzmán le trajo la ruina. Nada que escandalizarse y el condeduque no hizo más que retomar la vieja enseñanza de las epistolas de san Pablo que la mujer se salve mediante la paciencia y la gfeneración de los hijos pero el feminismo le puso la proa y a la cosa no sirve darle vueltas. Se trata de una de las verdades de la biología pero rel Cálido sigue ofreciendo las manzanas de la tentación a Eva y ahí siguen muchos queriendo cambiar la hiustoria y devanandose la sesera para descubrir el andao palante. El condeduque era un populista. Hoy en día a lo mejor le caía el sambenito de fascista. Llevaba al estado en la cabeza y en una España de pícaros y paniaguados todos esperando el maná de las Indias yh las pagas de la benefica él estba en su despacho a las seis de la mañana. Hombre al parecer de conducta intachable y de una sola mujer su doña Inés él se empeñó en mantener la unidad del imperio frente a las acechanzas de la sinagoga de Ámsterdam o la rapacidad de Richelieu o la perfidia inglesa que solivintió as los portugueses contra los españoles. La secesión de Portugal no la vieron sus ojos pero cuando yacía en su lecheo de muerte en Toros quiso levantar gente de armas para ir contra Lisboa alzada en armas. Los piratas asolaban el Levante y Drake azupaba sus bucaneros por la costa andaluza. Quiso ser un atlante pero el peso de la carga era demasiado para un solo hombre enfrentado a su destino. Castilla estaba exhausta derrengada. Era un Tit´çan pero españa ya no estaba en racha.
Demasiado fue el esfuerzo, Castilla desangrada. Marañón con la acuidad y solercia que le caracteriza y su gran ojo clínico (el libro de estre autor sobre el gran valido es una de las biografías mejor escritas de la literatura) descubre el anacronismo de su nacimiento. Olivares vino al mundo con un par de siglos de retraso. Hubiese sido un gran ministro de los Reyes Católicos o de Carlos V. Su mundo no pertenecía al de la Reforma y al de “París bien vale una misa” de Enrique IV sino al del medievo. Su nacimiento en Roma puede que determinase huella profunda en su carácter de católico a machamartillo supersticioso y clericaloide pero nadie le podrá negar la ortodoxia de su fe recia aunque, perdida la privanza, lo acusaron sus enemigos de hereje pero es el axioma ineludible de una país que sabe ser católico pero también cruel y donde no se perdona al que fracasa. El magnetismo de su personalidad tuvo un gran atractivo para los historiadores ingleses. De hecho sus mejores biógrafos hasta Marañón fueron Hume y Arnold Benett más tarde Elliott. poPorjemplo en Oxford escuché la idea de que omitió craso error al impedir el casorio del príncipe de Gales Carlos I con una hermana de Felipe IV pero lo hizo por convencimientos religiosos. El novio no era católico y así se inclina por un francés. El fantasma de aquel prpríncipe después desafortunado rey que murió en el cadalso anda vagando por la Casa de las siete Chimeneas en la Plaza el Rey madrileña donde estuvo hospedado mientras cortejaba a una gazmoña infanta. Se le despachó a Inglaterra cargado de un tesoro de regalos. Es posible que aquellas calabazas de no haberse producido hubieran cambiado la historia de España y del mundo. No respondió a la voz del deseo. El alegato para deshacer el noviazgo fue una supuesta razón de estado. El siglo XVII fue un siglo milenarista. La corona de Castilla pelea como un atlante contra las fuerzas oscuras del Averno que quieren echar a pique la Barca del Pescador que por aquellas fechas no era una frágil  lancha de cabotaje sino una enorme urca. En su capacidad de valido o de premier o primer piloto quiere conducir la nave a buen puerto sorteando los escollos. Si bien es cierto que con frecuencia las metáforas nos pierden y la razón da de través encallando contra la sinrazón. El duque se obcecó tal vez. Era demasiado temperamental muy taurino y muy español. Le faltó sangre fría pero es ilícito hablar de decadencia según insiste la leyenda negra alimentada mayormente por judíos y por los perdedores que según un dicho inglés beggars and losers can´t be choosers (mendigos y perdedores no pueden elegir) pero en este caso sí: España era el país más rico de Europa y donde mejor se vivía. Lo que ocurre es que hay  veces en las cuales parece que descarrilla la historia y los comienzos y comedios del seiscientos al menos en lo que a España afecta pudieron ser una de ellas. Había sed de absoluto y de aspiraciones purificadoras pero esta gran utopía luego se transforma en desengaño y consecuentemente en picaresca. Ante los vientos fuertes y portantes y al desarbolarnos el enemigo algún obenque el timonel hubo de navegar en ceñida. Don Gaspar hubo de ahogar en sangre la rebelión de Cataluña. España entonces se ensimisma. Se entrega a sus profundos y vaporosos sueños y se cierra en banda camino de la iglesia. Los días y meses pasan entre triduos y novenas al efecto eran famosas las cuarenta horas que se celebraban en el convento imperial de San Isidro a las cuales asistía el Rey con toda su corte y las fiestas de toros y cañas en el retiro. Majeza y fervor religioso se conjugan. El cesaropapismo está dando las últimas arcadas. Pero la historia de España ronda por entonces su linea asíntota la tangente de la curva del infinito. No hubo días mayores. ¿Cómo van a ser decadentes los cuatro lustros que marcan la apoteosis del teatro español? El reinado del Cuarto de los Felipes coincide con Lope Calderón Tirso Alarcón Mateo Alemán... él mismo fue gran mecenas de las artes y él mismo escritor de un opúsculo El Lisandroun pliego de descargos en el que plasma don Gaspar desde el destierro de Toro su melancolía y su desencanto ante el desasimiento de la idea imperial o aquel España contra todos a los que se refiere Quevedo. Hombre de gabinete y un tanto papelista España le debe al conde ese concepto de unidad que sin llegar a ser centralistas funciona muy bien bajo los austrias pero que llega a ser siniestra con los Borbones. Fueron dos siglos de esplendor desde el día de Santo Matías de 1500 hasta el de Difuntos de 1700 a la muerte de Carlos II el Hechizado. Dos siglos en los cuales España no ve ponerse el sol bajo sus dominios. Nuestro hombre no sólo inventa el papel sellado y el cargo de primer ministro - ordena a Felipe IV a que asista a los consejos a través de un ventanuco- sino al propio Estado. Su gran afán fue precisamente el desmembramiento de dicho estado. En Barcelona sofocó con mano firme el levantamiento de los segadores el día del corpus y se enfrenta en todo momento a los manejes de la sinagoga que es la que patrocina las guerras de religión. Nuestra derrota en Rocroi marca el principio del fin de nuestra derrota en los Low Landers pero nuestros tiempos siguieron allá batallando. La toma de Ostende y de Fuenterrabía serían los grandes éxitos militares del conde duque mas ya casi en la agonía y desde su retiro toresano escribe una carta al monarca pidiendole autorización para levantar gente de leva y ponerse al frente de un ejercito que fuese contra los lusitanos. El motín lo apoyaba como no la sinagoga de Amsterdam y la corte de San Jaime gran aliada de Portugal contra España. Se exageró la visión derrotista de aquel mundo dada nuestra atávica tendencia al auto flagelo. Cierto que las condiciones de vida en aquella Castilla esquilmada y dominadora eran miserables pero sin duda mucho mejores que las de los habitantes de Paris o Londres. Rusia estaba en aquella época en estado semi salvaje. Cierto que el fanatismo y la superstición la milagrería y la credulidad raíces acaso de muchos vicios nacionales cañaban estragos en los de arriba y en los de abajo pero nunca rayó tan alto la cultura española como en los años del mandato del gran valido de Felipe IV un hombre excesivo dominador visceral y con las virtudes y defectos de la raza por lo que fue tan adulado como odiado. Desconocía los términos medios y su carácter pícnico tendía hacia esa exuberancia del barroco. Por Toral de los Guzmanes y por estos páramos del viejo reino de León cruza su efigie clásica su silueta tan distinguida enigmática y prócer. Los guzmanes eran la cifra y el compendio del señorío. Paradójicamente y siguiendo la tendencia de los Reyes Católicos también quiere desmochar las torres de los castillos feudales y a los que más ataca es a los de su estirpe y a los hidalgos de nacencia. De un golpe de vista comprendió que los males de España arrancan de ese feudalismo que se transforma en caciquismo y en esa tendencia a las taifas (lo vemos en este momento en que escribo 2006) Él quiso cortarles los vuelos a los privilegios porque tenía una idea unitaria de la centralidad del mando. Hubo un tiempo en el que odiado por los de arriba era venerado por los de abajo a los que con temple de dictador trata de hacer concesiones y granjerías para hacerles más llevadera la existencia. Favorece la tutela de los desvalidos fomenta las obras públicas. Quería ser querido pero más que querido fue temido. Era un caudillo un dictador. Nada se hacía sin consentimiento. Su verdadera pasión era el mando. “Ahora todo mío” fue la frase con la que despidió al anterior valido el Duque de Lerma en el alcázar madrileño. El caciquismo y el separatismo son males heredados de la lucha de reinos de taifas y de la guerra civil que enfrentó a la corona y a la nobleza en los tiempos de los Trastamaras. Lo de las autonomías acaso no sea sino el reverdecimiento de aquellos instintos puesto que la cabra tira siempre al monte a los que don Gaspar de Guzmán trató de meter en vereda gobernando por decreto y en centralista. La alcurnia entonces se le subió a las barbas se le puso de manos con el mismo brio que el corcel al que le sube don Diego Velázquez para retratarlo en los encinares del Pardo al fondo el horizonte de las crestas guadarrameñas. El arte de Apeles alanza altas cotas en este cuadro. Los de su clase no lo podían ver. No hay peor cuña que la de la misma manera. De los influyentes nobles - ya se sabe que este tiempo como todos fue gobernado por las dichosas cien familias- no era bien quisto. Tampoco le amaban las mujeres que fueron las artífices de su caída y eso no deja de ser fatal en un político. A Napoleón le ocurría lo mismo. Cuando cruzo en mi automóvil camino de Asturias por este pueblo terrizo de casas de adobe ródeno [el alma mater de los palacios hispanos está construido con paja y barro] orillas del Esla en esa gran recta de cerca de cincuenta kilómetros que va de Benavente hasta León entono una plegaria por su alma. Dios perdone sus pecados que fueron los de ansias de poder y de grandeza. Decía un pasquín de la época: “sisas y alcabalas y papel de estado me tienen desollado”. Pienso que acaso llevara razón Marañón cuando afirma que el favorito de Felipe IV era un gigante entre pigmeos. De Toral de los Guzmanes de ahí venimos. Por ahí empezó la cosa.


Miércoles, 27 de septiembre de 2006 y escrito el 7 de julio de ese mismo año
 


Posted: 16 Feb 2019 03:58 PM PST


CONDE DUQUE DE OLIVARES IV CENTENARIO.  EL HOMBRE QUE SE ADELANTÓ A SU TIEMPO

Antonio Parra
El Correo de Zamora miércoles 1 de abril de 1987 (transcripción 8 de julio de 2007)
Fue hombre que se adelantó a su tiempo.  El gran mentor de Velázquez o la pasión del poder.
Pocos españoles tan polémicos y de tan brioso rasgo y que hayan dejado en pos una huella histórica así de señalada como la del Conde Duque de Olivares.  Este año  se celebra el cautricentenario del orto de esta figura que paradójicamente significa el ocaso del imperio español, la secesión de Portugal, el amotinamiento de Cataluña- recuerdese el himno de AEls Segadors@-, la quiebra de la hacienda pública, el enojo de Aragón, la vida disipada de la corte y la miseria del pueblo.  En Flandes se puso el sol.

El nombre de don Gaspar de Guzmán y Pimentel, Rivera, Velasco y de Tovar- un godo de cuerpo entero pues a tenor con sus apellidos no pudiera ser encontrado sangre más limpia y de mayor nombradío en Castilla, a pesar de que los guzmanes eran de tierra adentro, de León, y luego formarían la cantera de capitanes de la escuadra española- irá siempre unido al concepto de orgullo de casta que tienen los españoles, el blasón, la ejecutoria de hidalguía. Es un apellido equivalente a excelencia.  Olivares encarna la pasión del mando.  La apoteosis de la religión y de la cultura.  Decir conde duque es decir también ambición.  Y valido.  Fue un ministro plenipotenciario un primer primistro diríase hoy.  Pero conviene advertir que su figura nada hubiera llegado a ser sin el concurso de los pinceles de Velázquez que lo inmortalizó en un cuadro ecuestre y dentro de un marco bastante rupestre, el de los encinares del Pardo, con el caballo a la empinado y la bengala, el chambergo, los arreos de capitán general.  El maestro sevillano hizo de su persona un retrato psicológico y su obra es cumbre de la pintura.  Cabalgando una alazana que caracolea en la instantanea que traza el artista.  Como marco y bifuminado los chaparros del monte del Pardo, un coto de caza donde los haya.  Su mirada es penetrante, altanera y casi de brujo.  El caballero triunfal parece que nos domina.  Su aspecto imponente hace que el paisaje de la bella naturaleza retratada pase a segundo plano.  No es una bengala general esca lo que sostiene en la mano diestra (con la siniestra empuña las riendas) sino un verdadero cetro.  Simboliza el poder ejecutivo y la burocracia.  El rey cazaba y firmaba.  Don Gaspar gobernaba.  En verdad estre hombre fue el rey de un imperio donde no se ponía el sol.  El más extenso que conocieron los siglos.
Aunque sevillano de origen y romano de nacimiento.  Los guzmanes [de gut o bueno y Mann, hombre en alemán] estuvieron en la conquista de Sevilla por Fernando El Santo y llevaban aposentados a orillas del Guadalquivir tres generaciones.  Pero, insistimos, su ascendencia era astur leonesa, la casa solariega en Toral orillas del Órbigo y Toro fue la ciudad que amó más.  Trabajador incansable y fundador de la burocracia y del papel de estado no había documento que no pasase por sus manos.  Subió mediante intrigas en la corte frente al Duque de Lerma pero el que a hierro mata a hierro esas mismas intrigas se lo llevaron por delante y acabó desterrado en sus posesiones de Loeches y acabó su vida de corregidor.  Seguramente hubiera sido un excelente alcalde según es tradición inveterada en la querida España que produce malos políticos pero que siempre dio excelentes alcaldes.  Quizás por eso a este sevillano de sangre municipal y espesa la política internacional le venía un poco grande.  O no entendió el mundo o no lo entendieron. Pero también fue rector de Salamanca a los quince años y un católico a machamartillo que dio en beato.  Se hizo amigo de los jesuitas pero éstos que no se suelen casar con nadie le pusieron la trabilla y fueron los que maniobraron su perdida de la privanza.  El confesor de la reina era un padre de esa orden.  Dicen sus biógrafos que el de Guzmán fue mucho mejor alcalde que primer ministro sirviendo un poco así de espejo a las miserias y grandezas del alma castellana.  Empeño, rigor, abnegación y laboriosidad-despachando negocios a las siete de la mañana- y austeridad fueron su divisa pero también contumacia, rigidez y escasa visión política.  Aldeanismo se llama esa figura. Don Gaspar tenía madera de cacique.  Lo suyo hubiera sido la vara de corregidor de Toro.  Todo lo demás respecto a su singular figura ya fue contado por plumas tan egregias como la de Gregorio Marañón que estampa un cuadro clínico del personaje desmenuzando la personalidad del privado (aunque por ventura le falte a tan encumbrado clínico y ensayista el sentido del humor puesto que bien decía Julio Camba de él ADon Gregorio es un español que no se ríe nunca@) en su piedad que roza la superstición y en esa intolerancia que le lleva a meter en un calabozo a Francisco de Quevedo.  Ciertamente, puede ser que el autor de ALos sueños@, según descubrimientos de ciertos archiveros, no fuera un santo, es posible que lo que le llevara a la cárcel no fuera el famoso soneto en la servilleta del Monarca sino un caso de alta traición a favor de los franceses.  Quevedo debió de andar metido en una conspiración en la que participaban los jesuitas que fueron primero sus amigos y más tarde sus detractores.

Episodios aparte, al Conde Duque lo han elegido como chivo expiatorio y malo de la película.  Quizás convenga aducir en su descargo que gracias a él fue posible Velázquez, Quevedo, el gran teatro grande de nuestro siglo de oro. Es la cumbre del espíritu magnífico de aquella centuria: Lope, Tirso, Cervantes y también aunque se sitúa en un tiempo anterior, el Greco.  Y ese espíritu es trasladado al lienzo, a los grandes monumentos, y a la prosa. )Decadencia?  Nunca conoció la nación hispana, (que quiere que les diga!  Puede que la vida de don Gaspar de Guzmán fuera la historia de una ambición terminada en quimera.  Pero esto es la vida misma y la historia de todos los pueblos.

Nacido en Roma el día de los Santos Reyes de 1587 hijo segundo de don Enrique de Olivares, virrey de las dos Sicilias, embajador de España en Roma, contador mayor de Castilla, cargo en el que sucedió a don Juan de Cuéllar, el protector de san Ignacio y de Germana de Foix.  Todos los títulos de grande de España, toda la alcurnia, convergen sobre su persona.  Sólo le faltaba a este guzmán el cetro y la corona, aditamentos a los que aspiraba.  Estudió a Salamanca donde casi un adolescente se convierte en su rector.  Felipe III le concede una encomienda y le confiere el hábito de la Orden de Calatrava.  Pese a su piedad, el joven rector de Salamanca no siente inclinación por las órdenes sagradas y además es el primogénito.  Ama la Iglesia pero le fascina el poder.  Desdeña todas las vanidades de la tierra y hasta, de acuerdo con lo refiere el embajador italiano Corner, se disciplinaba y hacía cada día el Ameditatio mortis@metiendose dentro de un ataúd que tenía aparejado en sus aposentos.  Era un ascético que domeñaba su carne y pudo someter todos los vicios excepto el de la soberbia.  había nacido para ser hombre de gobierno.  Su religiosidad era atractiva y su fe profunda que aunque supersticiosa con arreglo a los parámetros de la época no finca en la mojigatería.  En su mocedad fue ingenioso y amante del donaire y bastante continente para lo que era frecuente en aquellos años pues sólo se le conoce un bastardo al que por cierto testa por heredero.  A su jefe y señor el rey don Felipe IV se le cuentan noventa y tantos.  Ya hablaremos en otra ocasión de la libido del Cuarto de los Felipes a la que Marañón describe como Afuriosamente uterina@ esto es insaciable e incontrolable  En el año 1607 -hace cuatro siglos por tanto cuando esto escribo- contrae nupcias con doña Inés de Zúñiga.  Es el momento seguramente más importante de su vida porque gracias a esta señora -detrás de todo hombre grande suele haber una mujer más grande todavía- marca el camino de gloria y su ascenso al poder.  Doña Inés una mujer de gobierno tenía vara alta en la corte. pese a todo el matrimonio lleva una vida monacal y obsesionado con la descendencia de patriarca bíblico y Dios sólo le daba hijas, y los esposos buscaban con ahínco un varón heredero, comete algunos atropellos.  Según un cronista de la época, en cierta ocasión, Don Gaspar y doña Inés hicieron el amor en la iglesias del convento de San Placido coram populo.  Mientras la pareja manos a la obra, un clérigo atacaba las letanías y las monjas desde el coro cantaba Vísperas.  Desconocemos si doña Inés quedó preñada pues el amanuense no lo explica pero aquello debió de ser todo un espectáculo y no infrecuente por cierto puesto que para extender cedula de legitimidad la noche de bodas en los casamientos regios había un fedatario o fieldefechos como testigo de cargo durante el coito o los coitos nupciales.
En el viejo Madrid de los Austrias aun se detecta la huella entre piadosa y barrocamente católica y divertida del gran valido de Felipe IV.  El año que contrae matrimonio recién trasladada la corte a Madrid desde Valladolid don Gaspar que aparte de primer ministro tenía vocación de alcalde y su sangre era municipal y espeso da cima a una serie de monumentos que hoy podemos admirar hoy (el convento de Jesuita, las Descalzas, las carmelitas de Santa ana y toda una larga ristra de monasterios y de beguinatos, capillas, fiestas y sobre todo la afición a los toros a los que era muy adicto como buen jinete. es el Madrid de la sopa boba de los mendigos los picaros, las cuarenta horas, los triduos, los novenarios, los lazaretos como el de san Juan de Dios en la calle Atocha, las casas a la malicia y las damas de toldo y arandela.  El de los galanes de monjas, pues por lo visto el propio rey don Felipe era inclinado a amoríos con novicias.  Pero también merodeaban por allí los alumbrados, los bufones y los enanos.  El Madrid de las sempiternas putas.  Quevedo que debía de frecuentar los lugares a la malicia de la corte se pregunta en una de sus cartas:)han llegado irlandesas?.  Y es que Madrid como pasaba con Londres era buena casa de acogida de las muchachas de la Verde Erín como ahora mismo da la bienvenida a las rumanas, polacas, ucranias y toda esa etnia variopinta que menea las caderas por la Casa Campo.  Era el Madrid del Prado y de los gays.  Otra vez Quevedo, un archivo viviente, nos informa de las presencias de Anutrido enxambre de putos y arisméticos, mujeres hombres y hombres mujeres y mujeres hombres en acciones y pelillos o putos ambigui géneris@.  Se daba la alerta de la llegada de nuevas remesas de profesionales del viejo oficio.  Más o menos, igual que ahora.  Lean si no las Zahurdas de Plutón de Don Francisco de Quevedo y Villegas.

La gente se lo pasaba bien o eso dicen pues eran días de holganzas por fiestas religiosas y triduos entreaño, celebraciones como el arribo de la flota a puerto de Sevilla, bodas y casamientos de infantes y de grandes del Reino, novenarios y fiestas de toros y cañas que solían celebrarse en la plaza mayor o en el bosque del buen retiro, el Prado, la ribera del Manzanares.  Y desde la Paloma la primera que Dios envía en agosto hasta San Eugenio por noviembre de puertas abiertas a los moradores de la corte para ir a coger bellotas en los montes del Pardo no paraban las romerías, las verbenas, las procesiones con tarascas y estafermos, los toros y cañas, los galantes paseos en carroza por el Prado.  La ciudad estaba llena de arribistas, miramelindos, busconas fregatrices que se paseaban en carroza pues querían ser damas de troníos.  La monarquía absoluta y la religión eran el todo.  Alguna celebraciones duraban semanas enteras como la habida con motivo de los esponsales del príncipe de Gales con una hermana de Felipe IV, boda que deshizo por cierto el Conde Duque de Olivares llevado por ciertos escrúpulos religiosos. )Cómo iba a emparentar su católica y real majestad con un hereje?  Hoy suena extraño tal planteamiento pero por aquellos días esta razón tenía mucho momento.  Total que era un Madrid alegre y confiada donde era fácil la vida lo mismo que la muerte. )Trabajar? Que inventen ellos.  De los trabajos ínfimos o indecorosos se encargaban los extranjeros.  Había censados muchos vecinos franceses a los que el pueblo difamaba bajo sospecha de espionaje.
El de Olivares fue temido y odiado a un tiempo, habida cuenta del inmenso poder que recabara.  Los odios y fervores contra él fueron más allá de su muerte acaecida en Toro el 22 de julio de 1645 según nos dice Marañón. algunos de sus enemigos, que los tuvo a puñados, quisieron desenterrar su cadáver y quemarlo en efigie.  Se le acusaba de hereje y de judaizante habida cuenta de que siempre favoreció tanto a los jesuitas como a los cristianos nuevos.  No deja de ser paradójica tal vesania y puede que las heridas sigan estando abiertas durante no poco tiempo pero en el caso del conde duque resulta casi inconcebible por él pertenecer a uno de una de las familias más linajudas.  Y en definitiva di ce bastante de las mentalidad clasista que no racista del español pues aquí mas que el color de la piel importa tu religión y de aquel mundo de los asuntos de fe y de las ejecutorias de hidalguía.
Fue un hombre, tras los escarceos de juventud, de un solo amor.  Tuvo una desgracia: no caerle bien a las mujeres.  Fueron precisamente dos de ellas, María de Ágreda la monja visionaria y la reina Isabel, quienes precipitaron su caída.  Hay que volver al estudio psicológico que sobre la personalidad del gran valido aduce Marañón tratando de explicar esa inexplicable enemiga que suscitaba en los corazones femeninos.


De acuerdo con la diagnosis en cuestión, Olivares era del tipo pícnico.  Gordo, fornido, con una tendencia a la calvicie.  Estos caracteres son hiperviriles.  Según su teoría, el macho-macho, por oposición al veleidoso tipo donjuanesco, de una mujer a otra, de brazos en brazos, y de lecho en leche, es pájaro de un solo nido.  Hombre de una sola mujer como algunas especies de la biología, la tórtola y la cigüeña por ejemplo, se contrapone al promiscuo.  Marañón sostiene que Don Juan tiene algo de marica o posee al menos rasgos femeniles.  Su virilidad no es del todo firme por eso siempre anda hablando de sus conquistas.  Una jactancia sospechosa pues se suele blasonar la gente de aquello que carece.  El verdadero conquistador amoroso rara vez explica sus conquistas.  Y con su conducta marca la antítesis de Felipe IV, incontenible adorador de Venus. por contra, al Conde duque, una vez casado, no se le conoce ni un desliz.  Le fue leal a su doña Inés de Zúñiga y Velasco hasta la muerte. de costumbres austeras e intachable.  Dice Vico que gozaba de una gran salud y eso era debido a la frugalidad en la mesa.  El agua era su bebida pero no es extraño que debido a las costumbres culinarias de la época acabara gotoso.  Su capacidad de trabajo también era proverbial en un Madrid donde no pegaba golpe.  Se levantaba al alba y a las diez tenía su conferencia con el Rey, el cual solí asistir a los consejos de ministros a través de un ventanuco los días que no estaba de caza o cortejando.  Tenía un carácter meticuloso y tajante y todos los papeles habían de pasar por sus manos, desde la organización de los saraos hasta la disposición de la flota y las alcabalas.  Para recaudar fondos al erario público inventó el papel del estado y fue muy oneroso en las tasas y pechas que habían de pagar los de abajo.  Esto le hizo bastante popular con los de abajo.  Un maniático de los impuestos sí pero había que pagar a los soldados.  Estaba España embarrancada en las guerras con Cataluña, con Francia y en Flandes.  Se estaba poniendo el sol desde luego pero duraría mucho aquel ocaso, mucho más que el que nuestros enemigos los franceses y los ingleses hubieran deseado.  La corona de Castilla seguía siendo la primera potencia del mundo y un lugar para vivir. se vivía mucho mejor en Madrid incluso el de los Austrias que en Londres y en Paris donde las costumbres seguían siendo más barbaras.  Siempre llevaron aquellos vida de herejes y en España seguía luciendo el sol de cierta tolerancia del cachondeo de los jolgorios pero claro unos llevan la fama y otros cardan la lana.  Don Gaspar de Guzman es un personaje que ofrece bastante carnaza a nuestrros cronistas de la Leyenda Negra.  El lascasismo es un mal que habita entre nosotros.  Así y todo viva España y honra le sea dada al Conde Duque, el de las ansias de mando y el caballo a la empinada.  Es la otra cara de la moneda o sobrehaz de la figura de Velazques tan solemne y grande como el Cuadro de las Lanzas.  Apoteosis de la pintura que queda reflejada en este soneto que dedica el poeta Manuel Machado al retrato de Felipe IV en el Prado pintado por don Diego:
Nadie más cortesano ni pulido
que nuestro rey Felipe, que Dios guarde.
Siempre de negro hasta los pies vestido
                   Es pálida su tez como la tarde
cansado el oro de su pelo undoso
y de sus ojos, el azul, cobarde
Sobre su augusto pecho generoso
ni joyeles perturban, ni cadenas,
el negro terciopelo silencioso
Y, en vez de cetro real, sostiene apenas
con desmayo galán un guante de ante
la blanca mano de azuladas venas

8 de julio de 2007

Posted: 16 Feb 2019 03:56 PM PST


CONDE DUQUE DE OLIVARES IV CENTENARIO.  EL HOMBRE QUE SE ADELANTÓ A SU TIEMPO

Antonio Parra
El Correo de Zamora miércoles 1 de abril de 1987 (transcripción 8 de julio de 2007)
Fue hombre que se adelantó a su tiempo.  El gran mentor de Velázquez o la pasión del poder.
Pocos españoles tan polémicos y de tan brioso rasgo y que hayan dejado en pos una huella histórica así de señalada como la del Conde Duque de Olivares.  Este año  se celebra el cautricentenario del orto de esta figura que paradójicamente significa el ocaso del imperio español, la secesión de Portugal, el amotinamiento de Cataluña- recuerdese el himno de AEls Segadors@-, la quiebra de la hacienda pública, el enojo de Aragón, la vida disipada de la corte y la miseria del pueblo.  En Flandes se puso el sol.

El nombre de don Gaspar de Guzmán y Pimentel, Rivera, Velasco y de Tovar- un godo de cuerpo entero pues a tenor con sus apellidos no pudiera ser encontrado sangre más limpia y de mayor nombradío en Castilla, a pesar de que los guzmanes eran de tierra adentro, de León, y luego formarían la cantera de capitanes de la escuadra española- irá siempre unido al concepto de orgullo de casta que tienen los españoles, el blasón, la ejecutoria de hidalguía. Es un apellido equivalente a excelencia.  Olivares encarna la pasión del mando.  La apoteosis de la religión y de la cultura.  Decir conde duque es decir también ambición.  Y valido.  Fue un ministro plenipotenciario un primer primistro diríase hoy.  Pero conviene advertir que su figura nada hubiera llegado a ser sin el concurso de los pinceles de Velázquez que lo inmortalizó en un cuadro ecuestre y dentro de un marco bastante rupestre, el de los encinares del Pardo, con el caballo a la empinado y la bengala, el chambergo, los arreos de capitán general.  El maestro sevillano hizo de su persona un retrato psicológico y su obra es cumbre de la pintura.  Cabalgando una alazana que caracolea en la instantanea que traza el artista.  Como marco y bifuminado los chaparros del monte del Pardo, un coto de caza donde los haya.  Su mirada es penetrante, altanera y casi de brujo.  El caballero triunfal parece que nos domina.  Su aspecto imponente hace que el paisaje de la bella naturaleza retratada pase a segundo plano.  No es una bengala general esca lo que sostiene en la mano diestra (con la siniestra empuña las riendas) sino un verdadero cetro.  Simboliza el poder ejecutivo y la burocracia.  El rey cazaba y firmaba.  Don Gaspar gobernaba.  En verdad estre hombre fue el rey de un imperio donde no se ponía el sol.  El más extenso que conocieron los siglos.
Aunque sevillano de origen y romano de nacimiento.  Los guzmanes [de gut o bueno y Mann, hombre en alemán] estuvieron en la conquista de Sevilla por Fernando El Santo y llevaban aposentados a orillas del Guadalquivir tres generaciones.  Pero, insistimos, su ascendencia era astur leonesa, la casa solariega en Toral orillas del Órbigo y Toro fue la ciudad que amó más.  Trabajador incansable y fundador de la burocracia y del papel de estado no había documento que no pasase por sus manos.  Subió mediante intrigas en la corte frente al Duque de Lerma pero el que a hierro mata a hierro esas mismas intrigas se lo llevaron por delante y acabó desterrado en sus posesiones de Loeches y acabó su vida de corregidor.  Seguramente hubiera sido un excelente alcalde según es tradición inveterada en la querida España que produce malos políticos pero que siempre dio excelentes alcaldes.  Quizás por eso a este sevillano de sangre municipal y espesa la política internacional le venía un poco grande.  O no entendió el mundo o no lo entendieron. Pero también fue rector de Salamanca a los quince años y un católico a machamartillo que dio en beato.  Se hizo amigo de los jesuitas pero éstos que no se suelen casar con nadie le pusieron la trabilla y fueron los que maniobraron su perdida de la privanza.  El confesor de la reina era un padre de esa orden.  Dicen sus biógrafos que el de Guzmán fue mucho mejor alcalde que primer ministro sirviendo un poco así de espejo a las miserias y grandezas del alma castellana.  Empeño, rigor, abnegación y laboriosidad-despachando negocios a las siete de la mañana- y austeridad fueron su divisa pero también contumacia, rigidez y escasa visión política.  Aldeanismo se llama esa figura. Don Gaspar tenía madera de cacique.  Lo suyo hubiera sido la vara de corregidor de Toro.  Todo lo demás respecto a su singular figura ya fue contado por plumas tan egregias como la de Gregorio Marañón que estampa un cuadro clínico del personaje desmenuzando la personalidad del privado (aunque por ventura le falte a tan encumbrado clínico y ensayista el sentido del humor puesto que bien decía Julio Camba de él ADon Gregorio es un español que no se ríe nunca@) en su piedad que roza la superstición y en esa intolerancia que le lleva a meter en un calabozo a Francisco de Quevedo.  Ciertamente, puede ser que el autor de ALos sueños@, según descubrimientos de ciertos archiveros, no fuera un santo, es posible que lo que le llevara a la cárcel no fuera el famoso soneto en la servilleta del Monarca sino un caso de alta traición a favor de los franceses.  Quevedo debió de andar metido en una conspiración en la que participaban los jesuitas que fueron primero sus amigos y más tarde sus detractores.

Episodios aparte, al Conde Duque lo han elegido como chivo expiatorio y malo de la película.  Quizás convenga aducir en su descargo que gracias a él fue posible Velázquez, Quevedo, el gran teatro grande de nuestro siglo de oro. Es la cumbre del espíritu magnífico de aquella centuria: Lope, Tirso, Cervantes y también aunque se sitúa en un tiempo anterior, el Greco.  Y ese espíritu es trasladado al lienzo, a los grandes monumentos, y a la prosa. )Decadencia?  Nunca conoció la nación hispana, (que quiere que les diga!  Puede que la vida de don Gaspar de Guzmán fuera la historia de una ambición terminada en quimera.  Pero esto es la vida misma y la historia de todos los pueblos.

Nacido en Roma el día de los Santos Reyes de 1587 hijo segundo de don Enrique de Olivares, virrey de las dos Sicilias, embajador de España en Roma, contador mayor de Castilla, cargo en el que sucedió a don Juan de Cuéllar, el protector de san Ignacio y de Germana de Foix.  Todos los títulos de grande de España, toda la alcurnia, convergen sobre su persona.  Sólo le faltaba a este guzmán el cetro y la corona, aditamentos a los que aspiraba.  Estudió a Salamanca donde casi un adolescente se convierte en su rector.  Felipe III le concede una encomienda y le confiere el hábito de la Orden de Calatrava.  Pese a su piedad, el joven rector de Salamanca no siente inclinación por las órdenes sagradas y además es el primogénito.  Ama la Iglesia pero le fascina el poder.  Desdeña todas las vanidades de la tierra y hasta, de acuerdo con lo refiere el embajador italiano Corner, se disciplinaba y hacía cada día el Ameditatio mortis@metiendose dentro de un ataúd que tenía aparejado en sus aposentos.  Era un ascético que domeñaba su carne y pudo someter todos los vicios excepto el de la soberbia.  había nacido para ser hombre de gobierno.  Su religiosidad era atractiva y su fe profunda que aunque supersticiosa con arreglo a los parámetros de la época no finca en la mojigatería.  En su mocedad fue ingenioso y amante del donaire y bastante continente para lo que era frecuente en aquellos años pues sólo se le conoce un bastardo al que por cierto testa por heredero.  A su jefe y señor el rey don Felipe IV se le cuentan noventa y tantos.  Ya hablaremos en otra ocasión de la libido del Cuarto de los Felipes a la que Marañón describe como Afuriosamente uterina@ esto es insaciable e incontrolable  En el año 1607 -hace cuatro siglos por tanto cuando esto escribo- contrae nupcias con doña Inés de Zúñiga.  Es el momento seguramente más importante de su vida porque gracias a esta señora -detrás de todo hombre grande suele haber una mujer más grande todavía- marca el camino de gloria y su ascenso al poder.  Doña Inés una mujer de gobierno tenía vara alta en la corte. pese a todo el matrimonio lleva una vida monacal y obsesionado con la descendencia de patriarca bíblico y Dios sólo le daba hijas, y los esposos buscaban con ahínco un varón heredero, comete algunos atropellos.  Según un cronista de la época, en cierta ocasión, Don Gaspar y doña Inés hicieron el amor en la iglesias del convento de San Placido coram populo.  Mientras la pareja manos a la obra, un clérigo atacaba las letanías y las monjas desde el coro cantaba Vísperas.  Desconocemos si doña Inés quedó preñada pues el amanuense no lo explica pero aquello debió de ser todo un espectáculo y no infrecuente por cierto puesto que para extender cedula de legitimidad la noche de bodas en los casamientos regios había un fedatario o fieldefechos como testigo de cargo durante el coito o los coitos nupciales.
En el viejo Madrid de los Austrias aun se detecta la huella entre piadosa y barrocamente católica y divertida del gran valido de Felipe IV.  El año que contrae matrimonio recién trasladada la corte a Madrid desde Valladolid don Gaspar que aparte de primer ministro tenía vocación de alcalde y su sangre era municipal y espeso da cima a una serie de monumentos que hoy podemos admirar hoy (el convento de Jesuita, las Descalzas, las carmelitas de Santa ana y toda una larga ristra de monasterios y de beguinatos, capillas, fiestas y sobre todo la afición a los toros a los que era muy adicto como buen jinete. es el Madrid de la sopa boba de los mendigos los picaros, las cuarenta horas, los triduos, los novenarios, los lazaretos como el de san Juan de Dios en la calle Atocha, las casas a la malicia y las damas de toldo y arandela.  El de los galanes de monjas, pues por lo visto el propio rey don Felipe era inclinado a amoríos con novicias.  Pero también merodeaban por allí los alumbrados, los bufones y los enanos.  El Madrid de las sempiternas putas.  Quevedo que debía de frecuentar los lugares a la malicia de la corte se pregunta en una de sus cartas:)han llegado irlandesas?.  Y es que Madrid como pasaba con Londres era buena casa de acogida de las muchachas de la Verde Erín como ahora mismo da la bienvenida a las rumanas, polacas, ucranias y toda esa etnia variopinta que menea las caderas por la Casa Campo.  Era el Madrid del Prado y de los gays.  Otra vez Quevedo, un archivo viviente, nos informa de las presencias de Anutrido enxambre de putos y arisméticos, mujeres hombres y hombres mujeres y mujeres hombres en acciones y pelillos o putos ambigui géneris@.  Se daba la alerta de la llegada de nuevas remesas de profesionales del viejo oficio.  Más o menos, igual que ahora.  Lean si no las Zahurdas de Plutón de Don Francisco de Quevedo y Villegas.

La gente se lo pasaba bien o eso dicen pues eran días de holganzas por fiestas religiosas y triduos entreaño, celebraciones como el arribo de la flota a puerto de Sevilla, bodas y casamientos de infantes y de grandes del Reino, novenarios y fiestas de toros y cañas que solían celebrarse en la plaza mayor o en el bosque del buen retiro, el Prado, la ribera del Manzanares.  Y desde la Paloma la primera que Dios envía en agosto hasta San Eugenio por noviembre de puertas abiertas a los moradores de la corte para ir a coger bellotas en los montes del Pardo no paraban las romerías, las verbenas, las procesiones con tarascas y estafermos, los toros y cañas, los galantes paseos en carroza por el Prado.  La ciudad estaba llena de arribistas, miramelindos, busconas fregatrices que se paseaban en carroza pues querían ser damas de troníos.  La monarquía absoluta y la religión eran el todo.  Alguna celebraciones duraban semanas enteras como la habida con motivo de los esponsales del príncipe de Gales con una hermana de Felipe IV, boda que deshizo por cierto el Conde Duque de Olivares llevado por ciertos escrúpulos religiosos. )Cómo iba a emparentar su católica y real majestad con un hereje?  Hoy suena extraño tal planteamiento pero por aquellos días esta razón tenía mucho momento.  Total que era un Madrid alegre y confiada donde era fácil la vida lo mismo que la muerte. )Trabajar? Que inventen ellos.  De los trabajos ínfimos o indecorosos se encargaban los extranjeros.  Había censados muchos vecinos franceses a los que el pueblo difamaba bajo sospecha de espionaje.
El de Olivares fue temido y odiado a un tiempo, habida cuenta del inmenso poder que recabara.  Los odios y fervores contra él fueron más allá de su muerte acaecida en Toro el 22 de julio de 1645 según nos dice Marañón. algunos de sus enemigos, que los tuvo a puñados, quisieron desenterrar su cadáver y quemarlo en efigie.  Se le acusaba de hereje y de judaizante habida cuenta de que siempre favoreció tanto a los jesuitas como a los cristianos nuevos.  No deja de ser paradójica tal vesania y puede que las heridas sigan estando abiertas durante no poco tiempo pero en el caso del conde duque resulta casi inconcebible por él pertenecer a uno de una de las familias más linajudas.  Y en definitiva di ce bastante de las mentalidad clasista que no racista del español pues aquí mas que el color de la piel importa tu religión y de aquel mundo de los asuntos de fe y de las ejecutorias de hidalguía.
Fue un hombre, tras los escarceos de juventud, de un solo amor.  Tuvo una desgracia: no caerle bien a las mujeres.  Fueron precisamente dos de ellas, María de Ágreda la monja visionaria y la reina Isabel, quienes precipitaron su caída.  Hay que volver al estudio psicológico que sobre la personalidad del gran valido aduce Marañón tratando de explicar esa inexplicable enemiga que suscitaba en los corazones femeninos.


De acuerdo con la diagnosis en cuestión, Olivares era del tipo pícnico.  Gordo, fornido, con una tendencia a la calvicie.  Estos caracteres son hiperviriles.  Según su teoría, el macho-macho, por oposición al veleidoso tipo donjuanesco, de una mujer a otra, de brazos en brazos, y de lecho en leche, es pájaro de un solo nido.  Hombre de una sola mujer como algunas especies de la biología, la tórtola y la cigüeña por ejemplo, se contrapone al promiscuo.  Marañón sostiene que Don Juan tiene algo de marica o posee al menos rasgos femeniles.  Su virilidad no es del todo firme por eso siempre anda hablando de sus conquistas.  Una jactancia sospechosa pues se suele blasonar la gente de aquello que carece.  El verdadero conquistador amoroso rara vez explica sus conquistas.  Y con su conducta marca la antítesis de Felipe IV, incontenible adorador de Venus. por contra, al Conde duque, una vez casado, no se le conoce ni un desliz.  Le fue leal a su doña Inés de Zúñiga y Velasco hasta la muerte. de costumbres austeras e intachable.  Dice Vico que gozaba de una gran salud y eso era debido a la frugalidad en la mesa.  El agua era su bebida pero no es extraño que debido a las costumbres culinarias de la época acabara gotoso.  Su capacidad de trabajo también era proverbial en un Madrid donde no pegaba golpe.  Se levantaba al alba y a las diez tenía su conferencia con el Rey, el cual solí asistir a los consejos de ministros a través de un ventanuco los días que no estaba de caza o cortejando.  Tenía un carácter meticuloso y tajante y todos los papeles habían de pasar por sus manos, desde la organización de los saraos hasta la disposición de la flota y las alcabalas.  Para recaudar fondos al erario público inventó el papel del estado y fue muy oneroso en las tasas y pechas que habían de pagar los de abajo.  Esto le hizo bastante popular con los de abajo.  Un maniático de los impuestos sí pero había que pagar a los soldados.  Estaba España embarrancada en las guerras con Cataluña, con Francia y en Flandes.  Se estaba poniendo el sol desde luego pero duraría mucho aquel ocaso, mucho más que el que nuestros enemigos los franceses y los ingleses hubieran deseado.  La corona de Castilla seguía siendo la primera potencia del mundo y un lugar para vivir. se vivía mucho mejor en Madrid incluso el de los Austrias que en Londres y en Paris donde las costumbres seguían siendo más barbaras.  Siempre llevaron aquellos vida de herejes y en España seguía luciendo el sol de cierta tolerancia del cachondeo de los jolgorios pero claro unos llevan la fama y otros cardan la lana.  Don Gaspar de Guzman es un personaje que ofrece bastante carnaza a nuestrros cronistas de la Leyenda Negra.  El lascasismo es un mal que habita entre nosotros.  Así y todo viva España y honra le sea dada al Conde Duque, el de las ansias de mando y el caballo a la empinada.  Es la otra cara de la moneda o sobrehaz de la figura de Velazques tan solemne y grande como el Cuadro de las Lanzas.  Apoteosis de la pintura que queda reflejada en este soneto que dedica el poeta Manuel Machado al retrato de Felipe IV en el Prado pintado por don Diego:
Nadie más cortesano ni pulido
que nuestro rey Felipe, que Dios guarde.
Siempre de negro hasta los pies vestido
                   Es pálida su tez como la tarde
cansado el oro de su pelo undoso
y de sus ojos, el azul, cobarde
Sobre su augusto pecho generoso
ni joyeles perturban, ni cadenas,
el negro terciopelo silencioso
Y, en vez de cetro real, sostiene apenas
con desmayo galán un guante de ante
la blanca mano de azuladas venas

8 de julio de 2007

Всенощное бдение, г. Екатеринбург, 16 февраля 2019 г. fiesta de la pesentación en templo en Yekaeringrad vigilia toda la noche

Posted: 16 Feb 2019 03:19 PM PST

GRAN ARTÍCULO DEL GUARDIAN SOBRE EL HOMBRE QUE MEJOR REPRESENTÓ A HITLER

Posted: 16 Feb 2019 02:50 PM PST

Bruno Ganz: always poetic and inspired, from Hitler's bunker rant to a Berlin angel

The Swiss actor, who has died aged 77, will probably be remembered for his showstopping turn in Downfall, but his work with Wim Wenders is arguably more brilliant
Bruno GanzFILE - In this Thursday, Sept. 10, 2015, file photo, Actor Bruno Ganz arrives for the screening of the movie Remember at the 72nd edition of the Venice Film Festival in Venice, Italy. Bruno Ganz has died at 77. (AP Photo/Andrew Medichini, file)
 Bruno Ganz in 2015. Photograph: Andrew Medichini/AP
It is the fate of actors sometimes to complete a lifetime of distinguished theatre and film work and then be remembered by a vast number of people chiefly for their role in some silly TV hit or lowbrow franchise. Something of the sort happened to the great Swiss actor Bruno Ganz who – to his own huge interest and amusement – became iconic to a younger generation for the endless viral YouTube memes based on his terrifying bunker rant as Hitler in the 2004 movie Downfall. The Fuhrer erupts with rage at Frank Lampard signing for Inter Milan, about the fact there is no camera in the iPod Touch, or about Oasis splitting. “It’s amazing, the creativity from these kids! How they come up with these ideas!” Ganz exclaimed in an interview.
Ganz, left, as Hitler in Downfall, with Heino Ferch as Albert Speer.
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 Ganz, left, as Hitler in Downfall, with Heino Ferch as Albert Speer. Photograph: PR handout
But the point is that the Downfall scene became meme-able because of the potency and brilliance of Bruno Ganz’s performance in this film about Hitler’s last days, written by Bernd Eichinger and directed by Oliver Hirschbiegel.

As late as 2004, it was vanishingly rare for a German-speaking actor to play Hitler (through a paradoxical cultural quirk, it was and is more common for classy Brit actors to play Hitler and Nazis generally) and even rarer to show Hitler in his final moment of failure: in his bunker as Berlin burned and the Soviets closed in. It was ordinarily the custom of movies and TV to dramatise and fetishise Hitler’s menace in the 1930s, in his period of sinister success: the ranting on stage, the Sieg-Heil-ing followers. The daring, the almost bizarre kind of blasphemy of Downfall as a serious drama (as opposed to, say, a comedy like The Producers) was to show Hitler as an eventual loser - ranting at people who had disobeyed his orders and who were increasingly open about being irritated by him. The irony of that impotence is what made it irresistible to online satirists. And Ganz’s portrayal – with his Parkinson’s tremor and thin-lipped resentment, somewhere between a grumpy grandpa and a spurned lover – was inspired.

Before this, Ganz was equally legendary for another Berlin-based role - his portrayal of Damiel, the angel in Wim Wenders’s Wings of Desire (1987) who watches with fathomless sympathy and knowledge as human beings struggle with the terrible cruelties and indignities of everyday life. Damiel falls in love with a circus trapeze artist and feels a remarkable new desire taking wing within him: to renounce his immortality and partake of the ordinary pleasures and feelings of earthbound humans. Ganz’s face is delicate and boyish, with an ascetic sensitivity. The poetical presence of his beautifully modulated speaking voice is also what makes the role so memorable.
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Before that, Ganz had been Jonathan in Wenders’s The American Friend (1977), an adaptation of Patricia Highsmith’s Ripley’s Game, the desperately ill man coerced by Ripley into being a killer. For Werner Herzog, he had been the high-minded romantic innocent Jonathan Harker in Nosferatu The Vampyre (1979). In Volker Schlöndorff’s Circle of Deceit (1981) he was the journalist covering the Lebanese war, horrified and bewildered by the spectacle of violence and drawn into violence himself. In all these roles, Ganz was excellent as the morally literate, cultured man gazing into an abyss of evil or sadness.

Ganz kept working until the very end and my last glimpse of him was in Lars Von Trier’s deeply trying serial-killer provocation The House That Jack Built (2018) as Virgil to the villain’s hell-bound anti-hero. As a movie, it left a good deal to be desired but Von Trier undoubtedly knew what he was doing in casting Ganz – who was very good, and who had after all played Faust on stage and screen (in a TV play about Goethe). He had that aura of a man possessed of timeless wisdom, and hardwon connoisseurship of good and evil. Ganz played characters who knew all about hope, despair and desire. The intelligence and fineness of his acting will be much missed.
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BIEN POR LA HERMOSA Y LEAL BORINQUÉN QUE CONSERVA NUESTROS GENES

Posted: 16 Feb 2019 02:47 PM PST

Puerto Rico declara el español lengua oficial y relega el inglés a segundo idioma

Publicado: 4 sep 2015 14:02 GMT | Última actualización: 4 sep 2015 18:23 GMT
El Senado de Puerto Rico ha aprobado este jueves el proyecto de ley que declara el idioma español primera lengua oficial y relega el inglés a segundo idioma.
Puerto Rico declara el español lengua oficial y relega el inglés a segundo idioma
Puerto Rico declara el español como lengua oficial y relega el inglés como segundo idioma
Reuters \ Alvin Baez
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El Proyecto del Senado 1177, que establece la utilización del español en primer lugar en las ramas ejecutiva, legislativa y judicial del Estado Libre Asociado de Puerto Rico, ha sido aprobado por el Senado este jueves con 15 votos a favor y 11 en contra, informa el periódico puertorriqueño 'Primera Hora'.
La medida fue presentada en agosto de 2014 por Antonio Fas Alzamora, expresidente del gobernante Partido Popular Democrático (PPD), y a pesar de haber sido aprobada el pasado 25 de junio, no salió adelante en la votación final. Tras ello, el Alto Cuerpo reconsideró el proyecto de ley declarándolo como asunto pendiente de discusión hasta que este jueves se volvió a llevar a votación. 
"Al establecer el español como primer idioma oficial fortaleceremos nuestra identidad cultural y validamos la realidad de que más del 80% de los puertorriqueños no entienden ni hablan inglés (...). Es imperativo que le demos a nuestra lengua vernácula el sitial que se merece", ha declarado Fas Alzamora, añadiendo que "tratar de equiparar cualquier otra lengua extranjera" al español en asuntos oficiales es un acto que demanda "atención y rectificación".
El proyecto tiene como objetivo derogar la Ley 1-1993, que denominó "indistintamente" el español y el inglés lenguas oficiales en la isla para los asuntos gubernamentales. La medida fija multas de entre 1.500 y 10.000 dólares para los funcionaros de dependencias que incumplan sus disposiciones.
Además, Fas Alzamora sostiene que desde "la invasión de EE.UU. (...) se han puesto en vigor diferentes iniciativas dirigidas a la asimilación del pueblo puertorriqueño" y afirma que la realidad boricua "en términos culturales, históricos, geográficos y jurídicos" es muy diferente de la de sus conciudadanos estadounidenses.

era la mujer fuerte del goberno Wilson. Muchas veces hablé de Harold de ella en mis crónicas. Marcia era la secretaria efecta la faz de un laborismo humano que ya no existe en Inglaterra

Posted: 16 Feb 2019 12:55 PM PST

Lady Falkender, Harold Wilson's right-hand woman, dies, aged 86

Falkender – Marcia Williams before her ennoblement – was personal and political secretary to Wilson
Marcia Williams with Sir Harold Wilson
 Marcia Williams with Sir Harold Wilson. She came to prominence after Wilson’s resignation in 1976. Photograph: PA
Lady Falkender, Harold Wilson’s former right-hand woman, died of pneumonia 10 days ago, aged 86, but the news emerged only late on Friday, triggering a flurry of tributes from politicians and commentators.
It brought down the curtain on a life that had been the subject of intrigue and lawsuits, but which also blazed a trail for women in politics.
Formerly Marcia Williams, Falkender was the private and political secretary to the Labour prime minister during his premiership in the 1960s and 1970s.
The position made her the most powerful woman in No 10 until Margaret Thatcher became prime minister. But she really came to prominence – and controversy – after Wilson’s sudden resignation in 1976, although she continued to handle his private affairs until his death in 1995.
It was claimed that Falkender drafted the former prime minister’s controversial list of resignation honours, which became known as “the lavender list” because it was written on lavender-coloured paper.
But in 2007, she won £75,000 in libel damages from the BBC over her portrayal in a drama repeating the claim and suggesting that she had included the names of people who had assisted her personally or from whom she hoped to receive assistance personally. It also wrongly suggested that she had had a brief, adulterous affair with Wilson and had subsequently used this to blackmail him.
Wilson believed many of the allegations made against him and Williams were the work of a smear campaign by MI5. But these did not prevent her from being elevated to the Lords in 1974, although she did not speak in the chamber despite attending for 40 years.
“My peerage has been a great problem to me because I have never known how to handle it,” she said. “But now I know myself pretty well. And I think if the press has got me wrong there is nothing I can do to put it right.”
She had two sons during her relationship with Walter Terry, one-time political editor of the Daily Mail, and had a five-year marriage to George Williams. She also worked as a Mail columnist and wrote two books about her time in Downing Street.
Her loyalty to Wilson was unswerving and she gave short shrift to his enemies, including Roy Hattersley, who was an ally of Roy Jenkins, a thorn in Wilson’s side. “She was a very able woman, and I think Harold Wilson was very lucky to have her by his side for 40 years,” said Lord Hattersley, who served as a minister under Wilson. “I have no idea what the real relationship with Harold Wilson was, but politically she was a thoroughly good thing.”
Lord Lipsey, who worked as a political adviser in Wilson’s government, said the ultimate source of her power lay in her relationship with Wilson.
“She didn’t have tremendous influence over policy matters, but she had a general influence over Harold and she was his confidante – the person to whom he could turn when things were getting tough and get a comforting reply, and perhaps he found common sense on occasion.”
Asked if Wilson was scared of her, Lipsey told BBC Radio 4’s Today programme: “We’ll never know. She was a formidable personality.” Even her death was something of an enigma.

2026-01-24

1957, MONASTERIO SANTO DOMINGO DE SILOS (BURGOS)

MONASTERIO DE LAS HUELGAS

SAN TIMOTEO OBISPO Y MÁRTIR PATRÓN DE LUARCA

 S. Timothei Episcopi et Martyris ~ III. classis

Tempora: Sabbato infra Hebdomadam II post Epiphaniam

Sancta Missa Rubrics 1960 - 1960

Compare  Divinum Officium         Ordo   Options

Ante Missam
Incipit
In nómine Patris,  et Fílii, et Spíritus Sancti. Amen.
1
Beginning
In the Name of the Father, and of the Son,  and of the Holy Ghost. Amen.
S. Introíbo ad altáre Dei.
M. Ad Deum, qui lætíficat iuventútem meam.
S. Iúdica me, Deus, et discérne causam meam de gente non sancta: ab hómine iníquo et dolóso érue me.
M. Quia tu es, Deus, fortitúdo mea: quare me repulísti, et quare tristis incédo, dum afflígit me inimícus?
S. Emítte lucem tuam et veritátem tuam: ipsa me deduxérunt, et adduxérunt in montem sanctum tuum et in tabernácula tua.
M. Et introíbo ad altáre Dei: ad Deum, qui lætíficat iuventútem meam.
S. Confitébor tibi in cíthara, Deus, Deus meus: quare tristis es, ánima mea, et quare contúrbas me?
M. Spera in Deo, quóniam adhuc confitébor illi: salutáre vultus mei, et Deus meus.
S. Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto.
M. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper: et in sǽcula sæculórum. Amen.
S. Introíbo ad altáre Dei.
M. Ad Deum, qui lætíficat iuventútem meam.
2
P. I will go in to the altar of God.
S. To God who giveth joy to my youth.
P. Judge me, O God, and distinguish my cause from the nation which is not holy: deliver me from the unjust and deceitful man.
S. For Thou, O God, art my strength: why hast Thou cast me off? and why go I sorrowful whilst the enemy afflicteth me?
P. Send forth Thy light and Thy truth: they have conducted me and brought me unto Thy holy mount, and into Thy tabernacles.
S. And I will go in to the altar of God: to God who giveth joy to my youth.
P. To Thee, O God, my God, I will give praise upon the harp; why art thou sad, O my soul, and why dost thou disquiet me?
S. Hope in God, for I will still give praise to Him: the salvation of my countenance and my God.
P. Glory be to the Father, and to the Son, and to the Holy Ghost.
S. As it was in the beginning, is now, and ever shall be, world without end. Amen.
P. I will go in to the altar of God.
S. To God who giveth joy to my youth.
℣. Adiutórium nostrum  in nómine Dómini.
℟. Qui fecit cælum et terram.
Confíteor Deo omnipoténti, beátæ Maríæ semper Vírgini, beáto Michaéli Archángelo, beáto Ioánni Baptístæ, sanctis Apóstolis Petro et Paulo, ómnibus Sanctis, et vobis, fratres: quia peccávi nimis cogitatióne, verbo et ópere: mea culpa, mea culpa, mea máxima culpa. Ideo precor beátam Maríam semper Vírginem, beátum Michaélem Archángelum, beátum Ioánnem Baptístam, sanctos Apóstolos Petrum et Paulum, omnes Sanctos, et vos, fratres, oráre pro me ad Dóminum, Deum nostrum.
M. Misereátur tui omnípotens Deus, et, dimíssis peccátis tuis, perdúcat te ad vitam ætérnam.
S. Amen.
M. Confíteor Deo omnipoténti, beátæ Maríæ semper Vírgini, beáto Michaéli Archángelo, beáto Ioánni Baptístæ, sanctis Apóstolis Petro et Paulo, ómnibus Sanctis, et tibi, pater: quia peccávi nimis cogitatióne, verbo et ópere: mea culpa, mea culpa, mea máxima culpa. Ideo precor beátam Maríam semper Vírginem, beátum Michaélem Archángelum, beátum Ioánnem Baptístam, sanctos Apóstolos Petrum et Paulum, omnes Sanctos, et te, pater, oráre pro me ad Dóminum, Deum nostrum.
S. Misereátur vestri omnípotens Deus, et, dimíssis peccátis vestris, perdúcat vos ad vitam ætérnam.
℟. Amen.
S. Indulgéntiam,  absolutiónem et remissiónem peccatórum nostrórum tríbuat nobis omnípotens et miséricors Dóminus.
℟. Amen.
3
P. Our help  is in the Name of the Lord.
S. Who made heaven and earth.
P. I confess to almighty God, to the blessed Mary ever Virgin, blessed Michael the Archangel, blessed John the Baptist, the holy Apostles Peter and Paul, to all the Saints, and to you, brothers, that I have sinned exceedingly in thought, word, and deed, through my fault, through my fault, through my most grievous fault. Therefore I beseech the blessed Mary, ever Virgin, blessed Michael the Archangel, blessed John the Baptist, the holy Apostles Peter and Paul, all the Saints, and you, brothers, to pray to the Lord our God for me.
S. May almighty God be merciful to thee, and forgiving thy sins, bring thee to everlasting life.
P. Amen.
S. I confess to almighty God, to the blessed Mary ever Virgin, blessed Michael the Archangel, blessed John the Baptist, the holy Apostles Peter and Paul, to all the Saints, and to you, Father, that I have sinned exceedingly in thought, word, and deed, through my fault, through my fault, through my most grievous fault. Therefore I beseech the blessed Mary, ever Virgin, blessed Michael the Archangel, blessed John the Baptist, the holy Apostles Peter and Paul, all the Saints, and you, Father, to pray to the Lord our God for me.
P. May almighty God be merciful to thee, and forgiving thy sins, bring thee to everlasting life.
S. Amen.
P. May the  almighty and merciful Lord grant us pardon, absolution, and remission of our sins.
S. Amen.
℣. Deus, tu convérsus vivificábis nos.
℟. Et plebs tua lætábitur in te.
℣. Osténde nobis, Dómine, misericórdiam tuam.
℟. Et salutáre tuum da nobis.
℣. Dómine, exáudi oratiónem meam.
℟. Et clamor meus ad te véniat.
℣. Dóminus vobíscum.
℟. Et cum spíritu tuo.
Orémus,
Aufer a nobis, quǽsumus, Dómine, iniquitátes nostras: ut ad Sancta sanctórum puris mereámur méntibus introíre. Per Christum, Dóminum nostrum. Amen.
Orámus te, Dómine, per mérita Sanctórum tuórum, quorum relíquiæ hic sunt, et ómnium Sanctórum: ut indulgére dignéris ómnia peccáta mea. Amen.
4
P. O God, Thou wilt turn again and quicken us.
S. And thy people shall rejoice in Thee.
P. Show us, O Lord, Thy mercy.
S. And grant us Thy salvation.
P. O Lord, hear my prayer.
S. And let my cry come before Thee.
P. The Lord be with you.
S. And with thy spirit.
Let us pray.
Take away from us our iniquities, we beseech Thee, O Lord, that we may be worthy to enter with pure minds into the Holy of Holies, through Christ our Lord. Amen.
We beseech Thee, O Lord, by the merits of Thy Saints, whose relics are here, and of all the Saints, that Thou wouldst vouchsafe to forgive me all my sins. Amen.
Introitus
Eccli 45:30
Státuit ei Dóminus testaméntum pacis, et príncipem fecit eum: ut sit illi sacerdótii dígnitas in ætérnum.
Ps 131:1.
Meménto, Dómine, David: et omnis mansuetúdinis eius.
℣. Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto.
℟. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sǽcula sæculórum. Amen.
Státuit ei Dóminus testaméntum pacis, et príncipem fecit eum: ut sit illi sacerdótii dígnitas in ætérnum.
5
Introit
Sir 45:30
The Lord made a covenant of friendship with him, and made him a prince; that he should possess the dignity of priesthood forever.
Ps. 131:1
Remember, O Lord, David and all his meekness.
℣. Glory be to the Father, and to the Son, and to the Holy Ghost.
℟. As it was in the beginning, is now, and ever shall be, world without end. Amen.
The Lord made a covenant of friendship with him, and made him a prince; that he should possess the dignity of priesthood forever.
Kyrie
S. Kýrie, eléison.
M. Kýrie, eléison.
S. Kýrie, eléison.
M. Christe, eléison.
S. Christe, eléison.
M. Christe, eléison.
S. Kýrie, eléison.
M. Kýrie, eléison.
S. Kýrie, eléison.
6
Kyrie
P. Lord, have mercy.
S. Lord, have mercy.
P. Lord, have mercy.
S. Christ, have mercy.
P. Christ, have mercy.
S. Christ, have mercy.
P. Lord, have mercy.
S. Lord, have mercy.
P. Lord, have mercy.
Gloria
Glória in excélsis Deo. Et in terra pax homínibus bonæ voluntátis. Laudámus te. Benedícimus te. Adorámus te. Glorificámus te. Grátias ágimus tibi propter magnam glóriam tuam. Dómine Deus, Rex cæléstis, Deus Pater omnípotens. Dómine Fili unigénite, Iesu Christe. Dómine Deus, Agnus Dei, Fílius Patris. Qui tollis peccáta mundi, miserére nobis. Qui tollis peccáta mundi, súscipe deprecatiónem nostram. Qui sedes ad déxteram Patris, miserére nobis. Quóniam tu solus Sanctus. Tu solus Dóminus. Tu solus Altíssimus, Iesu Christe. Cum Sancto Spíritu  in glória Dei Patris. Amen.
7
Gloria
Glory be to God on high, and on earth peace to men of good will. We praise Thee. We bless Thee. We adore Thee. We glorify Thee. We give Thee thanks for Thy great glory. O Lord God, heavenly King, God the Father almighty. O Lord Jesus Christ, the only begotten Son. O Lord God, Lamb of God, Son of the Father. Who takest away the sins of the world, have mercy on us. Who takest away the sins of the world, receive our prayer. Who sittest at the right hand of the Father, have mercy on us. For Thou only art holy. Thou only art the Lord. Thou only art most high, O Jesus Christ. Together with the Holy Ghost  in the glory of God the Father. Amen.
Oratio
℣. Dóminus vobíscum.
℟. Et cum spíritu tuo.
Orémus.
Infirmitátem nostram réspice, omnípotens Deus: et, quia pondus própriæ actiónis gravat, beáti Timothei Mártyris tui atque Pontíficis intercéssio gloriósa nos prótegat.
Per Dóminum nostrum Iesum Christum, Fílium tuum: qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum.
℟. Amen.
8
Collect
℣. The Lord be with you.
℟. And with thy spirit.
Let us pray.
Be mindful of our weakness, almighty God, and because the burden of our sins weighs heavily upon us, may the glorious intercession of blessed Timothy, Your Martyr and Bishop, sustain us.
Through Jesus Christ, thy Son our Lord, Who liveth and reigneth with thee, in the unity of the Holy Ghost, God, world without end.
℟. Amen.
Lectio
Léctio Epístolæ beáti Pauli Apóstoli ad Timótheum
1 Tim 6:11-16
Caríssime: Sectáre iustítiam, pietátem, fidem, caritátem, patiéntiam, mansuetúdinem. Certa bonum certámen fídei, apprehénde vitam ætérnam, in qua vocátus es, et conféssus bonam confessionem coram multis téstibus. Præcípio tibi coram Deo, qui vivíficat ómnia, et Christo Iesu, qui testimónium réddidit sub Póntio Piláto, bonam confessiónem: ut serves mandátum sine mácula, irreprehensíbile usque in advéntum Dómini nostri Iesu Christi, quem suis tempóribus osténdet beátus et solus potens, Rex regum et Dóminus dominántium: qui solus habet immortalitátem, et lucem inhábitat inaccessíbilem: quem nullus hóminum vidit, sed nec vidére potest: cui honor et impérium sempitérnum. Amen.
℟. Deo grátias.
9
Lesson
Lesson from the first letter of St. Paul the Apostle to Timothy
1 Tim. 6:11-16
Beloved: Pursue justice, godliness, faith, charity, patience, mildness. Fight the good fight of the faith, lay hold on the life eternal, to which you have been called, and have made the good confession before many witnesses. I charge you in the sight of God, Who gives life to all things, and in the sight of Christ Jesus, Who bore witness before Pontius Pilate to the good confession, that you keep the commandment without stain, blameless until the coming of our Lord Jesus Christ. This coming He in His own time will make manifest, Who is the Blessed and only Sovereign, the King of kings and Lord of lords; Who alone has immortality and dwells in light inaccessible, Whom no man has seen or can see, to Whom be honor and everlasting dominion. Amen.
℟. Thanks be to God.
Graduale
Ps 88:21-23
Invéni David servum meum, óleo sancto meo unxi eum: manus enim mea auxiliábitur ei, et bráchium meum confortábit eum.
℣. Nihil profíciet inimícus in eo, et fílius iniquitátis non nocébit ei. Allelúia, allelúia
Ps 109:4
Iurávit Dóminus, et non pœnitébit eum: Tu es sacérdos in ætérnum, secúndum órdinem Melchísedech. Allelúia.
10
Gradual
Ps 88:21-23
I have found David, My servant, with My holy oil I have anointed him, that My hand may be always with him, and that My arm may make him strong.
℣. No enemy shall deceive him, nor shall the wicked afflict him. Alleluia, alleluia.
Ps 109:4
℣. You are a priest forever, according to the order of Melchisedec. Alleluia.
Evangelium
Munda cor meum ac lábia mea, omnípotens Deus, qui lábia Isaíæ Prophétæ cálculo mundásti igníto: ita me tua grata miseratióne dignáre mundáre, ut sanctum Evangélium tuum digne váleam nuntiáre. Per Christum, Dóminum nostrum. Amen.
Iube, Dómine, benedícere. Dóminus sit in corde meo et in lábiis meis: ut digne et competénter annúntiem Evangélium suum. Amen.
℣. Dóminus vobíscum.
℟. Et cum spíritu tuo.
Sequéntia + sancti Evangélii secúndum Lucam
℟. Glória tibi, Dómine.
Luc 14:26-33
In illo témpore: Dixit Iesus turbis: Si quis venit ad me, et non odit patrem suum, et matrem, et uxórem, et fílios, et fratres, et soróres, adhuc autem et ánimam suam, non potest meus esse discípulus. Et qui non báiulat crucem suam, et venit post me, non potest meus esse discípulus. Quis enim ex vobis volens turrim ædificáre, non prius sedens cómputat sumptus, qui necessárii sunt, si hábeat ad perficiéndum; ne, posteáquam posúerit fundaméntum, et non potúerit perfícere, omnes, qui vident, incípiant illúdere ei, dicéntes: Quia hic homo cœpit ædificáre, et non pótuit consummáre? Aut quis rex itúrus commíttere bellum advérsus álium regem, non sedens prius cógitat, si possit cum decem mílibus occúrrere ei, qui cum vigínti mílibus venit ad se? Alióquin, adhuc illo longe agénte, legatiónem mittens, rogat ea, quæ pacis sunt. Sic ergo omnis ex vobis, qui non renúntiat ómnibus, quæ póssidet, non potest meus esse discípulus.
℟. Laus tibi, Christe.
S. Per Evangélica dicta, deleántur nostra delícta.
11
Gospel
Cleanse my heart and my lips, O almighty God, who didst cleanse the lips of the prophet Isaias with a burning coal, and vouchsafe, through Thy gracious mercy, so to purify me, that I may worthily announce Thy holy Gospel. Through Christ our Lord. Amen.
Give me Thy blessing, O Lord. The Lord be in my heart and on my lips, that I may worthily and in a becoming manner, proclaim His holy Gospel. Amen.
P. The Lord be with you.
S. And with thy spirit.
Continuation of the Holy Gospel according to Luke
℟. Glory be to Thee, O Lord.
Luke 14:26-33.
At that time, Jesus said to the crowds, If anyone comes to Me and does not hate his father and mother, and wife and children, and brothers and sisters, yes, and even his own life, he cannot be My disciple. And he who does not carry his cross and follow Me, cannot be My disciple. For which of you, wishing to build a tower, does not sit down first and calculate the outlays that are necessary, whether he has the means to complete it? Lest, after he has laid the foundation and is not able to finish, all who behold begin to mock him, saying, ‘This man began to build and was not able to finish!’ Or what king setting out to engage in battle with another king, does not sit down first and consider whether he is able with ten thousand men to meet him who with twenty thousand is coming against him? Or else, whilst the other is yet at a distance, he sends a delegation and asks the terms of peace. So, therefore, every one of you who does not renounce all that he possesses, cannot be My disciple.
℟. Praise be to Thee, O Christ.
S. By the words of the Gospel may our sins be blotted out.
Credo
omit.
12
Creed
omit.
Offertorium
℣. Dóminus vobíscum.
℟. Et cum spíritu tuo.
Orémus.
Ps 88:25
Véritas mea et misericórdia mea cum ipso: et in nómine meo exaltábitur cornu eius.
13
Offertory
P. The Lord be with you.
S. And with thy spirit.
Let us pray.
Ps 88:25
My faithfulness and My kindness shall be with him, and through My name shall his horn be exalted.
Súscipe, sancte Pater, omnípotens ætérne Deus, hanc immaculátam hóstiam, quam ego indígnus fámulus tuus óffero tibi Deo meo vivo et vero, pro innumerabílibus peccátis, et offensiónibus, et neglegéntiis meis, et pro ómnibus circumstántibus, sed et pro ómnibus fidélibus christiánis vivis atque defúnctis: ut mihi, et illis profíciat ad salútem in vitam ætérnam. Amen.
Accept, O holy Father, almighty and eternal God, this unspotted host, which I, Thy unworthy servant, offer unto Thee, my living and true God, for my innumerable sins, offenses, and negligences, and for all here present: as also for all faithful Christians, both living and dead, that it may avail both me and them for salvation unto life everlasting. Amen.
Deus,  qui humánæ substántiæ dignitátem mirabíliter condidísti, et mirabílius reformásti: da nobis per huius aquæ et vini mystérium, eius divinitátis esse consórtes, qui humanitátis nostræ fíeri dignátus est párticeps, Iesus Christus, Fílius tuus, Dóminus noster: Qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus: per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
O God, who, in creating human nature, didst wonderfully dignify it, and still more wonderfully restore it, grant that, by the Mystery of this water and wine, we may be made partakers of His divine nature, who vouchsafed to be made partaker of our human nature, even Jesus Christ our Lord, Thy Son, who with Thee, liveth and reigneth in the unity of the Holy Ghost, God: world without end. Amen.
Offérimus tibi, Dómine, cálicem salutáris, tuam deprecántes cleméntiam: ut in conspéctu divínæ maiestátis tuæ, pro nostra et totíus mundi salúte, cum odóre suavitátis ascéndat. Amen.
In spíritu humilitátis et in ánimo contríto suscipiámur a te, Dómine: et sic fiat sacrifícium nostrum in conspéctu tuo hódie, ut pláceat tibi, Dómine Deus.
Veni, sanctificátor omnípotens ætérne Deus: et béne  dic hoc sacrifícium, tuo sancto nómini præparátum.
16
We offer unto Thee, O Lord, the chalice of salvation, beseeching Thy clemency, that it may ascend before Thy divine Majesty, as a sweet savor, for our salvation, and for that of the whole world. Amen.
Accept us, O Lord, in the spirit of humility and contrition of heart, and grant that the sacrifice which we offer this day in Thy sight may be pleasing to Thee, O Lord God.
Come, O almighty and eternal God, the Sanctifier, and bless  this Sacrifice, prepared for the glory of Thy holy Name.
Lavábo inter innocéntes manus meas: et circúmdabo altáre tuum, Dómine: Ut áudiam vocem laudis, et enárrem univérsa mirabília tua. Dómine, diléxi decórem domus tuæ et locum habitatiónis glóriæ tuæ. Ne perdas cum ímpiis, Deus, ánimam meam, et cum viris sánguinum vitam meam: In quorum mánibus iniquitátes sunt: déxtera eórum repléta est munéribus. Ego autem in innocéntia mea ingréssus sum: rédime me et miserére mei. Pes meus stetit in dirécto: in ecclésiis benedícam te, Dómine.
℣. Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto.
℟. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sǽcula sæculórum. Amen.
17
I will wash my hands among the innocent: and I will compass Thine altar, O Lord That I may hear the voice of praise: and tell of all Thy wonderous works. I have loved, O Lord, the beauty of Thy house and the place where Thy glory dwelleth. Take not away my soul, O God, with the wicked: nor my life with blood-thirsty men. In whose hands are iniquities, their right hand is filled with gifts. But I have walked in my innocence: redeem me, and have mercy on me. My foot hath stood in the direct way, in the churches I will bless Thee, O Lord.
℣. Glory be to the Father, and to the Son, and to the Holy Ghost.
℟. As it was in the beginning, is now, and ever shall be, world without end. Amen.
Súscipe, sancta Trínitas, hanc oblatiónem, quam tibi offérimus ob memóriam passiónis, resurrectiónis, et ascensiónis Iesu Christi, Dómini nostri: et in honórem beátæ Maríæ semper Vírginis, et beáti Ioannis Baptistæ, et sanctórum Apostolórum Petri et Pauli, et istórum et ómnium Sanctórum: ut illis profíciat ad honórem, nobis autem ad salútem: et illi pro nobis intercédere dignéntur in cælis, quorum memóriam ágimus in terris. Per eúndem Christum, Dóminum nostrum. Amen.
Receive, O holy Trinity, this oblation which we make to Thee, in memory of the Passion, Resurrection and Ascension of our Lord Jesus Christ, and in honor of Blessed Mary, ever Virgin, blessed John the Baptist, the holy Apostles Peter and Paul, and of all the Saints, that it may avail unto their honor and our salvation, and may they vouchsafe to intercede for us in heaven, whose memory we celebrate on earth. Through the same Christ our Lord. Amen.
S. Oráte, fratres: ut meum ac vestrum sacrifícium acceptábile fiat apud Deum Patrem omnipoténtem.
M. Suscípiat Dóminus sacrifícium de mánibus tuis ad laudem et glóriam nominis sui, ad utilitátem quoque nostram, totiúsque Ecclésiæ suæ sanctæ.
S. Amen.

Secreta
Hóstias tibi, Dómine, beáti Timothei Mártyris tui atque Pontíficis dicátas méritis, benígnus assúme: et ad perpétuum nobis tríbue proveníre subsídium.
Per Dóminum nostrum Iesum Christum, Fílium tuum: qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum.
℟. Amen.
19
P. Brethren, pray that my Sacrifice and yours may be acceptable to God the Father almighty.
S. May the Lord receive the Sacrifice from thy hands, to the praise and glory of His Name, to our benefit and that of all His holy Church.
P. Amen.

Secret
O Lord, graciously accept, through the merits of Your blessed Martyr and Bishop Timothy, the sacrificial gifts dedicated to You, and grant they may prove to be for us a lasting help.
Through Jesus Christ, thy Son our Lord, Who liveth and reigneth with thee, in the unity of the Holy Ghost, God, world without end.
℟. Amen.
Præfatio
℣. Dóminus vobíscum.
℟. Et cum spíritu tuo.
℣. Sursum corda.
℟. Habémus ad Dóminum.
℣. Grátias agámus Dómino, Deo nostro.
℟. Dignum et iustum est.

Communis
Vere dignum et iustum est, æquum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine sancte, Pater omnípotens, ætérne Deus: per Christum, Dóminum nostrum. Per quem maiestátem tuam laudant Angeli, adórant Dominatiónes, tremunt Potestátes. Cæli cælorúmque Virtútes ac beáta Séraphim sócia exsultatióne concélebrant. Cum quibus et nostras voces ut admítti iubeas, deprecámur, súpplici confessione dicéntes:

Sanctus, Sanctus, Sanctus Dóminus, Deus Sábaoth. Pleni sunt cæli et terra glória tua. Hosánna in excélsis. Benedíctus, qui venit in nómine Dómini. Hosánna in excélsis.
20
Preface
P. The Lord be with you.
S. And with thy spirit.
P. Lift up your hearts.
S. We have lifted them up to the Lord.
P. Let us give thanks to the Lord our God.
S. It is meet and just.

Common
It is truly meet and just, and profitable unto salvation, that we should at all times, and in all places, give thanks to Thee, O Holy Lord, Father Almighty, eternal God, through Christ, our Lord. Through whom the Angels praise Thy Majesty, the Dominions adore it, the Powers are in awe. Which the heavens and the hosts of heaven together with the blessed Seraphim joyfully do magnify. And do Thou command that it be permitted us to join with them in confessing Thee, while we say with lowly praise:

Holy, Holy, Holy, Lord God of Sabaoth! Heaven and earth are full of Thy glory! Hosanna in the highest! Blessed is He that cometh in the Name of the Lord! Hosanna in the highest!
Canon
Te ígitur, clementíssime Pater, per Iesum Christum, Fílium tuum, Dóminum nostrum, súpplices rogámus, ac pétimus, uti accépta hábeas et benedícas, hæc  dona, hæc  múnera, hæc  sancta sacrifícia illibáta, in primis, quæ tibi offérimus pro Ecclésia tua sancta cathólica: quam pacificáre, custodíre, adunáre et régere dignéris toto orbe terrárum: una cum fámulo tuo Papa nostro N. et Antístite nostro N. et ómnibus orthodóxis, atque cathólicæ et apostólicæ fídei cultóribus.
21
Canon
We therefore, humbly pray and beseech Thee, most merciful Father, through Jesus Christ; Thy Son, our Lord, that Thou wouldst vouchsafe to accept and bless these  gifts, these  presents, these  holy unspotted Sacrifices, which in the first place we offer Thee for Thy holy Catholic Church to which vouchsafe to grant peace, as also to preserve, unite, and govern it throughout the world, together with Thy servant our Pope, and our Bishop, and all orthodox believers and professors of the Catholic and Apostolic Faith.
Meménto, Dómine, famulórum famularúmque tuarum N. et N. et ómnium circumstántium, quorum tibi fides cógnita est et nota devótio, pro quibus tibi offérimus: vel qui tibi ófferunt hoc sacrifícium laudis, pro se suísque ómnibus: pro redemptióne animárum suárum, pro spe salútis et incolumitátis suæ: tibíque reddunt vota sua ætérno Deo, vivo et vero.
Be mindful, O Lord, of Thy servants and handmaidens, N. and N. and of all here present, whose faith and devotion are known unto Thee, for whom we offer, or who offer up to Thee, this sacrifice of praise for themselves, their families and friends, for the redemption of their souls, for the health and salvation they hope for; and who now pay their vows to Thee, the everlasting, living and true God.
Communicántes, et memóriam venerántes, in primis gloriósæ semper Vírginis Maríæ, Genetrícis Dei et Dómini nostri Iesu Christi: sed et beáti Ioseph, eiúsdem Vírginis Sponsi, et beatórum Apostolórum ac Mártyrum tuórum, Petri et Pauli, Andréæ, Iacóbi, Ioánnis, Thomæ, Iacóbi, Philíppi, Bartholomǽi, Matthǽi, Simónis et Thaddǽi: Lini, Cleti, Cleméntis, Xysti, Cornélii, Cypriáni, Lauréntii, Chrysógoni, Ioánnis et Pauli, Cosmæ et Damiáni: et ómnium Sanctórum tuórum; quorum méritis precibúsque concédas, ut in ómnibus protectiónis tuæ muniámur auxílio. Per eúndem Christum, Dóminum nostrum. Amen.
We pray in union with and honor the memory, especially of the glorious ever Virgin Mary, mother of our God and Lord Jesus Christ: as also of the blessed Joseph, her Spouse, and of the blessed Apostles and Martyrs Peter and Paul, Andrew, James, John, Thomas, James, Philip, Bartholomew, Matthew, Simon, and Thaddeus; Linus, Cletus, Clement, Xystus, Cornelius, Cyprian, Lawrence, Chrysogonus, John and Paul, Cosmas and Damian, and of all Thy Saints, through whose merits and prayers, grant that we may in all things be defended by the help of Thy protection. Through the same Christ our Lord. Amen.

Hanc ígitur oblatiónem servitútis nostræ, sed et cunctæ famíliæ tuæ,
quǽsumus, Dómine, ut placátus accípias: diésque nostros in tua pace dispónas, atque ab ætérna damnatióne nos éripi, et in electórum tuórum iúbeas grege numerári. Per Christum, Dóminum nostrum. Amen.
24

We therefore beseech Thee, O Lord, graciously to accept this oblation of our service, as also of Thy whole family;
and to dispose our days in Thy peace, preserve us from eternal damnation, and rank us in the number of Thine Elect. Through the same Christ our Lord. Amen.
Quam oblatiónem tu, Deus, in ómnibus, quǽsumus, bene  díctam, adscríp  tam, ra  tam, rationábilem, acceptabilémque fácere dignéris: ut nobis Cor  pus, et San  guis fiat dilectíssimi Fílii tui, Dómini nostri Iesu Christi.
Which oblation do Thou, O God, vouchsafe in all respects, to bless,  approve,  ratify,  make worthy and acceptable; that it may be made for us the Body  and Blood  of Thy most beloved Son Jesus Christ our Lord.
Qui prídie quam paterétur, accépit panem in sanctas ac venerábiles manus suas, elevátis óculis in cælum ad te Deum, Patrem suum omnipoténtem, tibi grátias agens, bene  díxit, fregit, dedítque discípulis suis, dicens: Accípite, et manducáte ex hoc omnes.
Who, the day before He suffered, took bread into His holy and venerable hands, and with His eyes lifted up towards heaven unto Thee, God, His almighty Father, giving thanks to Thee, He blessed  it, broke it and gave it to His disciples saying: Take and eat ye all of this,

HOC EST ENIM CORPUS MEUM.


27

FOR THIS IS MY BODY.



Símili modo postquam cenátum est, accípiens et hunc præclárum Cálicem in sanctas ac venerábiles manus suas: item tibi grátias agens, bene  díxit, dedítque discípulis suis, dicens: Accípite, et bíbite ex eo omnes.
28

In like manner, after He had supped, taking also this excellent chalice into His holy and venerable hands He blessed  , and gave it to His disciples, saying: Take and drink ye all of this,

HIC EST ENIM CALIX SANGUINIS MEI, NOVI ET ÆTERNI TESTAMENTI: MYSTERIUM FIDEI: QUI PRO VOBIS ET PRO MULTIS EFFUNDETUR IN REMISSIONEM PECCATORUM.


Hæc quotiescúmque fecéritis, in mei memóriam faciétis.
29

FOR THIS IS THE CHALICE OF MY BLOOD OF THE NEW AND ETERNAL TESTAMENT, THE MYSTERY OF FAITH; WHICH SHALL BE SHED FOR YOU AND FOR MANY UNTO THE REMISSION OF SINS.


As often as ye do these things, ye shall do them in remembrance of Me.

Unde et mémores, Dómine, nos servi tui, sed et plebs tua sancta, eiúsdem Christi Fílii tui, Dómini nostri, tam beátæ passiónis, nec non et ab ínferis resurrectiónis, sed et in cælos gloriósæ ascensiónis: offérimus præcláræ maiestáti tuæ de tuis donis ac datis, Hóstiam  puram, Hóstiam  sanctam, Hóstiam  immaculátam, Panem  sanctum vitæ ætérnæ, et Cálicem  salútis perpétuæ.
30

Wherefore, O Lord, we Thy servants, as also Thy holy people, calling to mind the blessed Passion of the same Christ, Thy Son, our Lord, and also His Resurrection from the dead and His glorious Ascension into heaven: do offer unto Thy most excellent Majesty of Thine own gifts, bestowed upon us, a pure  Host, a holy  Host, an unspotted  Host, the holy  Bread of eternal life, and the Chalice  of everlasting salvation.

Supra quæ propítio ac seréno vultu respícere dignéris: et accépta habére, sicúti accépta habére dignátus es múnera púeri tui iusti Abel, et sacrifícium Patriárchæ nostri Abrahæ: et quod tibi óbtulit summus sacérdos tuus Melchísedech, sanctum sacrifícium, immaculátam hóstiam.
31

Upon which vouchsafe to look with a propitious and serene countenance, and to accept them, as Thou wert graciously pleased to accept the gifts of Thy just servant Abel, and the sacrifice of our patriarch Abraham, and that which Thy high priest Melchisedech offered to Thee, a holy sacrifice, an unspotted victim.
Súpplices te rogámus, omnípotens Deus: iube hæc perférri per manus sancti Angeli tui in sublíme altáre tuum, in conspéctu divínæ maiestátis tuæ: ut, quotquot ex hac altáris participatióne sacrosánctum Fílii tui Cor  pus, et Sán  guinem sumpsérimus, omni benedictióne cælésti et grátia repleámur. Per eúndem Christum, Dóminum nostrum. Amen.
We most humbly beseech Thee, almighty God, command these offerings to be borne by the hands of Thy holy Angels to Thine altar on high, in the sight of Thy divine majesty, that as many as shall partake of the most holy Body  and Blood  of Thy Son at this altar, may be filled with every heavenly grace and blessing. Through the same Christ our Lord. Amen.
Meménto étiam, Dómine, famulórum famularúmque tuárum N. et N., qui nos præcessérunt cum signo fídei, et dórmiunt in somno pacis. Ipsis, Dómine, et ómnibus in Christo quiescéntibus locum refrigérii, lucis, et pacis, ut indúlgeas, deprecámur. Per eúndem Christum, Dóminum nostrum. Amen.
Remember also, O Lord, Thy servants and handmaids N. and N., who are gone before us with the sign of faith, and rest in the sleep of peace. To these, O Lord, and to all that rest in Christ, grant, we beseech Thee, a place of refreshment, light, and peace; Through the same Christ our Lord. Amen.
Nobis quoque peccatóribus fámulis tuis, de multitúdine miseratiónum tuárum sperántibus, partem áliquam et societátem donáre dignéris, cum tuis sanctis Apóstolis et Martýribus: cum Ioánne, Stéphano, Matthía, Bárnaba, Ignátio, Alexándro, Marcellíno, Petro, Felicitáte, Perpétua, Agatha, Lúcia, Agnéte, Cæcília, Anastásia, et ómnibus Sanctis tuis: intra quorum nos consórtium, non æstimátor mériti, sed véniæ, quǽsumus, largítor admítte. Per Christum, Dóminum nostrum.
To us also, Thy sinful servants, confiding in the multitude of Thy mercies, vouchsafe to grant some part and fellowship with Thy holy Apostles and Martyrs, with John, Stephen, Matthias, Barnabas, Ignatius, Alexander, Marcellinus, Peter, Felicitas, Perpetua, Agatha, Lucy, Agnes, Cecilia, Anastasia, and with all Thy Saints, into whose company we beseech Thee to admit us, not weighing our merits, but pardoning our offenses. Through Christ our Lord.
Per quem hæc ómnia, Dómine, semper bona creas, sanctí  ficas, viví  ficas, bene  dícis et præstas nobis.
Per Ip  sum, et cum Ip  so, et in Ip  so, est tibi Deo Patri  omnipoténti, in unitáte Spíritus  Sancti, omnis honor, et glória.
Per ómnia sǽcula sæculórum.
℟. Amen.
35
By Whom, O Lord, Thou dost ever create, sanctify,  quicken,  bless,  and give unto us all these good things.
By Him,  and with Him,  and in Him  is to Thee, God the Father  almighty, in the unity of the Holy  Ghost, all honor and glory.
P. World without end.
S. Amen.
Preparatio Communionis
Orémus: Præcéptis salutáribus móniti, et divína institutióne formáti audémus dícere:
Pater noster, qui es in cælis. Sanctificétur nomen tuum. Advéniat regnum tuum. Fiat volúntas tua, sicut in cælo et in terra. Panem nostrum quotidiánum da nobis hódie. Et dimítte nobis débita nostra, sicut et nos dimíttimus debitóribus nostris. Et ne nos indúcas in tentatiónem:
℟. Sed líbera nos a malo.
S. Amen.
36
Preparation for Communion
Let us pray. Instructed by Thy saving precepts, and following Thy divine institution, we are bold to say:
Our Father, who art in heaven, hallowed be Thy Name; Thy kingdom come; Thy will be done on earth as it is in heaven. Give us this day our daily bread. And forgive us our trespasses, as we forgive those who trespass against us. And lead us not into temptation.
M. But deliver us from evil.
P. Amen.
Líbera nos, quǽsumus, Dómine, ab ómnibus malis, prætéritis, præséntibus et futúris: et intercedénte beáta et gloriósa semper Vírgine Dei Genetríce María, cum beátis Apóstolis tuis Petro et Paulo, atque Andréa, et ómnibus Sanctis, da propítius pacem in diébus nostris: ut, ope misericórdiæ tuæ adiúti, et a peccáto simus semper líberi et ab omni perturbatióne secúri.
Per eúndem Dóminum nostrum Iesum Christum, Fílium tuum.
Qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus.
℣. Per ómnia sǽcula sæculórum.
℟. Amen.
Pax Dómini sit semper vobíscum.
℟. Et cum spíritu tuo.
37
Deliver us, we beseech Thee, O Lord, from all evils, past, present, and to come; and by the intercession of the Blessed and glorious ever Virgin Mary, Mother of God, and of the holy Apostles, Peter and Paul, and of Andrew, and of all the Saints, mercifully grant peace in our days, that through the assistance of Thy mercy we may be always free from sin, and secure from all disturbance.
Through the same Jesus Christ, Thy Son, our Lord.
Who with Thee in the unity of the Holy Ghost liveth and reigneth God,
P. World without end.
S. Amen.
P. The peace  of the Lord be  always with  you.
S. And with thy spirit.
Hæc commíxtio, et consecrátio Córporis et Sánguinis Dómini nostri Iesu Christi, fiat accipiéntibus nobis in vitam ætérnam. Amen.
May this mixture and consecration of the Body and Blood of our Lord Jesus Christ be to us who receive it effectual unto eternal life. Amen.
Agnus Dei, qui tollis peccáta mundi: miserére nobis.
Agnus Dei, qui tollis peccáta mundi: miserére nobis.
Agnus Dei, qui tollis peccáta mundi: dona nobis pacem.
39
Lamb of God, who takest away the sins of the world, have mercy on us.
Lamb of God, who takest away the sins of the world, have mercy on us.
Lamb of God, who takest away the sins of the world, grant us peace.
Dómine Iesu Christe, qui dixísti Apóstolis tuis: Pacem relínquo vobis, pacem meam do vobis: ne respícias peccáta mea, sed fidem Ecclésiæ tuæ; eámque secúndum voluntátem tuam pacificáre et coadunáre dignéris: Qui vivis et regnas Deus per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
O Lord Jesus Christ, who saidst to Thine Apostles: Peace I leave you, My peace I give you: regard not my sins, but the faith of Thy Church; and vouchsafe to grant her that peace and unity which is agreeable to Thy will: Who livest and reignest God, world without end. Amen.
Dómine Iesu Christe, Fili Dei vivi, qui ex voluntáte Patris, cooperánte Spíritu Sancto, per mortem tuam mundum vivificásti: líbera me per hoc sacrosánctum Corpus et Sánguinem tuum ab ómnibus iniquitátibus meis, et univérsis malis: et fac me tuis semper inhærére mandátis, et a te numquam separári permíttas: Qui cum eódem Deo Patre et Spíritu Sancto vivis et regnas Deus in sǽcula sæculórum. Amen.
O Lord Jesus Christ, Son of the living God, who, according to the will of Thy Father, with the cooperation of the Holy Ghost, hast by Thy death given life to the world; deliver me by this Thy most sacred Body and Blood, from all my iniquities and from all evils; and make me always cleave to Thy commandments, and suffer me never to be separated from Thee, Who livest and reignest, with the same God the Father and the Holy Ghost, God, world without end. Amen.
Percéptio Córporis tui, Dómine Iesu Christe, quod ego indígnus súmere præsúmo, non mihi provéniat in iudícium et condemnatiónem: sed pro tua pietáte prosit mihi ad tutaméntum mentis et córporis, et ad medélam percipiéndam: Qui vivis et regnas cum Deo Patre in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
Let not the partaking of Thy Body, O Lord, Jesus Christ, which I, though unworthy, presume to receive, turn to my judgment and condemnation; but let it, through Thy mercy, become a safeguard and remedy, both for soul and body; Who with God the Father, in the unity of the Holy Ghost, livest and reignest God, world without end. Amen.
Panem cæléstem accípiam, et nomen Dómini invocábo.
℣. Dómine, non sum dignus, ut intres sub tectum meum: sed tantum dic verbo, et sanábitur ánima mea.
℣. Dómine, non sum dignus, ut intres sub tectum meum: sed tantum dic verbo, et sanábitur ánima mea.
℣. Dómine, non sum dignus, ut intres sub tectum meum: sed tantum dic verbo, et sanábitur ánima mea.
43
I will take the Bread of heaven, and will call upon the Name of the Lord.
℣. Lord, I am not worthy that Thou shouldst enter under my roof; say but the word, and my soul shall be healed.
℣. Lord, I am not worthy that Thou shouldst enter under my roof; say but the word, and my soul shall be healed.
℣. Lord, I am not worthy that Thou shouldst enter under my roof; say but the word, and my soul shall be healed.
Corpus Dómini nostri Iesu Christi custódiat ánimam meam in vitam ætérnam. Amen.
The Body of our Lord Jesus Christ preserve my soul unto life everlasting. Amen.
Quid retríbuam Dómino pro ómnibus, quæ retríbuit mihi? Cálicem salutáris accípiam, et nomen Dómini invocábo. Laudans invocábo Dóminum, et ab inimícis meis salvus ero.
Sanguis Dómini nostri Iesu Christi custódiat ánimam meam in vitam ætérnam. Amen.
45
What return shall I make to the Lord for all He has given to me? I will take the chalice of salvation, and call upon the Name of the Lord. Praising I will call upon the Lord, and I shall be saved from my enemies.
The Blood of our Lord Jesus Christ preserve my soul unto life everlasting. Amen.
Communio

46
Communio

Quod ore súmpsimus, Dómine, pura mente capiámus: et de múnere temporáli fiat nobis remédium sempitérnum.
Corpus tuum, Dómine, quod sumpsi, et Sanguis, quem potávi, adhǽreat viscéribus meis: et præsta; ut in me non remáneat scélerum mácula, quem pura et sancta refecérunt sacraménta: Qui vivis et regnas in sǽcula sæculórum. Amen.
47
Grant, O Lord, that what we have taken with our mouth, we may receive with a pure mind; and from a temporal gift may it become to us an eternal remedy.
May Thy Body, O Lord, which I have received, and Thy Blood which I have drunk, cleave to my bowels; and grant that no stain of sin may remain in me, who have been fed with this pure and holy Sacrament; Who livest and reignest for ever and ever. Amen.
Communio
Ps 88:36; 88:37-38
Semel iurávi in sancto meo: Semen eius in ætérnum manébit: et sedes eius sicut sol in conspéctu meo, et sicut luna perfécta in ætérnum, et testis in coelo fidélis.
48
Communion
Ps 88:36-38
Once, by My holiness, have I sworn; his posterity shall continue forever; and his throne shall be like the sun before Me; like the moon, which remains forever, a faithful witness in the sky.
Postcommunio
S. Dóminus vobíscum.
℟. Et cum spíritu tuo.
Orémus.
Refécti participatióne múneris sacri, quǽsumus, Dómine, Deus noster: ut, cuius exséquimur cultum, intercedénte beáto Timotheo Mártyre tuo atque Pontífice, sentiámus efféctum.
Per Dóminum nostrum Iesum Christum, Fílium tuum: qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum.
℟. Amen.
49
Post Communion
P. The Lord be with you.
S. And with thy spirit.
Let us pray.
Refreshed by partaking of the sacred gift, we beseech You, O Lord our God, that we may enjoy the benefits of the rite we perform through the intercession of blessed Timothy, Your Martyr and Bishop.
Through Jesus Christ, thy Son our Lord, Who liveth and reigneth with thee, in the unity of the Holy Ghost, God, world without end.
℟. Amen.
Conclusio
S. Dóminus vobíscum.
M. Et cum spíritu tuo.
50
Conclusion
P. The Lord be with you.
S. And with thy spirit.
℣. Ite, Missa est.
℟. Deo grátias.
51
℣. Go, the Mass is ended.
℟. Thanks be to God.
Pláceat tibi, sancta Trínitas, obséquium servitútis meæ: et præsta; ut sacrifícium, quod óculis tuæ maiestátis indígnus óbtuli, tibi sit acceptábile, mihíque et ómnibus, pro quibus illud óbtuli, sit, te miseránte, propitiábile. Per Christum, Dóminum nostrum. Amen.
May the performance of my homage be pleasing to Thee, O holy Trinity: and grant that the Sacrifice which I, though unworthy, have offered up in the sight of Thy Majesty, may be acceptable to Thee, and through Thy mercy, be a propitiation for me, and for all those for whom I have offered it. Through Christ our Lord. Amen.
Benedícat vos omnípotens Deus,
Pater, et Fílius,  et Spíritus Sanctus.
℟. Amen.
53
P. May almighty God the Father, Son,  and Holy Ghost, bless you.
S. Amen.
℣. Dóminus vobíscum.
℟. Et cum spíritu tuo.
℣. Inítium + sancti Evangélii secúndum Ioánnem.
℟. Glória tibi, Dómine.
Ioann. 1, 1-14
Iunctis manibus prosequitur:
In princípio erat Verbum, et Verbum erat apud Deum, et Deus erat Verbum. Hoc erat in princípio apud Deum. Omnia per ipsum facta sunt: et sine ipso factum est nihil, quod factum est: in ipso vita erat, et vita erat lux hóminum: et lux in ténebris lucet, et ténebræ eam non comprehendérunt.
Fuit homo missus a Deo, cui nomen erat Ioánnes. Hic venit in testimónium, ut testimónium perhibéret de lúmine, ut omnes créderent per illum. Non erat ille lux, sed ut testimónium perhibéret de lúmine.
Erat lux vera, quæ illúminat omnem hóminem veniéntem in hunc mundum. In mundo erat, et mundus per ipsum factus est, et mundus eum non cognóvit. In própria venit, et sui eum non recepérunt. Quotquot autem recepérunt eum, dedit eis potestátem fílios Dei fíeri, his, qui credunt in nómine eius: qui non ex sanguínibus, neque ex voluntáte carnis, neque ex voluntáte viri, sed ex Deo nati sunt. Genuflectit dicens: Et Verbum caro factum est, Et surgens prosequitur: et habitávit in nobis: et vídimus glóriam eius, glóriam quasi Unigéniti a Patre, plenum grátiæ et veritátis.
℟. Deo grátias.
54
P. The Lord be with you.
S. And with thy spirit.
The beginning + of the holy Gospel according to John
℟. Glory be to Thee, O Lord.
John 1, 1-14
In the beginning was the Word, and the Word was with God, and the Word was God. The same was in the beginning with God. All things were made by Him, and without Him was made nothing that was made: in Him was life, and the life was the Light of men; and the Light shineth in darkness, and the darkness did not comprehend it. There was a man sent from God, whose name was John. This man came for a witness, to testify concerning the Light, that all might believe through Him. He was not the Light, but he was to testify concerning the Light. That was the true Light, which enlighteneth every man that cometh into this world. He was in the world, and the world was made by Him, and the world knew Him not. He came unto His own, and His own received Him not. But as many as received Him to them He gave power to become sons of God, to them that believe in His Name, who are born not of blood, nor of the will of the flesh, nor of the will of man, but of God. Here all kneel. And the Word was made flesh, and dwelt among us: and we saw His glory, the glory as of the Only begotten of the Father, full of grace and truth.
℟. Thanks be to God.
Orationes Leonis XIII
S. Ave María, grátia plena, Dóminus tecum, benedícta tu in muliéribus et benedíctus fructus ventris tui, Iesus.
O. Sancta María, Mater Dei, ora pro nobis peccatóribus, nunc et in hora mortis nostræ. Amen.
S. Ave María, grátia plena, Dóminus tecum, benedícta tu in muliéribus et benedíctus fructus ventris tui, Iesus.
O. Sancta María, Mater Dei, ora pro nobis peccatóribus, nunc et in hora mortis nostræ. Amen.
S. Ave María, grátia plena, Dóminus tecum, benedícta tu in muliéribus et benedíctus fructus ventris tui, Iesus.
O. Sancta María, Mater Dei, ora pro nobis peccatóribus, nunc et in hora mortis nostræ. Amen.

O. Salve Regína, Mater misericórdiæ, vita, dulcédo, et spes nostra, salve. Ad te clamámus, éxsules fílii Evæ. Ad te suspirámus geméntes et flentes in hac lacrymárum valle. Eia ergo, Advocáta nostra, illos tuos misericórdes óculos ad nos convérte. Et Iesum, benedíctum fructum ventris tui, nobis, post hoc exílium, osténde. O clemens, o pia, o dulcis Virgo Mária.
S. Ora pro nobis, sancta Dei Génitrix.
O. Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.

S. Orémus. Deus, refúgium nostrum et virtus, pópulum ad te clamántem propítius réspice; et intercedénte gloriósa, et immaculáta Vírgine Dei Genitríce María, cum beáto Ioseph, eius Sponso, ac beatis Apóstolis tuis Petro et Paulo, et ómnibus Sanctis, quas pro conversióne peccatórum, pro libertáte et exaltatióne sanctæ Matris Ecclésiæ, preces effúndimus, miséricors et benígnus exáudi. Per eúndem Christum Dóminum nostrum. Amen.

O. Sancte Míchaël Archángele, defénde nos in prǽlio; contra nequítiam et insídias diáboli esto præsídium. Imperet illi Deus, súpplices deprecámur: tuque, Princeps milítiæ Cæléstis, sátanam aliósque spíritus malígnos, qui ad perditiónem animárum pervagántur in mundo, divína virtúte in inférnum detrúde. Amen.

S. Cor Iesu sacratíssimum.
O. Miserére nobis.
S. Cor Iesu sacratíssimum.
O. Miserére nobis.
S. Cor Iesu sacratíssimum.
O. Miserére nobis.
55
Leonine Prayers
P. Hail Mary, full of grace; The Lord is with thee; Blessed art thou amongst women, And blessed is the fruit of thy womb, Jesus.
A. Holy Mary, Mother of God, Pray for us sinners, now and at the hour of our death. Amen.
P. Hail Mary, full of grace; The Lord is with thee; Blessed art thou amongst women, And blessed is the fruit of thy womb, Jesus.
A. Holy Mary, Mother of God, Pray for us sinners, now and at the hour of our death. Amen.
P. Hail Mary, full of grace; The Lord is with thee; Blessed art thou amongst women, And blessed is the fruit of thy womb, Jesus.
A. Holy Mary, Mother of God, Pray for us sinners, now and at the hour of our death. Amen.

A. Hail, holy Queen, Mother of Mercy, our life, our sweetness, and our hope. To thee do we cry, poor banished children of Eve. To thee do we send up our sighs, mourning and weeping in this valley of tears. Turn then, most gracious Advocate, thine eyes of mercy towards us. And after this our exile, show unto us the blessed Fruit of thy womb, Jesus. O clement, O loving, O sweet Virgin Mary.
P. Pray for us, O Holy Mother of God.
O. That we may be made worthy of the promises of Christ.

P. Let us pray. O God, our refuge and our strength, look down in mercy on Thy people who cry to Thee; and by the intercession of the glorious and Immaculate Virgin Mary, Mother of God, of St. Joseph her Spouse, of Thy blessed Apostles Peter and Paul, and of all the Saints, in mercy and goodness hear our prayers for the conversion of sinners, and for the liberty and exaltation of our holy Mother the Church. Through the same Christ our Lord. Amen.

A. Holy Michael Archangel, defend us in the day of battle; be our safeguard against the wickedness and snares of the devil. -- May God rebuke him, we humbly pray: and do thou, Prince of the heavenly host, by the power of God thrust down to hell Satan and all wicked spirits, who wander through the world for the ruin of souls. Amen.

P. Most Sacred Heart of Jesus,
A. Have mercy upon us.
P. Most Sacred Heart of Jesus,
A. Have mercy upon us.
P. Most Sacred Heart of Jesus,
A. Have mercy upon us.
Post Missam

     Sancta Missa Persoluta