2026-04-02

torquemada era un converso

 


información de Sputnik

Posted: 28 Jan 2018 09:08 PM PST

Russian President, Israeli Prime Minister to Hold Talks in Moscow

© Sputnik/ Aleksey Nikolskyi
Russia
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MOSCOW (Sputnik) - Russian President Vladimir Putin will hold negotiations with Israeli Prime Minister Benjamin Netanyahu, who will arrive in Moscow with a working visit on Monday.
According to the Kremlin press service, Putin and Netanyahu are expected to discuss the issues related to boosting bilateral cooperation in trade, economic, cultural and humanitarian areas. The two politicians will also exchange their views on the pressing topics of the international and regional agendas, including the situation in Syria and the problems of the Middle East settlement.
Putin and Netanyahu are expected to take part in the event to mark the International Holocaust Remembrance Day as well as the Day of complete liberation of Leningrad from the Nazi blockade at Moscow's Jewish Museum and Tolerance Center.
The Israeli prime minister has also announced his intention to discuss enhancing the coordination between the Russian and Israeli armed forces in Syria and other issues that are important for Israel's security during the meeting with Putin.
In 2017 alone, Netanyahu visited Russia twice, and held at least six telephone conversations with the Russian president. In 2018, the two politicians had their first telephone call as early as on January 1, during which they agreed to hold a meeting in the near future.
One of the main reasons for the recent intensification of contacts between Russia and Israel was the cooperation on the situation in Syria, where Israel seeks Russia's support to prevent Iran from increasing its influence in the Arab republic.

TORQUEMADA ERA UN JUDIO CONVERSO

Posted: 28 Jan 2018 10:25 AM PST

Hay tres ramas en el judaismo: askenazis alemanes, polaks de Prusia oriental y sefarditas de España y de Holanda. Torquemada fray Domingo era un converso furibundo que mandó quemar a sus hermanos pero sólo en la primera época de la Inquisición de 1478 a 1492 después "se dulcifica". Yo creo que lo de Spanish Inquisition es una infamia. Los españoles no quemamos a la gente aunque los mayores objetivos inquisitoriales eran las brujas y los aquelarres. Un ejemplo el proceso al obispo Carranza, que pudo morir en la cama en Roma. In this quetion there is more than meets the eye. Ahora los judios han establecido una inquisición global y queman y oistergan a los que no piensan como ellos. Es el reino de lo políticamente correcto. El cristianismo fue una religión más transigente, pienso yo. Un ejemplo de lo que digo es Soros que está quemando paises y ahora tienme los ojos puestos en Cataluña

despierta españa. puedes romperte por cataluña

Posted: 28 Jan 2018 03:00 AM PST


CATALUÑA ÜBER ALLES. HITLER Y EL TRIPARTITO.
Antonio Parra
No me rindo. Perder una batalla no significa perder la guerra ni la tolva puede ser mayor que la muela del molino. Seguiré disparando desde mi tronera del alcázar asediado. No entrego la cuchara, venga; ni puedo renunciar a mi cita con mis lectores a los que me debo en esta página gracias a la cual he encontrado a lo que más quería semanas atrás. Mi dulce resplandeciente Helen the shining one mal que les pese a las de la Cuerpa y a los pesquisidores e inquisidores/as de una y otra lección. ¿Opus? ¿Opas? Dejémoslo pero me llegan noticias de que nos leen hasta en Jerusalén que es una ciudad difícil, como todas aquellas en que, a diferencia de Córdoba, hay menos tabernas que librerías. A Nueva York le pasa tres cuartos de lo mismo. Ya saben por qué ahora que se acerca el Miércoles Santo que me recuerda el llanto del Salvador a la vista de sus muros. Et flevit amare.
Lloró amargamente y también yo. Viva don Luis de Góngora que fue el que dijo Córdoba ciudad bravía más de mil tabernas y una sola librería. A mí me gustan en verdad ambas cosas y palabra que no concibo que pueda existir lo uno sin lo otro porque en mí siempre entreveró lo dionisiaco y lo apolíneo.
 Llanto por España en lesión, estatuto prostituto, y tripartito finiquito causa de su fractura. No importa. Mi patria vencida y desvanecida me refugiaré diablo cojuelo entre las lomeras y tejuelos de mis libros. Mi patria al fin y al cabo no es una espacio físico sino un sueño, ese fervor que surgió al pairo de un lema tanto monta, monta tanto, un cuscurro de pan, algo del sol de España y un jarrillo de vino asumiendo las recomendaciones del Talmud de las que se apropia el Loyoleo: en tiempo de tribulación no hacer mudanza o de otra manera cuando te aflija tu destino, ora, llora y calla.


 
Pues estos días de atrás anduve sumido en la lectura de un colega catalán, Eugenio Xammar, corresponsal en Londres y en Berlín para La Veu de Catalunya ferozmente nacionalista y filonazi. Él y Jospeh Pla entrevistaron a Hitler al alimón. El libro se titula El Huevo de la Serpiente nada menos y nada más pues nos viene al pelo en los tiempos bíblicos por los que transitamos y España escuece de separatismos o acaso acaba de sonar la hora de los finiquitos y se acabó el sueño dorado que contemplaron Isabel y Fernando con la fusión de las barras catalanas con el pendón moradillo de los castellanos.
El reino más antiguo y la nación con mayor abolengo del cotarro europeo se descolocan hasta convertirse en una huella en la historia, un polvo de estrellas del pasado.
A la independencia catalana seguirá la de Vascongadas y por fin llegarán los enxebres del Bloque y quien sabe si hasta Asturias dejará de ser España lo que implica una contradicción in  terminis. Al igual que la de los vascongados (dicen que son la tribu perdida la XIII y por eso dan tanta guerra) pero ese postulado nos llevaría a más minuciosos y complicados considerandos.
En fin que estamos en el Año de la Bicha. La lectura del Huevo de la Serpiente me ha recordado ciertas deducciones gnósticas a las que de siempre fui aficionado. Si se suma con lectura xilográfica (de izquierda a derecha) el guarismo del año 2006 que nos acontece el computo sería el del ocho número áureo y si le suman diez daría 18 que es el total de la Anosmia el innombrable 666, esto es 6+6+6=18.
El libro de Xammar don Eugenio amén de explicar cómo se produjo la construcción de aquel mito llamado Adolfo Hitler por quien no oculta sus simpatías así como ciertos reparos ▬era un cuarterón▬ al que los Rotschilds eligieron para salvaguardar sus intereses. La casa Krupp y el industrial judío Thyssen Bornesmizza de origen húngaro y que cuando los nazis perdieron la guerra estableció en Villaverde la casa Boetticher, su viuda anda por ahí atrayendo atenciones y visitas de la prensa de bulevar (dice que era un Agenio nacido para ser retratado).
 Las crónicas del corresponsal de La Veu en Berlín destilan hispanofobia hasta el punto de sentirse ofendidos tanto Pepe Plá como él porque como representantes de la Generalidad y de la Renaxensa fueron invitados a un homenaje al Quijote.
Plá luego se desciñó de aquella exaltación catalanista y la prueba es que durante el franquismo fue uno de los escritores más publicados y tenidos en cuenta como firma habitual del grupo Destino.


 

Xammar, al contrario, permaneció acérrimo en sus principios. En sus ideas a favor del nacional socialismo a mí me parece que rompe a cantar el himno del Deutschland über alles a lo largo de las trescientas páginas de este texto que he leído con melancolía porque me recordaba terrores aciagos. Alemania por encima de todo y de todos. Cataluña, racista, con mejor RH, la mejor butifarra, que es lo mismo. Era la cantilena bajo cuya banderas tremolantes marcharon de las juventudes hitlerianas, una especie de Els Segadors a la alemana que entonaron el otro día a las puertas de la Universidad de Tarragona los radicales de Ezquerra.

Cuando emana la conciencia de superioridad de un pueblo, de una raza, de una lengua sobre otra, ya la tenemos preparada. Vienen los autos de fe, las Kristall Nachte y los terrores que acometen a ciertos ciudadanos de sentir español en Reus o en Euscalerría y que andan con el miedo de las Estrellas Amarillas de los años treinta.

 

Luego vendrán los edictos de expulsión y los KZ y en ellos, un viejo superviviente de Auschwitz me lo explicó, los más temibles eran los soplones, y sobre todo las gobernantas. No hay cosa más temible que una mujer cuando le colocas una cruz gamada o a una miliciana cuando le ponías en las manos un fusil. Y a mí me parece que algunos del Tripartito lucen la esvástica nazi (ese churro amarillo en la pechera de los secuaces del Puigdemont) en la solapa lo mismo que algunas de la Cuerpa pechugonas el látigo, los tirantes y las polainas de Portero de Noche. Terror catalanista. Terror feminista hombruno y nada femenino. Las guardesas de los campos han vuelto a asomar la oreja con su gorra de plato y su chulesco ademán no sabe con quien está usted hablando oiga. Esas fucsias haciendo el 69 en una silla.

 

 Terror milenarista al fin y al cabo. La libertad se aleja y prevalece como una nube ventolera paseándose por la planta en actitud conminatoria el fantasma de la mentira. Este 2006 puede ser un año traumático. Estaba escrito. Hagan rueda y háganme caso.

 

▬ Y qué le dicen, don Verumtamen, sus amigos talmudistas?

 

▬Que zionismo y feminismo nada tienen que ver con Israel. Es el Interpuesto que usurpa su voz que es la voz de los profetas.

 

▬Cierto nos quieren robar la candela de nuestros candelabros. Es un intento tan vano como descabellado como hurtarle el fuego sagrado a los dioses.

 

Tengamos esperanza.  Spain awake. Despertad todos de un jodía vez. Mañana amanecerá, tovarich.

 

 

SPAIN, AWAKE

Posted: 28 Jan 2018 02:59 AM PST


CATALUÑA ÜBER ALLES. HITLER Y EL TRIPARTITO.
Antonio Parra
No me rindo. Perder una batalla no significa perder la guerra ni la tolva puede ser mayor que la muela del molino. Seguiré disparando desde mi tronera del alcázar asediado. No entrego la cuchara, venga; ni puedo renunciar a mi cita con mis lectores a los que me debo en esta página gracias a la cual he encontrado a lo que más quería semanas atrás. Mi dulce resplandeciente Helen the shining onemal que les pese a las de la Cuerpa y a los pesquisidores e inquisidores/as de una y otra lección. ¿Opus? ¿Opas? Dejémoslo pero me llegan noticias de que nos leen hasta en Jerusalén que es una ciudad difícil, como todas aquellas en que, a diferencia de Córdoba, hay menos tabernas que librerías. A Nueva York le pasa tres cuartos de lo mismo. Ya saben por qué ahora que se acerca el Miércoles Santo que me recuerda el llanto del Salvador a la vista de sus muros. Et flevit amare.
Lloró amargamente y también yo. Viva don Luis de Góngora que fue el que dijo Córdoba ciudad bravía más de mil tabernas y una sola librería. A mí me gustan en verdad ambas cosas y palabra que no concibo que pueda existir lo uno sin lo otro porque en mí siempre entreveró lo dionisiaco y lo apolíneo.
 Llanto por España en lesión, estatuto prostituto, y tripartito finiquito causa de su fractura. No importa. Mi patria vencida y desvanecida me refugiaré diablo cojuelo entre las lomeras y tejuelos de mis libros. Mi patria al fin y al cabo no es una espacio físico sino un sueño, ese fervor que surgió al pairo de un lema tanto monta, monta tanto, un cuscurro de pan, algo del sol de España y un jarrillo de vino asumiendo las recomendaciones del Talmud de las que se apropia el Loyoleo: en tiempo de tribulación no hacer mudanza o de otra manera cuando te aflija tu destino, ora, llora y calla.


 
Pues estos días de atrás anduve sumido en la lectura de un colega catalán, Eugenio Xammar, corresponsal en Londres y en Berlín para La Veu de Catalunyaferozmente nacionalista y filonazi. Él y Jospeh Pla entrevistaron a Hitler al alimón. El libro se titula El Huevo de la Serpiente nada menos y nada más pues nos viene al pelo en los tiempos bíblicos por los que transitamos y España escuece de separatismos o acaso acaba de sonar la hora de los finiquitos y se acabó el sueño dorado que contemplaron Isabel y Fernando con la fusión de las barras catalanas con el pendón moradillo de los castellanos.
El reino más antiguo y la nación con mayor abolengo del cotarro europeo se descolocan hasta convertirse en una huella en la historia, un polvo de estrellas del pasado.
A la independencia catalana seguirá la de Vascongadas y por fin llegarán los enxebresdel Bloque y quien sabe si hasta Asturias dejará de ser España lo que implica una contradicción in  terminis. Al igual que la de los vascongados (dicen que son la tribu perdida la XIII y por eso dan tanta guerra) pero ese postulado nos llevaría a más minuciosos y complicados considerandos.
En fin que estamos en el Año de la Bicha. La lectura del Huevo de la Serpiente me ha recordado ciertas deducciones gnósticas a las que de siempre fui aficionado. Si se suma con lectura xilográfica (de izquierda a derecha) el guarismo del año 2006 que nos acontece el computo sería el del ocho número áureo y si le suman diez daría 18 que es el total de la Anosmia el innombrable 666, esto es 6+6+6=18.
El libro de Xammar don Eugenio amén de explicar cómo se produjo la construcción de aquel mito llamado Adolfo Hitler por quien no oculta sus simpatías así como ciertos reparos ▬era un cuarterón▬ al que los Rotschilds eligieron para salvaguardar sus intereses. La casa Krupp y el industrial judío Thyssen Bornesmizza de origen húngaro y que cuando los nazis perdieron la guerra estableció en Villaverde la casa Boetticher, su viuda anda por ahí atrayendo atenciones y visitas de la prensa de bulevar (dice que era un Agenio nacido para ser retratado).
 Las crónicas del corresponsal de La Veu en Berlín destilan hispanofobia hasta el punto de sentirse ofendidos tanto Pepe Plá como él porque como representantes de la Generalidad y de la Renaxensa fueron invitados a un homenaje al Quijote.
Plá luego se desciñó de aquella exaltación catalanista y la prueba es que durante el franquismo fue uno de los escritores más publicados y tenidos en cuenta como firma habitual del grupo Destino.


 

Xammar, al contrario, permaneció acérrimo en sus principios. En sus ideas a favor del nacional socialismo a mí me parece que rompe a cantar el himno del Deutschland über alles a lo largo de las trescientas páginas de este texto que he leído con melancolía porque me recordaba terrores aciagos. Alemania por encima de todo y de todos. Cataluña, racista, con mejor RH, la mejor butifarra, que es lo mismo. Era la cantilena bajo cuya banderas tremolantes marcharon de las juventudes hitlerianas, una especie de Els Segadors a la alemana que entonaron el otro día a las puertas de la Universidad de Tarragona los radicales de Ezquerra.

Cuando emana la conciencia de superioridad de un pueblo, de una raza, de una lengua sobre otra, ya la tenemos preparada. Vienen los autos de fe, las Kristall Nachte y los terrores que acometen a ciertos ciudadanos de sentir español en Reus o en Euscalerría y que andan con el miedo de las Estrellas Amarillas de los años treinta.

 

Luego vendrán los edictos de expulsión y los KZ y en ellos, un viejo superviviente de Auschwitz me lo explicó, los más temibles eran los soplones, y sobre todo las gobernantas. No hay cosa más temible que una mujer cuando le colocas una cruz gamada o a una miliciana cuando le ponías en las manos un fusil. Y a mí me parece que algunos del Tripartito lucen la esvástica nazi (ese churro amarillo en la pechera de los secuaces del Puigdemont) en la solapa lo mismo que algunas de la Cuerpa pechugonas el látigo, los tirantes y las polainas de Portero de Noche. Terror catalanista. Terror feminista hombruno y nada femenino. Las guardesas de los campos han vuelto a asomar la oreja con su gorra de plato y su chulesco ademán no sabe con quien está usted hablando oiga. Esas fucsias haciendo el 69 en una silla.

 

 Terror milenarista al fin y al cabo. La libertad se aleja y prevalece como una nube ventolera paseándose por la planta en actitud conminatoria el fantasma de la mentira. Este 2006 puede ser un año traumático. Estaba escrito. Hagan rueda y háganme caso.

 

▬ Y qué le dicen, don Verumtamen, sus amigos talmudistas?

 

▬Que zionismo y feminismo nada tienen que ver con Israel. Es el Interpuesto que usurpa su voz que es la voz de los profetas.

 

▬Cierto nos quieren robar la candela de nuestros candelabros. Es un intento tan vano como descabellado como hurtarle el fuego sagrado a los dioses.

 

Tengamos esperanza.  Spain awake. Despertad todos de un jodía vez. Mañana amanecerá, tovarich.

 

cataluña como razón suprema

Posted: 28 Jan 2018 02:35 AM PST


CATALUÑA ÜBER ALLES. HITLER Y EL TRIPARTITO.
Antonio Parra
No me rindo. Perder una batalla no significa perder la guerra ni la tolva puede ser mayor que la muela del molino. Seguiré disparando desde mi tronera del alcázar asediado. No entrego la cuchara, venga; ni puedo renunciar a mi cita con mis lectores a los que me debo en esta página gracias a la cual he encontrado a lo que más quería semanas atrás. Mi dulce resplandeciente Helen Athe shining one@ mal que les pese a las de la Cuerpa y a los pesquisidores e inquisidores/as de una y otra lección. )Opus? )Opas? Dejemoslo pero me llegan noticias de que nos leen hasta en Jerusalén que es una ciudad difícil como todas aquellas en que a diferencia de Córdoba hay menos tabernas que librerías. A Nueva York le pasa tres cuartos de lo mismo. Ya saben por qué ahora que se acerca el Miércoles Santo que me recuerda el llanto del Salvador a la vista de sus muros. AEt flevit amare@. Lloró amargamente y también yo. Viva don Luis de Góngora que fue el que dijo Córdoba ciudad bravía más de mil tabernas y una sola librería. A mí me gustan en verdad ambas cosas y palabra que no concibo que pueda existir lo uno sin lo otro porque en mí siempre entreveró lo dionisíaco y lo apolíneo.
 Llanto por España en lisión estatuto prostituto y tripartito finiquito causa de su fractura. No importa. Mi patria vencida y desvanecida me refugiaré diablo cojuelo entre las lomeras y tejuelos de mis libros. Mi patria al fin y al cabo no es una espacio físico sino un sueño, ese fervor que surgió al pairo de un lema tanto monta monta tanto, un cuscurro de pan, algo del sol de España y un jarrillo de vino asumiendo las recomendaciones del Talmud de las que se apropia el Loyoleo: en tiempo de tribulación no hacer mudanza o de otra manera cuando te aflija tu destino ora llora y calla.


Pues estos días de atrás anduve sumido en la lectura de un colega catalán, Eugenio Xammar, corresponsal en Londres y en  Berlín para ALa Veu de Catalunya@ ferozmente nacionalista y filo nazi. Él y Jospeh Pla entrevistaron a Hitler al alimón. El libro se titula AEl Huevo de la Serpiente@ nada menos y nada más pues nos viene al pelo en los tiempos bíblicos por los que transitamos y España escuece de separatismos o acaso acaba de sonar la hora de los finiquitos y se acabó el sueño dorado que contemplaron Isabel y Fernando con la fusión de las barras catalanas con el pendón moradillo de los castellanos. El reino más antiguo y la nación con mayor abolengo del cotarro europeo se descoloca hasta convertirse en una huella en la historia un polvo de estrellas en el pasado. A la independencia catalana seguirá la de Vascongadas y por fin llegarán los enxebres del Bloque y quien sabe si hasta Asturias dejará de ser España lo que implica una contradicción in  terminis. Al igual que la de los vascongados (dicen que son la tribu perdida la XIII y por eso dan tanta guerra) pero ese postulado nos llevaría a más minuciosos y complicados considerandos.
En fin que estamos en el Año de la Bicha. La lectura de AEl Huevo de la Serpiente@ me ha recordado ciertas deducciones gnósticas a las que de siempre fui aficionado. Si se suma con lectura dexiográfica (de izquierda a derecha) el guarismo del año 2006 que nos acontece el computo sería el del ocho número áureo y si le suman diez daría 18 que es el total de la Aanosmia@ el innombrable 666, esto es 6+6+6=18. El libro de Xammar don Eugenio amén de explicar cómo se produjo la construcción de aquel mito llamado Adolfo Hitler por quien no oculta sus simpatías así como ciertos reparos - era un cuarterón al que los Rotschilds eligieron para salvaguardar sus intereses. La casa Krupp y el industrial judío Thyssen Bornesmizza de origen húngaro y que cuando los nazis perdieron la guerra estableció en Villaverde la casa Boetticher, su viuda anda por ahí atrayendo atenciones y visitas de la prensa de bulevar- dice que era un Agenio nacido para ser retratado@.
 Las crónicas del corresponsal de La Veu en Berlín destilan hispanofobia hasta el punto de sentirse ofendidos tanto Jospeh Pla como él porque como representantes de la Generalidad y de la Renaxensa fueron invitados a un homenaje al Quijote. Pla luego se desciñó de aquella exaltación catalanista y la prueba es que durante el franquismo fue uno de los escritores más publicados y tenidos en cuenta como firma habitual del grupo ADestino@.


Xammar todo lo contrario permaneció acérrimo en sus principios. En sus ideas a favor del nacional socialismo a mí me parece que rompe a cantar el himno del ADeutschland über alles@ a lo largo de las trescientas páginas de este texto que he leído con melancolía porque me recordaba terrores aciagos. Alemania por encima de todo y de todos. Cataluña, la mejor butifarra, que es lo mismo. Era la cacantilenae marcha de las juventudes hitlerianas una especie de Els Segadors a la alemana que entonaron el otro día a las puertas de la Universidad de Tarragona los radicales de Ezquerra. Cuando emana la conciencia de superioridad de un pueblo, de una raza, de una lengua sobre otra, ya la tenemos preparada. Vienen los autos de fe, las Kristall Nacht@ y los terrores que acometen a ciertos ciudadanos de sentir español en Reus o en Euscalerría y que andan con el miedo de las Estrellas Amarillas de los años treinta.

Luego vendrán los edictos de expulsión y los KZ y en ellos, un viejo superviviente de Auschwitz me lo explicó, los más temibles eran los soplones, y sobre todo las gobernantas. No hay cosa más temible que una mujer cuando le colocas una cruz gamada o a una miliciana cuando le ponías en las manos un fusil. Y a mí me parece que algunos del Tripartito lucen la esvástica nazi en la solapa lo mismo que algunas de la Cuerpa pechugonas el látigo, los tirantes y las polainas de APortero de Noche@. Terror catalanista. Terror feminista hombruno y nada femenino. Las  guardesas de los campos han vuelto a asomar la oreja con su gorra de plato y su chulesco ademán no sabe con quien está usté hablando oiga.

 Terror milenarista al fin y al cabo. La libertad se aleja y prevalece como una nube ventolera paseandose por la planta en actitud conminatoria el fantasma de la mentira. Este 2006 puede ser un año traumático. Estaba escrito. Hagan rueda y haganme caso.

-)Y qué le dicen, don Verumtamen, sus amigos talmudistas?

-Que zionismo y feminismo nada tienen que ver con Israel. Es el Interpuesto que usurpa su voz que es la voz de los profetas.

-Cierto nos quieren robar la candela de nuestros candelabros. Es un intento tan vano como descabellado como hurtarle el fuego sagrado a los dioses.

Tengamos esperanza.  Spain awake. Despertad todos de un jodía vez. Mañana amanecerá tovarich.

31 de marzo de 2006

  

 

TOMÁS VIRSEDA EL PINTOR DEL GRUPO

Posted: 27 Jan 2018 01:57 AM PST






Eximio en el arte de Apeles, gran pelotari, y buen amigo y conversador, todo se le da bien a este cantalejano. Su asistencia a nuestras reuniones anuales en Segovia deja palpable que los de zquel entonces no somos sólo ayer sino presente y también futuro. Podría contar pues lo sabe muchas historias en la gacería coloquial y una de ellas me impresionó. Fue la peripecia de su padre Rufino Virseda de la quinta del 34 y soldado del regimiento de Valladolid  con los nacionales creo que fue el 13 ligero artillero de Medina del Campo que sobrevivió a la batalla de Brunete la más cruenta de nuestra guerra civil en julio de 1937 (la llamaron la batalla de la sed y del olor a mulo) fue hecho prisionero por los republicanos, lo dieron por desparecido en combate, pero he aquí que regresó a Cantalejo cuando oficiaba el cura los funerales por su eterno descanso. Tomás es una fuerza de la naturaleza. Tiene maneras de condotiero renacentista. Siempre fue un lujo como compañero. Dio testimonio y marcó una ruta. Me gustaría un día poder ayudarle a su primera misa y oficiar de monaguillo. Pondriamos otra bandera blanca en la torre de la iglesia cantalajena. Hace ya muchos años que no sale de ese pueblo que era una fabrica de curas un misacantano

REIVINDICO MI PROPUESTA DE CURAS ABUELOS

Posted: 27 Jan 2018 01:27 AM PST














































Hace diez años realicé una llamada a través de esta bitacora para reunirnos los antiguos alumnos del seminario de Segovia del curso de 1955 y que cantaron misa en 1967. Justo en nuestra última asamblea celebramos en la Fuencisla el medio siglo de sacerdocio de nuestros queridos curillas, aquellos pipis que ya han entrado en la edad provecta. Mi propuesta a los obispos se cifraba en lo siguiente: ordenar a muchos de nosotros que por las circunstancias abandonaron la sotana en medio del marasmo de profundos cambios de la sociedad española a mediados del siglo pasado. No tuvo quorum e incluso algunos me tacharon de ridículo. Sin embargo al lanzar este grito de alarma de que la iglesia se está quedando sin curas los tozudos hechos de nuestra circunstancia actual avalan mi llamada. La situación resulta pavorosa sin que la curia ni las altas jeraquías pongan remedio.
inserto este articulo aparecido en Diario de León cronica de su corresponsal en Astorga una de las diocesis más antiguas de la cristiandad occidental a punto de echar el cierre por falta de quorum. Al missmo tiempo va un reportaje de nuestro encuentro el pasado segundo viernes de octubrte en el santuario de Nuestra Señora de la fuencisla. Y digo lo que ya dijo nuestro Señor:
- Qui potest capere capiat. El que tenga oidos para oír que oiga

Menéndez pide comprensión a los fieles por la agrupación de parroquias


26/01/2018
 
Desde que es obispo Juan Antonio Menéndez ha enterrado a 29 sacerdotes en su diócesis y sólo ha ordenado dos. La falta de vocaciones, la «descristianización» de la sociedad, yla despoblación del mundo rural están dejando a las parroquias de los pueblos en una situación muy delicada, reiteró ayer el titular de la Diócesis de Astorga para pedir comprensión a los fieles ante la idea unificar los servicios religiosos y crear agrupaciones de parroquias para combatir el fenómeno de la secularización y el envejecimiento de la población.
En la Diócesis de Astorga, una de las más extensa del país, existen un millar de parroquias y apenas 135 sacerdotes en activo «y bajando». De ahí la necesidad de que, sin suprimir ninguna, crear entre sesenta y setenta parroquias de parroquias que se adaptan a la nueva situación de la Iglesia en la sociedad, que cada vez es más «multicultural, multirracial y plurireligiosa» por un lado, y por otro cuenta con menos vecinos en sus zonas rurales.
El obispo, en cualquier caso, insistió en que ni se van a cerrar parroquias, ni se va a dejar de dar misa en las iglesias. Simplemente habrá que acostumbrarse a concentrar los servicios religiosos. «Ya no se puede poner al sacerdote a vivir en la parroquia», avisó, más allá de las zonas urbanas, donde no existe el mismo problema. «Cada iglesia debe abrirse los domingos. Los domingos siempre habrá misa», insistió.
Con cinco personas en el Seminario de Astorga, el obispo anunció para el mes de mayo la ordenación de un diácono en El Barco de Valdeorras, que sería el tercer sacerdote que toma los hábitos desde que se puso al frente de la Diócesis

Posted: 26 Jan 2018 08:12 AM PST

CORNELIO EL CENTURIÓN DEL GÓLGOTA

Cuento de Semana Santa


Cunctanter Cunctanter. Despacio. Easy easy, dijo el Centurión Cornelio. Nunca le habíamos visto a aquel rudo soldado tan excitado. Estaba hecho un flan como todos y es que el servicio aquella tarde en el Gólgota se las traía. Algo extraño e inexplicable estaba ocurriendo en nuestra unidad que íbamos todos de cabeza como resortes movidos por la fuerza del sino. Representábamos un papel. Cumplimentábamos un designio. El poder de Roma se supeditaba a las coacciones de un sanedrín y de un tribunal ilegal que iba a dictar sentencia de muerte mediante testigos falsos. Yo fui testigo de cargo y lo que voy a relatar – que la cera de este palimpsesto no se derrita jamás y que sobre las tablillas de mi encerado remanezca por los siglos de los siglos- fueron hechos verídicos. Contaré lo que aquella tarde del Día de Venus en las idus de abril ocurrió en aquel cotarro a las afueras de la Ciudad de la Paz.
-Um. ¡Qué ironía! Bélica debiera llamarse porque fue erigida como tributo a Marte y todas las tribus y todas las etnias pugnaron por ella opugnando sus muros y enfrentando sus clades unas contra otra con gran efusión de sangre. ¿Se puede cometer homicidio en nombre de la deidad? Éramos conscientes de estar siendo espectadores de un momento deshonroso para la humanidad y a la veces sublime. Maldita sea mi sombra. Hubiera preferido pelear con los partos o estar aquella tarde en el Hades. O con  los tracios o los griegos de Macedonia que entregaban como botín de guerra al vencedor vírgenes arrastrapeplos de increíble belleza y de bien ceñidas cinturas. El amor es el premio y el descanso del  guerrero, su más codiciado exuvium. Es por lo que se pelea y por lo que se emigra. Sin embargo, en Jerusalén no había tales bicocas. Las judías se depilaban las cejas y cubrían su rostro con un griñón, insultaban a los romanos y algunas utilizaban sus encantos femeninos con instintos homicidas. Muchos de los nuestros perecieron cuando se encerraron solos con una de aquellas Judith como Olofernes en una tienda. Y en el primer sueño les degollaban al grito de muerte a los romanos. Amargo es el pan de esta tierra y el ambiente es hostil. Añoro los huertos y riberas de mi Hispania natal. Envidiaba a  Cuneas nuestro portaestandarte que tenía rebajado el servicio por no sé qué historia de haber degollado a un rabí que le estaba tirando los tejos a su hetaira Pompea. Lo metieron en los calabozos del destacamento y a lo mejor acaban de remate por crucificarlo. No se hará con un cives romanus que defiende el lábaro imperial de nuestro Cesar pero los tiempos están cambiando tanto en esta Palestina de nuestros pecados donde manda la política en la cual los judíos siendo tan arteros porfiados y ladinos son casi invencibles. No hay quien pueda con ellos. Nunca se avienen a razones. Son implacables y duros de cerviz. No temen a nadie ni a nada y el filo de nuestra espada contra ellos resulta cosa inane. Así que ya digo. Quizás estas razones de las que pongo al lector en preliminares sirven a lo mejor de antecedentes para esclarecer un poco nuestra situación después de una noche como la que pasamos desde la prima vigilia hasta cantar los gallos en el pretorio para destetar hijos de puta idas y venidas los prohombres de la decapolis y los funcionarios del gobierno provisional y las autoridades religiosas que para colmo dicen llamarse pontífices y sacerdotes de los sumos sacerdotes ¡qué lío vaya una marabunta! Esta fue una noche en la que escuchamos exclamar al Inocente mientras sudaba sangre en el huerto tristis est anima mea usque ad mortem y de mucho jaleo. La plebe estaba enfurecida y como sin control. Querían condenarle a muerte. ¿Qué mal ha hecho? Un romano no entiende los recovecos mentales que exhiben a toda hora estos legalistas jurisprudentes avezados al escrutinio de la letra muerta y se jactan de conocedores impermeables de la ley por la ley. Una iota de la escritura no se podrá cambiar sin que perezca el mundo. Pues apañados vamos. Nos exasperan nos confunden a los romanos. Son el poder invisible. Vas a pegar un tajo a la cabeza de uno que crees enemigo del Cesar y ya no está. Se ha difuminado. Se esconden bajo las piedras, se ríen. Risa y llanto de Israel. Carcajadas que resuenan en la tumba vacía. Lóbregas miradas detrás de los ajimeces de la calle desierta. En esta provincia he temido las emboscadas como en ningún otro lugar de la tierra. Son expertos en la guerra de guerrillas y en los actos terroristas. La tropa anda y no es extraño con la moral  vencida. Pues vamos camino del monte de las calaveras un lugar horrible un osario u hoyo Castrillo como el que existe en la oppidum de la cual provengo allá en la Tarraconense de la Hispania. Me dicen el Iacetanus a cuenta de la ciudad donde vi la luz pues bien allá hay un lugar a la salida de la Porta Cavea donde dejan a merced de los buitres y las águilas los cadáveres de los animales muertos y de aquellos ladrones, violadores asesinos mala gente condenada por los magistrados a perecer sin sepultura pues este Gólgota es eso y acaso peor que el Podium Castellun de la localidad de Jaca. Da un poco de miedo pasar por este lugar por cuya cima planean las carroñeras y los cuervos hacen ronda, huele mal y hay mucha basura en las laderas. Es el peor lugar para estirar la pata. Un sitio impuro para un romano donde se teme a unos dioses familiares de los que se ríen siempre los hebreos y a cuenta de ese odio que sienten hacia lo que ellos consideran idólatras se ríen de nosotros y no desperdician ocasión para mentalmente arrinconarnos mediante engaños y por virtud de sus artes secretas. Hasta no nos consideran personas ni hombres.  Somos paganos depravados. Sombras. Un orgullo de casta sienten que les vuelve del mayor de los fanatismos pues la verdad sea dicha no conozco gente más fanática ni testaruda tampoco más envidiosa.  Pues envidian a los griegos a los que imitan en sus costumbres y en su alta calidad intelectiva pero a los que luego tildan de borrachos y de maricones dada la inclinación de sus filósofos al amor de los efebos. Los partos y los medos y los mismos germanos no tienen el corazón tan duro como muestran estos señores de horca y cuchillo, que se autoproclaman elegidos de Yavé con la ley en la mano, a los que el Inocente llamaba sepulcros blanqueados y razas de víbora. No se calló un pelín y por eso lo elevaron al palo. Una venganza sistemática calculada fría sin precipitación puro cálculo y con toda la alevosía de la cual es capaz el ser humano. Cunctancter… Cunctanter decía nuestro capitán por decir algo. Es un británico de casi dos metros  de estatura pero yo le he visto hoy medroso. Tiene el pelo rojizo y por debajo del penacho del morrión de su galea de plumas de gallo y de cerdas de alazán rojizo horribili visu que infunde pavor al enemigo cuando avistan nuestras turmas empenachadas le asoma un cogote lleno de pecas y el miedo a las fuerzas oscuras ese espanto irracional hacia las cosas invisibles e inexplicables ya que tiene de frente a un enemigo muy superior a la de los peanes y los coribantes que conoce las normas secretas del mundo más allá de los astros. El miedo es una palabra que no se escribe en idioma de un legionario romano. Hoy no era aquel hombre que vimos en la entrada de Lutetia hace una par de años o en Numancia. Todo el vexilum rindiendo culto a su prócer estatura. Las escamas de su loriga de oro relucían bajo el sol de Hispania rodeado por una cohorte de pretorianos nubios y de esclavos que arrastraban el peplo y de las mujercillas que traía su cohorte  detrás de los lictores con el hacha y las fasces y el orgullo de ser romano como exuvia o botín de guerra acogidas a la sombra de su lacerna y anhelando la protección de su gladiuma los sones triunfales de la tuba y del cornu buccinum. Hasta en las caligas trae nuestro Centurión polvo glorioso de todas las conquistas. No me lo puedo creer. Parece obra de brujos o la quemazón de un coruscante rayo que cae súpito en la seca tormenta. Yo soy su decurión y tengo a mi cargo el control de los manípulos del ala izquierda. En mi cohorte hay hastatio lanceros y triarii o de la reserva. La vida es milicia un batallar constante. El honor de Roma lo llevo esculpido en el pecho desde que juré fidelidad al emperador me humillé ante las torques y esparcí la sangre del vítulo con la que bautizó el sacerdote de Júpiter mi cataphracta. Es el ardor de mi brazo. Es el fulgor de mi espada. Fidelidad a Cesar hasta la muerte y lealtad a mi centurión Britanicus. Así le llaman pues viene de Eboracum ciudad al otro lado de las Galias donde se encuentra el vallum o empalizada más al norte cerca de las tierras de los picti   que en verano ven sol a medianoche. Allí en una de las campañas de nuestros tribunos fue hecho prisionero con sólo catorce años por los nuestros cuando Cesar hizo la guerra domu militiaeque por mar y por tierra y nuestras classes (tropa) atravesando la Támesa en persecución de silures, trinobantes y dumnoni del trans fretum gallicum a cuya estirpe pertenecía dirigiéndose hacia el Ousium en las márgenes de Eboracum . De primeras bajo la jurisdicción del aquilífero que lo llevó a Roma como esclavo. En la Ciudad Eterna se hizo notable por su fuerza y peleó en el circo como hoplomachus gladiador  ante el cossesum o admiración de la plebe que quedó maravillada de sus enormes fuerzas y de la bella disposición de las partes de su cuerpo. Su fama de forzudo llegó a equipararse con la de Urdus y otros espaderos de fama que se midió las tarabillas con un toro de Etruria y lo dobló la testuz  en desigual esgrima de hombre contra minotauro estrangulándolo haciendo fuerza desde el morrillo a la cabeza. Portentosas vires las suyas. Como cosa jamás vista o de designio de los dioses el propio Augusto que presenciaba la lucha mando traerlo ante su imperial presencia. Quedas libre, Britanicus. Las más hermosas matronas le dispersaron su benevolencia y suspiraban por su intimidad. De la misma emperatriz fue fámulo. Pídeme lo que quieras y te lo concederé. Sumo señor dominador yo solo quiero servirte, dijo el esclavo. Entra pues en mi ejército. Manda a mis hombres y que te asciendan a centurión. Fue así como fue manumitido aquel joven de Eboraco y dejó la gleba. Para devenir en mílite que ganó territorio para el emperador. La crista de su galea flameó por todos los rincones de las provincias desde el río Ibero hasta el Rin. Se distinguió sobre todo en el asalto a plazas fuertes y en las escaramuzas de las ciudades de los germanos y de los helvéticos. Primero fue signífero y después aquilífero. Alférez de Roma no lo hubo mejor marchando siempre en las vanguardias sin temor a los dardos hostiles a la sed y a la nieve a los malos vientos y a los hielos  las noches de guarnición. Conoció todas las castrametaciones de la Tarraconensey la Gallia. Estuvoen Panonia y en el Ponto como portador de las águilas del imperio y de los símbolos de la victoria de nuestra legión. La nuestra es la famosa Legio VII también conocida como la victrix porque en verdad nunca hemos conocido derrota. Bajó las enseñas insignes de las otras legiones famosas la Macedonia y la Coadiuvatrix  hizo  la guerra a los bárbaros en sus hombros toda la fuerza del Lacio y en sus pies toda la ligereza de Aquiles alado. Ganó fama de concursator duro en las marchas e inagotable calcando con sus pasos todas las piedras miliares de las vías del imperio. En nuestra hoja de servicios figuran las empresas contra los astures, vacceos, arévacos, autrigones y las salvajes tribus de los bárbaros más al norte. Primero en las Galias y en Britania. Más tarde en Helvetia y por fin peinamos las márgenes del Danubio desde Panonia a la Dacia. Ahora Palestina que ha sido para nosotros la campaña más difícil de  nuestra carrera militar. Muchos de los muertos han perdido aquí la vida. Gracias a la dureza del terreno y a las intrigas del enemigo que es un experto en la guerra psicológica nuestras filas están siendo diezmadas por la deserción. El terror anímico aterriza sobre nuestras empalizadas. Aparte Jerusalén me parece el destacamento más aburrido de los que conozco. Demasiados predicadores. Muchas preocupaciones por las cosas divinas pero aquí los hombres y las mujeres les importan  poco. Se utiliza a dios como arma de agresión. Se barajan excesivos pensamientos abstractos y los filósofos y teólogos me parecen iluminados y la gente intolerante, orgullosa, hipócrita y desalmada y a veces un poco irreverente con el ágora ateniense donde no se toman en serio a los dioses incluso tienen un templo dedicado a la deidad innombrada y se hacen grandes juergas y banquetes. Recordaba su visita al Olimpo en tierras de Tesalia donde un dios tirado por un carro en que una cuadrilla de tigres iban al freno se reía de las intemperancias de los mortales. Zeus era un dios con rostro bímano que tenía en su poseer las mismas virtudes y defectos agrandados del resto de los mortales. Aquí no. Los rabinos se lavan quinientas veces al día pero ello no impide la suciedad interior. Me parece que por dentro utilizan poco el pomo de jabón. Hay una mugre que le preocupa a un romano y es la mugre de las almas. En Jerusalén las tabernas (cauponae) están prohibidas a la luz del día lo mismo que los burdeles pero no he visto una ciudad con tantos lupanares ocultos bajo el brillo de la luna y los sórdidos rincones extramuros. Las hetairas dominan la vida de la ciudad y esa es una de las acusaciones que se han formulado contra el Inocente que andaba de acá para allá en compañía de recaudadores extranjeros de gentecilla de poco fuste y sobre todo de mujeres. Esto último no me extraña pues algunas de mis amigas me han confesado que no hay otro hombre más bello en toda Palestina como ese que dicen el Nazareno. Es bello como un griego. Alto rubio de barba bellida y cabellos bien poblados ojos de mirar perfecto un hijo enviado de los dioses tan elocuente en sus palabras como en sus silencios. En mi manipulo se ha hablado mucho de él y es discutido pero todos lo conocen desde los tribunos hasta el último recluta. ¿Por qué quieren matar al Basileus? Porque se creía hijo de Adonai una blasfemia para los oídos de los celosos de la ley. Pero esa no es razón. ¡El dinero! Valiente razón entre judíos. No diré las dudas que me asaltan a lo largo de este relato. Los concursatores o tropa de infantería han seguido a ese hombre en sus predicaciones por Galilea y han tramado de ocultis el ingreso en su sinagoga. Al principio creíamos que era una sinrazón de la gentecilla. Un velite como yo he sido adscrito a la caballería no teníamos por qué mezclarnos en las disquisiciones de la chusma. Tengo autoridad y puedo decir a uno de los hombres de mi batallón ve y va pero el Basileo utiliza otras razones que no son de aquí. Pienso que pertenece a un grado de hombres superiores. No le entendíamos nosotros cuando dijo que vino a traer la guerra. ¿Hablar de guerras a un romano? Estamos cansados de batallar. A los milites nos gusta pelear. Es nuestro oficio asaltar villas talar campos y escalar muros. En mi tierra hispana donde fui reclutado aprendí a manejar las cajas de guerra la brigola el musculus de la zapa y el onager. Nuestros arietes han taladrado mil puertas  y bajo nuestras lanzas cayeron por tierra muchos adarves porque para nuestra milicia nunca se oyó hablar de  moenia o muros inexpugnables ni cerco que pudiera ser alzado por las armas a no ser por los equus troianus y eso que andando el tiempo diera en llamarse quinta columna en las que se especializaron los hijos de Israel pero este hombre nos desarma. Sus palabras sobre amar a los enemigos nos han dejado sin argumentos. Metido en un carro de guerra participé en la toma de Iliturgis. Pasamos a la ciudad a cuchillo sin respetar a mujeres niños o ancianos y en Numancia vimos inmolarse a sus moradores. He matado a cientos. La crueldad es nuestra compañera de viaje e incluso en las casas de Roma vi cómo las damas portan consigo un punzón afilado para picar en las carnes de sus esclavas cuando éstas no les eran obedientes. No me apiado pero no me acostumbro a ver morir a un hombre aunque sea mi enemigo. Pero es la ley. Que perezca el hostis  para que Roma siempre viva. Una de nuestras diosas nacionales es la cruel Bellona la de los múltiples brazos que ampara a los valientes y ahoga a los cobardes con sus múltiples anillas. ¡Qué me vais a contar! Sin embargo no he sentido tanto miedo a las deidades como en esta madrugada cuando llovía con fuerza sobre las losas del pretorio y caían truenos y relámpagos. Para colmo uno de nuestros flámines actuando como intercesor o capellán ante los dioses al destripar las entrañas de un cuervo las pasadas calendas vio augurios desagradables y un mulo de nuestros acemileros montó a una yegua sin aparear y la dejó preñada. Nació un híbrido monstruoso que nos hizo temblar de miedo. Van a pasar cosas. Ya están pasando. Los astros no engañan y el que padree un garañón nacido de burra y caballo se interpreta como el más ominoso de los presagios. Maldigo la hora en que nuestra VII marchó a la Siria a aplastar la revuelta de Israel contra Cesar. Barruntando desgracias me quedo solo pues hace poco en una escaramuza al poco de marchar contra Sidón un dardo perdido me alcanzó el calcañar y me ha dejado el pie yerto. Querían licenciarme pero yo me he negado a pedir la absoluta. Eso equivaldría a la miseria y a la mendicidad. Me estoy curando las heridas con unas yerbas en  una receta que me dio un soldado que había ido a consultar a la pitonisa de Cumas para un caso semejante pero cojeo sensiblemente. Eso me preocupa pero yo no puedo renunciar a mi stipendiumni a mi soldada con la que mantengo a mi mujer Prímula y a mis tres hijos Venancio Claudia y Corvinus que habitan en Bibilis. Seguiré sirviendo al Cesar. Él es mi jefe mi guía mi dux y mi deus. Las pócimas de la saludadora no me vienen mal. Pero si salgo de ésta con vida pienso peregrinar a Delfos y me prosternaré ante la imagen de Afrodita en acción de gracias. Zeus sea loado que no he quedado inútil para el servicio. Además creo que mi centurión me protege. Cree que soy uno de sus mejores soldados. Un dardo enemigo le había dejado el pie yerto. A pesar de su cojera el decurión no quiso pedir la absoluta. Continuaba bajo las banderas de su milicia en el cuerpo del ejército que dependía del gobernador de Siria y a las órdenes del preceptor Poncio. Sentía una veneración religiosa por la figura del emperador que no solo era el jefe caudillo o dux de los legionarios romanos y el Zeus o deus al que se invoca. Para curar su herida acudió a Delfos donde la pitonisa amen de iniciarle en los misterios  póstumos de aquella tarde horrenda en que sacrificaron al Inocente le receto una hierbas con las cuales el estigma del dardo en el calcañar fue cerrando poco a poco. Hizo varios sacrificios a Júpiter. Aunque maltrecho no había quedado inútil para el servicio. Aun picó espuela algunos años como decurión del orden ecuestre y pudo cabalgar por Palestina siendo testigo de movimientos de multitudes y de hechos portentosos que se narraban en el entorno de aquel Galileo a los que sus enemigos de la clase sacerdotal hebrea intentaban presentar como enemigo de Augusto. Durante la convalecencia estuvo al frente de una patrulla de funditores(honderos) baleáricos encargados de hostigar con sus tiracantos a las patrullas rebeldes que infectaban las montañas de Judea. Eran grupos de fundamentalistas religiosos a los que denominaban esenios y que formaba una secta que anunciaba la inmediata llegada del Mesías que habría de libertar a Israel. Eran hostiles a Roma y muchos de sus cabecillas perecerían en el palo de la ignominia. Jacetanus llevaba algo así como año y medio en el regimiento que el centurión Cornelius comandaba y añoraba otra clase de pelea a campo abierto como por ejemplo, la que había presenciado en las Galias o en las somnolientas guarniciones de Hispania o las estepas de las campañas en el reino de la noche y el hielo contra los escitas al otro lado del Ponto. La guerra contra los judíos tenía un carácter brutal y psicológico con aditamentos espurios de “guerra sucia”. Por otro lado presentía que como enemigo de Roma el pueblo judío era el peor que habían tenido en el Lacio y daba prácticamente la desigual lucha por perdida. Las legiones y al cabo de más de una generación quedaría demostrado tendrían las armas y la fuerza pero la voluntad de vencer pertenecía a Israel. En aquel momento en el que se circunscriben estos acontecimientos la provincia de Palestina que comandaban al alimón Herodes el Tetrarca y el pretor Poncio Pilatos de Lusitania estaban pasando por un momento delicado de gran inquietud social política y religiosa.  La paz augusta había desencadenado un movimiento de tregua (indutia) pero dicha tregua era también insegura y la cosa estaba muy revuelta con el reparto de competencias, las sospechas, los recelos y los anuncios de la venida de un verdadero rey de Israel que rescataría a las trece tribus del yugo romano. Muchos de aquellos encuentros acababan en las horcas caudinas cuando Augusto imponía su férula y ley.
Cornelio aquel mediodía estaba de un humor de perros. No entendía nada. No entiendo nada. Cunctancter, cunctancter. Iba de acá para allá como un sonámbulo. Se les había  pasado aviso desde el pretorio al destacamento para desempeñar una misión que detesta todo legionario romano que se precie: la administración del tormento. Se trataba de un castigo in ápice; primero una flagelación luego escarnio y por ultimo la crucifixión en el Gólgota. El reo un tal Jesús al que fue a escuchar al desierto cuando estuvo franco de servicio no le parecía a uno de aquellos facinerosos tan abundantes en la Decapoliso un peligroso conspirador esenio . Pese a la herida aun montaba los caballos de Panonia con la solercia y habilidad de los desultores dacios. Picaba espuela y cabalgaba por la provincia en armas patrullando la frontera con Persia e Irania. Hasta Petra llegaron en sus cabalgadas a ofrecer incienso a los dioses. No se agotó la llama y se quemó la resina de un golpe por lo que los sacerdotes que oficiaban aquellos sacrificios lo tuvieron por una funesto omen
-Algo va a ocurrir. La muerte del Justo traerá la ruina de Roma, dijo un agorero con las barbas en forma de boca de hacha.
Jacetanus aunque respetuoso con estas cuestiones de la religión no era muy dado a fantasmas ni a predicciones de desgracias pensando que en la vida todas ellas vienen por su cauce y que no somos nada. Sin embargo no desestimaba hallarse el imperio en un tiempo de crisis que acarrearía la resaca de un mar turbulento sobre las costas del Lacio. Llevaba año y medio en el destacamento a las afueras de la ciudad santa contemplando en alguna de las muchas guardias los atardeceres prodigiosos del horizonte jerosolimitano que contemplaba desde su garita displicentemente alargando la mirada sobre un lugar tan poco atractivo. Jerusalén sus dos acepciones hieros o connotación de santidad, en quiere decir shalán y esto suena a mis oídos como la más augusta de las ironías; si no, miren la historia, he ahí una ciudad sumida en guerra constante a costa de la idea de un dios que cada uno interpreta a su manera- únicos en el mundo pero muy rapiñaos y mucho mas repentinos que en aquellas zonas de las Galias y de Britania por donde anduvo de patrulla. Le parecía al legionario hispánico que el lugar era un sitio maldito y que el arca de la alianza no guardaba los santos preceptos como decían los rabinos sino un código misterioso sobre la preeminencia diabólica en las cosas del mundo. El rosa de los rayos declinantes de poniente besaba la punta de los cirros y las murallas se teñían de un color ocre que contrastaba con el brillante diamante de las cúpulas del templo de Salomón. Esto es una guerra sucia. A mí que me vengan con monsergas. Son unos conflictos que no me gustan donde la política se entremezcla con la religión. Luego están los judíos un pueblo arrogante y problemático. El más orgulloso de la tierra también el más levantisco e indomeñable. Ahora estamos en tiempo de tregua (indutia) pero la provincia anda revuelta: disquisiciones sobre la llegada del Mesías, orden de prioridades, exenciones, prerrogativas, bulas gentilicias. Dicen que va a llegar el libertador de Israel que les liberara del yugo romano. Por eso comprendo la ira de Cornelio. No da abasto. No comprendemos nada. Nadie nos explica que esta pasando. Nos llamaron del pretorio para hacer un servicio desagradable. Primero una flagelación con verbera sayones, escupitajos, blasfemias y todo y más tarde y camino del oscurecer una crucifixión en lo alto del monte. El reo un tal Jesús al que muchos conocían pues habían ido a escucharle al desierto. Yo recuerdo su mirada dulce, su sonrisa tierna y su aspecto prócer. Cuando me tocó una vez  sobre el hombro quedé libre de mi cojera. Pero más que de los males físicos le he de agradecer que me alejara de las enfermedades del alma en particular de la melancolía que vengo padeciendo. Siento añoranza de mi tierra oscense allá en las riberas del Ebro con sus campos de cerezos y sus muchos piescales y rosales silvestres (cornata) que rodean en espléndidos y surtidos valles los muros de mi Jacta  natal. Entiendo porque la cólera del jefe. Me pareció ver asimismo la cólera del dios en estos instantes. Las palabrotas de grueso calibre y los juramentos le salían hasta por el penacho de su galea. Se ha infligido la ley romana. Se ha pisoteado el jus-juris o derecho de gentes. Ese orgullo que siente todo cives romanus ha quedado conculcado y para el arrastre. Para los judíos no hay leyes. Ellos son l.a ley
-Los judíos se ríen den nosotros, Manlio.
Sus palabras sonaron rotundas y airadas derramándose con eco cruel sobre las baldosas del gazofilacio. Entrábamos entonces los de relevo a hacer guardia en el pretorio. El pretor había pedido refuerzos y los del sanedrín estaban en pie de guerra a causa  de no sé qué, de ciertos dichos o ciertos hechos del inculpado que dice llamarse enviado de Israel. Pedían su muerte a gritos por las calles de la ciudad. ¡Cuan ingrato tornadizo y frágil de memoria es el vulgo! Antes de anteayer se despojaban del manto para alfombrar el camino ad portas de Jesús que entraba en la ciudad a la grupa de un pollino.
-Reo es de muerte.
-¿Qué pecado hizo? ¿Qué crimen ha cometido?
-Se hizo a sí mismo hijo de Yahvé ¿te parece poco?
También el cónsul de Roma estaba visiblemente contrariado. Su  prestigio de Licurgo togado y su capa pretexta no quedarían indemnes al cabo de aquel proceso. Parecían llena de escupitajos de los sacerdotes de la ley. Pero su serenidad y eso que el gobernador estaba lívido contrastaba con la cara enrojecida de uno de los sumos sacerdotes que se mesaba las barbas en señal de enojo golpea su pecho y se rasga la pechera litúrgica con el racional cubierto de escamas de oro. ¿Es esa la clase de justicia que hace roma defendiendo a los blasfemos y a los falsos profetas? Cuando las cuestiones de la republica se enredan con las de la religión malo. Mucho hay que temer. Y si Anás se portaba de esa manera no habríamos de perder de vista a su suegro Caifás que echaba espumaradas por la boca se corto las guedejas de sacerdote según la orden de Melquisedec (una frase hecha como otras cualquiera) y ató un nudo de impureza sobre las filacterias. Este es pueblo es muy teatral y ceremonioso. Hacen aspavientos hasta para demostrar su indignación.
-Pon un centinela en cada flanco, Manlio.
Hice como me pedía mi centurión. El lithostros era un mar de gente. Mucha gente ociosa barzoneaban por el enlosado con poco que hacer y sin saber cómo pasar el tiempo de un día festivo. Había noctámbulos y los habituales peregrinos que preferían merodear por las calles hasta ser de día por no haber encontrado alojamiento. Otros eran gentes sencillas a los que las nuevas del tumulto había sacado de sus casas y estaban a la expectativa de lo que pudiera pasar con esa mirada intensa de expectación mesianica tan israelita. Por aquellos días la población flotante era bastante numerosa por motivos de la pascua. Tampoco faltaba la chusma ni las mozas de partido que  andan siempre igual que el tábano detrás de la matadura de una acémila. Gente desocupada que quería  saber y enterarse de lo que pasaba. Jesús ha sido piedra de escándalo y ya digo como era tarde de fiesta había bastante pueblo en los alrededores del castillo. Acababan de cerrar algunos de los poco chigres (cauponae) existentes dentro del recinto sagrado y allí se agrupaba una multitud variopinta de alquilonas cananeas que hacen la carrera por las calles de la Ciudad Santa a la caza de algún ultimo cliente, algún peregrino sin posada o de algún milite de permiso. Cruzaban las calles vagabundas con harta soledad y mucho frío en el cuerpo huyendo del relente de las noches del mes de Nissan en puertas de la primavera pero cuando todavía hace frío en Jerusalén e incluso hiela. No faltaban las fregatrices y las señoras de la limpieza y merdellonas solicitas que gustan de hacer corrillos intempestivos con los soldados y dicen frases y largan risas. A cambio de sus ocurrencias estas les lavan la ropa gratis o les tienen la impedimenta y les llevan al cuartel sopa caliente algún estofado y lo demás. Desde que senté plaza de soldado no he visto jamás tanta movida. Este ir y venir. Este apostrofar. Este azacaneo de noticias y despachos de trujimanes y de correveidiles. Los judíos se ríen y avergüenzan de los romanos que comemos con los dedos y no nos purificamos o lavamos las manos antes y después de cualquier refección. Me llamó la atención en medio de las befas la insolencia de una de las Maritornes que le hizo sacar los colores a un pobre hombre con aspecto de palurdo que se calentaba ad prunas en una hoguera que habían encendido en el patio y que debía de ser amigo del hombre que juzgaban mediante falsos testigos:
-Tú debes de ser de su cuadrilla. Hablas con acento galileo.
Los galileos se expresan con un retintín especial. Es un deje algo paleta que exaspera o causa risa a los jerosolimitanos castizos que se consideran hijos de David porque menudos son ellos.
-No me vengas con tonterías. Yo soy de aquí aunque fui pescador en el mar Tirreno.
-No te creo- dijo la fregatriz
El hombre tenía el pelo rizoso y era corpulento. Su aspecto era el de un pescador a juzgar por las manos encallecidas. Parecía acobardado pese a su prestancia física ante las preguntas capciosas de la fémina. Parecía medroso y muy entristecido.
-Pues las cosas como son. Tú andabas con ese. Me lo ha dicho una compañera que es de por ahí de donde tú y te conoce.
-No sé lo que me dices, mujer.
El intruso, presa entonces de un repentino temor y  llevándose la mano a la navaja por si las moscas abandonó  el porche. Oímos cantar el gallo por segunda vez y a la tercera, cuando entonaron sus gritos aleatorios los mastos de todos los corrales de Jerusalén, el buen galileo al que dicen Cefas salió del recinto llorando. Era  ya la segunda vigilia..
-Vaya una noche para destetar hijos de puta – le escuche decir a un veterano de la guerra de las galias arropándose como podía las orejas echándose el capote de piel de tigre sobre la cabeza. Era el gálico Adrianes uno de mis hombres más fieles.  También estaba triste.  Longinos su compañero de terna junto con Maudilius tampoco hablaban. Estaba de plantón a la salida de la escalinata paseando la guardia y andando sin descanso y amenazando al mundo con su lanza. Como hacia frío tenia subido el borde del capote o paludamentum hasta casi las orejas que le resguardaba del relente de la amanecida. Las plumas de su penacho que eran el orgullo del destacamento por el contrario ahora algo cresticaidas parecían, advirtiendo la pena y turbación de los equites. La madrugada no podía ser más melancólica y allí todos parecíamos desterrados. Y un destierro sagrado era el nuestro, cunctancter. Cunctancter. Así, easy, vayamos paso. Cruzó el cielo de aquella madrugada de viernes de abril una golondrina. También parecía acongojada. Los pájaros en señal de de duelo cesaron en su canto. Roma hace justicia pero nunca asesina.
-En menudo embolado que nos van a meter esos israelitas.
Se cruzaban apuestas sobre quien habría de ir, se retorcían los argumentos con esa habilidad típica que tienen los talmudistas para hacer de la necesidad virtud para que las buenas intenciones se conviertan en malas obras y para que el agua se transforme en vino. Vi al centurión por un momentito. Llevaba en el peto incrustado los exvotos del dios con sus agradecimientos y los exuvia o trofeos conquistados al enemigo durante las  maniobras de conquista. Eran el testimonio de todas las campañas en las que había participado: una cabeza de Isis de oro macizo, el prendedor de una matrona dálmata y un flavelo en miniatura  que le había regalado una etiope. Es fuerza confesar que nuestro centurión poseía un cierto ascendiente con las mujeres. Colgaban también de una cadente que portaba al cuello dos figurillas de Castor y Pólux las deidades a las cuales la milicia ecuestre se encomendaba antes de arrostrar la lucha. Decía que tales fetiches le daban suerte, lo que no dudo pero estaba seguro que en aquel día en que amaneció Júpiter, el mas inicuo de las historias del mundo, íbamos a necesitarla pues estaba ocurriendo algo muy gordo. ¿Era el principio del fin del imperio? Ante la fuerza de los hados nos sentíamos inermes, de antemano derrotados. Las fuerzas del destino nos eran contrarias y debajo de la columna rostral del Arco Mayor romano unos desalmados se habían puesto a jugar a los dados. El sonido cual sistro siniestro del cubileteo de las fichas dentro del capacete de la fortuna donde se movían ciertos números con las papeletas del devenir hacia temblar los cimientos del Capitolio. La loba capitolina daba siniestros gritos de dolor. La leche con la que amamantaba a los dos mielgos veneno volviose. A las ninfas del cantón siempre les hemos atraído los soldados no sé por que. Entonces fue cuando se acerco a mi una tal Miriam que había visto hacer la carrera por toda la Decapolis y me espeto de antuvión:
-Seguro que no eres partidario ni de los unos ni de los otros. No eres ni griego ni galileo ni tirio ni troyano. Todo esto que esta pasando te la debe de traer floja y lo más probable que no entiendas nada de política. Vámonos a echar un polvo ¿Subimos un ratito?
La reina me ofrecía sus favores con ese desparpajo de las meretrices hebreas tan agresivas como procaces con que acaparan, funestísimas, a sus clientes.
-Mira, prenda, hoy Marte no puede ser cariñoso con Venus- le dije temiendo una celada. Muchos compañeros de la brigada habían sucumbido al ser seducidos por estas tusonas encerronas al servicio de la guerrilla tan abundantes en Palestina
Livius Jacetanus conocía a aquella mujer pública de verla por las calles de Ramala. Su nombre era Noemí y hacia honor a su titulo que quiere decir hermosa. Creo que había trabajado como bayadera en el cuerpo de baile de Herodías. Era amiga de María de Magdala y tenia su mejor clientela entre el clero y los pontífices (¡oh como detesto esta palabra tan altisonante de pontífice después de haber visto pedir con tanto denuedo a Caifás el santurrón fariseo la cabeza del Inocente, pontífice o artifice de puentes entre dios y la tierra!) pero Noemí había terminado ejerciendo su oficio por las esquinas y garlitos de mala muerte de la ciudad santa. Entonces se escucharon pasos y grita de gente que se acercaba. Oí la voz de Britanicus autoritaria. A mí la guardia. Desenvainamos la poderosa de las estocadas. Echamos fuera del recinto a las putas y a los mirones que huyeron presas del pavor ante el filo de nuestras espadas y el fulgor de las lanzas. Yo estaba enojado y me entraron ganas de hacer correr a gorrazos a alguna de aquellas rameras. Nunca me ha apetecido maltratar a mujer alguna pero, vistas las circunstancias, hubiese descargado mi ira contra lo primero que  pillara como en aquella ciudad de la Beticadonde pasamos a cuchillo a los ancianos las mujeres y los niños a causa de la dura resistencia que encontramos entre los defensores. Un romano no asesina solo cumple ordenes pero existe un cierto placer morboso en ver correr la sangre y sentir enervamiento de los gritos los aullidos y blasfemias que acompañan a toda carnecería. Hay un punto en que el ser humano deja de ser racional para convertirse en bestia y para demostrarlo basta con haber sido testigo de la toma de cualquier ciudad extranjera por alguna de nuestras legiones una vez traspasados sus muros y terebradas  con el rezón  o el ariete  algunas de sus puertas. Ello forma parte de la belleza de la guerra. Es lo que llamaban los antiguos los dos valores. Formido proelorum (el miedo y el pánico) que se entrevera contra la formositaso virilidad del combate. A decir verdad y si nos hubiéramos dejado llevar de la furia hubiéramos dispersado a aquella  chusma que entro a prender en el huerto de los olivos al Inocente con palos y con fustas cuando solo un par de días antes alfombraban su paso por las calles de Jerusalén con sus mismos mantos. ¡Qué voluble y tornadiza es la masa! ¡Que manipulable! En esto, bajo el dintel de la puerta principal de la fachada de palacio aparece el buen Jesús. La puerta se inunda de una luz radiante, cósmica, y de un aura de belleza y de quietud. La belleza y la gran serenidad adornaban aquel rostro de varón. Miraba de frente y no parecía aturdido ni daba muestras de ira ni arrepentimiento. Los del sanedrín, por el contrario, mantenían la mirada baja. Jesús paseaba sus ojos con gesto de señorío por el recinto en medio del más profundo de los silencios como si buscara a alguien. Su mirada se cruzo con la de Cefas y entonces el Inocente sonrió. El apóstol huye embargado por la tristeza los ojos arrasados en lágrimas. Se había cumplido su promesa. Pedro había estado presenciando aquellas escenas de ludibrio y de juerga desde una esquina. Antes de que el gallo cante por tercera vez tú me habrás negado tres. Ciertamente, el cielo y las estrellas pasarían pero sus palabras no pasaran. La profecía que había formulado el Maestro horas antes, en la infausta noche del prendimiento, acababa de realizarse. Jesús era un hombre de gran porte. No parecía un judío sino un griego, de miembros vigorosos y atléticos, la barba rubia y partida en dos. Sus cabellos de estopa eran muy densos. Lo que más maravillaba en su rostro era el poderío de su mirada, la elegancia de aquellas manos que por doquier iban haciendo el bien, dedos hechos para sanar y para bendecir y unos pies elásticos muy cuidados que habían encauzado los pasos siempre por las rutas del bien. La frente tenía distinción, y su porte era asimismo majestuoso. Y toda la cabeza parecía haber salido del buril de Praxíteles. El cristo ungido no podría ser de otra manera sino la cifra y el compendio del canon de las perfecciones. Una vez que nuestra nave oneraria naufrago y hubimos de alcanzar a nado la ribera del Pireo recuerdo que aproveche aquel tiempo para darle gracias a los dioses por estar vivo. Fui al ágora a escuchar a los filósofos y ascendí al Partenón. Allí prendió en mí la idea del dios desconocido, un dios que habría de venir y que seria como aquellos que yo admiraba en las calles y en los templos de Atenas. Bien me dije. Ese hombro tiene la respuesta a mis expectativas. Un dios nuevo había nacido. Fidias y Mirón habían esculpido su rostro. Apolo habitaba entre nosotros y todo aquella filosofía, todas las elucubraciones de los mitólogos y de los poetas, revertían a aquel instante y a aquella hora y a aquel hombre varón de dolores pero cifra y compendio de todas las perfecciones clavado en una cruz. Sus ojos se fijaron en los míos con tristeza. Parecían conocerme por dentro y al contacto con el brillo y aquel calor que transmitía su mirada quise convertirme en un hombre nuevo, exento de mis pasiones y enfermedades, libre de mi cojera. Creo que me reconoció pero no me miraba como uno de sus verdugos los que habrían de afligirle y desollarle a latigazos. Devolvía mis golpes con caricias de perdón y digotelo yo aquella mirada del Inocente era del todo acariciante y sanadora. Me contempló desde el dintel del pretorio y no he vuelto a sentir mi cojera. Fui herido en una pierna por un dardo en el asalto a un oppidum de Asia Menor. Los defensores arrojaban venablos piedras y calderas de aceite hirviendo contra nosotros. No me abrase entonces con el plomo derretido que caían sobre nuestras galeas (para la protección de la cabeza toda la testuz que atacaba y golpeaba el ariete contra las murallas nos cubríamos los cascos con una  mampara  de hierro testudo que hurtaba el cuerpo a la acción de los defensores; llamábamoslo la sombrilla contra el poder de los decapitados) pero me abrasé entonces con aquella mirada de amor y de perdón que me lanzo Jesús desde la puerta. Creo que he dejado de ser el mismo. Recuerdo que mi cerebro estaba lleno de odio y de desesperación como a tantos soldados de mi cohors que se lanzarían por un barranco o se unieran a las cuadrillas de asesinos. Cierto que fui su esbirro a regañadientes por obediencia al Cesar y sometido a los presiones de los judíos que para mí fueron los responsables del asesinato del Inocente pero devolviendo mal por bien el dulce Jesús me curó de mis heridas y puso punto final a mías congojas. “Señor, una palabra tuya bastara para sanarme” dije imitando a nuestro centurión al que también había recitado a su hijo. Me dieron ganas de blandir mi espada y salir en su defensa pero sentí ese miedo típico a los judíos que sobrecogerá a muchos a lo largo de la historia. Me dieron ganas de deshacer sus ataduras y poner en fuga de un tajo de mi gladium a los insolentes que en aquel instante formaban  corte infernal de maltratadotes y escarnecedores en rededor. No fui capaz o lo suficientemente valiente. Me faltaron las fuerzas. Me repudio a mí mismo por haber sido victima de los respetos humanos y del temor al que dirán. Teníamos reputación de valientes los legionarios de la séptima invicta. Soldados de elite nos conocían en algunas partes de las Galias, de Panonia, de Libia o del país de los escitas como los novios de la muerte y los sacamantecas pero aquella tarde nos comportamos como unos gallinos y verdaderamente fue cosa chocante y de naturaleza milagrosa. Y es que según vine a entender luego tenían que cumplirse las escrituras y los que habían dicho los profetas Isaías y Jeremías. La hora estaba cumplida. Es preciso que muriera el Hijo del Hombre pero ay de aquel por el que fuese entregado. Más le hubiera valido no haber nacido. Me consuela saber que el Inocente perdono a los verdugos. Dios tuvo demasiada indulgencia con los que fuimos sayones del Redentor. Me hubiera gustado aquella tarde no tener manos ni cabeza para no presenciar los sufrimientos y dolores increíbles que infligimos en aquel cuerpo tan bello. Claro que ahora al recordar encuentro un eximente. Estábamos borrachos. El mando había enviado un aguardiente especial mezclado con unas hierbas analgésicas. Se lo dimos a beber al reo. Lo probo pero no lo degusto. Nosotros, eso sí, bebimos mas de la cuenta. En vez de defenderlo en el atrio frente a la chusma que le hostigaba nos quedamos inertes y con los brazos cruzados. Entonces se oyó el grito terrible de una dueña despiadada con una violencia inusual y salido de las entrañas de un útero infame: “Caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestro hijos”. Solo una  hebrea puede ser capaz de tanta protervia. Y aquel fue el clamor mas infame que se escuchó. Es el grito de la culpa que no se borrara jamás y que pesara siempre sobre la conciencia de un pueblo deicida. Ante semejante barbaridad se me encogió el corazón. Estaba claro que no querían ninguna indulgencia. Caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos”. Esa frase únicamente podía salir de la boca de un judío. Se hizo el más profundo de los silencios. Me fije en la túnica de Jesús. Era de color escarlata, e lana de oveja núbil. Todo un ajuar para un profeta. Desnudos venimos al más mundo y desnudos lo abandonamos.
Un verdadero contraste es la simplicidad de este atuendo si se la compara con los más de veintitantos ornamentos que adornan el cuerpo de los sacerdotes cuando ofician cerca del sancta sanctórum de Jerusalén o la gran cidaria de los pontífices máximos que cantan constantemente sus peanes en las ofrendas a Júpiter. Este hombre al morir en una cruz creo que ha venido a traer la guerra. Es un revolucionario. Ha venido a poner las cosas del revés. Sus palabras y sus actos constituyen una carga de profundidad a la línea de flotación del sistema. Su gran delito, robar el fuego a los dioses y entrar con un látigo en el templo de su padre que profanaban los cambistas y publicanos. Su desnudez es una afrenta para los que visten pieles de marta cibelina e inducen a las espaldas mantos de armiño y togas pretextas. El poder siempre lo considerará un enemigo. Lo ahorcarán doscientas veces pero al cambo siempre resultará e inundará las plazas con sus turbas de desarrapados, de famélicos, enfermos y perdedores. Los curas y los políticos siempre andarán sobre sus escritos con mirada vigilante pero en última instancia y al no poderlo vencer intentarán usurparse mensaje y apropiarse de su enseñanzas. Así que los curas y los obispos harán un montaje con su evangelio. El culto a los muertos les dará de comer.

Mis ojos se posaron en la túnica del Salvador. Era de color carmesí retinta en sangre de los golpes y de los palos del simulacro de la coronación. ¿Eres rey de los judíos? Um pues ahora mismo te colocamos los símbolos y le pusieron la caña por cetro, un saco por manto de armiño, un pedrusco redondo que habían encontrado en los caminos por la imago mundi de la armilla que las testas coronadas – y aquella era una testa coronada de dolor y escarnio, un rey de aflictos que abrirá la comitiva de los de copas, espadas, oros y bastos, todos los palos de la baraja, que en este mundo han sido y después de mí el diluvio y todo lo demás- y encima de la cabeza aquella tonsura de pinchos ciñendo las sienes admirables. La túnica de una sola pieza había sido tejida por los dedos amorosos de una Penélope mística. La tejedora era aquella anciana de luto que estaba al pie de la cruz y a la que otras dos compañeras sostenían por los ijares para que no se desmayara. Madre dolorosa y aquella visión enorme y que tuve el privilegio de contemplar como testigo ocular quedaría fijado en la retina de la historia y sería fuente de inspiración de imagineros, pintores y poetas.
-Aguarda, mira bien lo que dices, legionario romano y guárdate del acrónimo: el cetro, la corona y el manto e armiño no era tributo de los reyes bíblicos sino de las monarquías medievales.
-De acuerdo estamos jugando al escondite –dije a la voz de la conciencia- con los símbolos. Las palabras de los cuatro evangelistas cuarenta paginas que revolucionaron el mundo muy densas y a veces confusas pero de una fuerza increíble y como si se tratase de un mensaje llevado en volandas por el huracán del espíritu son una narración deslavazada pero de una fuerza tal que todavía está haciendo girar al mundo. Su desconexión repetitiva es una enigma que sigue causando verdaderos dolores de cabeza a los hermeneutas y a los interpretes de los sueños místicos.
-Somnia rerum, yo sueño en mis cosas
-Hechos y dichos pero ¿todas esas parábolas son ciertas?
-Tan ciertas que han volcado los toneles de la ley pero pertenecen más que al mundo judío al romano. Por eso los rabinos están que trina.
-Está claro que la tenían guardada.
-Nescio quid dicis. No sé lo que dices.
-Yo me entiendo.
La voz me dijo que había una transposición de términos. En realidad cada unos de los hilos de la túnica inconsútil forma parte de la malla de un laberinto. Se me metió desde entonces por los ojos. Y todavía veo el brillo del primer ornamento sagrado. Era la estola más pura el primer efod y el mejor cíngulo que jamás ciñeran sobre sus lomos los sacerdotes del templo de Salomón y los flamines romanos que siguiendo la tradición persa ofrendaban sacrificios animales al Sol. Ello forma parte de los atributos de todas las religiones órficas. Aquella vestidura sin mangas era la prenda determinada por el señor para dejar proscritas las estolas, las cidarias, el efod y las mitras de los jerarcas, todos aquellos ropajes, todas aquellas cosas inciertas que quedarían abolidas para dejar paso a la nueva ley. La humilde túnica de un crucificado por rebelde a los estatutos religiosos y políticos de Israel se convertía en símbolo de un Nuevo Orden. Él se quedó desnudo en el madero pues hasta le despojaron del paño de pudores o calzoncillos y se los jugaron a la taba los mercenarios etíopes. Tengo que advertir que la escolta del pretorio fue retirada y el ajusticiamiento fue llevado a cabo por una cross de la Frigia.
-El dios está en calzoncillos. ¡Pues vaya!
La frase blasfema no dejó de parecerme un prurito de verdad porque desde aquel vértice en la que el sol parecía renuente a desplomarse por occidente la luz trajo los designios de la clarividencia. Los ciscunstantes y circuyentes por dadiva divina nos transformamos en presagos y videntes. En la suma de aquel cerro se daban cita los acontecimientos de la humanidad en mezcolanza de escenas del presente, el pasado y el avenir. Se veían escenas insólitas y se escuchaban parlamentos en lenguas extrañas anunciando en tono de profecía lo que habría de llegar. Lo que fue es y será. Se abrieron aquella tarde las fauces de la tierra y los sepulcros escupieron de su boca a los muertos que allí yacían. La desnudez del crucificado era para que a la humanidad en adelante no le faltara el vestido. El nuevo Adán quiso estar en cueros para presentarse de esa manera a Yahvé cuando bajó a visitarle en el jardín del Edén. A la sombra de la cruz nacía un nuevo orden y el paño de pudores que se rifaban aquellos cruderrimos mercenarios etíopes la vestimenta de un ajusticiado la prenda de nuestro rescate. En aquellas horas se nos hizo fácil dejar escapar la imaginación para explicar muchas cosas que carecen de sentido puesto que la verdad estábamos rodeados de símbolos y cada cosa que acontecía y cada hora que pasaba era todo un ciclo histórico y un montón de acontecimientos que serían el sostén de toda una parenética posterior. El mundo a partir de aquella hora tercia estaría escuchando el sermón de las siete palabras todos los viernes santos

  Apreté la túnica sagrada contra mi pecho. Sentía un calor extraño en mi piel, cierta paz interior. La pena y la alegría a la vez bañaban mi rostro en lágrimas. Una fuerza enorme me sujetaba a la tierra y no era la superstición a la cual tan aficionados somos en Roma sino algo que estaba por encima de los dioses mismos. Los decuriones nunca lloráis pero mira mi cara. Estoy llorando. ¿Quién es tu capitán? Se presenta Manus  Britanicus decurión ¿En qué legión militas? La Victrix o séptima. ¿Ala? Tercera. ¿Mano? Siniestra. ¿Manipulo? El de los honderos mallorquines. Está bien. Puedes retirarte. Aquella prenda de abrigo despedía como una fuerza que en lugar de venganza pedía perdón, que sustituía la turbación por la quietud y exhalaba ese perfume de olíbano que poseen todas las cosas santas. Hasta incluso creo que me inhibía de mi vehemencia, una característica por la cual yo me había significado en el destacamento. Era yo de los de aquella milicia que no da un paso atrás. Ahora estaba sobrecogido ante mi propia mansedumbre y a mi capitán Britanicus le ocurría lo mismo puesto que iba de aquí para allá como alma en pena repitiendo un adverbio de modo: “Cunctancter… cuncti, cuntancter, todos juntos y despacito”.Bien sabrían nuestros enemigos que esto no era lo normal pero al contacto con semejante “praeda” espiritual algo se movía dentro del corazón de nosotros mismos. Algo estaba pasando. Semejante transformación no entraba dentro de los prolegómenos de la casuística y de la estadística con que nos marca el destino a los hombres. Venimos el mundo a ser uno más y a observar una serie de comportamientos y de reacciones estándar. No te saldrás del camino, beiby pero la gracia lo puede todo. ¿Qué había ocurrido? ¿Qué estaba pasando? Este sentimiento de amistad y de tolerancia hacia nuestros semejantes y que no era lo normal formaba parte del legado un mandamiento nuevo os doy. Era su parte esencial. El testamento del cenáculo: el amor, el perdón a los enemigos, una píldora muy difícil de tragar para un decurión como yo que recibe el estipendio de la Legión Invicta.Esta noche se ha producido un verdadero milagro. Fue aquel cambio, aquella metanoia. Llegaron refuerzos. Los conscriptos de la impedimenta que en las marchas caminan en la retaguardia arreando los onagros de Abisinia porteando en las artolas de arpillera Britanicus trajo vino del Ponto jícaras enteras, orzas, picheles y yo creo que me bebí una cratera. Beber para olvidar. Consumid el fruto de la uva de tal manera que desaparezcan vuestros propios pensamientos y que vuestro ojo desvaríe así que no pueda columbrar la ignominia de este día. Pronto había muchos bolongos. Sin embargo por lo que a mí respecta a pesar de lo muchos que bebía no me emborrachaba. El centurión aguantaba el que más pues se conoce que estaba acostumbrado al lúpulo de Eboraco. Nos mandaban de verdugos a perpetrar uno de los tormentos más ignominiosos en nuestras leyes penales. Sólo se azotaba a los violadores, a los asesinos reincidentes, a los enemigos del pueblo. A los delincuentes peligrosos. El castigo era tan duro que se tenía por costumbre administrar algún lenitivo o clase de droga tanto a los corchetes que administraban la feroz penitencia como a los reos. Jesús fue dado a probar una copa de vino griego. Lo degustó pero no lo tomó y soportó el trance con una entereza y una valor que yo no he visto en ningún otro hombre. Resistió la verga con cabos de taba pungente y dientes de pescado-el gato- y demostró no sólo hombría y valor físico sino una naturaleza humana de tan recio temple que sobrepujaba los términos habituales. Uno, dos, tres. Hasta cinco mil latigazos. He de confesar aquí que ninguno de mis hombres tocó al Inocente. Sentían como una especie de reverencia y un pavor que no teníamos por costumbre. Se delegó para tal vileza a una jarca de conscriptos judíos condenados a muerte y que se emplearon con harta saña. El premio a aquella infamia fue la absolución de su condena. Otro regalo del sanedrín al lábaro y las fasces romanas. Aquella chusma recién soltada de las mazmorras de la Torre Antonia se empleó con valor y a juzgar por su sevicia muchos de nuestra cohorte, los que no estábamos ebrios, nos dimos cuenta que en la Palestinense la vida era tenida en muy poco. Esa fue una de mis conclusiones. La otra, que los judíos son el pueblo más racista y cruel de la tierra, raza maldita verdaderamente, viperina, y de sepulcros blanqueados. A los pueblos que no han nacido bajo el consenso de la circuncisión los consideran subhombres, auténticas bestias. Este orgullo de casta les hace odiar a la condición humana a la que pretenden esclavizar mediante el soborno del oro o las mentiras de su historia. Sacaron para aquel mandado a todos los violadores, parricidas, salteadores de caminos, ladrones y forajidos de toda especie. Barrabás era el capataz del equipo. Golpeaban con tal contundencia que diríase fueran auténticos expertos manejando los verberao trallas de esparto que remataban en bolas de plomo como si el oficio hubiera sido el suyo de toda la vida. Cinco mil vergajazos pero lo más humillante fueron las befas. Un buharro se puso detrás de él e hizo amagos obscenos de sodomizarlo pero uno de mis hombres desenvainando la espada le decapitó de un golpe certero. La cabeza rodó por las baldosas del Lithostros igual que una peonza a la que un niño acabara de soltar en trompo dejando en pos un reguero de sangre. El gentío que asistía al martirio reía a carcajadas. El Inocente el rostro ensangrentado y todos los hombros que parecían una llaga volvió la cabeza y como un relámpago se ciñó su túnica sagrada desatando las cuernas con que estaba amarrado a la columna del pretorio y adelantándose unos pasos recogió la cabeza ensangrentada del sodomita y la unió al tronco. Éste se levantó como si no hubiera pasado nada lleno de confusión pero arrepentido de aquellas obscenidades contra el Lirio de de Dios paradigma de la castidad misma. Se prosternó ante él y lo adoró saliendo después del lugar con su cabeza sobre los hombros. Como si no hubiera pasado nada. Iba diciendo: éste verdaderamente es hijo de Dios. Le llamaban Plauto según supe después el cognomen debido a su cojera y creo que era un mercader de Salónica hermafrodita perdido y famoso por sus inclinaciones paidófilas. Desde aquel entonces nunca le volvieron a ver en  compañía de efebos. Huyó al desierto. Fue bautizado y creo que murió mártir de los judíos que le llamaban El Impuro y para los cuales no era óbice su arrepentimiento y la vida penitente que arrastrara. Era la segunda vez que el ajusticiado utilizaba sus poderes sobrenaturales después de haber conseguido otra ortomorfosis en la oreja de Malco que fue tajada asimismo por uno de sus discípulos en un arranque de valentía. Estaba claro que  el Inocente que se enfrentaba a la violencia y crueldad de la que jamás se había tenido noticia bajo la capa del cielo no utilizaba la guerra para llevar adelante sus planes de salvación. Bienaventurados los mansos de corazón. Al verle obrar aquel portento comprendí que se estaba cumpliendo un designio anunciado mucho antes.
Entonces un escriba de los que habían acudido a pedir la muerte de Jesús a Pilato gritó:
-No le hagáis caso. Es un hijo de la condenación. En nombre de Belcebú hace milagros.
Aquel hecho no ablandó el corazón de pedernal de los que le condenaban. Seguían ternes en sus blasfemias cubriendo su cuerpo de gargajos y pronunciando blasfemias. Estaban cometiendo un pecado que nunca sería perdonando. Y quedaría adherido a aquella raza de víboras como un estigma. Aquella tarde estaba naciendo el Amor Salvador pero por paradoja en el Calvario también asistíamos al parto de un Odio infinito a aquella cruz que sería el símbolo de la condenación y de la muerte en un holocausto de todo el pueblo de Israel. Veo la ciudad llena de piras funerarias y sobre sus murallas alzarse una nube densa de fuego que abrasará la tierra. Los deicidas en esa hora obtendrán su paga. La soldadesca se creció a raíz de aquel suceso y hubo varios conatos de tumulto que mis pretorianos, tras el incidente nefando, hubieron de sofocar con las armas en la mano. Seguían clamando a pesar de todo lo que dijo la vieja:
-Caiga sus sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos.
No tenían ningún temor de Dios y menos al Cesar. Eran tan altaneros, tan pagados de sí mismo y orgullosos de sus convicciones que pagarían cara su soberbia apenas dos generaciones más tarde de que ocurrieran tales hecho. Más que la muerte de aquel inocente a lo que más temían era a contaminarse pues era sábado y había que guardar las reglas, ceñirse siempre a la letra muerta, rara vez al espíritu de su Torá. Tampoco se conmovieron cuando fue sacado al pórtico c coronado de espinas. Setenta y dos pinchos olorosísimos de cambronera. Aquí tenéis al rey. Ecce homo. Prorrumpieron en carcajadas histéricas. Mayores gritos:
-Crucifícale, cruficicale.
Pilatos que  estaba entristecido y como medroso ante el furor de aquella gente se sentó sobre la curul a deliberar. La gentualla pedía la cabeza del reo con mayor ahínco. El cónsul de Roma no comprendía. Yo tampoco entendía nada. Era la hora del asombro. La razón humana estaba siendo vencida, conculcada la lógica de modo que los argumentos poco valían mostrándose tonante y prepotente Júpiter Pistor con una energía que apabullaba. ¿O no era Zeus en realidad el que determinaba semejante secuela de atropellos contra la verdad y la justicia? Uno tenía la sensación de andar como flotando. No habíamos llamado a los dioses por su nombre aunque invocábamos su fuerza. Era otra historia. Era otra cosa. Estábamos jugando al escondite con los hechos ciertos mucho más allá de las coordenadas que determinan los humanos comportamientos y desde el primer instante tuve el conocimiento de que aquel ajusticiado entre los malhechores para ironía de esas special valúesque él al morir de esa manera tenía en tanto menoscabo y que tanto estima la vanidad humana (ganar buena fama, tener sido en consideración, ser rico e influyente) era el hijo de dios o hablaba con una autoridad suprema propia de aquel que puede ejercer su influjo sobre los astros. Que es capaz de decir a una estrella cae y el gran cuerpo celeste se convierte en estrella filante. O apostrofar a los peces para que canten y toda la ictiología de los reinos de la sombra del padre Océano inicia una melodía infinita que esparcen las ondas y que mueven las mareas de uno al otro confín. Fuerza suprema. Radiación lumínica y taumaturgia. Levántate, toma tu camilla y camina le dijo al tullido de la piscina probática y el paralítico de toda la vida inició una carrera por las trochas que circundan el valle de Hebrón. Yo soy la verdad y la vida. ¿Quién puede pronunciarse de esa manera sino el Mesías? Ha blasfemado. El supremo sacerdote escindió su pectoral de oro en dos. La túnica se la había echado el Inocente sobre los hombros y Pilatos apuntándole con el dedo dijo Ecce Homo. ¿Qué no os dais por satisfechos, cabrones? ¿No tenéis bastante ya? Les temblaba la voz. Titilaba el odio en sus barbillas. ¿Ese loco qué se habrá creído? La envidia, la presunción, los malos pasos, la soberbia orgullosa de los que escucharon el sonido de las trompetas de Jericó. Todo resultaba inconexo y un poco como sin lógica. Nuestro cónsul tenía miedo. Era su tercer año. Le quedaban tan sólo unos meses de mandato. No le gustaba Palestina, nunca entendió a los judíos. Se había limitado a llenar las alforjas para volver a Toscana rico. Le aguardaba un retiro en la quietud de su villa cerca de Ostia regando los geranios, vigilando sus silos y comerciando con los esclavos de Iliria. Además amaba a su mujer Claudia profundamente a pesar de que habían corrido rumores por el destacamento de que ésta llevaba una vida licenciosa pero en el fondo era una buena mujer que se aburría en aquella ciudad cargada de dioses y de prejuicios y le hacían  añorar a su ambiente de Roma. Los balnea. Las entradas para el anfiteatro. Le había dado al gobernador cinco hijos. Un fallo a tales alturas, pensaba Poncio Pilatos, podría ser ominoso de cara a su jubilación tranquila. No dudaba que aquel hombre que había traído para ser juzgado nada tenía que ver con las terribles acusaciones de las que era objeto. Que había sido conducido al pretorio bajo la imputación de falsos testigos y todas las pruebas eran una burda fabricación. El clima de odio era tan espeso que casi podía ser cortado con una navaja. Y era aquel encono, aquella saña, fruto de siglos, fecundaría los negros campos de la destrucción y de la guerra. Tengo que regresar a Roma cargado de honores y de lingotes. La nave oneraria que transporte mis posesiones será la admiración de mis admiradores. Mis enemigos perecerán de envidia. He sufrido mucho esta noche en sueños por causa de ese justo. La esposa solícita – la intuición de las mujeres resulta determinante para conocer la verdad – enviaba recados al procurador pero Quid est veritas? La ética de circunstancias echaría un pulso a la deontología de un juez. Al fin y al cabo muchos jueces romanos estaban corruptos y los senadores ambiciosos que eran enviados de procónsules al Oriente sólo tenían ambición. Para volver con los carros y transportes cargados de riquezas y encender un cirio en el templo de Vesta enhiesto en una palmatoria de oro sembrando la admiración de los padres conscriptos. Velay al hombre. Ciertamente es una injusticia. Este hombre no ha hecho nada malo. Parece un orate pero escuchad cómo chillan en la platea. La chusma brama pidiendo su muerte. Al fin y al cabo nadie sabe dónde está la verdad. No puedo comprometerme ni poner mi carrera política en entredicho. ¿Quién eres tú? El ajusticiado se entregó al más impenetrable de los silencios pero era un mutismo manso sin queja bajo la arcada de las columnas dóricas su rostro dolorido bajo la imposta, los ojos traspasados de melancolía, de dolor el gesto. Nadie quería compromisos ni complicaciones en la vida. A mí que me dejen tranquilo. Yo voy a lo mío. Hágase mi voluntad y que se caiga toda la techumbre del firmamento. No te metas en camisas de once varas. Entonces un esbirro de la escolta con ganas de hacer méritos le arreó una bofetada y el alapavolvería a repetirse por el mismo sujeto en la casa de Anás un viejo de barbas hirsutas la nariz larga y el gesto hosco rapaz desconfiado e insolente. ¿Así respondes al pontífice? Tas, otra bofetada. El Salvador abrió los labios. Si en algo falté dime en qué. Si no ¿por qué me golpeas? Pero otro puñetazo fue la respuesta. Aduladores y cortesanos sinuosos como la serpiente. Vi a una mujer rapaz los ojos chiquitos y muy móviles como los de una víbora que hablaba palabras de abominación. Tenía flujo y su olor era bastante desagradable. Estaba sentada en la Biblioteca de Alejandría. Era la encargada de los scrinia o pequeños cofrecillos en los que se archivaban los papiros de la satánica venganza. Esta mujer por nombre Livia pero que procedía de una ciudad cercana a Iliberris era una bruja que decía tener poderes del maligno. Los que la conocieron la temían y se guardaban mucho de pronunciar su nombre que era el de Fonscrudelis. ¿Qué hacía aquella arpía en el lugar de la visión? No lo sabemos pero venía escoltada por otra hispana que le traía la cesta de las ofrendas y de las libaciones a las deidades infames. No en tiendo por qué se encontraba en la casa del Sumo Sacerdote pero su nariz era acabañada como el suyo y el pelo sucio y era algo pecosa. Los que la conocían y temían dijeron que llegó desde la Béticacomo cuadrillera que sigue a la tropa ofreciendo sus servicios pero bienquista con un procónsul de cuyo nombre hago gracia al lector conquistó favores en el pretorio del gobernador hasta alzarse a un lugar predominante de la administración colonial. Hacía y deshacía y su influjo se hacía sentir sobre la psique del propio Pilatos un hombre bueno pero débil y que vivía dominado por su mujer y por su barragana porque Fonscrudelis había sido su favorita en la legión. Era una matrona muy altiva como lo suelen ser las queridas y esposas de los militares en Roma crueles y orgullosos. Al andar por los pasillos del palacio residencial movía el cuerpo con mucho dengue y meneo y la cabeza la giraba a compás igual que una jirafa. Si Flavio había aconsejado que librara del patíbulo a Jesús la jienense le recomendó que fuera al palo. Reo es de muerte. Aquella mala mujer ejercía una suerte de magnetismo nefasto sobre el pretor Poncio. Y después de obser5var la gran nariz de Anás que se daba la mano con la Fonscrudelisla maloliente pero tan fétida como bella. Era algo pecosa y rojiza el rostro atractivo bien trabada de hombros y con un buen Partenón al dos pues era portadora de uno de esos traseros que tanto gustan en las Galias y que son un vehículo de promoción social. La nariz ya digo de Fonscrudelis era de vulturida. Lo de fuente cruel no era más que un mote pues los anales refieren que nada más nacer fue ofrendada por su aya sobre el cadáver de la madre que la trajo al mundo en mala hora a las deidades de la fuente Castalia y Fuensanta la llamaron pero no pudo ser más irónico el cognomen a la vista de los hechos de su vida. Aquella no era una mujer. Poseía rasgos que recordaba n a la víbora. Se puso a silbar en medio del bullicio introduciendose los dedos en la boca para hacer flauta y clamando el crucifijo crucifijo. No hay comando más temible en nuestra lengua latina que aquel imperativa apostrofe con el que las enardecidas turbas pedían la pena capital contra el galileo. Vi a la infame Fonsi arrebujada en su velo mezclada entre la multitud odiosa. La reverberación de los azotes los insultos y escupitajos era una elocuente referencia a las secuelas de aquel magnicidio. Dos tres cuatro. Lentos sonaban los golpes de un tenor acompasados.  El sol del mes de Nissan se ocultaba detrás de las nubes como si tuviera vergüenza de presenciar tal espectáculo. Los verdugos sudorosos apagaban la sed en un aguardiente infame de guindas que parecía tornarles más locos y agresivos. Al reo le dieron a probar vinagre. He de confesar que ninguno de mis hombres tocó al inocente. Sacaron de los calabozos a todos los rufianes y asesinos lo peor de cada casa y a los legionarios que se encontraban cumpliendo cadena por algún crimen o toda la gente sentenciada a muerte. A ellos echaron al cristo como tiempo adelante echarían a sus discípulos a los leones. No podía ser mayor la infamia. Así pues, la ley del flagelo caía rotunda sobre la espalda y las nalgas de los ajusticiados. Estallaban en el aire los golpes del gato o látigo de cuerdas que remataban por contera en tabas afiladas de huesos de animal o clavos. Tanto reos como verdugos tenían que acudir a la bebida para paliar el tormento de la sed. Tomaban una pócima especial a base de vino judiego a la griega mezclado con aguija y aguardiente de moras. El trance no podía ser más atroz. Entre nosotros el tormento de la flagelación superaba en horrores al de la crucifixión pero el Inocente impelido por una fuerza divina o porque tenía que cumplir el mandó de apurar el cáliz hasta la última hez los apuró todos. Una variopinta chusma recién excarcelada de la Torre Antonia estaba dando rienda suelta a su sadismo. El populacho y es un clamor que no paramos de oír en toda la tarde decía:
-Duro con él.
Y había que beber. Era preciso apurar el cáliz. Tres mil latigazos. Estuvieron solmenándole desde la hora tercia pero la constitución física y la longanimidad –una fuerza secreta dimanaba de su persona- eran portentosas. Una naturaleza envidiable y una voluntad de hierro abroquelada en su misión de salvar al orbe.  Ante el espectáculo el mundo futuro comprenderá el comentario del centurión:
-Verdaderamente éste era el hijo de Dios.
Nos estábamos ciñendo al espíritu y la letra de un texto antiguo y había que cumplir el mandado sin apartarse ni una línea. Vermis sum et non homo. El espíritu de la profecía se estaba manifestando. Se me abrieron los ojos aquella tarde en el Lithostros. Empecé a ver y empecé a creer entre homicidas, sodomitas, rameras, sacerdotes encopetados con la cidaria a la persa y filósofos. Querría que el responsable de aquel asesinato fuera a Roma a ser juzgado y que el senado y el pueblo supieran acerca de lo que estaba sucediendo en Palestina. Un suceso que tendría relevancia para generaciones enteras y para toda la humanidad. Fui testigo de cargo y yo lo vi con mis propios ojos. Yo acuso al Sanedrín y a la chusma judaica. Era ya de mañana pasada la hora de tercia y el sol se alzaba besando sus resplandores los morrillos del empedrado camino del monte de las Calaveras. Habíamos bebido mucho vino de muchos grados pero ninguno de mis hombres daba muestras de borrachera. Era el propio ajusticiado cuya sangre vertida se volvía vino por nosotros infundiéndonos fuerzas. Ya arriba, lo clavaron entre dos ajusticiados, Dimas y Gestas condenados por asesinato. Uno de ellos era un terrorista. Uno improperaba. Otro bendecía. Al que le bendecía le prometió el paraíso. Tú, Señor, tienes palabras de vida eterna. Jesús gustaba llamar a las cosas por su nombre. Los que lo condenaron no. Muy a regañadientes o invitus el pretor pasó sentencia. Vi su mirada turbada y sus dedos vacilantes. Sólo la devotio al emperador y aquellas amenazas pronunciadas por los judíos de que si no lo mandas al palo no serás amigo del Cesar le infundieron temor. Se había tatuado en un brazo la insignia del emperador. El centurión por su parte estaba como ausente. Iba de a un lado al otro del patíbulo donde habían colocado al reo junto a los dos ladrones dando ordenes contradictorias. A sabiendas de tener sí una tarea difícil. ¿No le dará pena? ¿Por qué piden su muerte?  Y ante aquella brutalidad le vino al alma la  compassioque siempre caracterizara a los ingleses. Cuando el Nazareno pidió de beber él mismo le acercó una esponja mojada en vino y en hiel. No lo desdeñó. Lo probó pero no lo consumió. Fue un verdadero milagro que hubiéramos ingerido entre todos casi doce cántaros y que no estuviéramos ninguno ebrio. La beodez, la borrachera de amor vendría después y sería una garantía de perdón para los pecados del mundo. Los de abajo le seguían insultando. Le llamaban raca, hijo de puta y los gestos obscenos se repetían una y otra vez. Las carcajadas y la provocación:
-Si eres hijo de Dios baja de una vez. Desenclávate.
A golpes de culata manteníamos a raya pero teníamos órdenes estrictas de no volver a desenvainar el hierro ni cortarle a ninguno la cabeza como había ocurrido previamente en Cilicia aunque ganas tampoco faltaran. Nuestros jefes tenían miedo a los judíos y se ceñían a la horma del compromiso político y como los romanos somos muy aficionados a los juegos de azar pusimos sobre el tapete sus pobres prendas. Nos jugamos a los dados su túnica inconsútil la que le tejió su madre María, el ceñidor, y sus sandalias. Pocas pertenencias para un rey desde luego pero su reino no era de este mundo. La pera o alforja estaba vacía y la bolsa de los caminos se la había llevado Judas. Su calceamenta estaba muy gastada y manchada del polvo de todos los caminos de Judea. En lo alto del monte del Gólgota se escuchaba el jadeo de los agonizantes, el llanto de las buenas mujeres y el cubileteo de las téseras de los tahúres. No podía ser más pobre el lote del defroque pero no podría ser más ardoroso el empeño de los que administraban la puesta. Había asistido yo a lo largo de mi vida militar a unos cuantos expolios mas en ninguno vi tanto empecinamiento y ganas de triunfo por los jugadores como aquella tarde con Jesús. Parecía que les iba la vida en aquel lance de fortuna. Todos le abominaban pero todos querían los despojos del manso Cordero como si de aquellos despojos dimanara una fuente de salud. Aquella tarde dejé de ir a ofrecer incienso a los dioses, de auscultar el vuelo de las aves y de mirar para los astros. Una luz nueva era nacida dentro de mí
12 de abril 2006 Miércoles Santo





GLEBA NACIONAL

Posted: 26 Jan 2018 07:56 AM PST




GLEBA NACIONAL
 capítulo 1:
Néstor Adaja
En vísperas de san Antón, por los soleados días que culminan el fin de la pascua madrileña - los buenos periodistas y los buenos profesores tienden a morirse por tales fechas [Félix Ortega, Jack Tressey White, mi catedrático de inglés, Cirilo Rodríguez también se fueron en este interregno de la post Epifanía]- dimos tierra a Néstor Adaja de la Quintana, periodista, historiador, radiofonista, escritor, un hombre en el pleno sentido de la palabra machadiana bueno. Los que fuimos agasajados con su hospitalidad y su amistad londinense, pues tanto él como su esposa Marcelina tenían  puerta franca para todo aquel que llegase a su pisito de Roland Gardens, el área posh de Londres, en el corazón de South Kensington y la Old Brompton road, somos fedatarios y contestes  del albergue y amparo con que nos acogía este abulense de pro, de raza hidalga.
Los Adaja creo que tuvieron casa blasonada con torre acastillada de almenas y poternas, no desmochadas en tiempos de los Reyes Católicos, cuando en Castilla se entablaron las luchas entre la corona y la nobleza. A tanto postín llegaba este abolengo. Él mismo, por su nobleza y sencillez, parecía un personaje que había saltado a la vida desde las páginas de la Gloria de don Ramiro, la novela de Enrique Larrea donde se trata por menudo este linajudo aspecto, este privilegio de casta que mantienen los oriundos de la sede de san Segundo, la diócesis más antigua de la península ibérica. Al hablar con él, tenías la sensación de estar hablando con un infanzón.


Néstor era un godo por los cuatro costados sin mezcla ninguno de razas. Ni moro ni judío, ni aljamiado berberisco o tornadizo de los bandos. Godo como su tío Asterio. Y liberal y condescendiente, pues esta liberalidad y comprensión, suelen ser norma del carácter castellano, porque la acepción liberal no tiene en castellano el sentido que tratan de imprimirla los “whigs”. Disraeli no había nacido cuando en boca de romanos circulaba latino de “liberalis” en el sentido de noble, ilustre, honrado, benévolo, prócer, generoso. Dios me libre de los liberales, porque en España siempre ese término tiene connotaciones de sangre y la libertad entre nosotros, para bien o para mal, expresa la idea de cadenas tintas en sangre. No se la puede desliar del otro sentido dehiscente que posee. Cuanto más clase y mayor abolengo, mayor llaneza. El que ha llevado - es paradoja - gola toda su vida suele mostrarse sin engolamiento alguno.
Esa es la fija en un país que parece haber perdido la rúbrica y el norte y se ha deshecho de la norma que prevalecía. España se ha llenado de la noche a la mañana de nuevos ricos sin recato ni compostura, y por contera se nos ha vuelto un país agraz, mal educado, vulgarote, donde la convivencia deja mucho que desear y donde el mirar, se nota al marchar por la calle, es punta de navaja. La vita bona, suscitados los viejos rencores, se acabó. La vida aquí es un perpetuo dolor de muelas, por más que haya dicho Abilio Tudela, el mandamás del bigotito que España va bien, que mucho mejor la deja, según él, a como la cogió en el 96. No sabe este buen señor que guarda un cierto parecido a Sagasta por lo del tupé y por haberse convertido en bola de pingpong con la que alegremente juegan los norteamericanos al ponte tú ponte yo y colocame allá toda esa gente que somos globales, hemos ganado y ya no hay fronteras - los extranjeros entraron acá a viña vendimiada mientras los españoles se sentirán metecos en su propio país; he ahí el legado que nos lega este Sagasta del bigotito para que la historia lo juzgue, pontelo ponselo, cuán solos nos dejas Marianito- se ha convertido en el instrumento ejecutor de la frase del Guerra de que a España ya no la conoce ni la madre que la parió.


No hay mas dios que Alá y el Abilio es su profeta en democracia. ¡Qué asco de políticos! Es lo que pensaba yo esta tarde cuando, acabada la misa de cuerpo presente por Florín en la iglesia del Buen Suceso en la calle de la Princesa que tantos recuerdos alberga de nuestros años triunfales: que la vida no guarda lógica; esto carece de ton ni son, mas habrá que vivir e ir tirando como se pueda hasta que suene también para nosotros la hora de nuestro funeral. Me fijé en una virgen pequeñita con el manto bordado y el rostro dorado de fimbrias  indefinibles entre floreros, un creciente de plata bajo sus pies. La verdad era que la talla representaba poca cosa. ¡Y para eso tanto bulla y tanta hiperdulía!, pensé, sin que a mis solemnes observaciones la voz interior, otras veces tan pronta, diera respuesta. Es el misterio del silencio del Cristo de Dostoievski en los Hermanos Karamazov que encoge el corazón de los creyentes.
 Me avergüenzo de mí mismo pero me asaltaron las dudas sobre la presencia de este icono - acaso un ídolo- irrefragable en la misa fúnebre sin cantos. ¿Esa virgen qué significa? ¿Quién es la que invocamos? ¿Acaso existe?  Perdóname, Florín [hoy entoné en el metro a voz en grito el “Dies Irae” en tu memoria] pero mi fe ya no es tan consistente como cuando íbamos a misa de once a los servitas de Fulham Rd. Los gélidos domingos del marzo londinense quedaron lejos y también, una vez consumados los ritos y después de saludarnos en el porche aquel fraile gordo irlandés que fumaba en pipa, el vermut en cualquier tasca de Cromwell Rd. Todas las tabernas del entorno las conocía yo bien.
Y nos recibía aquel párroco, un fraile irlandés con una gran barriga y siempre fumando en pipa mientras controlaba a la grey desde el quicio de la puerta con una mano en el santo y otra en la limosna. Han cambiado tanto las cosas que todo lo vemos al revés. En un rincón había la talla de madera de un niño tullido cuya boca era un cepillo y debajo una leyenda Contributions for spastics children Nos hicieron dudar de lo más sagrado y ahora hete aquí que muchos vacilamos en la vieja fe. Ha dado la vuelta a la tortilla. En el Vaticano el que impera es un papa bastante rarito ¡Toma ya! Ya no veneramos la crucifixión. Nos ahincamos ante el Holocausto y cualquier día de esto, al paso van las cosas, a Anás y a Caifás los harán santos y los colocarán en una hornacina. Que hoy la blasfemia es un instinto de poder y una palanca de popularidad. Queremos siempre, coño, andar siempre en la machito, cimbrearnos sobre la cuerda, y los dedos se nos vuelven huéspedes para que nos marque con el signo de la bestia de lo políticamente incorrecto.
Hoy, Florín y Marcelina, ya no es como antes; hay que andar listos. ¡Mira que nos espabilan a toda hora los golpes de la existencia y aún no hemos aprendido!
Que me perdone dios y me perdones tú pero ya no soy capaz de poner su nombre ni el de la virgen con mayúsculas. Al funeral vino el edecán de don Walamboso el Tramposo, aquel Néstor Goicoechea, que hoy es un jefazo en esto de la antropología periodística del Diario Fibs qué tiempos aquellos cuando llegaba a tu casa a pernoctar y decía que su mujer era tan fecunda que bastaba un guiño de su ojo diestro para preñarla.  Sólo un navarro es capaz de eso, y de mucho más. Andále. Entonces no tenía un duro y ahora millonario. Echále un galgo a ese superdotado que el cura estaba mejor armado que un carabinero.


Yo me acordaba de algo que contó este fray Néstor cucarro cuando dijo lo de si esto es civilización yo me vuelvo a Estella. Lo dijo un navarrico, recién aterrizado en Oxford, ante una ciudad que se paraliza y cierra sus bares a las diez de la noche y se rió mucho, aunque lo que ha pasado en este tiempo no es para reírse. Oye, como se conoce que había sido dominico. ¡Hay que ver lo bien que tocaba el órgano!
Ellos subieron, se han colocado en buenos sitios, ostentan jefaturas y columnas, se han hecho respetables mientras yo, desprovisto de un lugar al sol y de un sitio donde escribir y publicar vivo en la ignominia y he de hacerme de pasar por loco para conservar la prestamera oficiosa con la que se nos deja vivir a mí y a mi familia. Si esto es civilización yo me vuelvo a Estella, amigo Néstor o fray Candil o como te llames. ¿Me oyes? Tú también eres un buen chico y no te envidio. La antropología da para mucho. Sobre todo, si se dice que el hombre viene del mono.
Adaja te ayudó mucho y tú estabas en su funeral, lo que denota tu buena crianza pero eso no excluye nuestras diferencias políticas. No he venido aquí a entonar una palinodia en tu honor. Me negaste que eras “Resmas” ese que escribe tan corto y tira con bala en la tercera del periódico del Quico Big Face y que un día me metió un viaje pues sabe mucho y conocía mi historia, mi hija extrañada y dijo cosas infames de mí y estuve en un tris que no voy a por él porque por Helen luché como un gato panza arriba. Pero no pudo ser. Con los ingleses hemos topado, Sancho. Wall street y Lombard street son la gran pared con la que el destino juega al frontón con nuestras vidas. Money. Money. Nosotros somos la pelota y el dinero la raqueta con que nos juegan al pingpong. Lo dijo el banquero mayor de estos reinos, el diego de Santangel en la Corte del Rubio: “Fuera de cuentas lo de más son cuentos”. ¡Vaya un tío más materialista!
En fin corramos un tupido velo. Lo de Estella a mi contrincante le hizo reír. No nos han fusilado  físicamente porque no es democrático pero lo harían si pudieran y aquí nos tenéis a nosotros, pobres pardillos, que vamos a hacerles el rendibú y a besarles la mano, bailarles el agua, reírles la gracia a nuestros esbirros intelectuales, y venga paripés pero sigo pensando en lo mismo que el navarro, que si esto es civilización... No pude conseguir ver a mi hija extrañada  y que me arrebató el destino con sólo dos años y cuya reconciliación fue uno de los propósitos más importantes - y fallidos dentro de mis muchos fracasos- de mi vida.


Por lo visto el semen derramado no es importante.  Cae al desgaire en cualquier remojadero. Pasó el sembrador e hizo de las suyas caprichosamente.  La simiente unas germinan y otras no. Ocurre con esto de la genética como con los pimientos de Padrón. Nos hemos pasado la vida esparciendo el grano a boleo y algún día otros recogerán lo que nosotros desparramamos. No hay planes preconcebidos y sin embargo nos decían que estábamos en el pensamiento de Adonai desde toda la eternidad. Nos engañaban como a chinos. Ved a Adonai en lo que se ha convertido: en un furibundo Alá por odio del Zeus trinitario. Sólo comprendo las tres voces de Xto en el Calvario. Dios mío, dios mío por qué me has abandonado. Yo canté esas tres voces cuando era diácono en la Passio mirando hacia la parte de Aquilón, un desafío a los vientos siniestros de la historia. El Salvador padeció sobre sus propias carnes este silencio divino en esta hora occidua tanto nos aflige. 
He sido expulsado del periodismo y de la literatura. Sin embargo, no me rindo, amigo Adaja, pienso que tu jefe Retentaga, el inspirador de Pación y esta república coronada con algo de cárcel de Monipodio, y corrala de vecindonas donde se explayan terelus, anarosas anacondas, y donde escriben periodistas que no saben hacer la o con el canuto prosas monocordes, remedos del NYT, sigue siendo para mí un tonto en siete idiomas. Retentaga era masón y su mujer le tiraba de la capa para que no hablase con nosotros pobres españoles apestados fascistas una vez que fuimos a verle a Oxford con ocasión de darle el doctorado honoris causa junto a Andrés Segovia.


Que ahí me las den todas. Si todo lo banalizan ,Florín , allá películas. Es su problema que diría Mariano Primicias, otro de los grandes problemáticos de nuestros medios. Yo no voy a comulgar con ruedas de molino cuando estoy a punto de cumplir los sesenta pues no tengo tantas chaquetas en mi ropero como Carrozas  Posmas al que veo ahora canescente y augusto con aires de patricio con toga romana en las tertulias mañaneras del Telepecado, el que dijo y yo lo escuché con estas orejas que han de ser pasto de gusano al llegar a Londres que le recordaba a un campo de concentración y ahora es anglófilo por los cuatro costados y advierte que hay que aprender inglés para leer a Shakespeare y el que adulaba sibilino y lenguaraz a Gaspar Pasicrates Tragaldabas, el gran sargento mayor de la política española, el que tenía un estado en la cabeza y acabó transformando el Movimiento en movida, y hoy le insulta puesto que acaba de escribir Carrozas Posmas que sus andares parecen la cofa de un galeón navegando por mar arbolada pidiendo la cabeza del fascistón -son sus textuales palabras- que se fue con sus lebreles a cazar puercos a Galicia y allá oficia desde entonces dinosaurio del panorama político, y que no se nos muere, le están echando en cara de que ocupa mucho sitio. Jopé, Florín, ¿cómo es posible que pueda haber en este país gente tan acomodaticia y con tanta flexibilidad de vértebras? Lo que hay que oír y más lo que hay que ver para lucrarse el pan caer con buen pié y del lado siempre del que manda. Aunque Posmas ya lo sabíamos era de por inclinación algo lechuzo y lamerón. Siempre con el que manda.
El alzamiento cibernético no llegó, como creíamos, con Heliogábalo el Grande atador de caballos. Lo ha ejecutado Alcaparrón siguiendo órdenes estrictas de Supraba. Nuestra ministra de exteriores, quien por cierto en Irán se tocó ese paño de oración islámico y de acatamiento de su condición de menorragias, lo que comporta ciertos grados de impureza de la naturaleza femenina ante Alá, el creador de la naturaleza, que es el hilab y estaba que parecía la tonta del bote, se ha hecho la necia novia de Colín Powell. Es una especie de chica para todo del Pentágono y hasta parece que habla adrede mal el castellano pues piensa en inglés.
Manolo Trasver  - manda huevos- lanza en las comparecencias periodísticas euros al que le pregunte cuestiones incómodas sobre las armas de destrucción masiva [¡cómo les gustan las frases de circunloquio rimbombante y los eufemismos a los que llevan la voz cantante, con cuánta eficacia inflan el perro!].  Esos engendros de destrucción masiva, ojo al sintagma, porque estas palabras van a desencadenar una guerra en Mesopotamia, estaban todas en manos del general Sharon y le cargan el muerto al otro. Tiene bemoles la cosa. La mentira es el ama nodriza de la historia. Sión no es más que un monte de cuyos vértices coronados de lava mana para todo el mundo la agitación y la destrucción.
Muy bien para ellos la perra gorda. Se nos han convertido en heraldos del Nuevo Orden. El bigotito de don Abilio crece esquinado y se encrespa iracundo, lo que nos puede costar más palos todavía que en el 98, hacia la parte atlántica, con tan mala leche como el tupé de don Práxedes y con el cuento de hasta el último hombre y la última peseta nos vamos a quedar sin un euro, no en la defensa de las colonias que ya no quedan, sino del propio solar patrio desmembrado por el separatismo que ellos siempre auspiciaron bajo cuerda. Sobre nuestra patria, querido Florindo Adaja, flota siempre la sombra siniestra de la voladura del Maine.


Sorprende y hasta tengo por sospechosa esta cortina de silencio que ha envuelto como un sudario de olvido el óbito del pobre Florindo. Los neos del periodismo triunfal y galáctico que nos circunda y que desparrama necrologías de personajes de escasa monta que poco tengan que ver con la vida española - refritos en buena medida de los papeles anglosajones- en esas secciones denominadas obituarios, un anglicanismo equivocado del participio de futuro del verbo obeo para significar al que ha de irse y también al ocaso, y que debiera de ser una necrológica o necrológico en toda tierra de garbanzos. Don Walamboso el Tramposo flexiona los elásticos de sus tirantes y prorrumpe en un canto al periodismo mendaz exclamando:
-Yo daría media vida por una buena historia.[1]
Acérrimos son los tiempos que vivimos. Han dado a todo lo español el pasaporte y han traído modos, costumbres, mentalidades inglesas. Mas yo quiero entender que este mutismo oficial, este silencio de tumba que circunda a todo lo que tiene que ver con el falangismo, no ha sido a posta sino por exigencias del guión. Al fin y al cabo los nuevos lebreles de la comunicación con su pan se lo guisen y con su pan se lo coman.   Nosotros no somos más que gente del pretérito indefinido. En boca cerrada no entran moscas. Si la abres, te llaman facha. O te esgrimen a los morros el argumento entre cachondeos de lo de la “conspiración judeo masónica”. Que haber haylas pero eso es otra historia.
Tempus fugit. Lo más duro para nosotros es que la acusación de ser culpables de haber sobrevivido a nuestra propia época nos arponea como un aguijón envenenado y nos transforma, por medio de los complicados resortes de una metamorfosis social, en metecos en nuestro propio país. Nos convertimos en esta tierra de garbanzos, envidiosa, con complicaciones y ramales que nos conectan con un pasado furibundo y vengativo y mucho retorcimiento mental, en ilotas no manumitidos en nuestra gleba nacional. Sí. Ciertamente, gleba nacional. He ahí un buen título de novela.
 Hemos cometido un pecado el haber nacido hacia la mitad del siglo pasado y pesa sobre nosotros el baldón que se nos echa en cara, una vez cambiada la historia, el “¿os acordáis de lo de cuando entonces?”.
Nacimos bajo el estigma del pecado original que nos lavó el bautismo y nos vamos a morir relapsos de herejía y de franquismo, un pecado que por lo visto no se perdona porque los del sanedrín democrático- separatista lo consideran afrenta contra el espíritu santo y eso no lo borra en una sociedad donde las ejecutorias de hidalguía fueron tan importantes agua lustral alguna. Va contra la urna. Va contra la norma y va contra la horma de sus zapatos que ellos se han hecho a su medida. Es atentatorio contra los derechos humanos. No me miente usted la bicha. Aquí sólo se puede hablar de Franco de una forma. Mal.


Aquí hay una retentiva asombrosa, rayana en la dismnesia para ciertas huellas de la retrospección del inmediato pasado. Es una memoria viva para ciertas cosas; para otras, la amnesia más absoluta. Aquí fusilan siempre los mismos, dada la gran versatilidad ideológica y el cubileteo procaz de los que se pasan al otro bando. Algunos se vuelven olvidadizos para lo que les interesa, mientras nos extienden factura por cosas sin importancias y por eso en este país por un tiquismiquis se puede organizar la de dios. Parece que siempre pende una espada de Damocles.
Creo que, tanto los que fusilaron al padre de Florindo, un militar de ingenieros, cerca del Escorial cuando intentaba cruzar a las líneas nacionales como los que enviaron a su tío don Asterio el de los libros al exilio, desposeyendolo de su cátedra y arrasando su gran biblioteca, pertenecían, por signo opuestos, claro está, a una horda idéntica.
A don Asterio, al que Adaja llamaba cariñosamente “el tío de Buenos Aires”, algunos lo desenterraron para quemarlo en efigie. ¿Cómo? Procediendo al descatálogo de su inmensa obra. Nadie ha sabido interpretar con tanto tino las consecuencias de la invasión y presencia islámica en España oponiéndose - la polémica fue de las que hicieron época- al criterio de don Aquilino Desastres, quien, echándole harta imaginación a la cosa, nos presenta la convivencia de las tres culturas como algo armónico y enriquecedor. Desastres- ese fue su error mayor- confunde las tres culturas con la escuela de los grandes traductores de Toledo.
No, señor. Protesta don Asterio. No hubo tal. Las tres religiones monoteístas no tienen arreglo. El consenso significa que prevalezca una de ellas sobre las otras dos y el que pacta con el escorpión ya sabe a lo que se expone. El historiador abulense, republicano de toda la vida pero de misa y de comunión diaria era acérrimo en la defensa del credo de Nicea que postula en favor de  un solo Dios verdadero. Por el contrario, don Aquilino feligrés era de la sinagoga y se irguió en fautor - mucho daño nos hizo- de la utópica concepción de la España de las tres culturas que los historiadores revisionistas nos meten ahora hasta por los ojos siendo así que es una idea endeble y torticera, y, por supuesto, catastrófica para el futuro de nuestra supervivencia nacional. Pero la repiten en cada telediario y pronto se convertirá no ya en una verdad sino en dogma de fe según los criterios, siguiendo la senda marcada por Goebbels, del pensamiento único al que caminamos. Y el que no la acepte será expulsado a las tinieblas exteriores.


Para Desastres, el “tío de Buenos Aires” era un hereje. Éste, que hizo mucho trabajo de campo y recopiló datos sobre los mozárabes cuando era catedrático en Oviedo, con datos fehacientes en la mano derriba el mito de la convivencia y la transigencia entre moros, cristianos y judíos. Hubo períodos de tolerancia y más o menos pero la recia  pelea duró ocho siglos. El Alcorán es la violencia en carne viva puesto que manda matar en nombre de la fe y para el Talmud se mofa constantemente de los Evangelios, un religión cuya práctica resulta más inhumana y difícil puesto que manda amar al enemigo y volver la otra mejilla.
Paradójicamente, triunfó el cristianismo, con todo lo que la religión romana arrastraba de la mitología griega y del sincretismo  pagano, de la filosofía de Platón. Y tuvo que ser, puesto que no había otro modo, al filo de la espada. Boabdil el Chico capituló y a los sacerdotes del Templo todavía les están rechinando los dientes al comprobar que la gran masa de seguidores del Antiguo Testamento se pasó al Nuevo. De ahí manan las fuentes eclécticas del catolicismo hispano; del misticismo hebreo, la sensualidad árabe que deriva en el pasionismo y del orgullo de casta godo. Florindo Adaja era un católico que aunque más tibio que su tío Asterio, de comunión diaria en Buenos Aires, no se perdía la misa de doce en los Servitas de Fulham Rd. Se sentía cristiano viejo. Un verdadero hidalgo.
Según los postulados de la vieja fe y de la caridad que ejercería sin tasa durante todo el tiempo que lo conocí, una voz me dice que estará en el cielo acompañando a su padre el fusilado y desde allá arriba todavía nos seguirá haciendo favores. Echame un capote, Florín. Verdaderamente lo necesito. Que tenga piedad de nosotros y nos perdone. A mí favores me los hizo muy grandes en un tiempo muy difícil para este humilde corresponsal en mi llegada a Londres-. Gracias a su intercesión conseguí que me alquilase la vieja el piso bajo del edificio de Roland Gardens que había sido hasta hacía pocas semanas antes por un conde irlandés Count Kelly que acababa de morir de cáncer de pulmón. Era rotario y caballero de la orden de Jerusalem. Le seguía llegando propaganda en el correo de la orden de Malta y este detalle, de conexión al Temple, marcaría un poco mi vida posterior.
Ocupaba yo la bodega, lo que era la cellar, donde casas señoriales como aquella cuando Londres era una corte en tiempos de Queen Victoria guardaban el vino en discretas habitaciones con buen tempero en cuyas paredes se abrían una especie de nichos para almacenar las botellas del buen Madeira y de otros vinos exquisitos Florindo y Marcelina vivían en la cuarta planta por encima de la dueña, Mrs. Avisón, una lady victoriana que se pasaba todo el día mirando por la ventana enfundada en sus batas de cola con cuello de piel y rodeada de gatos de Angora y una sección muy selecta de cuadros y de fotografías.


A tal respecto, era impresionante el retrato de su hijo Lex que presidía el cuarto de estar y el recibidor. El muchacho, piloto de la RAF, fue derribado sobre Munich el último día de la segunda guerra mundial. El recuerdo del hijo muerto lo trataba de olvidar la dueña con gin and tonics.  La verdad es que en eso y en otras cosas se parecía la dueña a la reina madre. Las dos tenían afición al “soplen y marchen” sin que se les notara demasiado. Únicamente en un tartamudeo fugaz se la notaba algunas noches. Dicen que el alcohol es un conservante y a ella como a la madre de Isabel II las conservó bien para que ambas muriesen centenarias.
Por encima de los Adaja vivían dos mariquitas. La gran cuestión en el vecindario era saber quién de los dos bujarroneaba y quién era el bardaje, en medio de los dares y tomares de la política española, que entonces eran hartos, pues en Londres se cocinaría  toda la transición con sus buenas dosis de pacto, consenso y trapisonda, y nosotros nos tuvimos que chuparnosla - quiero decir la transición- los corresponsales a fuer de no pocos sobresaltos y disgustos. Aquel lance tuvo bastante de mariconería.
Hubo que soportar a Gaspar Pasícrates el Trágala por otro nombre que entró arrollador y a viña vendimiada con un talante superferolítico como si España fuese suya. A la embajada de España en el barrio de postín de Belgravia acudían los peregrinos españoles de todo pelaje, signo y condición, a ganar el jubileo. La democracia contractual, con sus consensos y con sus guiños, estaba a punto de estallar como una guerra civil, en son de revancha contra el Día de la Victoria. Faltaban pocos años para el gran Hit Parade. Nos tocó bailar con la más fea. Me mandaron ir en el caballito de feria. Aténse los machos por favor porque ésta va a ser de agarrate que vienen curvas.
Había que poner del revés el último parte de guerra dandole la vuelta a la tortilla. “Cautivo y desarmado el ejército rojo, nuestras tropas alcanzaron sus últimos objetivos. La guerra ha terminado”. Los vencedores de antaño, los pocos que quedaron con sus hijos, indemnes al chaqueteo de aquel tiempo vertiginoso, tendrían que mascar el polvo.
Un buen día la portera, Gail, casada con Hughy, un escocés, nos deshizo el misterio. Se los había confidenciado el limpiaventanas. Los limpiaventanas son los mejores cotillas de ese país. Los del Hola con sus exclusivas ganarían millones asalariandolos de jornaleros o de mamporreros de la noticia, que tome nota Rocainfiel y que se alise los puños con gemelos, un windowcleaner es un sabelotodo de los secretos mejor guardados y mejor pagados que son los de alcoba, pues son una clase de gentes en Inglaterra que se enteran de los secretos de alcoba y tienen vista de lince y alma de reporteros de la prensa del corazón aunque nunca cobran. Su trabajo suele desarrollarse por las mañanas a primera hora y muchos hacen horas extra los domingos cuando medio país duerme a pierna suelta después de los estragos y batidas del sábado noche y cada oveja duerme feliz las dulces horas del mondey morning, o está haciendo lindas cosas con su pareja.


Facilita esta labor de acusica o testigo de cargo de los limpiaventanas el hecho de que en aquel país del norte no haya persianas y las cortinas nunca andan echadas. Por lo cual muchas vidas y poses intimas devienen transparentes. He is the bull, míster Parra[2], me intimó el bueno de George, que así se llamaba el “window cleaner”[3], al tiempo que me señaba con el dedo cuando los dos cruzaban la calle entre risitas y contoneos a un individuo enclenque y bajito, creo que era australiano, una ruindad de tío, el que menos me esperaba frente al otro que era una fornido norteamericano de Kentucky que estaba cachas y aparentaba ser el más macho. El esmirriado hacía de buharro portaestandarte mientras el mollas era el arco de triunfo y pasivizaba. La vida está llena de contrasentidos.
La naturaleza con sus ganas de jorobar juega estas malas pasadas. Nadie lo pensaría. Aquel tipo de Camberra el toro, pues qué barbaridad, y el otro el yanqui que debía de ser modelo en la revista Male  epítome del supermacho que lo había sacado varias veces en portada luciendo belfo y plexo solar con los músculos fortalecidos por el ejercicio de la halterofilia y un pecho con las dimensiones de la caja acústica de un piano de cola, era el que tomaba, siendo el canijo el que daba. Oh, dear. Lo contaba Florindo con esa gracia para contar historias que le había dado Dios y nos partíamos las tripas. Por aquellos días vivíamos en la gran burbuja de champán.
Maricón el último. Bardaje quien menos uno se lo esperara.
Gail era una [4]cockney castiza y tenía dificultades para pronunciar lenguas extranjeras. Con el mío no tenía muchas dificultades pues ofrece vocales claras pero para mentar Adaja las pasaba negras y así su haplología convertía el nombre del ilustre compañero en algo así como Baraja. El interesado, con su paciencia infinita, todo lo perdonaba.
Creo que fue una auténtica gracia de Dios y una verdadera predestinación el haber sido su vecino y haber andado bajos sus alas de protección en aquel señorial número 41 de Roland Gardens, donde residió Paul Morand en una de sus visitas a Londres o por lo menos hizo vivir a uno de sus personajes. Gail mantenía el edificio tan limpio y reluciente que se podían comer sopas a la entrada.


Pero con decir esto no está dicho todo porque allí rondaban fantasmas y tuvo fama de ser una casa embrujada. Su centro de operaciones era la alcancía o “cellar” que ya he mentado, precisamente el cuarto que me servía a mi de despacho para el télex. Justo entre sus nichos vagaba el fantasma. Golpeaba muchas noches las paredes con golpes secos y Gail dijo que después de morir había visto pasearse por el hall al conde Kelly.
¿Quién era el conde Kelly? El inquilino anterior que alquilaba el sótano que yo ocupé. Era un templario que había ejercido de cillero en Escocia durante una vida anterior. Cuando murió su segunda reencarnación pertenecía a la Orden de Malta y de hecho siguieron llegando revistas y otra literatura varia a su nombre durante el tiempo que yo residí en la casa.
Había instalado yo el télex en la bodega. Dentro de unos nichos, un tanto fúnebres, que habían servido para guardar las botellas de champán y las cajas de porto, yo tenía montado mi servicio transmisor. Fue desde aquella mastaba de la información con cables y clavijas en conexión con el gran mundo desde donde yo me creí el rey del mambo y enviaba cada tarde despachos que al día siguiente se publicaban en cincuenta períodicos. Nunca pude entender el misterio de la telegrafía sin hilos o de las terminales de télex que conducían mediante una gran barloa bajo el océano aquellos signos aporreados por mis dedos con golpe nervioso con la información pertinente de aquel día y que colgaban la cinta en la sala de transmisión de Pyresa a cuyo cargo estaba el bueno de  Cerro en el edificio de Castellana 132.
Bueno. Pues allá yo velaba las armas, caballero andante de la palabra. Aun no había llegado el tiempo del pensamiento único. Big Brother era una mota de polvo en la niña de los ojos previsores de su creador, George Orwell. Se había publicado la utopía en la cual se anunciaba un mundo feliz. Nunca fui más libre. Podía escribir de lo que se me antojara.


Vivía con ilusión pegado a la receptora semi enterrado entre papeles y recortes. Mi ideal periodístico eran todos aquellos monstruos de la BBC: David Dimbleby, Robín Day, William Hartcastle, David Frost. Ese parece haber sido el sino de mi existencia bohemia: los sotabancos, las buhardillas, el tragaluz; en ellos he ido recalando a lo largo de mis años en mi afán de vivir siempre un poco al margen. Y tan es así que en mi residencia actual de Piedras Vivas ocupo la parte trasera de un garaje que habilité como despacho. Allí vivo enterrado entre mis libros y papeles, mis receptores de radio y mis fotos que adornan las paredes, pues como Ramón Gómez de la Serna, tengo mi habitación toda empapelada. Aquí permanezco esperando a Godoy y a Perpsicore bajo un inmenso retrato de mi hija Helen esperando que algún día me escriba. Fue la razón por la cual fui a Londres como más abajo explicaré, pero mis proyectos fallidos, ahora me refugio en la actitud de un cuento escrito hace muchos años y que llevaba por títuloSuzanne nunca escribiría.
No alumbra mi vida más luz que la de una estrecha claraboya que penetra por el montante de un vano y albergo pocas esperanza. Estoy a punto de cumplir sesenta años pero entonces era un joven, lleno de vida y de ilusiones, que cada tarde, pimpampum, desde aquel nido de calandria, no lejos de las riberas del Támesis enhebraba mis humildes crónicas contandole a los lectores de la cadena de más de cuarenta periódicos (eramos el mayor sindicato periodístico del mundo, como nos recordaba el llorado Félix Ortega en más de una ocasión) los pormenores de los últimos coletazos del crepúsculo laborista de Haroldo Wilson y el advenimiento de la era Heath. La gran cuestión cada tarde era la elección del tema y luego elaborarlo pacientemente según mi leal saber y entender delante de las veinticuatro redondas blancas a las que cantara Pedro Salinas.
A veces tenía que dar la vuelta a la noticia que ofrecía urbi et orbi la BBC con su natural talante solemne, la voz polifónica y ceremoniosa, los ternos a rayas de Savile Row, los ojos de gato de Richard Baker, los labios todo poliantea erótica de Angela Rippon, una verdadera Palas Atenea de la Comunicación, hasta el punto de que en el Foreign Office me llamaban a capítulo porque los corresponsales españoles por aquel entonces eramos algo contreras y hacíamos las cosas a nuestra manera y a la agachadiza, y cualquier periodista que se precie sabe que toda información anda un poco manipulada y que siempre habrá que buscarle los cuatro pies al gato.
Yo era de entre todos el que albergaba mis más indómitas inclinaciones, dicho sea sin prejuicio de parte.  Cuando menos “no estábamos empotrados en unidades del Pentágono como le pasó al pobre Julio Anguita Parrado, ese pobre chico cordobés al que mataron en Mesopotamia el 2003". Ibamos a nuestro aire. Por  ese cabo, tuvimos la gran suerte de no tener que hablar por boca de ganso.
Claro que corrían tiempos mucho más amables que los actuales. Heath era un solterón que vivía en Downing Street, al que traían por la calle de la amargura las Trade Unions de Jack Jones y las huelgas mineras. Edward Heath se solazaba de sus cuitas con la melomanía. Era un buen pianista y un gran director de orquesta. Muchos fines de semana se iba a su pueblo de Kent, el jardín de Inglaterra, a dirigir el coro de su parroquia.


Londres se quedó a oscuras por mor de diversos apagones decretados por Hugh Scanlon pero los ingleses, nostálgicos, y como no hay mal que por bien no venga, recordaban el black out de los bombardeos alemanes y hacían cenas románticas y resultaban que al amor de candelas pronto se encontraron en los brazos de sus respectivas. Se nos fue la luz y encontramos el amor volviendo a los viejos tiempos. Se nos fue la luz y nos agazapamos. Té para dos, hacer el amor tendidos sobre la alfombra. Agazapados. Huíamos del mundo y hacíamos la encorvada. El lunes marcha sobre Picadilly y a cuadrarse delante de la cola del paro. A Hugh Scanlon hubo que agradecerle que aumentase la demografía de las Islas a eso de los nueve meses.


Los ingleses hasta la llegada de Mary Quant, inventora de la minifalda - fue la que descubrió que las hijas de Albión tenían unas piernas maravillosas- carecían de vida sexual. No tenían mujeres sino botellas de agua caliente y ladrillos para calentarles la cama. Sin embargo, los Beatles, Carnaby Street, el “swing in London” con sus balanceos e intercadencias haría cambiar de fortuna a las Islas. Todo ese gran cambio social que se operó entre los británicos y que luego tratarían de imitar, simiescamente, los españoles nos tocó contar a Florindo y a mí para nuestros lectores  y radioescuchas. La serpiente monetaria era uno de los temas más socorridos. La libra esterlina se iba al garete y creo que fue por entonces un periodista, Javier Martínez Reverte, que escribió un libro actualmente impresentable para un anglófilo “Inglaterra cuesta abajo”. Era la hecatombe. El imperio daba de través y hasta Campana publicó varias pajaritas sacando pecho por los ingleses, diciendo que nosotros, los corresponsales, exagerábamos en nuestro afán de inflar el perro, que a ver que era eso de meternos con la serpiente monetaria, los gnomos de Zúrich. Campana, hoy tan papero pero entonces, tan falangista, nos metía caña. Desde luego nunca acababa de llegar el agua al río; está visto que, si quieres vender periódicos, has de darle un tanto a la rueda de la hipérbole. La libra se desplomaba. Britania se hundía entre procelas parlamentarias y balanzas de pago caóticas pero las hijas de Albión, sobre todo en minifalda, estaban deliciosas. Bobby Charlton hacía maravillas a balompiés y los atletas ingleses brincaban más alto, más largo, más fuerte:citius, fortius, longius.  Era bello el sentir delicuescente de descender la pina cuesta de la decadencia. Los americanos eran más brutos. Sólo nos ganaban los negros en los saltos de obstáculos y desde que perdieron la guerra de Vietnam andaban por el mundo con complejos. Hablaban un inglés de los padres peregrinos y sus escritores elaboraban una prosa sin peinar y se mostraban incoherentes, garrulos. Abusaban del arcaísmo. Y se abstenían de llamar a las patas de banco por su nombre habida cuenta de sus connotaciones sexuales. Por un falo. Un palo. A esa imagen la catalogaban los manuales como prudish. Siempre será un pueblo aborrecible de pacatos mentales, gente violenta que puso en un pedestal a Buffalo Bill y que no entiende otro lenguaje que el del rifle y sus balas.
 Se llegó a dar el caso de hubo españoles en Londres a los que telefoneaban desde casa, como si estuvieran en la guerra. Que a ver qué pasaba. Que si tan mal estaba el país que por qué no nos volvíamos a Madrid. Alfonso Barra era un poco el responsable de tanta alarma puesto que con su clásica guasa andaluza se lucía poniendo a los ingleses como un trapo. Eso sí admiraba el patriotismo que ellos derrochaban. Un buen súbdito de su Majestad - éste era un ejemplo que ponía- era capaz de irse a la cama sin cenar y muerto de frío, pues ninguna casa en Londres sabía lo que era calefacción central por aquel entonces, dando salves a Regina y loando al todopoderoso por el privilegio de haber nacido inglés. Barra era de los corresponsales que más se lucía poniendo a los ingleses cuyo nivel de vida era entonces inferior al español en la picota para honra y gloria del ABC de don Torcuato. Poco le quedaba pues un nuevo director conocido en la profesión por su clastomanía y su amor a los efebos con repudio de los viejos estaba a punto de desembarcar con sus ínfulas juanitas y tendría a su corresponsal de dominguillo, poco menos que para chico de los recados. Rogelio Polisón era un tipo resentido contra Franco y se vengó en Barra. Nunca debió de perdonarle al General el que, por su culpa, en el periódico de Serrano lo exilasen al Congo Belga. Desde allí empezó a afilar las armas.
 Sería uno de los demoledores del viejo régimen, faraute de los neos y un pesquisidor de cuanta pluma galana se le pusiera tiro. A los monstruos sagrados de la docta casa monárquica los iría jubilando poco a poco. A Luis Calvo lo mandaría a pasillos y a Saínz Rodríguez, ministro sin cartera en el primer gobierno franquista, puesto del que fue sustituido, pues en los ardores de su juventud era un putañero incoercible, le puso a escribir de mística que era lo suyo. Barra las pasó tiznadas pues hubo una etapa en que no le publicaban las crónicas, que es lo más angustioso que pueda pasarle a un corresponsal. Él era un caballero hijo de general monárquico y no lo llevaba del todo bien el que en Londres su director lo tuviese poco menos que de furriel. A Londres se iba y venía para ver a don Gaspar Pasicrates o de compras a los grandes almacenes, y con eso de que Barra vivía en el aeropuerto a muchos les cogía de camino.


Tenía su casa de Hounslow que parecía una casa de huéspedes llena de turistas españoles. Tampoco era leve problema ése del visiteo. Quien me encargaba desde Madrid un fármaco, quien un fonendoscopio, o una cachimba Dunhill o una falda de tartán. ¡Ay cuántas veces no habré ido yo a una mercería donde se expendían jerseyes y faldas escocesas detrás del Museo Británico acompañando a gente que venía de tiendas! Entonces la peseta era moneda fuerte, y la libra se devaluaba sin parar. Además, la aparición de los vuelos chárter que empezó por esa época, institucionalizó el turismo de masas.
Como si se tratase de un bebé que arranca a dar los primeros pasos, los españoles empezaron a salir al extranjero. No faltaban, ni mucho menos, los que se descolgaban por allí con ánimo de echar una canica al aire. Ellos pedían sexo. Nos daban las tantas de la mañana en cualquier garito del Soho, esos antros cuya entrada la solía presidir un cancerbero, por lo general un siciliano con malas pintas pregonando la mercancía del interior: Otto signorini tuttamenta nutti per chinque sterlina. El striptease o danza burlesca puede ser la cosa más aburrida del mundo. En aquellos cuchitriles desangelados el aire estaba cargado y olía a meados, a sudor humano, a efluvios vaginales. La clientela era de lo más extraño que cabía esperar.
Nunca faltaba el hombre de mediana edad enfundado en su gabán moda años cuarenta que salía del lugar enervado por tanta enseñanza procaz y se convertía en exhibicionista. Merodeaba las callejas oscuras de Picadillo y al llegar a una muchacha abría los vuelos de la sucia gabardina mostrandose sin pudor como su madre lo trajo al mundo en estado de enervación desafiando a los gélidos ventarrones del Noviembre londinense. El encargo más chocante y truculento que tuve que hacer me lo hizo el amigo del hermano del redactor jefe que estaba de noche en la agencia. Se trataba del famoso coil o espiral de alambre anticonceptivo. Adquirí el producto en una botica de Harley Street, hice un envoltorio y lo llevé a la estafeta para girarlo para Madrid. El paquete no llegó nunca a su destino. Hice las oportunas averiguaciones y nada. Se lo comenté a algunos compañeros y el chistoso de Pepe Meléndez, el delegado de EFE, me dijo:
-No te preocupes, Parrita. Lo mismo que, si le vale, se lo ha puesto la mujer del de Correos.


Del dew o coil nunca más se supo. A lo mejor había sido intervenido por la censura. Ocurrió lo mismo que con un aguinaldo que me enviaron por Navidad al seminario de Comillas y del cual nunca más se supo puesto que me lo zamparon en portería: el chorizillo, las longanizas, las uvas pasas, algo de turrón. Pues ahora exactamente igual como dijo el bueno de Meléndez. Aquel adminículo para el control de la natalidad - los españoles estábamos empeñados en impedir el control de la natalidad y bien que pagaríamos las consecuencias puesto que la democracia, inter alia, nos ha degenerado como pueblo, resultaba muy goloso y apto para que la señora del de Correos no quedase encinta. Nosotros estábamos empezando a mostrar, conjurado el espectro del subdesarrollo del cual tanto se hablara, democrápicos[5]y avanzados de ideas. Era una antigualla eso de tener hijos. Estábamos eufóricos por lo que iba a venir y en pinganitos como aquel que dice. Ahora, en 2004 con nuestro crecimiento cero y la llegada masiva de inmigrantes a nuestras puertas, bien lo estamos pagando.
 Si esa buena mujer se lo puso entre las piernas, que le aproveche, voto a bríos. Y el hermano portero de Comillas que se dio un hartazgo con mi modesto matute que ojalá reviente, aquel jesuita hipocrática y en cuanto a las españolas, por lo que nos tiene en cuenta, ojalá vuelvan a parir como conejas. En aquella hura espiritual, nido de calandria o mastaba de la información, aquel sotabanco envuelto en el halo y misterio de ese Londres eduardino pasé los cuatro mejores años de mi vida. Por entonces yo sí que estaba en pinganitos. Mis clavijas de conexión con el gran mundo, a un lado mi grabadora, al otro, todos los periódicos de Fleet street y al otro mi receptor de radio marca Mundi con sus cinco bandas para captar las estaciones de radio mundiales más importantes, eran bastante sólidas o al menos así lo creía yo por entonces.
Pasé una existencia agazapada y feliz, pegado al teléfono, pisando bien mis pedales, siempre a la mira de los acontecimientos, viendo al orbe girar a mi alrededor, flotando en medio de una ola de rumores y de malos presagios, puesto que se decía que el cambio iba a traer a España los sinsabores de una nueva revolución.
Pero mientras el mundo se volvía a poner en llamas y en España se proclamaba una guerra, yo estaba sentado en la consola de mi primer ordenador antediluviano o guardando un diario en aquella mesita tan coqueta que compré en una almoneda de Hammersmith y que ahora ha heredado mi hijo fui pergeñando día a día mis humildes crónicas contándoles a los lectores de la cadena del Movimiento - más de cincuenta publicaciones y el mayor sindicato periodístico del mundo- lo que pasaba en las Islas y en el mundo o por lo menos cuanto yo creía que pasaba. Eran los pormenores de los últimos coletazos de la era Wilson con sus ministros más señeros (Callaghan, George Brown, Denis Healey) y con sus crisis sindicales manifiestas en las guerras mineras que abrirían paso al tiempo Heath.
Otro de los tópicos habituales era el contencioso sobre Gibraltar, que a mí se me atragantó por lo que voy a contar puesto que expresamente don Gaspar Pasícrates me impidió que lo tocase:
-Sobre el asunto de Gibraltar usted no tiene que escribir ni media palabra, Parra.


Y se me puso como un energúmeno y una mañana me llamó a capítulo a la embajada en la corte de san Jaime para echarme una filípica de aquí te espero. Don Gaspar había entrado en Londres con el mismo brío que un elefante en una cacharrería. Dejamelo a mí. La calle era suya y Gibraltar le pertenecía. Era un descabezado que decía llevar al Estado en la cabeza. Pues vale. Él ya se creía que iba a suceder a Franco en la jefatura del Estado. Mas, sin que él se diese cuenta, alguien le estaba segando la hierba bajo los pies. Yo por mi parte traté de contar lo que veía y obvié el meterme adonde no me llamaban. Se creía el delfín del régimen pero su delfinado acabaría en agua de borrajas. Otro, más listo y conocedor de la intriga y de las maniobra de desembarco, le pisaría la plaza y don Gaspar para lo que estaba predestinado no era para jefe de gobierno sino para cacique de la Coruña. Areilza, de su lado, al que la canallesca empezó a llamar marqués de Mutricu, le haría una pasada por la izquierda.
Al propio tiempo, conviene advertir que el incidente que protagonizó con este humilde cronista le beneficiaría bastante poco en sus aspiraciones de jefaturas. Sus enemigos políticos sacarían tajada de aquel pronto que a don Gaspa, buena persona, pero muy vehemente y sanguíneo, le haría perder la cabeza. Yo había sido un firme defensor de la política de Castiella de mantener cerrada la verja que luego abriría el tonto de Fernando Morán y haría fracasar aquel concierto de aislamiento que había mantenido alejado a las mafias y al dinero negro de la Roca de Calpe. Pero aquí no hay enmienda.


Salvo gloriosas excepciones, los políticos españoles no saben hacer la o con un canuto y cuando se trata de abordar una política con Gran Bretaña caen en el ditirambo servilista o en la disipación de las horas negras. La frontera cerrada les haría ver las estrellas a los judíos sefardíes que por traición o despecho hacia España dominan aquella colonia (los Caruana y Joshua Hassan). Castiella había impedido que el puerto franco fuese un jardín de estraperlistas y un paraíso fiscal para lavar dinero negro en detrimento de España. Y eso se ha visto recientemente a través de las curiosas soflamas de Peter Caruana, judío de raza y de nación, contra el gobierno español secundando el plan Ibarreche y los movimientos independentistas catalanes. Ahí está la madre del cordero. Aparte de que la secretaría general del movimiento de las pateras está en una oficina de la Main Stree calpense. Eso lo pude sondear con mi presencia de corresponsal los cuatro años que viví en Londres y los otros tres que ejercí la docencia. Inglaterra se ha convertido en base de operaciones de los enemigos de España y de ahí arrancan nuestros males, desde las crisis coloniales, el respaldo a Simón Bolívar y hasta la crisis del “Prestige” que fue a expensas de un judío ruso que iba y venía a Gibraltar con petroleo mal refinado. En cierta manera yo vi cabalgar por los cielos plomizos de South Kensington al caballo de Serapis.


Es un imán con mucha fuerza que pega brincos con todas las fuerzas oscuras. Tú, querido Florindo, al que yo elegí como confesor y padre, entendiste mi indignación y mis desplantes. Los cabreos que agarraba cuando no me daban las crónicas eran de espanto. Don Gaspar estuvo a punto de echarme de la embajada pero se lo debió de impedir uno de aquellos falangistas pundonorosos que todavía andaban por la redacción de castellana 132, una trinchera que había sido infiltrada por el enemigo, y me echó un cuarto a espadas. La verdad es que debo decir que en situaciones límite he observado cómo en mi vida hay una mano providencial que me saca del atolladero. De lo contrario estaría ya dando hierbas. El destino que no me permite vencer y  me envía sufrimientos a raudales impide luego el desastre en el último minuto, de suerte que voy tirando poco a poco.  Quizás tenga vocación de mártir. No soy un adivino pero soy un periodista bastante sagaz y trabajado. Esa facultad a la que me refiero es como si alguien me pusiera debajo de la lengua esa piedra que dicen alectoria y me pusiera a cantar y a entonar de repente las verdades del barquero. Don Gaspar Pasicrates alias el Trágala, usted no será nunca presidente de gobierno. Se lo dije bien clarito. Traía en su cuadrilla a Porfirio Rosendo y a un gallego muy alto con la cabeza monda y lironda que hablaba muy poco. Fungía como delegado de la agencia Efe en Londres. Vino a trabajar escoltado por su propio equipo. Mi voz profética debió de sonar por entonces como una lira un tanto siniestra. Las ninfas de mi patria hespérida cantaban junto al peñasco de Gonio que daba en invierno agua y en verano fuego como un volcán. España verdaderamente por tales calendas se había transformado en un volcán. A todos nos llegaba la lava hasta las mismas orejas. Y yo no es por nada pero alguien me había concedido la facultad de adivinar. No murmures mis quejas. Sirve al general. A ése le serviré siempre porque destruyó las conjuras internacionalistas que pesaban sobre mi país y derrotó a los sin dios. Fue un milagro que la historia de España no se repitiese con frecuencia sino en contadas instancias pero a él le cupe la suerte. Yo me sentía y me he sentido un corresponsal de Franco en Londres y nada más. Él era el gigante. Él era mi general y el Trágala rodeado de su escolta de aduladores no me parecía sino una pardillo. Pero no conviene tampoco despotricar ni adelantar demasiado los acontecimientos. Estábamos todos encendidos. Julio Pueblerino en Madrid a todos les quería pisar la noticia. Se había desatado otra guerra periodística. El fenómeno no podía ser perdido de vista y había que volverlo a tener en cuenta. Mi alma era vino que hierbe pero tu corazón, amor, era de piedra pómez y nos entendimos. Es por otra parte cuestión harto difícil el entenderme. Volaron los buitres y el pollo se dirigía a los cantaderos como si tal cosa. Los pájaros del amanecer entonaban su himno a las mañanas conjugando su canto con el estruendo de los fusiles y el crujir de los cañones. Yo estaba apostado en mi casamata de Londres observando por la mirilla, el dedo en el gatillo, el gesto tenso, apercibido para hacer fuego contra todo lo que se cruzase por la superficie de los Jardines de Roland. Tenía bien enfiladas las baterías del poder y las batía en cuanto podía. La respuesta era un soberbio duelo artillero. Estoy utilizando un símil pero aquello era el género de periodismo que se hacía por aquellos tacos del calendario. Nunca lo tuvimos mejor ni más a huevo. Nunca fuimos más libres hasta que la nación cayera en manos de las mafias judías, las mafias norteamericanas, las hordas del este, y Madrid fuese un nido de pedrojotas y una madriguera de ancones. Yo asistí al parto de los montes. Fui testigo de la venta de la prensa del movimiento por Vicentón Cebrián a los magnates del Financial Times que era el testaferro de grupos judaicos de mejor o peor índole. Es por lo que digo que desde mi trinchera en mis asomadas en las mañanas grises después de una noche a la mira veía volar manadas de buitres por todo el territorio. ¡Ay de mí! Traté de contarlo de forma desapasionada y con voz lúgubre pero no me hacían caso. La democracia que no nos propondrían los nuevos zelotes no era un dechado de perfecciones ni maravilla de virtud. Todo quedó consignado en mis cuadernos de apuntes y en mis lapidarios. Tú seguías en Hornchurch de pechos sobre tu balcón entre los tiestos que yo ya no regaba. Eras la más bella entre las mujeres. La única que para mí existió. Mandé a los arúspices que abrieran para mí el vientre de un gallo. No encontraron nada. Los hados me habían vuelto la espalda. Estaba escrito mi destierro en los higadillos de un capón viejo y la suerte en ese sentido sería adversa. Se le habían vuelto vinagre las collejas. Todo hasta entonces había sido transparente como el cristal y de repente se volvió oscuro. Se cernían las sombras y un conjunto de fatalidades hicieron que yo prevaricase. Me hicieron prevaricar de ti, dulce Malitva, y rodar hacia un mundo de supersticiones y de desencantos. El vino y la cerveza me desterraron a los pocilgas de anteo. Tú eras muchas noches el zafiro que brillaba colgado en la punta de una estrella. Desde allí tus ojos me relampagueaban. Me hacían señas emitiendo una serie de mensajes codificados que el mundo, para su desencanto, jamás entenderás.


Me hice amigo de la melancolía pues el lugar era bastante melancólico. Roland Gardens me hizo creer en la verdad de la reencarnación. Me dio la sensación, nada más pisar las losas cuadradas de las aceras y de las verjas que dividían las casas de los jardincillos comunales, que yo ya había estado allá antes. Las tardes de sombra la acidia me transportaba entre sus brazos y yo rondaba por las tabernas del Embaucamiento y por la dársena donde se eleva el monumento a Tomás Moro. Por allí había una capilla donde decía misa aquel capellán carlista - Zulueta se llamaba- que se había afiliado al PNV - que no sé si era trabucaire. Todos sus sobrinos eran diplomáticos. Castilla desde el embajador Sarmiento a esta parte ha venido siendo representada por legados vascuences. Con lo burros que son en Euscalerrías y es a ellos que cumple hacer diplomacia de mantel y tocar pitos y flautas en los foros internacionales.
Algunos sábados por la tarde iba yo a los bailongos populares o dancing balls, muy típicos en los años sesenta. Recuerdo cómo se llamaban algunos: el “Empire”, la “Valbone” de Leicester Square. En el Empire conocería yo a Linda y el nombre de Locarno registra para mí connotaciones sagradas pues me acercó al nombre, a la voz, a la risa, a los ojos y al cuerpo hermoso de carnes blancas y senos ondulantes de Malitva. Dando vueltas y más vueltas conocería a qué sabían sus besos al ritmo de la canción de Moduño Gira il mondo, gira. El horizonte por aquellas fechas carecía de límites. La vida era una pista de baile y digo esto parodiando el título de una novela, la querida Eugenia Serrano.
Las noches de melancolía remataban en madrugadas de fuego. Hull estaba en el norte con la torre de su ayuntamiento que recordaba a la del Capitolio. Aquellas hégiras sentimentales terminarían en un turismo sexual a través de los barrios londinenses del centro y del extrarradio, los más pobres y los más elegantes.
Que me quiten lo bailado. Eso digo yo. Hice el amor en tresillos de skay, en altos lechos incómodos pero dovelados y con un blasón  señorial sobre el testero de caoba.  Conocí todos los placeres. Me levanté, caí, volvía a caer; el pelo y la pluma, el peso de la púrpura, la liviandad del ser, los recuerdos de la infancia, aquellas tardes de siestas bajo el contrapunto del canto de las cigarras, tú hiciste guarrerías en un cobertizo donde te tiraste a las monjas del cuento de Decamerón. El trigo y la paja. Escuchaste musitar la palabra “love” en labios aristócratas. Te lo dijeron también humildes voces populares por boca de secretarias retozonas - girls, girls, girls- que vivían al otro lado del Támesis. Modistillas hijas de estibadores. Esposas retozonas de clérigos inadvertidos, buenos reverendos de la iglesia anglicana, que se habían desplazado a la parroquia vecina a predicar un sermón de cuaresma y su esposa les traicionaba amor en el patio de atrás.
-Only a kiss.
-Un besito nada más. I promise.


Las promesas y las buenas resoluciones se las llevaba el viento que quemaba las carnes con un fuego de aliento divino en medio de la helada. Estabas atrapado en un laberinto. Sabías que el amor conduce a las antesalas de la muerte.  Uno y otro viven puerta de por medio en habitaciones separadas aunque para pasar de uno a otro no hay que pedir permiso.
Londres, que por aquellos días era un ciudad permisiva y con las mangas holgadas, me estrechó entre sus hopalandas. En su regazo saborée los dulces arrumacos de Venus. Llevé a la vez vida austera y regalada. El mundo estaba enteramente loco y todo carecía de lógica: la política, la religión, los conocimientos adquiridos. Sufrí una involución mental. Puse todas mis convicciones boca abajo. Señor, pequé. Aquella cama turca en una buhardilla de Highgate.  La hija del rabino que me miraba con una pupilas terebrantes como si me conociese de toda la vida y fuese la mirada de dios. De ella no podrás escapar, ni saber cómo esconderte.  Té y simpatía.
-Tea?
-Yes, please.
-Would you like it with milk or without.
-Straight.
Lo de la leche en el té era cuestión de predicamento y motivo de rigurosa etiqueta, pregunta que no falla, en todas las casas, donde la hora del té siempre es un rito, y ocasión de convivialidad. En Gran Bretaña los inviernos son duros y siempre se nota frío. Hay que calentar el estómago a base de cordial que instan a la simpatía y algo tan valedero y vivencial como el coziness equivalente a la “gemutlichkeit” germana. Ante una taza o la tradicional “cuppa” se dispara la tarde con más melancolía y uno entra, escotero y completamente sobrio ante el altar de los dioses britanos viendo como se quedan solos aguardando la cencellada de octubre los robles de quimas poderosas y esquemáticas. Advienen las sombras. Pronto se producirá el éxtasis de la noche. La pala del hurgón revolverá las brasas del hogar y nos gustará meditar arrellenados en el sofá mientras acuden a la memoria, auditivos, los versos de una comedia de Shakespeare. ¡Oh acento inefable de la imperecedera Inglaterra!
Me gustaba el té fuerte de Ceilán, bien cargadito y sin cortar. A veces me tomaba tantas tazas que acababa de los nervios y dominado por la palpitación. Mi vida se arrastraba en la disipación de los tugurios, las timbas de Picadillo, y acotados establecimientos que recordaban por su decoración al mundo de las mil y una noche. Mi vida era un disparate.
-Si sigues así, te echarán del trabajo.


Es la espada de Damocles que pende sobre nosotros: el espectro de la larga cola del paro. Ya en mi macuto diccionario acoté las palabras pertinentes: thrown out, dole, larga marcha desde Jarrow y para mayor preocupación no dejan de llegar inmigrantes a las Islas. Ya no cabemos.
En mi subconsciente apelaba a mi buena estrella, la que iba conmigo siempre y me ponía a recaudo de las balas y los dardos enemigos. Parecía inmune a los venablos que me disparaban desde el otro cotarro. Todas las potencias infernales parecían conchabadas y se pusieron a hacer de repente fuego contra mí. Yo resistía en mi trinchera de Roland Gardens.
-My God. It is the morning - decía al despertar entre los brazos de una desconocida.
-Tea for two.
-We dont have so much tea in Spain. We have coffee.
En casa eramos muy cafeteros y sólo se tomaban infusiones de té cuando nos dolía la barriga por constipación. En Londres me hice adicto a esa bebida y a toda clase de placeres.
El canto de la alondra y los ruiseñores ponían fin a aquellas juergas que tenían de todo pues podía conocer el jardín de Alá lo mismo que el infierno de Dante sin solución de continuidad en una misma noche. Yo estaba viviendo mi propia película.
¿En cuántos lugares no habré pecado? A la trasera de los minis bajo la oscuridad nocherniega de los robles ocultos en un desvío mientras la radio del coche hacía sonar las notas de mi canción preferida de los Beatles Penny Lane.
También en la penumbra de los patinillos de atrás (backyards) y en los callejones sin salida que eran las cuadras de los antiguos palacios londinenses. Estuve en lo más ínfimo de los sótanos y en lo más empinado de las buhardillas. Pude cotejarme con donjuán en sus impertinencias blasfemas y le acompañé en sus calaveradas. “Yo a los palacios subí, yo a las chozas bajé, y en todas partes dejé memoria infame de mí”.
-Echaste la firma.
-Estaba huyendo de mí mismo y me refugiaba en los brazos de mujeres desconocidas.




Siempre es lo mismo. Todas iguales y al final te encontrabas ante la sonrisa macabra de la muerte.  Vi el rostro de las parcas en la memoria de aquellas mujeres. Las mieles de Eros me hacían probar las hieles de Tanatos. Mi lema era “no mentarás el nombre de la revolución en vano” y yo encontré siempre cabida en algún tabuco. De madrugada con el carro de los lecheros y las primeras oficinistas que acudían al trabajo hacía mi retirada al tabuco De South Ken asaltado por los recuerdos suicidas de Virginia Woolf. Cogía el tubo y en el Intercambiador de Earls Court cogía la Linea Circular. South Kensington era por aquellos días un barrio posh que había caído en manos de los árabes a medida que las viejecitas entrañables de sombreros floreados y gargantillas adornadas con camafeos entregaban la cuchara al altísimo había un no sé qué de abandono y de tristeza por los barrios que pronto era quebrantado por las voces sacrílegas de la nueva Babel.  Oleadas de emigrantes hicieron irrupción en las Islas para confirmar nuestras suposiciones y el corolario que remataba todas las crónicas de que el barco se hundía. Inglaterra iba cuesta abajo. Medio Londres pertenecías a los magnates del petróleo. Su nombre era Abdullah y sus fiestas en una hotel del Arco de Mármol. Cummings en el Daily Express pintaba a todas las call girls de Gran Bretaña disfrazadas de moritas con velo y todo. A los moros por lo visto les gustaba la carne blanca. Saudíes e iraquíes habían comprado medio país. Y todas esas movidas adelantaban ya la sombra siniestra de Bin Laden hablando desde las montañas de Afganistán soflamas contra el cristianismo con palabras dulces y gesto suave. ¿Quién sería pues aquel iluminado? Los judíos siempre tienen que tener un entrucho para su propia guerra de reconquista y la construcción del Erete Israel. Aun no os habéis enterado, cabritos. Europa, despierta. Estáis a blancas. Por toda la faz del viejo continente se iban a construir la tira de templos a Moloch. Aquel nuevo Abderramán sería el látigo mahometano arremetiendo con furia y para nuestra deshonra-que con tanta euforia se lo permitimos- España pasaría llamarse al Andalus.  Tierra de vándalos, lugar de godos, incluso los alauitas en el cretinismo de su lenguaje nos dan la razón a los historiadores. Habéis pecado mucho. Prevaricasteis. Volvíais la espalda al verdadero Dios y ahora os mando el castigo. En Cromwell Rd una mañana de marzo creí ser víctima de una alucinación o espejismo del desierto al topar con una fila de tapadas que iban detrás, harén ambulante, de un mogataz que caminaba rozagante, turbante al aire con cintas de seda, manto recamado de oro, perilla teñida de negro, saliendo de un Rolls. Detrás caminaban sus mujeres, lo menos siete u ocho, las mujeres. Todas, tapadas. Salieron unos lacayos del hotel y desenrollaron alfombra roja. Los dedos del potentado empuñaban un rosario árabe con cuentas de perlas. Unos mamelucos descendiendo por la escalera del porche salieron a recibirle y con grandes inclinaciones y zalemas le besaron las manos. Lord Carrington era por entonces amigo de todos los moros de la Arabía y era el principal fautor que tuvo Sadam Hussein por entonces niño mimado del Foreign Office. El chorro de dinero de los petrodólares servía para apuntalar la desmarrida industria británica. Aquello parecía la caravana de los Reyes Magos. Tal era la pompa que a mí me venía al recuerdo la procesión que yo tantas veces había presenciado en mi infancia: el obispo llegando a la catedral con todo su séquito, un fámulo llevando por los pliegues parte de su capa magna. Muchos eran los arreos del palafrén ceremonial. Sólo que el caíd aquel no iba a celebrar pontifical sino a descansar a una habitación del hotel.  En los baños había grifos de oro. Sus propinas a los pinches y botones de los hoteles londinense llegaron a ser proverbiales. Por menos de nada se descolgaban con un billete de cien libras. El oro y el moro se habían instalado en Londres. Nos las prometíamos tan felices todos nosotros. Una mano negra, insobornable, abriría la trampilla de años de libertad y de bienandanza. El vilipendio del que colgarían nuestras vidas quedaría para más adelante.  Ya vendría Paco con la rebaja. Láquesis, la parca que hila la pleita en el que quedan entretejidos los días y los acontecimientos donde se distribuyen los destinos [a cada cual su parte alícuota de placer y de llanto] mostraba sus albricias. El fondo de mi alguarín era una especie de tibio seno de Abrahán donde yo me celaba de los resquemores del contubernio supremo. Vivir ya es difícil y la vida entre españoles a veces imposible. Me asomaba por el montante y podía distinguir los pasos. Algunos traían sonatina. Otros eran batallas de amor, campos de pluma. Planta de lana en otros camino de los pubs de la carretera Fulham. Todo el camino expedito para los húsares de la guardia real que tenía cerca de aquel lugar sus caballerizas. En el fondo mi vida se comparaba con la de aquellos transeúntes a los que jamás llegaría a conocer. Cada uno seguía una ruta diferente. Pero ¿quién marcaba los rumbos? Cada tramo y cada parcela recorrida forman parte del misterio humano, fruto del azar y del predominio de Láquesis que es la diosa que manda. Llegaron a visitarme muchas amadas a mi escondrijo pero a la que yo quería y a la que buscaba no entraría por la puerta grande jamás. Las que entraron a mi vida eran todas por puertas excusadas. El servicio se estaba poniendo por las nubes. Láquesis tendría que convertirse en Némesis. Esa es la fija. La reconciliación que yo esperaba quedaría postergada ad calendas graecas. Recuerdo que sus palabras la vez que nos vimos por última vez sonaban a despedida para siempre:
-Toni, I´ll see you in heaven[6]






No dijo más. La vi perderse por los pasillos de Old Bailey[7]escoltada por su abogado, el cual conociendo que no hay maquinaria en el mundo que sea capaz de oponerse a los sentimientos prohibió a Malitva que conversara conmigo. Muchos días permanecí encerrado en mi guarida y era hermoso ver penetrar el rayo de luz único por la ventana a las doce de la cenital en los cuatro equinoccios. Candela que se extingue. Vela que se va. Aquellos rayos equinocciales bañaban mi frente durante unos minutos. Allí estaba mi quibla sacrosanta. El punto de orientación hacia la Meca de mi espíritu. El Alá exterior no era más que una entelequia que nos lleva a las guerras y a las discusiones de religión y dejan los altares de mis iglesias vacías, las dulces e inconfundibles iglesias españolas con sus altares barrocos de pan de oro, santos de barbas increíbles, inmaculadas etéreas, angelotes que enseñan colorados carrillos y el ombligo, con sus muslos de bebés nacarados - toda un reclamo al sentimentalismo y a las pederastias- tocando el adufe, bañados en sangre. Tú tienes una idea y te la quitan. Aquí ha surgido el espíritu de la emulación. El personal se pasa horas y horas ante el televisor en sus vidas más sombrías de corrala mediateca. Pero entonces comprobé que en Londres estaba mi Jerusalén celestial. La pila bautismal donde yo nacería de nuevo. El ángel san Gabriel llegaba a visitarme en las oblicuas transparencias del solsticial de verano. Empecé a ver el mundo de otra manera a través de la claraboya de mi bedsit[8]. Me había acomodado a la vida londinense y las brumas urbanas se ajustaban a mi alma como un guante. la megápolis me pertenecía. Se produjo en mí un verdadero proceso de transubstanciación. Había llegado a una Inglaterra de dos millones y medio de parados y al Londres de la reconversión inmobiliaria. Este fenómeno del lema la mejor inversión en el ladrillo y la inmigración en masa las he tenido que volver a vivir aunque de forma más salvaje y desesperadas con unos cuantos años y kilos de más en mi Madrid. Los ingleses serán todo lo chapuzas que uno quiera pero jamás derribarán el muro de una vivienda que tenga más de doscientos cincuenta años. Cubicarán los recintos. Lo llenarán de alfombra y de panderete. Chilla, Antonio. Clama por tu futuro. Que te oiga Malitva, que venga alguna vez a visitarte la hija que te arrebató el destino. Llegué a la hora exacta en que las “houses” y las mansiones victorianas se convirtieron en flats[9]y en las afueras de la capital empezaron a surgir entre la indignación de los puristas que alegaban que con ello perdían britanicidad y exclusivismos, puesto que el habitante de las islas quiere vivir a ras de suelo y no acepta el vivir gregario y amontonado en colmenas y en bloques de pisos. Eran tiempos felices en los que no había estallado la tercera guerra mundial ni la batalla contra el terrorismo. Roland Gardens era una de esos habitáculos posh que estuvieron de moda en la época eduardina que vivían una vida aristócrata y compartimentada en clases. En los de arriba y los de abajo. Cada uno aceptaba su condición y su destino. Se aprovecharon al máximo sus dependencias para hacer con tabiques de panderete nuevos pisitos de soltero con derecho a cocina, un retrete por cada tres moradores. La escasez de viviendas nos hizo vivir amontonados pero en esa “coziness”[10]del tea for two. Yo tuve suerte un flat con estufa de gas, un cuarto de estar, un dormitorio y una gran bañera para mí solo, aparte del cellar. Mis holguras me agasajaban con el derecho a fantasma en lugar del derecho a cocina. Podía invitar a muchas acompañantes a pasar conmigo el fin de semana. Allí instalé a mis reinas del Saturday night, las dulces novias inglesas, católicas, judías, protestantes, adventistas del séptimo día, australianas, neozelandesas y de la Verde Erín. El cuarto de baño era una plaza de toros. De vez en cuando el fantasma del Conde Kelly se daba un garbeo por allí. En esta vida no estamos tan solos como parece. Por este sótano que todos envidiaban sólo pagaba ciento quince esterlinas al trimestre pagaderas en quarters- Michaelmas, Christmas, Candlemas y Whitsun[11]- ya que mi patrona, la Avisón, era muy tradicionalista y contaba según la forma de los dómines oxonienses. Inglaterra no se había sometido a la férula del sistema métrico decimal. Por lo que las gentes seguían contando en pies, midiendo en yardas y en chelines y pesando en onzas. ¡Qué delicia! Por entonces Dios no era judío. Seguía siendo inglés y el mundo mundial no había cambiado de chaqueta. En aquel tiempo fui feliz e independiente y más alegre que una alondra como no lo sería nunca a lo largo de mis días. Proseguía una vida de iniciado tratando de desentrañar el lenguaje del laberinto, precipitandome de cabeza en un tiempo en el que hacer el amor había dejado de ser pecado mortal, según proclamaban las sufragistas del Suso maravilloso. Había hecho acto de presencia otro tipo de lenguaje al que algunos encontraron registros diabólicos. El sistema de valores en el que fui educado se venía abajo. Por lo visto el infierno había cerrado sus puertas por falta de clientela. El orcum para purgar los pecados - fue una de las consecuencias de la gran reconversión mental y reciclaje mediateca- se transformaría en jardín de las delicias. Mis creencias venidas abajo, buscaba asideros y resquicios por donde escapar. Ya quedaban pocos tablones para apuntalar el resquebrajado edificio. Descubrí que era un mito lo de las calderas de Pedro Botero y como dios no existía todo estaba permitido. La época moderna había despachado por redundantes a los diablos que nos aguardaban detrás de la puerta con un tizón encendido para castigar al pecador por do más pecado había. A tal respecto confesaré que ver el cine de Passolini, alguna de cuyas cintas pasaban en las salas de arte y ensayo, en las traversales a Fulham Road, fueron una especie de revelación. La vida me empezó a parecer un Cuento de Cantorbery o una fabula del Bocacho. Estas películas denostaban el poder medieval de la iglesia. Nunca en mi vida he visto tan bien ensayada la tentación de la carne como en la historia del hortelano del convento de clarisas que acabaría convertido en hombre objeto, o la codicia en los ladrones que asaltaron la tumba del obispo. Al abrir la sepultura, surge una mano de la tumba que atrapa la mano del ladrón y los cacos se dan a la fuga. Aquellas cintas fueron el preaviso de lo que había de venir. claro que al pobre Passolini parece que dios lo castigó puesto que moriría de muy infausta manera. Había pintado con alegres pinceladas las secuencias del instinto, así como el predominio del azar en algo tan desordenado y tan poco sujeto a reglas como es la lujuria. Más de una noche abominé de mi promiscuidad indecente y añoré volver a los brazos de Malitva teniendo entre los míos el corpecillo de la pequeña Livia que había crecido y viviría para siempre lejos de mí. Estaba claro que mi comportamiento a este respecto y a otros era aturullado y contradictorio. ¡Malditas piedras! ¡Condenados lapidarios! ¿De qué me serviría a mí tener todo el dinero del Barclays en mi cuenta corriente, si mi hija había sido declarada por un juez de peluca en el Old Bailey ward of Court[12]y yo no podía acercarme a más de cinco millas del lugar donde vivía mi ex mujer? Eso era el infierno, y no el de Passolini, Malitva: vivir lejos de ti. Mi vida crápula y mis tentaciones de fin de semana tenían un origen de rebeldía. Era una forma de blasfemar con el sexo entre las manos de las injusticias de esta puta vida. Quise cobrarme en cuerpos extraños aquella venganza. Yo estaba condenado a apurar hasta las heces el cáliz de mi dolor. En medio de todo, con mis visitas al oratorio y a los Círculos de Plegaria, plasmaba mis anhelos de una vida morigerada que redundaban en pro de la reforma de mis estragadas costumbres. Había puesto la planta del pie en los caminos de desolación que llevan al infortunio:
-Vamos, circulen, por favor.


Pero mis ideas estaban estancadas. Las ideas ardían sobre el andirón de las trébedes. En el hogar, el fuego que no cesa. Era la otra cara de la moneda. En realidad, circulaba por el camino de la amargura. Suspiraba en el fondo por una reforma de las costumbres. Quería abrazar el género de vida a la que había querido aspirar siempre: al monacato teresiano. Santa Teresa era una santa muy lista que dio sopas con honda a los más tozudos doctores de la ley, Sebastián, que tú bien lo sabías puesto que la Mística Doctora era de tu pueblo. Todo su afán fue liberar a la mujer española de las garras del varón; de la preñez, de los palos, de la pata quebrada y en casa. Las feministas y las que hacen campaña contra la violencia de género en nuestro país debieran tener a la santa en un pedestal.
A mí me parece que su ideal místico no era más que una añagaza. Cristo todo lo más que significa para ella es un subterfugio para despistar a los podencos inquisitoriales. Quitó a la mujer del llar y la puso en el coro pero también decía que entre los pucheros anda el Señor. Un caso flagrante de doble moral o de polisemia ascética. Cada vocablo puede encontrar, según cada hablante, hasta quince o veinte sentidos diferentes. Y fue merced a esta habilidad para escabullirse que los padres del Santo Oficio no pudieron echarla el guante ni cogerla en un renuncio.
Desde entonces el catolicismo hispano devino una cuestión de cristianos nuevos que siempre tenían que estar probándose a sí mismos. Con ventanucos abiertos al cierzo de la hipocresía y patios ocultos. Las moradas son el laberinto de esta escapatoria interior. Hay una moral dúplice y bastante diglosia. En esta llama de dos cabos los términos se confunden. Sus escritos, tan ponderados por los muchos marranos que hay en este país - mientras esto escribo estoy escuchando al Fede- nos conducen a una empanada mental de aquí te espero. Lo de la visita del ángel con su dardo pungente es una descripción harto elocuente de todos esos coitos espirituales que ella tiene con su secuela rocambolesca de arrobos, levitaciones, éxtasis y otros yuyos truculentos.
Quería argollas penitentes para sus monjas y a cambio recababa libertades. El tiempo de la santa lista, lista santa, fue una obsesión en medio de mi alma turbada y oscilante. Buscaba yo también mi propia liberación. Quería ser manumitido de mi pasado pero eso tampoco lo conseguí. Mis enemigos hicieron mangas y capirotes con mi fracaso.


El sol de Xto no tenía velo y acaso su carga no fuese tan pesada como la de los otros señores del mundo. Los palomares y los carmelos que ella fundara no eran sino casas de acogida y refugios contra los halagos del mundo, sus pompas y sus vanidades. Funda lupanares de oración, harenes de perfección, adonde tendría acceso sólo el Esposo amén de algún que otro avispado capellán, paloma de la paz bajo la loba[13], un alcotán, clérigo salaz en guisa de confesor. La historia del catolicismo es a veces una impostura y toda una contradicción.
Las constituciones teresianas - todo un plan de vida- sirven de propósito de levigación de la naturaleza humana: el cielo y el barro descienden al fondo y se alzan inmarcesibles sobre las torres del alma. Las crónicas espirituales, el alcorce que acorta el camino de la perfección no hay dios que la entienda. Nuestra vida como nación no han sido otra cosa que los denuestos del agua y del vino. Siempre hemos acabado a palos o en cacharrazos, los unos contra los otros, lo que no es óbice para afirmar que es el país donde mejor se vive - lo que ha provocado la envidia de moros y judíos que controlan nuestras prensas- de toda la tierra. Ahí tenéis el alud de inmigrantes, aunque a veces nuestra historia, llena de sonido y de furia, parezca narrada por ese loco del que habla Chespi, como si dijéramos que en vez de narrarnos la crónica de una nación sagrada haga la fabricación de un palimpsesto en tiempos de carnestolendas, adobado con muchos archipámpanos y arrequives.
Por lo visto, Américo Castro es tendencioso a la hora de establecer una palinodia como paradigma de la mentalidad del cristiano nuevo que, al igual que la viuda rica, con un ojo llora a Xto y con otro repica a Moisés.


Desde mi cuchitril yo velaba mis armas y me preparaba para el gran advenimiento. En Londres viviríamos nuestro postrer sueño de libertad, antes de que sonasen los añafiles convocatorios de la anúteba, antes de la moneda única, la comunicación interactiva, el móvil y la página web y todos esos adminículos que trajo consigo la civilización de consumo con sus chateos y tertulias en la red, la radiofonía como instrumento de tortura mental con unos opinantes, coribantes de la diosa Cibeles de la información, sátrapas, flamines, muecines, mistagogos del Nuevo Orden. ¿Pierde España? No pasa nada mientras no pierda el Corte Inglés. ¿Cataluña y Vascongadas independientes? Ainda mais. Aquí lo importante es que en Barcelona y en Bilbao tengan sus sucursales bancarias intocables mister Botón.  Todos los demás somos curritos de dios, pueblo sufridor de votantes, sobranceros que han de llenar la hoja de la declaración todas las primaveras. El sistema se reduce a urnas y papeletas. Falos y cufros y un polvo cada cuatro años que acabarían, como estas de ahora, en ríos de sangre. La urna tiene forma de ataúd siniestro. Entre sus paredes de cristal yace un cadáver. Pero es el receptáculo y el envase del nuevo poder mundial. Eros y Tanatos simbolizados por el acto participativo, lo más parecido al jaque sexual. Tanto ajetreo para nada. Os engañan incautos. En ese morreo inmundo de campañas, mítines, pasquines, papeletas, los que salen siempre ganando son los del Tercer Nivel. El poder oculto en la sombra que dirige los destinos de la humanidad desde los altos despachos del Rockfeller Center y los subterráneos donde están las cajas fuertes de la calle Wall. Lo demás no es más que un blabla infernales, un chauchau de marear. Maniobras de distracción y tiros por elevación.

Capítulo II
LEYENDO A CHEJOV

La semana laboral de tres días era un hecho por aquellas calendas a las que me refiero, cuando llegué a Roland Gardens aquel primero de enero de 1973. La industria del acero andaba muy en precario y en Inglaterra faltaban materias primas. Faltaba poder energético. Sobraban conflictos laborales. Había huelgas por todas partes. Se alzaron voces que decían que se iba a declarar el estado de sitio y que una época de desestabilización se acercaba a las Islas. Venían los rusos pero eso era una de tantos bulos e infames que envenenan la vida en democracia. Los rusos estaban bastante quietos en su embajada con sus niños rubios leyendo a Chejov y escuchando a los coros del Ejército Rojo.
Me acuerdo que hubo una trifulca con motivo de una escuchas de espionaje siendo ministro de Exteriores Sir Alec Douglas Hume y Gran Bretaña estuvo a punto de romper relaciones diplomáticas con la Urss. Los conservadores creían que el Kremlin apoyaba a los huelguistas mineros del Yorkshire. Se vivían los recuerdos amargo, mientras tanto, de la Marcha sobre Yarrow, en medio de especulaciones sobre el gran desasosiego ciudadano.
Se había declarado la guerra psicológica con su secuela de danzas y contradanzas a cargo de los mandarines de la información.
-Estamos perdiendo ríos de dinero. La semana de tres días nos ha supuesto una evaluación de pérdidas de mil millones de esterlinas.


Soplaban aires de cambio sobre Inglaterra. Mi sotabanco de Roland Gardens era un piso blindado contra esas brisas dañinas. Yo allí me encerraba con mi transmisor como si estuviera dentro de un carro de combate.  Mucha gente creía que yo era un espía español que trabajaba para Felipe II. El recuerdo de la Armada Invencible seguía causando estragos de furor en el pensamiento de no pocos ingleses. Tuve que decir a una amiga mía que estuvo buscando las armas por toda la casa que el bueno del Rey de España había muerto hacía mucho tiempo y ahora sólo quedaban Borbones en la masera y esa clase de gente forma parte de una dinastía muy poco española.  Son reyes poco fiables
Israel encargaba a la Leyland tanques “Chifetain” un poco más ligeros y maniobrables que los T62 soviéticos. Persia era un buen cliente y veíamos al sha de Persia por el Claridge de vez en cuando. Era un rey con los ojos muy tristes y que debía de estar bastante enfermo por entonces. Tampoco había que perder de vista a los saudíes.
En medio de la crisis económica a Inglaterra le vino a sacar de atascos el petroleo del Mar del Norte.  A cien millas escasas de las islas Shetland se escondería un importante yacimiento. Producían un combustible de gran octanaje.
Y en la prisión de Brixton cuatro prisioneros irlandeses se declararon en huelga de hambre. Desde luego, aquel pasearse por los Jardines de Evelyn fue una suerte de regalo que yo no me merecía. He estado siempre lleno de inseguridades y mi vida estuvo cercada y atropellada por los liantes. ¡Tanto afán para acabar en un archivo peleándose con los archiveros malditos por un plato de lentejas! Tenías que huir.  No quedaba otro remedio.
Fue su hermano Germán el que vino a darle el parte.  Se había muerto Florindo Adaja. Una parte de él se había ido culminando un tiempo de afán y de luchas sin cuartel.  El gallinero mediático no dijo ni media palabra y hete aquí que él lo había animado durante largo tiempo abriendo los ojos a los españoles y los oídos al extranjero, en eso que se vino a decir las corrientes de Europa.
-Aquí París. Manuel Agustín... El general De Gaulle esta tarde en el Palacio del Elíseo recibió a una comisión de Damas de la Legión francesa.
Así empezaban todas sus crónicas que remataba con alguna floritura, un rasgo feliz. Eran los tiempos gloriosos del corresponsal sentado, del observador fijo pues no había entrado en la barra del puerto de la historia el corresponsal volante y el trotamillas que iba entonando los salmos de la noticia del que todo cambie para que todo permanezca igual. La época fausta de Walter Lippman y de Alistair Cook. Adaja era la mirada y la pluma de España en la Corte de San Jaime.


Su hermano Germán, del que siempre albergó la creencia de que era gafe. era una especie de ave de mal agüero. Con su mera presencia le había traído mala suerte. pertenecía al torvo ambiente de la jettatura y él lo sabía. Carilleno y con ricillos, algo candungo y paticorto pero con el tronco muy robusto y unas buenas posaderas, hablando de nasal, había algo de dionisiaco en su aspecto y su figura husiforme. Lo habían heredado de su padre, ancho de cuadriles y estrecho de pecho. Nunca acertaría a comprender por qué aquel cainismo y ese llevarse tan mal. El odio africano se había transmitido de padres a hijos y era la madre la portadora de aquel morbo de tristezas, envidias, apriorismos, recelos, que hicieron de su infancia cárcel cruel.Toni, you ar abnormal, you are not like the other people[14].  Malitva se quejaba con toda la razón. Madre nunca te perdonaré lo que me has hecho. Por lo que toca a Germán, jamás acertaron a llevarse bien y este sentimiento de  cainismo mutuo parecía indeleble a pesar de haber dormido juntos cuando niños por falta de espacio en las viviendas y en las casas por las que fueron derrotando y de haber compartido juegos y experiencias, duelos, banquetes, mañanas de fiesta y de dolor. Nacidos bajo el mismo linfa y la misma aura no podían ser más contrapuestos.
-Pero mira otros están peor. Ahí está el Irineo. Toda su vida suspirando por jubilarse, le dan la absoluta, se hace una análisis y va a coger los resultados creyendo que no era nada sólo cansancio y el diagnóstico leucemia. Para que os vayáis enterando. Estamos aquí de paso.
Al Agustín su primo le salió un grano en la planta del pie que parecía una teta y también era un cáncer. Hubieron de extirparlo. Total que no somos nadie. No nos han salido en los pies pezuñas de Sátiros y sólo tenemos un aguante.  Lo de su primo Agustín le dejó bastante impresionado qué quieres que te diga. Había sido un segundo hermano. A los dos se les hinchó el buche de hambre a la vez. Tenían una foto juntos los dos subidos sobre los lomos de un caballito de cartón los dos rubitos quedando muy monos.
Estaba preparado a salir de casa camino de la oficina cuando sonó el teléfono y escuchó la voz clara algo nasal, muy parecida a la suya aunque menos ronca, pues él había fumado mucho más, de su hermano. ¿Sabes quien ha fallecido? Tu amigo  Adaja. El de las crónicas de Londres ¿Pues cómo? La cosa fue de repente. me recuerda Londres, claro está, aquella ciudad del postsocialismo fabiano. No somos nadie. ¿Cuando le entierran? Mañana en su pueblo. En Ávila.
Hacía mucho frío. A la puerta del chalé un vecino vertía una regadera de agua hirviendo sobre el parabrisas de un coche. Popea, que así se llamaba su mujer, mientras preparaba el desayuno a base de bol de cereales, tostadas y café con leche, escuchaba al “Cantamañanas” en una emisora local. Los hombres del tiempo hablaban de celliscas.


-Malos barruntos. Hay temporal en el Atlántico. Rolaban los vientos de Azores, preñados de lluvia, sangre y nieve negra.
-Andá, ¿quién lo dijo?
-La emigración aumentará.
Los jóvenes querían trabajo. El mocerío, de suyo pastueño, de un gran sentido competitivo, llevaba aprendida la asignatura con alfileres de los apuntes pero la Reme quería mandar a sus hijas al colegio alemán. Una fascista de toda la vida se había hecho del psoe porque era el partido del poder y del pesebre. El mundo de los contratados de la administración reune a piaras de jabalíes. Todos se dan de dentelladas por un mismo trabajo.
-¿Y luego?
-Que saquen las oposiciones. Habrá hacerlos funcionarios de la cosa.
-¿Y de qué estado? velay, Reme, mira el panorama. Os vais a quedar con la palmotaria en el culo alumbrando. Un concepto sin cosa. España redundante, muchas clases pasivas y duro llegar espaldas mojadas y gachupichus, rusos, árabes, chinos.
-No cogemos ya.
-Habrá que apretujarse.
-Viajeros al tren.
No quiero andar mucho en el metro que hay malas miradas y los diablos se sientan en los topes del avantren con un rifle soberbio y por menos de nada disparan. Esto se está poniendo peligroso. Junio es un mes cargado de agresividad.
Una ducha de agua fría y alguna catilinaria. Con mucho quosque tandem y énfasis abusivo, del locutor parlero y dicaz, parece que te han dado cuerda, hijo, nos machacas las neuronas.
-De eso se trata. Espabila, currante.
Había que darse un madrugón para acudir a fichar al ministerio. El aparato de la maquinaria del estado, la ubre de donde todos maman, los unos y los otros, no se la atreverán a tocar los demócratas, hay que seguir tirando de la teta y de las arcas del papá gobierno, santa nómina, manan fuentes de leche condensada. Los contingentes aumentarán la cuota de empleo público, ya lo verás y ahora parece ser que hay caja, por lo que con la corrupción y tal hará que a algunos se les haga la boca agua. Zaqueo Hijares al que llamaban no sé por qué “Bambi” y mr. Bean, por aquello de su celestial sonrisa, venía a meter mano.
-Haremos una segunda transición.
-¿No vale con la que había?


Empezaron los pedisecuos y lameculos de la Cosa a bailar la chacona y no pararon desde Argüelles a Ferraz donde estaba instalada la sinagoga y los reales del partido bajo la disciplina de Pablo Iglesias, que pudieran ser muy obrero pero al que le gustaban los capotes de marca mayor con hombreras y solapas de vueltas de zorro. El defensor del pueblo se desgañitaba proclamando las lindezas del capitalismo salvaje instaurado por la escuela de Chicago. Ojo a Milton Friedman, un señor que podrá ser calvo pero también es muy listo. Fámulo, que era el apodo con que conocía a Germán de toda la vida era un aprensivo y también un cantamañanas. Le había nacido una hija subnormal y algunos miembros de la familia con bastante mala leche dijeron que era castigo divino porque Famulo en su día prevaricó, según trataremos de explicar en este relato y  había sido muy malo.
Me arrebató a la mujer blanca de alabastro, hermosa igual que un lirio acuático sonriendo entre las sombras de lo que no pudo ser. Mi hermano me daba muy mala suerte.  Era un boceras y algo boliche. Está visto que en esta vida no puedes fiar de nadie y menos de tu hermano que declara abiertamente que sigue tus pasos y una mañana de buenas a primeras te suelta lo de:
-Vengo a joderte.
-No tienes vergüenza.
El autobús llegó a su hora a la parada con el Verrugo de muy mala leche. Se le había agrandando casi monstruosamente el antojo de su nariz. El día tenía su afán y su propio latido histórico. Dios ¿dónde tiraremos la boina? Había tenido depresión. El psiquiatra le recetó unas pastillas que no le sirvieron de nada se puso peor. El vehículo fue bajando la cuesta saltando sobre los montículos zebra reductores de velocidad. A mano izquierda quedaba el bar del Chofeta regentado por un hijo puta del Atleti y a la derecha la iglesia con su inmensa rectoral donde don Servodei dormiría a pierna suelta la jumera de la noche anterior. Distinguió a varios pedestristas afanandose por la pradera entre el vaho de las respiraciones cortas y la cogulla del chandal que les daba un aspecto de monjes en pleno oficio de maitines tensando músculos. La claridad rodaba por entre los fresnos que adornan los márgenes del Río Aulencia.


En la parte de adelante viajaban cinco o seis viajeros adormilados o puestos los cascos en las orejas para escuchar música de cámara. Lo primero que compran los emigrantes apenas tocan suelo de Madrid es un móvil y una radio con orejeras. Les parece un invento maravilloso. Trebejos del hombre que no tienen en la selva. Fue en cosa de pocos meses pero se sentía el alud. España había sido invadido por hordas extrañas. En aquella ciudad había instalado sus reales el anticristo. Hablaba lenguas, compraba voluntades, alzó su trono sobre las cámaras TV. La parábola del buen pastor se volvió del revés. Las ovejas eran pastoreadas por el lobo. En sus garras, ya todo el aprisco, pronto la muta lobuna se apoderaría de la cristiana grey. Luego eran todos una panda de hipócritas. Se rasgaban las vestiduras. Se quejaban de que la Pasión según Mel Gibson era una cinta violencia. Sus escenas ribeteadas de crueldad eran inaguantables - tres personas habían fallecido en estado de shock mientras pasaban la película - uf cuánta violencia. Aquellas jeremiadas, tales quejas, resultaban el contrapunto, eco de las palabras de Anás y de Caifás en el pretorio. Las mismas turbas que le aclamaban como Mesías un domingo de ramos un viernes santo lo crucificaron.  Los sacerdotes se rasgaban las vestiduras. Ha blasfemado. Crucifige. Crucifige eum.  Para violencia la del cine norteamericano. Busca la razón de tu huída. ¿Adónde vamos? Sacaban siempre cadáveres en la sobremesa. Eso era todo un signo. No habéis nacido, cabrones, para otra cosa que para asistir a funerales. Hasta que os llegue el vuestro.


Suba el diácono las escaleras de la puerta de los dones. Abra el cancel santo. Cristo, escúchanos. He aquí las consecuencias del doble lenguaje antañón. Las novedades que ellos se sacaban de la manga eran más antiguas que la Tana. Con esa manera de hablar estáis sirviendo a dos señores. Las clases de entonación las dan ustedes. A nosotros nos tocan escuchar y andar quietitos. El sístole y el diástole del yin y del yen nos juega malas pasadas. Las gentes mudas asisten a la incógnita de este espectáculo como viendolas venir.  Nos hemos quedado todos a la luna de Valencia. Será lo que vosotros queráis, hijos. El personal ya no reaccionaba ante las atrocidades; estaba ahíto el escalafón de cadáveres pero todos pedían más. Vivíamos entonces con el síndrome de morgue. Queríamos el parte de bajas y que a la hora del telediario - la familia que mira para la caja tonta unida estará desunida hasta su perdición- pues era justo y necesario que los reporteros, heraldos de primera línea, vates de la epopeya virtual, nos narrasen el estado de las cosas en las trincheras de Afganistán casas de adobes moros en bicicletas y mujeres tapadas de los pies a las orejas. Se puso de moda hablar del gurca o griñón de las musulmanas o toca de pudor, lo cual no dejaba de tener su miga en España al cabo de la furia del destape. Se habían estado quitando ropa aquellas mujeres émulas de Nadiuska y de la Susana Estrada y ahora venían las moras reivindicando la mantellina, el alfanigue y la chía. Se desató una guerra entre tapadas y descocadas. Lo malo es que como camuflando sus desnudeces éstas sobre los pechos desnudos mostraban un crucifijo. Las cristianas habían dado de lado a la virtud del pudor y las sarracenas lo profesaban a pie juntillas. Los escotes eran cada vez más pronunciados y los dictámenes exigían a las mocitas descubrir buena parte de la rabadilla por detras y por delante hasta una cuarta por debajo del tete en los mojones mismos de la bajada del vientre hasta el empeine casi púbico. Todo un desafío a las enseñanzas del profeta.
El Gran Cofrade era un señor de la barba partida y administraba la comarca desde el regajal del oro y ponía toda la carne en el asador. Nadábamos en el charco de los dineros He ahí las consecuencias del nuevo lenguaje abocado al eufemismo cortante y a las palabras de alto coturno. La pedantería estaba hasta en la sopa. Quítame allá ese puente que me mato. Servíamos a dos mitades. Esa era la enseñanza en parábola del milord de la barba partida. Teníamos dos almas. Sendas conciencia de quita y pon.  Ahí estaban las consecuencias de la semántica postmoderna que habían inventado los anticristos globales y los parlamentario que esgrimían en su plana mayor a un negro muy elegante casado con una sueca. Era todo percha. Mucho accidente y poca sustancia. Hacía el papel de liberal en medio de un sistema aterrador. El capitalismo norteamericano se había hecho ferocísimo. Necesitaba el sistema un espantapájaros. Lo encontraría en aquel negro casado con la sueca. Siempre impecable de terno. Pero debajo de una mala capa yace un buen bebedor y en este caso las apariencias escondían al mendigo llegado desde Botsuana a la conquista de Nueva York.
 La ONU no es más que una escuela de corrupción, una caja de cerillas, un cartón de tabaco pintado de azul a la vera del Río Este. Cumplía su función. Lo habían llamado para que bajo su mandato se aboliese la Buena Nueva.
-Toma castaña. Joder con el negro.
-Cosas veredes. Y que conste que esto no hecho sino empezar.
-¿Nos tocará el tantán?
-Por el momento lo que tenéis que hacer es ir al Corte Inglés a compraros un taparrabos.
Se habían puesto de moda las tertulias y los parlamentos de lo inane. Afuera, las damas de toldo y arandela, como llamaban a las putas en el siglo XVI, hacían la rueda ante doña Plenitudo Fields la Imprescindible y se abonaban a las cadenas de pago a los mornings chous y a los talk in y talk out.
El supercofrade- ya digo- era un señor con la luenga barba partida como Moisés que tartamudeaba soflamas y escribía literatura de retrete en la pared, super corrosiva, llevando vida de incógnito en Afganistán. Lo nombraron jefe de la movida pero vivía de espaldas a las cámaras.


Eran las consecuencias del nuevo lenguaje abocado al eufemismo diurno y hasta en la sopa (quítame allá ese puente que me mato) con el que servíamos a dos amos; era la semántica postmoderna que habían inventado los anticristos globales y parlamentarios que esgrimían en su plana mayor a un negro muy elegante casado con una sueca pero al que bajo el terno impecable se detectaba al mandingo que fue, y la llamada de la selva en sustitución de la buena nueva. Afuera las damas de toldo y arandela dirigidas por la odiosa jamona Plenitudo Fields-in-the morning shows y en los talk in de la Radio apalabrados por un millonario de León atorrante, harto de farándulas y super melancólico.
El supercofrade era un señor de luenga barba partida, como Moisés, que tartamudeaba soflamas que llevaba vida incógnita. Se ha perdido el moro Almanzor. Me lo encuentre en Afganistán y desde el  adhoar al almogrebo del solis ortu usque ad occasum no lo hay mayor. En cualquier parte de aquellas soledades tiende su alcatifa y hace oración. ¿Quién  es ese gachó? ¿De dónde ha salido? Lo pintan cabalgando un caballo árabe y es un nuevo matamoros, un personaje diseñado por los asesores de imagen que rigen las palancas de la Web, cargan y descansen, navegan y pinchan aquí, para el acojonamiento general. Ellos querían tener un enemigo hecho a su imagen y semejanza y ya lo han conseguido. Sigo todavía sin entender quién es ese Ben Laden. Que me lo expliquen. Por el horizonte avanza envuelta en nube de polvo una cuadriga de  jinete.  Resuenan los cascos de los caballos de los jinetes. Se mueven a conciencia los nuevos alquiceles del terror. Aparece para caldear el ambiente con motivo de los comicios de Noviembre. Kerry o Bush-Bush-Kerry qué más da. Tanto monta monta tanto. Perderemos los españoles quienquiera que se alce con la victoria. Las elecciones USA no son más que un gran montaje. Kerry se apellida Cohen en verdad y está casado con una judía portuguesa que es la reina de la mayonesa y del Ketchup. El uno se dice liberal y el otro republicano. ¿En qué se diferencian? Nunca he entendido esa tramoya que son los comicios gringos que tanto impactan a los pueblerinos de Castellana y la Diagonal.
Detrás de todo esto claro está estaba el supercofrade. Big Lucas era un señor de luenga barba partida como Moisés que tartamudeaba soflamas y consignas por todas las partes. Sus cabos de vara eran los broadcasters. Todas las grandes firmas, los millonarios del micrófono, se aprendieron el camino y émulos de la bibisí nos daban la vara a todas las horas.


Mandaron a los soldados a Afganistán y pusieron a Reme en Cultura. A su marido que era capitán lo ascendieron a comandante y lo enchufaron en oficinas. Nada de guerras. Los de caqui quedaron para cobrar la prima y para la acción humanitaria. Iban y venían en misión de paz. Todo lo de paz entonces empezó a significar guerra y a mí me huele el horno español a chamusquina. El anticristo repelaba las barbas en la bacía del gran diseño y le daba a la traca de las palabras rimbombantes.
-Estamos perdidos.
La Reme en la oficina espiaba y delataba a los que ella pensaba que no eran demócratas. Almanzor, resurrecto, movía sus alquiceles por la península. Había vuelto a Granada en afán de despique de Boabdil el Chico. En Santiago de Compostela id preparando las campanas. Nos las vamos a volver a llevar a Córdoba.
-Yes bwuana.
-Gloria a ti, Alá-murmuró la señora ministra entre amorosos jadeos. El Corán la ponía cachonda. Un moro la acababa de hacer un chico. Los judíos en la trastienda se ponían las botas. Bin Laden había sido hecho a imagen y semejanza del Gran Cofrade.  Big Lucas se frotaba las manos. Por doquier pregonaban las suras del odio coránico. Muñía revoluciones muy bien conspiradas y planeadas el gran sanedrín. Preguntadme todos por el Kahal o corrillo de los príncipes. En sus altos despachos se encastilla el poder de decisión pero sus cofrades no fuman ni enseñan la pata. Ponen y quitan reyes, juegan con la geografía, hacen surgir nuevas naciones de la nada.
El anticristo cabalgaba por la llanura a lomos de una hacanea torda. Tampoco daba la cara. Lo hicieron cabalgar después de muerto y venía de interpuesto, una religión abroquela la otra, ganando batallas para el gran sanedrín. Del nido de aguilas hitleriano habíamos pasado a la cueva donde la serpiente tenía su camada. Del matamoros con este Santiago a la inversa hemos pasado al matacristos y se volvieron a poner de moda los combinados. Españoles anticristos, todos a fumar mataquintos. Un nuevo Cid de las huestes sarracenas. El héroe epónimo estaba subido a un caballo blanco, empuñaba la rienda de la contrarreforma, bien prevenido en frontera. Lo armaron caballero, le pusieron la loriga, calzaron sus pies de espuelas y cáligas y vieron que era un buen indumento mediático, todo estaba bien a los ojos de su creador de imagen que lo pusieron a cabalgar con todo aquel indumento de rodela y adarga. Era el icono emblemático de la revolución étnica que siguió a la tecnológica. Alzaba su espada triunfal. Iba de moros la cosa y los renegados, porque el enemigo volvía a estar dentro, le estaban dando la vuelta al cuadro de la batalla de Clavijo. España volvió a ser albero de imbéciles y coro de renegados. Al Gran Filipo le pusieron un palacio de cristal en Berbería. Hablaba un visir:
-Hemos venido aquí para estar. Queremos recuperar los reinos de taifa.


Por los altavoces no se convocaba a la manifestación sino a la guerra santa. No había dado resultado la revolución bolchevique. Cuando los rusos se dieron cuenta de la tostada, pues todo aquello olía a puchero enfermo, tuvieron que pararla. ¿Cómo? El piolet de Mercader abrió una brecha profunda en el marxismo y las cosas nunca volvieron a ser como eran ni a estar donde estaban.
Benladén había sido hecho a imagen y semejanza del Gran Cofrade. Iba pregonando las suras del odio coránico. Días de encono nos aguardan. La cólera presidía todas las relaciones. ¿Cómo vivir en un mundo sin amor? El tirano nunca daba la cara. Dejaba que Almanzor amulase de nuevo a lomos de una hacanea. Ganaría batallas después de muerto. Eran unos copiones. La culpa la tienes tú por haber hablado tanto hasta saciarte del mito del Cid. Al matamoros habían respondido con el icono del matacristianos. Había que dar la vuelta a la tortilla. Un nuevo Cid, el héroe epónimo, subido al caballo blanco de la contrarreforma iría a aplastar cabezas. Regresaban de nuevo los tiempos de Mioramamolín.
-Es que estamos dandole la vuelta al cuadro de la batalla de Clavijo - dijo un mulá de barbas rojizas y rostro alargado cara de mula.
Era aquel cromo que estaba en la alcoba donde yo dormía alegre y sin cuidado las noches de mi infancia. No había estallado aun esta terrible en los corazones y a nuestra manera eramos felices.
-Así se habla visir - dijo Montesinos. En el dais el Consejero Delegado en aplausos se deshacía y así sucesivamente.  London era parte de mi vida. Alegre juventud. Nunca soñé que pudiera estar sumida en tantas brumas la inclemente vejez. El primero que llegó, el más fementido, fue Maraña, el becario. Abría brecha entre las adargas leonesas. No podré encontrar una sombra a que acogerme. Todos me rechazan. Los de la escuela leonina serían los vengadores de nuestra guerra civil.
Por los altavoces se hacían llamados a la guerra santa. Ya no se trataba de una simple manifestación sino de algo más serio. ¿a qué escribir si nadie nos leerá? ¿Por qué esta búsqueda de la excelencia y de la mejor palabra si no apreciarán nunca el esfuerzo? Por lo visto no había dado resultado la revolución bolchevique. No se colmó entonces la medida de los cadáveres. Había que incrementar el cupo.


Metamos a Alá en el garlito. Los muertos no fueron bastantes. Era preciso pagar la fonsadera de Iraq. Había que conseguir que las masas irredentas y expectantes levantasen las cimitarras sangrantes. En el nombre de dios único y misericordioso que rodasen cabezas. Tal sarracina les vendría de perlas a los Visores del Ojo Inicuo y una escolta de visires les llevaba en la mano la capa magna. Era preciso vender más cocacola, aumentar los pedidos de los ordenadores. Exportando revoluciones y desconsuelo en los corazones crecen los mercados. La gente del mundo se aferra al dinero áncora de salvación. Caerán todas las estatuas, derribaremos a todos los dictadores.
El anticristo cabalgaba por el desierto. Le vimos picar espuela a los cuatro pies alquiceles al viento. Tenía la barba partida y el rostro alargado. Se parecía un poco a Jesucristo pero era su antónimo. Emitió un mensaje por Al yazira antes de las idus nefastas novembrinas. Golpearemos otra vez. Nuestro enemigo es América. Mucho cuidado. Hicieron su labor en aquel tipo los diseñadores de imagen. Pusieron en circulación de nuevo el mito del esenio. Barbitaheño, cenceño y juncal, señalado por los ayunos. Seguramente vestía de marlota y de piel de camello. Era un bautista inverso. Su cromo lo vendían en pequeñas dosis no fuera a desgastarse con el uso o le metieran mal de ojo en la mirada. Por los altavoces se nos convocaba a la manifestación. Quememos las sedes las consignas propalaban. A por ellos. No había dado resultado la revolución bolchevique a los sin dios y pedían más caña. No fueron suficientes los cadáveres. A la pira han de añadirse muchos más. Ya está el gato en la talega, ya tenemos a Alá en el garlito. Sobre las masas irredentas y despavoridas se alzan cimitarras sangrantes. La sarracina les vendría bien a algunos. Podrían vender más rifles y utilizar al Vaticano de tapadera para la expedición de sus alijos. Traficantes de armas se disfrazaron de monseñores. La mar tirrena estaba surcada de bancos fantasmas las bodegas cargadas de fardeles sospechosos; la tapa ponía vendo rosarios, sotanas y crucifijos y dentro de los embalajes había cajas de munición.  Mucho gastan estos monseñores en sotanas. Con la desestabilización se abren más mercados. Con el divorcio se deshacen las casas. La tenían cogida con los dictadores pero no habría peor dictadura que la tiranía que ellos iban a imponer a muchos.


El anticristo era un jinete almorávide que trotaba hacia nuestras costas desde el desierto. Lo vimos correr a cuatro pies a lomos de su alazán. Vimos cómo se agitaban las filacterias de su manto. Tenía la barba partida y el rostro demacrado por los ayunos, la expresión, visionaria. Iba vestido de marlota. Venía de los esenios. Tanto escribir, cabrón, tantas horas pasadas ante el ordenador y enviando tus producciones a las editoriales, y éstas, no conformes con contestar cartas facultativas y rutinarias, cuando lo hacían, van y te toman la idea. Te fusilan el proyecto. Son unos copiones. Sirven a la bestia y tú sirves a la luz pero estás jodido. Vas de culo, hijo. ¿No te rindes? ¿Seguirás todavía escribiendo? Soy soldado de mi máquina de escribir y me soldaron a este rebenque de la literatura. No lo puedo remediar. Ya sé que hago el ridículo, que no hurto el cuerpo a las balas de estos tíos, miralos cómo disparas mas aún no me alcanzaron.  Debo de tener un potente ángel de la guarda o un detente bala que es un adarve irreductible.
Yo seguía empeñado en este juego del ratón y el gato pero no sabía cuánto tiempo iba a durar. Por los altavoces se instaba al personal a la manifestación. Los ministerios eran nidos de víboras feministas y en las radios se agazapaba la voz tenebrosa y oculta del agit prop. Les distes muy buenas ideas, tío. Claro, no lo dudes. Soy el número uno. Un opinion maker con poderío y que nos quiten lo bailao.
Cabalgaba de nuevo el anticristo y en los desiertos de Galilea predicaba un juanbautista inverso una cruz de palo surmontada por una calabaza en la diestra y el arco iris por aureola. Arrimado a los colores gays la nueva voz clamante en el desierto había que admitirlo estaba muy guapo y lo que decían los cronicones de don Walamboso el Tramposo eran historias al revés. Derribemos el orden establecido. Pongamos las cosas en España manga por hombro. Lo importante es volcar la cruz y poner los Santos Evangelios boca abajo. Eso para que sobre ellos no ponga nunca la mano el Cid ni hayas nuevas juras de Santa Gadea.
Todo aquello tenía mucha fuerza. Harán milagros pero no los creáis. Sus maneras apocalípticas profundamente convincentes servían al propósito de la revolución universal. Se habían lucido con todo esto bastante los diseñadores de imagen. Los que diagramaron a los beatles y al Ché en su afán de contribuir al allanamiento de nuestra historia, la distorsión de nuestra palabra, la perversión conjunta de la linfa y el aura.
Las damas de toldo y arandela habían invadido la Casa Campo. Un ángel negro descendiendo a la piscina probática había pasado agitando las aguas. Se esparcieron por doquier las tinieblas del error y otra vez hombres de poca fe nos sentimos poca cosa. La mula torda de Ben Laden era el caballo de Atila a las puertas del Capitolio. El papa san León saldría a recibir a aquel maldito inmisericorde cojo que se llamaba Genserico. Esta vez no habría piedad. Las artolas de los acemileros llenas de podredumbres iban a desenmascarar al sistema que se vendría abajo.
El enemigo escogió significativamente la celebración del V Centenario de Isabel a la cual el judío polaco que llegó a ceñir la tiara era remiso a canonizar propter metum iudeorum.  Este buen papa no era lo que se dice un Pedro de Arbúes que murió al pie de la cruz del altar. La inscripción de la reina castellana en el catálogo de los santos hubiese supuesto un golpe mortal a su global judiada, y, claro, dios no puede ir contra sí mismo.


Apoyándose en los bigotes de la morsa y en la coronilla de walamboso el tramposo y el hacha del leñero, el enemigo infame concertó un ataque de torpedos a la línea de flotación del barco de la unidad. Sus azagayas ininterrumpidas y una tras otra minaron la borda. Marineros al agua. Fue una embestida en toda la regla. El enemigo fiero que vestía de velludillo contaba con todas las de ganar.
Fue una embestida en toda la regla a gran escala y con gran profusión de tácticas por arriba por abajo por delante y por detrás domu militiaeque (dicho sea con frase de Cesar cronista de la guerra de las Galias). Envi´p a sus submarinos y sus fragatas y puso a erasmo y a los bibliólatras llegados del otro lado del Atlántico a vender biblias. El Vaticano II había apagado la llama del Cenáculo pasando a manos de los globales prontos a preparar un pentecostés laico y al revés que provocaría primero la desbandada clerical y más tarde la dispersión de las naciones, la aniquilación de España como centro de la catolicidad.
Había que analizar con lupa todos estos desafueros. Los quebrantos de antaño se convertirían en reivindicaciones. Todos se decían solidarios pero unos y otros se llevaban a matar. La iglesia se transformó en una oenegé y los templos católicos se prestaban a ayudar a los moros conquistadores que venían a tomar posesión de lo que fue suyo- eso decían- con el pretexto de la emigración. Debajo de una mala capa se esconde un buen bebedor. So capa de la acción huminataria y de la solidaridad se ocultaban las aspiraciones territoriareles de los otrora conquistados (Madrid se convirtió en un nuevo Perú) o expulsados. Los moriscos principalmente a los que se pedía perdón y se daba siempre la vez en las carnicerías de Cataluña. Una nueva teología demoníaca a través del audiovisual hizo un lavado mental a las pobres gentes.
El sembrador de cizaña se aproximó a las barbechadas, trajo el internacionalismo, los gays y la confusión mental, se hizo dueño del alma de las mujeres y, los ritos traspolados, muchos curas apóstatas no paraban de decir misas negras. Todos parecían en el mundo tener un gran colocón puesto que los titulares de los periódicos y de los radiales parecían haber sido redactados por ese demente de Chespi lleno de sonido y de ira.


Fue como un viento de perdición que apagara todos los cirios encendiendo de refez los siete brazos de la menorah de la perdición. La iskra revolucionaria prendía en las más diversas mentes. En su pábulo negro quedarán de nuevo colgados Judas y Jesús. Era una vela engañosa que solamente esparció por el mundo oscuridad. No pocos corazones palpitaban de angustia. Disputas y reyertas sobre los patios vecinales. Demonios en el jardín. Las noches sonaban igual que fusilería en las noches de julio. La serpiente nupcial reptaba por los ríos del paraíso hacia los lechos conyugales esparciendo el veneno de los celos y de supuestas infidelidades, las imaginadas y las supuestas. La pantalla de la tele era una cámara de torturas. Baruj arije se levantó aquella mañana con el corazón encogido cuando sonó el reloj eléctrico. Diana floreada para dos. Para él y para Resti. A,bos tomaban el mismo autobús a las siete. aún no había amanecido. Por la lejanía, en la vertical del Escorial quebraban albores. Arije se sintió un cristo con la cruz a cuestas y de nuevo a la palestra. Demasiadas correrías por el barrio húmedo. Ya estaba un poco viejo y acabado. Usuario de las biobliotecas y peripatético eb nares y en lecturas, Baruj Arije, un nido de contradicciones, había ido pegando tumbos por la existencia. Era lunes santo. Habían tenido un largo fin de semana desparramándose, escotera y de vencida - mal iba el mundo y él era incapaz de ponerle ningún remedio- se había atiborrado con la lectura de los dominicales. Reportajes y artículos alienantes que anunciaban la venida del Apocalípsis y lo que había llegado era la democracia. Le había dejado de hacer guiños lla fortuna. Aumentaban las hambres vagas. De mes en mes en mes le crecía la panza. Estaba de buen año. Su nagging wife le chillaba y sus horizontes estaban muy marcados. Aunque su estado físico mejoró un tanto desde que abandonó la botella y le insertaron aquel marcapasos.
Era una sensación nueva -y esta frase le hacía pensar en el título de una novela o de una mujer que había leido en la postguerra- despertarse sin jaqueca, sin la modorra y la desesperación, ese vacío, esas tinieblas o los espasmos de la resaca que son el corolario del delirium tremens. Ahora bien, la abstinencia le había puesto contra las cuerdas de su dura realidad. Ahora todos los periódicos se habían pasado al turco. Todo lo que se publicaba conservaba un aliento extranjero. El puchero enfermo al que olían los guisos culinarios en los figones de la política tiraba un poco para atrás. Detrás de la calva de Walamboso el Trampso se ocultaba el tiento del Gran Vengador, sus coros y dominaciones y corifeos del arte de la tercería con Juan Maulas, aquel seminarista de los frailes paúles al cual le dieron una beca para ir a estudiar un master a Columbia y que regreso a su país se dedicó a oficiar de soplón a favor de una potencia extranjera y en contra de sus compañeros. Las hogueras de la inquisición están de nuevo ardiendo y el humo nos llegan hasta las narices. Y la cólera me asalta al recordar el caso del pobre Maudillo, un profesional brillante que encontró a la mujer con otro y se dio al alcohol. el plan iniqcuo lo había trazado Juan Maulas y un superagente lo consumó
      


                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                             



[1]Está haciendo una concesión a su inveterado servilismo anglístico. La story en inglés carece de las mismas connotaciones que en castellano
[2]He ahí al toro
[3]Limpiaventanas
[4]Nacida en el centro de Londres, de tal manera que desde su casa se podía oír el repique de las campanas de la catedral de san Pablo. Es un cockney.
[5]De la palabra griega δεμoσ (pueblo) y de la inglesa crap (mierda)
[6]Que en el cielo te veamos, Toni
[7]Magistratura de Londres
[8]Dormitorio
[9]Pisos
[10]palabra intraducible que se corresponde con la calidad de acogedor, confortable, calentito, en esp. Y en al. Por Gemutlichkeit, comodidad, intimidad
[11]Misa de san Miguel, de Navidad, de las Candelas, de las Candelas, que se correspondían en el antiguo inglés con otras tantas fiestas y eran fecha tomadas como hitos en el “paying day” o de ajuste de cuentas
[12]Bajo la protección de la corte
[13]Loba era la sotana de los clérigos en el el siglo XVI
[14]Eres anormal. ¿Por qué no eres como el resto de la gente?

ILIBERIS ORIGENES DEL CRISTIANISMO EN ESPAÑA

Posted: 26 Jan 2018 07:33 AM PST












Los orígenes del cristianismo en España I


Dicen que vienen los turcos chimpún y yo con estos pelos. Iliberis cuna de España.

Antonio Parra

¿Vendrá de Granada este lejano sentir? me preguntaba yo allá por el año 70 en unos versos melancólicos y llenos de murria hispánica escritos a la vera del Támesis a su paso por Oxford. Luego un estribillo de Miguel Ríos nos puso a todos con la guitarra del hombro en regreso de las Europas - estábamos un poco hartos de fregar platos y de ser asaeteados a la manida interrogante de “when are you going back”(¿cuando regresas?) pues los ingleses eran muy suyos y algo racistas con los españoles por aquel entonces, o la cantinela eterna de qué-va-a-pasar-in Spain-cuando se muera Franco- en ruta hacia las nevadas cumbres del Mulhacén. Era la llamada de la Alhambra. Vuelvo a Granada. Vuelvo a mi hogar. Y este concepto tiene una cierta oportunidad porque lo de la canción cántabra se hizo carne de verdad. Dicen que vienen los turcos chimpún puruburun, dale pan y vino, chorizo  y jamón. Y estos turcos que se llegan ya [no es ninguna broma como en la vieja canción de borrachos] no son sacos de carbón chimpún, sino los hijos de Mustafá Kemal.
Por mucho que les laven la cara, nadie podrá arrebatarles a esa gente que siempre llegaba de Berbería, con nocturnidad y alevosía, el título de piratas. Se me vienen al pensamiento las palabras siguientes que recuerdan antiguos horrores y suplicios a mis antepasados: redención de cautivos, alfaqueque, baños de Argel. Y por supuesto los versos de aquel fraile mirobrigense que ahorcó los hábitos para seguir a una alemana e ir a defender la cruz del emperador asolada por los sarracenos en Praga.
Ribaldo eres amor
En perfidias el turco
No se te alcanza.


El soldado de España, autor de estos versos, y  que quebró en Viena algunas de sus lanzas, las de hierro y las de sus amores, se llamaba Cristóbal de Castillejo y es un poeta al que a todos les recomiendo para leer estas pascuas.
Razón de más para volver a Granada. Clarines de anúteba. Clamor de campanas. El enemigo está poniendo sitio a la plaza. Este gobierno de Ankara, tan diserto, tan aseado y políticamente correcto, pro occidental nos dice, es uno de los que con más tesón se ha movido junto con Marruecos para conseguir la islamización de la Ciudad a orillas del Darro y del Genil. Nos están vendiendo la burra mal capada. Nos ponen la historia del revés.
 Es evidente que lo que nos tratan de demostrar era que doña Isabel de Trastamara que quería entrar en Constantinopla y en Jerusalén con sus milicias de la Fe era una iluminada. Eso de las cruzadas no era más que una patraña. De lo que se trata es no ya meramente de descatequizar a España sino de conseguir la islamización de Europa. Así de crudo. Así de total. Razón de más para volver a Granada aunque este regreso no pueda ser físico. Más bien sentimental. Cuando nuestra vida, nuestra hacienda, está amenazada, hay que tomar báculo de camino, echarse el morral y la cantimplora a la espalda, hacerse en las cáligas o en las abarcas que heredé de mi abuelo una buena lazada. Calarse las antiparras y repasar nuevamente el libro que yacía en el polvo del armario, y que se llama “Guía de Perplejos”. Bambi feroz deambula por el bosque y yo con estos pelos.
Como aquí nada es lo que parece y todo anda dado la vuelta, no es un gamo. Tampoco un alce ni un sarrio ni ninguna otra clase de venado. Nos metemos ya en los ámbitos de la alegoría. El mundo se ha vuelto tan paradójico que la actualidad semeja a uno de esos capiteles historiados del románico. Desde el capialzado de las arquivoltas nos hablan las harpías, se montan unos a otros los marimachos cuerpo de león y pico de corneja, tocan la campanilla mientras se zampan racimos de uvas dos campesinos borrachos con aire de santibamquis en cogulla. Son los famosos hocuspocus que ambientaban la entrada de las catedrales con juegos de manos. Allí estaban la última vez que fui a venerar la tumba de los Reyes Católicos. Seres fantásticos Ciertamente, que Cristo reina y reinará siempre en la mandorla del Pantocrátor. Mas, rodeado de monstruos, su trabajo le cuesta. Un teatino- es imagen que tengo yo grabada desde que la vi esculpida en una misericordia del coro de la catedral de Zamora- ha bajado a los infiernos y predica a los diablos, que tienen todos cara de burro y se muestran de una euforia que no hace pensar en un templo cristiano sino en las sinagogas de Satán, donde la gente se mueve mucho y parlotea más, hace que reza y no reza y se arrasca luego por detrás o habla de sus ganancias y de la combleza que les salió en la ciudad.


 Allí se trata un poco a cachondeo a la deidad entre salmos sin gloria patri y mucho meneo y rumbo de filacterias. A esos oradores no perderles de vista. Escupieron para arriba y fueron a refugiarse a la corte del Gran Turco y del Alauita. Jurarían que un día vendrán, pueblo duro de cerviz, empuñando con la siniestra un tomo del corán, y con la dextera el pomo de la espada. El trapo verde insignia del Profeta con el que quieren entrar bajo palio en Granada les servirá de mortaja. El mundo ya no es mundo sino una aldea global y estos trinos andan en boca de los pundits del aduar mediático. ¡Joder con la tarjeta de felicitación de Navidad!
Sin embargo, yo pienso que eso de escupir para arriba puede ser peligroso. Su propio gapo les aterrizará en la cabeza. Estas alianzas con el mahometano casi siempre salen mal. Luego les cortarán la cabeza y tendrán que apostatar como hicieron con Maimonides. Creo que a vuela pluma he explicado ese concepto de las sinagogas de Satán; tales conventículos nada tienen que ver con las sinagogas del amor donde resuenan los cantos de David. En ellas predicó Cristo Jesús el Mesías.  Ya va siendo hora de separar a los corderos de los cabritos, de trazar una divisoria entre préditos y bienaventurados.
Derechos de autor
Vuelvo a Granada, vuelvo a mi hogar. Gracias, Miguel Ríos por prestarme ese estribillo. No me hagas pagar derechos de autor que estoy sin blanca. No soy más que un pobretón escritor de Internet, amante de los profetas y de sus enseñanzas y que canta las verdades al Lucero de Alba. Puede que me vuelvan a crucificar, ya ves tú, pero no pasa nada. Nunca pasa nada y si pasa- lo que decía José Antonio- ¿qué importa?
 Le crecieron zarpas al cervatillo y le han salido en la maula unos colmillos de gato pardo o que para sí los quisiera el león. El león se aparea con el cordero y se están convirtiendo los arados en lanzas. Discursos de Isaías al revés. A esta gentuza siempre le gustó darle la vuelta a la historia, sacar los ríos de madre, profanar los altares, jugar con los símbolos y retorcer los cojones del personal atacando lo más vivo de sus creencias. Por una cosa así ya mandaron crucificar al cordero inocente, y a otros muchos más, Un poco apocalíptico ¿No?


Vendrá a separar los corderos de los cabritos pero se cachondean ahora de sus amenazas, raza de víboras, pregonadora de que Ese Hombre no existió. Bueno pues yo pienso con el Credo de Nicea que escribió precisamente un andaluz que vendrá a juzgar a vivos y muertos. Es su táctica estos últimos años amargarnos las pascuas o mandarnos por el imeil Christmass envenenado. Por nochebuena dieron mulé a Ceaucescu y Rumania se alzó en armas el año 89 y otra navidad al Cara de Piña le echaron mano y bombardearon Panamá. La Collares, esa prenda mal hablada que pronuncia la palabra cojones en inglés con bastante garbo, ordenó con la aquiescencia del sobrino de don Salvador bombardear Belgrado, una de las tres cunas de la ortodoxia, un Viernes Santo. No caían, precisamente, margaritas sobre los templos con cúpulas de cebolla sino obuses de mucho calibre, llenos de radiactividad y carga de muerte y enfermedad, desde las panzas sofisticadas de los F-15. Son doctores de le hermenéutica que se atienen al abraxas de los símbolos y actúan siempre con segundas. Para muestra un botón. Aquel bombardeo nos puso en antecedentes de lo que iba a ocurrir después. Se había firmado en perjuicio de Europa y la cristiandad la alianza con el Otomano. Eso no hay quien lo mueva. Nos avisaron y el que avisa no es traidor pero aquí estamos todos templando gaitas. Metiendo todos la cabeza bajo el ala y a cobrar sospechando del hermano, pleiteando con el vecino [cómo es posible que las familias se lleven, Dios santo, tan mal] y cada uno a su bodigo, cada mochuelo a su olivo y cada pobre a su pajar. Ahora las pagaremos todas juntas. Fomentaron las rencillas entre hermanos. Pusieron pueblo contra pueblo. Aldea contra aldea y ciudad contra ciudad. 
¿Es el Sacromonte la espina dorsal de mi patria? ¿La quiroteca donde se guardan los huesos más santos de la España sagrada, el tarro de las esencias por decirlo así? Ha sido nuestra cuna profanada. Pavanas de la muerte danzan bayaderas negras. Pisotean nuestras reliquias. Al fondo estallan carcajadas. Nadie dice la más mínima no ser que sea políticamente incorrecto y se enemisten con el Amo que desperdigó por la faz de la tierra toda una hueste de cajeros automáticos y de contadores espías. Las bacantes tienen por virgen a una tal Herodías por cuya causa maligna se cometió un asesinato. Descabezaron al santo de Israel y el santuario profanaron.
Leo casi con desgana a Hurtado de Mendoza en sus anales perfectos que se llaman “Historia de la rebelión y castigo de los moriscos”. España aquella vez derrotó al terrorismo islámico del que algunos escritores que reciben un sobre bajo cuerda de los jeques y se van a vivir a los palacios de Medina Azahara hacen apología del terrorismo en sus quinta columnas enigmáticas. ¡Cuanta furia traen los papeles! ¡Cuánta infamia! Go digital, baby
Chavicos.


No era sin embargo una forma de bajarse al moro. Todo lo contrario. Era volver a las raíces perennes. Precisamente fue en Iliberis o en Iliberris y luego Elvira que comenzó la larga andadura de la cristiandad en la nación española. Allí fundó uno de los Siete Varones Apostólicos, San Cecilio, la primera diócesis. ¿En Iliberi o en la vecina Acci a la que los árabes renombraron por Wadix el Guadix actual y también obispado venerable e importante seminario hoy sin seminaristas? Allí aprendió las primeras letras uno de los grandes impulsores del periodismo español: Juan Aparicio y maestro de tantos y tan buenos profesionales. ¿Don Juan era de Murtas? ¿De Castiñeiras? ¿De Trevelez, el pueblo más alto de toda la Iberia, buen jamón para pasarselo por el pico a los que abominan del jalufo, que será impuro el animal pero están buenos hasta los andares? ¿O de Lanjarón? Sobre las haldas de los escarpados montes que hacen pensar en las laderas de un nacimiento de chocolate.  Va a nacer el Niño y yo no tengo que llevarle. Pero voy pa Granada en busca de las nochebuenas del recuerdo que quedaron colgadas de las crestas penibéticas, verdadero lomo del mundo. Alto faro de la España Sagrada.
 ¿Cómo renunciar a nuestras creencias seculares y columpiarnos de las lianas de la apostasía? Granada es baluarte de mi fe. Por eso hoy Nochebuena de 2004 me pregunto si no vendrá de esa querida tierra que recuerda al paraíso terrenal  si no vendrá de Granada este dulce sentir. Es la llamada del Portal. Vamos pastores vamos.  No puedo menos de evocar aquí a don Juan con su cara de luna con su  mayestática verticalidad. Sin embargo, está a punto de nacer el niño y yo no tengo que llevarle. En mi ruta me cruzo con cuadrillas de gallegos que vuelven de segar y cohortes de cortadores de cabezas. El Amazonas está en Madrid. Todos los cortadores de cabezas han aterrizado en ésta en vuelo desde los Andes. El alcalde Gallardón les abrió la puerta. Ladrones y carteristas rumanos por todas partes. Cuatreros de automóviles que llegaron de allende el telón de acero. Vamos, pastores, llevemos requesón y miel al Portal de Internet huyendo de la barbarie. Allí el Amor yace reclinado entre pajas. Nos bendice desde el pesebre de una página Web.
Mas como soy perro chico y hombre despreciable ya no tengo quien me sueñe, ni me cose ni me lave. Tampoco tengo nadie que me publique a no ser el bueno de Navas. El furor uterino relincha en las esquinas entre los ollares de las yeguas del recuerdo que hembras al fin y al cabo se dedican a pisotear los cuadernos de las antiguas partituras en cuyos neumas antiguos se guardaban los secretos de los antiguos cantos. Ahora no valgo un chavico. Ya valdré más. Y tú no ates moscas por el rabo. Satanás, a ver si te callas. Pronto sonará el grito de vayamosle a enforzar.
En una ocasión le vimos llegar, la poderosa testa de patricio romano, la voz clara, el pensamiento jonsista y fundador, el aire cansado de bregar por los caminos de cabra de la política, y por arduas sendas  de la Alpujarra, con su cachava y su oronda humanidad a la redacción de SP que estaba instalado en el suburbio de los traperos, un garaje allá donde la barriada de Estrecho perdía su honesto nombre, en la calle de Santiago Cordero; fue todo uno quitarse el sombrero de felpa, enjugarse el rostro con un pañuelo de hierbas, y decir:


-Vengo de mi Penibética.
Detrás de este barrio trapero había unos descampados solemnes e intransitados del amor, un poco como el pícaro Cerro la Plata, lado norte, donde tusonas misericordiosas te echaban una firma y te hacían un favor a duro el cuarto de hora. Las putas y los periodistas y los curas preconciliares siempre vivíamos contiguo según la tradición del medievo. En residencias pared de por medio. Entonces las chicas eran de pago y no había tanta violencia de género. Ahora ya no. Ahora cada oveja con su pareja. El perfil de los tiempos es más recio. No está el manto de Magdalena para tafetanes, ni el verde para pitos, ni el alcacer para zampoñas. Solía decirse.
Escritor siempre de luto
Creo que fue Martínez Mena, un señor que siempre vestía de negro, por sus lutos constantes -se le había muerto la suegra y acababa de enterrar a su padre y a su madre- y que escribía unos cuentos y unas novelas que ahora se dejan leer con delectación melancólica, el que le trajo una gaseosa del bar del Tino y el escritor, el periodista, que había venido a ver qué hacía Rodrigo Royo con todos aquellos chicos con ganas de meter caña - una juventud venía pidiendo paso y Juan Aparicio era un chaval de 75 años- bebió con delectación toda una jícara. Sed de justicia social. Ansias de España que siempre acaba matando a sus profetas y dando la espalda a sus verdaderos hijos que depositan en ella su corazón. ¿Cómo aventar el polvo de nuestras perfidias iconoclastas y sacudirnos las alpargatas en el camino?


No es que don Juan hubiese hecho todo el itinerario desde la Sierra Nevada nativa per pedes Apostolorum sino que le había rendido su caminata desde el metro hasta aquel cuchitril entrañable y en aquellos tiempos con los ardores de julio mesenterio (entonces hacía mucho más calor en Madrid y los veranos eran veranos). Estaba jadeante y creo que Juan Santiso le hizo una foto y yo una de mis primeras interviús nada menos que a don Juan Aparicio una institución en las letras hispanas y sin embargo hombre sencillo el fundador del “Español” que no se cansó de repartir juego y trabajo abriendo tantas sendas y perspectivas a los que empezábamos. Era hombre que congregaba en vez de disgregar. Ya quedan pocos periodistas así con una sentido de corporativo amor al cuerpo. ¿Vendría de Granada aquel lejano sentir? Yo jamás la vi. Ha sido un poco mi condena, como dijo el poeta, de ser ciego en Granada. Pero de García Lorca no nos vamos a poner a hablar aquí. Me machacaron ese nombre desde niño sobre las orejas y tengo los tímpanos destrozados de tanto oírlo. Más tarde he llegado a descubrir que no es tan buen poeta como dijeron.  Que nos lo pudieron en los cuernos de la luna. Más que un escritor, dramaturgo bastante bueno que sobresalía del montón, era la bandera de un ajuste de cuentas. Cuando el Arte se confunde con la Política es como esa razón que cría monstruos. Estos odios nos conducirán de nuevo a los aguafuertes de Goya. Juan Aparicio fue en un mi vida como en la de otros muchos que empezamos mucho más significativo.
 El granadino perdonó mi bisoñez y mi nerviosismo y me dio uno de esos sabios consejos que se olvidan difícilmente:
-Mire, joven, el periodista es mitad tesón, mitad olfato y una quinta parte de mala leche. A la noticia hay que darles siempre la vuelta como a las tortillas. Siempre escriba un poco al refez y al desgaire y como quien no quiere la cosa. Creo que siempre tuve buen olfato pero me faltó la mala hostia. La candidez de paloma- ese creer en que to er mundo e güeno- creo que fue mi perdición. Pero no crean también poseo mis propios recursos y estoy vacunado contra esas miasmas. No soy un iluso.
Don Juan era accitano y se desmarcaba ya en aquellos tiempos por su buen decir y su elegante prosa cuajada de archipámpanos y de citas al quiebro. Nos enseñó a capear los cuernos del morlaco de la censura. Hoy ya no se escribe de esa manera y los censores hogaño comparados con los pastueños mansos de entonces son miuras astifinos que casi ni se pueden torear. ¿Qué fue de aquella vieja libertad? ¿De aquel compañerismo? Los profesionales de entonces se han convertido en amanuenses a sueldo del Gran Hermano. Es un señor en el curul potestativo sentado y no os dejará pasar ni una. Gobierna gracias a un invento muy suyo que es el terror y esparce el humo de la confusión para no dejar pistas. Si le cantas las verdades, dices que eres un instigador del odio, y esparcidor de la cizaña xenófoba. Hay temas que no se les puede ni tocar. Son sus comodines. ¡Ay de ti si le pisas su parva! Con los tontos hace gavilla y la ignorancia es su caldo de cultivo particular.
Miedo
 No se le ve. Hoy hay miedo. No existe apenas sentido del humor y en las redacciones había un perenne cachondeo. Frente al envaramiento actual eramos como más fraternos. Pocos pájaros hogaño quedan en los nidos de antaño.


 Se trata de explicar el mundo de una forma demasiada simple y escueta a lo norteamericano cuando la vida tiene tantos recovecos y es tan compleja. Siempre me ha aburrido ese estilo anglosajón. Por ejemplo, el NYT sin el que no podía vivir mi admirado Manolo Blanco Tobío- tenía que tener un ejemplar de ese diario junto a la taza de su desayuno- es de un estilo ramplón y pedestre. Estilo periodístico convertido en prosa curial. Con las galeradas de la mentira se hacen pajaritas de papel y galernas que se transforman en tempestades en lejanos puntos. Hay que vender armas. Muñir revoluciones.
Lo objetivo nos esclaviza. Lo subjetivo nos hará libres. Yo prefiero el candor de las parábolas evangélicas a lo abstruso del pensamiento de Kundera. Y candorosa y evangélica es aquella Penibética que traía don Juan en su semblante paternalista. No se quitaba la camisa vieja pero la de don Juan no era azul sino negra.
 Cuando yo le conocí ya iba camino de la edad provecta pero seguía conservando aquella voz clara que parecía brotar de los manantiales de Lanjarón y era tan cristalina como su pensamiento. ¿Vendrá de Granada este dulce sentir? Cerca de la puerta de Elvira estuvo el hontanar de nuestra civilización.
Otros aseveran que la piedra fundacional, la roca del nuevo Israel sobre las raíces de  la cepa ibera fue colocada en Avila cerca de Mingorría por el obispo san Segundo que fuera discípulo de san Pablo. Nos cuadran nombres vascos. ¿Toda España fue Vasconia en la remota antigüedad o fue la cosa al revés? ¿Vendrá de Granada este lejano sentir? Yo jamás la vi.
Al volver a Granada no nos bajamos, por tanto, al moro sino al cristiano. Al conquistar esta plaza los Reyes Católicos después de 777 años recuperaron el talante de nuestros ancestros. Una forma de ser. Es el espíritu ibero que cabalga entre la niebla de los años perdidos desde la Puerta de Elvira hasta la de Bibarrambla.
Y allí habló un alfaquí de barba florida y cana. Me vienen pujos del romancero al evocar aquellos versos que yo escribí recorriendo los claustros de Oxford.  Iliberri con su poder evocativo forma parte de la España sagrada. Volver a Granada por tanto significaba algo más que la letra de una canción de Miguel Ríos que nosotros empezamos a canturrear desde el corazón. Todo es como un gran popurrí, una bella jarcha a ese laberinto español, esa empanada mental que llevamos dentro. Al que amamos y al que ay también maldecimos pues lo desconocemos. En el pináculo del Mulhacén se encuentra nuestra aula mater. Montañas nevadas, banderas al viento sí, y una ilusión en el pecho. Soy cristiano y no me arrepiento de proclamar esta fe vieja. Lo sé. I am the odd man out pero siempre me gusto ir contra corriente.
El adopcionismo y los Beatos


Conviene tener presente que Granada es incluso anterior al catolicismo romano y a los canónes puesto que la fe en Cristo llegó a España por el sur, no por el norte y lo trajeron patriarcas bizantinos y los varones apostólicos estrictamente judíos. De ahí esa tendencia que tuvo esta religión entre nosotros a la herejía (Prisciliano, los donatistas, los arrianos, el adopcionismo típicamente hispano) pero ya lo decía san Pablo: “Opportet haeresses esse”. Sin herejías no vamos a ningún lado. Del alma contestataria  de España surgieron muchos gigantes. Iliberri, nombre vascongado, quiere decir libre y de accitanos y de libertarios aquí todos tenemos algo. Nos derrochó la noche y somos hijos del sol.  Córdoba áurea y senequista que nada tiene que ver con esos licurgos y zoilos, perros de muchos collares, que se amariconan y sodomizan entre sí, cálamo currente, chorreando sangre y lefa, no me habléis de cuestiones tan aljamiadas. Yo pienso en san Leandro y en san Eulogio y por supuesto en la sangre virgen de Pelayito de Tuy, el hijo de aquel obispo que no quiso renegar. Profanaron su cuerpo. Le hicieron cuartos y lo arrojaron al Guadalquivir.  Crudérrimos califas a los que ahora les dan bombo y pasan de tolerantes. ¡Qué va! Son cosas del nuevo talento y el talante. ¿Quién no teme al Bambi feroz? Manguemos de nuevo los astiles y paguemos al ulema su soldada. Tengamos apresto el mangual, por si acaso.
Hubo una época de oro en la historia de la iglesia, la de los mártires. En aquel tiempo los perfectos de media cristiandad miraban a esta ciudad como puerta del cielo y hacia ella se acercaban peregrinando a tierra de moros en busca del martirio seguro. Esa creencia, una constante en la alta y baja edad media, llega hasta los años de Teresa de Ahumada. Ella se escapó del hogar en compañía de su hermano  Rodrigo a tierra de moros. Iban buscando la rueda de Santa Catalina con sus cangilones de oro que portan los ángeles y en cuyos giros y evoluciones de convólvulo abren la puerta del paraíso. ¡Qué envidia me dan! Hoy ya nadie quiere derramar la sangre por el Salvador. El cielo de Andalucía está empedrado de cornelinas. Todas las gemas del cielo brillan con luz propia. Son los cuerpos de los mártires que rutilan transformados en luceros.
Han colocado cipos en la Ruta de la Plata la que nos conducirá a Iliberis por las strata con sus puentes, sus piedras cinerarias, los templos y edículos del camino con el óbolo a los dioses, los pozos de mi sed, el polvo de las cunetas cubriendo las cáligas y crépidas de los legionarios romanos. Curiosamente los “ferentarios” o fuerzas de choque de estas divisiones no hicieron la guerra con bota sino en alpargatas. Detrás de sus estandartes caminamos. La cohorte avanza detrás de los équites de Germania. En los macutos de estos mílites que provenían de Dacia y de Constantinopla vino la cruz de Cristo.


Fueron encontrados anillos signatarios de los centuriones en los que se esculpía el “ixthios” o pez eucarístico. Pero también las excavaciones atestiguan que el proceso de romanización y de cristianización fue lento. La moneda en el interior de algunas calaveras confirma la creencia de que Roma enterraba a sus difuntos metiendo una moneda al muerto entre los dientes para pagar la soldada al barquero que nos pasará a la otro orilla, esto es, a Queronte.  Y a los pies de la sepultura queda siempre un ánfora sepulcral, alguna figurilla de Baco con un odre de vino a mano, las efigies de Venus, algún sátiro. Incierto más allá, pero Roma creía en la vida después de la muerte a través del amor a sus difuntos. El Lacio sentía henchirsele el corazón de vida eterna. Construía siempre no de cara a la galería como algunos arquitectos pelanas sino pensando en la eternidad. Ciertamente, es cosa de admirar esta “cupiditas aedificandi” de los “structores” de Roma.
Prédicas
 Eso hizo más fácil las prédicas en España de San Pablo y de los Varones Apostólicos. La taxonomía evángélica fue calando poco a poco. Proceso de ósmosis ¿Vendrá de Granada este lejano sentir? Soy cristiano pero esta fe no presupone a mi fe contra las deidades antiguas de mi tierra ancestral. Antes bien, las complementa. Creencias y supersticiones las arrastro, pues, como todo español, en la masa de mi sangre.
Hay lugares mágicos, centros que salvan y ciudades como Granada donde uno se encuentra bien. Además reconquistarla costó mucha sangre. Pingan de las almenas y matacanes los estandartes del valor. Y yo necesito mis tégulas, mis idolillos y mis rosarios para ir tirando. Me parece una aberración la idiosincrasia de un Dios a palo seco en las alturas que te habla desde una nube o desde una zarza incandescente.  Estos dioses míos, mis santos del día - los españoles tendríamos que canonizar a ese santo y sabio abad que fue fray Justo Pérez de Urbel que nos regaló con sus menologios, sus leyendas áureas, y que cada día tenga su patrono, no dejen, cuando me vaya, de pagar el gallo que le debo a Esculapio ni de ponerle perejil a san Pancracio para que nos toque la lotería- que me libran de capillas sin altares y días a palo seco. Aquí no somos jansenistas. Llevamos mucho cascajo romano metidas en las sandalias, como chinas en el zapato. Somos masoquistas hechos del barro. Nada humano me es ajeno y de vez en cuando es necesario que haya herejes. Los desvíos ayudan a encontrar de nuevo el camino. La lectura de las epístolas de san Pablo no me harán apostatar como a Lutero sino que me conducen a Granada. Opportet haereses esse. Conviene que haya herejías pero no me den telepredicadores norteamericanos que es lo que más aborrezco en este mundo. Que alguien alce el gallo y lleve la contraria. Un mundo monocorde es muy aburrido. La historia de la Iglesia no es pensamiento único. Esa es una de las mayores grandezas. Los monolitos me asustan. Cosas de un solo bloque como la piedra de la Kaaba son profanaciones dogmáticas de la solemne libertad.


Nos gusta construir casas y afirmar esquinas. Ese legado romano pervive también en la raza o si no fijense en que ahora aquí y ahora todo está montado sobre este andamiaje de ladrillos y adobes. Edificadores somos piedra a piedra de la casa del señor. Cristo es el gran aparejador. Queremos se conserven las diócesis de la Penibética, la Tarraconense y la Lusitana y que no vuelvan las coras (división territorial muzlamita). Nos llamarán rumíes[1], nos llevarán a las hijas al harén, retajarán nuestros cuerpos pero nunca nuestras almas. Esta es la historia de una vieja lucha con improntas en la historia de recuerdos trágicos. ¿Por qué volver de nuevo a empezar? Murallas de Paparanda, guaridas de libertad, lejos estáis de mí. Lo primero que hicieron los conquistadores tras Guadalete fue cambiar los nombres de las calles y cambiar las toponimias. Iliberis se convirtió en Elvira y más tarde en Medina Hadira. Granada. Poco a poco se fue degradando por estadios: urbs, civitas, populus, mansio a orillas del Darro y el Genil. En el Sacromonte se encuentran las cenizas de nuestros santos. De los que dieron testimonio. Hay citas de esto en el códice Ihata escurialense que incluyen los nombres de los primeros obispos de Iliberis después de san Cecilio del que se dice que era ciego y que curó su ceguera cuando Cristo le impuso las manos. Pero ya les iré contando más cosas de este reino apasionante.  Basta por hoy. Acepten sinceramente esta carta de Navidad de quien todo el empeño, el mejor talante, les desea parabienes en la nochebuena y unas Felices Pascuas. Seguiremos con el tema otro día.

   Los orígenes del cristianismo en España II
CÓRDOBA LA MÁRTIR Y LA SULTANA. EL CORÁN NO PROHÍBE MATAR.
Antonio Parra

  
Los episcopologios de Iliberri e Hispalis atestiguan que san Cecilio fue la primer mitra de esta sede, fundada supuestamente por el propio san Pablo. Una leyenda muy bonita cuenta que éste era un mudo que siguió los pasos del Señor cuando predicaba por los caminos de Galilea. Jesús le curó de su enfermedad en uno de sus muchos milagros, lo mismo que su hermano Tesifón, otro de los varones apostólicos, que era ciego. A ambos les ordenó sus discípulos en la segunda leva de los 72 que hablan los Hechos y acompañaron a Santiago en su primer viaje a Hispania donde estaba Iliberis, la ciudad sagrada por excelencia de los iberos.


Allí consiguieron la renuncia de sus moradores a los ídolos. El Códice Emilianense del Escorial cita como sucesores en el obispado de Cecilio a Gaponio, Batonio, Ascanio, Leubesindo, Eucario, Aganio, Trectemundo, Arginamdonio.
Todos estos nombres cubren esa larga azeuxis o hiato cronológico de los primeros siglos del cristianismo que median entre el siglo segundo y el octavo. Iliberris tuvo fuertes relaciones con la silla de Gerona y la de Tarragona, así como con Toledo e Hispalis. La historia tuvo sus días y sus fueros y en este tiempo todo está bastante confuso. Las sedes episcopales eran independientes o iglesias autocefalas. La primacía no la ostentaba Roma sino Bizancio y los patriarcados de Antioquía y Alejandría. Los concilios para ajustar las normas de la fe y la conducta eran frecuentes y a uno de ellos, el de Nicea, Hispalis envió al presbítero Osio, un poeta. Una composición suya se adoptó como Símbolo de nuestra religión y es el Credo que los cristianos después de casi diecisiete siglos.
Nuestra religión se abrió paso en medio de grandes debates. Aquí el arrianismo por ejemplo caló hondo y picó alto pero Isidoro se convierte en campeón de la ortodoxia con sus “Etimologías”. Eulogio de Córdoba y san Leandro cierran filas entorno a él. Una reflexión sobre las ponencias en los diferentes concilios de Toledo, Tarragona, Sevilla y Zaragoza, Sevilla y Elvira, en uno de los cuales se adoptó la norma del celibato para los clérigos nos da la clave de por qué hubo aquí tantísimo debate. Es bueno que surjan herejías y aquí a los españoles de la España Sagrada nos gustó siempre discutir pero llegó el Bambi Feroz y se acabó la tertulia. Pasa siempre. Los dulces trenos y las bellas palabras del coloquio concluyen bajo la cimitarra de Almanzor o el mangual de don Pelayo. La letra con sangre entra. No nos engañemos. No hay más cáscaras. No vine a traer la paz sino la guerra.
Tengo que luchar en este día a día de la vulgaridad contra muchas simplezas y puerilidades. El personal se descuelga con salidas de pata de banco. Para consolarme vuelvo a la Vida de los Santos. A san Leucesquinto tomemos por caso. Fue un diácono que fue martirizado en Anfitrio, la antigua Hita, en tiempos del emperador Domiciano. A este testigo de la fe se le cita en los anales del concilio de Elvira el año 305. Era costumbre en la ortodoxia. Y de ello habla el griego Kazankakis. La hueste cristiana cuando el turco llegó de Anatolia iba de un lado para otro con las reliquias de sus santos a cuestas.
Córdoba y el símbolo de la fe


¡Viva Osio, columna y sostén de la iglesia! Otro santo importante entre los mozárabes que redactó la profesión o “confessio” nicena para llamar herejes a los arrianos que no creían en la Santa Trinidad. Atanasio lo defiende pero - lo que son las cosas- dicen que a última hora, llamado por el emperador Constancio a Milán, bandeó y se hizo amigo de los que combatía, los obispos Ursacio y Valente. Por ello la iglesia latina no llegó a canonizarlo aunque de Osio habla primores san Atanasio. El menologio griego nos dice: “et Osius obiit in exilio”. El cordobés nunca regresaría a Córdoba desde su destierro de Simio.
 Le sucedió en la sede iliberitana Gregorio el Bético patrono de la ciudad de Granada y que debió de nacer hacia el año 300. Fue un tiempo de grandes disputas teológicas, este de la azeuxis, del gran hiato en los anales eclesiásticos y ahí tenemos al antipapa Ursicino combatiendo al papa san Dámaso. Y hay quien nos dice, pues las crónicas son muy oscuras, que este Gregorio se contaminó de arrianismo pero que una vez se le salió la lengua de su sitio, pero se le apareció la Virgen y tocandole la garganta con su manto volvió a recuperar las cuerdas locales y se hizo católico.
Se le cita en unas cartas que escribió a Potamio ob. de Lisboa. La esposa del emperador Teodosio le encarga que escriba un Tratado sobre la Trinidad que le hace ser blanco de malquerencia y persecución por parte de la arriana secta a la que combate con toda esa furia de los conversos. Puede que fuera un hombre de temperamento agresivo y extremoso, imbuido de un cierto catharismo o anhelo de perfección. Mala cosa. Cuando en la iglesia se habla de una vuelta a los principios, a la pureza de la fe, hay que echarse a temblar. Pronto rodarán cabezas y correrán ríos de sangre Hay en el anhelo místico una cierta inhumanidad y esto va con las predicas de Cristo que quiso encarnarse en la textura de nuestra piel, hecha del barro. Hay un rescripto de Teodosio en que se cita a este obispo que predicó el regreso a los orígenes y, desengañado de las cosas del mundo, predicó la huida al desierto, como tantos y tantos santos mozárabes, patronos de nuestras villas: san Frutos, santa Casilda, san Valero el Ventolera, san Eulogio y otros muchos bienaventurados locales de procedencia oscura en cuyas hagiografías la realidad se mezcla con el símbolo. Pero a mí que no me vengan con historias. Estas dulces mentiras o medias verdades se nos convierten en verdades enteras que nos ayudan a vivir y a ir tirando. La Virgen de mi pueblo es más guapa que ninguna y tuvo el desparpajo de decirla a la del Pilar que si tú eres aragonesa, yo soy segoviana y con sal. ¡Anda!


Pusiste, Señor, miel hiblea en los labios del salmista y con sus palabras te cantamos. No interrumpan los coros el suave concento de la belleza. Y si la miel la buscaban los emperadores en Sicilia o Hiblea la sal la portaban de España a Roma aquellas naves onerarias en los que se pagó el pasaje a los apóstoles y predicadores, hemos de estarles muy agradecidos de por vida. Nos enseñaron el Evangelio. A leer y a escribir.  Gracias a ellos fuimos tirando hasta los tiempos de Juliano el apóstata. Va de traidores.  Porque todos los traidores se llaman así pues fue un conde Julián que entrando en tramas con un obispo libelático y judaizante, un tal Oppas, quienes llamaron a Tarik y su hueste en una tenida que hubieron con los de la sinagoga de Gibraltar. Y desde entonces para acá lo de Gibraltar trajo cola. Es todo un símbolo para blandir contra nosotros que agitan las aguas negras del río del odio a la cristiandad.
Acci fue la madre de las siete sillas apostólicas. Ya decía yo que en don Juan Aparicio cuando vino a vernos a la paridera en el que tenía su redacción el primer periódico para el que trabajé tenía algo. Fue la sede primada en el mundo visigótico. Uno de sus templos levantado sobre un ara romana es uno de los más antiguos del país. La mandó hacer  la reina Gudiluva esposa de Witerico en honor de san Esteban Protomártir.  Corría el año 607. En los sermones, homilías y comentarios que escribió en su España Sagrada en 1173 se manejan todos estos datos.
Más obispos mozárabes: Aganio, Argibandonio, Alan, Ceterio, Trectemundo. Este último es significado porque era amigo de Oppas y en su pontificado en los tiempos de Witiza el reino godo va a convertirse en campo de Agramante de una invasión africana en la que hay que darlo todo por perdido. Parece ser que Trectemundo ofreció una resistencia contumaz al invasor y tuvo en su obispo un verdadero defensor de la fe y caudillo. Predicó contra la glotonería, el lujo desmedido y la insolidaridad de los condes que vivían en la molicie y despreciando a los pobres entablaban pactos y consensos con el invasor sarraceno. Este obispo de Iliberris o Elvira es una voz solitaria que se alza contra el invasor. La relajación de las costumbres ocasionó que la gente no tuviera conciencia y que se hicieran encubridores y cómplices de los moros. Éstos utilizaron una táctica desde el principio que fue entrar en tratos con los judíos que se infiltran como quinta columna en el seno de las parroquias. Allí alcanzan grados eclesiásticos y a algunos les ordenan obispos. Desde su sede e imbuidos de autoridad mandan acatar las órdenes del sultán y de rendirle pleitesía.


A cambio los muslimes, en un primer estadio, y merced a estos “infiltrados” y sus corruptelas, alegan respetar la libertad de cultos mientras los cristianos les paguen pechas. Más tarde, poco a poco vendrá la persecución, se cerrarán los templos, y se los declarará fuera de ley y de la jurisdicción y la cora. Se les denominará perros, sus posesiones requisadas y sus mujeres tomadas por esclavas. Esa fue la pauta. Primero caballos de Troya que salen del buche de cartón y se deshacen en elogios y falsas promesas de respeto a las libertades hasta que venga la tiranía. Por lo demás, la simbiosis del hebreo con el sarraceno no deja de ser axiomática y misteriosa. Entre ambas comunidades las cañas se volverán lanzas y contra los pobres judíos arreciará el hostigamiento.
Así fue la ocupación
Una época dorada de armonía a la que sigue otra de recelo y de franco rechazo. Parece su sino. Siempre se acogieron bajo el amparo del califa marroquí o del sultán otomano pero el judío sin el cristianismo nunca podrá vivir. Es un poco su razón de ser y de esa manera los pactos se vuelven contra sí. De modo que la cosa tiene todas las trazas de una verdadera maldición bíblica. Ahora esos enjuagues que todos teníamos olvidados han sido gurguciados o escupidos de la boca del buitre maligno que ha vuelto novedosas las guerras de religión. Es un odio de siglos el que está sobre la mesa en ese afán de su soberbia que les obliga a demostrar que siempre llevan razón. ¿Por qué esa manía de probarse a sí mismo? ¿No nacerá de un sentimiento de culpa o de un estrato subyacente de inseguridad? Pegarán fuego a este planeta para explicar a las generaciones venideras que ellos llevaban razón, que portan en la frente el signo de los elegidos. Este orgullo- atención- tan insensato como temerario puede conducirnos al apocalipsis. El infierno está empedrado de buenas intenciones.
La ocupación de España fue cosa de pocos meses. Los bereberes africanos entraron a viña vendimiada con la catolicidad desavenida y confundida. Es posible que al principio hubiera cierto eclecticismo del agareno sojuzgador pero a la larga  impusieron su fe al filo de la espada. No tardaría en producirse esa reacción. Hubo un clero sano, no corrompido por los dineros del tropel hebreo ni por el miedo a proclamar su testimonio en Nuestro señor Jesucristo, que se adelantaban a los invasores ocupando puestos claves en la municipalidad de las ciudades a punto de ser entregadas o “liberadas”, que huyeron a las montañas de Asturias con las cenizas de sus santos en las urnas cinerarias y los libros sagrados. A Ceterio y a Sinderedo de Mérida, queda constancia en la Emilianense y de ellos también el moro Abetaric [por todas las trazas un aljamiado godo que se convirtió al Islam]  que, reacios a sancionar los pactos de su obispo, Octogerio, con los muslimes del cadí Tarik, emprendieron la ruta del norte. Abetaric escribió una Crónica de la Destrucción de España. En todas las coras o territorio ocupado las jarchas o contribución habían de ser pagadas. Las cargas fiduciarias fueron aumentando a medida que el califato aumentó la presión hasta convertirse en algo denigrante como pudo ser el tributo de las Cien Doncellas, así como la chiza o tasa de capitación.


Un tal Fandino traicionó a Witiza y el conde Teodomiro selló con el Moro Muza un acuerdo de amistad abrazando la religión mahometana. El nombre de este caudillo tornadizo anduvo después metido en las revueltas de Ali Hakem, que encabezó una revuelta contra el califato. Se dice que estos mozárabes de oculto seguían practicando la fe. A medida que aumentó la presión hacia el norte, el Islam, más seguro de sí mismo, empezó a estrechar el cerco y a ceñir más el dominio sobre los cristianos. Cataluña se rindió y la morisma llegó hasta Carcasonas. Y al escribir esto, percibo los ecos de Carlos Martel y de la Chançon de Roland. Hermosas canciones épicas que nadie canta ya. El pueblo no quiere saber. En un gesto suicida o en un mecanismo de defensa reflejo acepta lo que le digan.
Asturias y Galicia, firmes
Únicamente Asturias y Galicia no sucumbieron a esta actitud de derrotismo generalizado que se apoderó del ánimo de los habitantes de la península ibérica ante el empuje de las algaradas. Milagrosamente, tras los montes de León se conservaron algunos monasterios herederos de la tradición de la Tebaida del Bierzo y uno de ellos fue el de Liébana. Los monjes siguieron entregados a las discusiones de teología abrazando por ejemplo algunos errores como es el adopcionismo típicamente mozárabe, creencia según la cual Cristo no era sino hijo adoptado del Padre. Contra esta secta escribió el monje anónimo de Liébana que estaba en contacto con otros monasterios carolingios y la importantísima escuela de York escribió sus beatos. Son comentarios al Libro del Apocalipsis con pinturas miniadas que revelan la creencia de que el terror muslímico anticipaba el fin del mundo. Se conservan algunas cartas del presbítero Milenio contra los errores arabizantes y judaizantes que debieron ser legión en las iglesias cristianas sometidas a la férula del islam. Pero hay todavía jusrisperitos, astrónomos y calendaristas que se entretienen escribiendo sobre la fecha de la celebración de la Pascua. La iglesia se ahogaba en cismas y lentamente las bellas iglesias mozárabes fueron siendo cerradas. De Toledo para abajo no quedó ni una de estas construcciones sacras. El moro acabó con todas las aras. Serían derruidas por el furor iconoclasta de los almohades que no eran precisamente un modelo de tolerancia, en contra de lo que están escribiendo por estas fechas don algunos cronistas cuyos apógrafos son piedra de escándalo. No todos podemos vivir en la plaza pero en lo que nos quede de resuello seguiremos defendiendo la verdad y la justicia. Yo no vendo mi pluma a nadie ni me hago de pencas. Muchos confunden el ejercicio del periodismo, de la historia y de la literatura con la propaganda. Nosotros nunca. Por eso nos diferenciamos de los gusanos “goebbelsianos”, jeques, intereses de grupo, logias. No fui nunca un hombre de capilla. Ni hacemos a pelo y a pluma. Con su plan se lo coman y que su dios les valga.


Yo que no pertenezco a ningún pesebre proclamo estas verdades de puño. Soy la voz de mi conciencia y el eco de esa España Independiente, el grito de Juan Español que sabe e intuye pero al que desde arriba siempre se le ha mantenido a oscuras y a blanca. No es recomendable la manipulación de los anales patrios porque más pronto o más tarde tendrá que saltar la luz.
Otro de los grandes traumas religiosos, amén del adopcionismo y del arrianismo de los monarcas visigodos, fueron el nestorianismo introducido por un presbítero egipcio en el que se inspiró Mahoma y el pelagianismo galaico que negaba el pecado de Adán. Las cartas del papa Adriano condenan a todos estos heresiarcas. Elipando el adopcionista era obispo de Toledo. Pero la oveja negra del grupo será un tal Samuel, lacra del catolicismo mozárabe, el cual publica un rescripto ordenando la sumisión del clero cristiano y la designación prelaticia al califato. Este servilismo y el escándalo de que con Sansón y otros de su calaña estuvieran vendidos a los musulmanes obligó a muchos fieles a desear la palma del martirio. O bien emprender la ruta del norte. Las crónicas refieren que este Sansón fue ungido prelado en la iglesia de San Acisclo de Córdoba pero a la liturgia no acudió nadie.

Apocrisiario
Con él empieza una lista de obispos mercenarios y simoníacos, aspecto de corderos disfrazados de lobos rapaces y malos pastores que influyeron en la desbandada de la grey. Ejemplo claro de esta saga era Sansón del que se dijo que a pesar de ser hombre dominado por todos los vicios alcanzó la mitra de Elvira. Tenía un harén, negaba la resurrección de la carne y en uno de los pocos casos de nepotismo ordenó de clérigo a su hijo Hostigo. Este personaje se rapó la cabeza como los mahometanos y un Viernes Santo en San Acisclo abjuró públicamente de la religión de Jesús abrazando la del Profeta. Murió en 864 después de haber perseguido con furia a sus correligionarios. Sansón pessimus fuit qui sub praetextu episcopi eliberritani Ecclesiam suam diuturno tempore inmundissime pressit[2]. Fue sucedido por Reculfo de Cabra, Beato de Écija y Nefridio que asistió a un concilio en Córdoba  cuyas actas se conservan en la Catedral de León. Todas sus mitras fueron libeláticas, esto es: para conservar la vida se avinieron en obediencia a los dictámenes coránicos. En capítulo aparte, más adelante estudiaremos este fenómeno que es singular veta atávica de la mozarabía, tan contumaz como independiente del criterio romano, y más en sintonía con la iglesia griega.


El más interesante de esta lista creo que es Recemundo con cuya mención termina  la Emilianense haciendo una recopilación de las tres sedes más importantes en aquel entonces. La hispalense, toledana e iliberritana. Este obispo cordobés vasallo del califa Abderramán III figura en la Crónica carolingia de la vida de san Juan de Goertz c. 966. Fue un apocrisiario a la manera bizantina. Presidió la legación diplomática del califato a la corte del emperador Otón el Grande. De él se ha escrito bastante y creo que es el protagonista   de una excelente novela histórica que firma José Tomás y que mantiene un gran interés en la actualidad.
Debía de ser un hebreo [lo que casa con la idea antes expresada de utilizar los musulmanes al judío en su labor de zapa de la cristiandad] convertido a la carrera a la religión del Crucificado e investido de la dignidad episcopal. Su nombre entre los historiadores árabes salta Rabí ibn Said. Se le confirió el encargo de ir a parlamentar con Otón porque el emperador estaba enfurecido por la sencilla razón de que los moros habían tomado Frejus (Fraxinetum)[3]en el corazón de Las Galias. Don Recemundo o Rabí ben Said fue elegido para la misión junto con otro clérigo cordobés que sabía latín.
El anillo de oro
Los legados embarcan sus acémilas y se dirigen a Aquisgrán. En dos semanas de buen andar estaban allí pero la audiencia tardó en serles conseguida dos años, tiempo que aprovechó el obispo mozárabe en consultar los manuscritos de algunos manuscritos guardados en los conventos adyacentes y circundantes de la ciudad alemana, el “anillo de oro”. Los emperadores germánicos tucvieron por costumbre establecer una especie de glacis en rededor de sus cortes, una especie de monasterios estratégicos donde los monjes se aplicaran al estudio y al rezo por los vivos y los difuntos y en caso de ataque que tales edificios sirvieran de baluarte de su protección personal. Así era la Córdoba precalifal copiando a Bizancio. Los zares rusos adoptan asimismo esta tradición. Moscú estaba protegida por una “anillo de oro” de populosos monasterios y recintos conventuales.
No se sabe del resultado de esta misión diplomática en la que se intercambiaron regalos. Sin embargo, Abderramán III, que era un político muy astuto, en represalia ante esta demora de dos años va a tener a los enviados carolingios, que le devolvieron visita, nueve años esperando a las puertas de Medina Azahara. Se encargó de la misma al abad Adalberto dec rito latino que vino acompañado por  dos monjes, Anselmo y Guido, a la ciudad de los califas.


De Recemundo no se volvió a saber más. Parece ser que fue trasladado a Iliberris despues de haber conocido el boato de la pompa de la corte de Otón y de ser agasajado por el obispo de Metz quien le consiguió una entrevista con el emperador en Frankfort. Sabemos de su presencia allí gracias a los renglones del Anónimo Arnulfense que trata de narrar los episodios de este comisionado entre las dos ciudades más importantes de Europa en el siglo X. El relato está truncado debido a la muerte del autor. Dice que Recemundo era un hombre bien situado pues llevaba todos los negocios de la cancillería de Abderramán III, del que dice que era hombre veleidoso y vengativo. Y, lo más importante, de este judío políglota investido de la dignidad episcopal es que inicia prácticamente la Escuela de Traductores de Toledo.
En Córdoba empezó a funcionar una escuela de traductores de griego y de hebreo hacia el año 950, esto es 31 antes del fallecimiento de Abderramán III, que vierte al árabe las obras más importantes de la antigüedad. En ella trabajaron el monje Nicolás y un judío por nombre Hasadeus o Hasday. Estaba emplazada en el palacio real de Medina Azahara. A pesar del odio hacia los rumíes esta época parece ser que fue un oasis de tolerancia dentro de lo que cabe. Tampoco hay que exagerar pero se permitió el viaje de Rabí ben Zaid o Recemundo hasta Jerusalén de donde se trajo  una pila bautismal de “oro obrizo”.
Simonet lo cita con harta frecuencia en su Historia de los mozárabes en España. Es un caso aislado en la inmensa lista de perseguidos y mártires a manos de los muslimes. Su nombre irá siempre adhibido a las excepciones de los contemporizadores y de los que se libraron del tormento y de la espada. Supo nadar y guardar la ropa. Era judío, claro está.
En general, para entender cómo fue posible que se conservara el cristianismo en medio de unas condiciones tan adversas hay que recurrir a anagógicas explicaciones milagrosas más que cifrarla en la tolerancia de alfaquíes y cadíes. La condescendencia proverbial sarracena de la cual se habla en estos tiempos de integración cultural, mestizaje, globalización y puente entre las culturas es un tópico, amen de un atentado a la verdad histórica. O fue una condescendencia interesada, ya que los cristianos superaban en número a los invasores, todo lo contrario de lo que ocurre ahora, cuando son más y Marruecos está metiendo gente en la península a través de la operación “Tucking in” que cuenta con el beneplácito del Departamento de Estado, de doña Gondoleza Rice y de don Colín, el heraldo de la cultura del melting pot y del poder de los negros. En su juventud no en vano fue discípulo de Malcon X.


. Teniendo por asumido que el islam allí donde llega se impone por la espada la comunidad hispanorromana acató sus decisiones siguiendo el precepto evangélico de someterse a la voluntad del Cesar si no contraviene los mandamientos de la ley de Dios.
Clavígero
La mozarabía siguió escribiendo y rezando en latín. El siglo X cordobés con el recrudecimiento de las persecuciones fue un reverdecer de los grandes capítulos del martirologio cristiano. Citemos sólo algunos nombres que vienen inscritos con letras de oro en el Menologio de Usuardo: Adulfo, Iván, Clavígero, Perfecto, Pelagio de Córdoba niño de corta edad, Emeterio, Celedonio y otros muchos y el culto siguió en algunas iglesias como la de san Acisclo o el monasterio de Peñamelaria. En medio de tan grandes tribulaciones como las de Haliken II algunos eclesiásticos tuvieron tiempo para dedicarse a la astronomía de autor anónimo cuyo apógrafo o copia del texto La división de los tiempos y la higiene de los cuerpos se conserva. Y en las iglesias que no fueron cerradas se seguía celebrando una liturgia al modo cordobés con canon especial en que se hace mención de los santos locales y misas de motu propio. Los breviarios iliberitanos, de acuerdo con los cronicones que recoge el P. Flórez en su España Sagrada, también tuvieron motu propio.


Es importante en esta primera etapa del cristianismo el culto a las reliquias que los hispanorromanos andaluces copian de los griegos lo mismo que la costumbre de Bizancio de enviar apocrisiarios o legaciones a todas las cortes del mundo. En ese sentido el cristianismo inventaría la diplomacia. En Granada se rezaba a san Melitón y san Septentrión, a Restituto, Dextro y Castorio cuyas cenizas se guardaban en el Sacromonte. san Rogelio y san Leovigildo derramaron su sangre en tiempos de Abderramán II. El caso de Prefecto, diácono de la parroquia de  san Acisclo, es singular. Fue acusado de blasfemo por el cadí. Negó por respetos humanos y blandeó ante el juez. A pesar de todo fue colocado en el tormento y condenado a muerte. En sus últimos instantes recuperó la fuerza y confesó su fe y esperanza en el Dios verdadero. Por un misterioso don de profecía que le asaltó en el mismo patíbulo predijo la muerte de uno de los ministros de Al Nassar, un eunuco hijo de una cristiana. Efectivamente, cumplido el plazo anunciado por el mártir, el día de Ramadán del año 850 murió de forma violenta. El cristianismo se sustenta en el milagro y milagroso fue ver aquella floración de mártires que dio Córdoba a la Iglesia Universal. Acudían de todas partes de España y del extranjero a la ciudad  en busca de un pasaporte a la gloria. Confesar a Cristo con su propia sangre les abría las puertas del cielo, precisamente desde la cuna de la iglesia mozárabe. Como san Jorge que cruzó todo el África del norte en busca de la palma del martirio. O Félix y Liliosa, Aurelio y Sabigotona, un matrimonio que procedía de la Tarraconense. O san Leovigildo de Iliberri. Aquellos sí que fueron los verdaderos atletas de nuestra fe. Esta forma de muerte bajo el hacha del virolero suponía una auténtica cancelación de la culpa.
A los cristianos se les ahogaba a tributos (la presión fiscal es una de las características de los jeques árabes amantes del lujo que no sienten escrúpulos de mantener al pueblo en la miseria mientras ellos viven en grandes palacios) y se les perseguía en lo religioso. Además fomentaban la delación y el espionaje entre los autóctonos por medio de los exceptores. Estos sujetos eran temibles. Se trataba de cristianos que vendidos al sultán compraban su vida los malsines dando el chivatazo a los árabes. Esta táctica fue muy predilecta de los otomanos en los Balcanes. No pasemos por alto que la palabra “espía” o spahe proviene del idioma turco. Los insultos y los ataques eran continuos. Por ejemplo, el sonido de las campanas les molestaba tanto a los hijos de Agar que cuando oían redoblar se volvían furiosos y atacaban las iglesias con palos y con palos y con piedras y hasta las pegaban fuego. Es el testimonio de san Eulogio.
Pareja de eunucos que alcanza la palma de la victoria y fueron santos
La historia de san Rogelio y de san Servideo, dos monjes eunucos del monasterio de Parapanda, vico a orillas del Albaicín, que firmaron un pacto de amor para verse en la Gloria, es una de las historias o capítulos más hermosos de la Leyenda áurea. Un buen día estos dos jóvenes que se aceptaron su castración por amor al Salvador optaron por dejar su retiro y llegarse a Córdoba en cuyo aduar en plena oración de la tarde empezaron a predicar y a decir pestes contra Mahoma. Los alguaciles les echaron mano y después de burlarse de ellos llamándolos maricones  los degollaron y arrojaron sus cuerpos descuartizados al Guadalquivir.
Como es sabido, la homosexualidad entre los mahometanos no está penalizada y el Corán que es un Código religioso de placeres sensuales la acepta. En los harenes califatos el amor de los efebos era un capítulo muy importante.  Eunucos y huríes estaban para lo que estaban porque los amos del recinto hacían a pelo y a pluma.


En sus alfeizas contra los reinos cristianos los moros tenían por costumbre llevarse como botín las vírgenes de doce o trece años y los mocitos imbeles. Para el sultán de Estambul la reserva sexual con la que se renovaba y adornaba su gineceo todas las primaveras se cifraba en Armenia y en Georgia. Los griegos han sufrido mucho por ese cabo lo mismo que los antiguos condados castellanos y los reinos de Galicia, León y Cataluña. No deja de ser significativo, volviendo a lo mismo, que el día del Orgullo Gay sea el 26 de junio. En esa fecha la Iglesia venera a san Pelayito de Tuy, niño de coro que fue conducido como eunuco al harén de Abderramán III y que fue martirizado por no querer renegar de su fe. Antes había sido violado por todos los soldados de la guardia del califa. Y por los que pasaban por allí y que quisieran “solazarse con un incircunciso”, para escarmiento y espanto de la población mozárabe. Las actas de estos mártires las recoge san Eulogio en sus Anales Mártires. Ocurrieron tales barbaridades el XVI de las calendas de octubre esto es el 18 de septiembre del año 852. Su nombre está en los añalejos y códices antiguos. Como el calendario de Recemundo. El sofisma es a veces compañero de viaje de la verdadera fe y esto es lo que caracteriza al cristianismo griego que es religión de debate, siguiendo las pautas paulina de opportet esse haeresses. Y en Guadix, la sede más antigua, y en Iliberis y en Híspalis, sus compañeras, hicieron verdadero furor. Hasta el punto de que ni el propio Osio autor del credo niceno se libra de tales inconvenientes

















[1]Nombre despectivo con que denominaba a los cristianos que vivían bajo la dominación islámica en España
[2]Fue pésimo clérigo, el cual bajo el pretexto de ser obispo, persiguió a la iglesia elvirense durante mucho tiempo y de forma atroz
[3]En Fraxinetum o Frejus moriría siglos adelante el poeta Garcilaso tratando de escalar la muralla

VIVA DON JUAN DE AUSTRIA

Posted: 25 Jan 2018 09:47 PM PST


DON JUAN DE AUSTRIA

 

¿De la cortesía catalana qué se hizo? He aquí un país encabronado por el esperpento mediático de  un malos pelos que quiere ser nombrado presidente no por un propio sino por video conferencia chúpate esa mientras los tertulieros rebanan comentarios el cuento de nunca acabar y ahí está mi amigo el pireso un BAUDILIO Jauregui aplaudiendo con  sus democráticas  orejas sacando petróleo. Al plato vendrás arbeja.

Cataluña era el archivo de la cortesía lo dijo Cervantes. Y ahora quieren hacerla un a grandes y libre y republicana. Fue la base naval de la flota. Fue en aquel entonces cuando todas las pubilas de la Ciudad Condal se enamoraron de don Juan de Austria al ser nombrado capitán general y largó velas mirando para el Tibidabo la escuadra de Lepanto. Que ya no suelta amarras. Todo español siempre sintióse fascinado para este supremo bastardo de la historia patria que llegó a configurarse como paladín de la cristiandad. ¡Que bien supo don Juan danzar la chacona!

En mis años felices e Alcalá — me cupo como a Quevedo y Cervantes trotar sus calles al albedrío estudiantil— correr aventuras y travesuras márgenes del Henares por las riberas del idioma. Don Juan, Alejandro Farnesio el principe Carlos el que saltó por un balcón para un encuentro amoroso cayó desde un quinto piso y por poco se esguardamilla dicen los cronistas que el príncipe de Asturias salió de aquella gracias a la intercesión de un bendito franciscano, fray Diego de Alcalá cuyos huesos colocaron en el lecho del moribundo y espabilara se sentaron— y terminar mis días laborales en aquella ciudad del saber y del amor.

Don Juan (fuit homo missus a Deo) de Austria es el vértice de nuestra españolía pero en ese sorprendente cofre se guardan las contradicciones de Antonio Pérez, Escobedo, las infamias y traiciones del converso aragonés que huye a Francia con los papeles casi lo mismo que acaba de hacer Pichimón. Amberes es una guarida de felones. Ali Queronte nos aguarda a los españoles España mi natura Italia mi ventura y Flandes mi sepultura. En Namur dio don Juan de Austria el último suspiro. Bélgica adonde nunca iré es para mí un lugar maldito desde donde ahora nos rigen los burócratas. Viva el Brexit. Bárbara Blomberg era una alemana blanca y  rubia de voz musical. Hubo una noche de vino y rosas corrió la cerveza. A los nueve meses de aquella deliciosa noche vino al mundo en Ratisbona un hermoso vástago.

Luis Quijada su mayordomo comunica la noticia al Emperador. Carlos V de Alemania I de España muy endeudado con los Fucar asigna a la alemana de voz musical una pensión de 200 florines. Y no vuelve a verla en la vida. Juan de Austria sólo vio a su madre una vez tras un breve encuentro en su vida treinta años más tarde. Adoptado por unos campesinos de Leganés por donde tiró varetas y corrió los campos (lean el Jeromín del padre Coloma) consideraba a Ana Medina, su ama seca que lo amantó hasta la edad de cuatro años y a doña Magdalena Ulloa con la que se crió en Valladolid sus verdaderas madres. El hijo de la alemana de la hermosa voz se rebeló contra el destino. Desdeñó los placeres mundanales y fue a la caza y procura de su ideal imperial. Sangre de los Ausburgo se convierte en un hijo paradigmático de la raza española. Una pregunta sigue en el aire. ¿La reina Isabel de Valois llegó a enamorarse de su cuñado? ¿Fueron los celos la razón del trato frío con que despacha a Flandes al hermano bastardo? La historia guarda silencio. Entretanto, pavanas, justas y devaneos, toros y cañas. La corta vida del Paladín de la Cristiandad fue un romance de juventud. Para ganar el lauro de lo inmortal la historia se empeña en decirnos que es preciso morir joven: Cristo, Buda, Byron, Napoleón, José Antonio, Durruti. Los tercios viejos— el regimiento Milán, Lombardía, Saboya y Lorena— combaten a orillas del Escalda. Los lansquenetes suizos arrasan Bruselas. El monarca absoluto ha de sofocar otra rebelión en casa. A causa de su propio hijo el príncipe de Asturias que le salió rebelde.  Don Juan de Austria es proclamado almirante de la flota mediterránea. Don Carlos enloquece, gime hecho una furia, maldice y abofetea a la servidumbre, toca el culo a las meninas, insulta en publico al marido de la Eboli. Ha de ser encerrado cuando planea un golpe de estado para derrocar a Felipe II. Puigdemont y sus catalanes aventados y faltos de seny parecen querer seguir los pasos del hijo díscolo del monarca en cuyos dominios no se ponía el sol. El rechazo de esta conjura quizás le costase la vida al príncipe constante. Es un propósito descabellado pero el imperio español siempre estuvo sometido a una amenaza interior y exterior. El príncipe heredero quería matar al rey. El rey era Felipe II. El hecho tan crudo es algo más que un drama de Schiller. Die schone Tage in Aranjuez sind zu Ende. Por desgracia la historia no es una novela romántica. Los hechos del crepitar de la conducta humana son tozudos. El alma de Juan de Austria flotaba en el paroxismo de dos lealtades la del rey y el afecto que sentía por su sobrino. Su corazón tenía en vilo. Parece ser que el rey nunca perdonó del todo a su hermano fornecino aquel afecto hacia el príncipe muerto en una mazmorra en extrañas circunstancias.

Cayó sobre su persona el fatídico designio de los mejores españoles “Dios que buen vasallo si oviese buen señor”. Lepanto la ocasión más alta que vieron los siglos va a ser el comienzo de la guerra moderna. La batalla naval plena de abstracciones geométricas. Una consola cibernética en vez del imán en el puente de mando. Sin embargo, en la estampa romántica del Aguilucho[1] se conjugan el romanticismo del Amadís de Gaula con el afán aventurero de los argonautas de la guerra de las galaxias. El héroe tiembla ante la duda antes del combate. Enciende una lamparilla y se arrodilla ante la imagen del Cristo de las Batallas mientras abajo la chusma boga a las órdenes del proel, el grito de los furrieles, y el músculo firme de los galeotes. Gritan los contramaestres. Braman órdenes los furrieles. En los sollados dormita la marinería y templa gaitas la infantería de marina antes de que suenen los pífanos del abordaje. El capitán general de la escuadra es un gran soldado. Toda la tropa le sabe y las consecuencias de este idilio y compenetración del marinero raso y anónimo con su almirante conducen  al triunfo en Lepanto. Suena la gran hora europea. Católica. Universal. Nunca volverá a repetirse esta ocasión en siglos. Las jarcias  movidas por el viento de poniente emiten sonidos de música en lo alto de la cofa la entena del buque hunde su morro en el aire de un mar profundo. En la proa se alza vigilante la silueta rubia del almirante que en medio del silencio parece tener un coloquio místico con las estrellas. Don Luis de Requesens, detrás del serviola de proa, escruta el rumbo y hace preguntas a sus comandantes de la nave capitana: Álvaro de Bazan, Juan de Cardona, Luis de Andrada. Un grumete da la voz de alerta:

           Barcos ingleses a babor.

Suena un clarín y la tropa surge de  los sollados prestos al abordaje pero os bucaneros de la Reina en vista de su inferioridad numérica cambian el rumbo. Se alejan. La escuadra española sigue dueña de los océanos Spain rules the waves. Lepanto marca el cenit de este predominio. A partir de trafalgar vendría el punto de inflexión. Regresa a Cataluña en olor de multitudes. Madrid le recibe ovante y allí el Rey le encarga otra comisión. LA Alpujarra se ha sublevado. Don Juan de Austria va de capitán general. El héroe de Lepanto llega a Granada en abril de 1569. Su simpatía y afabilidad de trato le granean la sumisión de sus soldados. Felipe II dudoso entre las brumas de Hamlet se muestra cicatero con su  hermanastro y no le da el titulo de infante. Y otra vez los moros y a pelear esta vez con uno que se acreditaba de descendiente del profeta: Aben Humeya cabecilla de la revuelta. De la bravura de aquel general y maestre de campo en la toma de Galera a bayoneta calada hablará la historia por boca de la pluma de diego Hurtado de Mendoza en “Crónica de las guerras de Granada” y aquella frase cincelaria cuando el ejercito desprevenido sufre el ataque de seis mil mahometanos que llegan tropas de refresco desde el Estrecho “¿Qué es esto españoles? ¿De qué huís si aquí está vuestro capitán don Juan de Austria?”. En aquella escaramuza muere su ayo don Luis quijada. FUIT HOMO MISSUS A DEO La fama del príncipe corre toda Europa. España es por desgracia un saco de envidiosos. Pronto ese pecado capital que pintan de verde y que hizo tan difícil la convivencia entre españoles va a tocarle de lleno. El rey su hermano cae victima de tan fatídico morbo y va a ser su comportamiento para con él tan cicatero que acredita a Felipe II del infame sobrenombre con el que pasó a la historia: “el demonio meridiano”. Su católica y cruel majestad enterró a cuatro mujeres y rehusó convertir a su hermanastro en Infante. Frío  como un témpano manda al bastardo a que le saque las castañas del fuego en Flandes. Cumple  don Juan su misión dificilísima, aun a sabiendas de que iba a la muerte, de capitán general de los Tercios viejos pero en la toma de Namur cae enfermo dicen que los espías de Guillermo el Taciturno en colusión con los de la Reina virgen Isabel I con la cual no quiso casarse alegando su condición de machorra. Fue en lo único en que desobedeció a su hermano pero los Harbsburgo querrán dominar el mundo mediante casamientos intempestivos. O felix austria nube – lo envenenaron derramando arsénico sobre la jarra de cerveza en que bebía el general. Murió pobre y casi olvidado en un palomar. Sin duda es su biografía una de las vidas mas hermosas de la historia de España. Esta noche siento nostalgia de aquellos héroes. Me embarga el patriotismo

 

lunes, 15 de enero de 2018

 

 




[1] Aguilucho así llamaban al hijo de Carlos V y de Bárbara Blomberg sus camaradas de la cuadrilla en Leganés
 

O WHEN SPAIN RULED THE WAVES... VIVA DON JUAN DE AUSTRIA

Posted: 25 Jan 2018 09:45 PM PST


[1] Aguilucho así llamaban al hijo de Carlos V y de Bárbara Blomberg sus camaradas de la cuadrilla en Leganés

 

POR LO VISTO SEGUN DALI LOS CATALANES LA TIENEN MÁS LARGA

Posted: 25 Jan 2018 08:38 PM PST


EL DALÍ QUE YO CONOCI EN NUEVA YORK (de mi libro corresponsal en Nueva York)
 
LOS BIGOTES DE DALÍ: EPÍSTOLA A MONTSERRAT AGUER COORDINADORA DE UN RIDÍCULO CENTENARIO CON MUCHA BUTIFARRA. ESPERPENTO CATALANISTA A BARRISCO Y MARCHAS FORZADAS. NOS CUENTAN BATALLITAS. MEMORIA ACTIVA DEL DÍA QUE EL MAESTRO ME DIJO: “ESOS LA TIENEN MUY LARGA”. UN CANTO A GERONA
No he de callar por más que con el dedo
tocando ya los labios ya la frente
Silencio avises o amenaces miedo.
¿No ha de haber un spiritu valiente?
¿Ha de sentirse siempre lo que se dice?
¿Nunca sentir lo que se siente?
Francisco de Quevedo
                                                                Por Antonio Parra
El mundo se ha convertido en una busca barojiana, en una lucha por la vida. Con tal de hacer dinero, matan a su padre y esto es lo que está ocurriendo con el centenario de Salvador Dalí. Desde mi capacidad de periodista sin periódico pero renuente a vender mi pluma y la cuchara yo protesto y yo acuso.
 España vive las conmociones de un proceso Dreyfus pero al revés con estas ansias de los bibliopolas de nada de darle la vuelta a la tortilla, con tanta tercería como nos invade y nos solivianta. He de decir que el centenario de Dalí se está convirtiendo en una chapuza. Y yo me acuerdo del día en que el maestro me dijo con cierta envidia: “Esos la tienen más larga que usted y que yo, Parra
Aquí están las fotos para demostrar lo de aquella fiesta gay en Nueva York que acabó como el rosario de la aurora. Las idas y venidas con Gala merodeando. Oh aquella mujer tenía maneras sibilinas de serpiente. Dalí nunca pudo desliarse del dogal de la culebra. Ese fue uno de sus traumas y la pátina misteriosa que se conjura sobre toda su pintura, que tiene bastante de pesadilla en la tramontana. Se dio cuenta de que el mundo que había de venir era algo caótico y ese caos lo traslada al lienzo Dalí, un Dalí español a machamartillo al que han secuestrado los de Guggenheim hasta convertirlo en ideograma esperpéntico de un secesionismo del que nunca quiso saber nada. Y para demostrarlo excarcelan los excavadores de lo inane expedientes policiales y traen a colación un atestado contra él por beodez una noche que se fue de juerga cuando mandaba el dictador Primo de Rivera, aquel don Miguel el incomprendido amante del pueblo catalán que nunca le negó el pan y la sal a la lengua de Verdaguer y además construyó las carreteras que llevan a Cadaqués devastando mucha selva. Hablemos castellano en la calle y catalán en casa


 
Lo que hay que ir pero ahí están las fotos para demostrarlo. Dalí con sus melenas y sus gafas ahumadas, de chaleco amarillo, saludando a un montón de gente y rodeado de mujeres guapas, creo que eran chicas de tarifa recién llegadas de París. Las guías de bigote se enroscaban como el apéndice caudal del gorrín de san Antón.  Para demostrar su virilidad hay está el bastón de caoba, aunque también fuera de palosanto, que yo en esas cosas no me meto aunque la talla del ebanista era de corte superior. Son veinte instantáneas tomadas al desgaire. La más impresionante es en la que aparece debajo de un reloj de pared con la esfera de oro. Las manecillas en numeración romana del cuadrante marcaban las siete y cuarto a punto de dar, en una fría tarde del invierno neoyorquino año 77. Son fotografías inéditas y casi robadas, lo que les vuelve más importantes.
A mí las cuentas no me casan. El Dalí que yo conocí tiene que ver muy poco con el que han sacado de la manga los amigos de Rovira, los muñidores del contubernio y los que han accedido al poder pisando las cenizas aun humeantes de una hecatombe como la del once de marzo. Urnas y cadáveres pero Dalí era apolítico. No queráis hacer bandera y oriflama de vuestras reivindicaciones. El Dalí que ha salido de estos tórculos con mucha moviola y trampa parece uno de aquellos fusilados en las zanjas de Montjuich, oiga. ¿Qué hacemos con toda aquella caterva de muertos de segunda fila? Es posible que sus nombres no estén en las listas de los “paseados” en el Arxiù de Salamanca. A esto se llama darle vuelta al argumento. Ustedes no juegan limpio. Desde este modesto ambón lo proclamo pero nunca redactaré mi lista de agravios en catalán. ¿Quiere que se lo recuerde a ustedes en el idioma del imperio, quiero decir el inglés? Pobre don Salvador se revolvería en su tumba si se enterara de la judiada que le habéis hecho. Pero a moro muerto gran lanzada.


 
Va de convites catalanes y ya se sabe que los judíos no invitan a nada. Han vuelto a España con furias de venganza y de paso trajeron gran orquesta de gentes, mientras nosotros nos miramos el democrático ombligo y ellos hacen caja. Están afanandose en simposio, centenarios, tiroliro al cocherito leré y festividades del “nunca mais”, especialistas como son desde que mataron al zar de naciones patas arriba y traen moros para que los minaretes de la prevaricación hagan sombra de amenaza a nuestras torres santas. Quo vadis, Europa? ¿Adónde te llevan tus felones, España? Yo protesto, señora Aiger, por habernos hecho la aguada y por habernos vendido la burra mal capada. Ya sé que es la señora una furibunda catalanista de Companys, catalana de nación y judía de raza, mas escuche el rumor de la calle que esto no es Yugoslavia. Encima no me digas que te llamas Montse si te has hecho judía. El viento se pierde por las esquinas y va profiriendo frases de venganza. Hay rumores que dicen “judíos a enforçar” y el espíritu de don Fernando y dña. Isabel, contra quien vosotros, gorrinos de marrana raza, alzasteis la especie de que no se lavaba. El tufo de la insidia es vuestro e id preparando el balde de las abstersiones, poned el agua del mizwah a calentar que España siempre se os dio mal, cabrones. Dña. Isabel, flor de la Castilla perfumada, olía a lirio del valle del Duratón. Mucha sangre de inocentes sobre vuestras manos. Como la de Pedro Arbues, como Dominguillo del Val como los del Niño de la Guardia o los estragos de la Catorcena. Seguid borrando la memoria que algo quedará. Y ese testimonio caerá sobre vosotros. ¿No lo pedisteis a voz en grito en el Lithostros? Pues así se hará. Entretanto, dispongámonos a la celebración de centenarios esperpénticos. El buen Dalí, aquel señor de provincias que se movía por Nueva York como Pedro por su casa os lo demande.
 La primera referencia que yo tuve de los bigotes de Dalí fue a través de un tío que tenía en Barcelona allá por los años 50. En cierta ocasión regresó por vacaciones a nuestro pueblo de Segovia a estrenar un Renault Gordini, al que llamábamos ya por entonces, con el transporte por carretera en mantillas, cuando la hiper saturación vial era una entelequia y gracias a los pequeños utilitarios, pues no sólo de pan vive el hombre, empezábamos a salir y pisar nuevos paisajes a punta de acelerador y Franco no solamente definió su gestión política de ni un hogar español sin pan y sin lumbre, sino que hasta nos motorizó, el auto de las viudas, y muchos sueños de conquista social quedaron tirados en la cuneta. No corras mucho papá, era lo que recomendaba la canción de Manolo. En el fondo eramos unos pioneros cagüen la leche. Una generación de avanzadilla que venía pegando fuerte frente a un mundo en lucha.
Entonces el Tío Ponciano, que era expósito y al que mi abuelo Benjamín había sacado de la inclusa por el torno, sin más papeles ni otros avales, y al que crió como un hijo más aunque de raza gitana, nos hablaba de lo grande que era Barcelona y de lo genial que era Dalí, a quien veíamos de tarde en tarde comparecer en las cámaras de NO-DO, clavándonos con su mirada epatante y empuñando la contera de plata de un bastón. Parra, ese la tiene más larga que usted y que yo:
-Pues que lo vamos a hacer, don Salvador. En esta vida no todos podemos vivir en la plaza.
Lo de la garrota del maestro de Port Lligat siempre lo he dicho tenía su lado onírico y la inspiración milagrosa que rodaba cuesta abajo por las laderas de Príapo. Sombra y figura. Aquel fue el mismo Dalí del franquismo progresista y evolucionando - marchando una de calamares- al que yo conocí en carne mortal rompiendo el cristal de un escaparate blindado que debía de valer una burrada en una tienda de la Quinta Avenida, que listo y que bien iniciado estaba en los intríngulis de la publicidad, era el Dalí verdadero y no este Dalí de cartón piedra que nos presentan, bochornoso espectáculo, los revanchistas y oportunistas de la hora undécima.


 
Parecese que al verdadero lo quemaron en efigie en una de esas almenaras o pogromos aclarados de la verdad a las que nos tienen acostumbrados los boy scouts de Polanco y los pedisecuos de Ibarreche que es la leche o los de don Pedro Rovira con sus bigotes de morsa. Han creado un país nuevo balcanizado; van a echar el cierre entregando la nación al turco, porque este andamiaje lo ha montado un ser muy listo; de ángel o de diablo para arriba, y qué poco me ayudaste, amor, me has dejado solo en la estacada.
 España se vende a plazos y con España en venta, Cataluña correrá la misma suerte.  Eso es lo malo. En lo alto del trinquete han puesto una bandera nueva; no la roja y gualda que él tanto amara sino las barras catalanas, también amarillas y encarnadas porque Castilla y Cataluña deben su origen a un mismo hecho: el castillo de los prevenidos en frontera. Nacieron ambas naciones como condados de la marca hispánica. Son dos apéndices del imperio carolingio, bastión de las cristiandades que evocan el paso de Roncesvalles y la Canción de Roland. El objetivo que les hizo fuertes fue la lucha contra el Islam. Pero llegaron los coribantes de la nueva diosa repartiendo leña, ahora os vais a enterar, dijeron, os vamos a moler a palos.
-¿Con la garrota de Dalí?
-O con el as de bastos de los cuadros de Picasso.
Las cendolillas de antaño hoy son pubillas de juego floral y mucho cuidado con esa boca que os puede perder, os vamos a acosar de machistas. Muchos se han subido a un guindo y andan por sus ramas emboscados sumidos en la ataraxia doctrinal. No está el manto de Magdalena para tafetanes, ni el alcacer para zampoñas. Las urnas últimas tuvieron algo de actas funerales y trajeron cenizas de despojos de cadáveres, una gran holocausto. No os conduzcan espejismos a la auto complacencia engañifa. Todos estáis detenidos o manipulados y las mujeres acometen como histéricas siendo el símbolo del invento la gran meretriz. Los bibliótafos no regalan un libro ni aunque los aspen, y ahí está Reme, contratada del catastro, mujer de militar, diciendo que ella no tiene la culpa de que su marido sea un funcionario; la han puesto allí para que vigile la parva. Los ministerios son un nido de espías y en las iglesias se  predica sin sacramento. Hacen su agosto luteranos. Hayáis mucha paciencia, chiquitos. No zurréis a la parienta.


 
No habrá nunca que pasar por alto que a Carlomagno al que coronaron emperador en Aquisgrán una noche de navidad en la catedral de Gerona un obispo que ahora no puedo recordar le inscribió en el catálogo de los santos y en el recinto del cenobio de San Daniel donde está uno de los patios medievales del gótico tardío más bellos con su galería superpuesta de arcos trilobulados y columnas geminadas su imagen era venerada, organizandose rogativas contra la plaga del agareno. No hay que perder de vista que el moro Almanzor arrasó Barcelona el año 985. Ese dato se os escapó, mentes olvidadizas pero se tiene que tener muy en cuenta para colegir lo que ha de seguirse. Cimitarras hubo y cimitarras vendrán a la Barceloneta y al barrio chino a cortar cabezas. Nos están vendiendo una burra mal capada, por muy demócrata que sea esta pollina pero puede acabar, rebuzno va rebuzno viene, sin saber por donde tirar, como la de Balaán. O, si me aprietas un poco, igual que la mula Francis
Dalí amaba su patria chica pero sin menoscabo de la grande. Como debe de ser. Por eso durante toda su vida miraba con cierta prevención y cierto distanciamiento a los catalanistas a palo seco. ¿Qué tendrá que ver, yo me digo, el culo con las témporas? Pues por lo que se ve y por lo que han hecho y dieron los que le calaron la barretina de refez, a contrapelo y hasta las orejas antes de morir, todo. Vamos que nos están tratando estos catalinos como si nos chupáramos dedos. Creo sin embargo que eso que dicen es mentira. Él tenía sólo dos amores que eran Gala y España. Sus relaciones con el Pardo eran excelentes y el Caudillo le admiraba y hasta se reía con sus extemporáneas salidas de tono, diciendo:
-Cosas de Salvador.
Pero ya digo: la tradición pesa y el polvo de las alpargatas de los republicanos que partieron para el exilio, prometiendo un turbulento regreso, derivó en polvareda, a lo que se ve. Por doquier resucita el fantasma de los que partieron por Port Bou. Inventan rollos y traen al diablo entre las piernas. Al diablo que yo vi dibujado en la testa de una ménsula.
Era una mañana de Miércoles Santo y el guía gerundense tercamente nos hablaba, empecinado, de lo buenos que habían sido unos.
-Es porque los otros habrán sido muy malos- repuse.
Nuestro guía se llamaba Marcus y nos estaba haciendo la loa de los republicanos. De paso hablaba del románico cuya cuna estuvo radicada en este bello rincón catalán. Era el arte de los godos, la continuación proyectada del espíritu de Carlomagno.
¡Qué tendrá que ver el culo con las témporas! Pues, por lo que se ve, por lo que han hecho y dicho, calándole la barretina hasta las orejas, como cuando estaba próximo a su muerte, mucho. Sin embargo, creo que él tenía sólo dos amores que eran Gala y la pintura. Se sentía plenamente integrante de la escuela española. Por oposición a Picasso a quien la lucha de los vencidos/vencedores a colocar en el pedestal, un trono acaso supervalorado, y aun a riesgo de que nos llamen herejes diremos que por encima de su cotización por los méritos, que hay mucho oropel en estos trenes de la propaganda, escritores y artistas obra de la publicidad, y lo más probable es que el arte del malagueño, sometido al veredicto de la historia, no aguante el paso del tiempo. En mi adolescencia enclaustrada me implé de García Lorca y del atrabiliario Machado. También ya por entonces nos estaban dando gato por liebre y nos vendían la burra mal capada.


 
 La obra picassiana parece a veces cosa de brujas y producto de un lanzamiento. Por el contrario, la daliniana no. Se lo ha currado por sus propios méritos. Sin duda prevalecerá. Ahora sus cuadros se venden mejor y están más cotizados que hace dos décadas.
Sus relaciones con el Pardo eran excelentes. Franco le admiraba y hasta se reía delante de sus extemporáneas salidas de tono que jaleaban todos los periódicos con un “cosas de Dalí”. Aunque ya digo: la tradición pesa y el polvo de las alpargatas de los republicanos que salieron de estampía, el puño cerrado, prometiendo un virulento regreso, pesa todavía y el rencor fatídico ha vuelto a habitar entre nosotros. Y si no, que se lo digan al nuevo director de Archivos y Bibliotecas, don Rogelio Blanco, que quiere abrir las zanjas de los fusilados, sólo los de un bando, y colocar los testimonios sobre la mesa. Por doquier se alza el fantasma de los que salieron al exilio por Port Bou.
A esto es lo que podría llamarse “una venganza catalana” en toda regla. Don Rogelio - el nombre le cuadra- quiere abrir los libros de registro y pedir cuentas. ¿Cuándo acabarán nuestras zozobras? Parece ser que nunca. Por el momento quiere devolver Simancas a los masones. Regresan los espectros y estamos próximos a inaugurar un nuevo aquelarre. Camuñas y sus aparecidos hacen antesala en los ministerios y en las sillas de las mesas de juntas esperan sentados, ojalá caiga una sinecura, y miran para el techo en espera de que aparezcan de un momento a otro las brujas de Goya montadas en la escoba, entablando un aquelarre morrocotudo. Uy la que se va a preparar aquí.
Ese fantasma del exilio yo lo vi dibujado hace pocos días en la testa de un demonio cuya carota colgaba del remate de una imposta cuando nuestro guía gerundense. Era la vera efigie del odio y del rencor. Marcus nos dijo.
-Mirad hacia arriba.
Todos mirábamos para donde nos dijo el guía. La carota histriónica de un enano nos enseñaba la lengua. Se había disfrazado el Padre de la Mentira de la guisa de un diputado bien repantigado y cobrando dietas por hablar mucho y no hacer nada. Trillo estaría en la cámara de los Lores contandoles a los ingleses que nos devuelvan Gibraltar. Se preparaba un cisco de manda huevos, aunque para cojones los únicos que la lleva es la Albraight que acaba de pasar por esta corte camino de la jubilación. No está arrepentida de haber mandando bombardear Belgrado una noche santa. Lo malo es que ordenó al sinsubstancia y sietemesino de Javier Solana, que era de aquellos rojos muy sui géneris con tal de que hubiera medro y fue a besar a Felipe González, ósculo de Judas, cuando lo nombraron jefe de los guardias de la OTAN, de entrada no, pero sí. El Solanilla le tuvo la palmatoria a esta judía bragada y nada menos que paisana de Kafka mientras daba la orden al Pentágono para que machacaran las cúpulas ortodoxas de la Ciudad Blanca, mientras el papa polaco, su amigo y compañero de fatigas en el contubernio, miraba para otro lado.


 
-¿A quién os recuerda?
-A Carrillo.
El guía me lanzó una mirada jupiterina. Trágame tierra.
-Mucha imaginación le eche usted.
-Es que los rojos nunca tuvisteis sentido del humor.
-Claro por eso nos pintan ustedes a don Santi con cuernos y con rabos. La maquinaria propagandística de la derechosa es una apisonadora.
-Pues muy bueno no debería de ser y que lo digan los fusilados de Paracuellos del Jarama.
En buena hora dije aquello. Los ojos de Marcus me atravesaban puñaleros. El resto de los miembros de la excursión, la gente no quiere problemas, reprobaba mi cachondeo y aquello podía zanjarse en el ambiente melancólico en que se rodó “Soldados de Salamina”, conmigo fusilado de nuevo en Paracuellos. Ciertamente, los revanchistas carecéis del sentido del humor pero hubo un momento en que me vi objetivo de una saca dispuesto a que hicieran lo que les saliera de los huevos de mí, y que me tiraran a una zanja como hicieron con tantos y tantos pobrecillos durante la guerra civil.
En aquel momento por el cielo impoluto de Besalú cruzó una golondrina. Una “oreneta”. El de las patas caprinas, alas de murciélago y rabo de león, se conoce que tiene miedo a este pájaro sagrado. La golondrina estuvo en el Gólgota una tarde de  Viernes Santo y le quitó con el pico las espinas de cambronera que horadaron en tormento el cerco de su divina cabeza. La golondrina me valió y se hizo el conjuro contra el diablejo que enseñaba los cuernos desde la imposta. Verla el cabeza de mono y huir de debajo del Tetramorfos fue todo uno yendo de remate a zambullirse sobre las aguas tersas del río Fluvial. Lo vieron ahogarse los turistas al muy cabrón en uno de los tajamares del puente ojival. Así reviente entre la chusma como el lagarto de Jaén.
El diablo por Semana Santa nada tiene que hacer, ni siquiera en Cataluña, una región demasiado importante para dejarla en manos de los catalanes.  El Fluviá lamía los muros del monasterio de san Pedro y en sus aguas puras se reflejaba el campanil solemne de la iglesia de Santa María. El raudal de corrientes bravas pasaba aquel día por la localidad haciendo molino e iluminando los contrafuertes del puente levadizo con irisaciones color plata. Las orenetas seguían en lo alto agitando sus alas sobre los cielos medievales de Besalú y se quedaban indiferentes ante los turistas  igual que hace mil años no se paraban a contemplar a las muchachas judías que salían del mikwah ritual saltando con los pechos péndulos como en el “Collar de la Paloma”. La presencia de una aljama y de una sinagoga dice a las claras que la ciudad debió de ser importante.


 
Por esta cornisa a muriente penetró el cristianismo en la península ibérica. Aquí sentaron su sede los primeros obispos los que siguieron a las predicaciones supuestamente ciertas del Apóstol de los Gentiles, quien desembarcó por Ampurias, la vieja  Emporion de los griegos. No hay que olvidar que Jesús habló al mundo en griego y que esta lengua fue la primitiva de la Iglesias. En Rosas atracó la barca de piedra y desde esta orilla zarpa, asimismo, todo el gran lema jacobeo. Gerona es la provincia española con más castillos, algunos de ellos sólo raigones y lienzos de muro ya testimonio de un pasado glorioso y fundacional de la nación española, remiso a desaparecer. Es una especie de Castilla la Gentil a orillas del Mediterráneo, laboriosa y heroica. Un aire de misterio y de seny bañan a toda la ciudad. Sus castillos nos llevan al arte románico, el más depurado y selecto, el que mejor conserva las raíces bizantinas con su tosco abatimiento y su admirable expresividad. Cataluña quiere decir castillo. Es el bajo vientre de la marca hispánica. Su serenidad pensativa hace recordar a Carlomagno. Gerona por el emperador. Hasta lo canonizó.
Si queremos tierra de obispos estos hay que ir a buscarlos a La Bisbal. Ripoll es un pórtico de la gloria sin maestro Mateo pero toda una historia sagrada escrita en piedra desde su reconstrucción por Morgades, aquel obispo que le hizo la vida imposible a mosén Cinto Verdaguer y que se dedicó a levantar, como un descosido, todas las piedras santas que dejaron por tierra la francesada y la desamortización. En los bajorrelieves de este monasterio, cuna de la catalanidad, se cifra y compendia toda esa teratología del arte románico, ese hontanar de monstruos y de santos que alza el alma humana sobre el pináculo de la perfección. El arte de Dalí, con la depuración de sus pinceles, entallada en el símbolo didáctico, como un tótem o un abraxas de la modernidad catalán y toda esa parafernalia de claves de la sinrazón, es un corolario de ese románico catalán, íntimo y sólido.
Lo visigótico en todos sus primores lo plasman los sillares y los arcos de medio punto de San Pedro de Rodas. El alfil y el albalá de todas estas venerables ermitas se abocinan sobre los contornos típicos del taqueado jaqués y del opus spicatum de la decoración de raspas de pescado que exornan el borde de sus ventanarios. Es una especie de cutio místico que enseña en labores de piedra o predica al que no sabe. A los rudos pecheros y labrantines de la alta edad media. Las toscas figuras beben la ambrosía en la aliara de una estética tan profusa como mística. El arte en vaso de belleza sólo lo potan los elegidos. La cuna del arte románico nos habla del cuerno de la abundancia del simbolismo. Hay que ser un iniciado para entenderlo.


 
Todos estos lugares-Tossa de Mar, Cadeus, Lloret, Figueras- los llevamos en el corazón. Fueron los puntos de destino de nuestras primeras salidas turísticas donde conocimos el amor. Lloret me recuerda los ojos dulces, las lágrimas en aquel hotel, toda la vida por delante.  Ella ya no está pero juntos en aquel viaje recorrimos la Costa Brava sobre las ruedas de un 600D y juntos fuimos a buscar a Roger entre las remesas de turistas que empezaban a llegar en grandes oleadas desde todos los rincones de la geografía de las Islas Británicas. No se olvide que fueron los ingleses los que descubrieron la Costa Brava y los que iniciaron el turismo en tiempos de Franco. ¡Ay aquella noche nupcial en Lérida, destartalada y triunfal y oliendo al aroma del café con malta que trajeron a mi casa los últimos refugiados de la guerra civil! Ibamos camino de Bañolas a venerar a san Martirián, clemente y bondadoso que bendijera nuestro connubio. Aquel verano llegó la hora del amor, el sentimiento más fuerte que siempre estará en mí omnipresente.
Lloret había cambiado poco desde aquel verano del 69 en que lo visité por vez primera. Las mismas palmeras, el mismo ardor, la misma sed y el arco de ballesta de su playa bajo la mirada militante de esas atalayas que aparecen y desaparecen a lo largo del perfil de la marina y que eran torres vigía para alertar de la llegada de piratas berberiscos. Cataluña se fraguó en la lucha en el Mediterráneo.  Las oriflamas de Roger de Lauria nos hablan de un tiempo en el cual hasta los mismos peces del mare nostrum llevaban barras catalanas en sus escamas. “Blanquerna” es precisamente una novela bizantina que escribió Raimundo Lulio mirando a las cúpulas doradas de Constantinopla.
 Sus razzias desde Argelia y con otro nombre más pacífico propiciadas por las organizaciones no gubernamentales que son los nuevos funcionarios de un mundo sin fronteras continúan llegando. La calma del Mediterráneo oculta una violencia latente.  Es la lucha por la vida y la reconquista del espacio vital. Lo absurdo de esta época es que en plena globalización radical nos estén vendiendo ideas románticas del siglo XIX, duerno en el que se abrevan algunos ilusos trasnochados.


 
¿Qué fue de tanto frenesí? En el 2004 he mirado a Cataluña con nostalgia manriqueña, suspirando por cuanto perdimos en medio de tanto devaneo. Nos han quitado la honra. Todo el país en poco menos de una generación ha dejado a Laura y a Beatriz y se ha ido de putas. El símbolo de esta democracia es la gran meretriz. Hace treinta años fui testigo en el paseo marítimo frente a la playa de Lloret de Mar de cómo un turista francés medio loco se liaba a golpes con un guardia municipal que le había puesto una multa. Hoy los mozos de escuadra están mucho mejor diseñados y su plexo solar es más rotundo. Lo más probable es que le franchute no se atrevería con estos espigados gendarmes que patrullan las calles catalanas. Hemos ganado en algo pero seguimos siendo los mismos. Entonces España se estaba abriendo a la libertad. A favor de las sombras y envueltos en el dosel de la noche las parejas se siguen amando en el arenal dejando que las olas besen sus pies hoy igual que entonces. El mundo no se acaba. Ya no hay tanto turista nórdico. Los autóctonos están más envejecidos y las oleadas de recién llegados transandinos y bereberes en un par de décadas habrán cambiado el arco demográfico de estre pueblo tan suyo y tan pagado de sus tradiciones que muy pronto estará repoblado por extranjeros.
Cataluña era aquella pensión de Tarragona donde pernocté, tan vieja que tenía un no sé qué romano en cuya cama estuve postrado tres días curandome de una insolación. Cuando en el 72 volví a visitar el Principado, ya sin acompañante, éste ya no era igual. En el barrio antiguo soplaba la tramontana y la arena me atizó los ojos y el viento terral se me subió a la cabeza. Yo amaba a esa Cataluña tierna y a la vez impenetrable y al idioma catalán que es el que más escuché en mi infancia en casa de la señora Antonia aquella mujer de Lérida que vino refugiada a Castilla la vieja. Sí, yo amaba esta tierra acérrima en sus usos y en sus costumbres, archivo de la cortesía y a la que el Sr. Rovira y sus pedisecuos están dando la vuelta. Ha cambiado todo el planeamiento. Incluso, nos presentan a un Dalí que nunca fue. Con todo, volveré algún día a la Garrotxa, antes de que me muera, subiré al call y cruzaré la sobrepuerta siguiendo la ruta de los pasos perdidos de un millón de muertos. Ya estamos en las mismas. El mensaje de los “Soldados de Salamina” es el mismo que el de los “Cipreses creen en Dios”. Son textos al servicio de una maquinaria propagandística. Siempre ganan los judíos. De poco nos sirve a los amantes de la verdad que busquemos la objetividad y el beneplácito. Su noción de la historia es muy apasionada.  Lo que menos importa a estas alturas es la verdad.
A Dalí lo han manipulado como a un enano. Han colocado su cadaver en el testero, lo han subido a lomos de un caballo, picaron espuela y dijeron arre sin curarse de nada más. Y que gane igual que el Cid las batallas después de muerto. Están exhumando testimonios. Los ladrones de epitafios se hicieron necrófilos y todos los días de dios están encontrando nuevas fosas comunes.
-Andese con mucho cuidado con esa tía. La mula es muy corrida de lomos y hay que cabalgarla a rebalgas.
-¿Qué cree? ¿Que no me di cuenta?
Sin embargo, las golondrinas han vuelto inexorables a su cita con los recuerdos y tienen un bello nombre en catalán: orenetas. Aunque lo haya conocido por primera vez de labios de aquel espolique de excursiones guiadas. De la misma forma que aquel payés en lo alto de un puerto que nos detuvimos a descansar en un restaurante desde el que se veía Barcelona - casi toda la Sexta Flota comía en aquel comedor - me dijo lo que significaba “bosso”. Estaba dando de comer a unos cachorros cuando me lo dijo. Y ambas palabras se juntan en la imaginación formando vértice para hacerme un caño en el tiempo. Bajo el arco del triunfo y de los recuerdos. Yo entonces era feliz. Amaba a una mujer. Hoy vivo sin amor y barruntando lealtades y sospechas, un ser derrotado.
-Fuensanta, ¿por qué dices yo no existo?
-Soy polvo.


 
A las funcionarias quedonas las tendrá que aguantar su marido. No existe otra opción.
Las calles de Gerona hay que subirlas casi de rodillas, imbuidos del sentido de reverencia y admiración hacia una ciudad heroica  que resistió valiente a los mil y uno sitio. Es todo el orgullo de los entendidos en poliorcética. ¿Cómo se organiza la resistencia de una ciudad? Hoy un mendigo pide limosna en pleno barrio de La Forsa sentado a la entrada de la vieja sinagoga. Es la viva representación de Jeremías. Deja que los turistas le hagan alguna placa pero cobra medio euro por cada foto. La casa de la Pía Limosna, buen gótico civil, trae a la memoria los muros y las paredes de la Casa de los Picos de mi Segovia. Por aquí anduvo catalogando, exaltando y hablando de la perfección estética del románico del Alto Aragón, otro paisano mío, el marqués de Lozoya.
La condesa Enarsinda nos sonríe desde lo alto de un torreón. Si cruzas a lo alto del fortín por detrás de los adarves octogonales de la catedral podrás columbrar el idílico paisaje del convento de san Daniel con sus torres cilíndricas y sus galerías góticas de arcos trilobulados que ensalzan la perfección de la forma. Otra vez el octógono de la beatitud nos lanza un reto desde los adarves de la iglesia de san Nicolás y de san Pedro de Galligans. Los poetas definen a Gerona como el triunfo de la piedra y el agua en las riberas del Río Oñar, que rinde homenaje al Ter en compañía del Galligans. Tiene manera suaves de arco abocinado en capitel románico.
Toda esa teratología del arte daliniano explica el origen de alguien que nació a la sombra del gran Tetramorfos o bajo los auspicios de la almendra mística del Pantócrator de Ripoll. Él se propuso a su manera desjarretar al monstruo, el de la cabeza de mono, cuerpo de arpía, cuernos de cabra, cola de león. Estos engendros deformes de una mente muy dada a la exaltación pueblan su selecta y fantástica iconografía de este pintor.
Pasamos por Breda y por Viladrau, el pueblo de la botella de agua que aplaca nuestra sed de los veranos y por allí columbranos las cimas siempre canas del Pirineo. Las crestas del Canigó ya asustaban un poco al bueno de Gracián. Muy diferente el Ampurdán de la sierra al de la marina; éste se atuvo a su concepción bucanera y exploradora de la existencia. Era el que embarcaba en bergantines y palacras y se iba a hacer las américas. Hay también un contraste entre la selva de pinos y de maleza que circunda el interior y los bellos valles idílicos del Puigcerdá que compendian el afán de los que añoran una existencia de paz bajo el lema de “et in Arcadia ego”.


 
Las impostas decoradas de los arcos de medio punto románico hablan de una riqueza material que viene de antiguo pero lo material y lo espiritual se dan allí la mano. En Bañolas, pongamos por caso, viven los más grandes millonarios de España, sin dar demasiados cuartos al pregonero. En Cataluña, con mucha diferencia que en Castilla, no suele hacerse demasiada ostentación de lo que uno tiene.
Pero, en definitiva, los bigotes de Dalí se conjugan en mi memoria con las golondrinas del Ampurdán aleteando en torno al nido pedigüeño de barro fundido con saliva o volando rasantes sobre el alcacer de los prados recién cortados. Eran escarpias a mitad de camino entre el rabo del cochinillo de san  Antón y la cruz procesional. Un deseo que se agita escondedero de frustraciones adolescentes. De ellos estuvo enamorado García Lorca pero Dalí, cuyo rumbo sexual marca el norte de lo epiceno o abstemio. Era demasiado narcisista y se hartó de leer a Proust cuando le daba la gana en Ses Brises. ¿Que la tenía pequeña? Bueno pues concedido. Eso les pasa a muchos. A los chinos por ejemplo que no la tienen muy grande pero juguetona. Ciertas limitaciones de esta índole son las que hacen correr la pluma de los grandes poetas y cargan de color las paletas de los mejores pintores. Tenerla grande o pequeña no es más que un accidente.  Nada tiene que ver con la sustancia que es lo que importa. Además, como dicen los británicos, you cant´win them all, y eso se lo dirá usted a todas. Dalí la tenía pequeña. Pues vale.  Su genio era muy grande. Váyase lo uno por lo otro. A Porfirio Rovirosa tuvieron que hacerle los carpinteros mejicanos un braguero de especial para que le cupieran y luego padeció mucho de la próstata.
Sin tan traumáticas mermas no se explica por qué el morabito de Port Lligat pintara tanto y tan bueno y es la razón tal vez que subyace en el fondo de su manía de engatusarse los bigotes haciendo que las guías apuntaran para arriba o se acaracolasen, según qué humor, empalmados como un tablón, símbolo de una erección que no acababa de rematar. Dime de lo que presumes y te diré algo de tus carencias. El síndrome monorquídico hace estragos en una sociedad donde todo se cuantifica, se mida y se pesa y existe un ábaco especial para la infamia y la vulgaridad, y un embudo por donde la verdad y la belleza no pasan. Arrobas de avilantez, tele basura, el tetamen de la Campos por cualquier rincón de España. Centímetros, y pulgadas, varas de medir las suyas. El fantasma del bueno de Porfirio con la regla y el espejo. Parecen colegialas, oye. Aquí lo importante es tenerla grande y gorda y con lo otro, con la crija - es curioso se interpolan los términos, y lo que debería ser masculino se dice en femenino y viceversa, para figura retórica esa- qué hacemos. Burro grande ande o no ande, pero el coño grande no se lleva pues ya el arcipreste lo ponía de manifiesto con su canto a la mujer chica, que qué no tendrá ella que no tenga la grande. Pesos y medidas, jerarquías, gálibos y controles. Utensilios y herramientas del amor. Petulancia de herejes.


 
Es el trauma que nos han contagiado los norteamericanos con su cultura de lo plenty y de lo full. Fill me up, baby. Aquí el que no llora no mama de los pechos suculentos de la Administración que ya hasta el islam va a estar subvencionado y a entrar en nómina. Uno es de ideas fijas. A mí lo que más me enerva son unas tetas como los de la gorda de Amacord.  Allí sí que estuvo prodigioso Fellini. Colmó la medida de lo plentifull y de lo beautiful. Señor, nunca volveremos a encontrar una nodriza, un ama seca como esa. Hay que ver lo prodigioso que fueron los años 40. El cuerno de la abundancia en todos los sentidos. Secretos de alcoba de los cuales se conoce poco, materia reservada para los especuladores del papel cuché con sus bizantinismos morbosos y su constante labor de zapa del Zapatero ese que ha traído a los dinamiteros asturianos a la universitaria Para que perforen los cimientos de Madrid otra vez. Un tema - y ¡qué tema!- para llevarse a las teclas los columnistas a sueldo del Big Brother y para que mojen su cálamo por las mañanas y por las tardes se vayan de picos pardos a gastar la pasta con cantoneras reales o a quemar los dineros en el bingo con Raúl del Pozo y Martín Prieto que acaba de salir de una depresión. Ellos  siempre adulando al poder, o en la timba.
Vivimos en la cultura de la queja y del cotilleo y por eso estos mishaps o precariedades de la natura son cuestión de tanto monto. La canallesca del bulevar a costa de estas cosas se montan muchos cirios y gana dinero a espuertas y tanto es así que ahí tenéis al “Hormiga” el redactor jefe del “Hola” que es exportador de Vega Sicilia. Nunca unas teclas y unas cámaras dieron para tanto.
Ya digo, en el centenario que se conmemora, 12 de mayo, se han dicho y hecho bastantes tonterías. La peor de todas: convertir a este recio ampurdanés con su perenne cachava como la de Plá, siempre con su paquete de caldo de gallina los ojos esparcidos de lejanías, en bastión del independentismo de montera picona y de señera calada. Todos sabemos que no es verdad. Es un engendro de la mentira, producto de una mentalidad diabólica. Las sinagogas de Satán esparcen entre nosotros el humo de la confusión y de la venganza. Dalí era un españolado total. De los del tambor del Bruch, sardana con butifarra y vino recio en su paladar. En él había un falangista como el de aquella centuria catalana que dejó su piel en Brunete y uno de los caídos creo que era pariente suyo. Así que, doña Montse, no me venga usted con chorradas.


 
Los ejercicios de lacrado de memoria nos llevan a esta improcedencias para meter miedo a un enano y por culpa de los instigadores - en este país siempre los mismos- podemos acabar al cabo de la calle. Por ese camino, con extorsiones de la verdad, ligaduras de trompas y retortijones del Logos se camina hacia una guerra civil o a la voladura de España por las manos inexpertas del Zapatero y su cuadrilla de esclavas. Aquí se están contando muchas batallitas y cada cual narra la feria según le fue en ella ocurriendo tergiversaciones a mansalvas. Mienten todos más que la gaceta y aquí están estas fotos y la entrevista que me concedió Dalí a mí que era el corresponsal en Nueva York de la Prensa del Movimiento. Y que no he vendido la pluma ni entregué la cuchara ni me rindo, ni me vendo a los judíos como ha hecho ese jerifalte del inmundo “Mundo” de Pedro Jota, el rencoroso Felipe Maraña que ha rematado en Felipe Sahagún. Tampoco los tengo miedo. Los diáconos estamos hechos para eso. Para cantar el Evangelio incluso a aquellos que no nos quieran oír. Y si esto ocurre, ¿cuando apenas ha transcurrido una generación, qué ocurrirá cuando haya décadas y siglos de por medio y ante hechos más oscuros y de mayor lejanía? Los articuladores y diseñadores de mitos harto trabajo están teniendo en esta hora triunfal. Sencillamente, no hay derecho a convertir- los diseñadores de imagen son los contrabandistas culturales modernos- en exponente rancio de una nacionalismo trasnochado.
Constituye a ojos vista un atropello a la verdad histórica de lo cual podríamos dejar constancia y ser fedatarios todos aquellos que conocimos a Dalí en carne mortal. Ojo que la vida da cien vueltas. Y los que parlamos con él y nos sentamos sobre un velador de hotel neoyorquino cerca de un cubata y unas jarras de cerveza. Había un orquesta pero allí un mexicano no paraba de pegar voces. Era un tipo atrabiliario y estrepitoso que no podía ver al gachupín, que se desancla en denuestos contra  España cuando un catalán muy español y de Figueras lo mandó callar.
-Haga usted el favor de bajar el gallo y no nos grite que no estamos sordos.
-Viva Pancho Villa. Arriba ánimas y el Guernica de Picasso. Abajo Dalí que es un fascista.
El tipo debía de tener un colocón. Por poco sacamos las pistolas. Me hubiera gustado acallar con plomo a aquel boceras  pero bastó que le enseñase los puños para que hiciera mutis por el foro semejante bocazas. Una pandilla de remamahuevos nos estaban jodiendo la democracia. Ché ¡qué bueno que viniste!
-Yo no digo nada.
-Viva Dalí, maestro del alma.
Pero entonces, los progres, no se me olvida, pintamonas le llamaban y sus cuadros se vendían malamente.  El artista estaba en la ruina y para colmo Gala con su cara de culebra rusa subiendo y bajando como una esfinge por las galerías circunvaladas del Guggenheim. Los efebos eran su perdición. Tratabas de hacerla un retrato y te mandaba a tomar por culo o te pedía que en vez de foto te hicieras una gallarda. Era dicaz, procaz de gestos y muy mal hablada.


 
Lo que ocurre ahora es que Gerona, la ciudad de los sitios, ha vuelto por donde solía, enarbolando bandera del no pasarán. Es la Cataluña más provinciana, la más heroica y encumbrada en su propia altivez. Los chopos que describiera Gironella- otro que murió arruinado- han vuelto a florecer. Mucho hay que subir hasta la catedral por las tortuosas escalerillas de la judería. “Soldados de Salamina”, una novela mediocre cortada de la pluma de uno de los grandes novelistas del Falangismo, Federico Sánchez Mazas de quien Las inquietudes de Shanti Andía me gusta mucho más ocupa todo el territorio. Mucho espacio es el que se le concede. Putos rojos ¿Qué culpa tenemos nosotros de que perdieran la guerra después de prender fuego a España y de que luego ganaran la paz? Porque nos pasamos la jodida infancia metiendonos en la sesera los versos de García Lorca con el que nos amariconamos un poco, y sentimos el tedio machadiano calándonos los huesos. Alberti a todas horas. Y por si esto fuera poco las mil páginas de los Cipreses creen en Dios. Una saturación de rogelios en el panorama discente.  A los nacionales se los postergó desde un primer momento. No hay que pasar por alto que la cultura castellana pronto pasó a manos catalanas. Barcelona era la clave de todo cuanto se publicaba y los judíos norteamericanos y los que recalaron huyendo de la peste nazi y que recalaron en la Ciudad Condal con Janés y toda su tropa de traductores alemanes - un hecho que hay que dar por sabido aunque lo hayan hablado muy pocos - untaron a Lara, el antiguo legionario para que publicase todas las novelas que le diera la gana.
Gracias a todos estos trueques y artimañas los vencidos en la guerra vencieron en la paz y al revés. Franco fue tal vez demasiado generoso con Cataluña. Ese hecho tampoco se nos negará. Así que los que habiendo ganado la guerra luego perdimos la propaganda nos llevamos las manos a la cabeza. Era sólo el afán de perdón y de reconciliación el que guió a Franco en su altruismo- un altruismo que brilla por su ausencia entre los instalados por el odio- en su magnanimidad para con la otra España. Había que soldar helgaduras mentales y divisiones de corazón. Este dato por lo visto no interesa a los muñidores de la Aviesa que es como llamo yo a esta democracia. Vienen de tercería y se nos presentan con programas y lemas que datan del mioceno o del oolítico. Los mismos discursos gastados, las mismas proclamas, lo deja vu. Venga a soplar dentro del cuerno. Ese azófar de Israel es una corneta apocalíptica terminada en cuernos que acarician las barbas del rabino. A este paso nos van a quedar ya pocos Yom Kippur. He aquí que resucitan los espectros. Las ratas oradoras se han subido a los cajones. En el escabel del diablo, en los púlpitos de la Sienen sueltan discursos los tribunos del nuevo orden ¡ay qué ver que forma de darle a la húmeda! Se está sometiendo a la verdad de Xto a una perenne ordalía. Son los prohombres de la cultura del refrito y fusilando a Goebbels los trujimanes - buen hebraísmo- han comprobado que una mentira mil veces repetida en virtud de la gracia operante del sacramento de la publicidad se convierte en una verdad. Es la jera y el cutio de los comunicologos tan bien pagados del nuevo ministerio de la verdad, del coro al caño, entre Plancus, an sones que se sigue riendo como un abad mitrado desde su poltrona, la que le dejó en herencia don Juan, y pedr ojotas. Lo hacen bien. Son de una obstinación admirable y para colmo vienen de Aragón. No dan su brazo a torcer ni aunque les aspen estos hideputa. Aunque ya digo. No hay que hacerles demasiado caso.


 
¿Es esto ético? ¿Es estético? Yo me pregunto y nunca hay respuesta, jolines. La obra daliniana con resabios de profecía teratológica del mundo que nos tocó vivir y que él anticipó desde su paleta que cada día más se parece a la de Goya. Esto le acreditaría como el segundo grande de la pintura española. Lo malo es que en el “Gran masturbador” no hay una intencionalidad de coyuntura como le ocurrió al “Guernica”. Lo que le sobra al malagueño de intencionalidad política le falta al ampurdanés. Dalí no puede negar que empezó por lo naif. Se ha puesto en juego el lacrado de la memoria y nos están tratando de vender por todos los medios la burra mal capada. En esta hora occidua y equívoca, muy del gusto de los proclives al gatuperio y a la maula y de los que confluyen y confutan pro domo sua la libertad con el tocino, han conseguido poner a Cataluña también patas arriba. Sin embargo, Cadaqués el otro día cuando fuimos de visita (hay que llegar a él por cuestas y vericuetos, lomas y pinares y sierra áspera) nos acogió con su serenidad y su hospitalidad de siempre. Vimos alzarse en uno de los montes que lo clavan el radar de alerta aérea del ministerio de Defensa. Cualquier día se plasma allí un sabotaje. Uno se empapa de Mediterráneo y descubre recónditas y misteriosas calas. Es la tierra para reencontrarse con Ulises y con el amor. Maldita política. Las barcas estaban dormidas y recién carenadas en el varadero profundo y era muy hermoso fotografiar estas embarcaciones rudimentarias que se descubren debajo del arco de un voladizo. La tierra de Dalí que da vista a las montañas pirenaicas es la que cantó Verdaguer en excelsa rima catalana y castellana y describió con acucia e intensidad de perspectiva el gran Pepe Plá. Es tierra bella, recatada en su modestia de pubilla o moza catalana, que destila calma, dulce abulia, amor de brasas, apegada al terruño. En ella se perciben lejanos ecos de cánticos con toda esa carga de melancolía que tiene la sardana. La Costa Brava a la cual descubrieron antes que yo los niños ingleses a los que enseñaba castellano en Hull, las primeras vacaciones allende los acantilados de Dover y Blackpool, paella y sangría, sir, very good, nice, donde se fue mi amor que se hizo de la mujer que amaba, me recordó un cuento de Clarín que lleva por título El diablo en Semana Santa. Yo me la recorrí de cabo a rabo con los excursionistas de la Inserso. Cadaqués se acurrucaba en su cárcava. Allí todavía hay procesiones y dormía en la bella concha de plata abrazada al mar amante y amigo. La ebúrnea torre de la iglesia era una almena de vigilancia para alertar de la llegada de los piratas berberiscos. Bajo su halda se arrebujaban las casitas blancas de los pescadores. No se ven en Cataluña apenas blasones ni portaladas. La mejor ejecutoria de nobleza es el esfuerzo. Buen país, mesocrática región. El retablo barroco, como su poliantea recargada y que los turistas pueden admirar desde una luna de cristal instalada en el cancel es cosa muy de destacar.


 
Tendré que volver a Besalú mitra de abades, puentes y castillos, la que observa al peregrino un poco con la mirada del Padre Claret y reza en castellano dulces plegarias antiguas llenas de amor divino. Tendré que bañarme alguna vez en el mikwah al lado del río Fluvium - no puede haber rotundidad más latina de formas que en este país - y salir listo y purificado para acometer una nueva era y bajaré hasta Olot, un pueblo de levítica alzada, que nos mira desde las cuestas con ojos perfunctorios de notario, de una gran carga literaria, donde se venera a un cristo con la cruz a cuestas y manteo azul que es la viva serenidad digna del Greco. Te entienden lo mismo si hablas en castellano que en catalán porque los de Olot siempre fueron un poco poetas y el lenguaje de la poesía no admite separatismos, es de envergadura universal.
Esta parte del mundo recuerda un poco a Asturias. Las masías son algo entre medias entre la manor house inglesa y la quintana y la alquería de nuestra España húmeda. No hay minifundismo. Cataluña se gobierna por la tradición del “hereu” que también define en sus novelas Bartolomé Soler. Marcos Villarí es un libro fuera de serie. ¿Porqué lo han olvidado? Siendo como es un canto a la Cataluña eterna.  Pues, sencillamente, estos catalanes son algo burros. Por haberlo escrito en el idioma de la competencia. Nos echan del mundo, nos echan de las sinagogas, nos quitan las editoriales, venden nuestros periódicos, tiran a la lumbre la lira con que, rapsodas indomables, nos ganábamos el pan cantando baladas por los caminos. ¿Qué hacer? ¿Cómo combatir a estos herejes? Ni unos ni otros juegan limpio. Hacen encajes de bolillos con la impostura, claro está.


 
Para un apasionado de la literatura como soy yo la escuela de escritores catalanes hoy casi olvidados - Plá, Tomás Salvador, el propio Soler, Vidal Cadellans - decir Barcelona es como nombrar la Meca. Todos los chicos de mi generación juntábamos palabras y emborronábamos papel, porque no en vano somos el resultado de una grafomanía que no cesa, y hacíamos pinitos soñando con que algún día en la noche de Reyes nuestro nombre fuera anunciado en la cena que se celebraba en el Hotel Rita. Todos fuimos o quisimos ser aspirantes a ganar el premio Nadal. No se consumó el sueño pero en esta vida no es lo importante llegar sino caminar y el reto y el hito siguen ahí plantados. Por eso nos duele esta manipulación del santo nombre de Cataluña, emporio de la publicación en castellano que renuncia al legado de Cervantes. Eso será como un suicidio. Pero si creen que vamos a romper la pluma o quemar los libros van listos. Cierto que Lara, ese andaluz tan listo y tan vivo, recién llegado a la ciudad con las estrellas de teniente legionario y casado con una barcelonesa de casa rica que vivía en la calle Montanear, que ganó tanto dinero poniendo su editorial en manos de los hebreos, está muerto y bien muerto, y su hijo engordó demasiado. Pese a Lara, sus corifeos, pedisecuos y adivinos a lo Borras Beltriú, el ogro con cara de inquisidor catalán, el genio de España resucitará. Lo van a tener muy crudo esos insensatos si quieren terminar con el cristianismo. A mí me gustan más Lluis Santamarina, Ignacio Agustí, Carlos Sentís, Bartolomé Soler, el gran Plá, Sebastián Mariné aquel tarraconense que me enseñó todo el latín que sé, Corominas o el P. Claret cuyos hijos me enseñaron a rezar y en cuyas escuelas me formé. He cantado el “Virolay” y me emocioné en Montserrat en la celda donde Iñaqui escribió sus ejercicios. ¡Viva la Murenetta!
Jorge Amado no sabe por donde se anda. Derrama vitriolo retrospectivo en las páginas del inmundo Mundoórgano de la archi sinagoga matritense, la que unta también a Gallardón y le compra modelitos a la Espe para que luzca modas cañí y mueva mucho su culo serrano - no tiene mal tipo pero siempre parece que mira columpiando la pupila de minina entre legañas la señora marquesa- y su cara de lavado de gato por las pasarelas y catastas de los Madriles de acogida para hacer de la megapolis un babel al que se tiren en plancha los invasores poniendo en fuga a los españoles. Gallardón es el felón que necesitamos. No puede negar su origen sefardí, su abuelo firmaba las crónicas en los periódicos de Franco con un pseudónimo del Rif y su padre fue ayudante y secretario de Serrano Suñer al que le hizo cambiar la chaqueta, luego entró a formar parte de “Cuadernos para el dialogo”, tanto pendulo marea, pero aquí empuñan la sartén por mango los tornadizos de siempre, malahaya su estirpe maldita sea su estampa, creo que los gallardones no son fruto de la encina sino que entraron en Tarifa por la puerta falsa, habían salido todos ellos de la aljama de Tetúan y todos los sábados van a las sinagoga arrastrando su tefilin, con esta gente se habrá cumplido la profecía azañista de que España ha dejado de ser católica y como para muestra un botón el Gallardón ha echado a las monjas de sus conventos del casco viejo, sus padres los pegaron fuego, qué sé yo cuál será la peor fórmula. Ha declarado Madrid ciudad abierta al odio y a la revancha, según el postulado de los Internacionalistas; a los de las Brigadas los pararon los requetés en Brunete pero ¿quién podrá parar a Gallardón? ¿Cómo resistir a este tío y con esas ínfulas de acreditada marranía en su haber? Pronto no se podrá vivir aquí. Sus calles serán territorio comanche, un prodigio multi étnico, crisol de razas. Que se mueran los feos. Los castizos ya no moran en Lavapiés.


 
Pero siempre nos quedará para volver Gerona; y volveremos a Gerona la escarpada, de numantina mirada desojándose a sí misma perpetuamente en el espejo de las aguas del Oñar como la vio Gironella. Levítica y romántica pero la sonrisa mefistofélica de Marcus alzando el índice en ademán de desafío debajo de los boceles de la imposta donde está el diablo rostro de mandril cola de león cuerpo de serpiente nos lo impide. Ha llegado desconsolador el Interpuesto. Hizo su obra de separación y sonríe desde el capitel con toda la malevolencia de que son capaces sus descargas. El mal está en vena y los vengadores en racha. Marcus se carcajea como Zapatero en su labor de zapa.  Los compañeros de Campanas resurrecto se enfundan la barretina como una carmañola. Tiempo de sansculotes. Ya engrasan la guillotinas. El moro hace partes con Rusalca y la ministra Calvo, gesto de desagravio a Boabdil, querindanga de Chaves, va a devolverles Granada. Los del Arxiu piden papeles en Salamanca. Esta mañana he rezado ante el Cristo de Dalí. Es el que más fervor me inspira, el que mejor refleja la cosmogonía de la pasión. Sin embargo, volverán a perder. Está escrito. Lo tienen todo: la banca, la propaganda, los periódicos, las editoriales donde pone sus huevos la serpiente, los platós para que se contonee la Campos, ellos la han elegido símbolo de esta democracia torcida, casposa, hedionda de lupanar, sonrisa repelente de señorito de pelo engominado. Gerona, la empecinadamente española, el oppidum de los latinos, lugar de tránsito hacia la vía Apia, retaguardia con la intendencia de las legiones y donde se guardaban las orzas de todo el aceite camino del embarque en las naves onerarias por Emporio, defenderá su catalanidad a guantazos y a golpes de alpargata.  Queda en el aire romántico que la envuelve algo del espíritu de los últimos de Filipinas. Se muestra irreductible y en sus trece. De raza le viene el galgo. Benedicto XIII, antes de ser elegido papa de Aviñón, fue deán de su cabildo catedral.
Gerona es el emblema de toda resistencia. Gerona siempre resiste todo asedio, incluso el de las fuerzas que pretenden liquidar a España. Desafió al agareno, plantó cara al francés de cuya rapiña saben harto los catalanes de buena fe. Para que se curen en salud yo recomendaría a Marcus y a sus pedisecuos, los que hacen la palinodia del Asesino de Paracuellos, que lean a Galdós. Sus Episodios Nacionales son el alma de Gerona. Al acercarse a los muros de su castillo se siente como un latigazo de patriotismo porque a España se la puede amar también parlando catalán. Volver a Gerona y ojalá que no me encuentre allí a mi amigo Massolies un curita con muy mala leche amigo de Xirinach. El único. Los demás,  buena gente
Todo arranca del scriptorium de Ripoll. Nuestra vocación de escritores viene de que soñábamos con ser amanuenses o transcriptores volcando palo seco y neumas en los cantorales y en los códigos miniados. Si al mundo no lo caligrafías de antemano no existe.  Esta Nuncupatio o prurito nominativo [el nombre siempre antecede a la cosa y el vocablo al concepto] nos hizo grandes a los soñadores. El futuro pertenece a los poetas que portan en todo tiempo el fuego sagrado de la llama del saber. Se nos aparecerá alguna noche ese abad Oliva, roturador de campos, la lira en una mano, la esteva y el azadón en la otra, y nos dirá lo que tengamos que hacer:
-Canta y guarda silencio.


 

No olvidemos que el sile et psalle era el lema de los benedictinos y el abad Oliva está también en el alma de Cataluña. Y en Gerona se siente la presencia, soterrada, del general Álvarez de Castro. A dios rogando y con el mazo dando. Somos mitad y mitad: monjes y soldados. Toda esa grandeza se encierra en la ciudad de Dalí y del pobre Gironella con su monumental prosa. Lo exprimieron, lo sacaron el jugo y lo arrojaron de sí. Dijeron tuvo su época, éste para que lo queremos ya y es así como uno de los autores que más dinero ganó en España logrando algo tan difícil por estos pagos como es vivir de la literatura moriría en la pobreza. Pagó la culpa y hasta eso no le fue perdonado: escribir en castellano. Dicen que de juez loco, sentencia brava. Y eso es un poco lo que está pasando. Gironella en el foso del olvido y un  Dalí resurrecto y manipulado y al que pintan como nunca fue. Pero aquí todos a callar. Bono ha hecho conserjes a los que Franco nombró capitanes o les dio las dos estrellas de teniente.  Tampoco es para echar en saco roto que fue precisamente Franco el que restauró la gran biblioteca de Montserrat, aunque para su desgracia, traidores y corifeos de la felonía, desde sus estrados partió el grito de rebelión:

-Volem bisbes catalans.

Para ustedes la perra gorda. Pero no llevan razón. Aviso y el que avisa no es traidor. Y lo digo a sabiendas de no tener caudal ni reputación, ni predicamento, ni una mala columna en un periódico, pero, señora mía, se lo digo porque aunque lo haya perdido todo, no he perdido la vergüenza. Arriba España y Visca Catalunya española. Oh banqueros catalanes temed la sombra que se alza contra vosotros desde el sepulcro del Cid y desde la tumba de los Reyes Católicos. No jueguen con fuego, madama Aiguer. No involucren a don Salvador Dalí en esto. Yo fui testigo y doy testimonio de que ustedes mienten.

 

Antonio Parra

29 de junio de 2004

San Pedro

EN RECUERDO DE EMILIO G MERÁS BUEN PERIODISTA LUARQUÉS BARBITAHEÑO Y HOMBRE DE BIEN DOQUIERA QUE ESTÉS

Posted: 25 Jan 2018 05:50 AM PST




LUARCA

 

Amor y viento

A barlovento

Mayan los gatos

y se sienta un preste

En un vacío confesionario

Esos cajones arrumbados

Chatarra de viejos pecados y obsesiones

Son pecios que escupe la marea

En recuestos y vargas

En la escalera

Un vikingo apostado

En la colina

Casariego noble amigo

Reza el triste oficio de difuntos

En aquel cementerio tan alegre

Cristo de los marineros

Que llevan a enterrar los viernes

Santos y al otro día resucita

Luarca es nombre de lluvia, de barca y de luna

Que sueña literaturas embebecida en su playa de arenas negras

Buen café copa y puro las golosinas de aquel pastel

Y recuerdos traspillados

De mis noches de escuadra falangista

De una Asturias

Que amanecía

Ya es tarde

La vieja casa derrengada con su mirabel convertido en tiendas de todo a cien

Un magnolio en medio del redondel creciendo sin tino

Café conciertos y confesionarios

Cruza un cura el

Puente sobre el Río Negro

Que baja bufando entre peñas y breñas

Música excelsa

Una señora abre el periódico

Página de sucesos de la Nueva España

Tiempo tranquilo

Paz provinciana

Y en mí brota el grumo de pervivencias recuerdos de las noches de vino de aquella alegre juventud

Que se fue

El rumor de las olas percibo

Mientras cantan los coros

y ladran los perros a la Diosa Blanca indomitable




































manolo pirolo mató a su mujer

Posted: 25 Jan 2018 01:36 AM PST

MANOLO PIROLO MATÓ A SU MUJER LA HIZO ESCABECHE Y LA PUSO A VENDER (VIEJA CANCIÓN DE CORRO) NI CONTIGO NI SIN TI TIENEN MIS MALES REMEDIO. MAS SOBRE UXORICIDIOS Y VIOLENCIA DOMESTICA


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ALONSO CANO

 

Alonso Cano el gran pintor de vírgenes granadinas a quien la estatuaria de la imaginaria hispana del siglo de oro denomina el excelso tuvo una vez un arrebato y mató a su mujer en un ataque de celos. La encontró en la cama con otro. La justicia vino tras sí y huyó al reino de Valencia. Quiso acogerse altana pero no era clérigo. En aquellos tiempos la jurisdicción eclesiástica, separada de lo civil, evitaba que los perseguidos de la justicia secular pudieran ser habidos por alguaciles y corchetes. Se acogían a sagrado y estaban libres. El gran pintor de las Vírgenes excelsas de la escuela andaluza solicitó ser ordenados de menores por el arzobispo de Granada. Éste se lo negó.

Cano marchó a Salamanca donde tuvo más suerte. El ordinario de aquella diócesis le impuso la tonsura Era admirador de sus cuadros aquel monseñor de Salamanca admirador de sus cuadros; lo ordenó de subdiácono y le libró del patíbulo. A su tiempo, encontró favor en la corte de Felipe IV quien admiraba su arte y fue su mecenas. Pertenecer al cabildo de una catedral le mantuvo al pairo de las pesquisas de la justicia. No fue un hombre feliz en contra de la felicidad que expresan a sus cuadros y las estatuas que talló. Admirador de santa Teresa la santa nueva plasmó toda la carga espiritual de los cristianos nuevos en la imanten por él esculpida. La mística doctora miraba al cielo con un libro abierto y una clamo en la mano. No quiso besar en la hora de la muerte el cristo que le presentaba el cura que le dio la extremaunción decía que el crucifijo estaba mal hecho. Alonso Cano un genio de la pintura española y seguramente un converso de fuerte carácter demuestra las contradicciones del catolicismo castellano tan excelso como cáustico. Hubo en la vida de Alonso Cano un borrón sin cuenta nueva a causa de la violencia de género. El pecado llorolo toda su vida. Dicen sus biógrafos que tenía un genio de mil diablos. reñía con todo el mundo.

Algo no tan fácil de corregir como dicen algunos y tan viejo como el andado para adelante. Dios tenga a los dos, perdonados sus pecados, en su reino. El gran pintor de Vírgenes cayó en el infierno de la violencia de Quevedo pero ya Quevedo advertía a los casados que un mal casamiento es un infierno portátil. Por desgracia desde que el mundo es mundo la cuestión carece de solución. Y como no hay remedio pues litro y medio. La cuestión sexual lleva la violencia inherente a la condición humana inclinada al abuso de poder, a la celotipia, al estupro como carta de presentación. Lo malo son esos necios y necias que frivolizan sobre un problema tan endémico en nuestra sociedad. Los uxoricidios y parricidios y la violencia domestica constituyen epidemia en nuestra sociedad. Ante la inoperancia de los gobiernos y de las organizaciones ad hoc que dicen defender los derechos de la mujer y es la carnaza donde afrechan cada mañana nuestros carroñeros y carroñeras del plasma mediático que son la pasma de nuestros pueblos ciudades y villas irredentos. Me levanto cada mañana y enciendo el aparato. Para ver a cuantas se han llevado por delante. Los carrileros de la información y las aves carroñeras cuentan el hecho escueto. No nos dicen qué es lo que se esconde detrás de estas tragedias familiares. Alonso Cano el pintor de esas vírgenes tan guapas que ostentan nuestros retablos encontró una solución: meterse a fraile. Todo parece que estaba más fácil en aquellos tiempos

DECÍA LARRA

Posted: 10 Jan 2018 09:22 AM PST



Larra decía como periodista paso la mayor parte del tiempo escribiendo lo que no pienso y haciendo creer lo que no creo

FUE QUEVEDO UN ESPIA DE LOS FDRANCESES EN LA GUERRA DE CATALUÑA?

Posted: 10 Jan 2018 09:18 AM PST

QUEVEDO PASIÓN Y MUERTE

“VIVIMOS CON LA BARBA AL HOMBRO” escribía don Francisco de Quevedo el caballero de las espuelas de oro  (así llamaba Casona) desde su mazmorra en el convento de San Marcos de León.
El delito cometido debió de ser grave de lesa majestad dicen que por una coplilla contra su Majestad otros autores señalan las veleidades políticas del escritor y las posibilidades de ser esculca de los franceses. La causa de su prendimiento una noche de diciembre de 1639 no ha podido ser esclarecida. Hay otras muchas lagunas en la personalidad enigmática y contradictoria del mejor y más diestro en el manejo de la lengua castellana de los escritores españoles. Gran parte de su ingente obra se perdió. Otra sigue inédita. ¿Era verdaderamente un echadizo de Richelieu al que por otra parte fustiga sin conmiseración? El espionaje fue una de sus muchas facetas. Urdió la conjura de Venecia y la policía del Dux quiso aprehenderlo. Se salvó por parlar italiano sin acento.
El señor de la Torre de Juan Abad era un gigante en un país de enanos.
Aquí la envidia y la mentira me tuvieron preso conviene recordar la quintilla de fray Luis de León, al salir del presidio de la Inquisición en Cuenca.
Quevedo conoció la amargura del calabozo en tres ocasiones. Las dos primeras por no hacer traición al duque de Osuna, y la tercera, por defender, como patrón de España al apóstol Santiago, ▬ fue larga y virulenta en el siglo XVII la controversia sobre el compatronato porque ahí las dos Españas entraron en juego y la polémica sigue aún, pues esto parece el cuento de nunca acabar ▬ en lugar del de Santa Teresa de Jesús, como pretendían los conversos. Santiaguistas contra teresianos.
 Parece ser que él conocía el enigma de la santa andariega sus mentiras y camelos sus arrimos al dinero de los cristianos nuevos y los devaneos de esta santa tan arrobadiza que sublima el sexo haciendo creer a los inquisidores que había sido penetrada vaginalmente por el propio Jesucristo. Locura de amor. España es país de locos.
Aquellos que descubren satíricamente estas obsesiones son condenados al silencio, al escarnio a o a la horca.
Olivares muere el 22 de julio 1645 en Toro en plena crisis separatista con Portugal y Cataluña. Se había puesto al frente de un ejercito que iba contra Lisboa tras salir de su heredad de Loeches. El conde duque que admiraba a Quevedo y lo protegió acabó odiándole y es posible que una de las causas de ese odio fuera que creía que el autor de Los Sueños se entendía con los franceses que habían invadido Cataluña con un ejercito bajo cuerda. Durante sus días de presidio que minaron su agotada salud no pierde el humor:
“A modo de cachidiablos
me cercan tres cachirríos
Órbigo, Castro y Bernesga
Que son del Duero meninos” y eso que estaba ciego del ojo izquierdo tullido y cancerado con una herida abierta en la pierna.
De este tiempo son sus obras piadosas con místicos resabios donde demuestra sus conocimientos bíblicos su longanimidad y paciencia de nuevo Job.
El frío leonés inhóspito y salvaje que lo convierten en una de las ciudades más antipáticas de España, gente arisca con mal vino y que come mucho conejo “que vivo en este sepulcro ensayándome de muerto”. 
Sin embargo, su consuelo son los libros y la amistad con los jesuitas. El padre Juan de Tarsis iba a ser su gran biógrafo y llega a suponer una virtud heroica en aquel hombre que le haría digno de los altares. Dicen que Quevedo, resignado y paciente, murió como un santo.
La literatura es para el preso además de consuelo una terapia, no un placebo. Quevedo era alto bien proporcionado de cuerpo de cintura para arriba, frente despejada, narices gruesas y corto de vista. Los pies los metía hacia dentro y cojeaba de ambos remos. En el retrato que hace dél Pacheco se nos muestra esa nariz sensual judaica y los mostachos de mosquetero. Que no falte la cruz colorada al pecho como ostentación de su limpio linaje. ¿Era tambien de antecesores marranos? Muchas páginas de su obra así como su perfecto conocimiento del hebreo nos hacen sospechar que sí. ¿Entonces cómo es que se coloca del bando de los santiaguistas y brama contra los teresianitas el bando de los cristianos nuevos? Se encuentran muchas contradicciones y lagunas en la vida del escritor que aun no se han resuelto. El caso puede obedecer a sus múltiples complejos y trastornos de personalidad.
Velázquez lo pinta en 1628 cuando tenía 48 años y le hizo un retrato  en el que aparece favorecido; debió de existir amistad entre él y don Diego
Retirado en la paz de estos desiertos
Con pocos pero doctos libros juntos
Vivo en conversación con los difuntos
Y escucho con mis ojos a los muertos
Si no siempre entendidos siempre abiertos
O enmiendan o fecundan mis asuntos
Y en músicos callados contrapuntos
Al sueño de la vida hablan despiertos
Las grandes almas que la muerte ausenta
De injuria de los años vengadora
Libra oh gran  don José docta la imprenta
En fuga irrevocable huye la hora
Pero aquella el mejor calculo cuenta
Que en la lección y estudios nos mejora
De tan inmortal soneto los que vivimos una vida libresca donde el alma vence su trifulca eterna contra la carne, vivimos admirados.
El duque de Medinaceli se lo llevó a Cogolludo cuando fue excarcelado. Tenía 63 años; el cuerpo le fallaba pero la cabeza le regía. Aquel otoño de 1643 publica Vida de Marco Bruto que plantea el interrogante eterno si es lícito asesinar o no al tirano. ¿Tu quoque filii mihi? (¿Tú tambien hijo mío eres de los que están en la conjura?)
Bruto asesinó a su padre Julio Cesar. Tantea la cuestión del tiranicidio. Quevedo recoge el guante del reto lanzado por El  Padre Mariana dando lugar a una gran polémica entre los juristas de la escuela de Salamanca y determina que el que mata al opresor del pueblo no es culpable y lo exime de culpa en su libro De regis institutione  data de 1599.
En la Torre de Juan Abad adonde llega en el otoño de 1644 se queja de la soledad que es la tortura del viejo: no tener amigos. Se cartea con Francisco de Oviedo y con Sancho de Sandoval. “Sin apartarme de la chimenea me quemo y no me caliento”. El frío de la cárcel leonesa le penetró los huesos. Es trasladado al convento de los dominicos de Villanueva de los Infantes. Un criado gallego Diego de Lugo le roba cuanto tenía y se da a la fuga.
Vienen los sobrinos a la cabecera del moribundo al husmo de la herencia. La noche del 30 de mayo el galeno le manda fumar una pipa y el pobre enfermo con el humo se intoxica. Pésimo remedio. El 25 de julio anota en una de sus cartas (Quevedo murió con la pluma en la mano como los grandes escritores periodistas) “Hoy fiesta de Santiago mi patrón y único de España se me abrió la postema del lado del corazón. Espero buen suceso” el día de la Magdalena llega la noticia de la muerte del valido Olivares su verdugo. Tercia este comentario despectivo: “Yo que estuve muerto en prisiones viví para ver el fin del hombre que me aherrojó… unos dicen que le hallaron sapos y culebras en el buche, otros encontraron cal y arena; yo creo que había de todo”.
El 8 de septiembre de 1645 moriría el genio, de una paroxismo, congestión cerebral, poco después de escribir una carta a su fautor Bernardo de Oviedo. Fue enterrado en la iglesia de san Andrés.
Vuelve el polvo al polvo que es polvo enamorado. Amor constante más allá de la muerte. Sus huesos se perdieron en una exhumación de la francesada “pues que de nieve están las cumbres llenas, la boca de los años saqueada, la vista enferma… salid a recibir la sepultura acariciad la tumba y monumento que morir viviendo es la última cordura” escribió los poemas cinerarios más sublimes de la lengua castellana.
La vida tiene mucho de cruel y bastante de escatológico. Es un viaje a través de la mierda. Abrumador por lo pesimista el pensamiento quevedesco.
Alguien detrás del biombo, se carcajea de nuestros pasos; el ambiente de la comedia del mundo es delirante. “Médulas que han ardido gloriosamente”. Et ossa mea non conteretur, clamaba Ezequiel. No disperses, Señor, mis huesos.

The windmills of my mindEl Molino de su cerebro no paró el trajín durante sus 65 años de vida. “Mi corazón es reino el espanto”. Un clásico universal que retrató no sólo a la sociedad de su tiempo a golpe de sátira sino también la vida misma.

CHAPAPOTE OTRA VEZ

Posted: 10 Jan 2018 08:09 AM PST

CHAPAPOTE GALLEGO
Vuelve Galicia a dejarnos yertos otra vez con ese chapapote moral  que nos envía del violador y asesino de Diana Quer.
Resulta que ahora la prensa del noroeste de caracter independentista defiende a este hijo de su madre y trata de ocultar la gravedad de su culpa. El juez, la jueza, el abogado defensor, la hermana violada, la mujer consintiente, el padre, la madre, el Dientazos, los chiquitos de la prensa. Ana Rosa el busto parlante de las mañanas empocilgadas de la 5 con su cara de ángel católico  de chica bieny su alma diabólica que entrevista a estos personajes por aquello de que el morbo vende y una pobre niña incauta que perdió la vida en una noche de folixia a manos  de este barba azul asesino en serie y mentiroso con los dientes de asno y suelto de lengua, lenguaraz y dicaz. Si el delito hubiese sido cometido en USA ya estarían preparandole la cama para la inyección letal. España con estos casos huele a chapapote y a mierda gallega. Es el olor a cucho inefable de sus aldeas, el sonido de las campanas, las trapalladas de las meigas y los hijos del obispo engendrados en medio de bacanales de orujo

REUNIO DE LOS CURILLAS DE LA PROMICION DEL 55 EN LA FUENCISLA EL PASADO OCTUBRE

Posted: 09 Jan 2018 08:47 AM PST















































poemas de york el divino Eboracum ciudad del aire

Posted: 09 Jan 2018 07:05 AM PST









Poema de la escapada

 

Subo

Un grito lejano me llama

Distante laringe voz de balada

Voz de susurro

Consuelo

Onda lejana

Que fue de ti

¿Que suelo pisas? ¿Qué espacio abarcas di

Donde aparcas?

Yo te quiero

Aura sutil

Te busco, rosa

Recién amanecida

Y te encuentro halo inmortal

En los libros que fueron rosas y hoy guardan el perfume

De las páginas de un libro olvidado

 Del Escritor amigo

Pompa que fui

Veo a las yeguas cabalgar al horizonte

No son yeguas que son jacas

Que empreña e céfiro regañón con fuerza de garañon

Mientras la radio lanza noticias terribles de mujeres asesinadas

A la puerta de un colegio

Ya no vendrás

No querrás mirarme

Seré ido

Es mejor así rueda del molino del olvido

Bramando en la aceña cangilón manso que achica el agua del azud

Voy entre la gente que camina dentro Del laberinto

Dédalo de muchas puertas

No encuentro la salida

Me pierdo en mis divagaciones y desconsuelos

Suspiros que escucho en las noches de alcohol

Tú debes, Suzanne, de morar en esa estrella

De mis noches rotas

Destellos de entonces

Luz del ayer que me alcanza

Velocidad de la luz

Que tarda siglos en alcanzar el suelo

Que se derrama sobre mí

Oigo tu dulce voz de nereida

Trovas y música de cantigas

La balada del rabel en tu ventana florecida

Sirva de consuelo a tu ausencia

Será el amor que vuelve

Hablándome en inglés tú estás en mi


PENA DE MUERTE PARA EL DIENTAZOS

Posted: 09 Jan 2018 04:50 AM PST

El asesino de Rianxo, un maligno gallego, lo debieran dar mulé violó estranguló a diana Quer pobre niña la sumió en un pozo negro maniatada  luego dice que no la violó. Este hijoputa no ha de vivir no tiene derecho. Que lo deporten a Texas y allá lo den mulé. Su abogado gallego es un caradura pero ya lo decía el Estgebanillo antes puto que gallego. Los gallegos no son buena gente

Posted: 09 Jan 2018 04:27 AM PST

carta de amor del ultimo caido en krasni bor

LA NOCHEBUENA DE UN KAROBO EN EL FRENTE DEL ESTE.  CARTA A SU MADRINA
 
A los veinte mil españoles que murieron en Rusia.
 
 
 
Posición 375 sección de Antiaéreos. Frente del Este 24 de diciembre  de 1942




Querida Aderita:

 Recibí tu carta ayer.  La trajeron los del hipomóvil de la Comandancia.  No había podido hacer el reparto en siete días pues hemos tenido una cellisca de las que hacen época.  Estos sí que son tormentas y no las del Bierzo.  Gracias por los aguinaldos con el turrón y la botella de coñac el detente/bala y la estampa del Niño Jesús que hemos colocado en sitio preferente de la chabola y está Jesusín hecho un sol y yo no sé cómo con esos taparrabos blanco puede aguantar los treinta y dos bajo cero. ¡Cómo es Dios y todo lo puede!  No le harán mella ni las balas y lo que decía nuestro general el otro día en una arenga que radiaron por radio Berlín: fuerte será el invierno ruso pero más recia es mi raza.

 Y tan recia, ¡pachas! divino Niño lo puede todo Aguantar la helada y la nieve que tapa los ojos, hacer callar  por ser Nochebuena los organillos de Stalin. Hasta parece que lo conocen, oye. De vez en cuando nos lanzan octavillas en castellano muy bien escritas por cierto y nos dicen mejor estabais, puñeteros, al brasero con vuestras abuelas o junto a la estufa de un baile y no aquí.

Habéis venido a defender a un tirano, el señor Hitler, pero un cabo primera de la Plana Mayor gaditano ex legionario, agarró el altavoz y les dijo en perfecto idioma de Pushkin que estábamos aquí en devolución de visita. Que en Cádiz son así de cánidos mentales y que se mueran los feos y tal y tal. Nos elevó un poco la moral pero la verdad que no está el horno para muchos bollos y la tenemos por los suelos... Ojala Jesusito haga un milagro. No estoy muy seguro de que nos lleguemos a ver en carne mortal. Tampoco importaría mucho. Un soldado no es nadie. Un número. Un nombre en una esquela, una inscripción sobre una tumba con un casco de acero y en el vértice dos palos cruzados. Si caemos en la tierra rusa quiero que sea por algo y no estoy escribiendo mi testamento pero esta noche es Navidad y se me amontan las congojas.

Si me atizan en un fregao estoy seguro de que tú pensarás en mí. Ah aquel chaval de Soria que se fue a estudiar a Madrid Filosofía y Letras, luchó con los rojos pues quería cambiar el mundo. Lo cogieron los nacionales y para redimir la culpa se apuntó a la División Azul. Un chalao. Un quijote. Un idealista  pero no del todo mal persona. Un cabeza loca. Que quieres te diga, Derita. A mí esta tierra no se si me gusta o  me disgusta pero me impresiona me embruja. Es tal y como la pensé cuando leía a los maestros rusos en el caserón de San Bernardo.  Luego está esta naturaleza inmensa inabarcable. Pues verás nos liamos a cantar villancicos como descosidos y después llorábamos todos como bobos.  Hasta al Teniente Müller- espero que esta noche no tengamos fuegos artificiales y que los ruskis no nos localicen con los focos de sus potentes trazadoras porque entonces empezaría la caza del conejo, que atacan en horda y son tan valiente y nos les importa morir, suena el pito de un oficial y todos se lanzan a la bayoneta calada, una columna es repelida y entonces salta otra y otra y la siguiente-      que manda la batería y es un militar prusiano de aspecto seco y que parece poco sentimental le rodaban las lágrimas.  El tapabocas también te lo agradezco y más sabiendo que ha sido tejido por ti con una toquilla que era de tu abuela.  La botella de Carlos III nos la chiscamos en amor y amistad fraterna.

 No me dio a tiempo a dejar un poco para luego pues cuando iba a la escuela y me daba mi madre un pan y una onza de chocolate lo mordisqueaba  mucho tiempo y decía esto para después. Aquí no tenemos el sentido del ahorro como comprenderás. Te pueden atizar un tiro al momento siguiente.

  El cabo Seidenbaum escotó unas salchichas y varias botellas de aguardiente del que por aquí llaman schnaps junto con una botella de vodka que tomó de un ruso que hicieron prisionero y alguien sacó una guitarra y una pandereta.  Y fuera penas.  Dirás que somos unos borrachos pero no.  Sin algo de calor en él estomago aquí te arrices pues como te digo aquí hace mucho más frío que en León. Dirás que por que té cuentos estas cosas.  Pues es que no te tengo nada que contar.  Aquí sólo hay nieve y nieve.

 Hasta los árboles se sumen debajo del talud blanco y se redondean las casas de los enanitos del bosque como en los cuentos de hadas. ¿Es Rusia el país de los cuentos de hada con leñador, trineos y mujiks y coros que cantan como los ángeles? El otro día una panienka de la retaguardia nos trajo dos panes de mijo y una icono del niño Jesús pero aquí el Jesusito no está desnudo sino bien fajado y con los faldones de cristianar como dice el Evangelio de san Mateo.

 El nuestro en taparrabos es más carnal y preciso. Pero ellos que guardan su religión un poco por lo antiguo son más imprecisos así que su cristianismo menos concretizado parece que llama más a la puerta del corazón. Perdona que haga estas reflexiones tan profundas y teológicas pero uno de loes efectos que he sentido del contacto con el Frente del Este ha sido por tener mucho tiempo libre, todo el del mundo, mientras estas de plantón, esperando a que llegue la muerte, en esas cosas sagradas de la religión. Claro que me acuerdo mucho de Dios. Sin embargo el teniente Weinmüller no es de la misma opinión. Piensa que no hay nada después de esto…

  Villancicos.  Cantamos La Marimorena y él Veinticinco de diciembre Bum Bum. Por aquí también hay catalanes y lo entonaron en el idioma de su tierra. Somos una sección mixta de artilleros alemanes y españoles.  Mi unidad quedó tan diezmada en los últimos días que hubo que agrupar fuerzas.  Nos entendemos como ponemos pero yo he aprendido algo de alemán aunque casi me entiendo mejor el ruski que me parece menos difícil y en esa lengua me sé varias frases.  Una que nos aprendemos cuando en las largas marchas pie desde Grodno hasta esta zona que llaman la Rusia Blanca entrábamos en las isbas o casuchas de los campesinos medio despeados y muertos de sed y de hambre y nos salían a recibir niños descalzos abuelas sonrientes y pobres viejos cubiertos de harapos.  Y allí la cantinela de siempre.  Y  menia isti ñiet karovo ni malieko que quiere decir se nos han muerto las vacas no tenemos leche.  Pero los pobres nos daban a los soldados lo que tenían y encendían el samovar y nos calentaban té con un poco de pan. Nosotros le dábamos nuestras raciones. Les hacían mucha ilusión las cantimploras de estaño de la Intendencia española. Pero les daba lástima de nosotros.

-Por qué no tenéis ropa de abrigo? Cuando llegue el invierno al Volga os moriréis de frío.

- Razón llevaba la babuska. Estos campesinos saben mucho.

  Las abuelas bondadosas nos persignaban en la frente pues así son cristianas Aderita y eso no me lo suponía yo que nos había dicho que eran los rusos comunistas y rojos perdidos.  Pues no es cierto.  En las chozas aun en las más miserables había imágenes de Nuestro Señor y de la Virgen.  Tienen mucha devoción a la Madre de Dios que llaman Blogodortisa.  La, lamparilla encendida día y noche me recordaban un poco el altar de mi pueblo cuando íbamos al rosario y hacíamos genuflexión de rodillas ante el Santísimo.  Los rusos no se arrodillan, se inclinan y se hacen la cruz continuamente. Dicen que para espantar a los malos espíritus.

 Esta buena gente me impresionó y me pregunté que hemos venido a hacer aquí a esta tierra a sembrar la muerte y destrucción.  Muchas dudas me asaltan Aderita.  Aquí hay un comandante Schmidt que dice que la invasión de Rusia ha sido un error de Hitler.  Que todos creíamos que lo que había que cambiar eran la desigualdad de pobres y ricos.  Schmidt dice que el diablo se metió en la cabeza loca del Führer.  Y que esto es una chifladura suya que bien caro pagaremos todos, sobre todo el pueblo alemán.

 A mí la verdad nada me hicieron los rusos pues aquí los comunistas que había en España no los vemos por ninguna parte, son gente humilde y llana y muy sufrida como los castellanos, claro que el comandante Schmidt sólo profiere esas dudas cuando ya llevan en el cuerpo cinco o seis copas.  Y como para su camisa porque puede ser arrestado.

 Yo soy el cabo pieza de un cañón que llamamos Ocho- Ocho.  Me harté a disparar contra los aviones rusos y alguno he conseguido abatir. Luego sentía remordimiento. Me daban pena de los pobres que iban en la carlinga. Eran soldados y jóvenes y con toda una vida por delante como yo. Pero buena gana cada vez vienen más, son un enjambre.  El otro día sacaron a diez o doce de la Wehrmacht que estaban metidos en unos pozos de tirador.  Eran alemanes casi unos niños.  Tenían los pies congelados, se escucha el día y la noche la música de los organillos de Stalin.  Les paramos de momento pero al poco rato traen refuerzos y atacan y atacan.  Como condenados. Al son de los pitos y pífanos de sus comisarios. Al fondo el cielo se tiñe de rojo. Y la tierra nevada de sangre y destrucción.

  Es el infierno de Stalingrado,  Ayer estuvieron pasando convoyes de batallones destrozados de retirada.  Eran infantes rumanos.  Mal se presentan las cosas, querida Aderita.  Y yo mañana que es Nochebuena cumplo 22 años. ¿A que he venid yo a Rusia, Dios?  Una voz interior me dice que para cambiar el mundo para hacerle mejor para defender a España del Comunismo pero la verdad es que no lo tengo muy claro. Todas esas son palabras huecas de un vanílocuo idealista como el que te escribe.

  Me alisté voluntario en la División Azul.  No sabía dónde me llevaban ni adonde me metía, al principio todo iba bien y avanzábamos casi sin pegar un tiro.  Yo cogí un mal constipado y me hospitalizaran en una ciudad que se llama Vilna.  Me lo pasé en grande pues conocí una muchacha y fue conmigo al baile un par de veces pero al siguiente día al ir a  buscarla, vi cómo la sacaban de su casa unos policías de paisano con abrigo de cuero y cara de muy pocos amigos.  Recuerdo su nombre Ester, era judía y a mí por “confraternizar con el enemigo” por poco me fusilan. Todo se quedó en  una orden de arresto de dos días en el calabozo y me enviaron otra vez al frente. Por lo visto la Ester organizaba partidas contra los alemanes. Las leyes de la guerra son terribles pero no creo que la enchiqueraran por su raza ni por su religión, sino por terrorista.

 Ya te lo he contado maja.  Aunque no te conozco me pareces una chavala estupenda y hasta pienso que si regreso con vida de esta ratonera me gustaría pedirte relaciones.  Estás muy guapa en la foto, tienes una cara de buena persona. Mándame más.  En fin tu estampa piadosa  me ha recordado otras navidades más felices y el niño  me mira con cara de  ternura y hasta parece que me habla a mí solo a mí y me dije Celerizo, yo te voy a ayudar.

 Y me quedo ensimismado contemplándole.  Mis camaradas dicen que es un Jesús muy bonito, los alemanes no tienen imágenes pero creo que son también cristianos, no creen en el papa.  Los domingos suele venir un páter que creo que es luterano se pone un gorro muy raro y una estola negra como la de don Saturnino el cura de mi pueblo y cantan himnos y ya está pero no dicen misa como los católicos, sólo cantar y los soldados los cantan con mucha devoción pues parecen sentir muy adentro su religión más que nosotros.  Para que te vaya a contar si no son calamidades aunque así me desahogo.

 Soy el único que queda de los españoles porque han ido cayendo todos.  El jueves le atizaron a un asturiano que se llamaba Teófilo Muñiz  Salió a hacer del cuerpo el hombre y por lo visto se puso en un sitio algo lejos de la tienda que no tenía desenfilada y le arrearon. A Rodrigo que era mi mejor amigo un obús lo dejó sin pierna y lo evacuaron a Riga.  Pero esta muerte de Muñiz  impresionó.  Murió en mis brazos.  Llamaba a grandes voces a su madre y a mi se parte el corazón.  Madre…madre…madre. Y el eco clamaba cual voz en el desierto por  la inmensa estepa, retronaba su voz moribunda.  Madre, madre ¿dónde estás? Dios le tenga en su seno. Pero ¿por qué no baja? ¿Por qué no hace algo ese Dios que dice que está con nosotros? Lo pone un letrero que llevan aquí todos los quintos en  la hebilla de su uniforme: Gott mit uns.

  Aderita, me dices en la tuya que no haces más que rezar por pues esas preces me vienen bien.  Tus velas a la Virgen del Camino han dado resultado aunque pienso que salgamos enteros de aquí va a ser un milagro y de los gordos.  Madre.  Madre y las voces que pegaba Teófilo eran las mismas que otro asturiano también amigo del alma que se llamaba Agustín al que atizaron a lo tonto y a lo bobo. Era también muy fraterno.  De Cudillero.  Me decía que  tan pronto acabase la guerra me convidaba a las fiestas de su pueblo que son por san Pedro y los marineros hacen una ceremonia muy ocurrente y chistosa que llaman la amura vela.

 Se llamaba Agustín Fito.  Si esta carta llegase a tus manos, yo quisiera que se las remitiese por favor a su familia que vive en ese pueblo dándole mis condolencias.  De mi vida aquí poco puedo contarte. Es muy monótona.  Los días se parecen unos a otras como dos gotas de agua.  El único aliciente es la llegada de la estafeta con la carta de casa momento feliz, que se mueran los feos, abajo las penas.  Lo demás comer y dormir. Uno se embrutece y no piensa en nada. Sólo en sobrevivir pero las balas cuando vienen de a hecho, como las cartas traen en el membrete tu nombre y dirección y hay que recibirlas. Pero la que te ha de matar, dicen los veteranos, no la sentirás venir.

  ¿Quién inventaría las guerras Aderita? Todas son guarras las guerras. Llenas de obscenidades. Parece que las prepara una gentuza. Son los mismos de siempre. Los discípulos de Satanás los que no pueden vivir sin verter sangre en el altar de Moloch.  La verdad es que cuando recibí felicitaciones de la Komandatur por haber abatido a cinco cazas enemigos no me sentí un héroe, me pusieron la cruz de hierro pero yo estuve de decirle al comandante que se metiera la condecoración por donde le cupiera y si no lo hice fue por tenemos s que me fusilen.  Fue de pura chiripa mi coronel, respondía. Si dijese lo contrario mentiría. También me pareció un despropósito que condecoraran por el merito al valor al camarada que las diñó mientras estaba en las letrinas. A título póstumo y muerto en combate rezaba el parte… No me hagas reír.

 No.  No me siento un héroe ni  odio a los rusos. ¿Por que tener que disparar contra gente que no conozco y nunca se han metido conmigo?  Velay mis contradicciones, Aderita bueno madrina, Felices Pascuas y ojalá el año que viene de 1943 sea prospero y mejor que este puñetero 42.

 Estoy seguro de que nos vamos a ver pronto tú y yo que guay  vamos a hacer buenas migas. ¿Te gustan los bambinos?  Claro que te gustarán a no ser que tengas vocación de monja.  Reza mucho por mí y  con el Santo Niño Jesús de Praga, aprieta, maja en tus oraciones, que a ti debe de hacerte caso pues eres muy buena, una santa.  Lo necesito.  Y sin otro particular y desando la pasas bien la Nochebuena se despide este tu amigo y admirador este Karovo que lo es.  Tu ahijado de guerra. Arriba España.¡ Viva Franco Heil Hitler!, Etcétera.

  Fermín Celerizo, sargento primero de Artillería

Frente del Este.

Hasta aquí la misiva. Llegó a mis manos porque lo primero que hizo el sargento Celerizo cuando fue repatriado de Rusia fue ponerse en contacto con la novia del muchacho asturiano que fue su compañero de armas. Aderita, la madrina de guerra, se había casado con otro y envió la carta a Fifi, creyendo que su ahijado había perecido en el Este. Desde 1942 no había vuelto a saber más de él. Pero lo cierto es que Celerizo, habiendo sido hecho prisionero, e internado de un campo de concentración, consiguió volver el año 1954 con los expedicionarios del capitán. Eran los últimos de Rusia. Los últimos de Filipinas también. Unos locos pero gentes como Celerizo tenían buena madera y que buen vasallo si hubiera buen señor. Esta epístola desde el Frente Oriental encierra las claves de una bonita historia de amor. Que desbarató una guerra. Malditas guerras. ¿Quién las inventaría, leche?

 

La carta del sargento Celerizo la encontré yo el otro día hurgando entre los baúles traperos que hay en el hórreo de nuestra casona. Era una carta amarilla de color desvaído por el tiempo que estaba junto a otras e iban dirigidas mi tía Fifi que antes de estallar la guerra hablaba según decía entonces con ese  pixueto[1] que cayó en la estepa. Sentí una emoción intensa y miedo a profanar el relicario de una triste novela. La tía Fifí se quedó soltera. La conocí que venía a nuestra casa y muy cumplida y ceremoniosa pues había sido educada para ser una señorita nos traía el bollo de Pascua. De moza debió de ser airosa pero cuando yo la conocí estaba vieja y algo encorvada. Pensé  en Doña Berta la protagonista de uno de los cuentos de Clarín que quedando para vestir santos le guardó ausencias al único amor de su vida. ¡Demasiado romántica! Quizás el amor no tenga nada que ver con el sexo. Pero Tía Fifí se volvió algo gruñona muy murmuradora y muy beata. Había celado bien el secreto de sus amores. Nunca la vi llevar otra ropa que no fuese de luto. Con respecto al sargento Celerizo investigando sobre estas cuestiones llegue a saber que regresó de las trincheras aunque con un brazo de menos. Le dieron  los del Ayuntamiento un puesto en Segovia y vendía caramelos, periódicos y chuches. Debajo del mandil de menestral siempre asomaba el forro de su camisa azul. Era una buena persona. Sin embargo en el frente contrajo el vicio de la bebida. Los chaveas del barrio de Santa Eulalia se reían de él y le ponían motes. Le tiraban piedras a su chiringuito y decían:

-Borracho… borracho, tío Braguetita.

-Si voy-respondía-condenados niños os meto un brazo por una manga.

Lo del sobrehúsa Braguetita le debía de venir porque ya de mayor estaba algo de la próstata y tenía que salir detrás del quiosco a hacer aguas menores. Fue un idealista. Un soñador y un perdedor. Contaba historias extraordinarias de Rusia y cantaba con hermosa voz de bajo. Una vez cuando yo era seminarista fuimos a entregarle un aguinaldo como se solía hacer con los pobres de la ciudad por Nochebuena. Nos miró a todos muy emocionado;

-Que majos estáis curillas con esa sotana  esa beca y ese bonete. Si yo volviera a nacer me haría pope. Para entonar las letanías y  cantar en ruso el paternóster. Pope ruso. Nada de cura católico.

-¿Y eso por qué, tío Braguetita?

-Anda demonio. Cosas de la vida.

Era un bendito de dios. Murió de una borrachera. Pero no lo hizo por vicio sino para aliviar los terribles dolores que le ocasionó un cáncer de próstata. El vino al fin y al cabo es sangre de Cristo y él creía en la resurrección. Algunas tardes se le veía asistir a las Vísperas en la iglesia del Salvador o en la de Santa Eulalia  y prosternarse ante una imagen del Perpetuo Socorro que había traído del frente. Este icono luego desapareció o lo robaron. Era un cuadro muy valioso y también milagroso.

Si alguien le preguntaba que por que tenía tanta fe en aquella imagen que era tan abstracta y tan poco significativa y no como la dolorosa de Santa Eulalia que parece tan guapa y a la que le hacen todavía más guapa las lágrimas que ruedan por sus mejillas de escayola el sargento  de artillería respondía invariablemente:

-Precisamente por eso porque esta Virgen es más misteriosa.

-¿Y a que viene usted?

-A pedirle una buena muerte para que resucite con su Hijo al tercer día. Yo creo en la resurrección.

Entonces se calaba su gorra  y se volvía por donde había venido.

De ambas parroquias era feligrés. El sargento Celerizo después el tío Braguetita era un bendito de Dios. Y murió como un santo. El vino le ayudó a soportar el tormento de su agonía.

 

 

 

 

imitadores de Andrés Laguna

Posted: 09 Jan 2018 04:00 AM PST


ANDRES LAGUNA PADRE DE LAS RES CULTURAS CREA UN GÉNERO LIERARIO EN EL QUE JUEGA UNA PARTE IMPORTANTE LO MORISCO

 

 

Veo que mi libro en que descubro la paternidad del Lazarillo pega fuerte en las redes. Cientos de visitas procedentes de USA, Polonia, Italia, Rumania, Alemania y Ukrania avalan mi esfuerzo y demuestran que los estudios de filología castellana que acá son un desastre por mor del sistema político hispanófobo que "los españoles nos dimos a nosotros mismos en la Nicolasa" van de capa caída.

El Lazarillo ▬ donde no hay sexo el protagonista es el hambre▬ es una obra de juventud del eminente médico segoviano pero en su continuación que es el "Viaje a Turquía" se inserta el estereotipo morisco reminiscencia de los romances fronterizos en el cual un moro y una cristiana se aman o al revés.
En el cautiverio el cristiano prisionero de los turcos encuentra su salvación mediante el favor de una hurí o de una reina del harén. En el caso de Pedro de Urdemalas es la propia esposa del pachá de Constantinopla a la que cura de unas cuartanas. Cervantes "En los baños de Argel " sigue por el mismo camino. Su redentor no fue tanto el mercedario, acequeque  de Arévalo que se ofreció a ocupar su puesto en la cárcel como el favor de una princesa la mora Zaida. En  "Marcos de Obregón" de Vicente Espinel surge el personaje de un renegado valenciano que proteje a Marquillos. Hay un naufragio en la isla de Cabrera asediada por piratas berberiscos. Los turcos que tienen allí guarida toman como rehenes a toda la tripulación. Que son conducidos a una mazmorra. Marcos por la buena expresión de su lenguaje y por su talle le cae en gracia al renegado valenciano que pese haber abrazado la religión de Mahoma quiere que sus hijos sean instruidos en la religión cristiana pues dice ser la mejor y la verdadera.
Enseña nuestro prisionero el español a su familia y surge de estas clases particulares la chispa del amor entre el profesor de español y la hija del valenciano que es rubia y huerita de piel, una beldad goda nos dice el autor.
Durante los siglos XVII y XVIII la costa levantina sufre de vez en cuando el asedio de los piratas berberiscos. En lo alto de los acantilados se instalan torres vigía (atalayas); cuando se avistan "moros en la costa" (la expresión se hizo viral en nuestro refranero) se encienden hogueras de alarma (almenaras).  España sostuvo una relación de amor/odio con el mundos musulmán y los moros que estuvieron en la península ibérica casi un milenio son de nuestra raza. en ese sentido somos un pueblo fronterizo. Y ese aspecto se encuentra tanto en el romancero como en muchas de nuestras palabras y costumbres moriscas. La mesta por ejemplo era morisca y gran parte del acervo del lenguaje pastoril viene del árabe.
Por ejemplo rabadán o azaqueque que viene de azaque que era la moneda que se daba para el rescate. Una pena que en nuestros colegios no se enseñe el árabe o el portugués. Por eso pienso que la novela picaresca se encuentran muchas claves para desentrañar el misterio de nuestra historia. La impresionante historia de España que algunos necios se empeñan en aniquilar. Eso es tirar cantos contra tu propio tejado.

antonio parra hizo un descubrimiento importante para la historia de la literatura española: el lazarillo de tormes dejó de ser anónimo

Posted: 07 Jan 2018 04:52 PM PST

ANTONIO PARRA: ANDRÉS LAGUNA AUTOR DEL LAZARILLO


Andrés Laguna escribió “El lazarillo”

Colección Novedades
  • ANDRÉS LAGUNA ESCRIBIÓ “EL LAZARILLO”


    Novedades

    Un libro de Antonio Parra
Un libro de Antonio Parra
Uno de los enigmas de la literatura española fue el anonimato en que permaneció este libro paradigmático del género picaresco durante cinco siglos. Antonio PARRA aquí encuentra su filiación de los padres putativos que hubo y el real que no pudo ser otro que el médico segoviano Andrés Laguna, que utilizaba también otro nombre de pluma: Cristóbal de Villalón. Era de padres conversos y no se atrevió a signar sus originales pero Antonio Parra mediante el cotejo de estilos encontró sorprendentes e irrefutables paralelismos entre el Crotalón, El Viaje a Turquía El Lazarillo.

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Biografía:
Antonio Parra es periodista, licenciado en Lenguas Modernas y en Ruso por la Complutense. Ha publicado “Remember Brunete” “Franco y los Judíos”, “Seminario vacío”, “Lloviendo rosas” y “Quien encontrará a la mujer fuerte”.

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regresa a casa el último de la BLAU

Posted: 07 Jan 2018 04:43 PM PST

Vuelve a casa Antonio Villar, el último soldado repatriado de la División Azul
La Asociación de Desaparecidos en Rusia enterraba al último repatriado de la División Azul.  Sin ayudas ni  subvenciones y trabajando con rusos y alemanes, ha colaborado en la exhumación de más de 2000 combatientes.

Vuelve a casa Antonio Villar, el último soldado repatriado de la División Azul

Firma

María Fidalgo Casares
Escritora, investigadora, analista social y crítica de arte, es doctora en Historia por la Universidad de Sevilla, Colaboradora de prensa y radio. Escribe en MUNDIARIO.
Que en Rusia estan. / Ferrer Dalmau Que en Rusia estan. / Ferrer Dalmau

Firma

María Fidalgo Casares
Escritora, investigadora, analista social y crítica de arte, es doctora en Historia por la Universidad de Sevilla, Colaboradora de prensa y radio. Escribe en MUNDIARIO.
Fue identificado por la placa que colgaba de su cuello. Hace menos de cuatro años aparecían sus restos en los olvidados vestigios de una antigua trinchera del frente  de la Segunda Guerra Mundial. Caído en la legendaria Krasny Bohr, ese día junto a él, morían 1.500 españoles, tras sufrir heroicamente la embestida de más de 40.000 soviéticos.Llevaba 70 años muerto, yaciendo en suelo ruso  ya sin que nada ni nadie le recordase. Pero esta semana, Antonio Villar Barranco volvía a casa.
Sus padres murieron con el dolor de la pérdida de su único hijo, desaparecido en la fría Rusia. Ningún familiar quedaba con vida. Antonio fue recogido y depositado en  la iglesia católica de Pushkin, cerca de San Petersburgo,  al cuidado de dos religiosos españoles. De ahí, emprendería el camino de vuelta, pasando por un convento toledano. Nadie le reclamaba, pero gracias a la labor de la Asociación de Desaparecidos en Rusia  ( ADR) y el Ayuntamiento de su pueblo, ya descansa.
Se ofició una emotiva ceremonia religiosa en el propio cementerio de su villa natal antes de dar sepultura a su cuerpo. Aunque no le quedaba ningún pariente,  no estuvo sólo, sino que un nutrido grupo de españoles venidos de Castilla y Andalucía miembros de la ADR, y algunos representantes del Ayuntamiento le acompañaron. También alguien muy especial, uno de los fundadores de la Asociación y el artífice de que sus restos y los de tantos otros estén volviendo a su patria.
Un sencillo ramo de rosas rojas y amarillas, junto a una placa con su nombre y el de sus padres que "no le olvidaron", homenajeaba al joven que dio su vida por sus ideales a miles de Kilómetros de su hogar.

Asociación de Desaparecidos en Rusia (ADR) 
Sin subvenciones y escaso número de socios, la Asociación de Desaparecidos en Rusia (ADR) es una organización que intenta localizar y recuperar los cuerpos de los  españoles que acudieron a partir de 1941 a luchar contra el comunismo al frente ruso, así  como de los republicanos españoles que combatieron el nazismo  en el Ejército Rojo. Su objetivo es la exhumación, identificación y sepultura digna de sus restos.
Hace varias décadas, los  niños Fernando y Miguel Ángel Garrido, prometían a su abuela dar con el paradero de su tío, muerto en Rusia  con 19 años. Tras la caída del Telón de Acero y formarse como abogados, comenzaron la búsqueda . Así se inició una extraordinaria aventura que cristalizaría en la Asociación de Desaparecidos en Rusia, que no tiene ánimo de lucro, no recibe subvenciones y ha colaborado en la exhumación de más de 2000 combatientes.
Una intensa labor que ha dado importantes resultados en Posad-otensky, Gornie Moriny, Mosky,  Krasni Borj, y Novgorov.  Hoy ya hay  unos 2.500 españoles, la mayoría identificados,  Como el título del gran lienzo de Augusto Ferrer- Dalmau " En Rusia están"  a la espera de alguna reclamación para traerlos a España y se pueda  iniciar e proceso de repatriación.

                                        División azul. RR SS
División azul. / RR SS

Colaboración internacional. Trabajo de campo e investigación 

Junto a Asociación de Desaparecidos en Rusia (ADR) y de forma intermitente, trabajan otras dos asociaciones. La organización rusa Dolina,  que organiza campamentos de verano para localizar a combatientes del ejército soviético  caídos durante la Segunda Guerra Mundial y la alemana Volksbund, que tiene el mismo objetivo pero con caídos alemanes.
Hay que destacar  también la ayuda de  la empresa española Falcon High Tech  encargada de manera desinteresada de los estudios técnicos sobre el terreno, trabajos que se realizan con drones  para determinar áreas termografícas, con georadar y un sonar de barrido lateral para detectar las alteraciones geológicas compatibles con la existencia de restos humanos, Un durísimo trabajo sobre el terreno:  ingentes superficies por rastrear, caminos helados sobre los que trabajan mano a mano el equipo internacional de rusos, alemanes y españoles con un único fin, encontrar y exhumar a sus desparecidos en la guerra
Junto al trabajo de campo, hay una exhaustiva labor de investigación en los archivos militares, libros parroquiales, registros civiles y todo documento  que ayude a determinar la identidad de aquellos jóvenes combatientes. En los divisionarios a veces es muy difícil porque algunos  mentían sobre la edad al no cumplir la mínima exigida, que era de 16 años, y  otros viajaron con identidades falsas.
Los españoles que lucharon con el  Ejército Rojo son más difíciles de localizar, porque están pertenecían a diferentes unidades militares y la dispersión geográfica es  enormemente más amplia y muchos formaron allí sus familias. A pesar de ello, se han identificado más de seis decenas de enterramientos de estos españoles sobre cuya identificación, exhumación y repatriación han trabajado los miembros de la Asociación  y recientemente uno de ellos,  asturiano , también ha vuelto a casa.
Para agradecer la colaboración rusa, la Asociación también ha localizado una antigua estructura de un puente en fondo del río Bolchov, y los restos del santo del monasterio de Jurevo, pero su contribución más importante- pese a que Bono quisiera arrogarse el mérito-  ha sido la devolución de  la Cruz de Novgorov a su Catedral después de que los miembros de la División Azul la rescataran tras un bombardeo.
Los voluntarios que trabajan en la asociación destacan la camaradería a pie del terreno entre los países - anteriormente enfrentados- y sobre todo la gran empatía con el pueblo ruso, que se vuelca en ayudarles. Con viajes y estancias pagadas por ellos mismos,vuelven relatando anécdotas que conmueven el corazón como cruces arrancadas por el frío, y luego repuestas, tumbas conservadas en la clandestinidad  y sobre todo emotivos testimonios de ancianos que todavía conservan canciones, palabras españolas y  recuerdan con emoción que compartían los soldados compartían su rancho con los niños rusos y que, cada vez que abandonaban una población, relevados por los soldados alemanes,  los despedían entre lágrimas. Especial mención merece el recuerdo a  los sanitarios españoles que asistieron a civiles en los hospitales, suministraban medicinas a los médicos soviéticos y  atendían  a embarazadas y niños pequeños como quedó plasmado en  el exitoso libro  "Bajo el Fuego y Sobre el Hielo" de Poyato Galán,  o en el reciente  "Diario de Campaña de un Médico de Batallón de José Luis Cáceres"

Interés bibilográfico de la División Azul 
La Segunda Guerra Mundial sigue siendo un campo que atrae a miles de lectores. En España acaba de publicarse "Huida del infierno La batalla de la bolsa de Cherkassy" de Muñoz Lorente, pero la División Azul se lleva la palma en producción bibliográfica:
Legión Española Voluntarios en Rusia de Pérez Rubio y Prieto Barrio, División Azul, estructura de una fuerza de combate"de Carlos Caballero, Legión Azul y Segunda Guerra Mundial de Xavier Moreno, Los Zapadores de la Divisón Azul de Díaz del Río o el ya clásico Soldados de Hierro de Francisco Torres  entre otros, atestiguan este gran interés en el tema.


 Vilipendiados por unos, aunque inmensos héroes para otros, la División Azul es la historia de unos hombres que fueron a luchar con coraje sobrehumano en el frente más letal de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, el destino tergiversó su historia por haber compartido bando  con un siniestro compañero de viaje. Pese a que se insista en lo contrario, la voluntad de los jóvenes no era  ayudar a Hitler, sino  participar de una acción bélica anticomunista. Fueron como batallón español y su humanitaria relación con los judíos es buena prueba.Y aunque no pudieron derrotar al comunismo, el tiempo sí demostraría que fue el totalitarismo más sangriento de la historia de la humanidad.
Y  como explica  Francisco Torres  "aquellos jóvenes románticos españoles que se alistaron sin conocer las durísimas condiciones de la campaña, se fueron transformando para la posteridad en auténticos “Soldados de hierro” , formando la unidad del ejército español proporcionalmente, más condecorada de toda nuestra trayectoria militar y de la propia Segunda Guerra Mundial" 

Auténticas historias de honor, sacrificio, entrega, coraje, camaradería y valor, como la que protagonizó Antonio, el soldado de hierro que, después de 70 años, al fin, volvía a casa.
                                                             tumba soldado