2026-02-08

EL ROMANICO DE MI TIERRA

 




























































PEDIR TABACO A LA REINA

 

Ese gran escritor ovetense que es cándido al que es de recibo leer todas las mañanas en ABC como los lectores españoles nuestros tatarabuelo leyeron a clarín en el Solfeo o en la correspondencia en su día ha escrito un magnifico palique acerca del individuo que días atrás en Londres logró burlar la vigilancia de palacio y adentrarse en los aposentos de la reina. El dedicado columnista realiza un sutil encaje de bolillos imaginativo tratando de explicar el caso por chicuelinas y remoquetes bien lucidos con aditamentos de la mitología. Porque mitológico es el suceso. Una proeza así sólo puede ser llevada a cabo por un Palmerín o un Caballero del Lago. Esto parece un lance de libro de caballerías. Alguien que esté loco de remate – esto sólo puede hacerlo un inglés- es capaz de irle a pedir fuego a la reina cuando duerme en su cámara regia. Historias así sólo pueden suceder en Londres. Esta es una dellas.

El míster en cuestión se llama Fagan. Hasta procede el apellido. Fagan de fag que en slang significa cigarrillo o tagarnina. Los pilluelos londinenses a veces se acercaban al viandante:

- Got a fag, mate

Y es justamente lo que le pidió el sujeto a Isabel II. La reina come y duerme sola. El príncipe consorte utiliza otro dormitorio. Es posible que hasta la egregia persona necesitaba un poco de compañía en una calurosa noche del farragosto londinense cuando sube una niebla sofocante de las riberas del Támesis. A la señora que tiene que tomarse pastillas para conciliar el sueño por poco la entra un soponcio al ver al intruso. Ya estaba en los brazos de Morfeo cuando zas allí aparece el bueno de Fagan. No era el mayordomo ni el carpintero pero actuaba con una naturalidad sorprendente y de seguro que conocía la casa.

En estas noches de julio la ciudad es un horno auque yo tuve en mis digs la estufa encendida en pleno agosto un año que hubo muchas galernas. Sin embargo, en Inglaterra las viviendas no suelen gozar de aire acondicionado. Ni la calefacción central. Los británicos son renuentes a estos artilugios y prefieren el fresh air por eso el sitio donde yo he pasado más frío en mi vida fue durante aquellos inviernos en el Yorkshire, madre mía qué heladas y las casas tienen paredes endebles. No están preparadas para el invierno. No suele haber contraventanas ni persianas por lo que muchas residencias parecen escaparates. EL inglés es algo exhibicionista y hasta diríase que le gustan que le miren los pasantes cuando se encuentra en su hogar. Su casa es su castillo pero transparente. También les gusta alzar las ventanas que allí llaman francesa y cuyos batientes no son de tirar ni tienen pestillos ni fallebas, sencillamente se alzan sobre un montante y lo más probable que la reina de Inglaterra tuviera las de su alcoba abiertas para dejar pasar un poco de fresh air y por allí se coló el ladrón de la intimidad regia. No sé lo que habrá ocurrido ahora con la nueva arquitectura de los llamados edificios inteligentes totalmente aislados del exterior pero entonces esta política de ventanas abiertas en las caldas noches veraniegas era una invitación a los cacos. Otro elemento: las cortinas. Suelen ser de nylon blanco y se mueven onduladas por las ráfagas de viento por lo que en muchos dormitorios donde me acosté en las Islas yo creí ver fantasmas durante las sesiones de cine de la sábana blanca. De todas formas a los fantasmas ingleses les suele gustar el buen tiempo. Aparecen por primavera. Por ejemplo el monstruo del Lago Ness y las serpientes de verano. Hay castillos que incluso tienen guías especiales para mostrar las casas con fantasma a los turistas. No son como las brujas de mi pueblo. En Puente Perin las brujas celebraban sus aquelarres por Nochebuena y las ánimas se aparecían a los viandantes a partir de la noche de san Andrés.

Lo más probable es que Fagan, el hombre invisible, el pimpinela escarlata nuevo diablo cojuelo saltando a la pata coja por los tejados de Buckingham Palace y bajando por las chimeneas entrara en la augusta morada a favor de la noche. De todas suertes esta es una historia confusa llena de misterio digna de la labia de una ágata Christie. Con su plot, su alibi sus coartadas y todo. A los lectores ingleses que tienen mucha concha y bastante recamara en las historias de intriga y de judanit se les puede contar una historia al revés. Luego el lector por su cuenta ata cabos pero aquí las cosas al parecer carecen de títere con cabeza. El fog londinense es imprescindible en esta clase de lances. El fog de Fagan. No estamos ante un mundo lógico de claridades meridianas y mediterráneas sino de una visión tamizada por el proverbial haze policiaco en el que todo puede ser y no ser a la vez. Hasta es posible que Su alteza doña elisabeth le invitase al intruso a una taza de té. A los ingleses les gusta mirar al mundo a través de la niebla por eso son tan amantes de los fantasmas. Su lógica nop es nuestra lógica. Hasta hace poco medían la distancia en yardas y en pulgadas y el sistema métrico decimal no se implantó hasta el primero enero de 1973 que yo estaba allí para contarlo aquella mañana gris de año nuevo con bastante resaca.

De esta forma, nebulosos fueron los partes de guerra en la crisis de Malvinas. The British They are masters of desguise y expertos en el difícil arte de la propaganda. Por eso tienen al pueblo tan dominado. Nada tenías de peculiar que este Fagan del que poco sabemos quien es se haya enamorado platónicamente eso sí de su Reina. Sé preparó para su aventura varios meses, estudió el territorio, examinó mapas, consultó distancias, compulsó los turnos de guardia y los relevos. Su sueño era ver dormir a la augusta emperatriz de los ingleses y llegó hasta el tálamo. Las gacetillas evitan todo lo morboso. El Fagan no quería dormir con la reina sino ver como era en su medio natural porque las reinas también duermen y fuman y tienen que ir al baño y lo demás. ¿Un exhibicionista? Puede ser. But he was caught in the act por la guardia real y seguramente lo llevaron al cuartelillo por las orejas. ¿Un espía de los rusos? Tampoco se descarta. La morbidez y la discreción han tenido que entablar en Fleet Street un reñido encuentro para dar de lado detalles morbosos de tan paradójica situación. ¿Cómo se acuesta Isabel en enaguas, en picardías o en camisón sin sostén o con sostén y de que color eran las bragas? Dicen que color púrpura que es el color de la realeza y taparía sus vergüenzas con un taparrabos de armiño pues a lo mejor. También puede ser que Michael Fagan no sea más que un invento de la prensa para echar una cortina de humo, un tupido velo para distraer la atención del gran publico de la engorrosa cuestión de Malvinas que el personal no consulte la lista de bajas y que la Thatcher adarga en ristre y todos los portamisiles a bordo de la Home Fleet se ponga las bragas de hierro y les de a los argentinos de Galtieri una buena paliza. Una maniobra de distracción pues dicen que el gobierno de la Dama de Acero está a punto de caer. Y otra cuestión. La minuta y los haberes reales. Los ingleses se sienten muy monárquicos y consideran que para mantener la institución monárquica en condiciones hay que subirles el sueldo a los royals. De cualquier forma son maestros del disimulo estos ingleses. No sueltan prenda. Por lo pronto su graciosa majestad y persona tiene un Romeo que acude a la cita del jardin de buckingham con escala. ¿Será un amor de verano? ¿Un flirt? A la reina no se la conocen avatares y liviandades de ese calibre. Es una señorea muy seria a la que no le gustan los chistes verdes pero le pide que le cuente el príncipe de Edimburgo cómo anda de su estreñimiento. Pero esta es una extraña historia con final feliz. En otra parte el merodeador hubiera sido cosido a tiros por los escoltas pero estamos en GB y se le detuvo con mucha educación, le fueron leídos sus derechos y se le acusó de trespassing o allanamiento de morada. Un alabardero le dio un cigarrito marca capstan los que fuma la soberna y otro le invitó durante el interrogatorio a una taza de té. Menos no podía ser.

- ¿No tendrá un cigarrillo Majestad?

- No en este instante pero aguarde a ver si le quedan a la camarera.

Y de esa manera salió del dormitorio y avisó a seguridad. La reina saltó en camisón, se puso las zapatillas y fue a avisar. La señorita de compañía dormitaba ante una taza enorme de té.

- Espabile que tenemos visita, Maundy.

- ¿Audiencia a estas horas majestad? ¿? Nos han hundido algún submarino nuestro esos malditos argentinos?

El Bobby que guarda la puerta de la cámara regia tampoco se había enterado y se había quedado dormido sobre sus enormes zapatones de policía británico proverbiales por su tamaño. Dicen que la reina y la Dama de hierro no se pueden ver pero estas historias sirven para aliviar tensiones nacionales. En Inglaterra las grandes crisis suelen ser tormentas en una taza de té nada más. Y este aire deportivo que se da allí a la política a mí me da envidia. Para mi patria la quisiera. Cuentan que Mr Fagan salió de palacio fumándose un cigarrillo. En libertad con cargos. Las crónicas no refieren nada más.



25/06/07 1:47

ESPAÑA MI NATURA

 

NOCHEVIEJA EN LONDRES 1986 FUI A VER A MI HIJA Y NO ME LA DEJARON VER UN JUDIO UCRANIO PUSO MI CABEZA AL TABLERO Y POR POCO ME MATA. ERA WALDEMAR ZELENSKY AL QUE ACOGIERON LOS INGLESES COMO REFUGIADO

 

New years Eve 1986
I just had been searching for the whereabouts of my daughter Helen for sixteen years. That was a pin in my heart and it hurt. Silly of me all that time wondering and thinking and being restless. When I boarded that plain in Barajas only had an address in Epping obtaining though a letter from a relative in the Telegraph a year before or so. The Bolton’s were a close knitted family, had a kind of allegiance stemming from their old clans. They were mixture of Welsh and Irish. I took a plane with a meagre sum of a few pesetas ignoring that the standard of living has gone up, too. England had joined the Common Market, an I remembered – how could I forget- that New Years Eve, Edward Heath being premier, it was an obscure day with an early sunset and London looked a ghostly town, and it went to bed English and dawn found the big nation European. However they never ceased to be British. Union Jack, John Bull, Christmas Pudding, bacon and eggs, porridge, the bath on Sunday Evenings and Psalms, and No Sex, please, we are British, as the title went of a famous comedy by Michael Douglas Hume staged at Soho theatres in may days, the good old days. Off course, England went European but the Red Lion continued non-stop in its insularity. Yes I remember that Sylvester Evening of 73. Loneliness at my digs and I went looking for Helen.
My life those days was a recipe of mischievous sequels of complains and grudges without following the recommendations of never complain never explain. Suzanne who was a good observer made a good remark about us. “You are a bunch of complainers or quejicas, she said it in Spanish and to a certain extent she hit the nail right on the head. Nevertheless our lack of constancy, our apathy that certain tendency of blaming somebody else’s for our own failures is nothing compared with perfidy the passionate coolness of John Bull looking at every one with high brows. The British could be very supercilious and hypocrites. We, Spaniards, are big liars.
Thoughtfulness had been one of my defects, but, full of courage of determination, I felt like an Spanish conquistador when boarding that Jumbo full of madrilènes going, as usual for the Christmas shopping Oxford Street like in the good old days and English Nationals from mixed families.
The woman next to me was a teacher in Torrelodones and I think she was going through a bad patch on her marriage coming back to mother I suppose. Innocent and careless as I always used to be and thinking that everybody is cheerful and in a good mood – in my youth I read a lot the Gospel and thought that the true life had to be the perfection Jesus taught in his parables thus I became an utopian a dreamer and also naïf or rather a practitioner of panphilia (in the Greek meaning of the word) and that believe or philia turned to phobia when I grew older but I cant get rid of those spells of good expectations and believes in mankind, they sometimes appear when I feel in good mood. With that attitude you are bound to disaster, Hillary. You build walls without countermark. Houses of sand but the Lord forgives you, idiot
I also thought and was mistaken that planes going to Heathrow were like those friendly trains I took when I was living in Doncaster where everybody talked to each other offered cigarettes and partook sandwiches with cups of tea from the thermos apart of confess to strangers the sins of your life. So here you are again sitting in a plane that is taking you to Perfidy Albion. I always liked impossible things; perhaps was the reason of my infatuation with that country. In the University took Anglo-Saxon for speciality and dreamed of that paradise of robin hood’s wood, full of bishops, courtiers, minstrels, castle, the lady leaning out of the window, Romeo and Juliet, Shakespeare, the chants of the Beowulf, English tea, Alec Guinness, London fog, the shoes of a bobby, Alf Garnett, the carry on films, pints of bitter, rides in the double-decker bus, travel with my aunt, squalid living in digs, the smokes of a pipe, Anglican priest and sextons extinguishing candles in old cold churches neither cibary nor remonstrance no images nor saints no rosaries the cult of the Lady finished, Our Lady’s chapel closed for good. Henry the Eight and Anna Boleyn. Crammer and Thomas More. I had confusing idea of all that. May be my perception was misgiving. Bur I always was the odd man out. I liked things my way. Larry, you are going to be dashed to pieces. No. England was much less convivial. The good old days of the post-war year the swing sixties and the couldn’t-care-less seventies had given way to the iron days of the Iron Lady the flogging of the TUC and the mind of the I am alright Jack. More individualistic and rich mouths became more reserved.
I did not try to chat the bird but I explained to the woman that I was going to England trying to meet my estranged family. Oh God perhaps she was in the same boat. Her marriage was falling to pieces like mine was years ago and I could not recover from the psychological impact on me. I gathered she hated the Spaniards. She talked to me in Spanish but when the plane reached the English aerial dominion she shifted to her mother tongue and became derogatory and incriminating almost rude.
       “Oh dear. Larry, you always get yourself into trouble. Better you should have kept your mind shut”.
We went into an aerial bump and the whole plane started to shake. Bad omen. We landed in Gatwick with nearly an hour delay. The schedule was a Heathrow landing but three was something wrong with one of the engines or the wings the pilot did not explain and the crew were also a bit shaky. It was a freezing day. Took one of my expensive cigars and started to puff in the middle of the arrivals area. People looked at me startled as if I were a Martian or something.
       “People don’t smoke tobacco nowadays in this country. Only cannabis”
       “Oh dear Larry you always landed into trouble. Su said that you always land in your feet –it was one her favourite ready made phrases evaluating me-.
But elle etait trompé. I have been an unlucky sod most of my days but it serves me right for moaning all the time as if I were Jeremiah. Never explain never complain, the old adage goes. We live in a classless society and, since childhood, the Spaniards of our generation believed in rank, hierarchy, suffered from piles, insecurity complexes and guilt and were under the rod of confessor-maniac. We had no principles, only those of the Catholic Church. And those big words and ready made speeches deliver to our under conscience in remorse, oh you dirty rascal, you have wet dreams and scatology by degrees. We believed in rank, hierarchy, principles, those big words and ready made speeches delivered to our subconscious in long academic evenings of tedium only to fodder our indomitable ego.
Needless to say, excited as I was in that winter morning [December brings with the dew of the cold night melancholy of time past] in 1986 a year after than we moved house and went to live outside Madrid before the flood of immigrants in our capital and I felt on top of the world. At last travel as in the good old days. I have become a no person since Franco died. But now I was roaming the spaces holding tight in my pocket that letter in which a Heagerty, senile, with bending and not so firm scripture, gave the address of the Hughs. Pie and the sky around the world was mine. Trouble with you matey is that you have watched many a film and through that you lost contact with the real world. The image of Britannia o Baodicea ruling the waves represented to me. I was the lord and master of my destiny. I saw looking below the big waves like tiny spots of froth and the Ocean a big mass of dark blue magma, the morass where our fight began. The vertical pond hiding the Infinite. The horizontal flatness portray

EL PREGONERO DE TOLEDO

 BIG POPPING EYES (OJOS SALTONES) EN EL PACTO DE TOLEDO. Se nos hizo de noche y vimos al Hombre del Saco al cruzar el Tajo  y allá por el puente de Alcántara se nos cruzó el Ojo Saltones un judío que no sabe pronunciar las erres y habla de garganta. Tercera autoridad en estas mansardas. Se me vino a las mentes la mera efigie de don Opas que iba pregonando calles arriba hasta entrar en la misma plaza de Zocodover paso a la Inquisición. Me subieron en un asnillo y cabalgando cara atrás cubierto el rostro con una coroza cual reo del Santo Oficio y como los penitentes capuchones que van detrás del paso en Viernes Santo.

Dos alguaciles infames y mal encarados cutían mis espaldas con golpes de rebenque. Yo maldecía mi suerte y me acordaba de la madre que me parió. Desdichada hora en la hora que nací. ¿Qué mal fice? Preguntaba yo a mis esbirros y ellos en vez de contestar descargaban más fustazos sobre mi cuerpo dolorido. Quieto ahí tú, mostagán, que yo te vamos a enseñar a comportarte, tente derecho y no retruques.
Pues vaya-dije yo- pero que mal hice y al fin uno de los corchetes leyó sentencia y dijo que iba al palo por pensar por mi cuenta.
 ¿Es que escribir es un delito? Sí lo es. Un diacono muy alto y con cara de sátiro al que yo había visto merodear por los puticlubs de la región e iba a rumanas los sábados noche farfulló un responso en inglés. Ya no cantaban en latín sino inglés, la nueva lingua franca los nuevos inquisidores. No se dirigían a la Virgen tiernas plegarias. En lugar de eso invocaban a la Democracia y el nombre de Jesucristo había desaparecido de los anales para dar paso al dios del Consenso.
Los obispos y hasta el Papa proclamaron que de allí en adelante sólo había que creer en el Holocausto, como única verdad, aserto e incontrovertible. Todo lo demás eran leyendas, mitos, consejas evangélicas de las que cuentan las viejas al amor del fuego.
 La cosa me parecía increíble pues se me hacía duro pensar que con tanta fuerza hubiera calado en el corazón de las gentes la más recia y horrible de la apostasía pero reparé en el hecho de que estaba en la provincia del Bolo, la tierra de los grandes tornadizos y de los conversos. Habían vuelto los rabinos y estos llamaron a los ulemas y en los burdeles los malandrines y los macarras ponían a sus coimas mirando para Toledo, la Jerusalén del Oeste, la nueva Meca de los pactos y los consensos.
 En la resurrección no creía ninguno y como no había vida eterna los directores espirituales aconsejaban a sus confesadas y a sus pupilos que lo único que importa es lo de acá abajo. Que se olvidaran de que eran polvo y de las palabras del cura los miércoles de ceniza. Había que hacer más caso al Jueves de Comadres y vivir como si fuese todo el tiempo Martes Lardero. El Lunes Corvillo para después. Toda nuestra vida es carnaval, chaval. Y danos y danos. A ti sí que te voy yo a dar. Lo importante es lo de acá abajo.
 De lo que haya allí nada sabemos. Lo cual que lo mejor cuadra es la regla de los babilonios: comamos y bebamos que mañana moriremos. Muy democráticamente por supuesto. La muerte es el gran rodillo democrático les recordaba yo a mis verdugos aquel Jueves de Comadres durante mi pesadilla. La víspera había sido Miércoles de Ceniza, la antevíspera Martes Lardero que sigue al Lunes Corvillo. Popping Eyes no dejaba de mirarme. Una pena que tuviera las manos atadas y no pudiera agarrar un morrillo y esputárselo en la calva a aquel infame el que consumó la gran felonía el que cerró las puertas de las catedrales y devolvió la llave a los nuevos invasores para que instaurasen allí sus lugares de rezo mayormente mezquitas y sinagogas cuando no logias donde organizar sus tenidas y conventículos. Traté de beberme mis furias mientras cabalgaba en aquel burro prieto que trotaba por la cuesta entre las miradas airadas de la chusma que decían cosas muy feas. Acerté a ver entre las turbas a una señora que dicen la presidenta y se ella se dice a sí mismo Omnipresencia porque está en todos los saraos y conmemoraciones chupando cámara que tú no veas. Muy finolis y repeinada pero con una lengua como un carretero. Muevan ustedes el culo, hijos de la gran puta. Tenía mucho cabreo porque quiso ser reina y no lo es hasta la fecha. Era una mujer muy deslenguada pero bien calzada de coturnos y vestida a la última porque encarga sus atuendos a Paris y es toda ella una marca pero Dios mío qué lengua tenía la señora. Ella me puso de hijoputa para arriba.
 No salía de mi asombro pero un cirineo que se ofreció para aliviar mis suplicios y me tenía al burro del ramal, un alma de dios, un buen samaritano me dijo no se asuste su señoría ahora todas las hijas de familia hablan así hoy por hoy máxime las que otrora fueron chicas de derechas. Y mira que fueron educadas con monjas y toda su vida fueron muy pijas pero sacaron los pies de las alforjas y juran beben y fornican peor que zapateros. Para mi desesperanza la presidenta era la que con más vigor decía crucificadle, crucifícale. Lo que exaltó a la multitud y llovieron sobre mi rostro toda suerte de injurias, un par de cantazos y algún que otro gargajo. Échale pan que mañana pía.
Y no se lo tenga en cuenta vuestra merced dijo mi cirineo que también subía el hombre compungido por las pinas y estrechas callejas de la ciudad de Carlos Quinto pero en la fachada del alcázar ya no había águila bicéfala. En san Juan de los Reyes arrancaron las cadenas de las Navas de las Navas de Tolosa y se las devolvieron al rey de Marruecos echando por tierra el lábaro y enseña de la unidad de los reyes católicos, el tanto monta, monta tanto Isabel como Fernando, nuestro emblema de la unidad nacional.
 La saña deletérea y la clastomanía irreductible de los tornadizos y pedisécuos del Ojos Saltones encontraron su paroxismo en el furor con que echaron debajo de los frontispicios de tan histórico lugar el yugo y las flechas. Se dijo de ahora en adelante ni yugos ni flechas ni leches porque no sé para qué queremos los españoles el yugo de la labor si aquí nadie pega golpe ni flechas  del poderío pues andamos nostálgicos e indefensos con el culo al aire mandando a nuestros soldados a hacer la guerra con besos en lugar de cañonazos. Café para todos.
 Se desuncieron las Españas en una amalgama de taifas, autonomías golfas y trinconas donde toda corrupción y prevaricación tuvo asiento, y de cantones y la patria es ya indefensa y sin ejército hasta tal punto que ésta se convirtió en una casa del tócame roque con sucesos tan lamentables como el de los paracaidistas ingleses de maniobras que entraban borrachos en una taberna de Cádiz  o en Lanzarote y se liaban a golpes con los pobres españolitos. Los soldados de Su Graciosa Majestad apaleaban a los jueces y sodomizaban impunemente a los números de la Benemérita que iban a detenerlos sin que el gobierno de Madrid osara protestar porque los del FO eran los amos y aquí ya todos hablamos inglés, tomamos el té de las cinco y entonamos el dios salve a la reina, al menos es lo que señalan los poderes fácticos y toda esa tomiza de anglocabrones americanoides desnaturalizados que han renunciado a su historia y a su lengua como el Big Popping Eyes (Ojos Saltones). Átame esa mosca por el rabo. ¿Quien pone el cascabel al gato? Moratinos estaba demasiado ocupado con meter al turco en Europa. Hacía lo que le dijeran siempre los judíos y sus amos de Washington en este país: el contubernio con el sarraceno. Escupían contra la cruz y eso les hacía sentirse fuertes. Ojos Saltones, defensor del aborto, era de comunión diaria pero dicen que se guardaba las hostias en la bocamanga y luego las echaba a un caldero de agua hirviendo y las profanaba. La actualidad se asemejaba a una gran tenida de masones. Cundía la blasfemia y el desencanto. También don Opas era de la raza maldita y tenía el mismo mirar de los ojos salones.
 Sin flechas del poderío nos convertimos en la risa de las naciones, campo de Agramante de la emigración. Llegaban en manada a nuestras costas y los españoles de bien tenían que agachar la cabeza, besar el látigo, adorar al dios del Consenso. Paciencia y resignación. Somos extranjeros en nuestro propio país. Tendremos que emigrar de nuestra patria otra vez los buenos españoles
 La avilantez de los gobernantes como el execrable embono de los Ojos Saltones que por lo visto era un socialista de padre falangista, un cacique para más señas, de apellido infame. San Homobono era el patrón de los sastres y él era un alfayate, un malabarista de la política que no daba puntada sin hilo. Nada por aquí, nada por allá. Su padre fue gobernador civil y juró los Principios del Movimiento, y tuvo un tío alcalde pero donde dije digo, digo Diego, chiquitos, y esa sí que es gorda. ¿Adonde vamos? Al desastre, según parece pero dicen que sarna con gusto no pica.
 En la plaza de Zocodover estaba preparado el tabladillo o picota donde harían con mis pobres huesos lo que corresponde. Había un poste rodeado de retama, el balago de arder, estaba la yesca preparada. Iban a quemar a un cristiano recalcitrante de herejía democrática pero aunque me maten o daré nunca mi brazo a torcer y había que decirle al Ojos Saltones a sus jodíos morros que no era más que un jodío bolo.
 Las gentes que se habían vuelto morbosas e insensibles a los males de su vecino, de tanta tele basura como se había comido sus ojos y roído su alma por culpa de las quintanillas y anarosas quintanas, marilós, las reinas de las mañanas y las princesas del pueblo y de ver a todas las horas al presentador de la cabeza gorda y los pies planos en soporíferos programas que duraban doce horas, mientras los torticeros manijeros zurcían mentiras a todas horas y no paraban de hablar de la crisis, predicando al pueblo como si fueran ovejas modorras, metiéndoles el miedo en el cuerpo, contemplaban con deleite el espectáculo y se decían unos a otros éste va a arder bien.
 El rabino de la Sinagoga del Tránsito Un sacristán del mismo templo trajo eslabón y pedernal e hizo fuego y, aplicando tea,  prendió la lumbre. A redoble de tambor, un pregonero proclamaba:
     -Cristianos a enforzar.
     -Hijoputa…Hijoputa. Eres un pregonao
Doña Esperanza para mi desespero se encontraba en el cupo de los que contra mi hicieron causa y allí estaba entre el populacho desgañitándose contra mi persona. Tampoco faltaba la Bibliotecaria de Logroño, una tal doña Planchas Planchitas y con el nombre de Carmina bautizada mas luego hizo renuncio y recobró el de Sara, su primigenio. Ella también se metió con mi alcurnia. Aunque cambió de credo, esa señora como escritora será siempre mala. Entró en contubernios con don Arbolí, otra moneda falsa.
No me quedaba más remedio que admitir la culpa por la que se me condenaba y aceptar mi condición de caganidos. Yo no era más que un “pregonao”.
 En un relámpago ardió todo mi cuerpo. Gracias a Dios, pues grande era mi fe, no flaquee en el tormento porque siendo de la raza ibérica y mi padre aragonés. Sentí pena de la multitud dirigida por aquel Anás de los ojos protuberantes, sudoroso y vaporoso, tercera autoridad del Estado, que no pronuncia las erres con las sietes señas del hijoputa, metido a politiquero siendo su distintivo principal la barba en parroquias y los muchos sudorosos que canta todo su cuerpo que no hay quien se le acerque cuando se sienta en su estrado presidencial en el congreso. Arrimaron fuego pero en lugar de llorar me dieron ganas de reír y, contumaz igual que don Rodrigo en la horca, me puse para mi último trance en el pináculo del cachondeo. Pude desligarme de las esposas que me maniataban y, libre de manos, llevándomelas a los genitales exclamé:
—Me la chupáis todos vosotros. Vosotros me la chupais en cuadrilla y al de por junto, aunque muera mártir. El que se sienta en el tribunal no es más que un judío bolo y se lo digo a sus jodidos morros.
Y, haciendo las señas del macho cabrío expiré, mártir de la causa. Estoy seguro de que mi nombre enseguida ingresó en la nómina de los santos y mi alma voló derechita al cielo después de haber dado testimonio de Cristo y amado a mi patria desde aquella hoguera de la plaza de Zocodover gobernada por aquel sanedrín toledano encabezado por un felón de los Ojos Saltones como gran sacerdote. Subí a la gloria chutándomela con todos mis enemigos sobre la planta de mis pies. Había ollado la cabeza del dragón. Fue de esta manera gloriosa y, terne en mis convicciones, como hice la jera precisamente el día que comenzaba la Cuaresma y las ciudades celebraban el entierro de la sardina.
 viernes, 12 de febrero de 2010