TESOROS BIBLIOGRAFICOS DE LA CATEDRAL DE SEGOVIA
2026-01-22
Posted: 16 Feb 2019 04:24 PM PST TORAL DE LOS GUZMANES Grandeza desahitada Un villorrio polvoriento oculta su mirada Entre los chopos De la llanura riberas del Esla cepas del clarete Y bodegas escondidas entre túmulos cantores de Bacol con aire de parranda un canto a Baco Sale a vuestro encuentro la casa troncal palacio ducal de los guzmanes Cien obispos mil capitanes Doce reinas mil bastos, treinta copas, cuarenta oros, trescientas coronas y una sola espada Aquí se encierran los cuarenta naipes de la baraja Tres putas y un boticario Toral la de la cruz colorada que lucen al pecho reyes, marinos e infantes Godos son ellos hasta las cachas El palacio de adobe es hoy casa deshabitada sin lujos ni torreones Paredes rojas como la sangre de España Gravedad en los semblantes León siempre tuvo recio y augusto mirar Muros que parieron reinas e infanzones Y monjas de Santa clara Eugenia de Montijo fue su gala Emperatriz de Francia Raza de conquistadores y predicadores Fuego místico De Santo Domingo un guzmán el que el rosario inventara Y aquel gobernador de tarifa el que arrojó el puñal Al rfey moro para que a su hijo matara No se rinde León Siempre fue firme esa plaza El espíritu del Conde duque cabalga por estas pampas Brilla la honra heroica sobre esas tapias desvencijadas ESPAÑA MI NATURA |
EL HOMBRE QUE INVENTÓ EL ESTADO Y TENÍA A ESPAÑA EN LA CABEZA Posted: 16 Feb 2019 04:04 PM PST IV CENTENARIO CONDE DUQUE OLIVARES Aparecido dos capitulo en CORREO ZAMORA, agosto de 1987 Pocos españoles tan polémicos y de tan brioso rasgo y que hayan dejado en pos de sí huella tan señalada como el conde duque. Este año se celebra cuarto centenario de su nacimiento. Un orto que en contramedida significa el ocaso del imperio la secesión de Portugal el amotinamiento de Cataluña y el enojo de Aragón. En Flandes se puso el sol. El nombre de Gaspar de guzmán y Pimentel rivera Velasco i Tovar – un godo de cuerpo entero no hubiera sangre más limpia que la suya en castilla irá unido a dos señalados conceptos que los españoles tienen en alta estima: el poder y su excelencia, la pasión por la literatura y la pintura (eso era antes). Decir conde duque de Olivares es decir ambición mando. Es la idea que trasmina en el grandioso retrato ecuestre que Velázquez legó a la posterioridad a lomos de ese caballo puesto de manos y haciendo la empinada el jinete con los arreos de capitán general sombrero chambergo banda y bastón de mando mirando altanero para la cámara al fondo el perfil serrano de la sierra de Guadarrama skykine de encinas chaparrales y quebradas a lo lejos. El caballero se ofrece a los ojos del que mira con garbo de apoteosis triunfal. El valido del monarca español estaba al frente del mayor imperio que conocieron los humanos desde Roma. Don Diego de Velázquez transmite a su paleta esa sensación de orgullo y energía del ovante caballero con dominio de rienda y estribo como diciendo mío es el mundo. Había nacido en Roma cabeza de la catolicidad donde su padre el aristócrata sevillano era embajador de España ante la santa sede. Los guzmanes (gut y mann hombres buenos en la lengua germánica) eran godos por los cuatro costados y aunque aposentados en Sevilla desde Fernando III el Santo su casa solariega la tenían en León: Toral en la vega del Esla y Toro fue la ciudad que más amara. Durante sus estancias en la corte se retiraba a una casa de campo en Loeches. Quien tuvo retuvo y el que hizo deshizo. Nada se movía en España sin su consentimiento ni papel que no pasase por su mano. Hombre oficinesco pasaba largas horas en su despacho desde las seis de la mañana hasta la noche (hasta sus enemigos reconocen y alaban su patriotismo y su capacidad de trabajo). Él es el padre de nuestra burocracia. Inventó el papel de estado. Nos imaginamos a don Gaspar en manguitos trabajando a la luz de una vela caladas las antiparras con montura de concha. Suena el golpe de tampón lacrando cualquier documento. Archívese, sobreséase lácrese. Cuando perdió la privanza de Felipe IV acabó de corregidor en la villa de Toro. Tenía una idea de la España total y unitaria en la cabeza. Su enérgica replica a la insurrección de los Segadores evitó la secesión catalana aunque ello costara la segunda de nuestras guerras civiles la primera la de los comuneros y después vendrían la carlistada y el funesto 36, intentó sofocar a sangre y fuego el levantamiento portugués contra la corona española pero la muerte le sorprendió en su querida villa de Toro cuando prevenía un ejercito contra el portugués. Fue mucho mejor corregidor que primer ministro (les llamaron validos pero su función se equiparaba a los de un premier británico) España crió buenos alcaldes y malos hombres de estado. España tiene la sangre municipal y espesa. Prevalece la inmediatez porque aquí la política fue un reclamo a la cleptomanía. Como muestra valga un botón. La Cataluña independentista de Jordi Pujol transformada en cueva de ladrones. En don Gaspar, sin embargo, porque venía del gran misticismo católico predomina la pasión del poder sobre el oro. La austeridad el estoicismo pero también la soberbia la contumacia y un cierto aldeanismo en la visión del mundo. Castilla desprecia cuanto ignora. Su acendrado fervor de viejo católico le hizo cometer atropellos y tomar decisiones impolíticas que no favorecieron a sus súbditos. Tiene la figura de don Gaspar resabios de cacique. Y España en su declive se batía contra todos; Francia, Inglaterra, Portugal, los estados pontificios. Conjuras en Venecia sublevación de los moriscos en Valencia y en Granada. Toda Europa ardía en contiendas de religión y el grande de España animoso trabajador altanero hubiera sido un buen corregidor de cualquier villorrio castellano mecenas de los poetas y protector de los conventos y mentor de fiestas y cuchipandas de toros y cañas pero le faltó talento y mano izquierda para transformarse en un Richelieu, su gran enemigo, por cierto. Todo lo demás ha sido contado por plumas tan eminentes como Gregorio Marañón aunque al famoso clínico e historiador según Julio Camba que decía que el doctor Marañón era el español que no se reía nunca le faltaba el sentido del humor. Su libro sobre el valido plenipotenciario de Felipe IV es un ejemplo de cómo este personaje fue tan maltratado por la historia injustamente porque el periodo de su mandato coincide con el triunfo del arte español en pintura en arte dramático en novela. Las musas mimaron a esta España contra todos dando a nuestra patria un tiempo de esplendor como no ha conocido nunca. El sumo pintor de cámara es Velázquez y don Diego trasladó al lienzo desde su taller en Sevilla toda esa augusta vividura representada por Quevedo Lope Calderón Cervantes Tirso de Molina el Greco. ¿Fue su vida la historia de una ambición que terminaría en quimera? Cuando el conde duque ministraba un veterano de la campaña contra el turco mutilado de guerra y que se ganaba la vida como alcabalero plasmaba en un libro el sueño de esa quimera de esa utopía y así nacía el Quijote. Nacido en Roma el día de Reyes de 1587 segundo vástago de enrique de olivares virrey de las dos Sicilias embajador ante la Santa Sede, contador mayor. Todos los blasones convergían sobre la cabecita de aquel bautizando en la pila de Santa María la Mayor. Sólo le faltaba la corona de rey. Su juventud la pasó en Salamanca donde se doctora en leyes. Este temple de jurispericia va a ser el baremo de toda su carrera política. Ejerció la cátedra de derecho Canónico durante algún tiempo y estuvo a punto de alcanzar las ordenes mayores pero el joven rector de Salamanca en contra de la costumbre de los “segundones” no siente inclinación por la vida eclesiástica aunque Felipe III le concede una encomienda y le nombra reitre de la orden de Calatrava pero du fervor religioso y su acendrado afán de defensa de la catolicidad, que le lleva a la política, va a ser una de las pautas de su carácter. Vive un tiempo de exaltaciones religiosas y atraviesa en su vida por etapas místicas. Hombre de su tiempo al fin y al cabo y fiel representante de la España que le tocó vivir que era una España milagrera y que se creía la nación destinada a extender el reinado de Cristo por todo el orbe. No tenía hijos. Su mujer doña Inés de Zúñiga pasaban los años y no le daba un descendiente varón al conde duque. Su confesor un jesuita organiza una novena en el convento de san Placido y para rogar la intervención divina. Y mientras el coro monjil salmodiaba Vísperas una tarde de febrero en el convento benedictino de San Plácido el conde y su esposa en un aposento del trascoro “encargaban un niño a la cigüeña”. Patética escena muy típica de la España ascética del siglo XVII cuando algunas monjas alumbradas, y el convento de san Plácido donde el propio rey tuvo una novia novicia a la que visitaba por las noches (el mito de don Juan) fue epicentro de algunas demasías de “deixados” y anduvo bajo la mira de la inquisición. Quedó preñada la condesa y algunos de sus biógrafos aducen esta anécdota como demostración de la fe católica que pervade el temple del estadista y su creencia en el milagro. Un coetáneo suyo el embajador Forner que representaba al señorío de Venecia en Madrid escribe textualmente: “Realiza cada mañana su ejercicio y el Día de Difuntos tiene por costumbre acostarse dentro de un ataúd rodeado de cirios. Habla como un fraile a sus criados de lo efímero de la existencia de las vanidades de las cosas a las que desprecia solemnemente” Ciertamente, tenía en poco las galas y las glorias mundanales excepto el poder que en un personaje de su categoría no era vanidad sino instinto, Elliot, Marañón el padre Salazar y Vico lo describen como un tipo robusto de una cierta tendencia a la obesidad, cargado de hombros con un pabellón nasal potente de tez trigueña cabellos rubios y de elevada estatura. Gastaba peluca para esconder su calvicie. En su mocedad fue ingenioso y amigo del donaire travieso estudiante en Salamanca pero después de casado con doña Inés en 1607 su vida matrimonial se muestra intachable, lo que no deja de ser un contraste en aquel Madrid de depravadas costumbres: alumbrados, galanes de monjas, en aquella villa y corte que Quevedo constata como “enjambre de putos y aritméticos hombres mujeres y mujeres hombres” transexualismo y travestismo en acciones y pelillos de virilidad ambigua. Tusonas de picos pardos tampoco faltaban. “Han llegado irlandesas y hay renuevos en la casa del tócame Roque” escribe en las Zahúrdas de Plutón informando a un amigo ausente. Un pueblo tan festero como el madrileño la mayor parte de los 365 del año se los pasaba de holgorio o bien honrando a algún santo o celebrando algún acontecimiento tan importante como los esponsales del príncipe Carlos de Inglaterra con una infanta. Aquel príncipe no tuvo suerte. Acabaría sus días en la torre de Londres siendo el primer monarca inglés al que sus súbditos cortaron la cabeza. El matrimonio no llegó a celebrarse porque el conde duque aduce que el pretendiente de la infanta Margarita de Austria no es católico. Se alojó en la casa de las siete chimeneas y volvió a Londres colmado de honores, de regalos y muy agasajado y festejado con corridas de toros y cañas y autos sacramentales pero compuesto y sin novia. El conde duque fue temido y odiado. Ese odio traspasó las fronteras de la muerte en Toro en 1645 a 22 de julio el día de la Magdalena. Sus enemigos –la furia conversa- quisieron quemarlo en efigie en un auto de fe. No era simpático a los judíos que le acusaron de hereje y judaizante paradójicamente por lo antes apuntado de correr por sus venas sangre tan limpia como la de los Guzmanes. Tampoco lo era para las mujeres. Hubo dos que precipitaron su caída: la reina Isabel y sor María de Agreda la mística con la que se carteaba el rey y de la que se supone estuvo enamorado porque el cuarto de los Felipes poseía una sexualidad inagotable quasi femenina que nunca se agotaba aunque parece ser que estos encuentros- el primero fue al regreso del monarca de la guerra de Cataluña- fueron totalmente inocentes y platónicos. La reina porque temía que don Gaspar con su fuerte personalidad hubiera sorbido el sexo al rey amante y cazador. Los conversos y estas dos mujeres precipitaron su caída. Hoy se catalogaría al de Olivares en la vitrina de los machistas. Marañón va un punto más allá en esa enemiga que le profesan las mujeres. Sus retratos nos reflejan un tipo pícnico corpulento de naturaleza hiperviril amantes de una sola mujer y pájaros de un solo nido porque dice el famoso endocrinólogo que el Tenorio tenía alma de marica quería probarse a sí mismo demostrar toda la testosterona de la que es capaz. Por el contrario representan al verdadero macho. Y en aquel tiempo de aventuras extra conyugales y de hijos bordes a son Gaspar sólo se computa un bastardo un tal Julián nacido de sus amores con una cómica. Toda su vida fue leal a su doña Inés de Zúñiga y Velasco. Módico en la mesa y de costumbres irreprochables. Sólo bebía agua. Sumamente laborioso se levantaba con la aurora y a media mañana antes de la entrevista cotidiana con el rey con el que conferenciaba a través de un locutorio ya había revisado los papeles más importantes. Tajante y meticuloso todo lo supervisaba desde los saraos las corridas regias las visitas al sacramento y los triduos que solían celebrarse en la casa de los jesuitas de la calle Toledo la prevención de la flota o la disposición de las alcabalas. Era una maniático de los impuestos y los gravámenes y exacciones fiscales para financiar las guerras fueron motivo de escándalo y de su mala fama entre el pueblo ESPAÑA MI NATURA |
eñ hombre que llevaba a españa y al esado en la cabeza artifice de la union iberica Posted: 16 Feb 2019 05:53 PM PST EL CHAMBERGO DEL CONDE DUQUE DE OLIVARES Antonio Parra Camino de mis pomaradas el día de Santa Ana no paró de llover- Sacramenia honra a la abuela de la Virgen como santa tutelar desde el siglo X- paso por Toral de los Guzmanes pueblo leonés donde los haya, páramos de tierra rodena, verde de las riberas del Esla, tierra de fray Gerundio de Campazas, bodegas de clarete encuevadas en la ladera del pardo mogote León por Castilla fieras torres de los fueros campos góticos. Siempre España. Este pueblo leonés polvoriento todo él de adobe con sus paredes rojizas tiene toda la gracia de las casas deshabitadas. Pasado y presente se dan mano y no puedo menos al pasar de evocar la grandeza del Conde Duque que me mira mefistofélico desde el caballo condescendiente y altanero desde ese caballo que pintó Velázquez y se nos va a la empinada. Y que con su gallarda cabriola y su coqueta mirada cuando le veo en el Prado siempre me dice: -Arriba España y viva el papel de estado. Los funcionarios le deben la sinecura a este prócer sevillano nacido en Roma que llevaba al Estado en la cabeza. Mire, las oposiciones. Venga. El conde duque. Danos y danos hasta que no te conozcamos. Ley de las tabernas. Una sinecura. Una cátedra. Un buen y oscuro pasar un puesto inamovible. Ahí está el Conde Duque con su estatua garantizando ese áurea mediocritas al que aspira todo español (el 75 por ciento de nuestros jóvenes quieren ser funcionarios pero España amigos no da para más y los ala tristes no nos la defienden más bien al revés con gran complacencia de nuestros enemigos históricos que pagan estos bestsellers). Y ahí nos las den todas. Et chacun a son gîte que dirán los franceses. Cada gallo en su quintana y cada mochuelo a su olivo. Noches para destetar hijos de puta y días para que las gallinas no pongan huevos sino cabrones. No está el verde para pitos ni el tafetán de Magdalena para primores y zampoñas. Las nuevas generaciones lo van a pagar caro. No saben historia de España o la aprendieron mal en Oxford o en Amsterdam. Gibson es un headmaster inglés, sin cabeza porque lo de head es un suponer porque si se la abriéramos encontraríamos su sesera hecha agua y odio con pinta de rabino que habla muy mal castellano y lo escribe peor a pesar de sus muchos años en Madrid que va a utilizar the birch (el látigo) esto es la disciplina inglesa contra todos vosotros. Nunca aprenderéis. Otra de García Lorca. Cuando mandaba don Gaspar de Guzmán todavía éramos grandes. Hoy en cualquier momento nos podemos ir a tomar por el culo y algún jefe de negociado de los que ficha y está en nómina se puede quedar con la tarjeta en la mano y la candela al rabo. Pero viva siempre el papel de estado. Mírala. Es mucho mayor por lo que hizo que la puerta de Alcalá. Lo malo de mucha gente es que desconocen su historia y no sabían quien era don Baltasar de Guzmán. Peor para ellos pero la España a la que él dio fuero y prematica ahí está. Nos miró una mirada de inteligencia desde el caballo y ahí queda eso. Desde entonces los españoles estamos bajo la protección de su chambergo, ese pavero al que Esquilache quiso quitar retal y rebajar centímetros. Al pueblo se le subieron los humos. En España puede estallar una revolución por una cuestión de centímetros. Por el cipo de una finca, por el ceder el paso en una acera, por el quítame allá esas páginas y claro está aquí todos preferimos el embozo y el ala ancha, los alas tristes que se los coman los dragones. Total una revolución contra los masones y la vieja retórica contra iudeos y pueden arder las sinagogas como otrora prendieron fuego a las basílicas, mucho mondongo, por el fuero y el huebo y aquí todos somos algo taurinos con un si es no de católico y de sentimental. Temo que me lo desgobiernen. La frase de Felipe II se cumplió en aquel Valido. El chambergo del Gran Guzmán, Zp oído al parcha y ojos de Argos, un símbolo pero viene a ser para nosotros aval de libertad. Somos el pueblo más libre de toda la cristiandad. Ah sombrero que significas albedrío pero que no nos hurguen mucho los cojones. El sombrero del Conde Duque luchó contra los nobles y como en su España de entonces nos crecen los enanos. Cada uno quiere ser un cacique y nos quiere gobernar. Olivares desmochó sus torres. No admitía a su vera señores de horca y cuchillo. -Reverte se ha hecho rico a costa de la derrota pero no da una a derechas. No hay que fiarse nada de los murcianos ni gitanos de mal vivir. Y las alas de nuestro pavero no son tristes y alicaídas sino enhiestas y bramadoras como el báculo de un garañón en celo. Entramos en Breda y conquistamos Mastrique. Rocroi fue una batalla que perdimos pero con un soldado menos también se gana la guerra. -Furrieles a la mira. Tercios a mí. Ya lo sé. Nos traicionó la sinagoga de Amsterdam. Inglaterra conspiró en Portugal y Francia en Cataluña. No hubo nación más grande que España. Ni con tantos enemigos tampoco y en ese empeño seguimos y no hay tutía. -El Conde Duque fue un triunfador. A pesar de todo y muchos españoles le deben la sinecura y el papel de estado, las oposiciones con que siempre nos usan la pluma por el pico a los laborales. Nadie mejor para hacer la estatua. Un gigante en medio de enanos según Marañón. Pero le odiaban las monjas y las mujeres y ello fue causa de su desgracia.. aquí como caigas mal a las señoras vas de culo. Y si los funcionarios le deben el puesto fijo, los taurinos le deben todo. El conde duque era un torero. Gallardo y sublime. Muy español, algo putero, muy trabajador al que nada se le ponía por delante. Muy religioso hasta rozar la misma superstición. ¿Qué más se puede pedir? -La decadencia -Hombre, no me fastidie. ¿Se puede llamar decadencia a un tiempo en que Quevedo escribía sus maravillosas prosas, Tirso hacía encajes de bolillos con sus comedias de costumbres y Alarcón con las de enredo y en los corrales estrenaba Lope y en el Alcázar pintaba el aire don Diego y en Flandes aun no se había puesto el sol con nuestros navíos bojando la esfera armilar? ¿Y el pueblo español hizo lo que siempre supo hacer mejor que nadie: vivir de gorra? ¿Un poco exagerado no? -Cierto. -Pues sí. Buen canto a España nuestra natura y a Italia nuestra ventura y a la puta Holanda nuestra sepultura. Toral de los Guzmanes es el alma mater de la familia goda con más abolengo de las Españas. Junto a los muros del palacio no cabe tanta grandeza deshabitada. Gutte Männer (Guzmán) nos refieren a los hombres buenos, probos, los leales vasallos del Alto Alemán. Honor y honra como norma. Principio vasallático. El caballo de Carlo Magno parece que pasó por aquí camino de Santiago. ¿Peregrino o un soldado disfrazado? No sé. Niego la menor. Esta familia dio guzmanes para dar y tomar. El primero el Bueno el gobernador de Tarifa. Ahí tenéis mi puñal le dijo a los moros. No cabe más orgullo ni más honra en una frase. Cien obispos y treinta santos, entre ellos el inventor del Rosario y más de treinta reinas y princesas desde doña Urraca a Eugenia de Montijo. Siempre que cruzo Toral en la noche me asaltan fantasmas de grandeza y el Conde Duque con su gran pavero se me viene al encuentro. Arriba brilla una estrella y en lontananza adivino las espiras gélidas de la catedral gótica. Romero soy y peregrino de una España sublime a la que algunos historiadores y novelistas a sueldo extranjero hacen astillas. -Buenas noches, don Baltasar de Guzmán. Chapó. Usía y yo no somos derrotados. Por haber amado y comprendido a este país que siempre da la espalda a sus hijos mejores. Y que el chambergo del Conde sea nuestro refugio cuando vengan mal dadas. Bajo el ala de su sombrero y al pairo de su espuela y fusta caballista consumado nos colocaremos. En España ya lo sabemos la vida es una perenne lidia, mas velay un español con las virtudes y defectos de la raza. En esta pintura ecuestre don Diego Velalquez no pinta solamente a un jinete magnífico sino que también traza con su pincel la semblanza psicológica de un país que prefirió los torneos y las monterías, los juicios de Dios y las procesiones a los trabajos del día a día, un país jeroíco y tendente a lo sublime pero haragán y descuidado con esa haronía que mata. El conde duque representa el ansia de poder. Todo para mí. Es un caudillo de la totalidad que aborrece las medias tintas. Ahí le veis con cara de ordeno y mando, muy taurino él, muy putero y tan religioso como fanático. Muy tío y muy viril y amigo de los jesuitas aunque la espiritualidad de éstos por entonces no había adquirido el nimbo ñoño que tendría tiempo adelante. Díganlo si no los deliquios en aquel convento de San Plácido calle de San Roque muy cerca de donde está joy la Ballesta en que don Gaspar en un lateral del crucero se ayuntaba carnalmente con doña Inés su legítima mientras las monjas cantaban tercia en el coro para pedir un milagro al Todopoderoso y que hiciera que su esposa esteril concibiera un heredero. El cielo le negó esa gracia y el valido de Felipe IV tuvo que conformarse con legar a un bastardo toda su fortuna. Este es el siglo del milagro y a mí no me parece un tiempo de decadencia sino el del triunfo de la fe española pese a nuestros descalabros bélicos en los Países Bajos en pugna con los herejes. Este auriga del cuadro de Velázquez representa para mí la encarnación de ese triunfo. Marañón dijo que se retardó su nacimiento un siglo que hubiera sido un excelente ministro de Carlos V y de Felipe II pero el Conde Duque fue un hombre de su tiempo, un hijo de su época empeñado en defender los intereses de la corona española. A los ingleses los tuvo en jaque y su obsesión y casi un sosias alternativo era Richelieu. La frialdad del francés contrasta con el apasionamiento de este sevillano. Y las mujeres de palacio le odiaban por eso. Por ser demasiado tío y hay hembras que se sublevan a presencia del macho dominante. Isabel de Valois la esposa del monarca fue su rival durante lustros pero sobre todo su gestión política suscitó la enemiga de una monja milagrera que se carteaba con Felipe IV y tenía fama de milagrera visionaria y hasta gozaba de las gracias de la transverberación y la bilocación según el historiador Seco Serrano. A mí lo que más bien me parece es que fue una amiga platónica y quien sabe si de a hecho pues fue en una opcasión a visitarla a su convento del rey que tenía reputación de galán de monjas, lo de las rejas y los capisayos en encierro le ponía y proclaman los psiquiatras que esto era a causa de su sexualidad insaciable y casi femenina. Que era un patriota nadie se lo podrá negar. Aunque sin demasiado tacto. Gracias a él se consiguió aplastar la sublevación de los catalanes y a Andalucía que también quería ser independiente la metió en vereda. No vivió para contemplar la secesión de Portugal pero en sus últimas horas de agonía gritaba pidiendo no un confesor sino armas y levas para levantar gente para ir contra los lusitanos apoyados por Inglaterra. “Ah cuando yo era rector de Salamanca”, dijo poco antes de expirar desengañado de las cosas del siglo. Casi cuatrocientos años después la figura de este personaje uno de los más importantes de la historia española se alza egregia y trágica a la vez. Por su catolicismo lo que no obviaba la crueldad porque ya Quevedo lo expresa muy bien en aquellos versos: “católica y cruel Majestad,…etc” fue puesto en berlina. En ese cuadro ecuestre Velásquez lo retrata de cuerpo entero a lomos de ese caballo de ancas anchas cabeza corta y melena de yegua ojos de ternerita, estampa casi femenina pero era lo que se dice todo un caballo andaluz para un jinete castellano aunque don Gaspar fuese de Sevilla y entonces había una recia polémica entre andaluces y castellanos y hubo un duque que pidió para aquel reino la independencia y el regreso a los taifas. Olivares que tenía un concepto unitario del Estado abominaba de aquella nobleza altanera y privilegiada. Todo su afán fue preservar la monarquía frente a las acechanzas de la nobleza insolidaria. Ahí está el caballero sujeta bien la rienda la espuela en su sitio y la montura haciendo corbetas. Retrato de cuerpo entero. El pintor vio no solamente una psicología personal sino que plasma a toda una época desde su caballete en uno de los cuartos de Felipe IV. Velay una español con las virtudes y defectos de la raza el ansia de poder y el afán de mando auriga de los destinos por lo visto de nuestra decadencia. Mandaba y alanceaba toros. La burocracia unida a la tauromaquia. El conde diuque sabía halagarle los gustos al pueblo: romerías triduos y fiestas de toros y caña. En todos los labios del pechero y del pequeño terrateniente a la cuarta preguinta siempre una interrogante ¿Llegó la escuadra? Y el oro de Indias que iba a parar a Flandes. Pero don Gaspar no podía tener una estampa más recia y más viril que la que luce en el cuiadro. Por demasiado macho las mujeres de palacio le odiaban. Esta razón o sinrazón puede que fuese la causa de su caída. Una monja visionaria amiga del rey que le escribía cartas desde su convento en Ágreda y la malquerencia o la suspicacia de la reina Isabel de Valois que se esforzó en parir y a veces vanamente principes herederos y le nacían infantinas que se mor´ñian antes del destete y basta para ello recorrer el pudridero y esas cruces tumables del cementerio de párvulos del pudridero escurialense le declararon la guerra al valido. El rey estaba a la suyo con sus cómicas y sus novicias. “Las monjas a rezar y las mujeres a parir” esta frase del de Guzmán le trajo la ruina. Nada que escandalizarse y el condeduque no hizo más que retomar la vieja enseñanza de las epistolas de san Pablo que la mujer se salve mediante la paciencia y la gfeneración de los hijos pero el feminismo le puso la proa y a la cosa no sirve darle vueltas. Se trata de una de las verdades de la biología pero rel Cálido sigue ofreciendo las manzanas de la tentación a Eva y ahí siguen muchos queriendo cambiar la hiustoria y devanandose la sesera para descubrir el andao palante. El condeduque era un populista. Hoy en día a lo mejor le caía el sambenito de fascista. Llevaba al estado en la cabeza y en una España de pícaros y paniaguados todos esperando el maná de las Indias yh las pagas de la benefica él estba en su despacho a las seis de la mañana. Hombre al parecer de conducta intachable y de una sola mujer su doña Inés él se empeñó en mantener la unidad del imperio frente a las acechanzas de la sinagoga de Ámsterdam o la rapacidad de Richelieu o la perfidia inglesa que solivintió as los portugueses contra los españoles. La secesión de Portugal no la vieron sus ojos pero cuando yacía en su lecheo de muerte en Toros quiso levantar gente de armas para ir contra Lisboa alzada en armas. Los piratas asolaban el Levante y Drake azupaba sus bucaneros por la costa andaluza. Quiso ser un atlante pero el peso de la carga era demasiado para un solo hombre enfrentado a su destino. Castilla estaba exhausta derrengada. Era un Tit´çan pero españa ya no estaba en racha. Demasiado fue el esfuerzo, Castilla desangrada. Marañón con la acuidad y solercia que le caracteriza y su gran ojo clínico (el libro de estre autor sobre el gran valido es una de las biografías mejor escritas de la literatura) descubre el anacronismo de su nacimiento. Olivares vino al mundo con un par de siglos de retraso. Hubiese sido un gran ministro de los Reyes Católicos o de Carlos V. Su mundo no pertenecía al de la Reforma y al de “París bien vale una misa” de Enrique IV sino al del medievo. Su nacimiento en Roma puede que determinase huella profunda en su carácter de católico a machamartillo supersticioso y clericaloide pero nadie le podrá negar la ortodoxia de su fe recia aunque, perdida la privanza, lo acusaron sus enemigos de hereje pero es el axioma ineludible de una país que sabe ser católico pero también cruel y donde no se perdona al que fracasa. El magnetismo de su personalidad tuvo un gran atractivo para los historiadores ingleses. De hecho sus mejores biógrafos hasta Marañón fueron Hume y Arnold Benett más tarde Elliott. poPorjemplo en Oxford escuché la idea de que omitió craso error al impedir el casorio del príncipe de Gales Carlos I con una hermana de Felipe IV pero lo hizo por convencimientos religiosos. El novio no era católico y así se inclina por un francés. El fantasma de aquel prpríncipe después desafortunado rey que murió en el cadalso anda vagando por la Casa de las siete Chimeneas en la Plaza el Rey madrileña donde estuvo hospedado mientras cortejaba a una gazmoña infanta. Se le despachó a Inglaterra cargado de un tesoro de regalos. Es posible que aquellas calabazas de no haberse producido hubieran cambiado la historia de España y del mundo. No respondió a la voz del deseo. El alegato para deshacer el noviazgo fue una supuesta razón de estado. El siglo XVII fue un siglo milenarista. La corona de Castilla pelea como un atlante contra las fuerzas oscuras del Averno que quieren echar a pique la Barca del Pescador que por aquellas fechas no era una frágil lancha de cabotaje sino una enorme urca. En su capacidad de valido o de premier o primer piloto quiere conducir la nave a buen puerto sorteando los escollos. Si bien es cierto que con frecuencia las metáforas nos pierden y la razón da de través encallando contra la sinrazón. El duque se obcecó tal vez. Era demasiado temperamental muy taurino y muy español. Le faltó sangre fría pero es ilícito hablar de decadencia según insiste la leyenda negra alimentada mayormente por judíos y por los perdedores que según un dicho inglés beggars and losers can´t be choosers (mendigos y perdedores no pueden elegir) pero en este caso sí: España era el país más rico de Europa y donde mejor se vivía. Lo que ocurre es que hay veces en las cuales parece que descarrilla la historia y los comienzos y comedios del seiscientos al menos en lo que a España afecta pudieron ser una de ellas. Había sed de absoluto y de aspiraciones purificadoras pero esta gran utopía luego se transforma en desengaño y consecuentemente en picaresca. Ante los vientos fuertes y portantes y al desarbolarnos el enemigo algún obenque el timonel hubo de navegar en ceñida. Don Gaspar hubo de ahogar en sangre la rebelión de Cataluña. España entonces se ensimisma. Se entrega a sus profundos y vaporosos sueños y se cierra en banda camino de la iglesia. Los días y meses pasan entre triduos y novenas al efecto eran famosas las cuarenta horas que se celebraban en el convento imperial de San Isidro a las cuales asistía el Rey con toda su corte y las fiestas de toros y cañas en el retiro. Majeza y fervor religioso se conjugan. El cesaropapismo está dando las últimas arcadas. Pero la historia de España ronda por entonces su linea asíntota la tangente de la curva del infinito. No hubo días mayores. ¿Cómo van a ser decadentes los cuatro lustros que marcan la apoteosis del teatro español? El reinado del Cuarto de los Felipes coincide con Lope Calderón Tirso Alarcón Mateo Alemán... él mismo fue gran mecenas de las artes y él mismo escritor de un opúsculo El Lisandroun pliego de descargos en el que plasma don Gaspar desde el destierro de Toro su melancolía y su desencanto ante el desasimiento de la idea imperial o aquel España contra todos a los que se refiere Quevedo. Hombre de gabinete y un tanto papelista España le debe al conde ese concepto de unidad que sin llegar a ser centralistas funciona muy bien bajo los austrias pero que llega a ser siniestra con los Borbones. Fueron dos siglos de esplendor desde el día de Santo Matías de 1500 hasta el de Difuntos de 1700 a la muerte de Carlos II el Hechizado. Dos siglos en los cuales España no ve ponerse el sol bajo sus dominios. Nuestro hombre no sólo inventa el papel sellado y el cargo de primer ministro - ordena a Felipe IV a que asista a los consejos a través de un ventanuco- sino al propio Estado. Su gran afán fue precisamente el desmembramiento de dicho estado. En Barcelona sofocó con mano firme el levantamiento de los segadores el día del corpus y se enfrenta en todo momento a los manejes de la sinagoga que es la que patrocina las guerras de religión. Nuestra derrota en Rocroi marca el principio del fin de nuestra derrota en los Low Landers pero nuestros tiempos siguieron allá batallando. La toma de Ostende y de Fuenterrabía serían los grandes éxitos militares del conde duque mas ya casi en la agonía y desde su retiro toresano escribe una carta al monarca pidiendole autorización para levantar gente de leva y ponerse al frente de un ejercito que fuese contra los lusitanos. El motín lo apoyaba como no la sinagoga de Amsterdam y la corte de San Jaime gran aliada de Portugal contra España. Se exageró la visión derrotista de aquel mundo dada nuestra atávica tendencia al auto flagelo. Cierto que las condiciones de vida en aquella Castilla esquilmada y dominadora eran miserables pero sin duda mucho mejores que las de los habitantes de Paris o Londres. Rusia estaba en aquella época en estado semi salvaje. Cierto que el fanatismo y la superstición la milagrería y la credulidad raíces acaso de muchos vicios nacionales cañaban estragos en los de arriba y en los de abajo pero nunca rayó tan alto la cultura española como en los años del mandato del gran valido de Felipe IV un hombre excesivo dominador visceral y con las virtudes y defectos de la raza por lo que fue tan adulado como odiado. Desconocía los términos medios y su carácter pícnico tendía hacia esa exuberancia del barroco. Por Toral de los Guzmanes y por estos páramos del viejo reino de León cruza su efigie clásica su silueta tan distinguida enigmática y prócer. Los guzmanes eran la cifra y el compendio del señorío. Paradójicamente y siguiendo la tendencia de los Reyes Católicos también quiere desmochar las torres de los castillos feudales y a los que más ataca es a los de su estirpe y a los hidalgos de nacencia. De un golpe de vista comprendió que los males de España arrancan de ese feudalismo que se transforma en caciquismo y en esa tendencia a las taifas (lo vemos en este momento en que escribo 2006) Él quiso cortarles los vuelos a los privilegios porque tenía una idea unitaria de la centralidad del mando. Hubo un tiempo en el que odiado por los de arriba era venerado por los de abajo a los que con temple de dictador trata de hacer concesiones y granjerías para hacerles más llevadera la existencia. Favorece la tutela de los desvalidos fomenta las obras públicas. Quería ser querido pero más que querido fue temido. Era un caudillo un dictador. Nada se hacía sin consentimiento. Su verdadera pasión era el mando. “Ahora todo mío” fue la frase con la que despidió al anterior valido el Duque de Lerma en el alcázar madrileño. El caciquismo y el separatismo son males heredados de la lucha de reinos de taifas y de la guerra civil que enfrentó a la corona y a la nobleza en los tiempos de los Trastamaras. Lo de las autonomías acaso no sea sino el reverdecimiento de aquellos instintos puesto que la cabra tira siempre al monte a los que don Gaspar de Guzmán trató de meter en vereda gobernando por decreto y en centralista. La alcurnia entonces se le subió a las barbas se le puso de manos con el mismo brio que el corcel al que le sube don Diego Velázquez para retratarlo en los encinares del Pardo al fondo el horizonte de las crestas guadarrameñas. El arte de Apeles alanza altas cotas en este cuadro. Los de su clase no lo podían ver. No hay peor cuña que la de la misma manera. De los influyentes nobles - ya se sabe que este tiempo como todos fue gobernado por las dichosas cien familias- no era bien quisto. Tampoco le amaban las mujeres que fueron las artífices de su caída y eso no deja de ser fatal en un político. A Napoleón le ocurría lo mismo. Cuando cruzo en mi automóvil camino de Asturias por este pueblo terrizo de casas de adobe ródeno [el alma mater de los palacios hispanos está construido con paja y barro] orillas del Esla en esa gran recta de cerca de cincuenta kilómetros que va de Benavente hasta León entono una plegaria por su alma. Dios perdone sus pecados que fueron los de ansias de poder y de grandeza. Decía un pasquín de la época: “sisas y alcabalas y papel de estado me tienen desollado”. Pienso que acaso llevara razón Marañón cuando afirma que el favorito de Felipe IV era un gigante entre pigmeos. De Toral de los Guzmanes de ahí venimos. Por ahí empezó la cosa. Miércoles, 27 de septiembre de 2006 y escrito el 7 de julio de ese mismo año ESPAÑA MI NATURA |
Posted: 16 Feb 2019 03:58 PM PST CONDE DUQUE DE OLIVARES IV CENTENARIO. EL HOMBRE QUE SE ADELANTÓ A SU TIEMPO Antonio Parra El Correo de Zamora miércoles 1 de abril de 1987 (transcripción 8 de julio de 2007) Fue hombre que se adelantó a su tiempo. El gran mentor de Velázquez o la pasión del poder. Pocos españoles tan polémicos y de tan brioso rasgo y que hayan dejado en pos una huella histórica así de señalada como la del Conde Duque de Olivares. Este año se celebra el cautricentenario del orto de esta figura que paradójicamente significa el ocaso del imperio español, la secesión de Portugal, el amotinamiento de Cataluña- recuerdese el himno de AEls Segadors@-, la quiebra de la hacienda pública, el enojo de Aragón, la vida disipada de la corte y la miseria del pueblo. En Flandes se puso el sol. El nombre de don Gaspar de Guzmán y Pimentel, Rivera, Velasco y de Tovar- un godo de cuerpo entero pues a tenor con sus apellidos no pudiera ser encontrado sangre más limpia y de mayor nombradío en Castilla, a pesar de que los guzmanes eran de tierra adentro, de León, y luego formarían la cantera de capitanes de la escuadra española- irá siempre unido al concepto de orgullo de casta que tienen los españoles, el blasón, la ejecutoria de hidalguía. Es un apellido equivalente a excelencia. Olivares encarna la pasión del mando. La apoteosis de la religión y de la cultura. Decir conde duque es decir también ambición. Y valido. Fue un ministro plenipotenciario un primer primistro diríase hoy. Pero conviene advertir que su figura nada hubiera llegado a ser sin el concurso de los pinceles de Velázquez que lo inmortalizó en un cuadro ecuestre y dentro de un marco bastante rupestre, el de los encinares del Pardo, con el caballo a la empinado y la bengala, el chambergo, los arreos de capitán general. El maestro sevillano hizo de su persona un retrato psicológico y su obra es cumbre de la pintura. Cabalgando una alazana que caracolea en la instantanea que traza el artista. Como marco y bifuminado los chaparros del monte del Pardo, un coto de caza donde los haya. Su mirada es penetrante, altanera y casi de brujo. El caballero triunfal parece que nos domina. Su aspecto imponente hace que el paisaje de la bella naturaleza retratada pase a segundo plano. No es una bengala general esca lo que sostiene en la mano diestra (con la siniestra empuña las riendas) sino un verdadero cetro. Simboliza el poder ejecutivo y la burocracia. El rey cazaba y firmaba. Don Gaspar gobernaba. En verdad estre hombre fue el rey de un imperio donde no se ponía el sol. El más extenso que conocieron los siglos. Aunque sevillano de origen y romano de nacimiento. Los guzmanes [de gut o bueno y Mann, hombre en alemán] estuvieron en la conquista de Sevilla por Fernando El Santo y llevaban aposentados a orillas del Guadalquivir tres generaciones. Pero, insistimos, su ascendencia era astur leonesa, la casa solariega en Toral orillas del Órbigo y Toro fue la ciudad que amó más. Trabajador incansable y fundador de la burocracia y del papel de estado no había documento que no pasase por sus manos. Subió mediante intrigas en la corte frente al Duque de Lerma pero el que a hierro mata a hierro esas mismas intrigas se lo llevaron por delante y acabó desterrado en sus posesiones de Loeches y acabó su vida de corregidor. Seguramente hubiera sido un excelente alcalde según es tradición inveterada en la querida España que produce malos políticos pero que siempre dio excelentes alcaldes. Quizás por eso a este sevillano de sangre municipal y espesa la política internacional le venía un poco grande. O no entendió el mundo o no lo entendieron. Pero también fue rector de Salamanca a los quince años y un católico a machamartillo que dio en beato. Se hizo amigo de los jesuitas pero éstos que no se suelen casar con nadie le pusieron la trabilla y fueron los que maniobraron su perdida de la privanza. El confesor de la reina era un padre de esa orden. Dicen sus biógrafos que el de Guzmán fue mucho mejor alcalde que primer ministro sirviendo un poco así de espejo a las miserias y grandezas del alma castellana. Empeño, rigor, abnegación y laboriosidad-despachando negocios a las siete de la mañana- y austeridad fueron su divisa pero también contumacia, rigidez y escasa visión política. Aldeanismo se llama esa figura. Don Gaspar tenía madera de cacique. Lo suyo hubiera sido la vara de corregidor de Toro. Todo lo demás respecto a su singular figura ya fue contado por plumas tan egregias como la de Gregorio Marañón que estampa un cuadro clínico del personaje desmenuzando la personalidad del privado (aunque por ventura le falte a tan encumbrado clínico y ensayista el sentido del humor puesto que bien decía Julio Camba de él ADon Gregorio es un español que no se ríe nunca@) en su piedad que roza la superstición y en esa intolerancia que le lleva a meter en un calabozo a Francisco de Quevedo. Ciertamente, puede ser que el autor de ALos sueños@, según descubrimientos de ciertos archiveros, no fuera un santo, es posible que lo que le llevara a la cárcel no fuera el famoso soneto en la servilleta del Monarca sino un caso de alta traición a favor de los franceses. Quevedo debió de andar metido en una conspiración en la que participaban los jesuitas que fueron primero sus amigos y más tarde sus detractores. Episodios aparte, al Conde Duque lo han elegido como chivo expiatorio y malo de la película. Quizás convenga aducir en su descargo que gracias a él fue posible Velázquez, Quevedo, el gran teatro grande de nuestro siglo de oro. Es la cumbre del espíritu magnífico de aquella centuria: Lope, Tirso, Cervantes y también aunque se sitúa en un tiempo anterior, el Greco. Y ese espíritu es trasladado al lienzo, a los grandes monumentos, y a la prosa. )Decadencia? Nunca conoció la nación hispana, (que quiere que les diga! Puede que la vida de don Gaspar de Guzmán fuera la historia de una ambición terminada en quimera. Pero esto es la vida misma y la historia de todos los pueblos. Nacido en Roma el día de los Santos Reyes de 1587 hijo segundo de don Enrique de Olivares, virrey de las dos Sicilias, embajador de España en Roma, contador mayor de Castilla, cargo en el que sucedió a don Juan de Cuéllar, el protector de san Ignacio y de Germana de Foix. Todos los títulos de grande de España, toda la alcurnia, convergen sobre su persona. Sólo le faltaba a este guzmán el cetro y la corona, aditamentos a los que aspiraba. Estudió a Salamanca donde casi un adolescente se convierte en su rector. Felipe III le concede una encomienda y le confiere el hábito de la Orden de Calatrava. Pese a su piedad, el joven rector de Salamanca no siente inclinación por las órdenes sagradas y además es el primogénito. Ama la Iglesia pero le fascina el poder. Desdeña todas las vanidades de la tierra y hasta, de acuerdo con lo refiere el embajador italiano Corner, se disciplinaba y hacía cada día el Ameditatio mortis@metiendose dentro de un ataúd que tenía aparejado en sus aposentos. Era un ascético que domeñaba su carne y pudo someter todos los vicios excepto el de la soberbia. había nacido para ser hombre de gobierno. Su religiosidad era atractiva y su fe profunda que aunque supersticiosa con arreglo a los parámetros de la época no finca en la mojigatería. En su mocedad fue ingenioso y amante del donaire y bastante continente para lo que era frecuente en aquellos años pues sólo se le conoce un bastardo al que por cierto testa por heredero. A su jefe y señor el rey don Felipe IV se le cuentan noventa y tantos. Ya hablaremos en otra ocasión de la libido del Cuarto de los Felipes a la que Marañón describe como Afuriosamente uterina@ esto es insaciable e incontrolable En el año 1607 -hace cuatro siglos por tanto cuando esto escribo- contrae nupcias con doña Inés de Zúñiga. Es el momento seguramente más importante de su vida porque gracias a esta señora -detrás de todo hombre grande suele haber una mujer más grande todavía- marca el camino de gloria y su ascenso al poder. Doña Inés una mujer de gobierno tenía vara alta en la corte. pese a todo el matrimonio lleva una vida monacal y obsesionado con la descendencia de patriarca bíblico y Dios sólo le daba hijas, y los esposos buscaban con ahínco un varón heredero, comete algunos atropellos. Según un cronista de la época, en cierta ocasión, Don Gaspar y doña Inés hicieron el amor en la iglesias del convento de San Placido coram populo. Mientras la pareja manos a la obra, un clérigo atacaba las letanías y las monjas desde el coro cantaba Vísperas. Desconocemos si doña Inés quedó preñada pues el amanuense no lo explica pero aquello debió de ser todo un espectáculo y no infrecuente por cierto puesto que para extender cedula de legitimidad la noche de bodas en los casamientos regios había un fedatario o fieldefechos como testigo de cargo durante el coito o los coitos nupciales. En el viejo Madrid de los Austrias aun se detecta la huella entre piadosa y barrocamente católica y divertida del gran valido de Felipe IV. El año que contrae matrimonio recién trasladada la corte a Madrid desde Valladolid don Gaspar que aparte de primer ministro tenía vocación de alcalde y su sangre era municipal y espeso da cima a una serie de monumentos que hoy podemos admirar hoy (el convento de Jesuita, las Descalzas, las carmelitas de Santa ana y toda una larga ristra de monasterios y de beguinatos, capillas, fiestas y sobre todo la afición a los toros a los que era muy adicto como buen jinete. es el Madrid de la sopa boba de los mendigos los picaros, las cuarenta horas, los triduos, los novenarios, los lazaretos como el de san Juan de Dios en la calle Atocha, las casas a la malicia y las damas de toldo y arandela. El de los galanes de monjas, pues por lo visto el propio rey don Felipe era inclinado a amoríos con novicias. Pero también merodeaban por allí los alumbrados, los bufones y los enanos. El Madrid de las sempiternas putas. Quevedo que debía de frecuentar los lugares a la malicia de la corte se pregunta en una de sus cartas:)han llegado irlandesas?. Y es que Madrid como pasaba con Londres era buena casa de acogida de las muchachas de la Verde Erín como ahora mismo da la bienvenida a las rumanas, polacas, ucranias y toda esa etnia variopinta que menea las caderas por la Casa Campo. Era el Madrid del Prado y de los gays. Otra vez Quevedo, un archivo viviente, nos informa de las presencias de Anutrido enxambre de putos y arisméticos, mujeres hombres y hombres mujeres y mujeres hombres en acciones y pelillos o putos ambigui géneris@. Se daba la alerta de la llegada de nuevas remesas de profesionales del viejo oficio. Más o menos, igual que ahora. Lean si no las Zahurdas de Plutón de Don Francisco de Quevedo y Villegas. La gente se lo pasaba bien o eso dicen pues eran días de holganzas por fiestas religiosas y triduos entreaño, celebraciones como el arribo de la flota a puerto de Sevilla, bodas y casamientos de infantes y de grandes del Reino, novenarios y fiestas de toros y cañas que solían celebrarse en la plaza mayor o en el bosque del buen retiro, el Prado, la ribera del Manzanares. Y desde la Paloma la primera que Dios envía en agosto hasta San Eugenio por noviembre de puertas abiertas a los moradores de la corte para ir a coger bellotas en los montes del Pardo no paraban las romerías, las verbenas, las procesiones con tarascas y estafermos, los toros y cañas, los galantes paseos en carroza por el Prado. La ciudad estaba llena de arribistas, miramelindos, busconas fregatrices que se paseaban en carroza pues querían ser damas de troníos. La monarquía absoluta y la religión eran el todo. Alguna celebraciones duraban semanas enteras como la habida con motivo de los esponsales del príncipe de Gales con una hermana de Felipe IV, boda que deshizo por cierto el Conde Duque de Olivares llevado por ciertos escrúpulos religiosos. )Cómo iba a emparentar su católica y real majestad con un hereje? Hoy suena extraño tal planteamiento pero por aquellos días esta razón tenía mucho momento. Total que era un Madrid alegre y confiada donde era fácil la vida lo mismo que la muerte. )Trabajar? Que inventen ellos. De los trabajos ínfimos o indecorosos se encargaban los extranjeros. Había censados muchos vecinos franceses a los que el pueblo difamaba bajo sospecha de espionaje. El de Olivares fue temido y odiado a un tiempo, habida cuenta del inmenso poder que recabara. Los odios y fervores contra él fueron más allá de su muerte acaecida en Toro el 22 de julio de 1645 según nos dice Marañón. algunos de sus enemigos, que los tuvo a puñados, quisieron desenterrar su cadáver y quemarlo en efigie. Se le acusaba de hereje y de judaizante habida cuenta de que siempre favoreció tanto a los jesuitas como a los cristianos nuevos. No deja de ser paradójica tal vesania y puede que las heridas sigan estando abiertas durante no poco tiempo pero en el caso del conde duque resulta casi inconcebible por él pertenecer a uno de una de las familias más linajudas. Y en definitiva di ce bastante de las mentalidad clasista que no racista del español pues aquí mas que el color de la piel importa tu religión y de aquel mundo de los asuntos de fe y de las ejecutorias de hidalguía. Fue un hombre, tras los escarceos de juventud, de un solo amor. Tuvo una desgracia: no caerle bien a las mujeres. Fueron precisamente dos de ellas, María de Ágreda la monja visionaria y la reina Isabel, quienes precipitaron su caída. Hay que volver al estudio psicológico que sobre la personalidad del gran valido aduce Marañón tratando de explicar esa inexplicable enemiga que suscitaba en los corazones femeninos. De acuerdo con la diagnosis en cuestión, Olivares era del tipo pícnico. Gordo, fornido, con una tendencia a la calvicie. Estos caracteres son hiperviriles. Según su teoría, el macho-macho, por oposición al veleidoso tipo donjuanesco, de una mujer a otra, de brazos en brazos, y de lecho en leche, es pájaro de un solo nido. Hombre de una sola mujer como algunas especies de la biología, la tórtola y la cigüeña por ejemplo, se contrapone al promiscuo. Marañón sostiene que Don Juan tiene algo de marica o posee al menos rasgos femeniles. Su virilidad no es del todo firme por eso siempre anda hablando de sus conquistas. Una jactancia sospechosa pues se suele blasonar la gente de aquello que carece. El verdadero conquistador amoroso rara vez explica sus conquistas. Y con su conducta marca la antítesis de Felipe IV, incontenible adorador de Venus. por contra, al Conde duque, una vez casado, no se le conoce ni un desliz. Le fue leal a su doña Inés de Zúñiga y Velasco hasta la muerte. de costumbres austeras e intachable. Dice Vico que gozaba de una gran salud y eso era debido a la frugalidad en la mesa. El agua era su bebida pero no es extraño que debido a las costumbres culinarias de la época acabara gotoso. Su capacidad de trabajo también era proverbial en un Madrid donde no pegaba golpe. Se levantaba al alba y a las diez tenía su conferencia con el Rey, el cual solí asistir a los consejos de ministros a través de un ventanuco los días que no estaba de caza o cortejando. Tenía un carácter meticuloso y tajante y todos los papeles habían de pasar por sus manos, desde la organización de los saraos hasta la disposición de la flota y las alcabalas. Para recaudar fondos al erario público inventó el papel del estado y fue muy oneroso en las tasas y pechas que habían de pagar los de abajo. Esto le hizo bastante popular con los de abajo. Un maniático de los impuestos sí pero había que pagar a los soldados. Estaba España embarrancada en las guerras con Cataluña, con Francia y en Flandes. Se estaba poniendo el sol desde luego pero duraría mucho aquel ocaso, mucho más que el que nuestros enemigos los franceses y los ingleses hubieran deseado. La corona de Castilla seguía siendo la primera potencia del mundo y un lugar para vivir. se vivía mucho mejor en Madrid incluso el de los Austrias que en Londres y en Paris donde las costumbres seguían siendo más barbaras. Siempre llevaron aquellos vida de herejes y en España seguía luciendo el sol de cierta tolerancia del cachondeo de los jolgorios pero claro unos llevan la fama y otros cardan la lana. Don Gaspar de Guzman es un personaje que ofrece bastante carnaza a nuestrros cronistas de la Leyenda Negra. El lascasismo es un mal que habita entre nosotros. Así y todo viva España y honra le sea dada al Conde Duque, el de las ansias de mando y el caballo a la empinada. Es la otra cara de la moneda o sobrehaz de la figura de Velazques tan solemne y grande como el Cuadro de las Lanzas. Apoteosis de la pintura que queda reflejada en este soneto que dedica el poeta Manuel Machado al retrato de Felipe IV en el Prado pintado por don Diego: Nadie más cortesano ni pulido que nuestro rey Felipe, que Dios guarde. Siempre de negro hasta los pies vestido Es pálida su tez como la tarde cansado el oro de su pelo undoso y de sus ojos, el azul, cobarde Sobre su augusto pecho generoso ni joyeles perturban, ni cadenas, el negro terciopelo silencioso Y, en vez de cetro real, sostiene apenas con desmayo galán un guante de ante la blanca mano de azuladas venas ESPAÑA MI NATURA |
Posted: 16 Feb 2019 03:56 PM PST CONDE DUQUE DE OLIVARES IV CENTENARIO. EL HOMBRE QUE SE ADELANTÓ A SU TIEMPO Antonio Parra El Correo de Zamora miércoles 1 de abril de 1987 (transcripción 8 de julio de 2007) Fue hombre que se adelantó a su tiempo. El gran mentor de Velázquez o la pasión del poder. Pocos españoles tan polémicos y de tan brioso rasgo y que hayan dejado en pos una huella histórica así de señalada como la del Conde Duque de Olivares. Este año se celebra el cautricentenario del orto de esta figura que paradójicamente significa el ocaso del imperio español, la secesión de Portugal, el amotinamiento de Cataluña- recuerdese el himno de AEls Segadors@-, la quiebra de la hacienda pública, el enojo de Aragón, la vida disipada de la corte y la miseria del pueblo. En Flandes se puso el sol. El nombre de don Gaspar de Guzmán y Pimentel, Rivera, Velasco y de Tovar- un godo de cuerpo entero pues a tenor con sus apellidos no pudiera ser encontrado sangre más limpia y de mayor nombradío en Castilla, a pesar de que los guzmanes eran de tierra adentro, de León, y luego formarían la cantera de capitanes de la escuadra española- irá siempre unido al concepto de orgullo de casta que tienen los españoles, el blasón, la ejecutoria de hidalguía. Es un apellido equivalente a excelencia. Olivares encarna la pasión del mando. La apoteosis de la religión y de la cultura. Decir conde duque es decir también ambición. Y valido. Fue un ministro plenipotenciario un primer primistro diríase hoy. Pero conviene advertir que su figura nada hubiera llegado a ser sin el concurso de los pinceles de Velázquez que lo inmortalizó en un cuadro ecuestre y dentro de un marco bastante rupestre, el de los encinares del Pardo, con el caballo a la empinado y la bengala, el chambergo, los arreos de capitán general. El maestro sevillano hizo de su persona un retrato psicológico y su obra es cumbre de la pintura. Cabalgando una alazana que caracolea en la instantanea que traza el artista. Como marco y bifuminado los chaparros del monte del Pardo, un coto de caza donde los haya. Su mirada es penetrante, altanera y casi de brujo. El caballero triunfal parece que nos domina. Su aspecto imponente hace que el paisaje de la bella naturaleza retratada pase a segundo plano. No es una bengala general esca lo que sostiene en la mano diestra (con la siniestra empuña las riendas) sino un verdadero cetro. Simboliza el poder ejecutivo y la burocracia. El rey cazaba y firmaba. Don Gaspar gobernaba. En verdad estre hombre fue el rey de un imperio donde no se ponía el sol. El más extenso que conocieron los siglos. Aunque sevillano de origen y romano de nacimiento. Los guzmanes [de gut o bueno y Mann, hombre en alemán] estuvieron en la conquista de Sevilla por Fernando El Santo y llevaban aposentados a orillas del Guadalquivir tres generaciones. Pero, insistimos, su ascendencia era astur leonesa, la casa solariega en Toral orillas del Órbigo y Toro fue la ciudad que amó más. Trabajador incansable y fundador de la burocracia y del papel de estado no había documento que no pasase por sus manos. Subió mediante intrigas en la corte frente al Duque de Lerma pero el que a hierro mata a hierro esas mismas intrigas se lo llevaron por delante y acabó desterrado en sus posesiones de Loeches y acabó su vida de corregidor. Seguramente hubiera sido un excelente alcalde según es tradición inveterada en la querida España que produce malos políticos pero que siempre dio excelentes alcaldes. Quizás por eso a este sevillano de sangre municipal y espesa la política internacional le venía un poco grande. O no entendió el mundo o no lo entendieron. Pero también fue rector de Salamanca a los quince años y un católico a machamartillo que dio en beato. Se hizo amigo de los jesuitas pero éstos que no se suelen casar con nadie le pusieron la trabilla y fueron los que maniobraron su perdida de la privanza. El confesor de la reina era un padre de esa orden. Dicen sus biógrafos que el de Guzmán fue mucho mejor alcalde que primer ministro sirviendo un poco así de espejo a las miserias y grandezas del alma castellana. Empeño, rigor, abnegación y laboriosidad-despachando negocios a las siete de la mañana- y austeridad fueron su divisa pero también contumacia, rigidez y escasa visión política. Aldeanismo se llama esa figura. Don Gaspar tenía madera de cacique. Lo suyo hubiera sido la vara de corregidor de Toro. Todo lo demás respecto a su singular figura ya fue contado por plumas tan egregias como la de Gregorio Marañón que estampa un cuadro clínico del personaje desmenuzando la personalidad del privado (aunque por ventura le falte a tan encumbrado clínico y ensayista el sentido del humor puesto que bien decía Julio Camba de él ADon Gregorio es un español que no se ríe nunca@) en su piedad que roza la superstición y en esa intolerancia que le lleva a meter en un calabozo a Francisco de Quevedo. Ciertamente, puede ser que el autor de ALos sueños@, según descubrimientos de ciertos archiveros, no fuera un santo, es posible que lo que le llevara a la cárcel no fuera el famoso soneto en la servilleta del Monarca sino un caso de alta traición a favor de los franceses. Quevedo debió de andar metido en una conspiración en la que participaban los jesuitas que fueron primero sus amigos y más tarde sus detractores. Episodios aparte, al Conde Duque lo han elegido como chivo expiatorio y malo de la película. Quizás convenga aducir en su descargo que gracias a él fue posible Velázquez, Quevedo, el gran teatro grande de nuestro siglo de oro. Es la cumbre del espíritu magnífico de aquella centuria: Lope, Tirso, Cervantes y también aunque se sitúa en un tiempo anterior, el Greco. Y ese espíritu es trasladado al lienzo, a los grandes monumentos, y a la prosa. )Decadencia? Nunca conoció la nación hispana, (que quiere que les diga! Puede que la vida de don Gaspar de Guzmán fuera la historia de una ambición terminada en quimera. Pero esto es la vida misma y la historia de todos los pueblos. Nacido en Roma el día de los Santos Reyes de 1587 hijo segundo de don Enrique de Olivares, virrey de las dos Sicilias, embajador de España en Roma, contador mayor de Castilla, cargo en el que sucedió a don Juan de Cuéllar, el protector de san Ignacio y de Germana de Foix. Todos los títulos de grande de España, toda la alcurnia, convergen sobre su persona. Sólo le faltaba a este guzmán el cetro y la corona, aditamentos a los que aspiraba. Estudió a Salamanca donde casi un adolescente se convierte en su rector. Felipe III le concede una encomienda y le confiere el hábito de la Orden de Calatrava. Pese a su piedad, el joven rector de Salamanca no siente inclinación por las órdenes sagradas y además es el primogénito. Ama la Iglesia pero le fascina el poder. Desdeña todas las vanidades de la tierra y hasta, de acuerdo con lo refiere el embajador italiano Corner, se disciplinaba y hacía cada día el Ameditatio mortis@metiendose dentro de un ataúd que tenía aparejado en sus aposentos. Era un ascético que domeñaba su carne y pudo someter todos los vicios excepto el de la soberbia. había nacido para ser hombre de gobierno. Su religiosidad era atractiva y su fe profunda que aunque supersticiosa con arreglo a los parámetros de la época no finca en la mojigatería. En su mocedad fue ingenioso y amante del donaire y bastante continente para lo que era frecuente en aquellos años pues sólo se le conoce un bastardo al que por cierto testa por heredero. A su jefe y señor el rey don Felipe IV se le cuentan noventa y tantos. Ya hablaremos en otra ocasión de la libido del Cuarto de los Felipes a la que Marañón describe como Afuriosamente uterina@ esto es insaciable e incontrolable En el año 1607 -hace cuatro siglos por tanto cuando esto escribo- contrae nupcias con doña Inés de Zúñiga. Es el momento seguramente más importante de su vida porque gracias a esta señora -detrás de todo hombre grande suele haber una mujer más grande todavía- marca el camino de gloria y su ascenso al poder. Doña Inés una mujer de gobierno tenía vara alta en la corte. pese a todo el matrimonio lleva una vida monacal y obsesionado con la descendencia de patriarca bíblico y Dios sólo le daba hijas, y los esposos buscaban con ahínco un varón heredero, comete algunos atropellos. Según un cronista de la época, en cierta ocasión, Don Gaspar y doña Inés hicieron el amor en la iglesias del convento de San Placido coram populo. Mientras la pareja manos a la obra, un clérigo atacaba las letanías y las monjas desde el coro cantaba Vísperas. Desconocemos si doña Inés quedó preñada pues el amanuense no lo explica pero aquello debió de ser todo un espectáculo y no infrecuente por cierto puesto que para extender cedula de legitimidad la noche de bodas en los casamientos regios había un fedatario o fieldefechos como testigo de cargo durante el coito o los coitos nupciales. En el viejo Madrid de los Austrias aun se detecta la huella entre piadosa y barrocamente católica y divertida del gran valido de Felipe IV. El año que contrae matrimonio recién trasladada la corte a Madrid desde Valladolid don Gaspar que aparte de primer ministro tenía vocación de alcalde y su sangre era municipal y espeso da cima a una serie de monumentos que hoy podemos admirar hoy (el convento de Jesuita, las Descalzas, las carmelitas de Santa ana y toda una larga ristra de monasterios y de beguinatos, capillas, fiestas y sobre todo la afición a los toros a los que era muy adicto como buen jinete. es el Madrid de la sopa boba de los mendigos los picaros, las cuarenta horas, los triduos, los novenarios, los lazaretos como el de san Juan de Dios en la calle Atocha, las casas a la malicia y las damas de toldo y arandela. El de los galanes de monjas, pues por lo visto el propio rey don Felipe era inclinado a amoríos con novicias. Pero también merodeaban por allí los alumbrados, los bufones y los enanos. El Madrid de las sempiternas putas. Quevedo que debía de frecuentar los lugares a la malicia de la corte se pregunta en una de sus cartas:)han llegado irlandesas?. Y es que Madrid como pasaba con Londres era buena casa de acogida de las muchachas de la Verde Erín como ahora mismo da la bienvenida a las rumanas, polacas, ucranias y toda esa etnia variopinta que menea las caderas por la Casa Campo. Era el Madrid del Prado y de los gays. Otra vez Quevedo, un archivo viviente, nos informa de las presencias de Anutrido enxambre de putos y arisméticos, mujeres hombres y hombres mujeres y mujeres hombres en acciones y pelillos o putos ambigui géneris@. Se daba la alerta de la llegada de nuevas remesas de profesionales del viejo oficio. Más o menos, igual que ahora. Lean si no las Zahurdas de Plutón de Don Francisco de Quevedo y Villegas. La gente se lo pasaba bien o eso dicen pues eran días de holganzas por fiestas religiosas y triduos entreaño, celebraciones como el arribo de la flota a puerto de Sevilla, bodas y casamientos de infantes y de grandes del Reino, novenarios y fiestas de toros y cañas que solían celebrarse en la plaza mayor o en el bosque del buen retiro, el Prado, la ribera del Manzanares. Y desde la Paloma la primera que Dios envía en agosto hasta San Eugenio por noviembre de puertas abiertas a los moradores de la corte para ir a coger bellotas en los montes del Pardo no paraban las romerías, las verbenas, las procesiones con tarascas y estafermos, los toros y cañas, los galantes paseos en carroza por el Prado. La ciudad estaba llena de arribistas, miramelindos, busconas fregatrices que se paseaban en carroza pues querían ser damas de troníos. La monarquía absoluta y la religión eran el todo. Alguna celebraciones duraban semanas enteras como la habida con motivo de los esponsales del príncipe de Gales con una hermana de Felipe IV, boda que deshizo por cierto el Conde Duque de Olivares llevado por ciertos escrúpulos religiosos. )Cómo iba a emparentar su católica y real majestad con un hereje? Hoy suena extraño tal planteamiento pero por aquellos días esta razón tenía mucho momento. Total que era un Madrid alegre y confiada donde era fácil la vida lo mismo que la muerte. )Trabajar? Que inventen ellos. De los trabajos ínfimos o indecorosos se encargaban los extranjeros. Había censados muchos vecinos franceses a los que el pueblo difamaba bajo sospecha de espionaje. El de Olivares fue temido y odiado a un tiempo, habida cuenta del inmenso poder que recabara. Los odios y fervores contra él fueron más allá de su muerte acaecida en Toro el 22 de julio de 1645 según nos dice Marañón. algunos de sus enemigos, que los tuvo a puñados, quisieron desenterrar su cadáver y quemarlo en efigie. Se le acusaba de hereje y de judaizante habida cuenta de que siempre favoreció tanto a los jesuitas como a los cristianos nuevos. No deja de ser paradójica tal vesania y puede que las heridas sigan estando abiertas durante no poco tiempo pero en el caso del conde duque resulta casi inconcebible por él pertenecer a uno de una de las familias más linajudas. Y en definitiva di ce bastante de las mentalidad clasista que no racista del español pues aquí mas que el color de la piel importa tu religión y de aquel mundo de los asuntos de fe y de las ejecutorias de hidalguía. Fue un hombre, tras los escarceos de juventud, de un solo amor. Tuvo una desgracia: no caerle bien a las mujeres. Fueron precisamente dos de ellas, María de Ágreda la monja visionaria y la reina Isabel, quienes precipitaron su caída. Hay que volver al estudio psicológico que sobre la personalidad del gran valido aduce Marañón tratando de explicar esa inexplicable enemiga que suscitaba en los corazones femeninos. De acuerdo con la diagnosis en cuestión, Olivares era del tipo pícnico. Gordo, fornido, con una tendencia a la calvicie. Estos caracteres son hiperviriles. Según su teoría, el macho-macho, por oposición al veleidoso tipo donjuanesco, de una mujer a otra, de brazos en brazos, y de lecho en leche, es pájaro de un solo nido. Hombre de una sola mujer como algunas especies de la biología, la tórtola y la cigüeña por ejemplo, se contrapone al promiscuo. Marañón sostiene que Don Juan tiene algo de marica o posee al menos rasgos femeniles. Su virilidad no es del todo firme por eso siempre anda hablando de sus conquistas. Una jactancia sospechosa pues se suele blasonar la gente de aquello que carece. El verdadero conquistador amoroso rara vez explica sus conquistas. Y con su conducta marca la antítesis de Felipe IV, incontenible adorador de Venus. por contra, al Conde duque, una vez casado, no se le conoce ni un desliz. Le fue leal a su doña Inés de Zúñiga y Velasco hasta la muerte. de costumbres austeras e intachable. Dice Vico que gozaba de una gran salud y eso era debido a la frugalidad en la mesa. El agua era su bebida pero no es extraño que debido a las costumbres culinarias de la época acabara gotoso. Su capacidad de trabajo también era proverbial en un Madrid donde no pegaba golpe. Se levantaba al alba y a las diez tenía su conferencia con el Rey, el cual solí asistir a los consejos de ministros a través de un ventanuco los días que no estaba de caza o cortejando. Tenía un carácter meticuloso y tajante y todos los papeles habían de pasar por sus manos, desde la organización de los saraos hasta la disposición de la flota y las alcabalas. Para recaudar fondos al erario público inventó el papel del estado y fue muy oneroso en las tasas y pechas que habían de pagar los de abajo. Esto le hizo bastante popular con los de abajo. Un maniático de los impuestos sí pero había que pagar a los soldados. Estaba España embarrancada en las guerras con Cataluña, con Francia y en Flandes. Se estaba poniendo el sol desde luego pero duraría mucho aquel ocaso, mucho más que el que nuestros enemigos los franceses y los ingleses hubieran deseado. La corona de Castilla seguía siendo la primera potencia del mundo y un lugar para vivir. se vivía mucho mejor en Madrid incluso el de los Austrias que en Londres y en Paris donde las costumbres seguían siendo más barbaras. Siempre llevaron aquellos vida de herejes y en España seguía luciendo el sol de cierta tolerancia del cachondeo de los jolgorios pero claro unos llevan la fama y otros cardan la lana. Don Gaspar de Guzman es un personaje que ofrece bastante carnaza a nuestrros cronistas de la Leyenda Negra. El lascasismo es un mal que habita entre nosotros. Así y todo viva España y honra le sea dada al Conde Duque, el de las ansias de mando y el caballo a la empinada. Es la otra cara de la moneda o sobrehaz de la figura de Velazques tan solemne y grande como el Cuadro de las Lanzas. Apoteosis de la pintura que queda reflejada en este soneto que dedica el poeta Manuel Machado al retrato de Felipe IV en el Prado pintado por don Diego: Nadie más cortesano ni pulido que nuestro rey Felipe, que Dios guarde. Siempre de negro hasta los pies vestido Es pálida su tez como la tarde cansado el oro de su pelo undoso y de sus ojos, el azul, cobarde Sobre su augusto pecho generoso ni joyeles perturban, ni cadenas, el negro terciopelo silencioso Y, en vez de cetro real, sostiene apenas con desmayo galán un guante de ante la blanca mano de azuladas venas ESPAÑA MI NATURA |
Posted: 16 Feb 2019 03:19 PM PST ESPAÑA MI NATURA |
GRAN ARTÍCULO DEL GUARDIAN SOBRE EL HOMBRE QUE MEJOR REPRESENTÓ A HITLER Posted: 16 Feb 2019 02:50 PM PST Bruno Ganz: always poetic and inspired, from Hitler's bunker rant to a Berlin angelThe Swiss actor, who has died aged 77, will probably be remembered for his showstopping turn in Downfall, but his work with Wim Wenders is arguably more brilliant ![]() It is the fate of actors sometimes to complete a lifetime of distinguished theatre and film work and then be remembered by a vast number of people chiefly for their role in some silly TV hit or lowbrow franchise. Something of the sort happened to the great Swiss actor Bruno Ganz who – to his own huge interest and amusement – became iconic to a younger generation for the endless viral YouTube memes based on his terrifying bunker rant as Hitler in the 2004 movie Downfall. The Fuhrer erupts with rage at Frank Lampard signing for Inter Milan, about the fact there is no camera in the iPod Touch, or about Oasis splitting. “It’s amazing, the creativity from these kids! How they come up with these ideas!” Ganz exclaimed in an interview. ![]() But the point is that the Downfall scene became meme-able because of the potency and brilliance of Bruno Ganz’s performance in this film about Hitler’s last days, written by Bernd Eichinger and directed by Oliver Hirschbiegel. As late as 2004, it was vanishingly rare for a German-speaking actor to play Hitler (through a paradoxical cultural quirk, it was and is more common for classy Brit actors to play Hitler and Nazis generally) and even rarer to show Hitler in his final moment of failure: in his bunker as Berlin burned and the Soviets closed in. It was ordinarily the custom of movies and TV to dramatise and fetishise Hitler’s menace in the 1930s, in his period of sinister success: the ranting on stage, the Sieg-Heil-ing followers. The daring, the almost bizarre kind of blasphemy of Downfall as a serious drama (as opposed to, say, a comedy like The Producers) was to show Hitler as an eventual loser - ranting at people who had disobeyed his orders and who were increasingly open about being irritated by him. The irony of that impotence is what made it irresistible to online satirists. And Ganz’s portrayal – with his Parkinson’s tremor and thin-lipped resentment, somewhere between a grumpy grandpa and a spurned lover – was inspired. Before this, Ganz was equally legendary for another Berlin-based role - his portrayal of Damiel, the angel in Wim Wenders’s Wings of Desire (1987) who watches with fathomless sympathy and knowledge as human beings struggle with the terrible cruelties and indignities of everyday life. Damiel falls in love with a circus trapeze artist and feels a remarkable new desire taking wing within him: to renounce his immortality and partake of the ordinary pleasures and feelings of earthbound humans. Ganz’s face is delicate and boyish, with an ascetic sensitivity. The poetical presence of his beautifully modulated speaking voice is also what makes the role so memorable. Before that, Ganz had been Jonathan in Wenders’s The American Friend (1977), an adaptation of Patricia Highsmith’s Ripley’s Game, the desperately ill man coerced by Ripley into being a killer. For Werner Herzog, he had been the high-minded romantic innocent Jonathan Harker in Nosferatu The Vampyre (1979). In Volker Schlöndorff’s Circle of Deceit (1981) he was the journalist covering the Lebanese war, horrified and bewildered by the spectacle of violence and drawn into violence himself. In all these roles, Ganz was excellent as the morally literate, cultured man gazing into an abyss of evil or sadness. Ganz kept working until the very end and my last glimpse of him was in Lars Von Trier’s deeply trying serial-killer provocation The House That Jack Built (2018) as Virgil to the villain’s hell-bound anti-hero. As a movie, it left a good deal to be desired but Von Trier undoubtedly knew what he was doing in casting Ganz – who was very good, and who had after all played Faust on stage and screen (in a TV play about Goethe). He had that aura of a man possessed of timeless wisdom, and hardwon connoisseurship of good and evil. Ganz played characters who knew all about hope, despair and desire. The intelligence and fineness of his acting will be much missed. Topics ESPAÑA MI NATURA |
BIEN POR LA HERMOSA Y LEAL BORINQUÉN QUE CONSERVA NUESTROS GENES Posted: 16 Feb 2019 02:47 PM PST Puerto Rico declara el español lengua oficial y relega el inglés a segundo idiomaPublicado: 4 sep 2015 14:02 GMT | Última actualización: 4 sep 2015 18:23 GMT El Senado de Puerto Rico ha aprobado este jueves el proyecto de ley que declara el idioma español primera lengua oficial y relega el inglés a segundo idioma. ![]() Puerto Rico declara el español como lengua oficial y relega el inglés como segundo idioma Reuters \ Alvin Baez Síguenos en Facebook El Proyecto del Senado 1177, que establece la utilización del español en primer lugar en las ramas ejecutiva, legislativa y judicial del Estado Libre Asociado de Puerto Rico, ha sido aprobado por el Senado este jueves con 15 votos a favor y 11 en contra, informa el periódico puertorriqueño 'Primera Hora'. La medida fue presentada en agosto de 2014 por Antonio Fas Alzamora, expresidente del gobernante Partido Popular Democrático (PPD), y a pesar de haber sido aprobada el pasado 25 de junio, no salió adelante en la votación final. Tras ello, el Alto Cuerpo reconsideró el proyecto de ley declarándolo como asunto pendiente de discusión hasta que este jueves se volvió a llevar a votación. "Al establecer el español como primer idioma oficial fortaleceremos nuestra identidad cultural y validamos la realidad de que más del 80% de los puertorriqueños no entienden ni hablan inglés (...). Es imperativo que le demos a nuestra lengua vernácula el sitial que se merece", ha declarado Fas Alzamora, añadiendo que "tratar de equiparar cualquier otra lengua extranjera" al español en asuntos oficiales es un acto que demanda "atención y rectificación". El proyecto tiene como objetivo derogar la Ley 1-1993, que denominó "indistintamente" el español y el inglés lenguas oficiales en la isla para los asuntos gubernamentales. La medida fija multas de entre 1.500 y 10.000 dólares para los funcionaros de dependencias que incumplan sus disposiciones. Además, Fas Alzamora sostiene que desde "la invasión de EE.UU. (...) se han puesto en vigor diferentes iniciativas dirigidas a la asimilación del pueblo puertorriqueño" y afirma que la realidad boricua "en términos culturales, históricos, geográficos y jurídicos" es muy diferente de la de sus conciudadanos estadounidenses. ESPAÑA MI NATURA |
Posted: 16 Feb 2019 12:55 PM PST Lady Falkender, Harold Wilson's right-hand woman, dies, aged 86Falkender – Marcia Williams before her ennoblement – was personal and political secretary to Wilson ![]() Lady Falkender, Harold Wilson’s former right-hand woman, died of pneumonia 10 days ago, aged 86, but the news emerged only late on Friday, triggering a flurry of tributes from politicians and commentators. It brought down the curtain on a life that had been the subject of intrigue and lawsuits, but which also blazed a trail for women in politics. Formerly Marcia Williams, Falkender was the private and political secretary to the Labour prime minister during his premiership in the 1960s and 1970s. The position made her the most powerful woman in No 10 until Margaret Thatcher became prime minister. But she really came to prominence – and controversy – after Wilson’s sudden resignation in 1976, although she continued to handle his private affairs until his death in 1995. Advertisement It was claimed that Falkender drafted the former prime minister’s controversial list of resignation honours, which became known as “the lavender list” because it was written on lavender-coloured paper. But in 2007, she won £75,000 in libel damages from the BBC over her portrayal in a drama repeating the claim and suggesting that she had included the names of people who had assisted her personally or from whom she hoped to receive assistance personally. It also wrongly suggested that she had had a brief, adulterous affair with Wilson and had subsequently used this to blackmail him. Wilson believed many of the allegations made against him and Williams were the work of a smear campaign by MI5. But these did not prevent her from being elevated to the Lords in 1974, although she did not speak in the chamber despite attending for 40 years. “My peerage has been a great problem to me because I have never known how to handle it,” she said. “But now I know myself pretty well. And I think if the press has got me wrong there is nothing I can do to put it right.” She had two sons during her relationship with Walter Terry, one-time political editor of the Daily Mail, and had a five-year marriage to George Williams. She also worked as a Mail columnist and wrote two books about her time in Downing Street. Her loyalty to Wilson was unswerving and she gave short shrift to his enemies, including Roy Hattersley, who was an ally of Roy Jenkins, a thorn in Wilson’s side. “She was a very able woman, and I think Harold Wilson was very lucky to have her by his side for 40 years,” said Lord Hattersley, who served as a minister under Wilson. “I have no idea what the real relationship with Harold Wilson was, but politically she was a thoroughly good thing.” Lord Lipsey, who worked as a political adviser in Wilson’s government, said the ultimate source of her power lay in her relationship with Wilson. “She didn’t have tremendous influence over policy matters, but she had a general influence over Harold and she was his confidante – the person to whom he could turn when things were getting tough and get a comforting reply, and perhaps he found common sense on occasion.” Asked if Wilson was scared of her, Lipsey told BBC Radio 4’s Today programme: “We’ll never know. She was a formidable personality.” Even her death was something of an enigma. Topics ESPAÑA MI NATURA |
Posted: 16 Feb 2019 12:34 PM PST JESUITAS Y WOJTYLA Tuvo juan pablo II diferencias con la SJ y con Arrupe. Las pendencias dentro de la iglesia católica entre las diferentes órdenes regulares fueron continuas. Arrupe estaba por la modernización y el espíritu de lucha adecuado a los tiempos modernos. Teología de la liberación. Melchor Cano llamaba iluminado a Loyola y Arias Montano tildábalo de erasmista. Practican la suspensio mentis y han de superar pruebas psicológica y su ordenación que es más tardía que en otros institutos religiosos. Lenin aprende dellos rigor y disciplina. Clemente XIV los suprimió fueron acogidos en Rusia y en Polonia. Marques de Pombal su gran enemigo. ESPAÑA MI NATURA |
Posted: 16 Feb 2019 12:27 PM PST VIVA CÓRDOBA Antonio Parra En Córdoba, lejana y sola, pero no tan sola pues siempre anduvo por mi corazón, picas medio metro y te sale un dios romano, con barbas y cabellera alborotada, un idolillo, la cabeza de un patricio, la toga de un tribuno de la plebe o una “santa” que no es otra que Palas Atenea o la Magna Máter. Neptuno que recuerda a Jesús andando sobre las olas o la cidaria de un arúspice que hace pensar en la mitra de un obispo con ínfulas y todo. Son las raíces de nuestro ser y nuestro estar. La patria de Séneca y de Lucano fue la cabeza de puente de una civilización que se sumó a la apoteosis del cristianismo bajo los visigodos. Siempre he creído que Córdoba, la Roma de Occidente, fue mucho más cristiana que mora. En sus raíces milenarias los musulmanes conquistadores y como todos los beduinos copistas y calígrafos excelentes en escritura cuneiforme, asimilaron haciendo suyas la sabiduría grecolatina. Con tales bagajes asentaron el esplendor califal. No fueron lo que se dice una etnia creadora, pues hasta su religión es un amasijo de creencias mosaicas y cristianas. El maestro de Mahoma fueron un rabino y un sacerdote nestoriano que profesaba la iconoclasia. Luego se casó con la viuda de un rico camellero e hizo su primera hégira. Pero los llamados baños árabes no son sino las termas romanas, lo mismo que la bóveda, el arco de medio punto que lo convierten en el de herradura y la columna o el papel para escribir que trajeron de sus incursiones en Manchuria. No estoy haciendo otra cosa que desmitificar bulos con datos ciertos constatados por la historiografía. Sin embargo, y aunque nos vuelvan a llamar rumíes, los españoles tenemos que aprender árabe y un poco más de teología católica ante la que se nos viene encima. Un poco de paleografía tampoco nos vendría mal. -Mira pero quién es ese santo Cristo. -Que no es Jesús, Juanita- terció mi tía- el de la melena alborotada. Es san Bartolomé. -No hay tal, mamá. Es Neptuno que doma las aguas y los vientos - le explico a mi madrecita que la pobre no entiende de estas cosas y lleva el bolso atestado de estampas y de vírgenes de la consolación, lo mismo que mi tía Rosarito que se pasa la jubilación y su viudez rezando por todos y a todas horas en misa, después de una vida de dura brega, porque Franco no trató con demasiada condescendencia a los que fueron sus vasallos y le ayudaron a ganar la guerra que tanta sangre costó, en contra del cliché vindicatorio de estos tiempos cuando se trata de remover las discordias inciviles de nuestro pasado; sólo les dejó un buen pasar. Gente del campo con una vida de mucha estrechez y que apenas fueron a la escuela. Así engordaron las filas clases medias, caballo de batalla de la democracia y de la reconciliación y de este progreso económico y ese aura de riqueza que nos acoge. En cierta manera eso se lo debemos al esfuerzo de todos estos que tanto trabajaron y hoy son clases pasivas. Si volviéramos a aquella España de pobres y ricos y de discriminaciones entre hombres y mujeres, agravios comparativos y todo aquel aire cainita que desparecieron con la llegada del Seiscientos, el desarrollo económico, la motorización, el pisito y el pluriempleo, volveríamos a las andadas. Mejor no meneallo. Dejemos que el mundo vaya adelante. Soy hombre de muchas meditaciones y estas sugerencias me brotan al hilo de mi último viaje a la Ciudad de los Califas a la que no volvía desde el año 69 cuando anduve metido en faena de reporteros y de retrateros y el Cordobés nos invitó a Juan Santiso y a mí a su finca de Villalobillos. Quería mostrarnos los bidés que había puesto en los dormitorios de sus aparceros que le recogían la aceituna. Para el diestro, que había sobrevivido a una infancia de pobreza y robaba gallinas para subsistir, semejante innovación representaba un hito en la mejora de las conquistas sociales. Cierto. El contar con inodoros que sustituyan a la palangana y al orinal son inventos que alteraron la faz de la tierra. Toda una conquista social precisamente en el año que el hombre ponía por primera vez los pies en la luna. -Ponga uzté ezo, amigo, con letras muy gordas, en el “reportae”. Mis quinteros ya pueden lavarse en un bidé- nos dijo Manuel Benítez. El campo andaluz había dado un paso al frente cuando las jornaleras dejaron de oler a montuno y limpiarse con una teja. Mucha manzanilla en aquel viaje y una visita impresionante al Cristo de los Faroles que a Juan que, como buen gallego y algo supersticioso se tentaba la ropa y estaba viendolas venir las meigas, nos dejó el alma hecho un higo. En cada rincón de la ciudad donde las iglesias fernandinas ostentan en la torre la forma de un antiguo alminar es bastión de una fe vieja que hay que sacar a la calle y que Andalucía tiene a bien demostrar cada año vestida de nazarena. Eso está bien. A eso se llama dar testimonios aunque algún listo locutor de nuestro revolcadero televisivo se haya mofado de la fiesta de la Invención de la Cruz, que todavía se guarda en muchas ciudades andaluzas como la Cruz de Mayo con palabras tan necias como insolentes y descreídas. Córdoba. Manolete. Y aquella frase del torero que fue el novio de la España de la posguerra, uno de nuestros primeros mitos: “más cornadas da el hambre. Ea” Visitamos su tumba y la efigie yacente arropada con su capote de brega muestra al maestro del arte del toreo tal cual era. No está muerto sino parece que se echa una siesta de mármol debajo de los arrayanes y a punto de levantarse para rematarle la faena al “Islero”, toro fatídico de aquella tarde. No estuvo bien aquello. Fue una cogida tonta. Haría falta el desquite. -Digo. Estamos ante los maravillosos mosaicos que se exhiben en el Alcázar de los Reyes. Ciertamente, ese rostro del dios Océano, agitado por un viento que sopla eternamente movido por la fuerza del espíritu se parece un poco a Jesús de Nazaret, tal y conforme nos lo representa nuestra iconografía. Hasta eligió para su representación el pez eucarístico y las olas sobre las que navega la Barca del Pescador. Roma, madre de pueblos, pero Córdoba se disputa con Granada el título de abuela de las Españas. Fue en ellos donde florecieron las primeras cristiandades y eso se nota. El turbante del califa Abderramán III queda velado en mi memoria por la aureola de los mártires que, capitaneados por san Pelayo de Tuy, aquel galleguiño de ojos azules y rubios cabellos, sobrino del obispo de Oviedo que fue hecho prisionero tras una algara y, conducido a la medina, intentó violarlo la soldadesca del serrallo. Él prefirió la muerte a consentir y su cadáver fue arrojado al Guadalquivir. La fiesta de san Pelagio, santico mozárabe, lo celebra la liturgia romana el 26 de junio. El príncipe de las tinieblas se las ha ingeniado para hacer coincidir el glorioso transito de este santo niño con la fiesta del Orgullo Homosexual. Saquen ustedes sus propias consecuencias al respecto. Pelayo de Córdoba fue el primero de una gloriosa pléyade de bienaventurados que dieron testimonio con su sangre de la fe en el Cordero Manso. Fueron tantos como en la persecución de Nerón. Fueron innumerables. De tal manera que en el siglo X se puso de moda en todas las cristiandades del orbe, refiere el P. Flórez, Córdoba como final del camino y objetivo de peregrinación. Viajaban hasta ella desde Jerusalén, desde Alemania y Britania, para ganar la palma del martirio y, de paso, el ingreso ipso facto en el paraíso. Murieron tantos que las aguas del Río Guadalquivir durante semanas enteras bajaron tintas en sangre, lo que dice poco en pro de la tan aireada tolerancia muslímica hacia otros credos. El círculo de monasterios que estrechaba su cerco de fervor en torno a la ciudad fueron todos arrasadas. Eran siete u ocho. Lo mismo que las iglesias visigóticas y todas las basílicas cristianas. Sólo quedaron algunas ermitas desperdigadas por la serranía aunque el culto cristiano siguió teniendo lugar, siquiera en casas particulares, hasta bien entrado el siglo XIII. Gracias a ellos seguimos siendo mozárabes. La sangre de los mártires es semilla de cristianos y eso se detecta nada más llegar a la ciudad que cantó Góngora con versos inmortales y donde en varios barrios del centro y del extrarradio se yergue victoriosa la efigie del arcángel san Rafael patrono de sus cerca de medio millón de moradores. Para explicarse todo ese milagro de las procesiones semanasanteras hay que retrotraerse a ese alma visigótica, injerta en el judaísmo y en el islam de los cristianos nuevos pero que entronca con las manifestaciones de la vieja solemnidad pagana. Andalucía, tierra de vándalos, tiene una estirpe africana que entiende perfectamente a Mahoma pero que se resiste a ser morisca aunque haya asimilado buena parte de los ancestrales atavismos: el cante jondo, el culto a la reja, el fatalismo, el porte señorial y hospitalario del desierto o la faca que es un reducto de la cimitarra, la guarda de la hembra. Siento cierta tristeza cuando el guía con el que giramos visita a la Mezquita acusa a los regidores de la ciudad de dolo, poniendo en boca del emperador palabras que éste nunca pudo `pronunciar expresando su disgusto por la reconversión del templo islámico en iglesia catedral. Hay que decir que gracias a tales reformas el templo fue preservado sin atentar para nada contra su estructura. Fue respetado el mizrav de las abluciones y quedó esa maravilla de los intercolumnios de jaspe que hoy maravillan al visitante. Justo en el centro se instaló el sitio del culto católico bajo una bóveda triunfal que da acogida a una de las sillerías corales más hermosas de toda la cristiandad toda ella de caoba. Me emociona un poco el pensar que Góngora que fue un beneficiado tibio aunque decoroso (resulta que tuvo que pagar algunas multas por sus faltas de asistencia al cabildo) cantó vísperas detrás de esa reja y reclinó sus augustas posaderas de vate oficial sobre las misericordias historiadas del respaldo sitial. El vate fue sin duda el poeta mayor que hemos tenido en castellano. El vano abierto en la techumbre hacia 1530 y que costó no pocas discusiones - en Castilla por aquel entonces la gente siempre andaba metida en pleitos que es una de las aficiones o malas inclinaciones de los cristianos viejos- da claridad al recinto que es bastante oscuro por lo que no pueden ser apreciados en su totalidad los arcos de herradura policromos. Somos un país pendular y hemos pasado de la islamofobia a la islamofilia en menos que se persigna un cura loco. Hombre, ni tanto ni tan calvo. Ahora resulta que los moros son los buenos y los cristianos los malos. No hay más que echar un vistazo a la prensa o contemplar cómo en la televisión cuentan la película tergiversando los hechos. Es una constante que hemos observado en nuestras excursiones a Extremadura, Galicia o al mismo Valladolid. Los cicerones se despachan a su gusto contra Santiago Matamoros y su cuadrilla, ponen verdes a los curas, danles caña a los obispos y ponen a caer de un burro a Isabel y Fernando el regio matrimonio que fraguó nuestra unidad nacional. Y nada se diga cuando viajamos a Cuenca donde estuvieron las mazmorras del Santo Oficio. Esto debe de obedecer a consignas desde arriba y a una verdadera campaña cristofóbica e hispanofóbica. Las visitas guiadas debieran ser conducidas por gente con un poco más altura y con un bagaje de conocimientos mayor, no por estudiantes aficionados o por amas de casa en paro. No se puede jugar al chito con nuestra historia así como así. Ni clavarnos el aguijón con tanta vehemencia o auto inculparnos y de qué manera. Como sólo sabemos hacer los españoles de los que la mayor parte están en Babia y desconocen la grandeza y trascendencia de su propio país. Yo escribiría una carta de protesta a la alcaldesa de verbo rotunda y de palabra fluida, doña Rosa Aguilar, una crisóstoma, un pico de oro cuando habla por la radio y a la que da gusto escuchar por la radio aunque no diga nada. Y que, además, tiene cara de monja. Es una señora de ideas muy respetables como las de don Julio Anguita, una excelente persona y un hombre de mi generación, que respeto pero no comparto. -Señora, esa catedral en medio de la mezquita, una de las más grandiosa del islam, no es un pegote arquitectónico, sino un exponente de nuestra capacidad universal y no hay por qué devolverselo a los musulmanes. No tenga usted miedo. No sé si es usted católica, igual no. Pero el nuevo papa no se cansa de repetirnoslo. No tengáis miedo. Ni España tiene por qué avergonzarse de su historia. El pasado puente fue el tercer viaje que he hecho a Córdoba. El primero fue en el año 65 acompañando a mi padre que bajó a darle un abrazo a su hermano Manahén (nadie nos tache de antisemitas. Otro se llamaba Benjamín) que se moría a chorros en el cuartel de la Victoria después de una vida de servicio y de haber llevado con orgullo y con gran sentido del cumplimiento del deber el uniforme del Duque de Ahumada y de servicio a España. Mis dos primos hermanos son también de la Benemérita, muy queridos y honrados dentro del Cuerpo lo mismo que mi prima Charín que ayuda a traer españolitos al mundo en la sala de maternales de uno de los hospitales de la ciudad. Si sabré bien lo que es el espíritu de servicio de la Guardia Civil. Por eso me duelen las campañas que se orquestan contra ellas a costa de que haya podido haber algún que otro garbanzo negro. Sin su concurso, con su entrega, sus largas horas con el chopo a cuestas, sus largas vigilias para tan poco sueño y tan poca paga, no hubiera sido posible la democracia en este país. El instituto, al que admiran los propios israelíes, que cuentan con el mejor sistema de seguridad y los mejores servicios secretos del planeta, sigue teniendo el paso corto, la vista larga y ojo al cristo que es de plata. Lean sino Cuerda de Presos de Tomás Salvador, el mejor canto al benemérito instituto que se haya podido escribir en castellano. Córdoba hoy nada tiene que ver con aquella otra ciudad que conocí hace poco menos de medio siglo. Es una ciudad próspera, hecha un poco a la medida del hombre, y donde la gente vive bien. Sigue teniendo ese encanto de sus rúas del laberinto del barrio judío y el señorío de sus gentes, esa cordialidad grave y exacta que brilla en los versos de Luis de Góngora y Agorte. Regreso contento y lleno de esperanza. Empapado de mozarabía. He visitado a gente de mi sangre. Ay amigo. La comunión de los santos que nos impulsa. El carisma de los mártires que nos refresca el rostro como viento leve. ESPAÑA MI NATURA |
Posted: 16 Feb 2019 11:54 AM PST Bruno Ganz, actor who played Hitler in Downfall, dies aged 77Actor was widely praised for 2004 portrayal of dictator’s final days in Berlin bunker Ruth Quinn and Vanessa Thorpe Play Video 0:56 Bruno Ganz, the Swiss actor who played Adolf Hitler in the film Downfall, has died in Zurich at the age of 77, his agent said on Saturday. The actor became internationally renowned for his 2004 portrayal of the dictator of Germany in the final days inside his Berlin bunker. In a Guardian review of the film Rob Mackie described Ganz as “the most convincing screen Hitler yet: an old, bent, sick dictator with the shaking hands of someone with Parkinson’s, alternating between rage and despair in his last days in the bunker”. His lengthy rants in the film became a recurrent meme with subtitles laid over the footage to create parodies of everything from sporting events to current affairs. Advertisement It is widely believed to be the cinematic footage most often shared online, as well as the cause of one of the world’s most productive internet memes. Speaking to the Guardian in 2005, Ganz said that during the months of painstaking research, that involved looking at historical records including a secretly-recorded tape of Hitler, before taking on the role he became convinced that Hitler was suffering from Parkinson’s disease towards the end of his life. He said: “There is newsreel of him presenting medals to the Hitler Youth a few days before his death, and you can see his hand shaking, so I visited a hospital and observed Parkinson’s sufferers.” The actor also revealed that in taking on the role it was “useful to be able to put my Swiss passport between my heart and Mr Hitler, so that he couldn’t touch me”. The actor said he was “fascinated” that “he was not just supported by the German people; he was loved”. He added: “The relationship between him and them was almost religious. There was also that Wagnerian undercurrent – the hero dressed in white, standing against a corrupt world. Look at the bunker - the way Goebbels’s wife is willing to kill her children because she can’t imagine life after national socialism. It is like a cult. So it helped me that I am Swiss, not German.” But Ganz added that he had not gained real insight into Hitler’s motivation, saying: “I cannot claim to understand Hitler. Even the witnesses who had been in the bunker with him were not really able to describe the essence of the man.” On the actor’s 75th birthday the German news outlet Deutsche Welle reported that Ganz’s decision to quit school and pursue his dream of acting baffled his parents. In the early days of his career he worked as a bookseller and a paramedic before he broke into film with roles in The Marquise of O, which won a special prize at Cannes in 1976, and Peter Stein’s drama Sommergäste(Summer Guests). He also played Jonathan Harker in Werner Herzog’s Nosferatu the Vampyre (1979) and an angel in Wim Wenders’ Wings of Desire (1987) and its sequel Faraway, So Close! (1993). In 2008 he appeared in The Baader Meinhof Complex and in 2018 he was in Lars von Trier’s The House that Jack Built. At the time of his death Ganz was the holder of the Iffland-Ring – a diamond-studded ring stamped with the image of German actor August Wilhelm Iffland. It is passed from actor to actor to mark the recipient as the “most significant and worthy” German-speaking actor of their era. It is not known to whom he had chosen to pass the heirloom at the time of his death. Last year it was reported Ganz was suffering from intestinal cancer. He is survived by his son, Daniel. Topics ESPAÑA MI NATURA |
Posted: 16 Feb 2019 11:22 AM PST PERIODISMO PROSTITUTO Guardo luto por las reinas de las mañanas Por el periodismo prostituto Hilo conductor de la debacle informativa Pan y circo Como en tiempo de romanos Hay que estar al loro Nos traen al hilo Ninfas del cantón Mediático bustos Parlantes Me pierdo en su perenne blabla Prisiones, ensalmos, gatuperios y chorizos Bayaderas peregrinantes a la tierra prometida buscan el maná de la eterna juventud Calistenias y ejercicio físico Encofremos El dorado Todos los días en Madrid Es martes de comadres Y la vida un carnaval Siempre fue así Prosa nugaz Va de cuentos y de chismes Gacetillas a beneficio de inventario Para satisfacer la cólera del español sentado Periodistas y daifas Trabajan para el mismo amo Mundus vult decipi El vulgo prefiere ser engañado ESPAÑA MI NATURA |
Posted: 16 Feb 2019 11:17 AM PST Bombas sobre el Líbano Denuestos y bombas de mano Estruendos metralla Lafitte Por san Valentín te regalaré, niña, un peine de oro y un pan de munición Metralla Shrapnel El Líbano es nuestro Le tocó después el turno a Siria Vox Dei Trump alza el dedo de Dios Nos da una charla ¡Cuidado! toman vuelo los grandes bombardeos El B1 el avión del Juicio Final Vuela a todos los azimuts Anda ahí vigilando la parva Ataques aéreos Maduro ten fuerte y dale duro El derecho de gentes por los suelos Gemir y crujir de dientes En España pese a todo Vivimos en la tranquilad del fútbol La gran pregunta es si ganará el Madrid o el Barça. Se fue Sánchez y el Coletas mutis hizo por el foro Pero nos queda su churri La vida sigue Josué redivivo Y cantinelas de la vuelta a la Prometida Mr. Cobbles se puso el pañuelo de hierbas sobre el colodro Le sienta fatal Edificios arrasados Calles patas arriba Pobres viandantes que huyen en bicicleta Y tapadas van a la fuente a por agua andares moros con un calderillo Llegó la aviación y les ha dejado sin luz eléctrica Las chicas del telediario se desgañitan, impasibles, (qué cara más mona entonando la letanía de nuestras cotidianas barbaridades) Los bombardeos Quien podrá ponerle cascabel al gato Todo son bravatas y trapazas Disquisiciones a todo pasto Y lo de Juan Palomo yo me lo quiso yo me lo como ¿Piensa Vd. señor Palomo que la Gran Vía va a convenirse otra vez en la Avenida del15 y medio, como antaño? Estas son lentejas y conjuras Mareando estamos la perdiz Libre soy libre En medio de la lluvia de azufre Escucho relinchar al potro desbocado Iskra y agit prop Lo inventó Lenin Duermo al sereno con el culo al aire Del terrorismo fue precursor aquel gachó Me meto en mi chiscón parapetado entre libros Y canto la manga riega que aquí no llega Insolidarios a pleno pulmón Algo lapidarios y muy cursis Somos y estamos En España todo nos resbala Ante la debacle encogemos el hombro O arrimamos el ascua a nuestra sardina Vuelta al trago Salvación en la botella Me repatean los hipocondríacos de la Inter Viejos que quieren seguir cobrando Doctor me duele aquí Tengo algo de diabetes. Una pensión que dure cien años No saben que se ha inventado el TNT Trinoteurol Es la granada de plástico Con ese artefacto saltó por los aires Don Carrero Blanco Weissmann un sabio que trabajó para los nazis y huyó a Tierra Santa Puso la primera descarga y desde entonces... Aproximaciones y salvedades Hagan juego, señores, A lo mejor es que Dios está en ellas Grande en el Sinaí Y es técnica y progreso Me pasman las iglesias vacías y los cristos lapidados El caballo no responde a las indicaciones del jinete Le duelen los ijares Se desboca, va sin silla y freno Franquistein es un buen invento Estos son los pródromos Del gran combate por dentro Y yo terrizo en mi aeródromo No corráis que es peor ESPAÑA MI NATURA |
el adelantado de castilla pedro m,enendez de avilés zarpó a las americas desde la concha de artedo Posted: 16 Feb 2019 04:49 AM PST ![]() playa de la Concha de Artedo desde donde zarpó el navegante asturiano para descubrir Norteamérica MENÉNDEZ DE AVILÉS ERA CUDILLERENSE Una de las mayores sorpresas de mi estancia en EE.UU fue comprobar la admiración que el pueblo norteamericano (otra cosa es el gobierno) sentía hacia la gesta de los conquistadores hispanos desde Oregón hasta la Patagonia. Tanta fue esa admiración hacia el imperio de Carlos V que los norteamericanos imitaron el emblema de los Reyes Católicos como divisa del escudo nacional. Pintaron en vez del águila de San Juan el águila calva de las Rocosas y el epígrafe de una grande y libre la transformaron en el lema “ex pluribus unum”─ somos uno de muchas partes─ Y el yugo de la labor y las flechas del poderío hispánico lo convirtieron en una aljaba con tres dardos apuntando al vacío. Siempre agradeceré al pueblo norteamericano las atenciones y cuidados que tuvieron para conmigo y mi familia. Soy admirador de su gran idioma, como Licenciado en Filología Inglesa, de su literatura, del pragmatismo de sus costumbres, del amor a su bandera que cuelga a la puerta de todas las casas y sobre todo de su gran periodismo y, aunque algunos me hayan tachado de anti-yanqui, ellos saben muy bien que eso no es cierto, porque mi lema el que se ha apropiado Trump: American first, que yo digo Spain first, radica en la libertad de opinión, regla sagrada del First Amendement de la American Constitution. Allí la mente es libre, y diferentes los pareceres, pero si violas la ley vas para chirona. Y digo esto sin perjuicio de parte, a rebufo de la llegada de los nuevos hispanicidas de dentro y de fuera, que los servicios secretos de la CIA describen despectivamente como “adoquines” y “bricklayer”. Algunos de esos gastan coleta y van de rufianes por la vida, ignominioso apellido y denigrante profesión. Pero los consideran los tontos útiles de cualquier movida y acción exterior. Un americano de buena ley siempre se cuadrará ante un patriota español que defiende a su país con razón y sin ella tratando de desenmascarar las perversidades de la Leyenda Negra. Eso lo entienden muy bien los norteamericanos. La proeza de Menéndez de Avilés que a mí me parece que era pixueto porque su casa solariega todavía guarda el escudo de los Menéndez Merás─ Palacio Valdés tiene un cuento precioso sobre la acción del último heredero de la dinastía que un día sube a una barca con la piedra esculpida de su blasón familiar y lo tira a la mar─ justo en la misma ribera y el embarcadero, en la ensenada del puerto queda ahí para los siglos futuros aunque, por desgracia, se haya negado a las nuevas generaciones el conocimiento de aquella aventura que llevó nuestra cultura española al nuevo mundo bajo el pendón de Castilla con soldados y marinos vascos, leoneses y andaluces, murcianos y catalanes. Ellos, los gringos, tuvieron otra conquista la del Oeste pero fue de otra manera y con más medios técnicos, una vez inventado el revólver y los cañones del quince y medio. Y su expansión hacia el Oeste se llevó a efecto sin mistificaciones de raza o religión. Desconocían las leyes de indias. El mejor indio es el indio muerto, a decir de las huestes Colt en ristre de Búfalo Bill. El temperamento inglés o francés es muy diferente al español. Claro que los Sioux eran tribus dispersas y no representaban imperios como el de los incas, aztecas y araucanos. Fueron miles de kilómetros recorridos en climas muy extremos y la hazaña sólo se explica mediante dos conjeturas: la aparición del caballo y la artillería ligera (arcabuz, culebrina, lombarda frente a los arqueros indios.) Así como un milagro del Altísimo porque a aquellos aventureros les movía la fe en el Salvador. Pero hubo otra razón la más poderosa: el mestizaje y la buena disposición para confraternizar con aquellos hombres y mujeres que andaban desnudos por el bosque los cuerpos y las caras pintadas, practicaban a la antropofagia, el sacrificio de seres humanos, no trabajaban y se exterminaban unos a otros en contiendas tribales pero eran hijos de Dios y redimidos por la sangre de Cristo para los españoles. Don Pedro fundó en la Florida dos ciudades San Agustín y San Mateo en honor del patrón ovetense y, según cuenta Gonzalo de Solís, esta plaza se rindió a los ataques de los apaches. Los hombres fueron degollados pero se respetó la vida de las mujeres y de los niños. Transcurrido más de un lustro, regresaron los españoles al lugar y el cacique les recibió de manera amistosa. Los convidó a cenar y danzar en torno al fuego después de fumar la pipa de la paz. Acto seguido, ofreció al recio soldado praviano una de las esposas de su harén para holgar con ella en virtud del privilegio salvaje que aun mantienen algunos pueblos esquimales del “jus primae noctis”, el mayor cumplido que se podía realizar en obsequio de un huésped recién llegado. La respuesta del conquistador fue tajante y casi admirable por lo insólita: ─ Soy un hombre casado y nosotros los cristianos usamos de ese privilegio sólo la noche de bodas después de haber sido nuestro matrimonio bendecido por Dios. Cuesta un poco creer tal respuesta en boca de un capitán de los Tercios del rey de España, pero conviene recordar que el invitado era un caballero adherido a las reglas del honor y del respeto a la mujer y que había velado las armas y recibido el toque de varas de la caballería andante. Casualmente los cronistas de Indias destacan con respecto a tal punto las siguientes consideraciones: otra actitud menos trágica y más casual en relación con el sexo; la belleza y la alegría de aquellas vírgenes no sé si necias o prudentes pero tan “hospitalarias” y dispuestas a hacer un favor a aquellos hombres de a caballo que venían buscando las fuentes de la eterna juventud en el siglo del amor que fue el del XVI que decían si Manitú nos lo dio es para que lo utilicemos.Aquellas tribus a la cópula conyugal la desligaban de cualquier aspecto morboso y lo consideraba un hecho fisiológico sin connotaciones peyorativas y bien se conoce que no tenían miedo al infierno del que tampoco habían oído hablar. Algo de poca importancia. Los encantos de la india Malinche a los que sucumbe el bellotero Hernán Cortés determinaron el éxito de la conquista azteca. Ahí estuvo la clave del criollismo, de la mezcla de razas, llevada a cabo por aquellos esforzados caballeros andantes de Carlos V que saltaron hasta la otra orilla del charco desde las páginas del Amadís de Gaula. Muchos historiadores negacionistas o de aluvión quisieran ningunearles tal éxito, en el deseo de que su hazaña no se hubiese producido, pero el gesto quedó ahí para gloria de un rey y una fe que defendieron con su sangre. Pedro Menéndez de Avilés cudillerense de pro pertenece al cupo de los aguerridos hidalgos. Cañaveral donde siglos adelante habría de dar comienzo la carrera del espacio fue la primera tierra enjuta que toparon los galeones del Descubridor de la Florida. Elproblema era la carestía porque pronto se acababan los bastimentos que traían de la Península. Los indios navajos les enseñaron a cazar puercos con flechas enherboladas. Cuando no había carne la dieta consistía en palmitos e hicacos (cocos) pero siempre la amenaza era el hambre, el paludismo aparte de los franceses de Juan Girao que les atacaron en su fuerte de San Agustín. Otro renglón nada desdeñable con que hubieron de enfrentarse eran los elementos del nuevo mundo: los ciclones y temporales de esta zona de la Bermuda donde misteriosamente desparecían los barcos y siguen perdiéndose los aviones. Sin embargo, era gente de una profunda fe religiosa aunque en lo moral su conducta no fuese del todo cabal. Se hacían la guerra mutuamente (el morbo visigótico o mal de los godos la envidia lo exportamos al nuevo mundo) sin embargo, lograron entablar buenas relaciones con los indígenas. A don Pedro los caciques lo veneraban como a un Dios cuando lo veían montar a caballo. Al cabo de una navegación en zozobra, si desembarcaban por fin en la playa, allí mismo mandaban los conquistadores españoles decir misa a los frailes y cantaban el Tedeum. Los cronistas de indias hacen gala en sus libros de una prosa concisa y circunspecta donde se narra de forma impávida los feroces acontecimientos y penalidades que hubieron de atravesar los quinientos soldados y naos que siguieron al Adelantado para colonizar la región. Su enfrentamiento con los soldados del rey de Francia Francisco I fue a muerte. El desalojo de los luteranos estuvo impregnado del espiritu sangriento de la Noche de San Bartolomé pero el drama terrible de las guerras religiosas que habían incendiado el Viejo Continente y que los españoles pretendían evitar en el Nuevo, amenazaba con reproducirse. La mayor parte de la guarnición ▬ unos 550 asturianos y vizcaínos con unos cuantos castellanos de Tordesillas componían su alarde ▬ que acompañaba al prócer asturiano eran veteranos de los tercios de Flandes. Tenían que vérselas con los corsarios ingleses y franceses navegando el mar de las Antillas la costa de Sto. Domingo Cuba y el canal de la Bahama. Tuvo que atender a un motín a bordo y sofocarlo en su capacidad almirante de la armada. El sedicioso se llamaba Juan de la Parra, segoviano, al que un sobrino del Adelantado, Pero Menéndez Marqués, mandó colgar de una gavia del palo mayor. Entretanto, dejándolo de lugarteniente embarcó en una carabela rumbo a Puerto Rico para hacer la aguada y cargar cazabe galleta y carne. Esto acabado, despachó a su sobrino Pedro Menéndez Marques a España para que informase al rey Felipe II de los acontecimientos. En marzo de 1566 por unos exploradores llega a sus oídos la noticia de que en una reserva había un grupo de cristianos como un centenar de hombres y mujeres a los que los indios habían esclavizado y vivían como animales salvajes. Eran españoles y su capitán Diego Maza acercó hasta el sitio al bergantín del Adelantado. El cronista Solis de Meras describe así el encuentro: ▬ Españoles hermanos nuestros sean bien venidos en nombre de Dios y de Santa María y me mandó mi capitán esta carta que os traigo… “Y el mensajero que venia agrega el relator de estos hechos ▬ estaba desnudo el cuerpo pintado hecho indio y con sus vergüenzas cubiertas” Se alimentaban de tasajo, gallinas y curadillo pues enseñaron a los indios a adobar el pescado. Los indios Saturiwa que andaban en pelotas por el berral las caras y los culos pintados las mujeres se escondían cuando llegaban los misioneros al poblado les enseñaron el arte de navegar en canoa y fue así como comenzó el piragüismo, ese deporte tan asturiano, aunque ya los ingleses lo practicaban cruzando el Támesis en traineras. La vida del Adelantado de la Florida don Pedro Menéndez de Avilés es una crónica maravillosa de viajes, caminatas, hambres desolaciones, traiciones y concordias. Entre los aborígenes había etnias como los Saturiwa que se declaraban amigos pero otras ▬ los Timicua ▬ les acogían disparando flechas envenenadas incendiando fuertes y recintos. Fue una larga y cruel aventura pero siempre maravillosa. El adelantado de la Florida todo un lobo de mar y uno de los marinos más prestigiosa de aquella edad cuando España era la primera potencia marítima del mundo gozaba del mayor prestigio en la corte de Felipe II. Lo certifica el hecho de que empuñó el timón de la nave capitana de la escuadra que condujo al rey en su viaje nupcial a Inglaterra a casarse con la hija de Enrique VIII en Westminster. En 1574 es nombrado por el monarca capitán general de la Escuadra, cargo que no pudo ejercer pues al poco muere de tabardillo en Santander. Felipe II traslada el mando de la fuerza naval a don Álvaro de Bazán. Este se encarga de prevenir la flota para ir contra los ingleses. No se logró porque también fallece don Álvaro de Bazán y ha de ser sustituido a toda prisa en el mando por su maestre de campo el duque de Medina Sidonia. La conquista de la Florida y la expulsión de los hugonotes del territorio fueron realizadas a partir de Cabo Cañaveral y de Miami entre los años 65 y 67. Los españoles tenían por base de avituallamiento el morro de la Habana, Puerto Rico y la isla de Santa Elena así como Santo Domingo. Hubo muchas fatigas y no pocos sobresaltos. Algunas naos se perdieron al surcar las aguas malditas del triangulo de la Bermuda. El adelantado tuvo que sofocar a sangre y fuego la rebelión de algunos de sus capitanes como Martín de Rescalde o la incursión de hordas de indios enemigos que asolaban las pallozas cubiertas de palmitos y raptaban a las mujeres cristianas. Esto permitió el mestizaje. De esta manera nació el criollismo al que hoy recuerdan y agradecen los pueblos de las Antillas. En 1574 zarpa de la Habana “y con prospero viento navegó 72 leguas y en el Cabo San Vicente topó con fustas de moros pero pudo llegar sin contratiempo a la Coruña el día de san Pedro. Dos naves de pabellón francés y una fragata inglesa le daban caza pero trató de burlarlas y tuvo el viento tan próspero que en aquel mesmo día entró en la bahía que llaman de Artedo donde estaban surtos diez navíos los cuales cuando vieron aquella fragata de nueva invención que parecía de turcos desampararon sus navíos y huyeron al monte… a las diez de la noche, al acercase un batel de reconocimiento, los hombres de mar y la gente de guerra les grita que allí venía el Adelantado de la Florida don Pedro Menéndez de Avilés. El capitán mandó izar el guión de Castilla de damasco carmesí y una bandera de campo y tocar clarines. Los de los bateles temiendo fuesen corsarios no se cercaron. Eran marineros portugueses y una nave oneraria cargada de hierro y madera. En esto, el Adelantado y los suyos se hicieron a la vela desde Artedo, entrando en el puerto de Avilés al cabo de dos horas donde fueron recibidos por el alcaide de Sabugo con gran regocijo, se tocaron las campanas y la población acudió a un solemne Tedeum en la iglesia de San Francisco. Hacía 18 años que no veía a su mujer doña Ana María de Solís”. De esta forma circunspecta y con prosa notarial levanta acta del regreso del navegante a su tierra. La familia, como arriba se dijo, proveería del solar de Santa Paya al lado de Pravia pero tenía abiertas otras casas en Grado, Oviedo y Avilés concretamente en el barrio de Sabugo. Todas ellas han desaparecido. No así la de Cudillero, que permanece, ubicada mismamente donde hoy se expende el pescado más fresco del concejo. Cabe destacar las relaciones del Adelantado con la Concha de Artedo, un excelente puerto natural de mucho abrigo y buen calado de donde zarpó el año 64 y donde quiso, de regreso, ponerse al pairo para despistar a los piratas ingleses que iban tras de sus pasos. El cariño hacia este lugar donde aprendió a navegar en su niñez don Pedro lo destacan sus biógrafos don Gonzalo Solís y Merás y el historiador y catedrático Gómez-Tabanera en su obra Pedro Menéndez de Avilés y la conquista de la Floridaen 1565 de cuyo memorial extraemos algunos de los datos al respecto; con aportaciones de nuestra cosecha que hemos puesto negro sobre blanco en este articulito para que sirva de testimonio a las próximas generaciones. Los restos mortales del Adelantado se veneran en una lauda mortuoria sita al lado del Evangelio en la iglesia avilesina de San Nicolás ESPAÑA MI NATURA |
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