Posted: 22 Dec 2018 01:23 PM PST |
Posted: 22 Dec 2018 01:06 PM PST Voy pa Anchares y en el camino se me aparecen un culebree y una xana Voy pa Yánez voy pa Yánez voy pa la vega rozada. Muchas coplas guarda el roncón de mi gaita. Asturias mágica. Cantiñas de camino… los arrieros de Bembibre y caminito de avilés un carreteru cantaba al son de los esquilones que su carretea llevaba... marinerito arría la vela que está la mar tranquila y serena… noches de ronda y oscuridades de calella que a carro volcado todos son carriles y enfilo la carrilana por la vieja calzada romana que unía Astorga con Pravia. Un pase militar pero a paso de carga. Asturias fue la mejor provincia que tuvoRoma en la Hispania y la capital nol estaba en OVETUM sino al otro lado de las montañas: Asturica Augusta; siendo el Bierzo la provincia más romanizada de la citerior. Ni celtas ni moriscos ni vacceos ni judíos ni ALJAMIADOS ni fenicios. Celtas asimilados que adoptaron los dioses y las costumbres del Lacio. Aquí Roma dejó su impronta triunfal y este es desde entonces el sello de la raza. Mis ancestros según he logrado saber por una carta puebla fueron traídos casi a la fuerza desde estos nidos de golondrinas encaramados entre peñotes que determinan esta parte de la cornisa cantabra la que va desde las dos cangas la de Onís y Narcea haciendo escala en tineo hasta la caput de la legio séptima gemina que edra Asturica o Astorga la bien cercada de robles, carbayos, campamentos y altas montañas. Nos ufanamos de venir de la pata del Cid pero a lo mejor somos procedentes de la caliga (sandalias) de un centurión y saltamos hasta la tierra rojiza de esta comarca desde la galea de un milites o un equites. Sangre de godos ni moros ni hebreos semos aunque seamos hijos de muchas leches criollas en este tierra de chaparros sardones y chabascas todo el cantar de juglaría los endecasilabos sonantes y tonantes del romancero. Cantos de siega. Ya se van a segar para el bierzo los mis amores Quiera dios que no caigan muchos calores…. Suspiros daba la niña suspiros daba A cada manadica suspiros daba Mi memoria se puebla de canciones mientras ando por sendas escondidas de la España heroica y encaramada del el recio bronce de mis espadas el bálago de mis techumbres de las pallozas circulares y cuadradas la vaca que muge la oveja que bala apriscos en el monte y para espantar al nuberu y a otros diantres enredadores canto recio y muy a lo zamarro… dicen que los bueys de xuan non quieren comer la hierba… llevarlos a beber agua a la fuente de la peña… las brañeras en la braña dan la leche a los galanes… debajo de mi ventana tengo un puñal escondido para matarte mañana si no te casas conmigo… amor mío vienes tarde has de dormir al sereno que el sereno de la noche para los hombres es bueno… viva Antares viva Antares y también viva castilla tengo el amor castellano y yo también quiero que viva. - sabes más que el cancionero de Juan de la encina, Verumtamen. - Alguna sé pero se lo debo ese genio mayor de la historiografía que es Joaquín Díaz. El odre de mi gaita está lleno de sus viejas canciones. De su alegre melancolía. Tengo el amor ausente y estoy llorando la despedida... la despedida es corta la ausencia larga quiero que te diviertas y no me olvides prenda del alma - Ya veo que no eres un renegado ni un CHAQUETERO ni que tu moral es acomodaticia. - -ni ENACIADO ni elche ni enaciado ni mudéjar tornadizo. - -pues lo llevas claro. Hoy todos matan al marrano y cuando les mientas la palabra cristiano, franco o jalufo echan la pota. - - si serán cabrones estos vasallos del rey felón los lacayotas de don Juan bebo y todos esos sátrapas. - -mira cela habría escrito la colmena y tres o cuatro obras importantes pero sólo era conocido por sus habilidades aerofagias coprológicas era capaz de absorber un litro de agua por el ana hasta que se circundó aljamiose y luego vino rodado el dinero la gloria y todo lo demás. Hasta le dieron el Nobel. Triste me pusieron las reflexiones de mi camarada amargas son las verdades de la vida pero yo iba escapando de la España adocenada o abroncada y caminaba a la procura de la España heroica que este agosto no nos da más que izas y rabizas y ahí esta Cayetana con su maromo el funcionario que ficha y está en nomina centro de atenciones diz que gallina vieja sólo pone debajo del pico de un gallito joven que la monte y estos son nuestros quiquiriquíes mediáticos. Eso y las capeas. Aplica tu cogüelmo Quosquetandem y no dejes títere con cabeza. Sea lo que tú digas Verumtamen. - pues digo que ya Jovellanos hablaba de los peligros de los encierros criticando las malas costumbres de sus paisanos. Un DIA de encierro –escribía- desperdicia los jornales de un pueblo. Las visitas a los colmados y los paseos por la dehesa apartarán a los jóvenes del tajo y del taller desde la víspera. Agrega otra noticia. Para loas encierros son necesarios cabestros viejos que sean capaces de conducir a los erales sus hermanos arropándolos por las empalizadas y sendas de recibo… cuando la gente divisa la mangada por el camino ya vienen… ya viene y empiezsa a dar voces y a chicolear al ganado. Entonces son necesario las hondas de los gañanes y la aguijada del mayoral. En el ínterin se prepara un jolgorio cuando los bueyes entran en el callejón entonces algún novillo rezagado tira derrotes contra todo lo que se mueve… el toro embiste porque siente miedo. Gran verdad la que expresa en este párrafo el gran polígrafo GIJONÉS. Y pensando en todas estas razones y sinrazones Quosquetandem y yo- mi alter ego que a mi me dicen Verumtamen llegamos a Cangas de Narcea a boca de noche. Allí el nuberu y el culebre y alguna que otra xana levantisca nos aguardaban bajo la capa de la peregrina. Besuyo quedaba cercas y queríamos rendir viaje en los lares del gran casona pero como no nos vagaba nos quedamos en Cangas a hacer noche donde nos acontecerían algunos sucesos que se referirán en el capitulo siguiente. Miércoles, 19 de agosto de 2009 |
Posted: 22 Dec 2018 01:03 PM PST SONIOIES Betulia era mi monte y Sonipiés el nombre de mi caballo, alzarán de la imaginación que trotaba por los desfiladeros de la ribera del río Junquillo que también llamaban el Botijas. Por esta parte del mundo nos sobran todos los ríos que nunca vienen secos ni por agosto. Sus aguas entonando himnos litúrgicos y cabrilleando en ondas salmoneras van a morir horadando las quebradas altísimas a rendir tributo a la mar por la concha de Ulliegos. Un poco más allá, pasados los cuetos de la Venta Jamona estaba el río Zurdillo llamado así porque su cauce da la impresión de no venir a derechas sino a reculas. Parece que sube cuando baja y al revés. Llega oculto entre los humeros o alisos de hojas fuertes y acorazonadas como los del ablanedo pero no son avellanos sino alisos. Esta vena fluvial que se despeña desde las breñas de Peñamía se detiene y realiza muchos meandros y corregimientos al bordear los pagos de Valdebriga que es un soto amenísimo a la sombra del campanario de su iglesia románica y atraviesa el puente de los peregrinos bajo unos ojos de arcadas imponentes. Por arriba en tiempo de verano no cesa el goteo de romeros en transito hacia Compostela: alemanes, polacos, franceses, algún escandinavo, bastantes italianos. El Zurdillo o Zurdín no ha de confundirse con su hermano el Esguin su hermano hidrográfico que desemboca como media legua más arriba pasa lamiendo las tapias de un viejo convento muzárabe el Premaris desde donde se oteaba el mar como haciendo vasija. El monasterio hoy es extinto Pero en la cárcava donde estaba la cilla algunos pàisanos dicen haber escuchado el eco de cantos religiosos, ruido de goznes, chirriar de rastrillos conventuales y campanas que tocan solas. Es creencia que aquellas comunidades a las que los primeros reyes de la dinastía hispanica, Silo y Mauregato, dejaron mandas, escribían con grafía ulfiliana y que fueron refractarios a renunciar a su emanatismo arriano. Estaban en contacto con los monjes de las Batuecas y otros de la Galia y de Britanbiua. Su abad se carteaba con Carlomagno y con Alcuino de Eboracum. Se supone que el miniatursita que escribió el Beato de Liébana estuvo bajo la disciplina y el cordón de esta comunidad y desde su celda del Premaris avistando la mar oceana escribió los comentarios al libro del Apocalipsis, summa de errores contra el adopcionismo del obispo Elipando de Toledo que consideraba tres personas distintas y un solo dios verdadero. Hasta ahí todo correcto en la procesión trinitaria pero añadía una muletilla de su coecha. Jesucristo hijo amantisísimo del padre, progtegido y espejo del hijo y adoptado por el espíritu. Quedan algunos farallones de las paredes de su iglesia. A Nicomedes le gustaba pasear sus melancolías y sus desencantos por aquellas soledades de la rasa. Sólo se escuchaba el grito de las gaviotas y los estampidos de las olas cuando entraban en los cañones de las rocas. Cuando las desamortizaciones algunas piedras fueron llevadas a la iglesia de la parroquia dedicada a san Martín y donde se venera una virgen negra que llaman Nuestra Señora del Focin. Entre ellas varias columnas y un albalá misterioso o alfiz sobre cuyo dintel aparece un fraile muy tonsurado y con un cinturón que le cuelga de la sotana tan largo que y gordo que semeja un pene humano en reposo. Hay una expresión obscena en esta figurilla como si su grabador anónimo en el momento de moldear la roca con la gubia y el coincel hubierase sentido acosado por el ludibrio de una siesta cuando acomete el deseo de la lujuria puescomo ya se sabe con harta frecuencia los monaterios relajados son recintos donde tienen asiento los siete pecados capitales. El modelo por lo visito aunque era corto de estatura debía de tenerla larga y con su corona sostiene la pila del agua bendita. Y vestía el hábito de los frailes menores lo que da pábulo a la creencia de que en Premaris desde el siglo VIII hasta el XIX siempre hubo vida consagrada pero durante la baja media fue un importante centro franciscanos que iban predicando la misión por las aldeas y pidiendo limosna con un saco a las espaldas reclamando con frecuencia el derecho de pernada hasta tal punto que era prurito de humor regional el decir nadie puede decir que mi padre no cante en el coro del Premaris. El antiguo claustro era un rodal de zarzas y una guarida de la fuina, la zorra, el gochu y otras alimañas. Todo se fue poir la posta. Aquel mundo tranquilo y pacifico marcado por los sones eufónicos de la esquila baca Marela o el agradable sonido del segador que afila su guadaña en una cerca una larga tarde de mayo está a punto de ser arrollado por el estrepito del tráfico y el flujo que no cesa de autos que corren por la autovía que profana el viejo paisaje. Ahora la autovía iba a dar paso a la autopista que llamaban del Aquilón. Sólo los iniciados como Nicomedes que en el trazado destructor de tanta naturaleza y del severo impacto medioambiengtal latía una idea de involución del hombre con su entorno que le conduciría al Apocalipsis. Un túnel había horadado las entrañas del monte Betulia pero pasaba oculto y sin alardes. Todo lo contrario que la nueva autopista que iban a construir los hombres con gran enojo de los dioses del terruño que ya habían manifestado su desacuerdo con aquella obra faraónica que iba a sembrar de puentes colgantes entre colina y colina, desbaratando los mapas y planos de los ingenieros. Al poco de comenzar la obra una extraña enfermedad afligió a la mayor parte de los operarios. Uno cayó al vacío al tratar de colocar un encofrado en lo alto la pirámide y se mató. A un gruista le aquejaban las almorranas y tuvo que dejar los mandos en manos de un nigeriano que acababa de llegar en pateras y que ni siquiera hablaba la lengua del país y mucho menos sabía manipular aquellos chismes. Una mañana su mastodóntica excavadora hizo molino y se fue al fondo de un talud. Al conductor lo excarcelaron de entre los hierros con la cara cubierta de hematomas y las piernas tronzadas. Al palista en cuestión que se llamaba Oyabongo se le trató como a un héroe. Vinieron los de la televisión regional y le sacaron varias entrevistas y reportajes. Se abrió una colecta para repatriarlo a su país pero el mutilado dijo que nanay que se quedaba aquí cobrando una buena pensión. El derrubio le había dejado sin piernas pero tenía la vida asegurada. Querían alzar unos pilares de más de cien metros. - El día que sople nordeste a muchos conductores se les van a poner de corbata circulando por ahí arriba. - Todo lo tenemos previsto. La verdad era que aquella inmensa construcción era un desafío a las leyes de la naturaleza y no es extraño que los dioses domésticos que habían reinado siempre con los animales y divinidades del bosque manifestasen su enojo con los ingenieros de caminos, sembrando el descontento, el desanimo y la galbana entre los obreros, permitiendo la caída al vacío de un palista o permitiendo que el gruista negro estuviera a punto de morir aplastado por los relejes y azudes de su pala mecánica. - ¡Menuda obra! ¡Parece cosa de romanos! - Pues el proyecto es norteamericano. - Lloran las xanas ante el destrozo que están haciendo esos desaprensivos descuajando castaños y abedules centenarios. - Es el peaje que hay que pagar en aras del progreso. - Bonita frase pero aquí mucha gente quiere adorar el santo por la peana. Ponen el carro antes que los bueyes. Las ninfas del agua, las esfraguitidas ante tanto furor arboricida lloraban lágrimas verdes y los esforrocinos abandonaban sus nidales en lo alto de la copa de los pinos. Una seña inequívoca de la furia de los dioses forestales. Moloch hacía su agosto aquellos veranos tórridos. Era el espíritu que enviaba la llama a la tierra convirtiendo en secarrales las arboledas. El lecho del río Esguín antes oculto entre la maleza enseñaba sus carnes despiadadas. La devastación podía ser observada por los satélites artificiales. El río Esguín río salmonero también lloraba. Una mística deletérea caninita satánica debelaba el paisaje haciendo tabla rasa con la historia. Los romanos muy cuidadosos con las tradiciones politeístas de los pueblos que conquistaban allí sobre la cumbre del Betulia donde los viejos iberios adoraban a Sepulcro alzaron un ara a Hermes Crisoforo cuya cabeza en la forma de un joven rabadán con la cabellera rizada y portando a las espaldas un cordero recental aparecía en uno de los bajorrelieves por allá encontrados cuando se efectuaron excavaciones arqueológicas. Recordaba a la estatua del Buen Pastor que guardaba una de las entradas de una de las catacumbas. Hermes se cristianizó sin más y vino a representar el buen pastor que da su vida por sus ovejas. Con el correr de los siglos el templo a Trismegisto y a Sepulcro cambiaría de advocación. Los godos que venían huyendo de la morisma desde la Betica y Toledo construyeron una ermita a la gloriosa Santana. Las creencias pueden cambiar de mano. No así la fe de un pueblo. Pero mucho me huelgo yo en mi helicón punto de fuga, redondel donde quieren hacer diana todos los dardos que he disparado con el arco de mis sueños. Este nido de golondrina que parece colgado de una escondida de un arbol del monte sagrado de los celtas o adentro mismo de las socarrenas que hienden en las peñas del acantilado adonde embisten las olas con sus espuelas de espuma- hubo mares arboladas este año por las mareas de san Agustín- que chocan contra los perfiles de la ribera. A mis soledades voy, de mis soledades vengo que para andar conmigo me valen sólo mis pensamientos y de siempre tuve yo un temple soledoso. Esta aspiración al Beatus Ille, y a ser villano en su rincón anida en el corazón de todo español. Ande yo caliente riase la gente. Dichosa la duerte del que huye del mundanal y sigue la escogida senda de los pocos sabios que en esta vida han sido y en el campo deleitoso con pobre mesa y casa con sólo Dios se acompasa y vive ni envidiado ni envidioso. Más que las honras y los honores o el andar tu nombre en lenguas, que apareciese tu apellido cada dos por tres en los periodicos o que tu celular no pare de sonar pidiendote cita para una entrevista por televisión, Nicomedes había concentrados sus esfuerzos en esta mira de refugiarse en su Helicón, tener comercio carnal con las musas, beber hasta saciarse del agua fresca del hontanar de Castalia. -A mí que me olviden. Cerca de los últimos laureles y del rodal de abedules que no habían tronzado los leñadores dendricidas[1]los negros que llegaron tocando el tantán a aquellas nórdicas tierras y los machupichis que venían en busca del oro que robaron los conquistadores. Alguien había abierto el portillo de la revancha y salió de toriles el cinqueño de la ignorancia y del odio. Pero aquel escondedero- la selva estaba siendo devastada y el hacha de los constructores de la autopista dejaban en evidencia su casa- era el adarve tras cuyis muros se encastillaba oyendo de los cantos de la sibila. La sibila como no podía ser menos tenía forma de mujer, un par de tetas como dos carreetas, el cuero de pez, los cabellos de mala hembra y el rostro de víbora. Trienta era el castigo que los dioses le enviaron en vida por sus pecados. En su pecho alentaba la llama del fuego sagrado de los infiernos portátiles. Vayas adonde vayas allá estaba Trienta blandiendo el gario diabólico. Hay pobres diablos que no se casan con una mujer sino que matrimonian contra ella. Como si el estado de la felicidad conyugal al que aluden ciertos autores no fuera otra cosa que un partido de rugby, un combate de boxeo. Aquella dueña malvada hizo de la suya la más triste de las existencias hasta el punto de que a veces pensó acabar con aquel forúnculo que le emponzoñó la sangre de pus. Hubiera sido la solución más fácil poner una cucharada de cianuro en el café del desyuno. Y después ¿qué? Podría haber simulado un accidente. Pero tú que te crees: ¿ que la policía se chupa el dedo? Nicomedes tú no eres un asesino no permitas que tu nombre venga un día en la lista negra de las páginas de sucesos. Te mancharás las manos del oráculo. Hizo caso del oráculo y huía, por más que a veces se refugiase en la botella. Toda su vida fue una esampida, un perpetuo huir de sí mismo, de la violencia machista, un lenitivo o remisivo de la sociedad moderna. En marcha toda una revolución sexista. Tiraban la piedra y escondían la mano envenenada con el sanies de la manzana de Eva. Trienta no hablaba. Pinchaba. Le hacía sentirse un máfrfir. Lo habían echado a los leones |
Posted: 22 Dec 2018 12:46 PM PST CONFALONEROS DEL PODER. GUERRA EN LAS ONDAS Aquí hay tomate. Los confalonieros del sistema se pasan toda la tarde de dios entre reflexiones acusicas bajo la batuta de un charnego que tiene la cabeza grande y los pies planos que interroga a las esfinges y hace girar la melena rubia de las cabezas de la medusa haciendo la pregunta eterna espejito, espejito mágico quien es la más bella de las mujeres. Lo que intriga al país corrupto, pervertido, vesánico, epiléptico de política y manipulado por los arribistas ganando espacio es si Andreita fue con su papá con su mamá a pasar las navidades, si doña Belén ojos saltones y acento del gran san Blas luce una nueva nariz. En estas disquisiciones se pasan toda la tarde con acompañamiento de una vieja también muy operada cuya única gloria meritoria es el haber sido la ex de un tenista de tiempos del franquismo y de haberse acostado con unos cuantos más. El conductor de la cabeza gorda, sonrisa de sátiro, y los pies planos da la entrada y luego aparece Carmele pelos de escarpia- tiene la boca grande, todo lo tiene grande menos el intelecto- que quiso ser cantante pero la musa Melpómene no la llamó por su camino, risas de flato, astracanadas, burdas consideraciones, todo de lo más cursi y pueril. No hay guión. Hay que ver en lo que ha acabado el periodismo. Esta gentuza le horroriza a uno compartir con ellos el título de periodista del cual tanto se jactan. A la vista de estos guys and dolls uno se avergüenza de ser español. Nunca pensé fuéramos a caer tan bajo, a ser el culo del mundo, el hazmerreír de las naciones, un país donde el jefe es un rey perjuro y felón. Otra cosa no podíamos aguardar. La nueva televisión rosa hecho con las escurriduras de la Oprobiosa- Mariñas, El Hola, Peñafiel, etc para entrar en el albur conviene acreditar que perteneces si no a la masonería que la masonería no se jubila y como el león no duerme al menos que tienes el carné de maricón correspondiente, este fue un pais donde el carné abrió no pocos portones- se chicolea consigo mismo y cada tarde dan la vara y el espectáculo. Comprendo la razón por la cual a los muros de esta casa de Arganda la desencuadernaron, desportillaron, quitaron el escudo y sobre sus muros prolifera la yedra y el cardenillo. Han puesto a un gran masón al frente de la cosa. Oliart don Alberto el que licenció la tropa, nos dejó sin ejército, mermadas nuestras cohortes, licenciados nuestros regimientos de mayor solera, y ahora nos va a dejar sin ondas. Desde esas antenas entre 1945 y el 51 se libró una batalla campal por el éter. Joaquin Pérez Madrigal alias el jabalí y su charla semanal se las tenía tiesas contra radio Bucarest, radio Belgrado, la bbc de Londres, radio Moscú y radio pirenaica. Su objetivo era el marxismo. Arganda era una especie de centinela de occidental cuyo beacon nunca se apagaba en las noches del mundo. Hoy para sorpresa de muchos la bestia ha cambiado de rostro. Trae la vitola de los grandes ejecutivos, un carne expedido en Wall Street. Con código de barras supercapitalista. Reina victorioso. Los españoles hemos perdido la batalla contra este temible monstruo. Es la bestia sin rostro. Su fuerza y su garra estriban en las calidades de su sentido del agit prop y de la propaganda. Nada se pudo hacer. Han llegado por detrás y aquí está don Alberto Oliart arbitro de los pactos y del consenso. Un señor saduceo de la vieja ucede que bien pudo haber sido un topo criado a los pechos de la Pirenaica. Un confaloniero del gran poder. La palabra veneciana está relacionada con falo. Vivir para ver. |
SANTA KLAUS ABRE EL PORTAL DE BELÉN Posted: 22 Dec 2018 12:42 PM PST VIENE SANTA KLAUS este blog defiende la unidad de España y a su cultura ![]() EL DIA DE SAN CASIANO Hoy es San Nicolás de Mira en Oriente y de Bari para la iglesia occidental que celebra su festividad en abril. El santo de la caridad una especie de san Martín para los países nórdicos y de singular devoción y tradición en Rusia. Cuenta la leyenda que san Nicolás y san Casiano salieron de su monasterio de San Victor al sur de Francia camino de Roma a peregrinar y sucedió que por el camino encontraron a un pobre carretero cuya carreta había hecho molino quedando atascada al sumirse en un barranco. Ni para atrás ni para adelante. El carretero pidió ayuda a los dos caminantes a los que el papa de Roma había llamado para preconizarles obispos. San Casiano monje observante que había recibido enseñanzas de su abad de despreciar las cosas del mundo y no mezclarse con pecadores para guardar su alma se excusó: -No puedo. Me mancharía la sotana. Su compañero san Nicolás era de otra pasta más laxa, algo más rudo sin tantos remilgos pero mucho más tolerante. Se arremangó los arreos y echó una mano. Como tenía mucha fuerza la tartana de aquel montañés salió del atolladero. Ya se sabe que a carro volcado todos son carriles y explicaciones y san Casiano le dijo a su compañero que como tenía que decir misa no podía dejar que ni su clámide ni su capa pluvial se enfangasen. Sería un desacato al orden divino que nos manda "velar por el decoro y el esplendor de su casa". Su compañero de otro lado no le hacía ascos entrar en las tabernas a alternar con borrachos con putas y hasta con bandidos. Era un comprometido con su fe. Así libró a tres muchachos de perecer abrasados en un horno. El horno de Santa Klaus donde por Navidad se guardan juguetes para los niños, recorre el mundo a bordo de un trineo colándose en las casas por las chimeneas y diciendo Jo..jo…jo. También se las arregla para conseguir dinero para que un pobre padre de familia acosado por sus acreedores evitase que sus hijas fueran llevadas a un harén de Constantinopla de prostitutas. Iba por los pueblos predicando la palabra de Dios y tapando agujeros socorriendo a los desamparados. Mientras tanto san Casiano pasaba la mayor parte del día en oración porque aspiraba a gozar de la luz del monte Tabor. Rezaba y rezaba en lo que san Nicolás no rezaba tanto pero actuaba más. El uno era contemplativo y el otro operativo. Los dos ganaron Roma. Los dos fueron ordenados obispos. Los dos consiguieron la corona de la santidad con derecho a una hornacina sobre los altares. Cuando llegaron al cielo salió a la puerta san Pedro. -¿Quién eres? -Soy Nicolás. -Pasa pa adentro. Desde ahora te llamarán Nicolás el Bienaventurado. Y tendrás dos fiestas al año en el calendario. -Muy bien. Al poco rato picó a la puerta el bueno de Casiano, el místico, el no contaminado el que supo en el mundo nadar y guardar la ropa el que huyó al desierto para no mezclarse con la chusma. Había vivido como un anacoreta y jamás cometió un pecado mortal. -Tan… tan. -¿Quién va?- gritó el apóstol de las llaves del Reino que aquel día no estaba de buen humor. -Un cenobita. -Ah sí puedes entrar pero te participo que tengo órdenes del Padre de hacerte saber a ti Casiano que sólo se te concede honrar en tu fiesta los 29 de febrero una vez cada cuatro años. Sólo en los bisiestos se conmemora tu nombre. Por lo visto de dinero y santidad la mitad de la mitad pero en el cielo tambien rigen las reglas de riguroso escalafón. La misa de San Casiano queda para el postrer día de años que vienen con 366 días. San Pedro mandó poner a la cola a este santo. Los últimos serán los primeros y no por mucho decir Señor, Señor… Hay dos san Nicolás. El de Mira y el de Bari. En sus dos versiones la oriental y la occidental se trata de uno de los taumaturgos mayores de la cristiandad. En cuanto a san Casiano uno y vas que ardes para los años mancos y cojos y dicen que su onomástica no trae buena suerte. Así será Lunes, 05 de diciembre de 2011 |
TRENOS DE GUMERSINDO ARIJE PRIMER CAPITULO DE MI NOVELA Posted: 22 Dec 2018 07:36 AM PST MI AMIGO GUMERSINDO ARIJEA Arije me lo encuentro todos los días yendo y viniendo por los bulevares de la Reina Madreallí donde hay una clínica que fue hospital de sangre para todos los soldaditos de nuestras guerras africanas. Aparece en imagen una enfermera de bronce que atiende compasiva a un cabo de infantería, herido de bala, abierta la sahariana con los ojos turnios agonizantes. Del pecho se escapa un chorro de sangre. Mi amigo quedaba conmovido al contemplar la estatua. Tarde de mayo dolor de España horas sin amor. Auras de juventud. Esta zona de la capital me recuerda los tiempos de estudiante, la parada del F, el autobús que nos llevaba a la facultad, casa de ladrillo rojo. El cobrador era un gallego rubio uniforme gris como de presidiario y una visera-bonete con un guarismo de registro, por cima de la visera, picaba con gesto indolente los pases que eran veinte números desparramados en cada uno de los cuatro ángulos sobre un cartón blanco. Se sacaban estos itinerarios en la taquilla de la empresa municipal o en cualquier estanco por un duro. Nos vamos a Orense. Tira, Manolo. el trolebús arrancaba. No va más. Billetes por favor. Muchos se colaban. Al gallego le veía yo todos los miércoles al bajar a la clase de prima cuando tocaba latín con el profesor Mariner, un catalán clásico emblema de la sabiduría y perdil romano. Aparecía sentado en su telonio como un buda mirando alegremente para la juventud divino tesoro que nunca vuelve. Una vez me tocó detrás de una monja concepcionista que arrimaba el culo arrecachado. Yo, por mi parte, acercaba el material. Hambre sexual de los sesenta. Mi amigo Molina malignamente me hablaba del placer que suponía a los milicianos invadir los conventos y forzar a la madre superiora. Muchas daban gracias al cielo sin importarles mucho ser mártires victimas de las sacrílegas turbas. Aquella zona estaba en los límites de la glorieta donde había un cine grande en que veíamos películas de espías alemanes y un bailongo en los bajos. Sara Montiel acudía a una famosa cafetería del primer piso y se la veía muchas tardes mirando por la cristalería del ventanal mostrando sus torneadas rodillas de rolliza manchega que por aquellos días eran una inducción al pecado mortal. Estaba cantando el ultimo cuplé y la canción “fumando espero”. Por las noches en las campas circulaban por los solares del Canalillo mujercillas de virtud incierta. Este ajetreo ya pasaba en los tiempos de Galdós. Una paja una peseta; un polvo con goma un duro. Frenética actividad meretriz se condesaba en la trasera del Gran Hospital cuando los amaneceres sabían a leche condensada. Y es que Eros y Tanatos son Castor y Póllux subidos al mismo caballo. Compañeros de viaje. En la mili te daban bromuro y a lo mejor el tiro de un moro a los que hicimos el sorteo y nos tocó en África. La escena del cabo moribundo de bronce en manos de la enfermera me recordaba a mis compañeros del tabor de regulares cando serví a la patria; aun sabiendo que esto hoy no se lleva Arije se sentía muy ufano de haber hecho la mili en regulkares y cantar por lo bajini aquello de soldado estoy de España y estoy en el cuartel contento y orgulloso de haber sentado plaza en él. Florence Nightingale habita entre nosotros y si no hubiese sido por estas enfermeras que son monjas laicas y a su vez matronas y madrinas de guerra que dieron su vida por España hubieran muerto solos como los perros en algún blocao de Xauen o de Dar Akoba nuestros queridos soldaditos llenos de valor. Eso se supone. ¡Bah! no me quiero poner sentimental. Canta la coruja en la rama del roble. Ya están llamando. Vuelvo sobre mis pasos a desandar lo andado. Enrollo el cordel y el zumbel de la memoria empieza a moverse sobre el firme del bulevar. Camino solo ladera abajo con mis pesadumbres. No es que quiera mucho a los moros. Les comprendo. Son algo testarudos, muy orgullosos. Respeto sus lilailas pero yo me quedo con los salmos. No va a ser cosa de cargar las tintas y aljamiarse y renegar de la fe de Cristo como hacen algunos. Conozco a los musulmanes y ellos creo que me conocen a mí pero ni tanto ni tan calvo. No lo puedo remediar. Dicen que es un pecado matar en el nombre de dios pero la biblia es un libro de hazañas bélicas con resabios porno y yo marcho a rebalgas perseguido por mi sombra por Reina Victoria. Debo parecer un paracaidista inglés desfilando por Buckingham Palace en la parada del Trooping of the Colour. El día del santo de la reina que acontece en London en los bellos día de junio. Me dicen los ingleses que como su Majestad le da que se las pela al zumo destilado del enebro con gaseosa no se le acabará el carrete. La reina madre vivió 102 y ella puede que se plante en los 115. Así que el heredero al que llaman el Orejas el que soñaba con ser tampón higiénico de doña Camila la mujer del alabardero para verla más de cerca lo tiene claro. Tengo una gran colección de arabismos que exornan (palabras que empiezan con el artículo al) nuestros diccionarios pero de niño sobre la cabecera de mi cama de madera había un cromo de la batalla de Clavijo en el que el artista pintaba torpemente la figura de Santiago Matamoros alzando su espada sobre un caballo tordo. Derribados y bajo los cascos del caballo del apóstol aparecen unos cuantos turbantes pidiendo árnica. Siempre me impresionaron los rostros desencajados de esos agarenos que el pintor rural quiso que fueran negros o medio mulatos de modo que sus pelambres contrastan con las barbas y melenas de un blondo triunfal Hijo del Trueno que para eso fue patrón de los godos durante muchos siglos. Ya que buen trabajo le costó a Francisco de Quevedo defender su auspicio castizo de España por San Jacobo dándose de cuchilladas con el de los conversos, que defendían a santa Teresa en el compatronato, y bajarle a Boanerges de su pedestal glorioso al grito de Santiago cierra España. Estábamos trazando rayas en el aire, queríamos arar surcos en la mar. Nos falta a los españoles voluntad colectiva, por eso somos un país de conversos, desdichados y a media hacer enfundado a las veleidades de una monja andariega e inquieta que podía ser precisamente la que me arrimaba las nalgas en el trolebús a mí. apañados y apretujados íbamos aquellos estudiantes sardinas en lata del futuro. Nos hemos olvidado del caballo blanco de Santiago. Por estos tesos pululan los curas libidinosos, las monjas que se dan a la fornicación y ansían ser penetradas por el dardo divino. Yo por lo menos le prefiero a la Mística Doctoraque según revelan ciertos documentos se acostaba con el padre Gracián. Así que aun entonces ya yo bajaba letra herido por la cuesta de Reina Victoria, sin saber qué hacer, por dónde tirar, inhalando el humo salutífero de mi cachimba, fracasado de mujeres, barruntando cielos color mortal y rosa y el odio católico de los neos, enfrascado en tan tristes pensamientos, acordándome de la Reina Madreque vivió más de cien años dándole a la ginebra con tónica. La madre que la parió. Chinchín. Bríndenos a vuestra salud. La endrina es baya milagrera. Alarga los años. Es el antídoto contra la lucha de clases. El pan candeal se amasa con la harina del trigo trujillo. Aquí cada cual propende a llevar el agua a su molino y dejar seco el de su vecino y habla despacín no nos oya el mio vecin que diz en la Asturiasgalana. Do va la mar vayan las ondas. Que allá darás rayo en ca Tamayo. Conviene esperar a que pase todo esto porque cuando Dios lo quiere todos los aires llueven. Mayo mangonero, pon la rueca en el humero. Pedrada cantada, nunca ganada. El que calla piedras apaña. Piedra sin agua no aguza en la fragua. A piedra movediza el moho no cobija, y metimos un ratón papal en nuestro granero y se hizo amo del cillero. Palabra y piedra suelta no tienen vuelta. Al buen callar llaman Sancho, y entretanto llevaré este canto. Non lu quieru non lu quiero pero échelo vosté la puchero. Dádivas quebranta peñas. los refranes eran para mi personaje un consuelo y éste en concreto le retrotraía a Arije a London mientras esperaba a una novia que no fue. Le dijo que tenía la nariz muy grande. La esperaba en el salón cortinas rojas en la ventana y un viejo sofá comprado en a almoneda de Fulham Road cerca del campo de futbol del Chelsea. se paseaba por la acera de los jardines de Roland la sombra del fantasma del conde Kelly. Aquel amor lo desbarató la iglesia. Teresa Calatos le dejó a la puerta de la iglesia, se fue con el cura. Los refranes desde aquella vez eran el refugio de las decepciones del desamor. Cabe las mujeres a Arije le fallaban los arrimaderos. Era un aficionado a la paremiología. El ojo del amo puede que engorde al caballo. Carbón y leña no la compres cuando hiela. Cuando la Calatosvino a verle al piso en su algorín de South Kensington nevaba. Apagose el tizón pero todavía no parece el que lo encendió. Dio la piedra en el canto y mal para el cántaro. De tanto penar y sufrir yendo a la fuente al pobre Arije el botijo se le quebró y vagaba por las calles de las ciudades cantando con voz solemne de barítono dedicando versos a la maritornes del Julifer que le decía que Zamora no se gana en una hora. “Yo soy casada gilipuertas”. El Santi se descojonaba. La Leono le hacía caso pero había una vinoteca al lado, para su consuelo; compraba dos botellas y se las chiscaba gluglú en un banco del bulevar cerca de la floristería abandonada. El vendedor de rosas había matado a la mujer y fue a la cárcel. Su chiscón abandonado era el refugio nocturno de los vagabundos del Este que trampeaban por la avenida. Que al as de oros no lo juegan bobos. La floristería era una vecera de cerdos humanoides. Huelgome un poco, mas hilo mi copo. No hay bronce que años tenga mas de once ni mas lana que saber que no hay mañana. Leña de romero y pan de panadera la bordonería entera. Chimenea y huerto y un hogar do calentar las posaderas, el sueño del pícaro y del rufián. todos vamos a donde dan. campanas de mi aldea tilín tilán. Aldeana es la gallina pero comenla en Sevilla y viva la gallina con su pepita. Dentro de la concha está la perla para quien sepa verla. Añoso luchador el pino de Formentor. Do no valen cuñas aprovechan uñas. Guardate del viento acanalado y del hombre mal barbado que porta en la cara las siete señas del hideputa (el signo más conspicuo: la barba en parrpoquias), al loco y al aire calle. La sangre se hereda y el vicio se apega. Soplar y sorber juntos no pueden ser. Me deslizaba al esconce de la floristería después de estas subidas y bajadas, ▬cuando perdía el último autobius a causa de su aficción al pimple y no podía regresar a su hogar, así que quedaba a dormir en la leonera de los vagabundos▬ por los colmados alcohólicos, veía venir a las marimantas. los dias que atardecía sereno tomaba el 623 y se refugiaba en su casa, aquel chiscón que había comprado con sus ahorros en Majadahonda. Seguía escribiendo al dictado de la botella porque para él la escritura era una purificación una catarsis para un tiempo en el cual la poesía había muerto. Quien bestia va a Roma de allá bestia torna. En el camino a muchos se les trompe el botijo, digo la sítula. Luego vienen los grandes pecados capitales de nuestro pueblo: ira, gula, lujuria, soberbia, homicidios, omecillos, robos, desfalcos, temeridades, contumelia, bandos, disensiones, mecachis en la mar. Acaso el proel de los vicios sea la protervia que la soberbia reconcentrada y la obstinación en el mal son licencias que marchan delante. Mascarón de proa de la vida nacional. De la cantidad de nuestra dura mater depende el pensamiento. Los hombres con cabeza pequeña tienen parvo entendimiento. Porque el viento gordo genera craso intelecto y yo estoy demasiado gordo, padezco de crasitud mórbida. Así, como los naranjos que portan poca médula y cáscara canteruda, me aflije a mi la mucha cáscara y escaso pipo, debe de ser porque estoy enfermo del alma. Mi madre y todas las mujeres que he conocido me lo dijeron “eres parvo, Gumersindo Arije”. mi amigo Manahén Enalgramado, que es un traidor, no piensa lo mismo, tú vales mucho, chico, lo que ocurre es que te minusvalora y por eso echaste tu vida a rodar. A Manahén le gusta dar coba. Aunque el poder cognoscitivo de las potencias del alma acaso se mayor de lo que se cree. Son poderosos los mastines con carlanca y olfatean el aire los podencos, eso me pasa a mí cuando veo a una persona por primera vez que le calo y sé de qué va y por donde va a salir. En el Kiss bailaba la bacante Micaela. Había algo divino, un halo superior en aquella negra. Parecía una sacerdotisa de Venus color ébano pero el diablo, que siempre anda por Cantillana, movía la lengua y le hacía pronunciar cosas extrañas en diversas lenguas. Yo salía renovado de aquel cuchitril de paredes rojas color vino de la calle la Ballesta. EnGran Vía un argelino me quitó la cartera y anduve tiempos metido en pleitos de la mano de rábulas vocingleros extorsionistas que querían demostrar que mis ojos grises eran negros. Este es un mundo ovil con muchos recovecos. En Madrid siempre cazan ratas al amanecer. El remedio contra esta carrera de ratas son los cuatro espíritus vitales de los romanos: Tracrix Retentrix Conmcotrix y Expultrix. Según Roma, la tribulación aguza la inteligencia y la alegría hace bajar la guardia a los humanos. Para los talmudistas es un error imperdonable ir de bueno por el mundo. Estaba Santi el del Julifer, el bar de la esquina, hecho un brazo de mar en su telonio despachando cañas de cerveza y mirando de reojo. Zamora no se ganó en una hora. Qué va a ser... lo de siempre. Ya no vas al Kiss. Qué es el Kiss preguntó un cliente con pinta de guardia civil franco de servicio y dijo Santi un puticlú y yo dije ya no me vaga estoy jubilata soy un cabo pieza al que se le jodio el goniómetro y el Santi que aquel día se había levantado con el pie torcido se cachondeaba de mí ante el secreta. Además repuse lo cerraron desde que mataron a Manolo Cantalejano. Creo que fue la mafia rusa y Santi corroboró: —Je a éste cualquier día le colocamos las pulseras y lo llevamos a la comandancia. Lo malo es que tiene las muñecas gordas. El Santi era un suma y sigue de su hermanan Leonor a la cual le gustaba faltarme al respeto cuando subía a tomar café de las mañanas del tiempo que se fue. Por sus interferencias la hubiese dado yo una en los morros pero no valía la pena. Hay que resistir cuando la gente pide bronca y poner en practica el consejo de mi abuelo que era de la Benemérita“paso corto, vista larga; ojo al cristo que es de plata y ojos de halcón diente de lobo y hacerse el bobo”. Leonor era una verdadera Euménide. Yo me pregunto qué es lo que habré hecho yo pobre funcionario sin mando en plaza, marinero de tercera para caer mal a la gente. Debe de ser mi gordura mórbida que les asusta pero de mozo cuando vivía en London era cenceño, tenía buena facha, me acostaba con mujeres que no eran de pago, y feliz. En el Kiss una sacerdotisa de Venus echaba las cartas, dominaba la guija, vaticinaba el porvenir como la mejor veedora de Galicia aunque ella era andaluza; decían las compañeras que aprendió las artes mágicas en el Vaticano en su calidad de primera daifa de los cardenales de la curia, hizo una prognosis terrible de mi condición psicológica y sexual: — Tú tienes madera de asesino en serie. — ¿Quién yo? —Sí, tú. No te hagas el longuis —¿Por qué? — Buscas el trato torpe con mujeres públicas. Eres algo seductor y encantador de serpientes pero insensible al dolor ajeno. Hundes tus fauces en el légamo del egoísmo. Tienes los pies planos y me da que eres algo impotente. Esto de la impotencia de don Juvenal fue corroborado por el sanabrés que poseía buen ojo clínico para tales alicientes El camarero sanabrés pronunciaba su diagnóstico de manera contundente. Seguramente había leído a Freud. No. Eso imposible: Santi era de los que jamás han leído un libro. Esos españoles que pertenecen a un país en el que menos se lee y más se publica. Vanidad de vanidades. Me quedé de un aire. Ser gordo en España y atiborrarse de lecturas, mala cosa. Pero nunca pondréis, malditos, bozal al buey que trilla. La Leonos miraba desde el alguarín de sus premisas una cocina de metro cuadrado, verdadero banderín de enganche de potas y perolas, donde fregoteaba con sorna y empezó a decir sandeces y blasfemias contra mí. Y yo no cesaba de decir para mi camisa santo dios por qué le caeré tan mal a la gente. Arije, espabila. No merece perder el tiempo hablando con esta gente. Juvenal, que jugaba al tute con los jubilados, me guiñó un ojo desde el taburete donde echaba la partida: — Calma no hagas caso a esa bruja. Pese a las impertinencias y humillaciones, estaba yo allí todos los días a la hora el cafetín. Me atraía el abismo. Templanza. Moderación. Circunspección y voto de silencio. Todo menos darla un par de hostias. No te pierdas, Guemersindo. Y por más que me proponía alcanzar tales virtudes jamás lo conseguía. A lo mejor el Santi llevaba razón: yo, arrastrado de mis malas inclinaciones, podía liarla parda hasta el punto de convertirme en un asesino en serie. No me gustaba mirar los telediarios porque me daban ganas de vomitar y después matar a ZP. A la rubia de bote el chocho morenote esa lozana andaluza que pronuncia encendidos discursos simulando la verborrea de los delegados de curso de la Facultad de Económicas y presidía un gobierno de corruptos y de puteros yo también me la cargaba. Mi país estaba envenenado por la política que torna a los hombres tristes y rencorosos Por las noches se me acercaban los vampiros y creía entrar a bueyes volando por mi dormitorio. Alguien soltaba el buho que revoloteaba por la camarilla. Graznaba la lechuza en una rama del árbol de la sabiduría. Me convertí por esta causa difunto de taberna y entraba desesperado en la barra del Julifer (acrónimo de Julito y Fernando no vayan a pensar ustedes otra cosa pues eran los dos socios que montaron el chiringuito) para que la Leonor me escupiese exabruptos y su hermano me preguntase con un aire místico si me pasaba por el Kiss. Templanza. Moderación, restricción, recato. No hagas caso, Arije. Lanzaba la peonza. El zumbel de mi vida daba vuelta y vueltas. Se desplazaba en circulo y la mecha se le iba diluyendo hasta que sonaba el cimbel del convento de las Clarisas a la hora de vísperas. El impulso cinético concluido, el trompo quedaba tendido panza arriba como el cadáver de un ahogado sobre el enlosado del bulevar. Así que cimbel y zumbel es lo que soy ya digo. No había matado a mi mujer pero no sería por falta de ganas sino porque ya iba para mayor y me fallaban las fuerzas. Las daifas del Kiss también se reían de mí. Lo mejor en esta vida no es el amor mercenario sino compartir el secreto de la botella de Erifos. Vaya usted por la sombra y no se le ocurra escalar algunas de las brancas del crecal que es árbol sagrado. Que hay moros en la costa y centinelas apostados entre los merlones y almenas de la muralla de Niebla que es la más importante de Andalus. Con que ya me dirás Ruibrás. El zumbel tornaba movido por la fuerza centrifuga de la cuerda a compás de los tiempos de la gran zurra. Había que ahogar las crisis de fe en la caneca de aguardiente y reírse de la opulencia de las cosas nuevas de las gentes que van en el metro mirando para la consola de su móvil y meneando con agilidad el dedito de la comunicación virtual que se mide en baremos de incomunicación física. Suena el cimbelillo de las monjas que llevan a las masas a la fantasmagoría de las redes que son las nuevas arpías de los capiteles románicos donde todo está dicho y augurado. Se nos aparecen los monstruos de dos cabezas y la mona que se muestra impúdica ostentando la gran vagina de la mandorla mística. Lo que iba a pasar en los tiempos venideros ya lo sabían los constructores de catedrales del siglo XII. Las iglesias estaban vacías pero las santas pobres mujeres seguían acudiendo a la novena. ¿Quién murió? El niño de la Exuperia. — ¿A causa de la tos ferina? — Paez que sí Llevaba el féretro un carro tirado por un tronco de corceles blancos y a Arije que caminaba detrás del cura portando la cruz alzada y cantando el entierrillo aquellos caballos le parecieron que iban trotando por los cielos nuncios del Apocalipsis. Mientras tanto, los narcopoetas escanciaban yámbicos blancos y las poetisas se llamaban poetas desde que se popularizaron los versos perroneros de Gloria Fuertes que era bollera. alzaron el pendón del orgullo vaginal. no somos poetisas que nos llamen poetas. hay que ver estos de la involución feminista en qué tonterías se fijan llevadas por su odio al macho y sus deseos de aniquilar la vida. Yo quise entonces cambiar el mundo mediante la palabra pero no pudo ser. Mis parientes ponían oídos de mercader o se mofaban de mis súplicas. En España escribir es un vicio y yo no era más que un flor de jara, un hijo de la lluvia. El arcipreste Julito y el padre Eguillor que se torra en los infiernos ya me lo habían dicho: — Arije, tú nunca entrarás n el paraíso. Mala suerte, chaval. Te salió el esteatoma. Y un zaratán en los pies es para las ocasiones. Creciste en un mundo sin amor. A pesar de todo fui por el mundo anunciando nuevas y contando cosas navegando por mares de envidia y mediocridad. No entendían mi lenguaje por yo empleaba los subjuntivos y la consecutio temporum latina y ellos pagados de si mismos se creían los reyes del mango pegados a la alcachofa, y micrófono, verdaderos “maqueraux” de los portavoces profanadores del lenguaje de la comunicación, butanitismo informativo, cabrones con pintas. Mi tío Hans murió en Stalingrado y monta guardia en las estrellas. En noches de desolación nos comunicamos utilizando un télex particular que me conecta con la ultratumba. Escucho los tambores que anunciaron la desolación. Siento piedad por tío Hans y todos los que cayeron en aquel terrible mes de enero e 1943. Nuestro futuro se derrumbó entonces y vamos muchos dando tumbos por el mundo. Sin embargo llegaría un día de venganza. La mentira no puede durar mil años. Los serviolas de proa anuncian una noche larga en la mar. Surgen sombras a popa. Caminarás sobre el áspid y el basilisco, romperás los eslabones de las cadenas que te ataron. La nieve y la escarcha (Imbert et nix) pasarán pero no mi palabra. El Señor que es buen marinero de altura nos largará una estacha. Mientras tanto, escucho el ruido de los cerrojos que se abren y cierran en libertad. Los mueve una mano invisible. Ecos que se grabaron en la piedra de los castillos y matacanes por cuyos pasadizos yo corría en mi infancia. La piedra guarda los mensajes crípticos. Son ondas del más allá. Haplología cíclica. El pan de los mastines. Los guardias de seguridad que guardan la viña bajo el gario de oro de los cuatro dientes; justicia, fortaleza, prudencia y templanza. Todas ellas abocan a la continencia, la modestia y la abstinencia que proporcionan alegría al mal y al cuerpo buen banzo. Son sus contrarios el hambre, la peste y la guerra. Después como todo se renueva florece un tiempo distinto ex novo el abismo. Los poetas son sus heraldos pero muchos son crucificados porque no son del gusto de los tiranos los profetas y de los adoradores del Becerro de Oro que se suben al carro del vencedor arreado por sus teloneros periodistas comprados y abogadotes rábulas picapleitos. Los lobos sin embargo se desinflan y se estrellan contra el asfalto del Paseo de la Castellanaen medio del estruendo de palabras altisonantes altoparlantes: democracia, solidaridad, feminismo, sexo y café para todos, globalismo, derechos humanos, lucha de género que ha venido a sustituir a la lucha de clases, el euro, la Merkel, Donald Trump, la Maritere inglesa. Los apoltronados de Bruselas. Ya no hay propiedad privada la gran aspiración de las clases medias merced a la corrupción sistemática de los partidos políticos que operan bajo la fórmula de “I will buy you out”. Somos unos vendidos. Estos señores nos compraron. Todo es escaparate y jactancia en este mundo sometido a la dictadura del dinero, el hedonismo y la fuerza bruta que es la fuerza de la masa. Nos dan gato por libre cantidad por calidad y eso sí grandes superficies y Black fridys. Los gobiernos que ponen al frente son una almáciga de mediocridades porque piensan los que mandan que los ineptos son más corruptibles y manejables Una cuadrilla de negros en un banco en mitad el bulevar recién desembarcados de la patera y a las que las autoridades habían mandado para acá estaban sentados sin trabajo. Iban pululando de acá para allá y robaban carteras a los borrachos mientras dormían descuidados sobre los bancos del bulevar la zorra suprema zupia calimocho y ginebra de garrafón mezclas explosivas. Todos -eran lo menos ocho- ocupaban un banco municipal. No tenían currele y estaban de brazos caídos porque esto no era lo que les habían dicho: esto es el paraíso. — Venimos a España a que nos mantengan. No vamos a pegar golpe. Acababan de aterrizar en Madrid como aquel que dice pero después de la patera ¿Qué? ¡Pobrecillos! A matar o a robar o hacerse el culo de una puta vieja. — Pues ninguna lástima te han de dar, Arije — solía decir mi novia Etsi En ese caso estaríamos hablando de turismo sexual o de un nuevo tipo migratorio. Me daban un poco lastima, la verdad. Este país fue cruce de razas y empalme de fronteras. La esbeltez de las nubias contrasta con las abotagados rostros ecuatorianos de piel cobriza que parecen mismamente corchos de botella con perdón pues así tienen el talle y cara de buenas personas casi todos estos ecuatorianos inditos que a mí no me molestan. Madrid ya no es rompeolas de las españas sino el abra donde convergen todos los mares del mundo. ¿Esto es malo o bueno? Yo que sé. Al principio nos preocupábamos y decíamos pero esto ya no puede ser. Venida la pella, y como no los puedes vencer, únete a ellos, sálvese el que pueda. A la España de mis amores no lo conoce ni la madre que lo parió. Además, estos encastes transandinos y subsahariano pueden mejorar la raza hasta el punto de perder nuestra identidad pero nada podemos hacer. Entré en el bar Tera. Zamora no se gana en una hora. La Leonorestaba de muy mala leche. Manolo su marido hecho un brazo de mar al igual que Domingo y Santi los camareros. Todos son hermanos de por ahí de la raya de allá donde el Duero se va a cantar fados a Portugal. Hablan medio gallego y su parlar guardaba desinencias troncales del frontón de la gaita zamorana. El establecimiento me recordaba a mí viejos cantares de la ronda sanabresa. Buena gente. Entre pecho y espalda me metía mis dos buenas botellas de peleón alguna vez clarete y me ponía a cantar el quien dirá que no son cinco tres de blanco y dos de tinto — esto de los restoranes familiares que a mí me van: plato del día y tercio de vino con gaseosa, aunque ya van quedando menos en Madrid —es lo mejor que tiene esta ciudad. Día sí y otro no, cocido maragato con su compango, chorizo de bola y todo bien regado con tintorro de la frasca y ahí me las den todas. Arije se había sentado en la mesa de enfrente. No hablaba. Estaba cetrino. Sentí como un mal barrunto el aleteo de un cuervo. El aliento de una mala sombra se esparcía por las techumbres del establecimiento, las sillas parecía que empezaban a moverse. Yo juraría que Arije un viudo jubilado que come todos los días a la misma hora, una y media, sentía que yo había detectado algo del tenor de su gafancia. Pero no te apures le dije. Si eres gafe todo se soluciona menos la muerte. Por lo menos has tenido suerte. Las parcas se han llevado a tu mujer (qué buena era, lo dicen todos, aunque en el fondo todos sentimos una cierta envidia a los viudos de pata negra) y a ti no te vamos a ver en danza por la sección de suceso de los periódicos pues hoy es muy habitual que los jubilatas se lleven por delante a la parienta. No te quejes, Arije, chico. Eres un suertudo. En Madrid soltero y con dinero Baden- Baden te lo digo yo échate una novia una de esas rusas de cuerpos macarrón o esas rumanas fetén con ojos eslavos de aguamarina y a vivir que son dos días y déjame de mirar con esos ojos de buey que se me atraganta la sopa. Oye y no engordes mucho cuídate. Mis amonestaciones no servían para nada. Mi comensal era victima de una de esas ligaduras misteriosas o lo que los italianos denominan la jettatura. Deja de ser el hilo conductor de toda esa trama maléfica, hazte con las riendas del mundo, domínate a ti mismo. Tener tan elevados pensamientos en el preciso instante en que uno se zampa un cocido de garbanzos y mientras Domingo bajaba por la escalera de caracol con la bandeja no es que sea muy edificante. Primum vivere deinde philophare pero yo soy capaz de hacer las dos cosas a la vez. A Alfredo Mirlo se le había muerto su mujer Brontea haría un par de meses y a la legua se notaba que era uno de esos individuos que no pueden estar solos porque le falla una cromosoma de la falta de emotividad. El buey suelto bien se lama. Había sido un marido dominante y posesivo que había dado mala vida a su señora y si no la tuvo atada a la pata la cama allá que se iba pero ahora todo eran lagrimas duelos y quebrantos por ella. Como Brontea malparió una hija le nació tonta y se la llevaron a Quitapesares un preventorio psiquiátrico. Esa era otra. Pero ¿tu eres mi hermano Gumersindo di? Nos han ocurrido cosas terribles. Cuando te encuentro por el camino siempre me ocurre una desgracia. —No digas sandeces, Fabiniano. Pocas veces le había escuchado llamarme por mi nombre pero aquella vez su llamada sonó apelativa y tierna transmitiendo en su inflexión ciertas querencias de la infancia olvidada. Se sintió generoso y luego le invitó a absenta después de comer. A la salida del zamorano cada uno de los dos hermanos tiró para su lado el uno para la derecha y el otro por la izquierda. Cuídate y no te apures. Todo eso que pasó ya pasó y habrá que echarlo en el olvido. Si no fueras tan gafe, te llamaría de vez en cuando pero la gafancia no se cura... y. Tocó madera. Había una papelera de bambú en las escalerillas del metro y la rozó con la mano izquierda. Estoy seguro de que Fabiniano ya me ha pasado la galerna. Era como si en el alma me hubieran sacudid un linternazo. Un ventalle de perdición, hijo mío. Yo soy Baruj Arije y no se por que me pusieron Baruj ni cual es la raíz del arije. Seguro que es un nombre moro. Recordó a Malitva una hermana que había fallecido de cáncer de tiroides. La salieron unos bultos en el cuello y se le inflamaron como cuévanos las cuencas oculares. Era muy guapa y rubia y de la noche a la mañana perdió el pelo. Se puso monstruosa. Ella también era una Arije. Vivió poco tiempo: treinta y cinco años. Dicen que lo del tiroides la vino en el sobreparto al tener el primer hijo o fue el marido que era un pirata y un moro en el mal sentido de la palabra. Pobre hermanita. No tenemos mucha suerte los de la familia. Avanzamos por la vida con la cargazón de la culpa. Pagamos por los pecados de otros. Somos del pueblo elegido. Elegidos sí para sufrir. La cosa no es para tomárselo a broma pero yo suelo hacer de tripas corazón. Le saco partido a la vida. Buen yantar buenos vinos buenas mujeres alguna que otra si se tercia y sobre todo buenos libros y buen tabaco. Me he fumado lo mejor de Vuelta abajo me he bebido cubetes enteros de Vega Sicilia. He amado la literatura profesión que nos inmortaliza y no fenece. Que grande eres, Dios de Israel. Como cuidas de nosotros aunque a veces nos mandes castigo. Será que nos lo merecemos. Hemos siempre de estar preparados y ser congruentes con nosotros mismos para cuando sople el viento de perdición que extinga la llama de todos los cirios. Otros tienen oscuridad pero los Arijes vamos por la vida destellando rayos lumínicos. ¿Será eso por lo que el profeta nos define como Vas electionis? ¿Será eso por lo que me pusieron al nacer Baruj? Y entretenido en estos pensamientos místicos deambuló por la ciudad. La Avenida de la reina Madre le condujo hasta un barrio lejano que casi desconocía donde todos hablaban cheli de los bajos instintos. Es un Madrid que me daba cien patadas sobre todo cuando esos majos se descuelgan de repente con una parrafada que parece un chotis y muy enviserados y chulaponas se van a bailar a la Verbenade la Palomasobre un lauril en “La Bombilla”. Todo eso es falso. Esa zona de la ciudad tan mitificada por Ramón es un pufo que la etnología nos ha metido. Áspero y bronco Madrid. Mucho Madrid. Es como arrancarse por peteneras y darle una buena soba a Yoquecojones Nesti para los amigos el chamarilero de los libros de lances por bocazas. Lleva visera de los de los legítimos y se enfunda el blusón de menestral. Pero lo perdonó. “ese seguro que reventará cualquier dia como el lagarto de Jaen sin que nadie le siente las costuras y le haya partido la boca por mentar a mi madre, que se muera Madrid era una ciudad fantasma. Quebraban albores. En el Paseo del Prado al bueno de Baruj el peripatético le salieron unas damas al encuentro hablando en suahili. Todas eran pigmeas la piel negra pero todas ellas vestida de blanco. Sólo sabían una frase en castellano la de la quinta pregunta: — Chupaaa.... folláaaaa —Bueno, bueno niñas qué cosas tenéis. Dejadme en paz. Yo tengo otras preocupaciones. Ale ale a casita que llueve. Pero cuanto más les amonestaba mas se le arrimaban las pigmeas. Se llevó la mano a la cartera. Estas prendas vienen por algo. Tuvo que ponerse serio Arije y sacar la poderosa cabritera de muelle que llevaba en bolsillo. Al ver la de Albacete se espantó toda la bandada y lo dejaron tranquilo. En sus cavilaciones se le había pasado la noche y tuvo que esperar barzoneando hasta que abrieran el primer metro. De noche la ciudad resulta casi una desconocida otro dibujo otra alma y otra vida pero él habia sido un noctívago dado al trasnoche y amaba las madrugadas sobre todo las amanecidas aldeanas cuando se escucha a los gallos quebrar albores. A las cinco de la mañana todo parecía que despertaba y poco a poco se notaba un aire de actividad y de currele. Tenía frío. Era lunes santo y ya se notaba la proximidad de la primavera. Se escuchaban cantar los pájaros en las frondas del Retiro. Toda aquella huida de Arije de su propio laberinto y de su castillo interior a la negrura de la noche tenía una explicación. Se había pasado la tarde entre bostezo y bostezo haciendo zapping por televisión hojeando a rastras insustanciales periódicos y suplementos dominicales subidos de color y de desnudeces pero entecos de ideas. Para él estaba visto que la belleza no estaba plasmada meramente en el felpudo de la modelo exhuberante que por una vez se retrasa mostrando sus líneas. Para él la belleza era la filocalía. No estaba en torsos ni en senos flotantes sino en la belleza interior. Una mirada una palabra amable una risa feliz una canción de quintos. Los nuevos periodistas explicaban a sus lectores a lo largo de una serie de reportaje su pan comido: ha nacido, señores, una nueva religión. Ahora todos somos laicos. Los gimnasios habían sustituido a las capillas en su misión soteriológica. Era el síndrome de la catedral vacía de fieles y llena de turistas. La descristianización progresiva, los largos puentes de fin de semana. El alzamiento de pesas. La barra fija. La bicicleta estática y otras calistenias. La gordura es un pecado mortal y el peor diablo el de la grasa. Los flamines del tercer nivel habían sustituido a los curas y a los obispos. Echaron el cierre las rejillas de los confesonarios, derribaron pulpitos y ambones, el purgatorio no existe y el infierno fue una fabula que se inventó el Dante así que hemos instaurado la religión nueva. Todo cambió. Acababa de hacer explosión el coche bomba en Leganés. Le daban escalofríos de pensarlo. Aquel piso que saltó por los aires entre suras a Alá y la muerte de un geo. Dios aparta de mí este cáliz. Líbranos de la peste y la guerra. Era buena persona en realidad Arije. Le tocó vivir un tiempo difícil a lo mejor la culpa la tendría su hermano el gafe o que un resorte había fallado. Estaban sin embargo cumpliéndose los designios que había ido desparramando a lo largo de su obra anepigráfica. —Tío, eres todo un baluarte —Pero carezco de antivirus —Que va. Lo que pasa es que estas apoltronado hecho un oso buco. Has de caminar más. Pasas las horas muertas ante la cuartilla blanca. Eternidades de ordenador. Pero ve lo que aguardabas se ha cumplido. Has logrado tus sueños. Tú sabes. Tú puedes. —Ya lo sé. Había que quitarse el sombrero. Arije no había fallado un punto en sus vaticinios. Ya lo sé que te has pasado tres pueblos que vives en otro mundo pero que se le va a hacer. Sonreías a los insultos. Eres un cobarde y encima te quejas. Todas estas predicas difundidas a beneficio de inventario sin embargo no valían para nada, no le decían nada. Arije se paseaba por la roca del precipicio haciéndole un calvo a la vida y a la muerte. Vio unos demonios so capa de monos forajidos copulando furiosa y fugazmente sobre la rama de un ailanto del jardín botánico. Ciertamente había demonios en el jardín. En ese jardín. En todos los jardines. Quizás el jardín se alzaba sobre un cementerio y allí estaban los huesos del profeta Ezequiel en trance de alzarse y muchas noches sobre los cielos turbios de la capital se elevaban como vaharadas las trazadoras de los fuegos fatuos. Debían de ser lo muertos de la guerra civil o el ralentí de ciertas bombas que no estallaron. Castor y Pollux un poco más ya junto a la fontana de la Cibelesque iban tan amigos montando un mismo caballo se liaron de repente a guantazos y todo era furor por las esquinas y los esquinazos. —A que no me coges. —Uy esos. Parece que van mal. Por fin llegó tras mucho caminar, pasados los pontones del olvido, al intercambiador Digital una cochera inmensa debajo de los cimientos mismos del Arco de Triunfo. Estuvieron trabajando obreros actividad frenética día y noche para tenerlo a punto que lo tenía que inaugurar don Cejas para la Trinidad pero puso algunas objeciones la Celadorade la Comunidad el mando estaba bastante dividido y era todo un descojone, entran y salen cuatro como antaño en el cine Montijilla y ya se sabe unos por otro y la casa sin barrer. La Trinidadse pasa mire usted que guasa y para las navidades el intercambiador de marras seguía aún sin remozar. Tenía unas escalinatas de tracción mecánica muy molonguis que bajaban desde las mismas bodegas del Arco de Triunfo. Avanzó entre el polvo el ajetreo de la rush hour y el hedor a humanidad. Había una luz fúnebre como de tanatorio iluminando toda aquella actividad. Yo soñé alguna vez en la escala de Jacob pero el bueno de Arije se me despistaba. Dos ex presidiarios de un lejano campo de concentración supervivientes del Shoah se entretenían jugando al parchís cerca de un panel de indicaciones salidas llegadas y una zorra los miraba. Una fuina se agazapaba seguramente porque sus ojos tibios y acostumbrados a la oscuridad no podían soportar la luz fúnebre mientras una cotorra charlatana no paraba de hablar. Seguramente que se había soltado de la jaula de un cuentacuentos: —El 39 fue un año triunfal. Ese año un primero de abril entró la fuerza por acá, en este mismo punto donde nos encontramos. Entraron las banderas por Princesa y justo aquí fue el empezar y se desplegó la roja y gualda. Un alférez alto y grande la llevaba. —Que bonito! —dijo el de la partida que tenía un brete y una pihuela atados al zapato — pero para de hablar, lechuza que nos interrumpe. Lo que nos traemos nosotros entre manos es importante. —¿Qué puñetas hacéis? —Estamos conspirando. —¿Así, con ese uniforme de penitenciarios? Ya tendréis ganas. —Tú ya verás. Tú a oír ver y callar. Puede que el 39 fuera año triunfal pero de aquella fecha ya nadie se acordaba. Ahí estaba la fecha de la inscripción latín con una leyenda en números romanos. La zorra mirando para arriba. El asno de Buridán plegó las orejas y un hermeneuta con un puntero iba desglosando como un parte de incidencias el meollo de la frase: “Armis hic victoribus mens jugiter vitura monumentum hoc” (A las armas victoriosas este tributo). Los romanos más que escribir esculpían como acuñando moneda para la eternidad y vio por un resquicio de la memoria al autor un catedrático con las manos llenas de tiza y la chaquetilla cubierta de polvo que hablaba con una palatización de abiertas como en el Ampurdán. Lo escrito en piedra no es lo mismo que la escritura en papel o en papiro que es un poco la escritura en la pared de la cena de Baltasar. Frases para durar. No una pluma yo lo que anhelo es un buril. Y allí vio en lo alto del cielo al profesor Mariner mártir de la democracia o la contrademocracia fulgiendo como una ángel al lado de San Juan y de Tito Livio y de Virgilio. Armis hic victoribus. Mas todo eso pasó. Se fue. Pasó. Ábrete. Mundus transit. Pasa página. Animo pues, amigo que para eso tienes nombre de poeta y apellido de pámpanos. Eres todo ubre y pámpano. Todo medula. Lo veía al pobre Baruj Arije. Tenía las espaldas un poco encorvadas. Le había tundido lo suyo la vida y el pelo se le había vuelto totalmente blanco. Andaba gambado por una ciudad que fue la suya y ya no le pertenecía. Por sus calles iba y venía meteco o exilado en su propio país. Sólo tus sueños te pertenecen pero la ciudad ya no es tuya y hasta el habla siendo la misma es extraña. Todo es extraño. Los rostros, mohínos y distantes la gente amargada y con cara de ir a lo suyo. En las caras se refleja la infelicidad que procura el agoismo y la desconfianza. Madrid me mata. Transitar por el Arco de Triunfo. Circular por debajo del Arco del triunfo por donde pasaron las las cohortes de Complutum camino de Legio Séptima no es lo mismo que pasarse todo bajo el arco de triunfo, Arije y hay que pasarte por ese epicentro del mismo sitio ya sé que tienes anchas espaldas y alforjas esterones artolas baúl para guardar tantos agravios. Puf. Todo lo que me echen. Pero para él las calumnias las injurias no eran tales injurias sino peldaños de la escalera del Cielo. ¿Agravios? ¿Tantos? Sí. Señor. Tú sufriste muchos y marcaron tu santa faz en el Lithostros. ¿Entonces de qué coños te quejas? No seas zarrioso Arije. Vuélvete pa tu casa. De noche en Madrid todos los gatos son pardos y esta es la ciudad de los gatos. Pasé dolores de Getsemaní pero sin Magdalenas pero sin magdalenas que ungieran mis piés con pomos de nardo ni Verónicas que me salieran al encuentro con sus paños. La conversación con el antiguo colega me ha dejado de un aire y sin saber a qué carta quedarme. Nadie se solidariza con nadie. Nadie quiere saber ni entender. Nadie te ayuda. Estás solo. Atravesamos el desierto el ponto líquido. Tiempo de Acuario. Todo parece que fluye. Es líquido. Tiempo de liquidez. Un moro bajó entonces por la escalinata con una gran alcatifa a cuestas. Era un mohame manumiso exarico para los que Madrid nunca será Madrid sino Majerit. Al menos ellos tienen esa idea. Para ellos no ha pasado la Reconquista. Estas perdido Arije vuélvete a tu casa. ¿Dónde moras, rabí? ¿Dónde están tu padre y tus hermanos? Mi madre mi padre y mis hermanos son aquellos que cumplen mi Palabra. Difíciles frases. Nunca estuviste más oscuro pero seguimos indagando danole vueltas al contexto hermeneutas perdidos por el vaho del mundo y tratando de entender el sacramental mensaje de tus palabras. Corre tiempo recio. Señor, sálvanos que perecemos. |
Posted: 22 Dec 2018 06:06 AM PST LUIS SUAREZ Y FRANCO Francisco Franco el caudillo es uno de los prohombres señeros de nuestra historia pero es también la figura más manipulada. Todo cristo trata de arrimar el ascua a su sardina en una tergiversación que no cesa. A mí me cupo el honor y la desgracia de ser corresponsal de la prensa del Caudillo que era mucho más democrática y veraz, objetiva que la que ahora nos pasma nos irrumpe nos provoca nos abruma donde todo son mentiras y vainas. Se me quejaba el otro día un colega alemán de que la violencia física y la carnaza son la aflicción de nuestros cuerpos y la mentira sojuzga las almas dentro de este estado de cosas: el pueblo no sabe de la misa la media lo que está pasando.la objetividad, ah la objetividad, estos esbirros la retuercen el pescuezo como a una gallina y también los ruiseñores van a la olla. La verdad dejó dfe ser objetiva. Es mera propaganda. Los que no adulen aquellos que no sean corifeos del gran enagranaje son arrojados fuera de la muralla a las tinieblas exteriores de la infamia, la difamación, el sambenito, por los poderosos contubernios. Don Luis Suarez historiador del Establecimiento – ahora sólo tienen voz y voto para opinar los ingleses y los del “clan”, me refiero a Joseph Pérez los pedisecuos de Americo Castro y alguno más- ha dicho en una entrevista que “echa de menos a Franco”. Pues… Pachasco. A muchos otros nos está pasando lo mismo y no salimos a publicar nuestra desventura por los periódicos ¿Cómo no? Los de su cuerda entraron a saco en los archivos de la Fundación Francisco Franco. Tengo experiencias amargas al respecto cuando traté de conseguir una aproximación. Estaban sus cancerberos a la mira que me echaron a patadas cuando yo llegué allá con mi libro “Franco y Sefarad un amor secreto”. Lo escribí por encargo de Luis Suarez. Cuando se lo presenté ni siquiera me recibió. Lo publiqué casi treinta años después de haberlo redactado. Se me cayeron los palos del sombrajo pero con mi oprobio y humillación a cuestas me topé con una verdad: el ascendiente judío de los Franco y su ayuda a los hebreos perseguidos durante el tan traído y llevado asunto del Holocausto que se ha convertido en un dogma de fe. También me di cuenta que el sionismo tiene poco que ver con los judíos tan perseguidos y difamados. El sanedrín siempre moró en los altos palacios del dinero, la banca, el cine, las prensas y los medios audiovisuales mientras el pueblo moraba irredento en el gueto. Hace unos años y poco antes de morir pude tener una charla en Piedras Blancas, Asturias, con mi colega del Arriba Eugenio Suarez autor de uno de los libros capitales para estudiar la congoja que afligió a las comunidades sefarditas de Bucarest, Salónica y Sofía, “Corresponsal en Budapest”. Se trata de un texto descatalogado que obre en mi poder y que nunca ha sido reeditado. Vaya usted a saber por qué. Otro descubrimiento: la religión mosaica es una religión de paz que nos enseñó a cantar salmos y a rezar el “Magnificat” que defendió siempre al pobre y al perseguido pero algunos quieren convertirle en el credo de la guerra. Franco en su amor indefectible a Sefarad pertenecía al estamento de los judíos temerosos de Dios portadores del fuego sagrado, del amor a los libros y los avances tecnológicos que ha dado Israel en pugna con los planteamientos del dogma católico. Su fe era un poco la fe del carbonero y nada meapilas de los de la democracia cristiana ni de los de Ibañez Martín el sorderas que una vez que le preguntó un purpurado como estaba su mujer contestó que muy buena y muy caliente, señor obispo, altamente recomendable. Eso sí, no faltaba a misa los domingos. Era un gran político. Buen militar y acaso no tan eximio estratega porque la guerra civil la prolongó demasiado tiempo. Desde mis tiempos de Nueva York me he mantenido vigilante sobre este asunto, hablé con varios rabinos, pertenecía a la Liga Anti Difamación, incluso entrevisté a la gran Golda Meir y el 22 de noviembre fui invitado a rezar un kadish por el alma de nuestro jefe del Estado. Franco era una versión en castellano de Isaac Rabin vilmente asesinado por entender como entendía también Koestler que la creación del Eretz Izrael, desplazando a los habitantes naturales de Palestina y limítrofes puede llevar a Oriente Medio a la catástrofe. No era un dictador sino un oligarca a la manera de Putin, pero gigantes, políticamente hablando, de esta catadura les vienen grandes a las fuerzas oscuras que controlan el negocio de las armas, de la emigración masiva de los pueblos (hay que transfretar culturas y suprimir naciones en este afán de pensamiento único) y el mundo del dinero. Prefieren a los mindundis serviles, personajes de cartón piedra que respondan al perfil de un estereotipo previamente diseñado. Divide y vencerás. Que entren los manipulables. Fuera los que piensen por su cuenta y ofrezcan rasgos de marcada personalidad. Abate sobre el mundo sus alas el ángel del mal y yo creo que el gran pueblo de Israel va a ser una de las peores víctimas de esta distorsión y manipulación de la historia. Israel debiera de dejar de matar a sus profetas y poner su fe su confianza y su esperanza en el Dios de sus padres no el de estos ídolos advenedizos. Por lo demás, me siento muy orgulloso de mi libro a pesar de que los de la Fundación me echaran del despacho y me hayan corrido a gorrazos por estas campas. Viva Franco. Arriba España. Un líder como él sería el maná para un España afligida por sus errores sus pecados en los tiempos que corren de confusión y de desolación. Sin embargo, no seamos pesimistas. Vendrán tiempos mejores. Para mí escribir es un acto de amor y yo seguiré escribiendo hasta que Dios me lleve gracias a este invento judío que es Internet contra la guerra, contra los pufos, los enredos contra tanto odio tanta reivindicación tanto gilipollas y tantas vainas. |
Posted: 22 Dec 2018 06:00 AM PST LA SEÑORA LILY Despertó sobresaltado por los golpes en la puerta de la señora Lily. Vaya unas prisas. Roger era el favorito de la patrona y él se enfrentaba a un ambiente hostil, una marca que le rodearía toda su vida pero no lo dio mayor importancia muchas veces le había sucedido. Abajo en el comedor estaban Deborah y Rachel las dos nuevas huespedas hijas de una profesor norteamericano que cuando oía pronunciar el nombre de España montaba en guardia. Él por su parte tenía sentimientos contrapuestos, se anegaba en perplejidades. ¿Por qué nos odian tanto? Buena pregunta. Pensó Bermejo para su capote ser hijo de una maldición. Sin embargo después de la tormenta luciría el sol con las bendiciones en tecnicolor del arco iris. No pienses tanto que te equivocas. Son malos los nacionalismos. Están llenos de prejuicios. El sol no pertenece a ningún lugar completo nos alumbra a todos y en ese todos se incluye el universo. Pero el hombre pecador es corto vista o tiene costras en los ojos que no dejan pasar la luz del sol. Lo estaban estudiando en aquel boarding. La pensión estaba regentada por agentes secretos que alargaban como un espejo a lo largo del camino el pentáculo mágico que guarda el secreto de la trigonometría de las catedrales y él estaba muy preocupado porque tenía morriña de España y su estreñimiento le inundaba de cansancio y de melancolía. Le subían a la frente emanaciones de sudores fríos pensaba que el boarding house era una prisión y que estaría condenado a ser remero el sollado de una galera a bogar de por vida con los atunes por única amistad o hurgar entre el fiemo de una mina. En las galerías de la literatura hay mucho que excavar. Dig. Dig. Dig. No eres más que un rocín de bolea. Engancha los bueyes unce la mula al carro que no se mueva el tentemozo. Eso tiene que estar quieto. Así me gusta. Al hacer de cuerpo, la vida le pareció un poco más amable. Debía de tener la culpa de su estreñimiento aquel porridge infame. Hizo quiebros la fortuna en aquella pensión de Hull. Tenía que ahogar en vino su amargura pasar por carros y carretas. Aguantar y sorber la decocción de aquel día. Asi me gusta. Así bien cagarás. Uy que a gusto, señora Lilly obré por fin lo que no hacía en quince días. Habría de expiar la culpa Seguían bogando entre las olas del mar del otoño sus pensamientos. Mañana será otro día. Por la noche la patrona se iba al bingo y se quedaba en la cocina la vieja haciendo sesiones de espiritismo. El demonio del alcohol le rondaba la cabeza. Entró en el excusado y allí un estudiante español que le precedió colocó unas aleluyas muy guapas sobre el arte de defecar: Cagar alegre, cagar contento, si pero caga dentro. Caga el rey, caga el papa caga la fea y caga la guapa que del cagas nadie se escapa De los placeres sin pecar mear y cagar Aquel predecesor suyo que había venido a aprender la lengua de Shakespeare a la Ciudad Dormida o algún curso se entregaba a las evacuaciones excretorias por lo visto con optimismo. |
JOAQUIN DIAZ CANTOR DE LA NAVIDAD ESPAÑOLA Posted: 22 Dec 2018 05:55 AM PST JOAQUÍN DÍAZ OBRA INMENSA Ya lo he dicho y lo digo sin prejuicio de parte que los retratos de Joaquín Díaz y de don Ramón Menéndez y Pidal, el coruñés que encontró su España Mágica en Arbás del puerto donde el Pajares empieza a bajar, como Joaquín al que, al igual que a Clarín lo nacieron en Zamora pero es asturiano por los cuatro costados y castellano universal, cerros y laderas, música de rabeles y el son del requinto en la alforja, algún romance de ciego o alguna endecha a lo zamarro, batallando con las corcheas, fusas y semifusas, presiden mi mesa de trabajo juntos con mis vírgenes y mis cristos, algún san miguel y san Antonio o estampas de la indefectible Auxiliadora que dan suerte y protegen. Ormuz y Arimán en lucha eterna. ¿Por qué se canta y por qué se escribe? Puede que para desahogarse sobre todo los que no sabemos otra cosa que hacer, pero sobre todo para arrimar el hombro a esta esforzada lucha del Flamígero Arcángel contra las fuerzas oscuras y contar la realidad al descuido y al desgaire que decía Gracián que “español soy hasta la gola que la libertad siempre fue española”. Claro que a muchos los árboles no les dejan ver el bosque y sólo le interesa el hic et nunc, el aquí y ahora (take your Money and run) pero la riqueza de la vida no está sólo en esa pasta gansa, el cuatro ruedas, la segunda vivienda en el campo, la hipoteca, la tarjeta de plástico, el tercer divorcio esto es un vivir a lo americano que es un sinvivir pleno intereses mercuriales aunque nunca vengan mal unos eurillos para hacer frente a la crisis que nos sobrenada. Pero miremos un poco para arriba, ganemos un poco perspectiva, oteemos el horizonte. El otro día me encontré yendo a Alcalá con un buen titular “Alcalá basa su riqueza en la exportación de la lengua castellana”. Algo así como han hecho los ingleses, que serán todo lo que quieran pero son muy vivos con Oxford y su English, que es una industria nacional, la primera del país. Pues, mutatis mutandis, lo mismo se puede decir de Urueña, la preciosa villa castellana, gentes y laderas que describió Delibes, donde tiene emplazado Joaquín Díaz sus reales y su casa - museo etnográfico y existe la ciudad del libro, merced a una iniciativa de las autoridades autonómicas – la diputación, la Junta-y algunos esforzados libreros que tienden en los corros[1], que así se llaman las calles en aquella villa, en un alcor, nido de alcotanes y de caballeros andantes, que es la ciudad del libro: Alcuino de York, Alvacal, Librería Samuel, librería del Vino, El Rincón Escrito, Alcaraván, La Punta del Iceberg, Almadía y la Boutique del Cuento y con el soporte de José Manuel Valdés, el asturiano que fundó iberlibro.com descubriendo un potencial mercado por Internet. Una receta para el espíritu, aspirinas contra la dichosa crisis: libros, poemas, canciones para vivir un poco más hacia adentro. ¿No estamos un poco vacíos? España tiene futuro. Lo que no podemos caer en el cinismo cainita, un mal que aflige el alma nacional. España es un pueblo que no canta. Antes cantaba y dice el refrán que gallo que no canta… Póngame contra esta cigüa la pluma de un gallo en el sombrero que espanten mis males. Una copla de vez en cuando nunca viene mal. Creo que el porvenir está ahí. Lo que hace falta es un poco de reflexión. La vida es algo muy bello y no es para pasársela viendo los mismos sitcoms o escuchar las arengas envenenas que nos dirigen los pundits o sabelotodos de Intereconomía, de los periódicos o de una literatura de bulevar integrada por malas traducciones del inglés. Si somos listos y sin alharacas chauvinistas, estoy por decir que tenemos posibilidades de que nos vuelvan a vender la mula mal capada no ya meramente los separatistas. Me dan más miedo los separadores. No se trata de ponerle puertas al campo sino de salir al campo a respirar buenos aires como el que nos brinda Joaquín Díaz en toda su obra – y los que me conocen saben que no me caracterizo por ser jabonero ni adulador, pues tuve fama de dar leña entre los colegas de la “mediatic community” y nunca me crecieron pelos en la lengua- inmensa con su gran equipo de colaboradores. Volveré sobre el asunto. Sirvan estas líneas de proemio o de introducción a la obra de este polígrafo que vive como un fraile dedicada a su obra de investigación en un lugar desde donde se miran mejor que en Madrid las estrellas. ANTONIO PARRA |



































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