ADAFINA. PUCHERO
ENFERMO
Adafina era la comida
que preparaban las amas de casa judías los viernes por la noche antes del Sabat
cuando a los de la Ley Vieja no les es lícito cocinar. Era un pote de berzas y
berenjenas donde las madres echaban algo de carne kosher de animales sin pezuña
o peces sin escamas, sustancioso condimento hervido a fuego lento. Yahvé mandaba
no manducar caracoles ni crustáceos y por supuesto carne de cerdo animal
inmundo. Yo vengo de una ciudad muy judía que era Segovia donde pervive esa
tradición culinaria de los hebreos. Curiosamente se transforma en puchero
enfermo o por otras señas el cocido. Después de 1492 y el tan traído y llevado
Decreto aparece la Castilla conversa. Los que no quisieron marcharse al
extranjero que fueron los más y los que partieron que eran los menos convierten
la adafina en la marmita de los godos y echan al cocido no sólo tocino y la famosa “bola” que sabe riquísima. Todo para
disimular o para aparentar que eran cristianos viejos. A partir de entonces cuando
se descubre un asunto sospechoso donde nada está claro suele utilizarse una
frase: “esto huele a puchero enfermo” y la guerra de Trump contra Irán huele a
puchero enfermo. Los yanquis y los pretenciosos israelíes no quieren admitir
que perdieron esta guerra. Que les salió el tiro por la culata. Alá es grande.
miércoles, 11 de marzo
de 2026
